domingo, 13 de mayo de 2007

CARAVASAR No. 25

TIEMPOS DEL LIBRO
Y DEL ESCRITOR


Armando José Sequera


Una de las situaciones más incómodas que se viven como escritor –y, supongo, que como artista en cualquier disciplina-, se suscita cuando nuestros libros demoran en ser editados.
Ello porque, cuando al fin se publican, los lectores nos hablan de él como de algo presente, algo que acaban de conocer. Pero, para uno, autor, ya es algo pasado, a veces remoto, que en ocasiones ya consideramos ajeno. Obviamente, no ajeno de otra persona, sino ajeno de quien somos ahora.
Mientras los lectores se refieren a ese libro como lo último, lo más reciente o lo más nuevo que hemos publicado, para nosotros se trata de algo que ya pasó, algo pretérito.
Esto se debe a que, para el momento en que este libro ha salido, ya estamos trabajando en otro u otros. Incluso, es probable que hayamos terminado uno o varios libros desde entonces.
Tal problema no lo padecen los escritores de best sellers, cuyas obras se publican inmediatamente después de haber sido escritas. Esto también ocurre con los grandes escritores de éxito.
Pero el común de los escritores somos propensos a vivir este desfase temporal, entre el libro que editamos y el que hacemos.
Yo lo he vivido varias veces, más de las que quisiera. Principalmente, con mi libro para niños Teresa. En las visitas que con frecuencia hago a colegios donde estudiantes de primaria han leído o leen este libro, estos me hablan de la obra y de los personajes como de algo que acaba de llegar a sus vidas. Para ellos es algo actual. Para mí, no. Ese libro nació en febrero de 1998 o, lo que es lo mismo, tiene a estas alturas nueve años de existencia. Después de él y a instancias de esos mismo lectores, hice un segundo libro con el mismo personaje central y los que lo secundan, que concluí y publiqué hace más de dos años. A éste lo siento más cerca pero, como ya terminé un tercer y último libro en torno a Teresa, el actual para mí es el que tengo en etapa de revisión final.
La situación antes descrita ha sido aún más incómoda cuando el nuevo libro es una reedición. Entonces el desfase es mayor pues es probable que hayan pasado varios años entre una edición y otra. Y, obviamente, se han interpuesto algunos libros –escritos solamente o también editados-, entre la primera edición y la siguiente.
Me ha sucedido en varias ocasiones, al ofrecer un recital de mi obra, que me hacen preguntas sobre cuentos que no recuerdo haber escrito. Sobre textos críticos o artículos de prensa que hice hace tanto que ya no tengo memoria de ellos.
–Usted dijo, en un artículo que publicó en 1984, que…
Dicho artículo está tan lejos del yo que soy ahora que hasta podría afirmar –sin faltar a la verdad–, que no es mío. Claro está, han transcurrido veintitantos años desde su aparición hasta el momento de la pregunta y, en ese lapso, uno ha vivido centenares y hasta miles de nuevas experiencias.
En ocasiones he indagado y me he topado con que esa persona que pregunta ha consultado el texto al que alude en una hemeroteca y, por supuesto, al leerlo recientemente, para ella constituye algo presente. Pero, para mí, se refiere a algo con lo que, tal vez, ya no esté de acuerdo, ni con el contenido, ni con el continente.
Hasta ahora no he leído de otro autor que se refiera a esta situación, pero estoy seguro de que es común a todos los que nos dedicamos a la escritura, incluyendo a los autores de éxito.

1 comentario:

nano dijo...

... ¿esto no tendrá que ver también cuando le preguntan a los escritores: ¿que estás leyendo ahora? ...

... algo así como para intentar desvelar ese presente tan íntimo que debe tener todo escritor ...

... ¿los escritores tienen presentes? ...

... ¿o, deben estár en un contínuo pasado? ...

... ¿cómo es la vida cotidiana de un escritor? ...

... ¿de eso se trata esta entrada, no? ...

... saludos ...