<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960</id><updated>2009-12-22T09:29:43.113-08:00</updated><title type='text'>CARAVASAR</title><subtitle type='html'>Página personal del escritor venezolano Armando José Sequera</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default?orderby=updated'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25&amp;orderby=updated'/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>59</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-4292802164871108101</id><published>2007-02-14T06:01:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T11:36:47.385-08:00</updated><title type='text'>PRUEBA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff9900;"&gt;&lt;strong&gt;A LOS LECTORES:&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff9900;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#993399;"&gt;esperamos reaparecer&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#993399;"&gt;el viernes 16/02/2007&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#993399;"&gt;en esta nueva dirección&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#993399;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#009900;"&gt;_____________________&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#993399;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Esencia de entrevista&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;WILLIAM FAULKNER&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RdMYjexWbaI/AAAAAAAAAcM/oRj_23SqU_A/s1600-h/Yoknapatawpha.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5031392206537518498" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RdMYjexWbaI/AAAAAAAAAcM/oRj_23SqU_A/s320/Yoknapatawpha.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;strong&gt;Mapa del condado de Yoknapatawpha&lt;br /&gt;hecho por el propio Faulkner&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#993300;"&gt;Ocasionalmente y a partir de este número, presentaremos extractos de entrevistas realizadas a grandes escritores que hemos conseguido en la red, especialmente, aquellas en las que se hable de aspectos relativos a la creación literaria. Lamentablemente, donde obtuve este texto, no se cita su origen ni su fecha.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;¿Existe alguna fórmula que sea posible seguir para ser un buen novelista?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;99% de talento... 99% de disciplina... 99% de trabajo. El novelista nunca debe sentirse satisfecho con lo que hace. Lo que se hace nunca es tan bueno como podría ser. Siempre hay que soñar y apuntar más alto de lo que uno puede apuntar. No preocuparse por ser mejor que sus contemporáneos o sus predecesores. Tratar de ser mejor que uno mismo. Un artista es una criatura impulsada por demonios. No sabe por qué ellos lo escogen y generalmente está demasiado ocupado para preguntárselo. Es completamente amoral en el sentido de que será capaz de robar, tomar prestado, mendigar o despojar a cualquiera y a todo el mundo con tal de realizar la obra.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;¿Qué técnica utiliza para cumplir su norma?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Si el escritor está interesado en la técnica, más le vale dedicarse a la cirugía o a colocar ladrillos. Para escribir una obra no hay ningún recurso mecánico, ningún atajo. El escritor joven que siga una teoría es un tonto. Uno tiene que enseñarse por medio de sus propios errores; la gente sólo aprende a través del error. El buen artista cree que nadie sabe lo bastante para darle consejos, tiene una vanidad suprema. No importa cuánto admire al escritor viejo, quiere superarlo.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Entonces, ¿usted niega la validez de la técnica?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;De ninguna manera. Algunas veces la técnica arremete y se apodera del sueño antes de que el propio escritor pueda aprehenderlo. Eso es tour de force y la obra terminada es simplemente cuestión de juntar bien los ladrillos, puesto que el escritor probablemente conoce cada una de las palabras que va a usar hasta el fin de la obra, antes de escribir la primera. Eso sucedió con&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Mientras agonizo.&lt;/span&gt; No fue fácil. Ningún trabajo honrado lo es. Fue sencillo en cuanto que todo el material estaba ya a la mano. La composición de la obra me llevó sólo unas seis semanas en el tiempo libre que me dejaba un empleo de doce horas al día haciendo trabajo manual. Sencillamente, me imaginé un grupo de personas y las sometí a las catástrofes naturales universales, que son la inundación y el fuego, con una motivación natural simple que le diera dirección a su desarrollo. Pero, cuando la técnica no interviene, escribir es también más fácil en otro sentido. Porque en mi caso siempre hay un punto en el libro en el que los propios personajes se levantan y toman el mando y completan el trabajo. Eso sucede, digamos, alrededor de la página 275. Claro está que yo no sé lo que sucedería si terminara el libro en la página 274. La cualidad que un artista debe poseer es la objetividad al juzgar su obra, más la honradez y el valor de no engañarse al respecto. Puesto que ninguna de mis obras ha satisfecho mis propias normas, debo juzgarlas sobre la base de aquella que me causó la mayor aflicción y angustia, del mismo modo que la madre ama al hijo que se convirtió en ladrón o asesino más que al que se convirtió en sacerdote.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;¿Qué obra es esa?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;El sonido y la furia.&lt;/span&gt; La escribí cinco veces distintas, tratando de contar la historia para librarme del sueño que seguiría angustiándome mientras no la contara. Es una tragedia de dos mujeres perdidas: Caddy y su hija. Dilsey es uno de mis personajes favoritos porque es valiente, generosa, dulce y honrada. Es mucho más valiente, honrada y generosa que yo.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;¿Qué porción de sus obras se basan en la experiencia personal?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;No sabría decirlo. Nunca he hecho la cuenta, porque la “porción” no tiene importancia. Un escritor necesita tres cosas: experiencia, observación e imaginación. Cualesquiera dos de ellas y a veces una puede suplir la falta de las otras dos. En mi caso, una historia generalmente comienza con una sola idea, un solo recuerdo o una sola imagen mental. La composición de la historia es simplemente cuestión de trabajar hasta el momento de explicar por qué ocurrió la historia o qué otras cosas hizo ocurrir a continuación. Un escritor trata de crear personas creíbles en situaciones conmovedoras creíbles de la manera más conmovedora que pueda. Obviamente, debe utilizar, como uno de sus instrumentos, el ambiente que conoce. Yo diría que la música es el medio más fácil de expresarse, puesto que fue el primero que se produjo en la experiencia y en la historia del hombre. Pero puesto que mi talento reside en las palabras, debo tratar de expresar torpemente en palabras lo que la música pura habría expresado mejor. Es decir, que la música lo expresaría mejor y más simplemente, pero yo prefiero usar palabras, del mismo modo que prefiero leer a escuchar. Prefiero el silencio al sonido, y la imagen producida por las palabras ocurre en el silencio. Es decir, que el trueno y la música de la prosa tienen lugar en el silencio.&lt;br /&gt;Usted dijo que la experiencia, la observación y la imaginación son importantes para el escritor.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;¿Incluiría usted la inspiración?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Yo no sé nada sobre la inspiración, porque no sé lo que es eso. La he oído mencionar, pero nunca la he visto.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Y, ¿en cuanto a los escritores europeos de ese período?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Los dos grandes hombres de mi tiempo fueron Mann y Joyce. Uno debe acercarse al Ulises de Joyce como el bautista analfabeto al Antiguo Testamento: con fe.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;¿Lee usted a sus contemporáneos?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;No; los libros que leo son los que conocí y amé cuando era joven y a los que vuelvo como se vuelve a los viejos amigos: el Antiguo Testamento, Dickens, Conrad, Cervantes... Leo &lt;span style="color:#ff6600;"&gt;El Quijote&lt;/span&gt; todos los años, como algunas personas leen &lt;span style="color:#ff6600;"&gt;La Biblia.&lt;/span&gt; Flaubert, Balzac -este último creó un mundo propio intacto, una corriente sanguínea que fluye a lo largo de veinte libros-, Dostoievki, Tolstoi, Shakespeare. Leo a Melville, ocasionalmente y, entre los poetas, a Marlowe, Campion, Jonson, Herrik, Donne, Keats y Shelley. Todavía leo a Housman. He leído estos libros tantas veces que no siempre empiezo en la primera página para seguir leyendo hasta el final. Sólo leo una escena o algo sobre un personaje, del mismo modo que uno se encuentra con un amigo y conversa con él durante unos minutos.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;¿Y Freud?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Todo el mundo hablaba de Freud cuando yo vivía en Nueva Orleáns, pero nunca lo he leído. Shakespeare tampoco lo leyó y dudo que Melville lo haya hecho, y estoy seguro de que Moby Dick tampoco.&lt;br /&gt;______________________________&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;Texto tomado del &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;Boletín de Libros en Red&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; No. 72, del 29 de enero de 2007.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;_________________________________________&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RdMYPexWbZI/AAAAAAAAAcE/PGfZZOhitig/s1600-h/Faulkner.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5031391862940134802" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RdMYPexWbZI/AAAAAAAAAcE/PGfZZOhitig/s320/Faulkner.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;William Faulkner&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (1897-1962). Escritor estadounidense, Premio Nóbel de Literatura 1949. Hasta la publicación de &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;El sonido y la furia&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (1929) no alcanzó el éxito literario. A esta obra le siguieron otras grandes novelas -también experimentales en alto grado- como &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;¡Absalón, Absalón!&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (1936) y &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Las palmeras salvajes&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (1939). Faulkner vivió muchos años sumido en un alcoholismo destructivo. Escribió guiones de cine para productoras cinematográficas de Hollywood y los últimos años de su vida transcurrieron entre conferencias, viajes, relaciones sentimentales efímeras y curas de desintoxicación.Extracto de una entrevista a William Faulkner.&lt;br /&gt;____________________________________ &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-4292802164871108101?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/4292802164871108101/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=4292802164871108101&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/4292802164871108101'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/4292802164871108101'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2007/02/prueba.html' title='PRUEBA'/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='00122714676458853274'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-1466378104812428118</id><published>2007-02-17T16:12:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T11:36:47.015-08:00</updated><title type='text'>CARAVASAR No. 16</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RdjkiuxWbuI/AAAAAAAAAgg/YDQokY2YsI8/s1600-h/(0)+Ballena+mariposa.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5033023868908236514" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RdjkiuxWbuI/AAAAAAAAAgg/YDQokY2YsI8/s320/(0)+Ballena+mariposa.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;ÍNDICE&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Excusorial&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#996633;"&gt;Creación Literaria&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;El cuento ficticio (narrativa). &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;Julio Garmendia.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Mediodía (ensayo). &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;José Balza.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#996633;"&gt;Artículos&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;La vía europea al best-séller (artículo). &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;Arturo Pérez Reverte.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Robos en librerías: ladrones ilustrados (artículo).&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;____________________________________&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;color:#ff0000;"&gt;EXCUSORIAL&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;HACE DOS SEMANAS&lt;/strong&gt;, cometí el error –puede usarse otra palabra aquí, no importa–, de pulsar una tecla que no debía y, como si el blog fuese en un momento Don Quijote y, de seguidas, el barbero o el cura, ¡zas!, ocurrió el desastre. Se montaron los textos unos sobre otros, desaparecieron los puntos y aparte y las fotos quedaron tan apretadas contra las letras que mil imágenes valían lo que una palabra.&lt;br /&gt;Entonces, ante mi impericia en este campo, donde apenas me mueve la ciberintuición, decidí sacarlo de circulación por dos días. Pero ocurrió que tenía un viaje pendiente para el segundo de esos dos días y en uno solo fui incapaz de solucionar el desaguisado. Por ello, apagué la luz y traté de encenderla ayer viernes, tal como había prometido en las fechas anteriores.&lt;br /&gt;Pero ayer, después de revisar en la red lo más reciente del mundo literario hispanohablante, seleccionar entre lo que me interesó qué iba y qué no y revisar que la redacción de cada texto estuviese a tono, alguien ajeno a mí apagó la luz. Ésta vez fue la empresa que suministra electricidad al sector donde vivo y un apagón de casi cuatro horas, con dos pequeñas réplicas –como los sismos–, de fracciones de segundo, me obligaron a postergar por unas horas la reapertura de Caravasar. A eso de las siete de la noche –o de la tarde, según donde se viva–, dos horas y media después de haberse iniciado el apagón y antes de que cerraran los cibercafés, me fui a uno y, desde la vieja dirección, notifiqué la demora.&lt;br /&gt;Y ahora, aquí estamos al fin, gracias a Dios, dispuestos a seguir adelante. Espero que les guste este nuevo número.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;_________________________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;CREACIÓN LITERARIA&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;_________________________________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;EL CUENTO FICTICIO&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;Julio Garmendia&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RdjjnuxWbtI/AAAAAAAAAgY/M6c8W8y4FZ0/s1600-h/(2a)+Personaje+del+Cuento+Ficticio.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5033022855295954642" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RdjjnuxWbtI/AAAAAAAAAgY/M6c8W8y4FZ0/s320/(2a)+Personaje+del+Cuento+Ficticio.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;HUBO UN TIEMPO&lt;/strong&gt; en que los héroes de historias éramos todos perfectos y felices al extremo de ser completamente inverosímiles. Un día vino en que quisimos correr tierras, buscar las aventuras y tentar la fortuna y, andando y desandando de entonces acá, así hemos venido a ser los descompuestos sujetos que ahora somos, que hemos dado en el absurdo de no ser absolutamente ficticios, y de extraordinarios y sobrenaturales que éramos nos hemos vuelto verosímiles, y aun verídicos, y hasta reales... ¡Extravagancia! ¡Aberración! ¡Como si así fuéramos otra cosa que ficticios que pretendemos dejar de serlo! ¡Como si fuera posible impedir que sigamos siendo ilusorios, fantásticos e irreales aquellos a quienes se nos dio, en nuestro comienzo u origen, una invisible y tenaz torcedura en tal sentido! Yo –¡palabra de honor! – conservo el antiguo temple ficticio en su pureza. Soy nada menos que el actual representante y legítimo descendiente y heredero en línea recta de los inverosímiles héroes de Cuentos Azules de que ya no se habla en las historias, y mi ideal es restaurar nuestras primeras perfecciones, bellezas e idealismos hoy perdidos: regresar todos —héroes y heroínas, protagonistas y personajes, figuras centrales y figurantes episódicos— regresar, digo, todos los ficticios que vivimos, a los Reinos y Reinados del país del Cuento Azul, clima feliz de lo irreal, benigna latitud de lo ilusorio. Aventura verdaderamente imaginaria, positivamente fantástica y materialmente ficticia de que somos dignos y capaces los que no nacimos sujetos de aventuras policiales de continuación o falsos héroes de folletines detectivescos. Marcha o viaje, expedición, conquista o descubrimiento, puestos bajo mi mando supremo y responsabilidad superior.&lt;br /&gt;Mi primer paso es reunir los datos, memorias, testimonios y documentos que establecen claramente la existencia y situación del país del Cuento Inverosímil. ¿Necesito decirlo? Espíritus que se titulan fuertes y que no son más que mezquinos se empeñan en pretender que nunca ha existido ni puede existir, siendo por naturaleza inexistente, y a su vez dedícanse a recoger los documentos que tienden a probar lo contrario de lo que prueban los míos: como si hubiera algún mérito en no creer en los Cuentos Fabulosos, en tanto que lo hay muy cierto en saber que sí existieron. Como siempre sucede en los preámbulos de toda grande empresa, los mismos que han de beneficiar de mis esfuerzos principian por negarse a secundarme. Como a todo gran reformador, me llaman loco, inexperto y utopista… Esto sin hablar de las interesadas resistencias de los grandes personajes voluminosos, o sea los que en gruesos volúmenes se arrellanan cómodamente y a sus anchas respiran en un ambiente realista; ni de los fingidos menosprecios de los que por ser de novela o novelón, o porque figuran en novelín, lo cual nada prueba, se pretenden superiores en rango y calidad a quienes en los lindes del Cuento hemos nacido, tanto más si orígenes cuentísticos azules poseemos.&lt;br /&gt;Pero no soy de aquéllos en quienes la fe en el mejoramiento de la especie ficticia se entibia con las dificultades, que antes exaltan mi ardor. Mi incurable idealismo me incita a laborar sin reposo en esta temeraria empresa; y a la larga acabaré por probar la existencia del país del Cuento Improbable a estos mismos ficticios que hoy la niegan, y hacen burla de mi fe, y se dicen sagaces sólo porque ellos no creen, en tanto que yo creo, y porque en el transcurso de nuestro exilio en lo Real se han vuelto escépticos, incrédulos y materialistas en estas y otras muchas materias; y no solamente he de probarles, sino que asimismo los arrastraré a emprender el viaje, largo y penoso, sin duda, pero que será recompensado por tanta ventura como ha de ser la llegada, entrada y recibimiento en el país del Cuento Ilusorio, cuyo solo anuncio ya entusiasma, de las turbas de ficticios de toda clase y condición, extenuados, miserables y envejecidos después de tanto correr la Realidad y para nunca más reincidir en tamaña y fatal desventura.&lt;br /&gt;Algunos se habrán puesto a dudar del desenlace, desalentados durante la marcha por la espera y la fatiga. No dejarán de reprocharme el haberles inducido a la busca o rebusca del Reino Perdido, en lo cual, aun suponiendo, lo que es imposible, que nunca lo alcanzáramos, no habré hecho sino realzarlos y engrandecerlos mucho más de lo que ellos merecen; y como ya empezarán por encontrarlo inencontrable, procuraré alentarlos con buenas palabras, de las que no dejará de inspirarme la mayor proximidad del Cuento Irreal y la fe que tengo y me ilumina en su final descubrimiento y posesión. Ya para entonces he de ser el buen viejo de los cuentos o las fábulas, de luengas barbas blancas, apoyado en grueso bastón, encorvado bajo el peso de las alforjas sobre el hombro; y al pasar por un estrecho desfiladero entre rocas o por una angosta garganta entre peñas, y desembocar delante de llanuras, esto al caer de alguna tarde, extendiendo la mano al horizonte les mostraré a mis ficticios compañeros, cada vez más ralos y escasos junto a mí, cómo allá lejos, comienza a asomar la fantástica visión de las montañas de los Cuentos Azules...&lt;br /&gt;Allí será el nuevo retoñar de las disputas, y el mirarse de soslayo para comunicarse nuevas dudas, y el inquirir si tales montañas no son más bien las muy reales, conocidas y exploradas montañas de tal o cual país naturalmente montañoso donde por casualidad nos hallaríamos, y el que si todas las montañas de cualquier cuento o país que fueren no son de lejos azules... Y yo volveré a hablar de la cercana dicha, de la vecina perfección, de la inminente certidumbre ya próxima a tocarse con la mano.&lt;br /&gt;Así hasta que realmente pisemos la tierra de los Cuentos Irreales, adonde hemos de llegar un día u otro, hoy o mañana, dentro de unos instantes quizás, y donde todos los ficticios ahora relucientes y radiantes vienen a pedirme perdón de las ofensas que me hicieron, el cual les doy con toda el alma puesto que estamos ya de vuelta en el Cuento en que acaso si alguna vez, por único contratiempo o disgusto, aparece algún feo jorobado, panzudo gigante o contrahecho enano. Bustos pequeños y grandes estatuas, aun ecuestres, perpetúan la memoria de esta magna aventura y de la ciencia estudiada o el arte no aprendido con que desde los países terrestres y marítimos, o de tierra firme e insular, o de aguas dulces y salobres, supe venir hasta aquí, no solo, sino trayendo a cuantos quisieron venir conmigo y se arriesgaron a desandar la Realidad en donde habían penetrado. Mis propios detractores se acercan a alabar y celebrar mi nombre, cuando mi nombre se alaba ya por sí mismo y se celebra por sí sólo. Los gordos y folletinescos poderosos que ayer no se dignaban conocerme ni sabían en qué lengua hablarme, olvidan su desdén por los cuentísticos azules, y pretenden tener ellos mismos igual origen que yo, y además haberme siempre ayudado en mis comienzos oscuros, y hasta lo prueban, cosa nada extraña en el dominio de los Cuentos Imposibles, Inverosímiles y Extraordinarios, que lo son hoy más que nunca. . . Mi hoja de servicios ficticios es, en suma, de las más brillantes y admirables. Se me atribuyen todas las dotes, virtudes y eminentes calidades, además de mi carácter ya probado en los ficticios contratiempos. Y, en fin, de mí se dice: Merece bien de la Ficción, lo que no es menos ilustre que otros méritos. . .&lt;br /&gt;Por lo cual me regocijo en lo íntimo del alma, me inclino profundamente delante de Vosotros, os sonrío complacido y me retiro de espaldas haciéndoos grandes reverencias…&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;_________________________________________&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RdjjWexWbsI/AAAAAAAAAgQ/eHVm0j848SM/s1600-h/(2c)+Julio+Garmendia+1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5033022558943211202" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RdjjWexWbsI/AAAAAAAAAgQ/eHVm0j848SM/s320/(2c)+Julio+Garmendia+1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;Julio Garmendia&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (El Tocuyo, 1898 - Caracas, 1977). Escritor venezolano. Vivió hasta su adolescencia en Barquisimeto y muy joven aún se trasladó a Caracas, donde se destacó como periodista, escribiendo sobre todo para el diario &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;El Universal&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;. Tiempo después se marchó a Europa residiendo allí dieciséis años, desempeñándose algún tiempo como Cónsul en Génova. Como cuentista se dio a conocer en las revistas &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Actualidades&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Billiken&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;. Obtuvo el Premio Municipal de Prosa en 1951. Publicó los siguientes títulos: &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;La tienda de muñecos&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (cuentos, 1927), &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;La tuna de oro&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (cuentos, 1951) y &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Tres cuentos barquisimetanos&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (1974). Póstumamente, aparecieron &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;La hoja que no había caído en su otoño&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (cuentos, 1979) y &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Opiniones para después de la muerte&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (cuentos, 1984).&lt;br /&gt;Información tomada de Ficción Breve Venezolana, sección Autores. Dirección&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;: &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.ficcionbrevevenezolana.org"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;http://www.ficcionbrevevenezolana.org&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;________________________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;MEDIODÍA&lt;/span&gt; &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;José Balza&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rdjiz-xWbrI/AAAAAAAAAgI/PLQhoeQk178/s1600-h/(3a)+Gusano+de+luz.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5033021966237724338" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rdjiz-xWbrI/AAAAAAAAAgI/PLQhoeQk178/s320/(3a)+Gusano+de+luz.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A LAS ONCE Y MEDIA&lt;/strong&gt; reviso el orden de la oficina y bajo diez pisos. En seguida, un trozo de autopista; la avenida México. Tengo suerte: hay donde estacionar, y me apresuro. Van a ser las doce; él dijo que estaría en la Librería un poco antes. Los amigos de El Gusano de Luz informan que no ha venido. Hojeo libros y muy pronto lo veo llegar. Caluroso, dispuesto a sonreír y a contener, ajeno –como ningún otro hombre mayor que yo conozco a la charla incesante, don Julio Garmendia, con quien estaba citado, me invita a pasar al fondo de la librería.&lt;br /&gt;Ofrece un pequeño asiento: “Este es más cómodo”, mientras él elige un banquito de madera, contra la luz de una ventana. Estamos en el depósito: papeles, libros. Hace cinco meses que no nos vemos; lo encuentro levemente menos delgado. Su pelo blanco, el rostro claro, atento. Un saco oscuro y la corbata roja. En otros escritores maduros he visto la fineza social y malévola; don Julio es cuidadoso y discreto, y la densidad de su ironía no está preparada: acude, fulminante, con espontaneidad.&lt;br /&gt;Casi por mutuo acuerdo (un acuerdo anterior a la decisión de vernos) estamos aquí. Nada de importancia externa va a ocurrir durante la entrevista. Sin embargo, debido quizá sólo a la estrechez del local, a su silencio y a esta intimidad mental, será posible que don Julio diga hoy tantas cosas valiosas para mí.&lt;br /&gt;Aun ahora crece la luminosa y reveladora atmósfera de aquel momento, Don Julio –misterioso, incapaz de hablar sobre sí mismo, cerrado para cuanto signifique tocar personalmente su narrativa, maestro de las humorísticas (y no hirientes) evasivas– comienza por aceptar el lanzamiento de una tercera edición para &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;La tuna de Oro&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;. (Las otras son de 1951 y 1973). Aunque agradece el trabajo de los diseñadores anteriores, querría que esta vez la portada fuese blanca, sólo con los títulos imprescindibles. Así se lo ofrecemos, a nombre de la Universidad&lt;strong&gt;(1).&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La conversación es lenta y sin embargo vibrátil. Perspicaz, lúcido, este hombre de 77 años sabe matizarla, convertir sus palabras en indirecta sabiduría. Cómo se hacen preferibles sus silencios y sus frases ceñidas ante la frecuente habladera, tan abrumadora y anecdótica de nuestros “poetas”. Mi sorpresa aumenta: ahora don Julio (cosa que se le ha sugerido hacer cien veces en los últimos años) se entusiasma con la idea de ¡por fin reeditar &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;La tienda de muñecos&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;!&lt;br /&gt;Lo apoyo: es imprescindible un alto tiraje. Agotado hoy, este primer libro de cuentos suyos, circuló en las ediciones de 1927 y 1970.&lt;br /&gt;Sé cuan lábil es su celosa introspección y hoy, al verlo, intuí que esta mañana iba a ser nutritiva: quisiera obtener mil datos, pero no puedo adelantar ningún énfasis, porque entonces él recogería esa tersa confianza, a la cual arribo después de largo tiempo. Lo dejo hablar imaginando la ayuda de un grabador invisible de cassettes que recojan el momento privilegiado; pero nada tengo y, además, la obligatoria presencia de los instrumentos cerraría esta fragmentaria enumeración, hacia la cual me lleva. Quedo resignado a mirar su imagen contra la luz (un boceto de Monsanto)&lt;strong&gt;(2)&lt;/strong&gt; y a fijar casi dolorosamente cuanto diga. (Todo ocurrió ayer; sólo ahora en la madrugada puedo escoger los datos, desarrollarlos con calma; pero la impresión de luminosidad y equilibrio de don Julio produce, persiste).&lt;br /&gt;Hace cinco meses –me dice–, al volver a Barquisimeto después de muchísimos años sin hacerlo, don Julio caminó durante la primera tarde por calles en las que había algo suyo, borroso y perdido para el hombre actual, pero nítido, cálido para el niño que fue. Allí mismo supo que esa “infancia doble” –la de ahora, la de antes– iba a reclamar su escritura, y pensó en un libro de historias entrecruzadas sobre su propia infancia. Correspondiendo a ese impulso, al regresar a Caracas, don Julio cambió su estilo de trabajo (ignoró mi curiosidad por saber cómo lo hacía antes): desde hace cinco meses, cada día, luego de tomar varios cafés con leche grandes, comienza a escribir en las mañanas, temprano. Y se detiene muy tarde, a las tres o a las cuatro. “Mientras uno no se da cuenta que es mediodía, la mañana dura”, confirma. Y en esas largas jornadas, antes de almorzar al atardecer, trabaja. Noto su entusiasmo, su vigor mental: jamás le conocí tal plenitud. (Asoma que el nuevo libro podría llamarse &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Coche de tres caballos&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;).&lt;br /&gt;A don Julio le gusta el sueño. “Es algo que mantiene a uno en contacto con mundos subterráneos, necesarios”. Vive en un hotel “para parejas”, en el centro de la ciudad &lt;strong&gt;(3)&lt;/strong&gt;. Su habitación, con libros y gatos: allí escribe, a mano. Será después, y muy lentamente, cuando comenzará a trabajar con la máquina esos relatos, cuyas correcciones –infinitas– pueden prolongarse durante décadas. (Hace poco, a medianoche, localicé el hotel. Lo miré desde afuera, adivinando la huella y el paso de esa imaginación secreta que le da calor. Es una calle ciega que termina casi simbólicamente en escalinatas. Cuántos ángulos de la vieja ciudad –hoy apenas visibles por el neón, los semáforos y la avenida más próxima– pueden intuirse allí. Crucé el breve pasillo del hotel y, tras alguna de las puertas cerradas, pude oler el humo de un sueño que cada día abandona a su soñador para permitirle estar con nosotros, como estaba a mediodía don Julio conmigo).&lt;br /&gt;También hablamos de la escritura cumplida a partir de 1951: cubre aproximadamente dieciséis cuentos (“Algunos pueden ser buenos” apunta él, con verdad) sobre temas fantásticos y temas relacionados con la niñez. Así se ha formado un volumen: &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Pelo de Paja&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (“Pelo de paja es una mujer” dice don Julio). Cada libro de relatos es una síntesis de libertad, comenta, porque el autor puede hacer allí lo que quiera, al disponer el orden de los cuentos: alejar y aproximar temas, etc.&lt;br /&gt;A la una en punto nos despedimos con un café. Vuelvo a la calle, al tráfico; miro al hombre sereno que ingresa a la multitud. Nada ha pasado, pero me exalta el privilegio de esta conversación pura, plena en sí misma, el breve contacto con un hombre a quien envuelve la gloria pero que se detiene a su borde, conociéndola casi en un grado de ignorancia.&lt;br /&gt;Y yo pienso borrar toda interferencia mía, para que en la conciencia sólo persistan sus palabras, su imagen de hace un momento y, arrancándolo del tiempo, el perfil de este escritor nacido cerca de Barquisimeto en 1898. Hoy he revisado el diseño de sus cuentos, certeras investiduras del lenguaje y de la ficción, creados cuando la sensibilidad literaria del continente aún dormía o repetía las modulaciones del siglo XIX. Y a partir de esa lectura, puedo ver a Julio Garmendia, tenue, concentrado, durante su arribo a Caracas, en 1915. Nada más decisivo para este hombre que el silencio. Y ahora lo veo viajando a Roma, en el 23, prolongando una ausencia de diecisiete años que consumirá su juventud con el trasfondo de París, Génova, Copenhague o Viena. Hasta que en 1940 el maravilloso fantasma venga a quedarse entre nosotros. Y aquí está: lo encontré a mediodía, escuché su voz algo lejana, pero nunca estaré seguro si no fue de mi lectura –hoy– de donde escapó el delgado duende, para hacerme creer que hablé con don Julio: con ese hombre capaz de dar unos pasos en el siglo pasado y de estar conmigo ahora, probando su aguda disposición para dudar de la escritura, de su propia narrativa, en la cual, sin embargo, inscribió el destino de la literatura venezolana.&lt;br /&gt;Huidizo, ajeno a honores y a consagraciones, el Julio Garmendia profetizado por Semprún y Zumeta &lt;strong&gt;(4)&lt;/strong&gt;, se mantendrá brumosamente escudado, durante casi medio siglo de cultura venezolana, por dos libros un tanto marginales: La tienda de muñecos y La tuna de oro. Hacia 1955, otro narrador de su estirpe, Guillermo Meneses, justamente cuando acababa de publicar &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;La mano junto al muro&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; y &lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;El falso cuaderno de Narciso Es&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;pejo, sus obras de mayor perfección, opinó así sobre Julio Garmendia: “Nacido en el umbral del siglo XX, Julio Garmendia da a la cuentística venezolana su valiosísima nota personal, justamente apreciada muchos años más tarde. Los cuentos de Garmendia entran a nuestra literatura en un momento en el que los escritores venezolanos son, casi exclusivamente, nacionalistas hasta la xenofobia, sarcásticos hasta la chistosa vulgaridad, anárquicos hasta la embriaguez de la protesta por todo y contra todo. El primer libro de Garmendia –&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;La tienda de muñecos&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;– es la obra de un autor que crea territorios literarios para sus personajes, que razona e ironiza con sonrisa comprensiva, que lleva los problemas humanos a climas intelectuales donde la pasión se aquieta en serenos pozos de belleza. Los personajes de Garmendia no pretenden ser más que eso; el autor no desea que se les confunda con hombres; son producto de la sensibilidad, de la concepción poética y sus movimientos obedecen al gracioso dibujo de un pensamiento armonioso que realiza, con delicada sabiduría, el juego de la creación artística. Las formas que crean los cuentos de Garmendia, los enigmas que plantean y descubren, pertenecen a la grata y clara razón del escritor, quien dialoga con sus criaturas un texto admirable de justezas, en el terreno de las posibilidades que él mismo ha determinado. Julio Garmendia es un cuentista ejemplar” (&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Antología del cuento venezolano&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;).&lt;br /&gt;Aunque algunos estudiosos leyeron siempre con afecto a Garmendia, fue a partir de los años sesenta cuando se inició un amplio reconocimiento para sus breves libros. Julio Garmendia (1898—1977) ha sido el más literario y a la vez el más realista de nuestros narradores. Su relato &lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#993399;"&gt;El cuento ficticio&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; no sólo seduce por su suave ironía sobre ciertos abismos de la ficción, sino que resulta ser un lúcido manifiesto sobre algunos polos de lo imaginario en el continente, tal como iba a ser concebido por Borges o por Cortázar después.&lt;br /&gt;En todo caso, las historias y la prosa de Julio Garmendia guardan el secreto de una mirada inesperada (pícara, profunda) sobre acontecimientos y posibilidades humanas de siempre.&lt;br /&gt;Caracas, Octubre, 1975.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;_________________________________________&lt;br /&gt;(1) Universidad Central de Venezuela.&lt;br /&gt;(2 ) Antonio Edmundo Monsanto (1890-1947). Pintor venezolano.&lt;br /&gt;(3) Hotel Cervantes, en la avenida Urdaneta, esquina de Punceres.&lt;br /&gt;(4) Jesús Semprún (1882-1931). Médico y escritor venezolano. César Zumeta (1860-1955). Diplomático, político, escritor y periodista venezolano. Ambos prologaron las ediciones príncipes de los libros de Garmendia, en 1927 y 1951, respectivamente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;__________________________________________&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RdjibuxWbqI/AAAAAAAAAgA/7fsuvkjb1Ds/s1600-h/(3c)+foto_balza1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5033021549625896610" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RdjibuxWbqI/AAAAAAAAAgA/7fsuvkjb1Ds/s320/(3c)+foto_balza1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;José Balza&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (Tucupita, 1939). Narrador y ensayista venezolano. Es uno de nuestros mayores escritores de la actualidad. Miembro fundador del grupo literario En Haa (Caracas, 1963). Premio Nacional de Literatura (1991). Ha obtenido, además, los siguientes reconocimientos: Premio Municipal de Literatura (1966), Premio CONAC de Narrativa “Manuel Vicente Romerogarcía” dos veces: la primera en 1978 y la segunda en 1996. Autor de varias novelas y libros de cuentos a los que denomina “Ejercicios narrativos”. Entre sus novelas, marcadas por el experimentalismo, destacan &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Marzo anterior&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (1965) y &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Percusión&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (1982). Otros títulos de narrativa publicados: &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Largo&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (1968, novela), &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Setecientas palmeras plantadas en el mismo lugar&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (1974), &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Un rostro absolutamente&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (1970-1982), &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;La mujer de espaldas&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (1986), &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Después Caracas&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (1995), entre otros, así como diversos títulos de ensayo, entre los que destacan: &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Proust&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (1969), &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Narrativa instrumental y observaciones&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (1969), &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Este mar narrativo&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (1987), &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Espejo, espeso&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (1997) y la antología &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;El cuento venezolano&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (1985).&lt;br /&gt;Información tomada del sitio Ficción Breve Venezolana, sección Autores. Dirección: &lt;a href="http://www.ficcionbrevenezolana.org"&gt;http://www.ficcionbrevenezolana.&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;org&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;_________________________________________&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;ARTÍCULOS&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;_________________________________________&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;strong&gt;Una excepción&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;LA VÍA EUROPEA AL BEST-SÉLLER&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#009900;"&gt;Arturo Pérez–Reverte&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5033018577508527762" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RdjfuuxWbpI/AAAAAAAAAfs/6UG9nz4o0o0/s320/(4a)+forges_bestseller.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;strong&gt;Ilustración de Forbes&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;SOY UN NOVELISTA PROFESIONAL&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;, y teorizar sobre literatura se lo dejo a quienes tienen ganas y tiempo para ello, o a quienes viven exclusivamente de sentar cátedra sobre lo que escriben otros; del mismo modo que la faceta artística de la literatura –que sin duda existe– se la dejo a los artistas profesionales, expertos en angustias creativas y duchos en las fascinantes zozobras de lo sublime. Yo me dedico a contar las historias que me apetece contar, y a hacerlo del modo más eficaz posible; así que me importa un bledo si la novela en general o en particular está muerta, o no. En lo que a mí respecta, procuro que la mía siga viva, y eso me mantiene lo bastante ocupado como para no andar perdiendo el tiempo en dimes, diretes y chorradas.&lt;br /&gt;Esta vez, sin embargo, debo hacer una excepción. Después del encuentro que tuve hace unos días en la feria del libro de Francfort con Ken Follet, algún amigo me ha pedido que defina un poco algunas de las ideas que allí apunté, ofreciéndome para ello, con toda gentileza, las páginas de &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;La Vanguardia&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;. Así que en eso estoy ahora, dándole a la tecla, en la esperanza de que esto no parezca una justificación ni nada por el estilo. Que maldita la necesidad que tengo de justificar nada; pues todo autor consecuente con su propia obra se justifica muy a fondo, creo, en todas y cada una de las páginas que escribe.&lt;br /&gt;Le decía yo en Francfort al señor Follet, más o menos, que toda novela es en principio respetable, desde Marcial Lafuente Estefanía a Dostoievsky, mientras haya un lector que encuentre en ellas diversión, reflexión, compañía, esperanza, sabiduría, consuelo o cualquiera de las innumerables posibilidades que ofrecen los libros. En ese contexto, el llamado best–séller, etiqueta con la que a menudo, en un exceso de simplificación, se clasifican globalmente los libros más vendidos, constituye en principio un género tan digno como cualquier otro. Hay que ser un perfecto bobo para exigir que doña Luisa, que apenas tuvo estudios, que se casó con un animal de bellota a los dieciocho años, que trabaja catorce horas diarias haciendo desayunos para marido e hijos, yendo a la compra, preparando la comida, fregando, haciendo la cena, termine su jornada dedicando un rato cada noche a leer el Ulises, de Joyce. Bendita sea para ella Corín Tellado, si eso la hace evadirse, y soñar, e imaginar otras vidas. Y tal vez, pues los libros son al fin y al cabo como las cerezas, que tiras de uno y terminan saliendo otros, eso la lleve un día a leer otras cosas. Y si no, pues qué diablos. Tampoco pasa nada.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Mejor que las teleseries&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Quiero decir con eso que todo libro puede ser útil, y nadie tiene derecho a despreciar el trabajo de nadie, ni sus consecuencias. Y en ese contexto, el best–séller, entendido como novela popular en su más primario sentido, que es el de entretenimiento o aventura, resulta perfectamente legítimo y respetable si está bien hecho. Incluso el tan denostado best–séller anglosajón puro y duro, de usar y tirar, que apunta como mucho a una fugaz trayectoria cinematográfica, cumple una función de entretenimiento nada desdeñable, que por supuesto es siempre preferible a una estúpida serie de televisión a base de policías y señores de Arkansas, aunque a primera vista parezcan lo mismo. Pero es que, además, dentro de tan amplio género se han producido obras notables, como &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Shogun&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;, de James Clavell, &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Chacal&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;, de Forsythe o, en otro registro, las novelas de John le Carré, incluyendo &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Los pilares de la tierra&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;, del propio Follet. De cualquier modo, lo que el best–séller anglosajón posee son unas técnicas narrativas altamente eficaces, que arrancan tanto de la novela popular europea del XIX como del lenguaje cinematográfico. Unas técnicas muy interesantes cuyo estudio y aplicación, al menos como referencia, resultan de extraordinaria utilidad a la hora de abordar cualquier materia novelesca de un modo actual, para un público lector que posee –obviarlo es una estupidez suicida– una amplia enciclopedia audiovisual en continua recarga y evolución. Entendida la novela, por supuesto, como se entendió siempre y como algunos –sobre todo los lectores, que es lo que cuenta– seguimos entendiéndola todavía: el planteamiento de un problema narrativo basado en acción, pensamiento, o la combinación de ambos, y la resolución de ese problema mediante las herramientas más eficaces, trama, personajes, estilo y estructura, que el autor sea capaz de aplicar en su trabajo. Porque –y esa es otra– por mucho arte, talento, imaginación y demás dones estéticos o divinos de que disponga el novelista, sin trabajo riguroso y disciplinado no hay nada que rascar. Y, pese a lo que afirmaba recientemente algún exquisito e imprescindible novelista de diseño, las novelas no se escriben picoteando de flor en flor, un poquito hoy y otro poco el mes que viene, a base de inspiración divina y de hacer vida de escritor en mesas redondas, talleres literarios, columnas periodísticas y barras de bares de moda. Se escriben echándoles muchas horas, y días, y meses de constante disciplina y trabajo.&lt;br /&gt;Dicho todo lo cual, y respetando a todo el mundo, se impone puntualizar un par de cosas. Y precisamente ese par de cosas son las que me llevaron hasta Francfort para conversar con el señor Follet, pese a que tengo a gala no frecuentar ese tipo de eventos. La principal es que, dicho con todos los respetos, no hay que mezclar las churras con las merinas. Quiero decir que quien sitúe &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;El ojo de la aguja&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;El nombre de la rosa&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;, ambas indiscutibles best–séllers, o &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;La tapadera&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;El perfume&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;, o &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;El exorcista&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Peón de rey&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; en un mismo paquete, es un perfecto simple y un cretino. Porque frente al clásico best–séller anglosajón, frente a un planteamiento novelesco que tiene por objeto exclusivo el mercado, y donde pocas ambiciones suelen plantearse más allá del aquí te pillo y aquí te mato, frente al huérfano ejercicio de la acción y el entretenimiento sin más pretensiones que lograr impactos rentables en las listas de más vendidos, frente al todo vale prepotente y descarado sin otro sostén que las cifras del enorme mercado en lengua inglesa, a menudo la novela europea con éxito de ventas posee en buena parte, y ganado por derecho propio, un amplísimo margen de independencia y de calidad perfectamente compatible con las ventas masivas, y que es al mismo tiempo fiel a sus propias raíces y a su memoria. Y que además goza del respaldo del número de lectores suficiente, pese a los agoreros y a los enterradores prematuros, para justificarla y sostenerla con plena salud.&lt;br /&gt;No podía ser de otro modo, por otra parte. En el panorama de la novela actual, frente a conceptos culturales en materia novelística limitados en el tiempo y el espacio, que a veces rozan el ombliguismo insular, como en el caso británico, o huérfanos –y a veces manifiestamente bastardos–, como el norteamericano, cuya memoria colectiva directa tiene menos de trescientos años, pese a la pervivencia en ella de tradiciones muy importantes, la novela vocacionalmente europea, entendida ésta como un amplio paisaje cultural que incluye Iberoamérica y no excluye absolutamente a nadie, cuenta con un denso y riquísimo pasado a sus espaldas. Una herencia de tres mil años de solera que nace en &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;La Biblia&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; y la cultura mediterránea oriental, pasa por Grecia y Roma, llega a España y al sur de Europa enriquecida por el Islam, florece en la latinidad medieval y el renacimiento, viaja a América en naves españolas y retorna en forma de barroco para estallar en una inmensa fiesta de ideas y de posibilidades en los siglos XVIII y XIX. Es precisamente ese contexto, ese paisaje, el que hace posible una novela actual europea, respaldada por toda aquella historia y memoria, que puede plantar cara con pleno éxito a la invasión del huérfano bastardo o el best–séller anglosajón a palo seco.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Las armas del enemigo&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Otra cosa es que se haga o no se haga. Otra cosa es que muchos novelistas europeos, a menudo dispuestos a escribir para el qué dirán de ciertos críticos y mandarines que tienen secuestrada la cultura desde hace décadas, sigan siendo víctimas de sus propios complejos; y que en países como Alemania e Italia se resignen a abandonar la cabecera de las listas de ventas a las traducciones de best–séllers norteamericanos, como si escribir historias y que la gente las lea fuese algo de lo que un escritor deba avergonzarse. Otra cosa muy distinta sería que, en vez de pasarse la vida teorizando en debates televisivos y suplementos literarios y llorando sobre el presunto cadáver de la novela, los escritores europeos no se resignaran a pasar por el aro de la crítica “culturalmente correcta” y volvieran la vista hacia ese inmenso caudal narrativo, hacia esa larga tradición e inmensa memoria que es su orgullo y su fuerza. Y que aplicando, eso sí, técnicas narrativas eficaces, modernas, extraídas sin complejos del mismo cine o la misma literatura anglosajones, consolidaran un género de novela de amplias ventas y futuro, que goce del respaldo de sus lectores y tenga, al mismo tiempo, posibilidades de librar en el exterior la batalla de una literatura europea capaz de competir en el mercado internacional con la dignidad de su rica memoria. Usando, ¿por qué no?, las mismas armas del enemigo. Haciendo compatibles tradición, profundidad y entretenimiento.&lt;br /&gt;La prueba de que ese puede ser el camino que sostenga y revitalice la narrativa europea es que –como resulta fácil apreciar si se sigue la evolución de tiradas en países como España en los últimos diez años, con cifras impensables hace veinte– los lectores responden de forma masiva, calurosa, cuando se les plantea ese tipo de oferta narrativa de calidad, referida a su propio ámbito cultural y a su memoria. La prueba, por hablar sólo de tres títulos recientes, es la acogida entusiasta en España, en decenas de miles de lectores, a la magnífica novela &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;El hereje&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;, de Miguel Delibes; a &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Peón de rey&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;, de Jesús Fernández, o a la extraordinaria &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;El lápiz del carpintero&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;, de Manuel Rivas. Y no me refiero a novela histórica forzosamente, sino a novelas de muy diversa índole que incluso al tratar el presente se asientan en una tradición larga y hermosa: la de los miles de años que nos hicieron posibles y que José María Guelbenzu, en un artículo publicado hace pocos días, destacaba con especial lucidez. Novelas que –y esto es fundamental– en España alcanzan mayor cifra de ventas que las de Ken Follet. Novelas asentadas en una memoria, no lo olvidemos, que también resulta atractiva para el mundo anglosajón y norteamericano, donde Europa sigue fascinando e interesando –¿qué novela más europea que la extraordinaria &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;V&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;, de Thomas Pynchon?– y donde, además, la creciente penetración hispana del sur, que lleva consigo su propia memoria latina, crea grandes posibilidades a medio y largo plazo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;El sistema americano&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El principal obstáculo en Estados Unidos sigue siendo que allí, donde un sistema comercial eficacísimo es capaz de poner en el mercado internacional de lengua inglesa, de forma masiva y en pocos días, cualquier libro con vocación de muy vendido o muy leído y donde pese a la usual ordinariez del mercado existen, sin embargo, notabilísimos vínculos de memoria histórica europea que incluyen amplias comunidades cultas italianas, judías, etcétera, las editoriales suelen carecer de lectores cualificados capaces de rastrear, leer y descubrir novelas en otras lenguas que la inglesa. Y eso, dificulta la penetración. Aunque las cosas están cambiando y la presencia de autores en lengua castellana, o española, que dicen allí, es cada vez más intensa.&lt;br /&gt;En cuanto a la vieja Europa, yo creo que sólo en el aprovechamiento de la tradición está el futuro; pues eso permite a quien escribe hacerlo con el aplomo de saber de dónde viene y adónde va. Picasso es imposible sin Velázquez, sin Rembrandt, sin Brueghel. Nadie, salvo los soberbios, los cretinos o algunos “bobenzuelos” a quienes vuelven locos los elogios de críticos cantamañanas, puede creerse de veras capaz de escribir nada que merezca la pena o que perviva cuando se trabaja con una memoria literaria o cultural que empieza en Kundera o en la última película de Tarantino. Cervantes, Shakespeare, Tolstoi, Dostoievsky, Galdós, Valle, Stendhal, Quevedo, Virgilio, Homero, Dickens, Dumas, Stevenson, Melville y todos los otros, los de siempre, los viejos maestros que nos enseñaron a contar historias como siempre se contaron, siguen siendo necesarios antes de dar el primer teclazo; porque en ellos obtenemos el aplomo y el equipaje y en ellos afinamos las armas de la lengua, el estilo y la estructura. Y la novela europea todavía puede ser algo más que asaltar una gasolinera porque la vida no tiene sentido, o quedarse seiscientas páginas mirándose el ombligo... ¡Qué diablos! Quienes no tienen nada que contar, y encima pretenden que la gente pague por leer los avatares de un vacío personal que no interesa sino al autor mismo, harían mucho mejor en dejar libres las mesas de novedades y dedicarse a otra cosa. Y quienes sí desean hacerlo, quienes de veras tienen historias hermosas que escribir para que miles de desconocidos reflexionen, gocen, sientan, comprendan, vivan más vidas y las añadan a la propia, deberían abordar la tarea sin complejos y más pendientes de su trabajo que de lo que dirá tal o cual crítico al día siguiente. Para eso, naturalmente, es necesario desvincularse de los clanes de compadres, de los mercachifles y los parásitos que se autoadjudican el papel de árbitros y convierten las páginas de cultura de los diarios en feudos personales, y trabajar sin complejos con la certeza de que, en literatura, el lector es el único que, después del naufragio, cuando por fin el mar se cierra sobre los mástiles del “Pequod”, reconoce a los suyos.&lt;br /&gt;A base de recrearse en su propia agonía, de escribir y aplaudir novelas basadas en personajes incapaces de escribir una novela, cierto tipo de gente mató la novela en Francia y en Italia y han estado a punto de matarla también de verdad en España; no por agotamiento del género, como equivocadamente creen algunos, sino por el imperio del esnobismo y la gilipollez y la vacuidad elevada a teoría literaria, a obra maestra imprescindible y a pequeña miniatura imperecedera. No todos tenemos mala memoria, y además las hemerotecas están llenas de definiciones como esas, aplicadas por críticos que siguen pontificando impávidos en ciertos suplementos literarios –los mismos que antes afirmaban que Faulkner y Benet eran el canon– elogiando obras y autores “imprescindibles” que, a los dos meses, todo el mundo, y con justicia, olvida piadosamente. Y, al contrario, son ahora algunos de sus ahijados, compadres y pupilos quienes, poco a poco, cada vez con menos complejos –el autor que dice no importarle vender libros miente como un bellaco–, recurren a estructuras y lenguajes tradicionales, al género policiaco como sostén de la trama, a la historia como memoria y clave del presente, al paisaje cultural común iberoamericano, y miran alrededor para contar novelas como siempre se contaron. Novelas que pretenden abarcar una parte del mundo narrando una historia con planteamiento, nudo, desenlace y con los puntos y las comas en su sitio.&lt;br /&gt;Por fortuna, no todos se “benetizaron” en España por una palmadita en la espalda y un elogio en las páginas de turno. Y hubo gente que se arriesgó, con suerte o sin ella. Y gracias a la resistencia individual opuesta por nombres como Mendoza, Marsé, Sampedro, Torrente y algún otro, la novela de toda la vida, la escrita como Dios manda, siguió viva aquí, mantuvo el cordón umbilical con sus lectores de siempre y pudo enlazar con una generación de novelistas más jóvenes que, con una oferta variadísima, constituyen hoy un sólido núcleo de una veintena de nombres que en su mayor parte son, o serán, perfectamente exportables y traducibles. Por ese camino, la vieja Europa, o al menos la parte que nos toca de ella, puede en mi opinión enarbolar, con absoluta tranquilidad, pabellón propio. Porque best–séller como definición de libros más vendidos, de acuerdo. Nada que objetar al término, porque en él caben Ken Follet, Mendoza, Sepúlveda, Eco, Martín Gaite, Le Carré, D'Ormesson, Prada, Grisham, Marías, Gala, Terenci, Vázquez Figueroa, Clancy, Sampedro, King, Rivas, Baricco, Marsé, Almudena y tantos otros. Libros de éxito, vale. Todos en las librerías, y bendita sea la época en que cada lector puede escoger lo que cuadra con su gusto y no verse obligado, como en otro tiempo lo estuvimos, a exiliarse en novelas extranjeras o en los clásicos, renunciando al presente o sintiéndose miserable porque se aburre con &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Herrumbosas lanzas&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Todos en las librerías y en las listas, digo, pero cada uno en su sitio. Por mucho que se empeñen los malintencionados y los imbéciles, ni Stephen King es lo mismo que Umberto Eco, ni Ken Follet lo mismo que Jean d'Ormesson, o que Antonio Gala. Y además, Carmen Martín Gaite vende aquí más que Tom Clancy. Así que, mucho ojo. Todos juntos, vale. Pero no revueltos. Y que el buen Saramago nos bendiga a todos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;______________________________________________&lt;br /&gt;Aparecido en &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;La Vanguardia&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;, del 30 de octubre de 1998. Tomado de &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;El Capitán Alatriste&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;, web oficial de Arturo Pérez Reverte. Dirección: &lt;a href="http://www.capitanalatriste.com/"&gt;http://www.capitanalatriste.com/&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;______________________________________________&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RdjdzOxWboI/AAAAAAAAAfk/C6P6CaVu4ak/s1600-h/(4c)+Arturo+PÃ©rez+Reverte.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5033016455794683522" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RdjdzOxWboI/AAAAAAAAAfk/C6P6CaVu4ak/s320/(4c)+Arturo+P%C3%A9rez+Reverte.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;Arturo Pérez-Reverte&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;(Cartagena, 1951). &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:130%;"&gt;Novelista y periodista español. Desde 2003&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:130%;"&gt; es también académico de la Real Academia Española &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:130%;"&gt;de la Lengua. Fue reportero de guerra durante 21 años (1973-1994), &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:130%;"&gt;primero en el &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Diario Pueblo&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:130%;"&gt;(donde permaneció 12 años) y luego en los Servicios Informativos de Televisión Española &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:130%;"&gt;durante otros nueve años, hasta 1994. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:130%;"&gt;Como corresponsal de guerra, cubrió conflictos armados en Chipre, Líbano, Eritrea, el Sahara, las Malvinas, El Salvador, Nicaragua, Chad, Libia, Sudán, Mozambique, Angola, el Golfo Pérsico, Croacia y Bosnia, entre otros. Una experiencia que habría de marcarle fue la Guerra de Eritrea, en la cual &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:130%;"&gt;en la cual anduvo perdido varios meses y consiguió sobrevivir a duras penas, gracias a sus amigos de la guerrilla. En 1994, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:130%;"&gt;se dedicó en exclusiva a la literatura. Desde 1991 &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:130%;"&gt;es columnista en el suplemento dominical &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;El Semanal&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;. Ha publicado hasta el momento diecisiete novelas y varias colecciones de artículos. Sus novelas &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;La Tabla de Flandes, &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;El maestro de esgrima&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;El Club Dumas&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; han sido adaptadas al cine con éxito, esta última con el título de &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;La novena puerta&lt;/span&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:130%;"&gt;por Román Polanski. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:130%;"&gt;Además, es autor de una serie de, hasta ahora, seis novelas que tienen como protagonista a un personaje contemporáneo de Francisco de Quevedo, Diego Velásquez y Lope de Vega: el Capitán Alatriste, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:130%;"&gt;que lo han convertido en el autor español más leído y con mayores ventas de libros en su país.&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:130%;"&gt;.&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;_________________________________________&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;color:#ff0000;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;ROBOS EN LIBRERÍAS:&lt;br /&gt;LADRONES ILUSTRADOS&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;color:#ff0000;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5033014462929858162" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rdjb_OxWbnI/AAAAAAAAAfc/es-TQ5lcmpw/s320/(6a)+Librer%C3%ADa.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;LOS OBJETIVOS MÁS APETECIDOS &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#000000;"&gt;son best–séllers, novelas de culto y textos de estudio. Para conseguirlos, las personas se valen de ingeniosas estrategias, que los libreros enfrentan de distintas formas, tomándose incluso la justicia en sus manos.&lt;br /&gt;La oportunidad hace al ladrón, dice el refrán. “Uno de los inconvenientes de robar libros es que la elección está supeditada por la oportunidad”, comprueba un personaje de Roberto Bolaño en &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Los detectives salvajes&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;, volumen que, curiosamente, es uno de los más robados en las librerías de Santiago, y cuyo autor, en su juventud, fue uno de los grandes en el “oficio” de apropiarse de libros ajenos.&lt;br /&gt;En algunos establecimientos comerciales, las pérdidas por robos pasan inadvertidas; en cambio, en otros, se hacen notar, y mucho. Es el caso de la Feria Chilena del Libro, donde las pérdidas ascienden a 50 millones de pesos, según el último inventario que se hizo en todos sus locales.&lt;br /&gt;Al clasificar estas pérdidas por títulos, los propietarios y encargados de las librerías también pueden establecer una diferenciación entre quienes acuden a ellas. Existen tres tipos de ladrones. El primero de ellos es el ladrón ocasional, que roba cuando tiene la oportunidad de hacerlo. Ve un libro que le llama la atención y, si puede sustraerlo sin ningún problema, se lo lleva. Y ni siquiera hace una compra para disimular. La segunda categoría es la del ladrón ilustrado, que quiere leer un libro, pero no le alcanza el dinero; es tal su desesperación, que termina robándoselo. En la última categoría, la más despreciable según los libreros, están los ladrones por encargo, que reducen la mercadería en barrios como San Diego, por menos de la mitad del valor del libro.&lt;br /&gt;Ahí radica la diferencia entre robar literatura para saciar una necesidad de lectura y conocimiento, y hurtar por necesidad económica o lucro personal. Pero que quede claro: ambos son delitos.Para combatir a los ladrones, no importando la categoría en que se encuentren, los libreros han adoptado cada vez más medidas de seguridad en sus tiendas. Los guardias han aumentado, así como también las cámaras y sensores en el interior de los libros, especialmente en aquellos que corren más riesgo. Todo lo cual produce un encarecimiento en los costos de operación, cuestión que finalmente se traduce en el aumento de los precios.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Modus Operandi&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Actúan como los ladrones de supermercados. Algunos pertenecen a verdaderas mafias. En este caso, las amenazas cuando son descubiertos dejan atemorizado a cualquiera. Es el caso del jefe de ventas de la Feria Chilena del Libro, Mario Banda, quien a través de sus años de experiencia como vendedor ha sufrido innumerables amedrentamientos por parte de ladrones que ha sorprendido in fraganti. “Uno sabe quiénes son, ya los identificamos, porque algunos regresan a la librería. Y, cuando uno los descubre antes que se vayan, antes de que suene el sensor, les dices que para evitar problemas devuelvan los libros. Entonces se enojan y nos tiran los libros por la cabeza, junto a un tremendo rosario de groserías y, por supuesto, las amenazas de muerte por sapos”, cuenta Banda. Afortunadamente, las intimidaciones contra los vendedores sólo quedan en eso.&lt;br /&gt;Otra forma de operar, menos violenta, es la de parejas que supuestamente entran a las librerías a curiosear, saltando de un volumen a otro, lo que a ojos de muchos podría ser un acto normal. Pero su intención no es tan inocente como parece. Muchas veces, la mujer lleva un gran escote, una minifalda, y comienza a coquetear con los vendedores, quienes caen embelesados cuando ella se les acerca pidiéndoles una cotización. Les habla, los mira, se inclina ante ellos para ostentar su busto. Mientras esto sucede, la pareja de la mujer llena de libros su bolso recubierto por un papel aluminio especial, el que muchas veces impide que suene el sensor a la salida de la librería.&lt;br /&gt;También las jovencitas hacen de las suyas. Muy lindas, bien vestidas, y extremadamente sensuales, comienzan a hojear libros, les preguntan a vendedores por autores, títulos, y mientras son atendidas cortésmente, las demás aprovechan la oportunidad, abren sus mochilas y comienzan a sacar libros de los anaqueles hasta llenarlas.&lt;br /&gt;Otros, los más descarados, adaptan sus chaquetas implementándoles bolsillos en la parte interior, generalmente en el forro y, al llegar a la librería, se las sacan, supuestamente por causa del calor, y comienzan a introducir libros en ella. Cuando son descubiertos, y revisados posteriormente, se hacen los desentendidos diciendo: “No sé como llegaron esos libros a mi chaqueta, alguien los debe haber puesto ahí”.&lt;br /&gt;Los ladrones por encargo acuden directamente a realizar su misión. Se dirigen sin mayor trámite hacia el libro que les fue encomendado. “Viene alguien y lo marca, lo dobla de forma especial, lo cambia de sección, o lo deja medio escondido, y después llega el ladrón y se lo lleva”, cuenta Juan Carlos Fau, dueño de la librería Qué Leo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Sin distinción de clase&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Lo usual en los ladrones de librerías es que pertenezcan a distintos sectores socioeconómicos. Es fácil advertir a clientes habituales que tratan de sustraer algún texto sin pagarlo. “Los pocos intentos de robo que hemos tenido, son de estudiantes, profesionales, quienes muchas veces son clientes. Cuando roban libros, se los quitamos, pasan la vergüenza de su vida y no regresan. En menor medida, vienen tipos de mal aspecto a robar por encargo”, cuenta Patricio Larrondo, encargado de la librería Nueva Altamira, ubicada en el Drugstore de Providencia.&lt;br /&gt;Lo mismo ocurre en la Feria Chilena del Libro ubicada en el Mall de La Dehesa, donde se ha encontrado a gente del sector sustrayendo libros. “Roba todo tipo de gente, eso es lo más impresionante, ya que uno pudiera creer que es un segmento de la población, pero hemos comprobado lo contrario”, afirma el librero y periodista Héctor Velis-Meza.&lt;br /&gt;Aunque la mayoría condena, sin atenuantes, la violación del séptimo mandamiento, otros justifican que algunos no puedan resistir la tentación de leer un buen libro. Cueste lo que cueste. O, mejor aún, sin que cueste nada. Es el caso de Sergio Parra, poeta y dueño de la librería Metales Pesados, quien recuerda que en la década de los ochenta era bastante bueno en el “oficio”. Aún posee algunos textos que sustrajo en el pasado, acción que realizó porque en esos tiempos el dinero que conseguía trabajando como junior no le alcanzaba para comprar libros. Tenía muy bien armada su defensa en caso de que fuera descubierto. “Si me enfrentaba a la policía o a los jueces, mi argumento era que yo tenía una gran necesidad de lectura, pero ganaba muy poco, y mi interés era aprender”, cuenta.&lt;br /&gt;Las peripecias de la vida ahora lo han llevado del otro lado del mesón, pero sin que haya cambiado su filosofía. Los robos en Metales Pesados no se notan. Y es que Parra cree que suceden en contadas ocasiones. “Roban poco o no me doy cuenta. También pueden ser muy buenos y habría que felicitarlos, como cuando alguien tiene un buen oficio”, comenta.&lt;br /&gt;También afirma que prefiere hacerle un buen descuento a un ladrón, ya que de esa manera ambos quedan contentos: él, porque vendió un libro, y el ladrón porque se va con el texto que quiere. Asegura que la mejor manera de tratar a las personas es dialogando. “En realidad, cuando a una persona se le trata mal, como a un delincuente, tiende a robarse el libro en mala, porque fue discriminada, y eso pasa en muchas librerías, donde la gente es mal vista porque anda con mochila, por el pelo o por su forma de vestir. Acá eso no pasa. Yo creo que por eso la gente cuida mucho la librería, porque no se le discrimina”, afirma el dueño de Metales Pesados.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Acciones legales y de facto&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Pero no todos enfrentan el tema de la misma forma. Como un acto verdaderamente despreciable califica Juan Carlos Fau lo que hacen los ladrones por encargo. Cuando descubre robando a alguno en el interior de su librería, toma la justicia en sus manos y “con patadas y palos” defiende su local. “Es la parte más fea del negocio, siendo una pega muy grosa, muy rica, en la que conoces a mucha gente y aprendes algo todos los días. El robo, en cambio, te desmotiva, te hace repensar a veces la continuidad del giro”, confiesa Fau.&lt;br /&gt;Distinto es cuando encuentra a cuatro o seis delincuentes sustrayendo textos. Ellos actúan en bandas y son tipos peligrosos. “En ese caso, acudimos a la policía, que los identifica fácilmente hasta por sus sobrenombres. La recomendación de Carabineros es que si sabes que te están robando, los llames”, cuenta el propietario de Qué Leo.&lt;br /&gt;A semejanza de lo que ocurre en algunas multitiendas, la mayoría de los dueños y encargados de librerías está comenzando a emprender acciones legales contra los ladrones. Uno de los motivos para este cambio de actitud es que la mercadería ya no se confisca, como se hacía en el pasado. Los libros son devueltos a sus dueños en el momento en que llega la policía después de un acto de reconocimiento.&lt;br /&gt;Como sea, los libreros asumen que el hurto de libros nunca podrá frenarse por completo. Ni siquiera en países con un nivel de vida mucho más alto que el nuestro. Hace poco, un rápido sondeo hecho por el &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;New York Times Books Review&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; entre libreros norteamericanos, revelaba que los libros del japonés Haruki Murakami eran algunos de los más robados. ¿El perfil típico del ladrón? Estudiantes. O sea, la combinación habitual: muchas ganas de leer y poco dinero en el bolsillo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;Ranking de los libros más robados en Santiago de Chile&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Los detectives salvajes&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;. Roberto Bolaño. $14.700.&lt;br /&gt;El diario de García Madero familiariza al lector con los fundadores del realvisceralismo en México. De paso, nos revela cuáles son los botines predilectos que sustrae de las librerías del D.F. : Poemarios de Roque Dalton, Enrique Lihn, Amado Nervo, Alberto Girri, Kenneth Fearing...&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;2666&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;. Roberto Bolaño. $28.800.&lt;br /&gt;Esta obra póstuma de Bolaño, de más de mil páginas, se considera su testamento literario. A pesar del tamaño, los ladrones más jóvenes se las ingenian para disimular entre las ropas sueltas el objeto oculto de su deseo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;El Código Da Vinci&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;. Dan Brown, $14.640.&lt;br /&gt;Confabulaciones y simbologías esotéricas se dan la mano en el intrincado argumento de esta novela, pirateada hasta la saciedad. El libro le roba su tiempo al deshonesto lector, después que éste se ha robado el libro. Justo castigo. El que roba a ladrón tiene cien años de perdón.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Inés del alma mía&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;. Isabel Allende, $9.900.&lt;br /&gt;Inés Suárez se embarca a América en busca de su marido. Al llegar, descubre que murió. Conoce a Pedro de Valdivia. y nace un romance que sobrevivió a guerras, batallas y muertes. Una novela que le ha robado el corazón a miles de lectores.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Álgebra de Baldor&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;. Aurelio Baldor, $22.960.&lt;br /&gt;Una biblia para los estudiantes de matemáticas. A muchos escolares, Al-Jwarizmi, el árabe con turbante que sale en la portada, les causa más miedo que Bin Laden y Al Qaeda, lo que es toda una injusticia si consideramos que esa cultura realizó aportes fundamentales para el progreso de la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Atlas de anatomía&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;. Frank H. Netter, $140.000.&lt;br /&gt;El precio del libro explica por qué el cuerpo humano se puede transformar en el cuerpo del delito.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#000000;"&gt;Tomado de la edición digital del diario chileno &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;El Mercurio&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;, de fecha 14/01/2007 y provisto por &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;Ficción Breve Libros&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;___________________________________&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-1466378104812428118?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/1466378104812428118/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=1466378104812428118&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/1466378104812428118'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/1466378104812428118'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2007/02/caravasar-no-16.html' title='CARAVASAR No. 16'/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='00122714676458853274'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-7767430209817616952</id><published>2007-02-23T08:28:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T11:36:45.267-08:00</updated><title type='text'>CARAVASAR No. 17</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rd88rzeMNeI/AAAAAAAAAiw/2UY_fijqOdE/s1600-h/Caballo+mariquita.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5034809631672382946" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rd88rzeMNeI/AAAAAAAAAiw/2UY_fijqOdE/s320/Caballo+mariquita.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;ÍNDICE&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Creación Literaria&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;La balada del café triste (fragmentos). Carson McCullers.&lt;br /&gt;Poemas. W. H. Auden.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Opinión&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;¿Qué pasa? (Encuesta). Revista Visión.&lt;br /&gt;La metaliteratura llega a la televisión&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Noticias&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Un museo para Borges&lt;br /&gt;Feria del Libro de Francfort&lt;br /&gt;Revocan premio por plagio&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Se editan dos textos inéditos de Carson McCullers&lt;br /&gt;_________________________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;LA BALADA DEL CAFÉ TRISTE&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;(fragmentos)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Carson Mc Cullers&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rd8b8TeMNcI/AAAAAAAAAh8/Y1iui-zJ1MA/s1600-h/the_cafe.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5034773631256507842" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rd8b8TeMNcI/AAAAAAAAAh8/Y1iui-zJ1MA/s320/the_cafe.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;strong&gt;ANTE TODO, EL AMOR &lt;/strong&gt;es una experiencia compartida por dos personas, pero esto no quiere decir que la experiencia sea la misma para las dos personas interesadas. Hay el amante y el amado, pero estos dos proceden de regiones distintas. Muchas veces la persona amada es sólo un estímulo para todo el amor dormido que se ha ido acumulando desde hace tiempo en el corazón del amante. Y, de un modo u otro, todo amante lo sabe. Siente en su alma que su amor es algo solitario. Conoce una nueva y extraña soledad y este conocimiento le hace sufrir. Así que el amante apenas puede hacer una cosa: cobijar su amor en su corazón lo mejor posible; debe crearse un mundo interior completamente nuevo, un mundo intenso y extraño, completo en sí mismo. Y hay que añadir que este amante no tiene que ser necesariamente un joven que esté ahorrando para comprar un anillo de boda: este amante puede ser hombre, mujer, niño; en efecto, cualquier criatura humana sobre esta tierra. Pues bien, el amado también puede pertenecer a cualquier categoría. La persona más estrafalaria puede ser un estímulo para el amor. Un hombre puede ser un bisabuelo chocho y seguir amando a una muchacha desconocida que vio una tarde en las calles de Cheehaw dos décadas atrás. Un predicador puede amar a una mujer de la vida. El amado puede ser traicionero, astuto o tener malas costumbres. Sí, y el amante puede verlo tan claramente como los demás, pero sin que ello afecte en absoluto la evolución de su amor. La persona más mediocre puede ser objeto de un amor turbulento, extravagante y hermoso como los lirios venenosos de la ciénaga. Un buen hombre puede ser el estímulo para un amor violento y degradado, y un loco tartamudo puede despertar en el alma de alguien un cariño tierno y sencillo. Por lo tanto, el valor y la calidad del amor están determinados únicamente por el propio amante. Por este motivo, la mayoría de nosotros preferimos amar que ser amados. Casi todo el mundo quiere ser el amante. Y la verdad a secas es que de un modo profundamente secreto, la condición de ser amado es, para muchos, intolerable. El amado teme y odia al amante, y con toda la razón. Pues el amante está tratando continuamente de desnudar al amado. El amante implora cualquier posible relación con el amado, incluso si esta experiencia sólo pueda causarle dolor.&lt;br /&gt;(...) La bebida de la señorita Amelia tiene una cualidad especial. Se nota limpia y fuerte en la lengua pero, una vez dentro de uno, irradia un calor agradable durante mucho tiempo. Y eso no es todo. Como es sabido, si se escribe un mensaje con jugo de limón en una hoja de papel, no quedan señas de él. Pero si se pone el papel un momento delante del fuego, las letras se vuelven marrones y se puede leer lo que contiene. Imaginen que el whisky es el fuego y que el mensaje es lo más recóndito del alma de un hombre: sólo así se comprende lo que vale la bebida de la señorita Amelia. Cosas que han pasado inadvertidas, pensamientos ocultos en la profunda oscuridad de la mente, de pronto son reconocidos y comprendidos. Un obrero textil que no piensa más que en el telar, en la fresquera, en la cama y vuelta al telar; este obrero bebe unas copas el domingo y se tropieza con un lirio de la ciénaga. Y toma esta flor y la pone en la palma de su mano, examina el delicado cáliz de oro y de pronto le invade una dulzura tan intensa como un dolor. Y ese obrero levanta de pronto la mirada y ve por primera vez el frío y misterioso resplandor del cielo de una noche de enero, y un profundo terror ante su propia pequeñez le oprime el corazón. Cosas como éstas son las que ocurren cuando uno ha tomado la bebida de la señorita Amelia. Uno podrá sufrir o podrá consumirse de alegría, pero la experiencia le habrá mostrado la verdad; habrá calentado su alma y habrá visto el mensaje que se ocultaba en ella.&lt;br /&gt;(...) &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;La verdadera historia de amor es la que tiene lugar en el corazón de los amantes, y ésta nadie sino ellos pueden llegar a conocerla. El amor en todo caso es una experiencia en la que siempre conviven lo cómico y lo sublime.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;_________________________________&lt;br /&gt;Tomado del sitio &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.epdlp.com/"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;http://www.epdlp.com/&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;La ilustración pertenece a Astrid Chesney y fue obtenida de su sitio &lt;a href="http://www.astridchesney.com.uk/"&gt;http://www.astridchesney.com.uk/&lt;/a&gt;&lt;/span&gt; Sobre Carson McCullers le invitamos a visitar nuestro espacio &lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://planetanarrativo2.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;http://planetanarrativo2.blogspot.com/&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-size:130%;"&gt;Allí presentamos un cuento de esta gran narradora titulado &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Sucker&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;_________________________________&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#3333ff;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Centenario del nacimiento del poeta&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;POEMAS&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;W. H. Auden&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#cc9933;"&gt;Funeral Blues&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rd8bLzeMNbI/AAAAAAAAAh0/e1BYPhL3IOs/s1600-h/reloj_ataud.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5034772798032852402" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rd8bLzeMNbI/AAAAAAAAAh0/e1BYPhL3IOs/s320/reloj_ataud.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;Paren todos los relojes, corten el teléfono&lt;br /&gt;Eviten que el perro ladre dándole un hueso jugoso&lt;br /&gt;Silencien los pianos y, con un sonido suave&lt;br /&gt;Traigan el ataúd, dejen venir a los deudos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Permitan a los aviones dar círculos en lo alto&lt;br /&gt;Escribiendo en el cielo el mensaje: él está muerto&lt;br /&gt;Coloquen crespones alrededor de los cuellos blancos de los servidores públicos&lt;br /&gt;Permitan usar guantes negros de algodón a los policías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él era mi norte, mi sur, mi este y mi oeste&lt;br /&gt;Mi semana de trabajo y mi domingo de descanso,&lt;br /&gt;Mi mediodía, mi medianoche, mi conversación, mi canción;&lt;br /&gt;Pensé que el amor duraría para siempre: me equivoqué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora no se necesitan las estrellas sáquelas todas;&lt;br /&gt;Llévense la luna y desmantelen el sol;&lt;br /&gt;Vacíen el océano y limpien el fondo;&lt;br /&gt;Pues nada, ahora, podrá ser como antes.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#cc9933;"&gt;Museo de Bellas Artes&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5034772467320370594" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rd8a4jeMNaI/AAAAAAAAAhs/sem2sJjywd4/s320/%C3%8Dcaro+-+Brueghel.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;Acerca del sufrimiento, nunca estuvieron equivocados,&lt;br /&gt;Los Viejos Maestros: cuán bien entendieron&lt;br /&gt;Su posición humana. Como toma lugar,&lt;br /&gt;Mientras otro está comiendo o abriendo una ventana o caminando lerdamente a la deriva.&lt;br /&gt;Como, cuando los ancianos están esperando, reverentes y apasionados,&lt;br /&gt;El nacimiento milagroso, siempre hay&lt;br /&gt;Niños que, especialmente, no quisieran que sucediera, patinando&lt;br /&gt;En un estanque a la orilla del bosque:&lt;br /&gt;Ellos nunca olvidaron&lt;br /&gt;Que aun el más espantoso martirio debe seguir su curso&lt;br /&gt;De cualquier manera en una esquina: algún paraje desaliñado&lt;br /&gt;Donde los perros pasan con sus perrunas vidas y el caballo del torturador&lt;br /&gt;Rasca su inocente trasero en un árbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el Ícaro de Brueghel, por ejemplo: como cada cosa da la espalda,&lt;br /&gt;Relajadamente, al desastre. El arador habrá&lt;br /&gt;Oído el chapuzón, el grito desamparado;&lt;br /&gt;Pero, para él, no era una falla importante; el sol brillaba&lt;br /&gt;Tal como debía, sobre las blancas piernas que desaparecían en el agua&lt;br /&gt;Verde, y la nave costosa y delicada que debe haber visto&lt;br /&gt;Algo asombroso, a un muchacho cayendo del cielo,&lt;br /&gt;Ya tenía un destino y zarpaba sosegadamente.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;_________________________________&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rd88CTeMNdI/AAAAAAAAAio/1VLaQtgyPNo/s1600-h/Auden.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5034808918707811794" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 242px; CURSOR: hand; HEIGHT: 166px" height="202" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rd88CTeMNdI/AAAAAAAAAio/1VLaQtgyPNo/s320/Auden.jpg" width="284" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;W(ystan) H(ugo) Auden&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (EEUU, 1907-1973). Poeta, dramaturgo y crítico literario norteamericano, considerado por muchos como el poeta más influyente de la literatura inglesa desde T.S. Eliot. Auden nació en York. Hijo de un médico, en un principio se interesó por la ciencia, pero pronto centró todo su entusiasmo en la poesía. En 1925 ingresó en el Christ Church College de Oxford, donde se convirtió en la pieza central de un grupo de intelectuales entre los que figuraban Stephen Spender, Christopher Isherwood, Cecil Day Lewis y Louis MacNeice. Después de concluir sus estudios, en 1928, fue maestro de escuela en Escocia e Inglaterra por espacio de cinco años. Durante la década de 1930, Auden formó parte en Londres de un círculo de prometedores y jóvenes poetas caracterizados por su marcada tendencia izquierdista. Su libro &lt;strong&gt;Poemas&lt;/strong&gt; (1930), con el que consolidó su fama literaria, estaba basado en el hundimiento de la sociedad capitalista inglesa, pero también mostraba una honda preocupación por los problemas psicológicos. En 1935, se casó con Erika Mann para proporcionarle un pasaporte británico y ayudarla así a escapar de la Alemania nazi. Su pareja de toda la vida fue, sin embargo, Chester Kallman, a quien conoció en Estados Unidos. En 1937, colaboró con los republicanos en la Guerra Civil española, conduciendo una ambulancia. Ese mismo año recibió la medalla de Oro del Rey a la poesía, máximo galardón en su país. Tras viajar a Islandia y China -en compañía de MacNeice e Isherwood respectivamente- escribió &lt;strong&gt;Carta desde Islandia&lt;/strong&gt; (1937) y &lt;strong&gt;Viaje a una guerra&lt;/strong&gt; (1939). En 1939, Auden se trasladó a Estados Unidos y posteriormente adoptó la nacionalidad estadounidense. &lt;strong&gt;La edad de la ansiedad&lt;/strong&gt; (1947), un largo poema dramático que comienza en un bar de Nueva York, le hizo merecedor del Premio Pulitzer de Poesía en 1948. Entre su vasta producción cabe mencionar &lt;strong&gt;Poemas completos&lt;/strong&gt; (1945), &lt;strong&gt;El escudo de Aquiles&lt;/strong&gt; (1955) y &lt;strong&gt;Poemas extensos completos&lt;/strong&gt; (1969). Su influencia en las generaciones de poetas posteriores ha sido inmensa. Muchos críticos lo consideran un maestro de la poesía; su rigor intelectual y su conciencia social, combinados con una fluida mezcla de estilos y una habilidad consumada, lo convierten en parangón de la poesía moderna.&lt;br /&gt;Información tomada del sitio &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.epdlp.com/"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#3333ff;"&gt;http://www.epdlp.com/&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;El pasado miércoles 21 de los corrientes se cumplió el centenario del nacimiento de Auden, el cual será celebrado con diversas reediciones de sus obras.&lt;br /&gt;_________________________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;QUÉ PASA?&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rd8Z2DeMNZI/AAAAAAAAAhk/SvqC9GnBEj8/s1600-h/(5a)+AmÃ©rica+y+EspaÃ±a.JPG"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5034771324859069842" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rd8Z2DeMNZI/AAAAAAAAAhk/SvqC9GnBEj8/s320/(5a)+Am%C3%A9rica+y+Espa%C3%B1a.JPG" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;CON ÁNIMO DE ENTENDER &lt;/strong&gt;las razones por las que en Latinoamérica, especialmente en Colombia, no se leen autores españoles Semana envió un cuestionario a diferentes autores y editores de ambos lados del océano que participarán en la segunda edición del Hay Festival*. La lista está conformada por el mexicano Jorge Volpi, el chileno Roberto Ampuero, y los españoles Soledad Puértolas, Adolfo García Ortega, Juan Pedro Aparicio, José Maria Merino, Eduardo Lago y Pere Sureda, quien es el director editorial de la Editorial Belaqua.&lt;br /&gt;Debido a que el espacio en las ediciones impresas siempre es limitado, no se pudo publicar la totalidad de las respuestas de los autores consultados. En ánimo de profundizar más sobre este tema Semana.com publica lo que los autores contestaron a dos de las seis preguntas planteadas.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;¿A qué atribuye usted que la literatura de autores españoles se lea tan poco en Colombia y en otros países de América latina y la de los latinoamericanos tan poco en España?&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jorge Volpi&lt;/strong&gt;: En México creo que no es exactamente así. Hay escritores españoles muy leídos, como Marías, Muñoz Molina o Vila-Matas, mucho más en cualquier caso que muchos latinoamericanos importantes. Sin duda, hay caso de escritores españoles que no han llegado a tener un amplio publico latinoamericano, pero el flujo es mayor que entre los distintos países de América Latina en general.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Roberto Ampuero&lt;/strong&gt;: Creo que se trata más bien de ciclos de atracción y rechazo. En los años cincuenta y sesenta hubo gran interés en América Latina por los escritores españoles de posguerra, y en los setenta por los latinoamericanos en España. Hoy España mira hacia Europa occidental en primer lugar, quiere ser plenamente europea, y eso también se siente en la literatura y el cine. Y los latinoamericanos miramos más hacia EEUU. Creo que a mediano plazo el interés de los latinoamericanos por lo español y de los españoles por lo latinoamericano pasará, curiosamente, por EEUU, a partir de la literatura de minorías. Si antes como escritor latinoamericano había que pasar por España para circular por el mundo, hoy hay que pasar por Estados Unidos, y lo mismo pasa con los españoles. En el pasado se veía a España como a la Madre Patria, y América Latina era vista como la tierra de la utopía; hoy se supone que la renovación y la creatividad en literatura, cine y música surge fundamentalmente en un mundo tan multicultural y diverso como el que ofrecen Nueva York, Los Ángeles, Chicago o San Francisco.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Soledad Puértolas&lt;/strong&gt;: Lo cierto es que si me preguntaran qué autores han significado más para mí, tendría que señalar a un buen número de escritores de raíz anglosajona. Últimamente, la obra de Alice Munro (canadiense), Flannery O¨Connor, Villa Cather, Cheever, Fante, Salter... (estadounidenses) me han acompañado y servido mucho. Hablan de lo que me interesa, de lo que yo quiero hablar. La fugacidad, la falta de sentido, ciertos momentos de revelación poética en lo cotidiano... Quizá lo mismo les suceda a algunos escritores de aquí. No he encontrado este tipo de literatura en la tradición de la literatura en español.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Adolfo García Ortega&lt;/strong&gt;: Creo que tiene que ver con una mezcla de prejuicios y de gustos comerciales. Prejuicios, porque en España se sigue asociando la literatura latinoamericana en su conjunto con cierto “color local”, si bien hay muchos, muchos autores latinoamericanos que tienen lectores y éxito en España, quizás más que a la inversa. Y en cuanto a los gustos comerciales, porque el lector masivo prefiere una literatura anglosajona o de grandes nombres muy probados ya, como sucede con Vargas Llosa o Isabel Allende.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Juan Pedro Aparicio&lt;/strong&gt;: No conozco muy bien lo que pasa en Latinoamérica, pero se me ocurren dos razones. Acaso la primera sea un déficit de autoestima en nuestros países que suelen necesitar de reconocimientos externos para poder valorarse con justicia a si mismos. La otra, claro, la política de las grandes editoriales que van a lo seguro y que además fragmentan el mercado, sirviendo al cosmopolitismo mercantilista por un lado y al localismo por el otro.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;José Maria Merino&lt;/strong&gt;: A mi me gustaría matizar un poco esa premisa. Por un lado, creo que entre los mismos países latinoamericanos hay desconocimiento recíproco de sus literaturas. Por otro, creo que en España hay mayor conocimiento de la literatura latinoamericana, en general, que en Latinoamérica de la literatura española, y hablo por lo que he podido apreciar en mis viajes. Los suplementos literarios de los periódicos españoles suelen tratar de autores latinoamericanos, porque además muchos de ellos publican en España. Por ejemplo, estos últimos días se está presentando con buena acogida en España una novela de Darío Jaramillo, y no hace mucho que yo mismo he presentado la novela &lt;strong&gt;Lluvia&lt;/strong&gt; de la venezolana Victoria de Stefano... En cualquier caso, sí creo que hay grandes zonas opacas, pero las causas son complejas, y en ellas están sin duda la dimensión mediática y la proyección editorial. Dar a conocer a los autores de otros espacios es responsabilidad de los editores, y también de los críticos, como lectores especializados.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Eduardo Lago&lt;/strong&gt;: Me sorprende un poco la pregunta. Mi impresión era que había un mayor conocimiento de la literatura española en América Latina. Desde luego, en España hay considerable interés por los escritores latinoamericanos, al menos esa es mi percepción. Por otra parte, en ferias como la de Guadalajara, Miami, y otras, he visto que se da cabida a escritores de los dos lados del Atlántico, y eso mismo es lo que va a ocurrir en HAY-Cartagena. De todos modos, es posible que haya un punto de razón en lo que dice. Recuerdo que una de las editoriales españolas más poderosas una vez me rechazó una antología de escritores latinos de los Estados Unidos, sugiriéndome que lo intentara en América Latina. Asimismo, mi propia novela, &lt;strong&gt;Llámame Brooklyn&lt;/strong&gt;, ganadora del Premio Nadal 2006, ha tenido buenas críticas y se ha vendido muy bien en España. La promoción fue muy fuerte en mi país, pero se ha hecho mucho menos en América Latina, aunque debo a mis editores el honor de acudir a HAY. Han sido muy generosos en eso. También es verdad que se trata de mi primera novela.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Pere Sureda&lt;/strong&gt;: Creo que el que los autores de España sean poco leídos en Latinoamérica depende, en general, de los contenidos temáticos más de que la forma de expresión. “Probablemente” los temas de España sean menos “exportables” o menos universales que los latinoamericanos. En cambio creo que, desde lo que yo conozco, se publican, venden y leen muchos más autores latinoamericanos en España que al contrario. Es decir creo que conocemos mejor en España lo que se escribe en América que al contrario. Sin duda, el “boom” fue una excelente puerta de entrada y una presentación continental de lujo para las letras latinoamericanas. Y hoy día aún sigue vigente. La sombra de esos escritores es alargada.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;¿Cuáles son las grandes diferencias, según su opinión, entre la literatura que se está escribiendo en España y la que se está escribiendo en Latinoamérica?&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jorge Volpi&lt;/strong&gt;: En la era de la globalización, inevitablemente la corriente central llega a todas partes (con mayor o menor éxito), mientras que el contacto de las periferias es mucho más difícil. En América Latina se leen sobre todo las traducciones españolas, y menos a los autores españoles, por esta misma razón.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Roberto Ampuero&lt;/strong&gt;: Es difícil generalizar porque hay apuestas individuales de gran valor en ambos mundos. Creo que la literatura latinoamericana es más experimental y variada en temática, estilos e influencias. Después del boom, la región se quedó sin grandes modelos, pero esa falta de liderazgo le sirvió para desatar energías creadoras en nuevas direcciones. Por lo general, lo nuevo en el arte y la literatura surge en medio de sociedades inestables y precarias.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Soledad Puértolas&lt;/strong&gt;: Generalizar es arriesgado. Supongo que en la literatura actual de Colombia habrá diferentes tendencias, como las hay en la española. Las afinidades están por encima de las fronteras geográficas y de lengua, ¡ésa es la grandeza de la literatura! Estoy segura de que los lectores de Munro o de Fante, en Colombia o en España, sentimos lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Adolfo García Ortega&lt;/strong&gt;: No veo diferencias. Ninguna. Al contrario, hay una gran fluidez de temas, estilos y búsquedas entre escritores de ambas orillas, y mucha comunicación entre nosotros, amistad incluso. Creo que ambas son literaturas que cada vez beben más de una misma corriente troncal occidental y posmoderna. Cada vez más las fronteras son inexistentes en la literatura.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Juan Pedro Aparicio&lt;/strong&gt;: La que se hace ahora mismo en España se caracteriza por su variedad. Son varias las generaciones que se muestran muy activas. Hay una literatura compleja en fondo y forma, al lado de una literatura sencilla. Una que toma sus temas de la vida; otra que los toma de la literatura. Una más ambiciosa, otra menos. Una más celebrada, otra menos. Una más comercial, otra menos. Supongo que como en Latinoamérica.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;José María Merino&lt;/strong&gt;: Acaso en Latinoamérica se hace una literatura más conectada con el medio social y político que en España, donde la novela, por ejemplo, actualmente tiende más a lo simbólico. En cualquier caso, hay aspectos, como ese género denominado “microrrelato”, en el que españoles y latinoamericanos estamos trabajando con bastante sintonía, e incluso conocimiento recíproco, por extraño que pueda parecer.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Eduardo Lago&lt;/strong&gt;: Habla de Latinoamérica como si no hubiera diferencias entre las distintas literaturas nacionales, y es muy distinto lo que se hace en México de lo que se hace en Perú, o en Colombia. En el fondo, todos estamos en lo mismo, se trata de universalizar lo local. Y hay muchos casos fronterizos, como Fernando Iwasaki o Santiago Roncagliolo, peruanos afincados en España, o Rodrigo Fresán, argentino que vive en Barcelona, o Jordi Soler, que es a la vez catalán (y por tanto español) y mexicano. Hay muchos latinoamericanos que viven y escriben en España y enriquecen así nuestra tradición. El caso más llamativo, para mí, fue Roberto Bolaño, narrador genial que funde de manera brillante lo chileno con lo mexicano y lo español (en su léxico, en su estilo), sin dejar de ser inequívocamente latinoamericano.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Pere Sureda&lt;/strong&gt;: Los escritores de España, creo, trabajan en conceptos y tramas más “nacionales” y “europeos”, y eso podría alejarlos de los temas más latinoamericanos con realidades sociopolíticas excesivamente diferentes. El “asunto” está más en la trama que en la forma. Ya que en ambos continentes hay excelentes escritores.&lt;br /&gt;_________________________________&lt;br /&gt;* Para el momento de la aparición de esta encuesta, no se había realizado el Hay-Festival. El mismo se desarrolló entre el 25 y el 28 de enero pasados, en Cartagena de Indias, Colombia.&lt;br /&gt;Tomado de la edición digital de la revista &lt;strong&gt;Semana&lt;/strong&gt; (&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Semana.Com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;) y suministrado por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Noticias Google&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; del 21/01/2007.&lt;br /&gt;_________________________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;METALITERATURA EN TV&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Tomás García Yebra&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rd8ZZjeMNYI/AAAAAAAAAhc/1N3_47oAf_0/s1600-h/Portada+de+Azucena+de+noche.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5034770835232798082" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rd8ZZjeMNYI/AAAAAAAAAhc/1N3_47oAf_0/s320/Portada+de+Azucena+de+noche.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;DIAGONAL TV, PRODUCTORA&lt;/strong&gt; de &lt;strong&gt;Amar en tiempo revueltos&lt;/strong&gt;, ha tenido la ingeniosa idea de convertir en realidad lo que en principio era sólo ficción. Marcos, personaje de la exitosa serie que emite TVE-1 durante la sobremesa, está escribiendo una novela. En muchos de los capítulos se hace referencia a ella. El espectador conoce el título, &lt;strong&gt;Azucena de noche&lt;/strong&gt; y sabe vagamente de qué va. A partir de ahora podrá conocer al detalle su contenido, pues la acaba de publicar Plaza y Janés. “Es el complemento perfecto de la serie”, afirmó su autor, Adolfo Puerta, guionista también de un producto que cosechó una media del 21% de cuota de pantalla en su primera temporada y que mantiene el mismo tirón en su segundo año.&lt;br /&gt;“La redacté este verano, durante las vacaciones, y estoy satisfecho porque hay muchos testimonios de primera mano, sucesos que les oí contar a mis cuatro abuelos, todos republicanos y represaliados”, afirmó el escritor, quien estuvo arropado en la presentación por el productor ejecutivo de Diagonal TV, Jaume Banacolocha, y los actores Manu Fullola (Marcos en la serie), Ana Otero, Iziar Miranda y Ana Villa. “Uno de los aspectos que más me interesan de la Guerra Civil es la vida cotidiana”, dijo Puerta. “El día a día de una casa explica muchas cosas de las que sucedieron”.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Silencio, oscuridad y hambre&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Estas tres palabras resumen, a juicio del guionista, el ambiente que se respiraba en el Madrid de la guerra y la posguerra. “Eran palabras que estaban continuamente en boca de mis abuelos”. &lt;strong&gt;Azucena de noche&lt;/strong&gt;, según dijo, no tiene nada que ver con los capítulos de la serie, si bien Marcos (el autor de la novela en la serie) hace algunas alusiones a sus compañeros, aunque cambiando los nombres: pura metaliteratura.&lt;br /&gt;“Aquí he podido recrearme en los monólogos, en la introspección, lo cual enriquece la serie”, aseguró Puerta. “En un guión televisivo ningún personaje puede decir más de tres líneas seguidas; sobrepasar esa extensión está considerado pecado mortal”.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Izquierdas&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología, Adolfo Puerta (Madrid, 1956) lleva más de 15 años trabajando como guionista. El posible escollo ideológico lo solventó de forma inteligente. “Todos los personajes que aparecen en la novela son de izquierdas; es lo que respiré y de lo que con más propiedad puedo hablar”. En este grupo humano hay “gente buena, mala y regular”. Puerta hace referencia a personas y hechos históricos concretos, pero sólo sirven de telón de fondo. “No es una novela que juzga; sólo narra”.&lt;br /&gt;Uno de los personajes más perversos es un anarquista, ideología que el autor considera admirable. “No falla el anarquismo, lo que falla es la condición humana”. El anarquista de su historia mata por amor, motivo que, en su opinión, “resulta más perdonable que otros”. Sobre la enigmática Azucena –mujer fatal que despierta pasiones encontradas–, señaló que se dedica a poner voz a un consultorio sentimental. “No quiero decir más porque si lo hago me cargo la novela”.&lt;br /&gt;Jaume Banacolocha confía en que “el experimento sea un éxito”, y Manu Fullola agradeció la oportunidad de poder encarnar a un personaje tan “interesante y lleno de matices”.&lt;br /&gt;_________________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;El Diario Montañés.es&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; del 17/02/2007 y &lt;strong&gt;&lt;em&gt;abastodenoticias.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; de la misma fecha.&lt;br /&gt;_________________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;Tomás García Yebra&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (Madrid, 1956) es licenciado en Historia del Arte y periodista. Trabajó en el diario &lt;strong&gt;Ya&lt;/strong&gt; y posteriormente en el dominical &lt;strong&gt;El Semanal&lt;/strong&gt;. Fue Premio Unicef 1991 por un reportaje sobre la infancia publicado en el diario &lt;strong&gt;Ya&lt;/strong&gt;. Actualmente trabaja en la sección de cultura de la agencia Colpisa y colabora en la revista &lt;strong&gt;Sibaritas&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;_________________________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;strong&gt;Un museo para Borges&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rd8Y8jeMNXI/AAAAAAAAAhU/E0MPDcKtuK8/s1600-h/(7a)+borges-Blog.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5034770337016591730" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rd8Y8jeMNXI/AAAAAAAAAhU/E0MPDcKtuK8/s320/(7a)+borges-Blog.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;El célebre escritor argentino Jorge Luis Borges (1899-1986) tendrá un museo en Buenos Aires dedicado a su vida y obra, confirmaron ayer los impulsores del proyecto.&lt;br /&gt;“Buenos Aires se debía y debía a Borges un museo, que será el primero en el mundo dedicado al escritor”, indicó el presidente de la Asociación Borgesiana de Buenos Aires, Alejandro Vaccaro, biógrafo del autor de Ficciones. Para la iniciativa, la citada entidad ya cuenta con el apoyo del secretario argentino de Cultura, José Nun.&lt;br /&gt;La Asociación Borgesiana de Buenos Aires, fundada en 1996, tiene previsto firmar un acuerdo con la Secretaría de Cultura de la Nación y el Organismo Nacional de Administración de Bienes del Estado (Onabe), que aportará el inmueble en donde funcionará el museo.&lt;br /&gt;“La idea es inaugurarlo el próximo 24 de agosto, aniversario del nacimiento de Borges”, adelantó Vaccaro, antes de indicar que se propuso que el museo funcione en el edificio de la Escuela de la Penitenciaría de la Policía Federal, en el barrio porteño de San Telmo. “Es un lugar excepcional porque está en un barrio muy visitado y se convertirá en un nuevo centro de atracción para los turistas, dado que Borges es un escritor universal”, destacó.&lt;br /&gt;La entidad planea exhibir en el citado lugar su colección de algo más de 20.000 piezas que evocan la vida y obra del escritor, entre manuscritos inéditos, primeras ediciones de sus libros, objetos, revistas y otros documentos.&lt;br /&gt;Forman parte de este acervo originales con correcciones y tachaduras y poemas nunca publicados, además de cartas y papeles de trabajo del escritor. Parte de esta colección fue exhibida a mediados de 2006 en la Biblioteca de Alejandría, en Egipto, como parte de una muestra en conmemoración de los 20 años de la muerte de Borges.&lt;br /&gt;En el futuro museo también funcionará un centro de estudios.&lt;br /&gt;_________________________________&lt;br /&gt;Tomado del diario digital vasco &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Gara&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, edición del 10/02/2007 y proporcionado por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;abastodenoticias.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; del siguiente día.&lt;br /&gt;_________________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;strong&gt;Feria del Libro de Fráncfort&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rd8YkDeMNWI/AAAAAAAAAhM/pNGiUxJH9gc/s1600-h/(8a)+Frankfurt.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5034769916109796706" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rd8YkDeMNWI/AAAAAAAAAhM/pNGiUxJH9gc/s320/(8a)+Frankfurt.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Alrededor de mil autores de todo el mundo participarán desde el 4 de octubre en la cita internacional más relevante del mundo editorial, la Feria del Libro de Francfort, que este año tiene a India como país invitado. La cita prevé la celebración de más de 2500 actos hasta el 8 de octubre, la visita de 280.000 personas.&lt;br /&gt;Se trata de la 58 edición de la cita, que este año reunirá a más de 7.000 expositores procedentes de 111 países, quienes mostrarán a los visitantes 400.000 libros y productos relacionados con el mundo editorial, de los que se calcula que más de 100.000 serán novedades.&lt;br /&gt;Entre los mil autores que acudirán a la feria se encontrará el Premio Nóbel alemán Günter Grass, quien presentará su controvertida novela autobiográfica &lt;strong&gt;Pelando la Cebolla&lt;/strong&gt;, que despertó gran interés internacional al conocerse que el autor reconoce haber pertenecido a las SS nazis. Además estarán Donna Leon, Martin Walser, Frank Schötzing y la británica Zadie Smith, así como otras promesas de la literatura como Eva Herman, Karl Dall, James Last y Hape Kerkeling.&lt;br /&gt;La Feria del Libro de Fráncfort sigue manteniendo su atractivo internacional, a pesar de que el mercado editorial en los grandes Estados industrializados se estanca y continúa la tendencia de concentraciones y fusiones.&lt;br /&gt;La cita editorial pretende ofrecer también una importante plataforma al mercado editorial del Lejano Oriente, con especial atención a China, que se considera el mercado del futuro y que será país invitado en 2009. El espacio dedicado a este país casi se dobló en esta ocasión y también aumentaron los espacios dedicados a autores de Taiwán, Tailandia y Japón.&lt;br /&gt;Pero el invitado de este año es otro país asiático, India, que repite invitación de honor (la primera vez fue en 1986) y que llega a la Feria en un momento de auge económico y cultural.&lt;br /&gt;_________________________________&lt;br /&gt;Tomado del sitio &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Homines&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;. Proporcionado por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;abastodenoticias.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; del 13/02/2007.&lt;br /&gt;_________________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;strong&gt;Revocan premio por plagio&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rd8XdTeMNVI/AAAAAAAAAhE/erhbfITn1jY/s1600-h/(9a)+Sergio+Di+Nucci.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5034768700634051922" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rd8XdTeMNVI/AAAAAAAAAhE/erhbfITn1jY/s320/(9a)+Sergio+Di+Nucci.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;“De acuerdo con los requisitos y facultades conferidas en las bases del premio de novela La Nación-Sudamericana 2006, el jurado resuelve revocar el fallo”. De este modo, la novela &lt;strong&gt;Bolivia Construcciones&lt;/strong&gt;, del periodista Sergio Di Nucci (izq.), pasó a engrosar la larga lista de plagios literarios. La damnificada, en este caso, era Carmen Laforet y &lt;strong&gt;Nada&lt;/strong&gt;, premio Nadal 1945.&lt;br /&gt;Un joven de 19 años dio la voz de alarma a Carlos Fuentes, Tomás Eloy Martínez, Griselda Gambaro, Luis Chitarroni y Hugo Beccacece, que el pasado año habían encontrado en &lt;strong&gt;Bolivia Construcciones&lt;/strong&gt; las virtudes necesarias para concederle uno de los premios literarios de mayor prestigio en Argentina. Advertidos de las “extrañas similitudes” que denunciaba Agustín Viola, el estudiante que descubrió el fraude, el jurado comunicó el martes su decisión de retirar el premio y declararlo desierto.&lt;br /&gt;A continuación se reproduce la declaración en la que el jurado fundamenta su decisión:&lt;br /&gt;“Un lector, Agustín Viola, de 19 años, informó sobre extrañas similitudes que el jurado desconocía, entre la novela &lt;strong&gt;Bolivia Construcciones&lt;/strong&gt; (Premio de Novela La Nación-Sudamericana 2006), de Bruno Morales (seudónimo de Sergio Di Nucci) y &lt;strong&gt;Nada&lt;/strong&gt; (1944), de la autora catalana Carmen Laforet. Sin ser tan extrañas, las similitudes existen en varias zonas de la novela. Bien sabemos que las distancias entre texto ajeno y propio, entre copia y originalidad, son muy difusas, y que incluso cierta crítica especializada ha borrado esas distancias. Las discusiones al respecto podrían ser infinitas. Sin embargo, la manera en que se efectúa la apropiación es la que determina su validez dentro del discurso literario. En el caso de &lt;strong&gt;Bolivia Construcciones&lt;/strong&gt;, los fragmentos de &lt;strong&gt;Nada&lt;/strong&gt;, incluidos con mínimos retoques, no significan una reescritura. La novela avanza, las situaciones siguen porque Carmen Laforet las aporta. La ética de un escritor, su honestidad intelectual, consiste en adjudicar a quien corresponda lo que no es fruto de su propio trabajo. Por todo eso y de acuerdo con los requisitos y facultades conferidas en las Bases del Premio de Novela La Nación-Sudamericana 2006, el jurado resuelve revocar el fallo”.&lt;br /&gt;Consultado telefónicamente por &lt;strong&gt;La Nación&lt;/strong&gt;, Di Nucci dijo: “Desde la primera entrevista con &lt;strong&gt;La Nación&lt;/strong&gt; hablé de la reescritura como un principio constructivo de la novela, que por algo se llama &lt;strong&gt;Bolivia Construcciones&lt;/strong&gt;. Hubo ya trabajos académicos que identificaron y elogiaron ese procedimiento, que lo hizo gente de manera mucho mejor, como Juan Rodolfo Wilcock en sus primeras crónicas y en sus últimas novelas italianas. Con sólo introducir una única modificación un mismo texto cuenta otra historia".&lt;br /&gt;“Nunca quise perjudicar a Carmen Laforet –sigue Di Nucci–. Por el contrario, quise que &lt;strong&gt;Nada&lt;/strong&gt;, la novela de ella, tuviera más lectores y no menos. &lt;strong&gt;Nada&lt;/strong&gt; es una novela clásica que se enseña a los chicos en el secundario. Quise que &lt;strong&gt;Nada&lt;/strong&gt; se reconociera en &lt;strong&gt;Bolivia Construcciones&lt;/strong&gt;. Es decir, se quiso mostrar a &lt;strong&gt;Nada&lt;/strong&gt;, no se la quiso ocultar, lo cual hubiera sido muy fácil. Se quiso señalar a esta otra novela, no ocultarla, se la quiso homenajear, no cancelarla. Esto de la reescritura de &lt;strong&gt;Nada&lt;/strong&gt; se hace en música con el sampleo, o en artes plásticas, como lo que hizo Warhol con La última cena”. En ningún lugar de &lt;strong&gt;Bolivia Construcciones&lt;/strong&gt;, sin embargo, existe la menor referencia a Nada ni a su autora.&lt;br /&gt;El director de la editorial Sudamericana, Pablo Avelluto, no descarta querellarse contra el periodista.&lt;br /&gt;_________________________________&lt;br /&gt;Tomado de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;LaNación.Com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; del 08/02/2007 y &lt;strong&gt;&lt;em&gt;DeConcursos.Com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; del 09/02/2007. Proporcionado por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;abastodenoticias.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; de este segundo día.&lt;br /&gt;_________________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;strong&gt;Se editan dos textos inéditos&lt;br /&gt;de Carson McCullers&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rd8W_TeMNUI/AAAAAAAAAg8/U-zZF8YumQY/s1600-h/Carson+McCullers+2.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5034768185237976386" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rd8W_TeMNUI/AAAAAAAAAg8/U-zZF8YumQY/s320/Carson+McCullers+2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Se trata de una reflexión sobre el oficio de escribir y una recopilación de 13 cuentos. “El aislamiento espiritual es la base de la mayoría de mis temas (...) Para entender una obra es importante que el artista esté emocionalmente en su centro mismo; que vea, que conozca, que experimente las cosas sobre las que está escribiendo”. De viajar al interior de uno, la norteamericana Carson McCullers (1917-1967) sabía mucho. La autora de los ya clásicos modernos &lt;strong&gt;El corazón es un cazador solitario&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;La balada del café triste&lt;/strong&gt;, nacida un día como hoy de hace 90 años, reflexionó sobre la vida (compleja en su caso por la enfermedad y el amor) y su indivisibilidad con el oficio de escribir en bastantes páginas, que Seix Barral reunirá en &lt;strong&gt;El mudo y otros textos&lt;/strong&gt;, y que publicará en septiembre en España, donde permanecían inéditas. No será el único homenaje que la editorial le brinde, pues ese mismo mes lanzará &lt;strong&gt;El aliento del cielo&lt;/strong&gt;, que unirá su novela corta &lt;strong&gt;Frankie y la boda&lt;/strong&gt; (inencontrable desde hace años) con todos sus cuentos, 13 de ellos también por publicar en España.&lt;br /&gt;La vida y la obra de Lula Carson Smith, de casada McCullers, son estampas. Una de ellas, las funciones teatrales infantiles en la calurosa casa de Georgia, “piezas que yo inventaba y que escribía en mis libretas de anillas Big Chief que costaban cinco centavos”, recuerda en Cómo empecé a escribir, una de las reflexiones recogidas en &lt;strong&gt;El mudo&lt;/strong&gt;... Otra es el hallazgo de Dostoievski, Chéjov y Tolstói, “la maravillosa región solitaria de las historias sencillas y del mundo interior”. La contemplación minuciosa de personajes llenos de dudas marcan &lt;strong&gt;El corazón hipotecado&lt;/strong&gt; (1968), recopilación póstuma de sus relatos, que son los que restaban inéditos y que se incluirán en El aliento del cielo.&lt;br /&gt;___________________________________&lt;br /&gt;Información firmada con las iniciales C. G. y aparecida en &lt;strong&gt;&lt;em&gt;El País.Com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, del 19/02/2007. Suministrada por &lt;strong&gt;abastodenoticias.com&lt;/strong&gt; de la misma fecha.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;___________________________________________&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-7767430209817616952?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/7767430209817616952/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=7767430209817616952&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/7767430209817616952'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/7767430209817616952'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2007/02/caravasar-no-17.html' title='CARAVASAR No. 17'/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='00122714676458853274'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-2433905303302474180</id><published>2007-03-01T13:41:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T11:36:43.215-08:00</updated><title type='text'>CARAVASAR No. 18</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RedUBM6gdfI/AAAAAAAAAkg/OZWhDVtqU1M/s1600-h/Cuando+los+elefantes+sean+de+madera.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5037087087860413938" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RedUBM6gdfI/AAAAAAAAAkg/OZWhDVtqU1M/s320/Cuando+los+elefantes+sean+de+madera.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff0000;"&gt;ÍNDICE&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Creación literaria&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los amos.&lt;/strong&gt; Juan Bosch (cuento).&lt;br /&gt;Artículos&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Horacio Quiroga: cita con la fatalidad.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Noticias&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;El Código Da Vinci&lt;/em&gt; el más leído en España, en 2006.&lt;br /&gt;Ya llega la edición académica de &lt;em&gt;Cien años de soledad&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Para los hacedores de cuentos.&lt;br /&gt;Random House y HarperCollins dejarán hojear libros en la Red.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;_________________________________________&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;LOS AMOS&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Juan Bosch&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RedSTs6gdeI/AAAAAAAAAkI/5U11mrlnkvc/s1600-h/Hacienda+dominicana.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5037085206664738274" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RedSTs6gdeI/AAAAAAAAAkI/5U11mrlnkvc/s320/Hacienda+dominicana.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;CUANDO YA CRISTINO NO SERVÍA&lt;/strong&gt; ni para ordeñar una vaca, don Pío lo llamó y le dijo que iba a hacerle un regalo.&lt;br /&gt;–Le voy a dar medio peso para el camino. Usté esta muy mal y no puede seguir trabajando. Si se mejora, vuelva.&lt;br /&gt;Cristino extendió una mano amarilla, que le temblaba.&lt;br /&gt;–Mucha gracia, don. Quisiera coger el camino ya, pero tengo calentura.&lt;br /&gt;–Puede quedarse aquí esta noche, si quiere, y hasta hacerse una tisana de cabrita. Eso es bueno.&lt;br /&gt;Cristino se había quitado el sombrero, y el pelo abundante, largo y negro le caía sobre el pescuezo. La barba escasa parecía ensuciarle el rostro, de pómulos salientes.&lt;br /&gt;–Ta bien, don Pío –dijo–; que Dio se lo pague.&lt;br /&gt;Bajó lentamente los escalones, mientras se cubría de nuevo la cabeza con el viejo sombrero de fieltro negro. Al llegar al último escalón se detuvo un rato y se puso a mirar las vacas y los críos.&lt;br /&gt;–Que animao ta el becerrito –comentó en voz baja.&lt;br /&gt;Se trataba de uno que él había curado días antes. Había tenido gusanos en el ombligo y ahora correteaba y saltaba alegremente.&lt;br /&gt;Don Pío salió a la galería y también se detuvo a ver las reses. Don Pío era bajo, rechoncho, de ojos pequeños y rápidos. Cristino tenía tres años trabajando con él. Le pagaba un peso semanal por el ordeño, que se hacía de madrugada, las atenciones de la casa y el cuido de los terneros. Le había salido trabajador y tranquilo aquel hombre, pero había enfermado y don Pío no quería mantener gente enferma en su casa.&lt;br /&gt;Don Pío tendió la vista. A la distancia estaban los matorrales que cubrían el paso del arroyo y, sobre los matorrales, las nubes de mosquitos. Don Pío había mandado poner tela metálica en todas las puertas y ventanas de la casa, pero el rancho de los peones no tenía ni puertas ni ventanas; no tenía ni siquiera setos. Cristino se movió allá abajo, en el primer escalón, y don Pío quiso hacerle una última recomendación.&lt;br /&gt;–Cuando llegue a su casa póngase en cura, Cristino.&lt;br /&gt;–Ah, sí, cómo no, don. Mucha gracia –oyó responder.&lt;br /&gt;El sol hervía en cada diminuta hoja de la sabana. Desde las lomas de Terrero hasta las de San Francisco, perdidas hacia el norte, todo fulgía bajo el sol. Al borde de los potreros, bien lejos, había dos vacas. Apenas se las distinguía, pero Cristino conocía una por una todas las reses.&lt;br /&gt;–Vea, don –dijo– aquella pinta que se aguaita allá debe haber parío anoche o por la mañana, porque no le veo barriga.&lt;br /&gt;Don Pío caminó arriba.&lt;br /&gt;–¿Usté cree, Cristino? Yo no la veo bien.&lt;br /&gt;–Arrímese pa aquel lao y la verá.&lt;br /&gt;Cristino tenía frío y la cabeza empezaba a dolerle, pero siguió con la vista al animal.&lt;br /&gt;–Dese una caminata y me la arrea, Cristino –oyó decir a don Pío.&lt;br /&gt;–Yo fuera a buscarla, pero me toy sintiendo mal.&lt;br /&gt;–¿La calentura?&lt;br /&gt;–Unjú, me ta subiendo.&lt;br /&gt;–Eso no hace. Ya usté esta acostumbrado, Cristino. Vaya y tráigamela.&lt;br /&gt;Cristino se sujetaba el pecho con los dos brazos descarnados. Sentía que el frío iba dominándolo. Levantaba la frente. Todo aquel sol, el becerrito...&lt;br /&gt;–¿Va a traermela? –insistió la voz.&lt;br /&gt;Con todo ese sol y las piernas temblándole, y los pies descalzos llenos de polvo.&lt;br /&gt;–¿Va a buscarmela, Cristino?&lt;br /&gt;Tenía que responder, pero la lengua le pesaba. Se apretaba más los brazos sobre el pecho. Vestía una camisa de listado sucia y de tela tan delgada que no le abrigaba.&lt;br /&gt;Resonaron pisadas arriba y Cristino pensó que don Pío iba a bajar. Eso asustó a Cristino.&lt;br /&gt;–Ello sí, don –dijo–: voy a dir. Deje que se me pase el frío.&lt;br /&gt;–Con el sol se le quita. Hágame el favor, Cristino. Mire que esa vaca se me va y puedo perder el becerro.&lt;br /&gt;Cristino seguía temblando, pero comenzó a ponerse de pie.&lt;br /&gt;–Si: ya voy, don –dijo.&lt;br /&gt;–Cogió ahora por la vuelta del arroyo –explicó desde la galería don Pío.&lt;br /&gt;Paso a paso, con los brazos sobre el pecho, encorvado para no perder calor, el peón empezó a cruzar la sabana. Don Pío lo veía de espaldas. Una mujer se deslizó por la galería y se puso junto a don Pío.&lt;br /&gt;–¡Qué día tan bonito, Pío! –comentó con voz cantarina.&lt;br /&gt;El hombre no contestó. Señaló hacia Cristino, que se alejaba con paso torpe como si fuera tropezando.&lt;br /&gt;–No quería ir a buscarme la vaca pinta, que parió anoche. Y ahorita mismo le di medio peso para el camino.&lt;br /&gt;Calló medio minuto y miró a la mujer, que parecía demandar una explicación.&lt;br /&gt;–Malagradecidos que son, Herminia –dijo–. De nada vale tratarlos bien.&lt;br /&gt;Ella asintió con la mirada.&lt;br /&gt;–Te lo he dicho mil veces, Pío –comentó. Y ambos se quedaron mirando a Cristino, que ya era apenas una mancha sobre el verde de la sabana.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;_________________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RedRls6gddI/AAAAAAAAAkA/wM-WMdy4geQ/s1600-h/Juan_Bosch.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5037084416390755794" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RedRls6gddI/AAAAAAAAAkA/wM-WMdy4geQ/s320/Juan_Bosch.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Juan Bosch&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (1909-2001). Escritor y político dominicano, cuyo nombre completo era Juan Emilio Bosch Gaviño. En 1939 fundó el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y, en 1973, el Partido de la Liberación Dominicana. Tras muchos años en el exilio, en varios países de América, fue Presidente Constitucional de la República Dominicana en 1962, iniciando un programa reformista, abortado en 1963 por un golpe de Estado militar, apoyado por los Estados Unidos. Luego de otro exilio, esta vez en Europa, retornó a su país en 1966 y participó como candidato a la Presidencia de la República. Dicha elección la ganó fraudulentamente Joaquín Balaguer, apoyado por la oligarquía dominicana y el Departamento de Estado de los Estados Unidos y Bosch debió volver al exilio. De éste retornó en 1970 para ser candidato electoral en varias elecciones posteriores. Su abundante obra, escrita dentro del país o en el exilio, refleja la realidad sociocultural de los campos dominicanos; sus tragedias, sus conflictos, sus sufrimientos y sus luchas. Lo más destacado de su obra son sus cuentos, recientemente reunidos en un solo volumen por Editorial Alfaguara, y sus estupendos ensayos sobre el arte de escribirlos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;_________________________________________&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;HORACIO QUIROGA:&lt;br /&gt;CITA CON LA FATALIDAD&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;Hace setenta años, el escritor uruguayo se suicidaba con cianuro. El halo de muertes que rodeó su vida la transformó en un destino literario y, a su obra, en un eslabón de esa historia trágica. Aquí, la lectura de un conflicto común a varios escritores.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RedQOc6gdcI/AAAAAAAAAj4/7SDmM7LfzrU/s1600-h/Horacio+Quiroga.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5037082917447169474" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RedQOc6gdcI/AAAAAAAAAj4/7SDmM7LfzrU/s320/Horacio+Quiroga.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;LA MUJER HABÍA BEBIDO&lt;/strong&gt; una dosis de veneno suficiente, pero la muerte puede ser tan intrincada e ingobernable como cualquier suceso de la vida. Por eso la mujer, a la que se supone muy bella, tuvo una agonía de tres días. Su marido la acompañó, tratando de rescatarla, le pidió perdón, no debieron de faltar las frases de amor, las confesiones. Algunos se animan a sospechar o imaginar que el hombre llevó un diario de esa agonía, que no pudo resistir la tentación de escribir sobre ella. Cuando finalmente la mujer murió, el hombre oscuro, insobornable, quemó toda su ropa, hizo desaparecer cualquier objeto que hablara de su persona, destruyó sus fotos. En un supuesto álbum familiar, a la imagen de Ana María Cirés le corresponde una página en blanco. Tal vez porque esa muerte le trajo a Horacio Quiroga (arriba, a la izquierda) la presencia de otras muertes que se sucedieron de modo casi irreal en su biografía y le daban la certeza atroz de que no habían terminado. Su destino estaba trazado como el recorrido perfecto de una flecha. Esas que siempre dan en el blanco.A setenta años de su suicidio, ocurrido el 19 de febrero de 1937, queda claro que la muerte en Quiroga no es sólo un dato biográfico, sino la clave para pensar su vida y su literatura. Un héroe griego que, lejos de elegir, entiende que su principal oponente lo ha elegido a él.&lt;br /&gt;Caer en la enumeración de sus muertes cercanas resulta inevitable: tenía dos meses cuando su padre se mata en una cacería, accidentalmente, en Salto, Uruguay, su lugar de nacimiento. Su padrastro se suicida cuando Quiroga era un adolescente. En 1901, mueren dos de sus hermanos, de fiebre tifoidea. Ese mismo año, mientras limpiaba un arma, una bala se dispara y ocasiona la muerte de uno de sus amigos. Después vendrán los suicidios de su amiga Alfonsina Storni y el ya relatado de su primera esposa. Le seguirán el de otro colega y amigo, Leopoldo Lugones (1938) y el de los tres hijos de Quiroga, ocurridos después de la muerte del escritor.&lt;br /&gt;Estos hechos escenifican el conflicto vida/literatura. Una marca que envuelve la vida de varios escritores, donde los dos mundos compiten por su valor de realidad. En uno de sus ensayos, Ricardo Piglia resumió estas tensiones: “Esa fantasía extraña de los escritores de dejar de ser escritores o de conseguir una experiencia que sea más intensa que lo que se supone que es la experiencia de la literatura. Entonces la fantasía de la muerte de la literatura es como el acceso a lo real mismo”.&lt;br /&gt;La decisión de Horacio Quiroga de ir a vivir a la selva misionera podría pensarse como la construcción de una experiencia que volviera minúscula la tarea de la escritura. Frente al desafío que la selva presentaba, la idea de aventura y el trabajo manual al que siempre quiso dedicarse, surgió en él la fantasía de abandonar la tarea de escritor, como si el hecho de continuar siéndolo potenciara su destino trágico. Tal vez pensaba que, al intentar mutar en un “hombre común”, el drama de la muerte habría de alejarse. De esa manera podría eliminar el carácter excepcional de los escritores que sienten la presión de escribir sobre la muerte.&lt;br /&gt;Por supuesto, no fue esto lo que ocurrió. Quiroga decidió su travesía en la selva como el autor de una novela de aventuras, como el romántico personaje de un filme de Werner Herzog o como un rousseauniano que quiere vivir en un mundo anterior a la cultura pero después vuelve al papel, convierte esa experiencia en materia literaria y se ubica, en la línea de fuego.Jorge Lafforgue, quien por estos días se encuentra editando el epistolario completo del escritor uruguayo, comenta: “Lo que hace magistralmente Horacio Quiroga, por ejemplo en el cuento A la deriva (1912), es contar ese momento donde la muerte te está tocando los talones”.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#cc9933;"&gt;El precio de escribir&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Este hombre ha dejado de lado, por un momento, esos inventos con los que esperaba conseguir algún dinero. Vuelve al papel para escribir, ahora, una carta a Fernández Saldaña. Pone la fecha: 16 de marzo de 1911 y anota, como cualquier persona preocupada por la economía doméstica: “Vivo de lo que escribo. &lt;strong&gt;Caras y Caretas&lt;/strong&gt; me paga $ 40 por página, y endilgo 3 páginas más o menos por mes. Total $ 120 mensual. Con esto vivo bien”.&lt;br /&gt;Una página: 40 pesos. ¿Existe un modo más implacable de terminar con la mística y la idealización de la tarea de escritor? El escritor profesional, aquel que entiende que la literatura está atravesada por el dinero, sufre de un modo más descarnado el conflicto vida/literatura. “Los escritores del siglo XIX”, explica Lafforgue, “veían la literatura como una actividad secundaria en relación con la política. (Bartolomé) Mitre dirigía la guerra del Paraguay mientras traducía &lt;strong&gt;La Divina Comedia&lt;/strong&gt;. Con el pasaje del siglo XIX al XX, surge la figura del escritor profesional, de la que Quiroga es un pionero”. Como la poeta norteamericana Sylvia Plath, con quien Quiroga tiene varios puntos en común a nivel biográfico, además del suicidio, la desesperación por convertir la literatura en una actividad rentable, vuelve esta tarea más cruda, más real y elimina toda posibilidad de refugio. Es una actividad que se equipara a cualquier otro oficio, pero éste obliga a la soledad, al silencio, al ensimismamiento, a la mirada permanente sobre los propios fantasmas.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc9933;"&gt;El extranjero&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;“Sólo conozco mi escritorio y lo detesto”, dijo la poeta austríaca Ingeborg Bachmann. “¿Qué quién me obliga? Nadie, por supuesto. Es una compulsión, una obsesión, una condena, un castigo”. Pero también afirma: “Yo existo sólo cuando escribo, no soy nada cuando no escribo, soy completamente extraña a mí misma, desentono conmigo misma cuando no escribo”.&lt;br /&gt;El escritor, alejado de la invención literaria, es un ser desubicado, que no termina de adaptarse a la vida que le atrae y que la literatura le quita como posibilidad de disfrute. Como si la literatura provocara una vida plagada de incomodidades.Al cumplirse treinta años de la muerte de Quiroga, Rodolfo Walsh fue a San Ignacio y entrevistó a algunos vecinos del escritor que resultaron poco benévolos al referirse al autor de Anaconda: “Quiroga andaba de frac y comía cosas raras. En los carnavales usaba una fumigadora para empapar a los transeúntes desde su fortacho. Juez de paz, se olvidaba de inscribir los nacimientos y hasta hoy sigue apareciendo gente que no estaba anotada en ninguna parte”.&lt;br /&gt;Más allá de que Walsh señalara la dudosa certeza de estos comentarios, Quiroga no se adaptaba a vivir como un misionero más; por el contrario, profundizaba su condición de “raro”.&lt;br /&gt;Quiroga descubre una historia allí donde el acostumbramiento que produce la realidad suele diluirla. En su literatura, lo extraordinario surge con total naturalidad. La locura aparece como una expresión de lo fantástico. Las muertes accidentales (o no) que rodean su vida pueden esconderse en un almohadón de plumas. Quiroga ve tragedia donde otros ven normalidad.&lt;br /&gt;Además, le ocurren episodios que parecen salidos de los libros y construye su vida de un modo literario. Piglia ha señalado cómo sujetos invadidos por la literatura encuentran escenas que han leído, plasmadas en sus vidas. Y se anima a decir algo más: “Para mí es mucho más interesante la literatura que la vida. Primero porque tiene una forma más elegante, y segundo, porque es una experiencia mucho más intensa”.¿Qué le habría contestado Quiroga? Tal vez se habría parado frente a él con su mameluco sucio, el que usaba a la hora de enfrascarse en sus inventos, y le habría mostrado el cadáver de sus hijos, de su esposa, de su padre, de sus amigos. Él no pudo elegir entre vida y literatura: la primera se le impuso de manera contundente.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc9933;"&gt;Puntos finales&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Hacia 1934, Quiroga deja de escribir. Lafforgue refiere que en la correspondencia a César Tiempo confiesa: “Yo ya escribí cien cuentos y dije todo lo que tenía que decir”. A través del epistolario, continúa Lafforgue, se ve en sus últimos años de vida una serie de tensiones que, aunque habían estado siempre presentes, explotaron en esta etapa.&lt;br /&gt;El escritor italiano Cesare Pavese termina su diario El oficio de vivir con esta frase: “No palabras. Un gesto. No escribiré más”. En 1950, a los 41 años, se mata con una dosis de somníferos. La muerte y la idea de suicidio están, desde el comienzo, en la literatura de Alejandra Pizarnik. En la única obra de teatro que escribió, &lt;strong&gt;Los poseídos por las lilas&lt;/strong&gt;, el personaje de Carol termina diciendo: “No quiero hablar, quiero vivir”. Hablar equivale a escribir; varias veces los personajes de Pizarnik repiten este verso: “Estoy escribiendo con la voz”. Dejar de escribir habría implicado, una vez más, salir a la vida, pero Pizarnik también encontró en las pastillas el final de su historia. El escritor que finalmente consigue abandonar la literatura pensando que así se librará de su estigma de extranjero permanente, no hace más que confirmar que fuera de la literatura no es posible vivir. O así lo parece.&lt;br /&gt;Sylvia Plath era una rubia tan bella como cualquier estrella de cine. A los 31 años, vivía con sus dos hijos en Londres, en la que había sido la casa de W. B. Yeats. Se estaba convirtiendo en la escritora que siempre había soñado ser. Así lo manifestaba en las cartas que le enviaba a su madre: “Soy una escritora genial”. Por fin alcanzaba el reconocimiento profesional que debería haberla convertido en una mujer feliz. Pero, tras su divorcio del poeta inglés, Ted Hughes, sus ideales de construir una vida perfecta se derrumbaron. Esta rubia que leía &lt;strong&gt;Medea&lt;/strong&gt; y decía que no quería dedicarse solamente al cuidado de sus hijos, sino escribir y ser famosa, metió la cabeza en el horno la noche del 11 de febrero de 1963 y murió por inhalación de gas. Otro modo de decir que con la literatura tampoco alcanza.&lt;br /&gt;Y puede que sea la literatura la que aliente esta idea extrema, la que despierte la lucidez para no ser indulgente con los propios fracasos.&lt;br /&gt;La escritora inglesa Virginia Woolf no podía, en plena sociedad victoriana, hablar de los abusos que había sufrido en la infancia, ni de su homosexualidad. Tampoco pudo soportar esas voces que, según ella, no le permitían escribir bien. Que una de las principales exponentes del “fluir de la conciencia”, técnica que utiliza la voz y el pensamiento de sus personajes como punto de vista narrativo, haya padecido de alucinaciones auditivas, parece un chiste de humor negro. Virginia Woolf, refugiada en el campo, escribiendo, tampoco era feliz. Se llenó los bolsillos de piedras y murió ahogada.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc9933;"&gt;Quiroga, personaje literario&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El hombre está, ahora, en la cama de un hospital. Lo cuida un enfermero parecido a Quasimodo; esta escena de su vida tiene, también, el tono gótico de sus cuentos. Días atrás, en una carta, manifestaba ciertas esperanzas de curación pero cuentan que él escuchaba disimuladamente al médico mientras éste declaraba que la operación no era posible. Este hombre no tiene ganas de vivir otra agonía. Prefiere el veneno, como Madame Bovary.&lt;br /&gt;Borges dijo alguna vez: “Horacio Quiroga es, en realidad, una superstición uruguaya. La invención de sus cuentos es mala, la emoción nula y la ejecución de una incomparable torpeza”. Tal vez Borges habría sido un lector fascinado de la vida de Quiroga si la hubiera encontrado, al azar, en alguno de los tomos de su biblioteca y Quiroga se hubiera llamado Kilpatrick o Vincent Moon. Es más, Quiroga podría haber sido un personaje borgeano, de esos que jamás escapan a la circularidad de su destino.&lt;br /&gt;_________________________________________&lt;br /&gt;Tomado de la &lt;strong&gt;Revista Ñ&lt;/strong&gt;, del diario &lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;Clarín.com&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (Buenos Aires), edición del 24/02/2007, y proporcionado por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;Alerta de Noticias Google&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; de la misma fecha.&lt;br /&gt;Nota: este artículo aparece sin firma en la citada edición digital de &lt;strong&gt;Clarín&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;_________________________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;em&gt;El Código Da Vinci&lt;/em&gt;,&lt;br /&gt;el más leído en España, en 2006&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RedNOM6gdaI/AAAAAAAAAjY/wZaVFAkZFK0/s1600-h/brown_dan.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5037079614617318818" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RedNOM6gdaI/AAAAAAAAAjY/wZaVFAkZFK0/s320/brown_dan.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Más de 21 millones de españoles (el 55,5% de la población) se declaran lectores, según la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE). Del total de lectores, el 39,6% lee todos o casi todos los días y el 15,9% una vez al mes.&lt;br /&gt;De entre los 65.000 títulos publicados en 2006, “el libro más leído en 2006 sigue siendo, como desde hace más de dos años, &lt;strong&gt;El Código Da Vinci&lt;/strong&gt; de Dan Brown (izquierda), seguido por &lt;strong&gt;La sombra del viento&lt;/strong&gt; del (español) Carlos Ruiz Zafón, y &lt;strong&gt;Los pilares de la tierra&lt;/strong&gt; de Ken Follet”, precisó la FGEE en un comunicado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#cc9933;"&gt;Lectores poco arriesgados&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;Para los entendidos, estos resultados significan que los lectores españoles “se arriesgan poco” a la hora de elegir “nuevas propuestas literarias u obras mejor valoradas por la crítica”, afirma este jueves un artículo del diario &lt;strong&gt;El País&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Brown -cuyo &lt;strong&gt;Código da Vinci&lt;/strong&gt; también llevado al cine describe al Opus Dei, la influyente y conservadora corriente de la iglesia católica nacida en España, como una secta secreta y elitista con inmenso poder dentro y fuera del Vaticano- ocupa otros dos lugares más en la lista de libros más leídos con &lt;strong&gt;Ángeles y demonios&lt;/strong&gt; (cuarto lugar) y &lt;strong&gt;La conspiración&lt;/strong&gt;, en octavo.&lt;br /&gt;En medio se ubican &lt;strong&gt;La catedral del mar&lt;/strong&gt;, del español Ildefonso Falcones, y por detrás uno de los clásicos por excelencia de la literatura española, &lt;strong&gt;El Quijote&lt;/strong&gt; de Miguel de Cervantes, según el mismo estudio.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#cc9933;"&gt;Sólo dos autores latinoamericanos&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Los dos latinoamericanos de la lista, el colombiano Gabriel García Márquez con su novela de cabecera, &lt;strong&gt;Cien años de soledad&lt;/strong&gt;, y la chilena Isabel Allende con &lt;strong&gt;La casa de los espíritus&lt;/strong&gt; quedan casi al final de la lista, en los lugares 26 y 28, respectivamente (de un total de 30 preferencias).&lt;br /&gt;Por sexos, las mujeres leen más que los hombres (un 59,6% frente a un 51,4%) dice este estudio, según el cual “el índice de lectura es proporcional al nivel de estudios” y por lo tanto los universitarios “son los más lectores”.&lt;br /&gt;En España, la industria editorial mueve anualmente cerca de 4.000 millones de euros, según datos de la FGEE, que engloba a 776 empresas editoriales que en 2005 editaron unos 70.000 títulos.&lt;br /&gt;_________________________________&lt;br /&gt;AFP. Proporcionado por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;abastodenoticias.com&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; del 23/02/2007.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;_________________________________________&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Ya llega la edición académica&lt;br /&gt;De &lt;em&gt;Cien años de soledad&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RedMKs6gdZI/AAAAAAAAAjQ/w6adR4FNfVk/s1600-h/GarcÃ&amp;shy;a+MÃ¡rquez.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5037078454976148882" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RedMKs6gdZI/AAAAAAAAAjQ/w6adR4FNfVk/s320/Garc%C3%ADa+M%C3%A1rquez.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Madrid, (EFE). Las Academias de la Lengua de los países de habla hispana han preparado una edición popular de &lt;strong&gt;Cien años de soledad&lt;/strong&gt;, de Gabriel García Márquez (en la foto, sacándole la lengua al fotógrafo) que ha sido revisada por el propio autor y que cuenta con introducciones y estudios de Carlos Fuentes, Vargas Llosa, Álvaro Mutis y Claudio Guillén, entre otros.&lt;br /&gt;Esta edición, que costará 9,75 euros en España y entre seis y siete euros en los diferentes países de Hispanoamérica, se presentará en el IV Congreso Internacional de la Lengua Española, que se celebrará del 26 al 29 de marzo en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias, según informa hoy la Real Academia Española en una nota.&lt;br /&gt;Con esta edición especial de la obra cumbre de García Márquez, las Academias se suman al homenaje que el escritor colombiano recibirá en ese congreso, dado que en 2007 cumple 80 años, hace cuarenta que publicó &lt;strong&gt;Cien años de soledad&lt;/strong&gt; y 25 que recibió el Premio Nóbel de Literatura.&lt;br /&gt;La idea de publicar esta edición partió de la Academia Colombiana de la Lengua y tiene un claro precedente en la que la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua hicieron del &lt;strong&gt;Quijote&lt;/strong&gt; con motivo del IV centenario de la publicación de la gran obra cervantina, que se celebró en 2005.&lt;br /&gt;La “extraordinaria acogida” que ha tenido la edición del &lt;strong&gt;Quijote&lt;/strong&gt; en los dos años en que ha estado en circulación (se han vendido 2,6 millones de ejemplares, y de ellos, 2,1 millones en América), ha llevado a las Academias a “proyectar una serie de ediciones conmemorativas ocasionales, y de circulación limitada, de los grandes clásicos hispánicos de todos los tiempos”, se añade en la nota.&lt;br /&gt;En el caso de &lt;strong&gt;Cien años de soledad&lt;/strong&gt;, el interés prioritario del trabajo preparatorio se ha centrado en el texto de la novela. Para ello se han examinado “todos los fragmentos publicados con anterioridad a la primera edición”, y así se puede comprobar con claridad “el trabajo primoroso que García Márquez realiza hasta el último momento para dar con el término preciso, el mimo con que cuida la gramática, y su esfuerzo por lograr la expresión más rica en sugerencias”, se indica en la nota de RAE.&lt;br /&gt;A pesar del esmero con que el propio escritor corrigió las pruebas de la primera edición (Sudamericana, 1967), se deslizaron en ella erratas y expresiones dudosas que editores sucesivos han tratado de resolver con mejor o peor fortuna.&lt;br /&gt;Para la nueva edición, que publicará Alfaguara en España y en América, las Academias de la Lengua presentaron una propuesta razonada al propio autor, que quiso “revisar las pruebas de imprenta completas, enriqueciendo así esta edición con su trabajo de depuración y fijación del texto”.&lt;br /&gt;La edición popular de &lt;strong&gt;Cien años de soledad&lt;/strong&gt;, de 756 páginas, se abre con una breve semblanza de García Márquez escrita por Álvaro Mutis y una introducción de Carlos Fuentes que aporta “testimonios personales esclarecedores sobre el nacimiento de la novela y el deslumbramiento inmediato que suscitó”, se afirma en la nota de la Academia.&lt;br /&gt;También, contará con la parte central del “magistral análisis” que Mario Vargas Llosa hizo de la narrativa de García Márquez en &lt;strong&gt;Historia de un deicidio&lt;/strong&gt;, que “sigue siendo la más alta referencia”, así como con un estudio de Víctor García de la Concha, director de la Real Academia Española, y otro de Claudio Guillén, a quien la muerte sorprendió cuando le ponía punto final.&lt;br /&gt;Tras esos estudios, cuatro académicos hispanoamericanos -Pedro Luis Barcia (Argentina), Juan Gustavo Cobo Borda (Colombia), Gonzalo Celorio (México) y Sergio Ramírez (Nicaragua)- glosan distintos aspectos de la personalidad literaria de García Márquez y de lo que &lt;strong&gt;Cien años de soledad&lt;/strong&gt; significó en la trayectoria de la novela hispánica.&lt;br /&gt;Además, y para facilitar la lectura de la edición popular, se ha preparado, en colaboración con la Academia Colombiana, un Glosario léxico de 55 páginas, que aclara el significado de los términos y ofrece noticia sobre personajes, acontecimientos y lugares. También se ofrece un cuadro de la Genealogía de los Buendía, que, en su momento, pensó incluir el autor.&lt;br /&gt;La edición académica tendrá un período de distribución limitado a tres años y su tirada inicial será de 500.000 ejemplares. Para su publicación ha sido necesario obtener la licencia de las editoriales Sudamericana, Random House Mondadori, Norma y Diana, titulares de los derechos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;_________________________________&lt;br /&gt;Tomado De &lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;Metrodirecto.com&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (España) del 01/03/2007) y proporcionado por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;abastodenoticias.com&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; de la misma fecha.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;______________________________&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#3333ff;"&gt;Random House y HarperCollins&lt;br /&gt;dejarán hojear libros en la Red&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RedK-c6gdYI/AAAAAAAAAjI/3NnhJK-0kT8/s1600-h/Random+House+Mondadori.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5037077145011123586" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RedK-c6gdYI/AAAAAAAAAjI/3NnhJK-0kT8/s320/Random+House+Mondadori.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Random House, que incluye a escritores como Danielle Steel y Norman Mailer, dijo ayer que permitirá a los usuarios buscar y hojear entre más de 5.000 de sus títulos en Internet a través de un nuevo servicio llamado &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Insight&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;También introducirá una herramienta para permitir a los usuarios añadir material desde los libros a páginas personales en redes sociales como MySpace o una web de un minorista. Random House es una unidad del gigante alemán de los medios Bertelsmann.&lt;br /&gt;HarperCollins Publishers, que tiene a autores como Michael Crichton, va a introducir una función de búsqueda que permitirá al público incluir páginas de libros en sitios tipo MySpace. Harper Collins es propiedad de News Corporation.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Según explicaron fuentes de Random House, las dos compañías son las únicas grandes editoriales que darán estos servicios. Pero ambas llegan tarde a las búsquedas de libros online: Amazon permite a sus clientes ver páginas de libros desde 2003, y Google, desde 2005.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;_________________________________&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Tomado de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;www.baquia.com&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; Suministrado por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;abastodenoticias.com&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; del 28/02/2007.&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;_________________________________________&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#3333ff;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#3333ff;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#3333ff;"&gt;&lt;strong&gt;Para los hacedores de cuentos&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;El sitio &lt;span style="color:#00cccc;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;LibrePensadores.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; invita a los escritores de cuentos a participar de su espacio. He aquí la invitación que hace.&lt;br /&gt;¿Creías que le faltaba algo a esta web? ¡Pues estabas en lo cierto! &lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;Librepensadores&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; estrena sección de literatura. En ella tendrán cabida reportajes y entrevistas a escritores, editores y gente del mundillo. Pero también va a ser una sección abierta, en la que tú, oh lector, podrás mandarnos tus propios relatos y difundirlos, urbi et orbe por la autopista de las telecomunicaciones.&lt;br /&gt;El correo electrónico de la sección es:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="mailto:literatura@librepensadores.com"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;literatura@librepensadores.com&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;Desde esta sección, invitamos a todos a participar en este nuevo foro literario en red y, por supuesto, a leer asiduamente las noticias mejor librepensadas del mundo del libro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;__________________________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;TE INVITO, ADEMÁS,&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;A VISITAR NUESTRO ESPACIO &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;PLANETA NARRATIVO&lt;/span&gt;,&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;DONDE TE ESPERA UN CUENTO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;DE LA NARRADORA ESTADOUNIDENSE&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;CARSON MacCULLERS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;TITULADO "SUCKER".&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;La dirección es:&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;a href="http://planetanarrativo2.blogspot.com"&gt;http://planetanarrativo2.blogspot.com&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;______________________________________&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-2433905303302474180?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/2433905303302474180/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=2433905303302474180&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/2433905303302474180'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/2433905303302474180'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2007/03/caravasar-no-18.html' title='CARAVASAR No. 18'/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='00122714676458853274'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-6765418065695307256</id><published>2007-03-08T15:01:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T11:36:42.026-08:00</updated><title type='text'>CARAVASAR No. 19</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Arial;font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Arial;font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Arial;font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFodjOi_mI/AAAAAAAAAmM/fERVthcOTBk/s1600-h/Entre+todos,+llegamos+a+la+estrella.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5039924314886045282" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFodjOi_mI/AAAAAAAAAmM/fERVthcOTBk/s320/Entre+todos,+llegamos+a+la+estrella.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt; ÍNDICE&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Creación literaria&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Algo muy grave va a suceder en este pueblo&lt;/strong&gt;. Gabriel García Márquez.&lt;br /&gt;Libro recomendado&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El último encuentro, La herencia de Eszter, La amante de Bolzano&lt;/strong&gt;. Armando José Sequera.&lt;br /&gt;Artículos&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tijuana&lt;/strong&gt;. Sándor Marai.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Quién es Sándor Marai&lt;/strong&gt;. alohacriticon.com&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Stefan Zweig, la conciencia de un escritor burgués&lt;/strong&gt;. Lisandro Otero.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Libros para leer en el baño&lt;/strong&gt;. Borja Cobeaga.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las bibliotecas tienen colas de un año para leer La catedral del mar&lt;/strong&gt;. Gemma Tramullas – Anna Laceras.&lt;br /&gt;Noticias&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El hijo del telegrafista de Aracataca celebra su 80 cumpleaños.&lt;br /&gt;Gabo dice ser fan de Shakira y el vallenato.&lt;br /&gt;Fallece el escritor y académico francés Henri Troyat, Premio Goncourt 1938.&lt;br /&gt;La ex secretaria de Hemingway revela que el escritor esperaba regresar a Cuba.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;_________________________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;ALGO MUY GRAVE&lt;br /&gt;VA A SUCEDER &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;EN ESTE PUEBLO&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;Gabriel García Márquez&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5039923314158665298" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFnjTOi_lI/AAAAAAAAAmE/oXgN8UTBB08/s320/pueblo-de-la-quebrada-de-humahuaca-0052.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Nota: En un congreso de escritores, al hablar sobre la diferencia entre contar un cuento o escribirlo, García Márquez contó lo que sigue, “Para que vean después cómo cambia cuando lo escriba”.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:&lt;br /&gt;—No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo.&lt;br /&gt;Ellos se ríen de la madre. Dicen que esos son presentimientos de vieja, cosas que pasan. El hijo se va a jugar al billar y, en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:&lt;br /&gt;—Te apuesto un peso a que no la haces.&lt;br /&gt;Todos se ríen. Él se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla. Contesta:&lt;br /&gt;—Es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo.&lt;br /&gt;Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mamá o una nieta o en fin, cualquier pariente. Feliz con su peso, dice:&lt;br /&gt;—Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.&lt;br /&gt;—¿Y por qué es un tonto?&lt;br /&gt;—Hombre, porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.&lt;br /&gt;Entonces le dice su madre:&lt;br /&gt;—No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.&lt;br /&gt;La pariente lo oye y va a comprar carne. Ella le dice al carnicero:&lt;br /&gt;—Véndame una libra de carne —y en el momento en que se la están cortando, agrega—: mejor véndame dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado.&lt;br /&gt;El carnicero despacha su carne y, cuando llega otra señora a comprar una libra de carne, le dice:&lt;br /&gt;—Lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas.&lt;br /&gt;Entonces la vieja responde:&lt;br /&gt;—Tengo varios hijos, mire, mejor déme cuatro libras.&lt;br /&gt;Se lleva las cuatro libras; y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor. Llega el momento en que todo el mundo, en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto, a las dos de la tarde, hace calor como siempre. Alguien dice:&lt;br /&gt;—¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?&lt;br /&gt;—¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!&lt;br /&gt;(Tanto calor que es pueblo donde los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos.)&lt;br /&gt;—Sin embargo —dice uno—, a esta hora nunca ha hecho tanto calor.&lt;br /&gt;—Pero a las dos de la tarde es cuando hay más calor.&lt;br /&gt;—Sí, pero no tanto calor como ahora.&lt;br /&gt;Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz:&lt;br /&gt;—Hay un pajarito en la plaza.&lt;br /&gt;Y viene todo el mundo, espantado, a ver el pajarito.&lt;br /&gt;—Pero señores, siempre ha habido pajaritos que bajan.&lt;br /&gt;—Sí, pero nunca a esta hora.&lt;br /&gt;Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.&lt;br /&gt;—Yo sí soy muy macho —grita uno—. Yo me voy.&lt;br /&gt;Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde está el pobre pueblo viéndolo. Hasta el momento en que dicen:&lt;br /&gt;—Si éste se atreve, pues nosotros también nos vamos.&lt;br /&gt;Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo.&lt;br /&gt;Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice:&lt;br /&gt;—Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa —y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.&lt;br /&gt;Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra y, en medio de ellos, va la señora que tuvo el presagio, clamando:&lt;br /&gt;—Yo dije que algo muy grave iba a pasar, y me dijeron que estaba loca.&lt;br /&gt;__________________________________&lt;br /&gt;Tomado del sitio &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Ciudad Seva&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, del escritor puertorriqueño Luis López Nieves.Este cuento se convirtió en guión de cine, elaborado por el mismo García Márquez y el cineasta mexicano Luis Alcoriza, quien lo dirigió en 1974 con el título &lt;strong&gt;Presagio&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;__________________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#ff6600;"&gt;Libro recomendado&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sándor Marai&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El último encuentro&lt;/strong&gt;. Ediciones Salamandra, Barcelona, 2006. (28a. edición).&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La herencia de Eszter&lt;/strong&gt;. Ediciones Salamandra, Barcelona, 2001. (4a. edición).&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La amante de Bolzano&lt;/strong&gt;. Ediciones Salamandra, Barcelona, 2003. (1ª. edición).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Armando José Sequera&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFo3TOi_nI/AAAAAAAAAmU/yT9PzZyA11k/s1600-h/Portada+El+Ãºltimo+encuentro.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5039924757267676786" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="230" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFo3TOi_nI/AAAAAAAAAmU/yT9PzZyA11k/s320/Portada+El+%C3%BAltimo+encuentro.jpg" width="142" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Sándor Marai (pseudónimo de Sándor Grosschmid) es un escritor húngaro que, en los últimos años, se ha dado a conocer en los países de lengua española.&lt;br /&gt;Pero este conocimiento ha llegado un poco tarde, pues Marai falleció hace dieciocho años. Cuando supo que padecía una enfermedad que lo obligaría a depender de otras personas, hizo como Hemingway: decidió quitarse la vida de un disparo. No en la boca, como el autor de &lt;strong&gt;El viejo y el mar&lt;/strong&gt;, sino en la parte superior de la cabeza.&lt;br /&gt;El suicidio de Marai ocurrió en 1989, cuando el escritor contaba 89 años, en Estados Unidos, su país de residencia desde 1948, cuando abandonó su natal Hungría. La difusión de la obra de Marai había sido prohibida allí, por diferencias ideológicas con el Partido Comunista que se hallaba en el gobierno.&lt;br /&gt;Hace algunos años, alguien de la editorial italiana Adelphi se topó con unos libros de Marai y, de inmediato, los propuso para su traducción y publicación.&lt;br /&gt;Gracias a eso, el nombre de este destacado y e injustamente olvidado autor sonó de nuevo y su obra empezó a traducirse a diversos idiomas, entre ellos el nuestro. En España ha sido publicado por Editorial Salamandra, de Barcelona.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFpeTOi_oI/AAAAAAAAAmc/E0hEuyh926Q/s1600-h/Sandor+Marai+-+La+herencia+de+Eszter.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5039925427282574978" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="229" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFpeTOi_oI/AAAAAAAAAmc/E0hEuyh926Q/s320/Sandor+Marai+-+La+herencia+de+Eszter.jpg" width="143" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Hasta el momento han aparecido cinco novelas y dos libros de memorias de Marai y la admiración por este semidesconocido autor no ha dejado de aumentar con cada una de ellos.&lt;br /&gt;La novela más importante, según los críticos, es &lt;strong&gt;El último encuentro&lt;/strong&gt; (publicada originalmente como A la luz de los candelabros), en la que dos viejos amigos que tienen 41 años sin verse, se reencuentran en la ancianidad para saldar el episodio que los separó.&lt;br /&gt;Este esquema del encuentro luego de muchos años de separación está presente en al menos las otras dos obras que he leído de Marai: &lt;strong&gt;La amante de Bolzano&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;La herencia de Eszter&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;En &lt;strong&gt;La amante&lt;/strong&gt;, el protagonista es el célebre aventurero y escritor Giácomo Casanova quien, después de escapar de la cárcel de Venecia, alcanza la población de Bolzano, donde vive un viejo rival y la esposa de éste, la única mujer que de verdad –y valga la redundancia–, ha amado el gran amante. El momento culminante del libro se produce cuando entre ambos –Casanova y la mujer–, ocurre el asombroso encuentro que es decisivo en sus vidas.&lt;br /&gt;En &lt;strong&gt;La herencia&lt;/strong&gt;, una solterona llamada Eszter se reencuentra con Lajos, quien muchos años antes había sido su prometido y, a última hora, la traicionó y se casó con su hermana. Esta hermana de Eszter falleció y, tras veinte años de ausencia, Lajos reaparece para despojar a Eszter de la casa donde vive. De nuevo, el reencuentro entre ambos es crucial en sus vidas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFqNjOi_pI/AAAAAAAAAmk/DSTfypziWt4/s1600-h/Otra+portada+de+La+amante+de+Bolzano.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5039926239031393938" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFqNjOi_pI/AAAAAAAAAmk/DSTfypziWt4/s320/Otra+portada+de+La+amante+de+Bolzano.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Las tres novelas que he leído de Marai se centran en esos ajustes de cuentas entre el pasado y el presente, para dilucidar un futuro menguado, dado que los tres protagonistas están en la última etapa de sus respectivas vidas. El coronel (de &lt;strong&gt;El último encuentro&lt;/strong&gt;), Casanova y Eszter han esperado esos encuentros durante años, a sabiendas de que, sin ellos, no pueden morir ni vivir sus últimos años en paz.&lt;br /&gt;Pero Marai es mucho más que un novelista de reencuentros, es un dibujante que usa palabras para narrar no sólo lo que ocurre en tales momentos, sino cuando piensan sus personajes, no a la manera absoluta de Dostoievski, sino como un traductor simultáneo que reduce a frases concisas cuanto escucha.&lt;br /&gt;La lectura de estas tres novelas la debo al amigo Pedro Pérez, de la caraqueña Librería Macondo, quien me dio a conocer a este notable escritor húngaro que hoy celebro.&lt;br /&gt;_________________________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;color:#ff0000;"&gt;TIJUANA&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:130%;color:#009900;"&gt;Sándor Marai&lt;/span&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;El escritor húngaro Sándor Márai se suicidó en el exilio en 1989, pocos meses antes de que las fronteras de Hungría se abrieran. Tras la caída de la Cortina de Hierro, su obra, vetada en su país desde 1948, se equiparó con la de los grandes escritores en lengua alemana. Uno de sus pocos pasatiempos, desde el precario refugio de San Diego, California, donde pasó los últimos viente años, fue viajar a México. Herido de muerte por la historia del siglo XX, Márai hace en este documento, que por primera vez se publica en español, un recuento de la afinidad que sintió por esa cicatriz abierta que es la frontera.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5039922974856248898" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFnPjOi_kI/AAAAAAAAAl8/NqJ0K8NkK6I/s320/tijuana-2001-2.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;A un lado de la caseta de la frontera está la aduana de portal abovedado y un letrero tímido, inofensivo, que informa con letras mayúsculas: MÉXICO. Esta puerta es el acceso a una tierra extranjera. Los vigilantes de la frontera de México son invisibles, la inscripción y la puerta, provincianas: una pequeña puerta a un inmenso imperio.&lt;br /&gt;En la calle que lleva a la cercana ciudad fronteriza de Tijuana caminan los mexicanos con sus enormes sombreros. Por todas partes se ven grupos de peatones. Esta imagen es desconocida en el espacio norteamericano, el peatón es allí, incluso, sospechoso. Por las calles de Tijuana, en medio del desorden ruidoso, polvoriento, trepidante, en el calor pegajoso que huele a alcantarilla, siento que estar aquí es un instante especial de mi vida: se ha cumplido algo en lo que había pensado con frecuencia. No puedo decir por qué, pero siempre había querido venir alguna vez a México —como si aquí hubiera algo muy personal para mí—. En la vida de cada hombre hay anhelos, invocaciones y estímulos así de nebulosos.&lt;br /&gt;Todo lo diferente que me rodea es para asirse y olerse. Unos pasos más adelante, más allá de la puerta de entrada, que trae hasta acá desde Estados Unidos, está el exterior de las casas, están los alimentos y la expresión facial del los hombres “americanos”. Aquí, unos pasos más adelante, todo es por completo diferente —no es “americano”, sino mexicano—. En esta ciudad fronteriza se mezcla permanentemente la vida de los dos países: a diario decenas de miles de mexicanos atraviesan la frontera para trabajar en las granjas y fábricas de Estados Unidos. En un lugar que desde 1821, cuando México se sacudió el dominio español, hasta 1843, cuando la bandera de las estrellas fue izada por primera vez en Monterrey, California, en ese entonces un espacio casi vacío, fue territorio mexicano.&lt;br /&gt;En los últimos cien años esta tierra tan antigua, México, siguió con su vida, que tuvo su origen en los aztecas y los toltecas, y tomó su color de los españoles. Pues bien, al mismo tiempo el país vecino construyó una civilización. ¿Qué pasó en esos cien años donde yo estoy ahora, en México? Hay electricidad, trolebuses, muchos automóviles —y, sin embargo, todo es tan “diferente”, como si en el país vecino, más allá del umbral, no hubieran pasado cien años, como si unos cuantos pasos más allá no se hubiera construido una de las sociedades industriales más desarrolladas de la humanidad—. Este ser diferente es misterioso e inquietante. Aquí algo se detuvo. Una especie de poder lleno de secretos —¿quizá una forma de defensa?— mantuvo a los mexicanos a distancia de ese desarrollo que ocurría tan cerca de ellos.&lt;br /&gt;La imagen de la calle es por completo del sur de Italia, recuerda a Pozzuoli, la sucia y pequeña ciudad cercana a Nápoles, y también a la ciudad de Calabria, pero es todavía más descuidada, ruidosa y abigarrada. En cada casa de la calle principal hay oficinas de abogados, localidades desde las que hombres de mirada sombría y cabello grasiento le venden la ley al pobre pueblo que no sabe escribir. La mitad de los habitantes son analfabetos, de acuerdo con datos oficiales. Treinta millones de hombres hablan español, algunos cientos de miles chapurrean aún dialectos indígenas.&lt;br /&gt;Los hombres llevan sombreros de ala ancha. Su cabello lanudo, negro, grasiento, brota por debajo del sombrero. Numerosos son los rostros de ojos rasgados, rostros indígenas, mongólicos, huesudos. Las mujeres son mustias, macilentas, consumidas por los partos como las mujeres del sur de Italia. Las más viejas llevan un paño negro con el que se cubren la cabeza. Los niños corren descalzos por todos lados y hormiguean alrededor como niguas. El sol calienta fuerte, en el aire están suspendidos el polvo y la pestilencia. La mayoría de las casas son recién construidas, con mezquindad, en el estilo moderno, barato, que se deteriora rápido. Las tiendas están llenas de confecciones estadounidenses, pero también hay interesantes escaparates con vasijas mexicanas de cerámica cocida, con objetos de plata y colorida paja trenzada. Los hombres miran soñadores y agotados hacia delante —las mujeres, por el contrario, atentas, agresivas, preparadas para cualquier posibilidad.&lt;br /&gt;Tengo algo en común con México. Ahora lo experimento con fuerza. En las décadas pasadas, he pensado algunas veces en México con cierta nostalgia. Quetzalcóatl, el Señor de la Creación, y Huitzilopochtli, el Dios de la Guerra, son viejos conocidos míos, conservo copia de sus figuras. Aquí hay algo marchito, algo mortecino, sofocante, pegajoso, que humedece. Aquí la vida es barata, no sólo “barata” en términos de pesos... De cuando en cuando veinte mil hombres estaban de pie, obedientes ante la serpiente del altar de los sacrificios y esperaban allí a que el sacerdote azteca, con su cuchillo de piedra, le sacara el corazón del pecho a miles y miles de víctimas —siempre sangre, lujuriosa sangre—. ¿Qué me importa a mí todo eso? No lo sé, pero ahora siento con fuerza esta cercanía.&lt;br /&gt;El olor en un autobús, olor a carne, olor a grasa, olor a aceite, el olor animal y cálido de los cuerpos humanos. Todos los lugares están ocupados. De la puerta de entrada cuelgan los hombres en racimos. Me siento junto a una muchacha joven de rostro hermoso, que lee un libro escolar en inglés y viene de San Isidro, donde acude a la escuela estadounidense. Está bien vestida y es pulcra y tiene ojos negros. Le dirijo la palabra pero me mira asustada y no me contesta. Con seguridad es una grave insolencia dirigirle la palabra a una muchacha. Este intento despierta la atención de muchos, en especial de las mujeres. Nos sentamos incómodos en la peste de un establo, nadie habla, ni siquiera los niños. Conozco este sosiego del sur, esta indolencia ferozmente narcotizada y a la vez cargada de una tensión eléctrica. De la misma manera, acecha la serpiente entre las rocas, preparada a cada instante para dar el salto mortal. Mi vecino del lado derecho, un hombre joven, me habla de repente con una risa maliciosa y saca del bolsillo de su pantalón unas monedas doradas, las presiona contra mi mano y me invita a comprarlas. Cuando se las regreso sin decir palabra ríe con ironía y mira fijo hacia delante. Allá, del otro lado de la barrera, sería impensable una escena así.&lt;br /&gt;El paisaje es desierto y ondulante. Una calle lleva, por treinta kilómetros, al balneario de Rosarito. El vehículo avanza a tumbos entre las rocas. Piedras muertas de todo tipo, montañas calizas de color óxido. En Rosarito el hotel es un grupo de edificios encalados que recuerda a una mezquita árabe, en medio de un jardín tropical con palmas y cactos. A la puerta hay vigilantes armados, soldados. Gritan con vehemencia, corriendo por allí. En una tienda cercana, parecida a una droguería, explican los propietarios —un obeso matrimonio mexicano— sin aliento, que la noche anterior llegaron a Rosarito militares armados a bordo de vehículos especiales, procedentes de la ciudad de México. Asaltaron el hotel y lo rodearon, y pusieron contra el muro a todos los que se hallaban en la sala de juego. A los jugadores y los huéspedes, a los turistas estadounidenses de Hollywood, les quitaron su dinero y sus cheques —unos 40 mil dólares— y emprendieron una ocupación militar en toda forma: ahora los huéspedes duermen sobre las mesas de bacará y esperan al agente del ministerio público de Tijuana, que deberá decidir sobre el destino de los detenidos, porque “el juego de azar está prohibido”. Esa noticia me divierte. Si hubiera llegado la noche anterior, como lo tenía planeado, también me hubieran encerrado a mí, como a las demás personas, incluyendo a los espectadores.&lt;br /&gt;Encuentro alojamiento en un motel cercano. Las construcciones en la costa están por completo despobladas. Un empleado y un perro me acompañan al cuarto, que tiene suelo de piedra y se calienta con gas natural. Desde el océano silba un viento frío. Por la tarde, de regreso a Tijuana. Los periódicos locales en español e inglés hacen del enfrentamiento en Rosarito todo un acontecimiento. Uno de los diarios locales muestra en la primera plana a los turistas víctimas de los hechos roncando sobre las mesas de bacará. Hojeo un folleto —lo conseguí en Los Ángeles—. En él los propietarios del hotel en Rosarito, ahora detenidos, les prometen a los turistas en la primera plana: Rosarito Beach! Where modern conveniences and Mexican old world charm are happily blended. Los americanos que esperan allí seguro tendrán otra opinión sobre el “old world charm”. Aquí, donde en la cercana ciudad de Las Vegas hay toda una industria oficial del juego, les será difícil entender el valor de húsares que tienen los mexicanos.&lt;br /&gt;La ciudad no es grande, pero tan hacinada como los barrios pobres de una gran ciudad. En las horas vespertinas puede verse todo en la calle. La escena se desarrolla como la copia de una imagen urbana de Nápoles o Sicilia: arneses para mulas, figuras de la Virgen María y lámparas votivas en los aparadores. En un mercado se apilan montones de frutas tropicales y verduras que huelen a la selva, flores de olor penetrante, narcótico, en una enloquecida mezcla. Una iglesia barroca, amplia y rematada con una cúpula, cuyos muros están pintados de blanco níveo y azul claro, está bien barrida, lavada y limpia. En los nichos se mezclan santos lastimeros. Los creyentes no andan caminando por aquí, más bien se deslizan de rodillas sobre el suelo de piedra.&lt;br /&gt;Miradas peculiares: una anciana indígena con un paño negro me mira con ojos ardientes, salvajes y lúgubres, mientras permanezco de pie ante un altar cercano. También en otras partes, afuera, en la calle y en las tiendas, la mirada de las mujeres es brutal e incitante. No sólo las jóvenes tienen una mirada que desgarra, animal e inconfundible, también las mujeres viejas miran así bajo el paño que les cubre la cabeza y se enredan en el pecho, con la permanente disposición de la criatura para aprovechar cada posibilidad y asir cada pedazo... Pero el afán de lucro —la codicia— no habla por esta tosca mirada. Cuando las viejas culturas miran de manera tan incitante y observadora a los hombres no aguardan con impaciencia la ganancia, sino el azar.&lt;br /&gt;En las callejuelas vespertinas el ruido es del sur, latino, un ruido de vocerío. Al mismo tiempo hay en el gentío, en la mirada de los hombres, en el colorido desorden, algo de desesperanza y de olvido de uno mismo. La gente es cortés y ríe siempre, pero las miradas súbitamente se vuelven oscuras y enfadadas, sólo sonríen los labios, los ojos bestiales, serios, brillantes, jamás. Sin embargo, detrás de la aglomeración ruidosa y por completo sucia hay cierto señorío latino, pagano y ese curioso “olor a muerte” del que habla Lawrence, domina todo.&lt;br /&gt;Por aquí no se ven sacerdotes, ni siquiera una vez en la calle. Este pueblo profundamente católico y supersticioso es muy anticlerical, como el sur de Italia. En la casa de huéspedes cinco cantantes vestidos de toreros tocan con un instrumento de cuerdas una pieza musical, la Danza de los viejitos, de cansina melodía. Los elementos básicos de una merienda mexicana son difíciles de distinguir porque los ardientes chiles que se muerden dominan todo: pescado, carne, legumbres, todo arde en la boca como si se deglutiera fuego. El vino es una especie de Riesling, maduro y ligero, de sabor puro.&lt;br /&gt;Hacia la medianoche en las calles de Tijuana las prostitutas llevan a cabo una verdadera inspección de la zona. Con dificultades puede uno quitarse de encima a los taxistas, sin embargo es conveniente esperar el autobús de medianoche porque no es seguro viajar en taxi por las calles de profunda oscuridad, que no alumbra una sola vez el claro de luna. A medianoche llega el vehículo mugriento, sin luces. Figuras que recuerdan a una gavilla de bribones duermen sobre los asientos. El recorrido de media hora avanza por un paisaje de montañas oscuro y vacío. Rosarito está oscuro como una boca de lobo pero encuentro alojamiento en dirección del ladrido de los perros. La habitación es gélida. En una esquina, sobre el piso de tierra, hay un horno de gas natural. Hace todo menos calentar.&lt;br /&gt;Por la mañana me despierta el brillo del sol que resplandece con toda franqueza. Olvidé bajar la cortina de la ventana y el sol se lanza desde el océano como un latigazo. Directo frente a la puerta ruge la marea matutina del Océano Pacífico y el golpe de las olas esparce espuma en el umbral. La luz es tan salvaje que debo regresar a la sombra —me quema los ojos.&lt;br /&gt;La costa está desierta. Sólo hay algunas palmeras y casas de barro. El sol quema ya desde temprano pero el viento y el aliento del océano hormiguean fríos como una ducha helada sobre un traje de baño muy caliente. En el comedor vacío del hotel me anima amistoso a comer y beber un cocinero chino, viejo y gruñón, que se contonea como pato.&lt;br /&gt;Me dice que sus guisos son limpios y no debe temerse la “Venganza de Moctezuma”, la infección intestinal que ataca a los extranjeros. Es un hombre experimentado que sabe por qué temen los turistas los productos del campo mexicano, abonados con excrementos humanos. El cocinero sonríe con burla, cuando lo tranquilizo diciéndole que no dudo de la limpieza de su cocina, pero que las moscas de América Central aún no conocen las medidas higiénicas y ensucian todo con sus contagiosos excrementos, no sólo los granos y las frutas, sino hasta los cubos de hielo. Alza los hombros, como si quisiera evitar con tenacidad cualquier disputa con los prejuicios humanos. Y me ofrece un maravilloso desayuno; el peligro de sus componentes no puede ser exageradamente grande.&lt;br /&gt;Puede que tenga razón si se ríe de manera tan burlona. Pero también puede ser que la razón la tengan las autoridades estadounidenses, cuando en un pizarrón, advierten a los turistas, en la frontera con México, que está prohibido llevar frutas y verduras mexicanas a territorio estadounidense. El organismo humano desarrolla anticuerpos contra cada peligro de contagio, se dice desde hace tiempo. Pero no sólo las frutas y verduras crudas ofrecen una fuente de contagio, también las ideas, las nociones fijas, las visiones del mundo enfermas y maniacas. Es mucho más difícil desarrollar los antídotos apropiados para ello.&lt;br /&gt;El perro del hotel espera ante la puerta y se me pega. Todo el largo mediodía, y también después del mediodía, me acompaña por la costa. Es un animal pequeño y sarnoso, alegre y despabilado, con ojos inteligentes. Este perro es el único ser vivo que conozco en México, y un buen camarada. Nadie nos acompaña en la costa del océano. Frente al hotel todavía están en disposición cómica y feroz los soldados mexicanos armados, y vigilan a los presos de la mesa de bacará.&lt;br /&gt;Con el perro paseo lejos a lo largo de la costa, en dirección a Ensenada, una localidad cercana más grande. Hacia mediodía, la marea decrece. Permanezco horas sentado a la sombra de un cerro de arena en la playa vacía; el golpe de las olas arroja siempre a la orilla nuevas conchas y caparazones, arañas de mar muertas, extraños crustáceos. Divertido, el perro juega con las conchas de los caracoles y los caparazones de los cangrejos. Luego se sienta junto a mí y observa largamente y sin moverse el Océano Pacífico, ese constante movimiento, ese poder feroz, terco, incesante, que nadie desafía, y siempre es blando, pero más sólido que cualquier material firme.&lt;br /&gt;Con la bajamar vienen pequeñas aves acuáticas, picotean y buscan en la empapada arena de la costa. En el trasfondo pueden verse las montañas desnudas de Karst. El sol brilla, pero el calor no quema, más bien calienta como una ligera cobija de franela. No está mal aquí, en México. Después de los años en Estados Unidos, experimento hace veinticuatro horas que no vivo entre proletarios, y que ese proletariado estadounidense con su nivel de vida tan alto es un signo curiosamente inquietante. Los proletarios y los pioneros de espíritu aventurero se apropiaron de América, aquí el proletario fue desde hace siglos un pobre ser que lucha, que bajo difíciles condiciones de vida alumbró un continente. La civilización engendrada a la velocidad del relámpago por la Revolución Industrial transformó todo de repente: en lugar del pionero proletario, en Estados Unidos hizo su entrada el proletario nuevo rico que se sienta en un gran automóvil, cuya casa llenaron grandes organizaciones con frigoríficos y televisores comprados a crédito, que jactancioso y atormentado a la vez, empezó a llevar su vida a crédito. Aquí, en México, hay mendigos, pero no hay proletarios. La posesión como hecho marca la diferencia social entre el dueño y el peón —y esta diferencia es grande— pero la línea divisoria entre los humanos ha cicatrizado. Lo siento por primera vez en años.&lt;br /&gt;Hacia la noche voy por la zona urbanizada, siempre en compañía del perro. El animal se ha aferrado a mí a toda conciencia como un Cicerón que siempre quiere mostrar algo, y me acompaña por todos lados. Fuera de una escuela, cuyas ventanas están rotas, brincan muchachas y muchachos como pulgas del desierto que saltan en la arena. ¿Qué clases se ofrecen en esta escuela? La mayoría de la población de los países más grandes es ignorante. Es el segundo rostro de la gran pregunta de la actualidad. En el mundo masificado, ¿es posible educar con métodos diferentes a los que emplea la democracia? ¿Es posible seguir siendo un hombre íntegro en lo profundo de la mendicidad arrogante e individual?&lt;br /&gt;Un hombre viejo de sombrero me conduce al final del pueblo, donde la oficina de correos trabaja dentro de una chabola. Es una especie de correo privado, como con frecuencia se les encuentra en el sur de Italia. La mujer gorda y el hombre de piel obscura, que despachan detrás de su mesa, son muy corteses, pero no tienen la menor idea de qué estampilla se necesita para enviar una tarjeta postal por correo aéreo a Europa. Al fin pegamos algunos timbres con buen pegamento. En esos instantes se siente de veras qué lejos queda Europa de aquí.&lt;br /&gt;Regreso a Tijuana. A la luz del día, en la desnudez de la rutina cotidiana esta ciudad fronteriza electrificada, cocacolizada, ungida con las convencionales fachadas estadounidenses, muestra sin velo lo que las luces de la noche habían pincelado de manera incitante: a saber, qué poco ha cambiado en su esencia la vida en el transcurso del siglo pasado. El peón, cualquier hombre de aquí, vive siempre en lo profundo del debilitamiento provocado por la impotencia y la desesperanza que evocan la espesa sangre de las viejas razas, y la mezcla del clima y la enfermedad española llamada “mañana”, a la que es tan difícil escapar. El sentido de la palabra española “mañana” es una enfermedad indígena y española, una especie de helada morfina... Este gesto de incapacidad e impotencia, con el que suelen responder en instantes decisivos, en vez de hacerlo con un hecho, es peligroso.&lt;br /&gt;En el siglo pasado ocurrieron muchas cosas aquí en México, una especie de Revolución liberó la tierra de una constitución feudal, pero no de la vieja sensación de la vida. Para esta gente el ahora no es una realidad, siguen confiando en la política, la educación y las empresas creativas del día de mañana. El peón, el siervo endeudado de nacimiento, accedió a la tierra gracias a la Reforma Agraria, pero no la puede administrar de manera moderna. Según confesiones del propio gobierno, la Reforma Agraria en México fue un fracaso económico. Aunque está ocurriendo aquí, sin el poder técnico y de organización de Occidente, es muy difícil transformar a corto plazo la vida en localidades tan atrasadas.&lt;br /&gt;Entre las luces brillantes el regreso a Estados Unidos transcurre por campos ordenados con cuidado. Quiero ir otra vez a México, a lo alto de las montañas, al verdadero México. Sin embargo, ahora me alegro de estar de nuevo aquí, en un autobús limpio, con aire acondicionado, entre tranquilos compañeros de viaje, entre casas bonitas, con restaurantes en las calles donde hay agua para beber y fruta qué comer. Me alegra experimentar lo protectora y cuidadosa que puede ser una civilización. Es una buena sensación regresar del México hermoso, salvaje, arrogante y lleno de peligros, a Estados Unidos, donde un conjunto de hombres fuertes, a lo largo del siglo pasado, entre circunstancias difíciles, alcanzaron el nivel de vida que los nativos de México no lograron realizar en el último siglo.&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;________________________________________&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Traducción de Rafael Muñoz Saldaña.&lt;br /&gt;Tomado de &lt;strong&gt;Der Wind kommt vom Westen. Amerikanische Reisebilder&lt;/strong&gt;, Piper Verlag, München, 2002. Reproducido de &lt;strong&gt;Confabulario&lt;/strong&gt;, revista cultural del diario mexicano &lt;strong&gt;El Universal&lt;/strong&gt;, de fecha 13/12/2004. Obviamente, se trata de un texto anterior a 1989, cuando Marai se suicidó.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;____________________________________&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff0000;"&gt;QUIÉN FUE SÁNDOR MARAI&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5039922644143767090" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFm8TOi_jI/AAAAAAAAAl0/IDY4yLi5Gow/s320/marai-2.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;Sandor Marai&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;(de nombre auténtico Sándor Grosschmid) nació el 11 de abril de 1900, en Kassa, localidad ubicada en la época del nacimiento de Marai dentro del imperio austro-húngaro. Actualmente, tal población corresponde a Kosice, ciudad situada en Eslovaquia. Su padre, de ascendencia alemana, era el juez y político Géza Grosschmid.&lt;br /&gt;Desde 1918 Sándor Marai, que estudió humanidades y literatura en la Universidad Peter Pasmany, trabajó como editor y crítico literario en la ciudad de Budapest, escribiendo en el Budapest Napló. Un año después, viajó a Alemania, país en el cual cursó durante un tiempo estudios de periodismo y ejerció el papel de redactor en varias publicaciones.&lt;br /&gt;En la década de los años 20, Marai, disconforme con el gobierno del simpatizante fascista Miklos Horthy, vivió principalmente entre Alemania y Francia, país en el cual residiría junto a su esposa Lola Matzner, con quien el escritor húngaro se casó en 1923.&lt;br /&gt;A comienzos de los años 30, Sándor retornó a Budapest y, en plena Segunda Guerra Mundial, volvería a cargar contra los fascistas y los nazis. En este período publicó su admirado libro &lt;strong&gt;Confesiones de un burgués&lt;/strong&gt; (1934).&lt;br /&gt;Cuando en 1948 el ejército soviético invadió Hungría, Sándor, también contrario a los regímenes comunistas, dejó su país para exiliarse primero en Suiza, después en Italia y, posteriormente, en Nueva Cork, Estados Unidos, nacionalizándose estadounidense en 1952.&lt;br /&gt;Tras la marcha de su país, su obra –tanto novelas, obras de teatro como poema–, fue prohibida en Hungría, hecho que provocó que su narrativa fuese desconocida internacionalmente hasta la caída del comunismo en los países de la Europa del Este.&lt;br /&gt;Desde ese año y hasta 1967, Marai colaboró en la Radio Free Europe. En 1978, tras vivir un tiempo en la ciudad italiana de Salerno, se instaló definitivamente en la localidad californiana de San Diego.&lt;br /&gt;Algunas de sus novelas más importantes, escritas principalmente entre 1928 y 1948, son &lt;strong&gt;Música en Florencia&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;A la luz de los candelabros&lt;/strong&gt; (hoy editada como &lt;strong&gt;El último encuentro&lt;/strong&gt;), &lt;strong&gt;La herencia de Eszter&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;Divorcio en Buda&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;La amante de Bolzano&lt;/strong&gt;, esta última con el protagonismo del aventurero veneciano Giácomo Casanova.&lt;br /&gt;Su último trabajo publicado, también escrito en los años 40, es &lt;strong&gt;La mujer justa&lt;/strong&gt;, libro que a través de tres puntos de vista cuenta la historia de un pasional triángulo amoroso.&lt;br /&gt;Sándor Marai se suicidó en San Diego el 21 de febrero de 1989. Tenía 88 años.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;______________________________&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Información tomada de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.alohacriticon.com/"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;http://www.alohacriticon.com/&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;____________________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;A 65 años de su muerte &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;STEFAN ZWEIG,&lt;br /&gt;LA CONCIENCIA DE UN ESCRITOR&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;Lisandro Otero&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5039922343496056354" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFmqzOi_iI/AAAAAAAAAls/5JscYrWY7mM/s320/180px-Stefan_Zweig.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;A finales del siglo XIX un pequeño paraíso surgió en el centro de Europa. Viena era una ciudad resplandeciente y alegre. En sus innumerables cafés se leían diariamente los periódicos y se discutía de lo humano y lo divino mientras se bebía buen vino y cerveza fresca.&lt;br /&gt;La música, el baile, el teatro y la conversación inteligente adquirieron categoría de artes especiales. Según el escritor Stefan Zweig, todo parecía establecido sólidamente en la dorada edad de la seguridad. Mahler, Brahms, Chopin y Lizst eran personalidades respetadas. En el Prater los conciertos de las bandas militares competían por la precisión rítmica.&lt;br /&gt;Todo adquiría un aura de luz, color y armonía auditiva. La ciudad entera parecía danzar un interminable vals de Strauss.&lt;br /&gt;La monarquía de los Habsburgo, bajo el reinado de Francisco José, era el edén de la burguesía. Los artesanos, tenderos y comerciantes se organizaron en torno a partidos pangermánicos y cristianos. La clase obrera, cercana al marxismo, fundó la socialdemocracia. El imperio austrohúngaro se conmovía con los nacionalismos de húngaros, bohemios y polacos que buscaban su autonomía.&lt;br /&gt;El florín fue reemplazado por una moneda más estable, la corona. El sufragio universal fue introducido en las elecciones parlamentarias. La producción agraria aumentó. Fue en ese ambiente que se formó y maduró Stefan Zweig.&lt;br /&gt;Sus novelas y cuentos alcanzaron una temprana popularidad pero fueron sus biografías las que lo hicieron famoso y reconocido. Sus semblanzas de María Estuardo y de María Antonieta alcanzaron altas cifras de ventas. Hijo de un riquísimo industrial textilero judío y de una heredera de una familia de banqueros italianos se crió con una cuchara de plata en la boca.&lt;br /&gt;Zweig ha dicho que aquel siglo en que se educó no era de pasiones sino un mundo ordenado y sin prisa donde se vivía más sosegadamente. Sus padres y sus tíos caminaban despacio y hablaban con mesura.&lt;br /&gt;Pero toda bienaventuranza conoce su fin. En la vecina Alemania, un psicópata demagogo aprovechó la frustración popular tras el humillante Tratado de Versalles y fundó un llamado Partido Nacional Socialista que, en su plataforma ideológica, alardeaba de la superioridad de la raza germánica. Los judíos eran entes inferiores que debían desaparecer.&lt;br /&gt;Zweig era judío y por tanto no tenía ningún espacio en la nueva Alemania. Había colaborado con el eminente Richard Strauss en los libretos de alguna de sus óperas. En un estreno, las autoridades pidieron que su nombre fuese omitido de las carteleras, ya que Hitler había prometido asistir. Strauss se negó a acceder a la omisión y Hitler no concurrió. La ópera fue prohibida tras sólo tres funciones. En 1934, Zweig se marchó de Austria.&lt;br /&gt;Vivió en Londres durante algunos años y en 1940 se marchó a Estados Unidos. Estaba desesperado por el ascenso del nazifascismo. No podía tolerar un intelectual que se había criado en medio de la bienandanza y el refinamiento cultural más depurado, ver como eran despedazados los valores que le habían sido indispensables en su vida.&lt;br /&gt;El 22 de febrero de 1942 escribió: “Creo que es mejor concluir a buen tiempo, y de pie, con una vida en la cual la tarea intelectual significó para mí el placer más puro y la libertad personal fue mi más alto atributo”. Ingirió una fuerte dosis de veronal, junto a su esposa Lotte, y fallecieron. Su suicidio causó consternación en un mundo que gemía bajo el despótico totalitarismo.&lt;br /&gt;Las obras de Thomas Mann, Einstein, Heine, Marx, Brecht, Feuchtwanger y Remarque, entre otros muchos, fueron prohibidas. Joseph Goebbels declaró: “El futuro ciudadano alemán no será un hombre de libros sino un hombre de carácter”. La purga de bibliotecas y las piras de libros se expandieron por toda Alemania.&lt;br /&gt;En septiembre de 1933, Adolf Hitler pronunció su discurso sobre el arte alemán, en el cual hablaba de la necesidad de liberarse de las degeneraciones que el contacto con otras culturas había impuesto al arte germánico.&lt;br /&gt;El destino del arte de avanzada, de la literatura liberal, de la libre emisión del pensamiento, se vio torvamente amenazado. El triunfo del fascismo implicó el auge de la censura, de la diatriba de Estado, de las expresiones mediocres de un arte politizado.&lt;br /&gt;Aquel orbe demoníaco fue el motivo del escape de Zweig. La II Guerra Mundial estalló por el apetito imperial del nacionalsocialismo, apoyado con un fuerte sistema ideológico. Hitler prometió un nuevo orden social que duraría mil años, un Reich inextinguible que comprendería todos los territorios afines.&lt;br /&gt;Pretendió la identificación entre el partido nazi y la nación. El encabezaría la unidad entre un pueblo, un estado y un líder. Hitler incurrió en la falacia de la superioridad racial de la raza aria y fomentó la creencia en una supuesta conspiración internacional entre judíos y bolcheviques que no tenía sustentación posible. Stefan Zweig no pudo soportar ese andamiaje conceptual y la desaparición de su dorada Viena.&lt;br /&gt;_________________________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFmPDOi_hI/AAAAAAAAAlk/T5OtruoG28g/s1600-h/Lisandro+Otero.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5039921866754686482" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFmPDOi_hI/AAAAAAAAAlk/T5OtruoG28g/s320/Lisandro+Otero.jpg" border="0" /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;&lt;strong&gt;Lisandro Otero&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;. Novelista, diplomático y periodista. Ha publicado novelas y ensayos, traducidos a catorce idiomas. Miembro correspondiente de la Real Academia Española y de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Miembro de número de la Academia Cubana y, actualmente, su presidente. Realizó estudios de literatura en la Universidad de La Sorbona, en París, y de filosofía en la Universidad de La Habana. Se graduó de periodista profesional en la Escuela Manuel Márquez Sterling. Fue jefe de redacción del periódico &lt;strong&gt;Revolución&lt;/strong&gt;, de La Habana, jefe de redacción de &lt;strong&gt;La Gaceta de Cuba&lt;/strong&gt;, director de la revista &lt;strong&gt;Cuba&lt;/strong&gt; y también director de la revista &lt;strong&gt;Revolución y Cultura&lt;/strong&gt;. Ha recibido el Premio Nacional de Periodismo del Club de Periodistas de México, del cual forma parte de su directiva, y también reconocimiento del Club Primera Plana, de México, por sus cincuenta años de ejercicio periodístico. Recibió el Premio Casa de las Américas de novela en 1963, por su novela &lt;strong&gt;La situación&lt;/strong&gt;. Fue primer finalista del Premio Rómulo Gallegos de novela (Venezuela, 1987) con &lt;strong&gt;Temporada de ángeles&lt;/strong&gt; y finalista del Premio Biblioteca Breve de la Editorial Seix Barral, de España, en 1964. En 2002 se le concedió el Premio Nacional de Literatura de la República de Cuba&lt;br /&gt;__________________________________&lt;br /&gt;Tomado de la agencia Prensa Latina y suministrado por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Alerta de Noticias Google&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; del 01/03/2007.&lt;br /&gt;__________________________________&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;LIBROS PARA LEER EN EL BAÑO&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;Borja Cobeaga&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFmATOi_gI/AAAAAAAAAlc/w77DbmSF_gw/s1600-h/Libros+en+baÃ±o.jpg"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5039921613351616002" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFmATOi_gI/AAAAAAAAAlc/w77DbmSF_gw/s320/Libros+en+ba%C3%B1o.jpg" border="0" /&gt; &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;Me acabo de mudar. Otra vez. Es el destino del habitante de una gran ciudad: pasar de alquiler en alquiler con mudanzas engorrosas. La última (es una forma de hablar, nunca es la última) fue un día antes de irme a Los Ángeles a la entrega de los Oscar. Dolió, pero más habría dolido volver y tener que hacer el traslado ahora. Además, no me puedo quejar. Por fin he encontrado una casa con un baño suficientemente grande para cumplir mi sueño: una librería al lado del retrete. Una de las cosas que más me gustan del mundo es leer en el baño. Desde pequeñito. Mis padres debían pensarse que era un onanista compulsivo porque me pasaba horas encerrado en el váter. Afortunadamente en casa teníamos dos servicios. Hay libros que he leído enteritos sentado en un roca. Por ejemplo, &lt;strong&gt;Música para camaleones&lt;/strong&gt; de Capote o &lt;strong&gt;La conjura de los necios&lt;/strong&gt; de John Kennedy Toole. Aun así la novela o la recopilación de relatos no son las mejores lecturas de baño. Los tebeos son más adecuados. Cualquier cosa de Quino o Sempé van muy bien y las historietas de Periquita (que mi tío Juan Carlos tenía encuadernadas en unos tochazos que se amontonaban dentro del bidet) son perfectas para pasar horas entre azulejos. También se pueden leer con fruición libros de cine, con fotos a poder ser.&lt;br /&gt;Los de entrevistas a directores como &lt;strong&gt;El cine según Hitchcock&lt;/strong&gt; de Truffaut o el &lt;strong&gt;Brian de Palma por Brian de Palma&lt;/strong&gt; son estupendos. Pero mis favoritos son los libros de Taschen. No sé si Taschen significa inodoro en alemán, pero debería ser así. Su colección de directores de cine (John Ford, Roman Polanski, Paul Verhoeven...) son lo mejor que me ha pasado desde que volví de la India con desórdenes estomacales. Así que estoy muy contento con las nuevas estanterías del servicio. Han quedado inauguradas con un ejemplar de Taschen sobre cine negro. Tiene muchas fotos y bastante texto. Además las tapas parecen impermeables. Seguro que en Taschen saben que los lectores de baño somos legión. En ninguna entrevista me han preguntado: “¿Qué libro hay en tu mesilla de noche?”. Si lo hicieran, diría que el de la mesilla no es el importante: el que te define es el que te llevas al váter.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;_________________________________________&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFlxTOi_fI/AAAAAAAAAlU/121jWN8MjWg/s1600-h/Borja+Cobeaga.jpg"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5039921355653578226" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFlxTOi_fI/AAAAAAAAAlU/121jWN8MjWg/s320/Borja+Cobeaga.jpg" border="0" /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#cc33cc;"&gt;Borja Cobeaga&lt;/span&gt;. Licenciado en Comunicación Audiovisual, ha realizado diversos cortometrajes, entre ellos Cupido es áspero, La primera vez –con el que obtuvo numerosos premios y estuvo nominado al Goya– y Éramos pocos con el que ha ganado más de 60 premios nacionales e internacionales y ha quedado finalista en la selección de los Oscar de Hollywood. Para la televisión, ha dirigido y participado en los guiones del exitoso programa de Euskal Telebista Vaya Semanita. También ha sido realizador en Gran Hermano, Confianza ciega y El submarino, entre otros.&lt;br /&gt;_________________________________________&lt;br /&gt;Tomado de El Periódico.com del 7 de marzo de 2007 y proporcionado por abastodenoticias.com de la misma fecha.&lt;br /&gt;_________________________________________&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff0000;"&gt;LAS BIBLIOTECAS TIENEN COLAS DE UN AÑO&lt;br /&gt;PARA LEER LA &lt;em&gt;CATEDRAL DEL MAR&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Gemma Tramillas&lt;/span&gt; / &lt;span style="color:#009900;"&gt;Anna Lacerras&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFldTOi_eI/AAAAAAAAAlM/S2c-HyfzHRQ/s1600-h/Portada+de+La+catedral+del+mar.jpg"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5039921012056194530" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFldTOi_eI/AAAAAAAAAlM/S2c-HyfzHRQ/s320/Portada+de+La+catedral+del+mar.jpg" border="0" /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;BARCELONA. Poco podía imaginarse Ildefonso Falcones cuando una editorial tras otra rechazaba el manuscrito de su primera novela, que &lt;strong&gt;La catedral del mar&lt;/strong&gt; no solo batiría récords de ventas sino que sería el libro más pedido en la red de bibliotecas públicas de la provincia de Barcelona, con colas de más de un año para tomarlo prestado.&lt;br /&gt;Actualmente, 1.251 personas han hecho su reserva para leer en casa la obra en castellano y 548 para la versión en catalán.&lt;br /&gt;En la biblioteca Jaume Fuster de Gràcia hay cuatro ejemplares de la novela y 67 reservas. El tiempo máximo de préstamo es de tres semanas, con lo que el lector que ha hecho la última reserva tendrá que esperar 351 días, casi un año, para llevarse &lt;strong&gt;La catedral del Mar&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;En otras bibliotecas con menos ejemplares, la lista de espera es incluso más larga. En la Joan Miró del Eixample tienen una sola novela y 21 reservas, lo que significa un año y dos meses de demora. En la Francesc Boix del Poble Sec, la espera es de 399 días.&lt;br /&gt;“En el fondo, a la gente le gustan las historias cercanas con las que pueda sentirse identificado –explica David Cuní, que ha logrado salir de la biblioteca Jaume Fuster con la novela bajo el brazo–. Leer un libro y saber que has paseado por las mismas calles que los protagonistas es muy emocionante”.&lt;br /&gt;Las listas de espera nunca habían sido tan interminables. Falcones ha desbancado a Carlos Ruiz Zafón que, durante cuatro años, se ha mantenido como el autor más leído en las bibliotecas con &lt;strong&gt;La sombra del viento&lt;/strong&gt;. De hecho, en las listas de libros más prestados hasta el 2006 &lt;strong&gt;La catedral del mar&lt;/strong&gt; aún no aparece en el número uno. Las extraordinarias cifras de demanda de la obra no aparecerán reflejadas en las estadísticas hasta el próximo año. Lo que sí se puede comparar son las reservas: frente a los citados 1.251 usuarios que hacen cola para el libro de Falcones, hay 149 para el de Ruiz Zafón.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc9933;"&gt;El reino del best seller&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Está demostrado que el best-seller reina también en la biblioteca, gracias tanto al boca-oreja como a la difusión a través de los medios de comunicación. De ahí que en las listas de las novelas más prestadas no falten Dan Brown, con &lt;strong&gt;Ángeles y demonios&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;El código Da Vinci&lt;/strong&gt;; Albert Piñol, con &lt;strong&gt;La pell freda&lt;/strong&gt;, y &lt;strong&gt;Pandora al Congo&lt;/strong&gt;, o Elisabeth Kostova, con &lt;strong&gt;La historiadora&lt;/strong&gt;. Inmediatamente después del top ten de los más prestados en el 2006, se sitúa un libro de autoayuda de Jorge Bucay, &lt;strong&gt;Cuentos para pensar&lt;/strong&gt; que, en el 2004, ocupaba el tercer puesto.&lt;br /&gt;Según cifras del Servicio de Bibliotecas de la Diputación de Barcelona, los préstamos de libros están igualados con los de material audiovisual. El año pasado se dejaron 3.816.777 productos, de los cuales 1.194.573 fueron libros, 1.184.652, vídeos y 823.582, cedés. Mientras los préstamos de libros y vídeos aumentaron un 3,6% y un 3,9% respectivamente, los de música solo crecieron un 0,4%, un dato revelador del impacto de los nuevos hábitos de bajarse la música de Internet.&lt;br /&gt;Entre los materiales de vídeo más prestados hay de todo, desde clásicos hasta documentales. En el primer lugar figura &lt;strong&gt;Yo Claudio&lt;/strong&gt;, seguida de &lt;strong&gt;El padrino&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;Los gozos y las sombras&lt;/strong&gt;. En el número siete aparece &lt;strong&gt;Bowling for Columbine&lt;/strong&gt;, del irreverente Michael Moore. Respecto a la música, el top ten empieza con &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Zapatillas&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, de El Canto del Loco, y se cierra con &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Bari&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, de Ojos de Brujo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;_________________________________________&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;Gemma Trabullas&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; es periodista de planta de &lt;strong&gt;El Periódico de Catalunya&lt;/strong&gt;. No he conseguido dato alguno de &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;Anna Laceras&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;_________________________________________&lt;br /&gt;Tomado de &lt;strong&gt;El Periódico.com&lt;/strong&gt; (España) del 03/03/2007 y suministrado por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;abastodenoticias.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; de la misma fecha.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;_________________________________________&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;El hijo del telegrafista de Aracataca&lt;br /&gt;celebra su 80 cumpleaños&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFjJjOi_cI/AAAAAAAAAk8/_pbF9ZUZxYc/s1600-h/garciamarquez.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5039918473730522562" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 235px; CURSOR: hand; HEIGHT: 152px" height="176" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFjJjOi_cI/AAAAAAAAAk8/_pbF9ZUZxYc/s320/garciamarquez.jpg" width="262" border="0" /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;BOGOTÁ (AFP) – El escritor Gabriel García Márquez cumple este martes 80 años. El “hijo del telegrafista” nació el 6 de marzo de 1927 en Aracataca, en ese entonces una polvorienta población rural del norte de Colombia, que luego inmortalizó como el mítico Macondo en su novela &lt;strong&gt;Cien años de soledad&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;El escritor –que se ha definido a sí mismo como “uno de los dieciséis hijos del telegrafista de Aracataca”– es el primogénito del matrimonio de Gabriel Eligio García y Luisa Santiaga Márquez. En un sus memorias publicadas en 2002, Gabo señaló que su llegada al mundo se produjo en medio de “un aguacero torrencial fuera de estación” y en condiciones complicadas, “a punto de ser estrangulado por el cordón umbilical”, pues “la partera de la familia perdió el dominio de su arte”.&lt;br /&gt;El escritor latinoamericano más leído en el siglo XX y uno de los periodistas más influyentes publicó su primer cuento en 1947, cuando apenas era un provinciano estudiante de derecho; su primera novela, &lt;strong&gt;La Hojarasca&lt;/strong&gt;, en 1955, ya convertido en periodista del diario colombiano &lt;strong&gt;El Espectador&lt;/strong&gt;; y su obra cumbre, &lt;strong&gt;Cien años de soledad&lt;/strong&gt;, en 1967, tras renunciar al trabajo de guionista cinematográfico en México.&lt;br /&gt;En 1982, la Academia Sueca le concedió el cuarto Premio Nóbel de Literatura ganado por un latinoamericano, “por sus novelas y relatos, en que se alían lo fantástico y lo real en la rica complejidad de un universo poético que refleja la vida y los conflictos de un continente”.&lt;br /&gt;“Escribo para que me quieran mis amigos”, suele repetir para reivindicar el papel que para él tiene el círculo de sus cercanos. “Nosotros sólo sabíamos que éramos amigos, que estábamos leyendo las mismas cosas, bebiendo los mismos tragos, que éramos periodistas”, comentó el escritor a la televisión británica, a comienzos de los noventa, al referirse al grupo de amigos de La Cueva (bar y restaurante), en el puerto caribeño de Barranquilla.&lt;br /&gt;“Una de las más serias y válidas críticas que me hacían era que yo no marcaba la diferencia. Que mi periodismo era muy literario (...) Bueno, creo que me las arreglé para separarlas, a mi manera. Y, si uno se queda pensando, hasta produje literatura como si fuera periodismo”, añadió. Esos amigos lo definen como un hombre con el espíritu de su tierra tropical, dedicado a “mamar gallo” (bromear).&lt;br /&gt;“Yo conocí a los dos García Márquez: al tímido aprendiz de escritor de París, que luego se transformó en un ser seguro de sí mismo y consciente de su influencia mundial”, señala Plinio Apuleyo Mendoza, ahora embajador en Lisboa, quien compartió con el Nóbel las penurias en los años cincuenta en París.&lt;br /&gt;Además de su prolífica obra de cuentos y novelas, decenas de guiones e innumerables artículos periodísticos –de los que se han publicado varias recopilaciones–, García Márquez tiene una pasión por enseñar que reflejan otras dos de sus creaciones: La Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, en Cartagena (Colombia), y la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños (Cuba).&lt;br /&gt;En 1999, García Márquez se centró en una batalla para tratarse de un cáncer y concentrarse en sus memorias, tituladas &lt;strong&gt;Vivir para contarla&lt;/strong&gt;, cuyo primer tomo (de los tres anunciados) apareció en 2002. Esa primera parte de sus recuerdos –desde su nacimiento hasta 1955, cuando se fue a vivir a París– fue lanzada al mercado con un éxito absoluto. En 2004, volvió a la ficción con &lt;strong&gt;Memorias de mis putas tristes&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;García Márquez, quien igual se ha sentado en la mesa con Bill Clinton o con Fidel Castro, no ha ocultado nunca su fascinación por conocer a los poderosos, aunque nunca quiso ser uno de ellos. De hecho, en 1996 se negó a esa posibilidad, cuando un grupúsculo guerrillero lo propuso como candidato para reemplazar al entonces presidente Ernesto Samper (1994–98), cuestionado por sus vínculos con el narcotráfico. “Yo soy fundamentalmente un escritor, un periodista, no un político”, les respondió.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;_________________________________________&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;Tomado de &lt;em&gt;&lt;strong&gt;La Clave.com&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; de fecha 06/03/2007. Suministrado por &lt;em&gt;&lt;strong&gt;edicionesdelsur.com&lt;br /&gt;_________________________________________&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Gabo dice ser&lt;br /&gt;fan de Shakira y el vallenat&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;o&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFjxjOi_dI/AAAAAAAAAlE/y_nSU92tt0U/s1600-h/shakira.jpg"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5039919160925289938" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFjxjOi_dI/AAAAAAAAAlE/y_nSU92tt0U/s320/shakira.jpg" border="0" /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;México, D.F.- Cada vez que la cantante colombiana Shakira visita México, Gabriel García Márquez baila en primera fila o la saluda en el camerino.&lt;br /&gt;A punto de cumplir 80 años, el escritor es un amante de los ritmos latinos y un promotor del vallenato, una música originaria de Colombia que, a pesar de que muchos así la gozan, no es “para bailar sino para escuchar”, según el propio Gabo.&lt;br /&gt;“Toda la vida el vallenato me ha hecho feliz”, escribió García Márquez, en una carta publicada el año pasado por el diario colombiano &lt;strong&gt;El Tiempo&lt;/strong&gt;, con la que, se afirma, ayudó a que se incluyera esta categoría en los Premios Grammy Latino.&lt;br /&gt;Según el Premio Nóbel de Literatura 1982, su obra cumbre &lt;strong&gt;Cien años de soledad&lt;/strong&gt; es un vallenato de 400 páginas y &lt;strong&gt;El amor en los tiempos del cólera&lt;/strong&gt; un bolero de 380.&lt;br /&gt;El año pasado, García Márquez se sumó al esfuerzo de artistas como Shakira, Juanes, Miguel Bosé y Alejandro Sanz, al aceptar ser presidente honorario de la Fundación Alas, cuyo objetivo es mejorar la situación de los niños que viven en la pobreza en América Latina.&lt;br /&gt;Pero, más allá de alguna que otra mención en la prensa, de la vida cotidiana de García Márquez se sabe poco en la capital mexicana, donde vive desde hace décadas y ha escrito la mayor parte de sus libros.&lt;br /&gt;Un día, se lo ve en un concierto de Shakira. Otro, en una foto bailando cumbia en la embajada de Colombia o en el Estadio Universitario en un partido de fútbol de los Pumas de la Universidad Nacional (UNAM).&lt;br /&gt;Sólo en ocasiones, García Márquez es figura pública, como cuando asiste a la entrega anual del Premio Nuevo Periodismo de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, en la norteña ciudad de Monterrey, o en los pasillos de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.&lt;br /&gt;Cuenta una anécdota que, en 2001, cuando lanzó la fugaz edición mexicana de la revista Cambio, llegó en taxi a visitar la redacción, ubicada en la Editorial Televisa de la zona de Santa Fe, pero los vigilantes le impidieron el paso porque no traía identificación. El Premio Nóbel tuvo que esperar que bajaran directivos de la revista a “rescatarlo” y sólo así el personal de seguridad le franqueó el paso.&lt;br /&gt;En México, García Márquez no escribe en la prensa ni da entrevistas, cansado de que siempre le pregunten lo mismo. “Al cabo de tantos años de frustraciones, uno sigue esperando en el fondo de su alma que llegue por fin el entrevistador de su vida”, escribió en 1988, en el diario cubano Juventud Rebelde.&lt;br /&gt;Vive con su esposa Mercedes en una casa del Pedregal de San Ángel, en el sur de la capital, donde tiene un estudio en el jardín y se sienta a escribir con unos tirantes especiales que evitan que se le doble la espalda.&lt;br /&gt;Entre sus grandes amigos figura el escritor mexicano Carlos Fuentes, con quien ha compartido alegrías y tristezas como la muerte temprana y sucesiva de los dos hijos del autor de &lt;strong&gt;Aura&lt;/strong&gt; en los últimos años.&lt;br /&gt;“Él y yo nos respetamos mucho, tenemos un profundo respeto porque tenemos una amistad que data ya de 45 años”, dijo Fuentes el año pasado en una entrevista.&lt;br /&gt;Hace tres décadas casi se consagran como cantantes en París, en una velada casera con el escritor argentino Julio Cortázar, de la que quedó como constancia una grabación informal.&lt;br /&gt;“Gabo y yo cantamos canciones rancheras y corridos de la revolución mexicana, y Cortázar tangos”, relató Fuentes, quien dice tener esa grabación escondida entre calcetines en su casa de Ciudad de México.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;_________________________________________&lt;br /&gt;Tomado de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Milenio.Com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; del 01/03/2007 y suministrado por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Alerta de Noticias Googl&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;e de la misma fecha.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;_________________________________________&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#3333ff;"&gt;Fallece escritor y académico francés&lt;br /&gt;Henri Troyat, premio Goncourt 1938&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFiqjOi_bI/AAAAAAAAAk0/1llh_cMXBxc/s1600-h/troyat.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5039917941154577842" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="128" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFiqjOi_bI/AAAAAAAAAk0/1llh_cMXBxc/s320/troyat.jpg" width="227" border="0" /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;El escritor francés Henri Troyat, galardonado en 1938 con el Premio Goncourt y miembro de la Academia desde 1959, ha muerto a los 95 años de edad, según informa la prensa local.&lt;br /&gt;Troyat falleció en la noche del viernes 2 al sábado 3 de marzo, aunque la noticia no ha trascendido hasta ahora, sin que se haya dado a conocer la causa del deceso.&lt;br /&gt;Autor de más de un centenar de libros, entre novelas, obras de teatro, ensayos y biografías, Troyat fue uno de los autores franceses más conocidos y apreciados por el gran público.&lt;br /&gt;Se confesó “enfermo de escritura” para justificar que cada día se ponía ante la hoja en blanco para trabajar, desde que descubrió la Literatura a finales de los años 20.&lt;br /&gt;Troyat nació en Rusia en 1911, pero dejó el país con su familia tras la Revolución Soviética de 1917 y se estableció en Francia en 1920.&lt;br /&gt;Nacionalizado francés, siempre escribió en este idioma, aunque de Rusia, a la que nunca volvió, se quedó con el interés por sus autores, hasta el punto de que escribió numerosas biografías de autores y personalidades del país.&lt;br /&gt;Desde su primera obra, &lt;strong&gt;Faux jour&lt;/strong&gt; (1935), Troyat desplegó una incesante carrera literaria que tuvo su primer éxito tres años más tarde, cuando obtuvo el Goncourt por &lt;strong&gt;L'araigne&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Era el decano de los académicos franceses, ya que ingresó en esa institución en 1959 y todavía siguió activo como escritor varias décadas más, ya que su última novela, &lt;strong&gt;La traque&lt;/strong&gt;, fue publicada en febrero de 2006. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;__________________________________________&lt;br /&gt;Tomado de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;El Mostrador.cl&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; de Santiago de Chile, del 05/03/2007. Proporcionado por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Alerta de Noticias Google&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; del mismo día.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;_________________________________________&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#3333ff;"&gt;La ex secretaria de Hemingway revela&lt;br /&gt;que el escritor esperaba regresar a Cuba&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFhqDOi_aI/AAAAAAAAAks/wBPXXU34Pmw/s1600-h/Valerie+Hemingway.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5039916833053015458" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfFhqDOi_aI/AAAAAAAAAks/wBPXXU34Pmw/s320/Valerie+Hemingway.jpg" border="0" /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Agencia EFE. La periodista Valerie Hemingway, quien fuera secretaria del escritor estadounidense Ernest Hemingway hasta su muerte, reveló hoy que cuando el autor de &lt;strong&gt;El viejo y el mar&lt;/strong&gt; se fue de Cuba en 1961 “realmente esperaba regresar” porque en la isla “estaban su casa, sus amigos, sus animales y su bote”.&lt;br /&gt;Valerie Hemingway, de origen irlandés, se encuentra actualmente en Cuba con el propósito de realizar un reportaje sobre la isla y visitar la Finca Vigía, que fuera la casa del escritor durante más 21 años y donde ella trabajó con él y aprendió periodismo durante una estancia de seis meses, en 1960.&lt;br /&gt;“Cuando Hemingway se fue de Cuba en 1961, él realmente esperaba regresar. Él no abandonó Cuba porque aquí era donde estaba su casa, sus amigos, sus libros, sus animales y su bote (El Pilar)”, dijo Valerie, familiarmente relacionada con el famoso novelista, cuando estuvo casada con su hijo menor, Gregory Hemingway.&lt;br /&gt;Tras su primera visita a Cuba en 1928, Ernest Hemingway pasó largas temporadas en la isla, donde mantuvo su casa hasta que se suicidó en Idaho (EEUU), en julio de 1961 disparándose un escopetazo.&lt;br /&gt;La periodista ofreció este miércoles la conferencia ¿Qué aprendí de Hemingway para convertirme en periodista? en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí de La Habana, tras la cual sostuvo un animado diálogo con los asistentes, en el que despejó incógnitas sobre costumbres y aspectos aún desconocidos de su vida.&lt;br /&gt;Valerie Hemingway dijo que piensa que “en general, los estadounidenses no entienden las emociones que estaba sintiendo Hemingway cuando él partió (de Cuba)”.&lt;br /&gt;“No fue una decisión política, su casa estaba aquí y él quería estar aquí, pero las circunstancias cambiaron y a los norteamericanos no se les permitía regresar a Cuba y creo que eso aumentó su depresión”, señaló la periodista irlandesa.&lt;br /&gt;Recordó que “él (Hemingway) siempre dijo: yo soy un escritor y no me involucro en política”.&lt;br /&gt;“Por supuesto que él estaba muy consciente de la situación” –comentó Valerie– y consideró que Hemingway “pensó de si mismo casi como un norteamericano, pero él nunca pensó que (por obligación) tenía que vivir siempre en EEUU”.&lt;br /&gt;Valerie recordó que el autor de &lt;strong&gt;Fiesta&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;Adiós a las Armas&lt;/strong&gt; viajaba a Cuba con frecuencia y “en los años cincuenta vivió en Cuba, tenía grandes afectos con Cuba”.&lt;br /&gt;Ella cree que “él se sentía ligado familiarmente (a Cuba), pero pienso que él siempre se sintió norteamericano”, indicó.&lt;br /&gt;La ex secretaria del célebre escritor norteamericano viajó a Cuba por primera vez el 25 de enero de 1960 y luego volvió a la isla tras la muerte del novelista en 1961, acompañando a la viuda de Hemingway, Mary Welsh, para cumplir la última voluntad del escritor, de donar la casa que tenía en La Habana al gobierno cubano.&lt;br /&gt;La casa, situada en la localidad de San Francisco de Paula, al sudeste de La Habana, fue convertida en 1962 en un museo que conserva una colección de más de 22.000 objetos personales de Hemingway, entre fotos, trofeos de caza, documentos, implementos deportivos, armas, libros, su yate El Pilar y el diploma del Premio Nóbel de Literatura que recibió en 1954.&lt;br /&gt;__________________________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Tomado de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Periodista Digital&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (España) del 08/03/2007 y suministrado por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Alerta de Noticias Google&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; de la misma fecha.&lt;br /&gt;_______________________&lt;/span&gt;_______&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#3333ff;"&gt;Luis Leante&lt;br /&gt;gana el X Premio Alfaguara&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfGLRTOi_qI/AAAAAAAAAms/aiWjpegVLJU/s1600-h/Luis_Leante.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5039962587339620002" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfGLRTOi_qI/AAAAAAAAAms/aiWjpegVLJU/s320/Luis_Leante.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;El escritor murciano Luis Leante (Caravaca de la Cruz, 1963) ha ganado el X Premio Alfaguara con la novela &lt;strong&gt;Mira si yo te querré&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Leante, licenciado en filología clásica y profesor de latín en un instituto de secundaria de Alicante, es autor también de las novelas &lt;strong&gt;El vuelo de las termitas&lt;/strong&gt; (2003) o &lt;strong&gt;El canto del&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;zaigú&lt;/strong&gt; (2000).&lt;br /&gt;El fallo del galardón ha sido anunciado por el presidente del jurado de este año, el escritor peruano Mario Vargas Llosa, que ha reconocido la “fuerza expresiva con la que se describe los paisajes de la última colonia española en África”, el Sahara occidental.&lt;br /&gt;Leante vive desde 1992 en Alicante. Ha cultivado diversos géneros literarios: relato, teatro, novela, poesía, ensayo, artículo. Ha escrito guiones cinematográficos y algunos de sus relatos han sido adaptados al cine. Ha publicado los libros de relatos &lt;strong&gt;El último viaje de Efraín&lt;/strong&gt; (1986) y &lt;strong&gt;El criador de canarios&lt;/strong&gt; (1996). También ha publicado las novelas &lt;strong&gt;Camino del jueves rojo&lt;/strong&gt; (1983), &lt;strong&gt;Paisaje con río y Baracoa de fondo&lt;/strong&gt; (1997), &lt;strong&gt;Al final del trayecto&lt;/strong&gt; (1997), &lt;strong&gt;La Edad de Plata&lt;/strong&gt; (1998), &lt;strong&gt;El canto del zaigú&lt;/strong&gt; (2000), &lt;strong&gt;El vuelo de las termitas&lt;/strong&gt; (2003, 2005) y &lt;strong&gt;Academia Europa&lt;/strong&gt; (2003). Ha conseguido algunos premios literarios de poesía, relato y novela.&lt;br /&gt;Al premio de este año se han presentado 574 originales de España y América. Del total de novelas concursantes, 179 corresponden a España y 395 a Latinoamérica (México, 89; Argentina, 85; y Colombia, 75, son lo países de América Latina que más obras han presentado).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;_________________________________&lt;br /&gt;Tomado de la edición digital del diario español &lt;strong&gt;El País&lt;/strong&gt; de fecha 09/03/2007.&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;_________________________________&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfGLpjOi_sI/AAAAAAAAAm8/L1xmW-Bzh6o/s1600-h/La+muerte.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5039963003951447746" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 164px; CURSOR: hand; HEIGHT: 202px" height="239" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfGLpjOi_sI/AAAAAAAAAm8/L1xmW-Bzh6o/s320/La+muerte.jpg" width="186" border="0" /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Esta quincena,&lt;br /&gt;en nuestro espacio&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;PLANETA NARRATIVO&lt;/span&gt;:&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;"FRANCISCA Y LA MUERTE"&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;,&lt;br /&gt;del escritor cubano Onelio Jorge Cardoso.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://planetanarrativo2.blogspot.com"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;http://planetanarrativo2.blogspot.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-6765418065695307256?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/6765418065695307256/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=6765418065695307256&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/6765418065695307256'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/6765418065695307256'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2007/03/caravasar-no-19.html' title='CARAVASAR No. 19'/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='00122714676458853274'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-4448469954367789100</id><published>2007-03-16T06:55:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T11:36:38.035-08:00</updated><title type='text'>CARAVASAR No. 20</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rfqs_yFxnUI/AAAAAAAAAos/Et6IBHmoMzo/s1600-h/(25)+La+Tierra+y+el+Mir.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5042532944572423490" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rfqs_yFxnUI/AAAAAAAAAos/Et6IBHmoMzo/s320/(25)+La+Tierra+y+el+Mir.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; ________________________________&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff0000;"&gt;ÍNDICE&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La pata de mo&lt;/strong&gt;no (cuento). W. W. Jacobs.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Noches de pesadilla&lt;/strong&gt; (libro recomendado).&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Y, ahora, un clásico&lt;/strong&gt; (memoria). Álvaro Mutis.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Mi entrevista con Antonio Machado&lt;/strong&gt;. Pascual Plá y Beltrán.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;“Boté elo primer libro de García Márquez”&lt;/strong&gt; (entrevista). Germán Briceño.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;De libros y bibliotecas&lt;/strong&gt; (artículo). Paulo Coelho.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Elegía por los libros de Bagdad&lt;/strong&gt;. Tomás Alcoverro.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cómo hablar de esos libros que nunca leíste&lt;/strong&gt;. (reseña), Natalia Zuazo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Qué opinan los escritores sobre las lecturas inacabadas&lt;/strong&gt; (Encuesta). Ernest Alós y Elena Hevia.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Banco del Libro ganó el Premio Astrid Lindgren&lt;/strong&gt;. Ana María Hernández G.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Antonio Lobo Antunes gana el Premio Camoes 2007 de Literatura&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La editorial RBA anuncia el premio de novela negra mejor dotado del mundo&lt;/strong&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;strong&gt;Sitios web recomendados&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;________________________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;LA PATA DE MONO&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;W. W. Jacobs&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfqsmSFxnTI/AAAAAAAAAok/Nh35ls60Ocs/s1600-h/Pata+de+mono.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5042532506485759282" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfqsmSFxnTI/AAAAAAAAAok/Nh35ls60Ocs/s320/Pata+de+mono.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;I&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La noche era fría y húmeda, pero en la pequeña sala de Laburnum Villa los postigos estaban cerrados y el fuego ardía vivamente. Padre e hijo jugaban al ajedrez. El primero tenía ideas personales sobre el juego y ponía al rey en tan desesperados e inútiles peligros que provocaba el comentario de la vieja señora que tejía plácidamente junto a la chimenea.&lt;br /&gt;–Oigan el viento –dijo el señor White; había cometido un error fatal y trataba de que su hijo no lo advirtiera.&lt;br /&gt;–Lo oigo –dijo éste moviendo implacablemente la reina–. Jaque.&lt;br /&gt;–No creo que venga esta noche –dijo el padre con la mano sobre el tablero.&lt;br /&gt;–Mate –contestó el hijo.&lt;br /&gt;–Esto es lo malo de vivir tan lejos –vociferó el señor White con imprevista y repentina violencia–. De todos los suburbios, este es el peor. El camino es un pantano. No se qué piensa la gente. Como hay sólo dos casas alquiladas, no les importa.&lt;br /&gt;–No te aflijas, querido –dijo suavemente su mujer–, ganarás la próxima vez.&lt;br /&gt;El señor White alzó la vista y sorprendió una mirada de complicidad entre madre e hijo. Las palabras murieron en sus labios y disimuló un gesto de fastidio.&lt;br /&gt;–Ahí viene –dijo Herbert White al oír el golpe del portón y unos pasos que se acercaban. Su padre se levantó con apresurada hospitalidad y abrió la puerta; le oyeron condolerse con el recién venido.&lt;br /&gt;Luego, entraron. El forastero era un hombre fornido, con los ojos salientes y la cara rojiza.&lt;br /&gt;–El sargento mayor Morris –dijo el señor White, presentándolo. El sargento les dio la mano, aceptó la silla que le ofrecieron y observó con satisfacción que el dueño de casa traía whisky y unos vasos y ponía una pequeña pava de cobre sobre el fuego.&lt;br /&gt;Al tercer vaso, le brillaron los ojos y empezó a hablar. La familia miraba con interés a ese forastero que hablaba de guerras, de epidemias y de pueblos extraños.&lt;br /&gt;–Hace veintiún años –dijo el señor White sonriendo a su mujer y a su hijo–. Cuando se fue era apenas un muchacho. Mírenlo ahora.&lt;br /&gt;–No parece haberle sentado tan mal –dijo la señora White amablemente.&lt;br /&gt;–Me gustaría ir a la India –dijo el señor White–. Sólo para dar un vistazo.&lt;br /&gt;–Mejor quedarse aquí –replicó el sargento moviendo la cabeza. Dejó el vaso y, suspirando levemente, volvió a sacudir la cabeza.&lt;br /&gt;–Me gustaría ver los viejos templos y faquires y malabaristas –dijo el señor White–. ¿Qué fue, Morris, lo que usted empezó a contarme los otros días, de una pata de mono o algo por el estilo?&lt;br /&gt;–Nada –contestó el soldado apresuradamente–. Nada que valga la pena oír.&lt;br /&gt;–¿Una pata de mono? –preguntó la señora White.&lt;br /&gt;–Bueno, es lo que se llama magia, tal vez –dijo con desgana el militar.&lt;br /&gt;Sus tres interlocutores lo miraron con avidez. Distraídamente, el forastero llevó la copa vacía a los labios: volvió a dejarla. El dueño de casa la llenó.&lt;br /&gt;–A primera vista, es una patita momificada que no tiene nada de particular –dijo el sargento mostrando algo que sacó del bolsillo.&lt;br /&gt;La señora retrocedió, con una mueca. El hijo tomó la pata de mono y la examinó atentamente.&lt;br /&gt;–¿Y qué tiene de extraordinario? –preguntó el señor White quitándosela a su hijo, para mirarla.&lt;br /&gt;–Un viejo faquir le dio poderes mágicos –dijo el sargento mayor–. Un hombre muy santo... Quería demostrar que el destino gobierna la vida de los hombres y que nadie puede oponérsele impunemente. Le dio este poder: tres hombres pueden pedirle tres deseos.&lt;br /&gt;Habló tan seriamente que los otros sintieron que sus risas desentonaban.&lt;br /&gt;–Y usted, ¿por qué no pide las tres cosas? –preguntó Herbert White.&lt;br /&gt;El sargento lo miró con tolerancia.&lt;br /&gt;–Las he pedido –dijo, y su rostro curtido palideció.&lt;br /&gt;–¿Realmente se cumplieron los tres deseos? –preguntó la señora White.&lt;br /&gt;–Se cumplieron –dijo el sargento.&lt;br /&gt;–¿Y nadie más pidió? –insistió la señora.&lt;br /&gt;–Sí, un hombre. No sé cuáles fueron las dos primeras cosas que pidió; la tercera fue la muerte. Por eso entré en posesión de la pata de mono.&lt;br /&gt;Habló con tanta gravedad que produjo silencio.&lt;br /&gt;–Morris, si obtuvo sus tres deseos, ya no le sirve el talismán –dijo, finalmente, el señor White–. ¿Para qué lo guarda?&lt;br /&gt;El sargento sacudió la cabeza:&lt;br /&gt;–Probablemente he tenido, alguna vez, la idea de venderlo; pero creo que no lo haré. Ya ha causado bastantes desgracias. Además, la gente no quiere comprarlo. Algunos sospechan que es un cuento de hadas; otros quieren probarlo primero y pagarme después.&lt;br /&gt;–Y si a usted le concedieran tres deseos más –dijo el señor White–, ¿los pediría?&lt;br /&gt;–No sé –contestó el otro–. No sé.&lt;br /&gt;Tomó la pata de mono, la agitó entre el pulgar y el índice y la tiró al fuego. White la recogió.&lt;br /&gt;–Mejor que se queme –dijo con solemnidad el sargento.&lt;br /&gt;–Si usted no la quiere, Morris, démela.&lt;br /&gt;–No quiero –respondió terminantemente–. La tiré al fuego; si la guarda, no me eche la culpa de lo que pueda suceder. Sea razonable, tírela.&lt;br /&gt;El otro sacudió la cabeza y examinó su nueva adquisición. Preguntó:&lt;br /&gt;–¿Cómo se hace?&lt;br /&gt;–Hay que tenerla en la mano derecha y pedir los deseos en voz alta. Pero le prevengo que debe temer las consecuencias.&lt;br /&gt;–Parece de Las mil y una noches –dijo la señora White. Se levantó a preparar la mesa–. ¿No le parece que podrían pedir para mí otro par de manos?&lt;br /&gt;El señor White sacó del bolsillo el talismán; los tres se rieron al ver la expresión de alarma del sargento.&lt;br /&gt;–Si está resuelto a pedir algo –dijo agarrando el brazo de White– pida algo razonable.&lt;br /&gt;El señor White guardó en el bolsillo la pata de mono. Invitó a Morris a sentarse a la mesa. Durante la comida el talismán fue, en cierto modo, olvidado. Atraídos, escucharon nuevos relatos de la vida del sargento en la India.&lt;br /&gt;–Si en el cuento de la pata de mono hay tanta verdad como en los otros –dijo Herbert cuando el forastero cerró la puerta y se alejó con prisa, para alcanzar el último tren–, no conseguiremos gran cosa.&lt;br /&gt;–¿Le diste algo? –preguntó la señora mirando atentamente a su marido.&lt;br /&gt;–Una bagatela –contestó el señor White, ruborizándose levemente–. No quería aceptarlo, pero lo obligué. Insistió en que tirara el talismán.&lt;br /&gt;–Sin duda –dijo Herbert, con fingido horror–, seremos felices, ricos y famosos. Para empezar tienes que pedir un imperio, así no estarás dominado por tu mujer.&lt;br /&gt;El señor White sacó del bolsillo el talismán y lo examinó con perplejidad.&lt;br /&gt;–No se me ocurre nada para pedirle –dijo con lentitud–. Me parece que tengo todo lo que deseo.&lt;br /&gt;–Si pagaras la hipoteca de la casa serías feliz, ¿no es cierto? –dijo Herbert poniéndole la mano sobre el hombro–. Bastará con que pidas doscientas libras.&lt;br /&gt;El padre sonrió avergonzado de su propia credulidad y levantó el talismán; Herbert puso una cara solemne, hizo un guiño a su madre y tocó en el piano unos acordes graves.&lt;br /&gt;–Quiero doscientas libras –pronunció el señor White.&lt;br /&gt;Un gran estrépito del piano contestó a sus palabras. El señor White dio un grito. Su mujer y su hijo corrieron hacia él.&lt;br /&gt;–Se movió –dijo, mirando con desagrado el objeto, y lo dejó caer–. Se retorció en mi mano como una víbora.&lt;br /&gt;–Pero yo no veo el dinero –observó el hijo, recogiendo el talismán y poniéndolo sobre la mesa–. Apostaría que nunca lo veré.&lt;br /&gt;–Habrá sido tu imaginación, querido –dijo la mujer, mirándolo ansiosamente.&lt;br /&gt;Sacudió la cabeza.&lt;br /&gt;–No importa. No ha sido nada. Pero me dio un susto.&lt;br /&gt;Se sentaron junto al fuego y los dos hombres acabaron de fumar sus pipas. El viento era más fuerte que nunca. El señor White se sobresaltó cuando golpeó una puerta en los pisos altos. Un silencio inusitado y deprimente los envolvió hasta que se levantaron para ir a acostarse.&lt;br /&gt;–Se me ocurre que encontrarás el dinero en una gran bolsa, en medio de la cama –dijo Herbert al darles las buenas noches–. Una aparición horrible, agazapada encima del ropero, te acechará cuando estés guardando tus bienes ilegítimos.&lt;br /&gt;Ya solo, el señor White se sentó en la oscuridad y miró las brasas, y vio caras en ellas. La última era tan simiesca, tan horrible, que la miró con asombro; se rió, molesto, y buscó en la mesa su vaso de agua para echárselo encima y apagar la brasa; sin querer, tocó la pata de mono; se estremeció, limpió la mano en el abrigo y subió a su cuarto.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;II&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, mientras tomaba el desayuno en la claridad del sol invernal, se rió de sus temores. En el cuarto había un ambiente de prosaica salud que faltaba la noche anterior; y esa pata de mono; arrugada y sucia, tirada sobre el aparador, no parecía terrible.&lt;br /&gt;–Todos los viejos militares son iguales –dijo la señora White–. ¡Qué idea, la nuestra, escuchar esas tonterías! ¿Cómo puede creerse en talismanes en esta época? Y si consiguieras las doscientas libras, ¿qué mal podrían hacerte?&lt;br /&gt;–Pueden caer de arriba y lastimarte la cabeza –dijo Herbert.&lt;br /&gt;–Según Morris, las cosas ocurrían con tanta naturalidad que parecían coincidencias –dijo el padre.&lt;br /&gt;–Bueno, no vayas a encontrarte con el dinero antes de mi vuelta –dijo Herbert, levantándose de la mesa–. No sea que te conviertas en un avaro y tengamos que repudiarte.&lt;br /&gt;La madre se rió, lo acompañó hasta afuera y lo vio alejarse por el camino; de vuelta a la mesa del comedor, se burló de la credulidad del marido.&lt;br /&gt;Sin embargo, cuando el cartero llamó a la puerta corrió a abrirla, y cuando vio que sólo traía la cuenta del sastre se refirió con cierto malhumor a los militares de costumbres intemperantes.&lt;br /&gt;–Me parece que Herbert tendrá tema para sus bromas –dijo al sentarse.&lt;br /&gt;–Sin duda –dijo el señor White–. Pero, a pesar de todo, la pata se movió en mi mano. Puedo jurarlo.&lt;br /&gt;–Habrá sido en tu imaginación –dijo la señora suavemente.&lt;br /&gt;–Afirmo que se movió. Yo no estaba sugestionado. Era... ¿Qué sucede?&lt;br /&gt;Su mujer no le contestó. Observaba los misteriosos movimientos de un hombre que rondaba la casa y no se decidía a entrar. Notó que el hombre estaba bien vestido y que tenía una galera nueva y reluciente; pensó en las doscientas libras. El hombre se detuvo tres veces en el portón; por fin se decidió a llamar.&lt;br /&gt;Apresuradamente, la señora White se quitó el delantal y lo escondió debajo del almohadón de la silla.&lt;br /&gt;Hizo pasar al desconocido. Éste parecía incómodo. La miraba furtivamente, mientras ella le pedía disculpas por el desorden que había en el cuarto y por el guardapolvo del marido. La señora esperó cortésmente que les dijera el motivo de la visita; el desconocido estuvo un rato en silencio.&lt;br /&gt;–Vengo de parte de Maw &amp; Meggins –dijo por fin.&lt;br /&gt;La señora White tuvo un sobresalto.&lt;br /&gt;–¿Qué pasa? ¿Qué pasa? ¿Le ha sucedido algo a Herbert?&lt;br /&gt;Su marido se interpuso.&lt;br /&gt;–Espera, querida. No te adelantes a los acontecimientos. Supongo que usted no trae malas noticias, señor.&lt;br /&gt;Y lo miró patéticamente.&lt;br /&gt;–Lo siento... –empezó el otro.&lt;br /&gt;–¿Está herido? –preguntó, enloquecida, la madre.&lt;br /&gt;El hombre asintió.&lt;br /&gt;–Mal herido –dijo pausadamente–. Pero no sufre.&lt;br /&gt;–Gracias a Dios –dijo la señora White, juntando las manos–. Gracias a Dios.&lt;br /&gt;Bruscamente comprendió el sentido siniestro que había en la seguridad que le daban y vio la confirmación de sus temores en la cara significativa del hombre. Retuvo la respiración, miró a su marido que parecía tardar en comprender, y le tomó la mano temblorosamente. Hubo un largo silencio.&lt;br /&gt;–Lo agarraron las máquinas –dijo en voz baja el visitante.&lt;br /&gt;–Lo agarraron las máquinas –repitió el señor White, aturdido.&lt;br /&gt;Se sentó, mirando fijamente por la ventana; tomó la mano de su mujer, la apretó en la suya, como en sus tiempos de enamorados.&lt;br /&gt;–Era el único que nos quedaba –le dijo al visitante–. Es duro.&lt;br /&gt;El otro se levantó y se acercó a la ventana.&lt;br /&gt;–La compañía me ha encargado que le exprese sus condolencias por esta gran pérdida –dijo sin darse la vuelta–. Le ruego que comprenda que soy tan sólo un empleado y que obedezco las órdenes que me dieron.&lt;br /&gt;No hubo respuesta. La cara de la señora White estaba lívida.&lt;br /&gt;–Se me ha comisionado para declararles que Maw &amp; Meggins niegan toda responsabilidad en el accidente –prosiguió el otro–. Pero en consideración a los servicios prestados por su hijo, le remiten una suma determinada.&lt;br /&gt;El señor White soltó la mano de su mujer y, levantándose, miró con terror al visitante. Sus labios secos pronunciaron la palabra: ¿cuánto?&lt;br /&gt;–Doscientas libras –fue la respuesta.&lt;br /&gt;Sin oír el grito de su mujer, el señor White sonrió levemente, extendió los brazos, como un ciego, y se desplomó, desmayado.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;III&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En el cementerio nuevo, a unas dos millas de distancia, marido y mujer dieron sepultura a su muerto y volvieron a la casa transidos de sombra y de silencio.&lt;br /&gt;Todo pasó tan pronto que al principio casi no lo entendieron y quedaron esperando alguna otra cosa que les aliviara el dolor. Pero los días pasaron y la expectativa se transformó en resignación, esa desesperada resignación de los viejos, que algunos llaman apatía. Pocas veces hablaban, porque no tenían nada que decirse; sus días eran interminables hasta el cansancio.&lt;br /&gt;Una semana después, el señor White, despertándose bruscamente en la noche, estiró la mano y se encontró solo.&lt;br /&gt;El cuarto estaba a oscuras; oyó cerca de la ventana un llanto contenido. Se incorporó en la cama para escuchar.&lt;br /&gt;–Vuelve a acostarte –dijo tiernamente–. Vas a coger frío.&lt;br /&gt;–Mi hijo tiene más frío –dijo la señora White y volvió a llorar.&lt;br /&gt;Los sollozos se desvanecieron en los oídos del señor White. La cama estaba tibia y sus ojos pesados de sueño. Un despavorido grito de su mujer lo despertó.&lt;br /&gt;–La pata de mono –gritaba desatinadamente–, la pata de mono.&lt;br /&gt;El señor White se incorporó alarmado.&lt;br /&gt;–¿Dónde? ¿Dónde está? ¿Qué sucede?&lt;br /&gt;Ella se acercó:&lt;br /&gt;–La quiero. ¿No la has destruido?&lt;br /&gt;–Está en la sala, sobre la repisa –contestó asombrado–. ¿Por qué la quieres?&lt;br /&gt;Llorando y riendo se inclinó para besarlo, y le dijo histéricamente:&lt;br /&gt;–Sólo ahora he pensado... ¿Por qué no he pensado antes? ¿Por qué tú no pensaste?&lt;br /&gt;–¿Pensaste en qué? –preguntó.&lt;br /&gt;–En los otros dos deseos –respondió en seguida–. Sólo hemos pedido uno.&lt;br /&gt;–¿No fue bastante?&lt;br /&gt;–No –gritó ella triunfalmente–. Le pediremos otro más. Búscala pronto y pide que nuestro hijo vuelva a la vida.&lt;br /&gt;El hombre se sentó en la cama, temblando.&lt;br /&gt;–Dios mío, estás loca.&lt;br /&gt;–Búscala pronto y pide –le balbuceó–; ¡mi hijo, mi hijo!&lt;br /&gt;El hombre encendió la vela.&lt;br /&gt;–Vuelve a acostarte. No sabes lo que estás diciendo.&lt;br /&gt;–Nuestro primer deseo se cumplió. ¿Por qué no hemos de pedir el segundo?&lt;br /&gt;–Fue una coincidencia.&lt;br /&gt;–Búscala y desea –gritó con exaltación la mujer.&lt;br /&gt;El marido se volvió y la miró:&lt;br /&gt;–Hace diez días que está muerto y además, no quiero decirte otra cosa, lo reconocí por el traje. Si ya entonces era demasiado horrible para que lo vieras...&lt;br /&gt;–¡Tráemelo! –gritó la mujer arrastrándolo hacia la puerta–. ¿Crees que temo al niño que he criado?&lt;br /&gt;El señor White bajó en la oscuridad, entró en la sala y se acercó a la repisa.&lt;br /&gt;El talismán estaba en su lugar. Tuvo miedo de que el deseo todavía no formulado trajera a su hijo hecho pedazos, antes de que él pudiera escaparse del cuarto.&lt;br /&gt;Perdió la orientación. No encontraba la puerta. Tanteó alrededor de la mesa y a lo largo de la pared y de pronto se encontró en el zaguán, con el maligno objeto en la mano.&lt;br /&gt;Cuando entró en el dormitorio, hasta la cara de su mujer le pareció cambiada. Estaba ansiosa y blanca y tenía algo sobrenatural. Le tuvo miedo.&lt;br /&gt;–¡Pídelo! –gritó con violencia.&lt;br /&gt;–Es absurdo y perverso –balbuceó.&lt;br /&gt;–Pídelo –repitió la mujer.&lt;br /&gt;El hombre levantó la mano:&lt;br /&gt;–Deseo que mi hijo viva de nuevo.&lt;br /&gt;El talismán cayó al suelo. El señor White siguió mirándolo con terror. Luego, temblando, se dejó caer en una silla mientras la mujer se acercó a la ventana y levantó la cortina. El hombre no se movió de allí, hasta que el frío del alba lo traspasó. A veces miraba a su mujer que estaba en la ventana. La vela se había consumido; hasta casi apagarse. Proyectaba en las paredes y el techo sombras vacilantes.&lt;br /&gt;Con un inexplicable alivio ante el fracaso del talismán, el hombre volvió a la cama; un minuto después, la mujer, apática y silenciosa, se acostó a su lado.&lt;br /&gt;No hablaron; escuchaban el latido del reloj. Crujió un escalón. La oscuridad era opresiva; el señor White juntó coraje, encendió un fósforo y bajó a buscar una vela.&lt;br /&gt;Al pie de la escalera el fósforo se apagó. El señor White se detuvo para encender otro; simultáneamente resonó un golpe furtivo, casi imperceptible, en la puerta de entrada.&lt;br /&gt;Los fósforos cayeron. Permaneció inmóvil, sin respirar, hasta que se repitió el golpe. Huyó a su cuarto y cerró la puerta. Se oyó un tercer golpe.&lt;br /&gt;–¿Qué es eso? –gritó la mujer.&lt;br /&gt;–Un ratón –dijo el hombre–. Un ratón. Se me cruzó en la escalera.&lt;br /&gt;La mujer se incorporó. Un fuerte golpe retumbó en toda la casa.&lt;br /&gt;–¡Es Herbert! ¡Es Herbert! –La señora White corrió hacia la puerta, pero su marido la alcanzó.&lt;br /&gt;–¿Qué vas a hacer? –le dijo ahogadamente.&lt;br /&gt;–¡Es mi hijo; es Herbert! –gritó la mujer, luchando para que la soltara–. Me había olvidado de que el cementerio está a dos millas. Suéltame; tengo que abrir la puerta.&lt;br /&gt;–Por amor de Dios, no lo dejes entrar –dijo el hombre, temblando.&lt;br /&gt;–¿Tienes miedo de tu propio hijo? –gritó–. Suéltame. Ya voy, Herbert; ya voy.&lt;br /&gt;Hubo dos golpes más. La mujer se libró y huyó del cuarto. El hombre la siguió y la llamó, mientras bajaba la escalera. Oyó el ruido de la tranca de abajo; oyó el cerrojo; y luego, la voz de la mujer, anhelante:&lt;br /&gt;–La tranca –dijo–. No puedo alcanzarla.&lt;br /&gt;Pero el marido, arrodillado, tanteaba el piso, en busca de la pata de mono.&lt;br /&gt;–Si pudiera encontrarla antes de que eso entrara...&lt;br /&gt;Los golpes volvieron a resonar en toda la casa. El señor White oyó que su mujer acercaba una silla; oyó el ruido de la tranca al abrirse; en el mismo instante encontró la pata de mono y, frenéticamente, balbuceó el tercer y último deseo.&lt;br /&gt;Los golpes cesaron de pronto; aunque los ecos resonaban aún en la casa. Oyó retirar la silla y abrir la puerta. Un viento helado entró por la escalera, y un largo y desconsolado alarido de su mujer le dio valor para correr hacia ella y luego hasta el portón. El camino estaba desierto y tranquilo.&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfqrSCFxnSI/AAAAAAAAAoc/wzw-RF06aMg/s1600-h/ww-jacobs.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5042531059081780514" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 103px; CURSOR: hand; HEIGHT: 130px" height="131" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfqrSCFxnSI/AAAAAAAAAoc/wzw-RF06aMg/s200/ww-jacobs.jpg" width="124" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;William Wymark Jacobs&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (1863-1943), humorista, novelista y cuentista británico. Se le conoce principalmente por uno de sus relatos macabros, &lt;strong&gt;&lt;em&gt;La pata de mono&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, incluido originalmente en el libro de cuentos &lt;strong&gt;La dama de la barca&lt;/strong&gt;, 1902, y luego en numerosas antologías de cuentos y relatos de terror. Además, se han hecho sobre este cuento varias versiones cinematográficas y televisivas. La mayor parte de la obra de Jacobs –dieciocho libros– se adscribe, sin embargo, al género humorístico.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rfqq6yFxnRI/AAAAAAAAAoU/Ibt0nqDN7Hs/s1600-h/Portada+de+Noches+de+pesadilla.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5042530659649821970" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rfqq6yFxnRI/AAAAAAAAAoU/Ibt0nqDN7Hs/s320/Portada+de+Noches+de+pesadilla.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;NOCHES DE PESADILLA&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Antología de cuentos de terror.&lt;br /&gt;Editorial Alfaguara, Buenos Aires, 2005. Prólogo de Marcelo Birmajer y un estudio de María Cristina Figueredo sobre la obra.&lt;br /&gt;Este libro contiene siete relatos clásicos de terror, debidos a autores como Joseph Sheridan Le Fanu y Bran Stoker, considerados entre los más importantes escritores del género.&lt;br /&gt;Los cuentos incluidos son los siguientes: &lt;strong&gt;&lt;em&gt;El hombre y la serpiente&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, de Ambrose Bierce; &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Napoleón y el espe&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;ctro de Charlotte Brontë; &lt;strong&gt;&lt;em&gt;La pata de mono&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, de William Wymark Jacobs; &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Relato de los extraños sucesos de la calle Aungier&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, de Joseph Sheridan Le Fanu; &lt;strong&gt;&lt;em&gt;El invitado de Drácula&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; de Bram Stoker; &lt;strong&gt;&lt;em&gt;El fantasma&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, de Catherine Wells y &lt;strong&gt;&lt;em&gt;La historia del difunto Sr. Elvesham&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, de Herbert George Wells.&lt;br /&gt;La edición se promueve como lectura juvenil, dado el gusto de los jóvenes actuales por las narraciones de terror, en el cine, la televisión y los libros. Sin embargo, los textos seleccionados –con la excepción de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;La pata de mono&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;–, no son los más atractivos para dicho público. La mayoría de ellos fue escrita en el siglo XIX o a comienzos del XX y es mucha el agua que ha transitado bajo los puentes desde entonces.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Visto desde otra perspectiva, la del lector común, son francamente disfrutables la mayoría de los siete textos, especialmente el ya mencionado de W. W. Jacobs y los de Le Fanu y H. G. Wells. El texto de Stoker es algo confuso pues constituye una especie de aperitivo a su célebre novela &lt;strong&gt;Drácula&lt;/strong&gt;, pero no forma parte de ella. Mantiene, eso sí, el clima de terror primigenio propio de su inolvidable libro e introduce a uno de los principales temas de la literatura de terror: el del enfrentamiento entre la razón y los instintos.&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;Y, AHORA, UN CLÁSICO&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Álvaro Mutis&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfqqnyFxnQI/AAAAAAAAAoM/Xken_UWMvpM/s1600-h/GarcÃ&amp;shy;a+MÃ¡rquez+y+Mutis.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5042530333232307458" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfqqnyFxnQI/AAAAAAAAAoM/Xken_UWMvpM/s320/Garc%C3%ADa+M%C3%A1rquez+y+Mutis.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;Me piden mis amigos de &lt;strong&gt;Cambio&lt;/strong&gt; que escriba unas líneas sobre cuál ha sido la vida que he compartido con Gabriel García Márquez. La mención de este nombre, tan cercano a mis afectos, me hace viajar muy lejos en el pasado, cuando lo conocí hace 54 años, durante una noche de tormenta en el barrio de Bocagrande, en Cartagena. Me lo presentó Gonzalo Mallarino, su compañero de Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Colombia, y desde entonces su admirador irrestricto.&lt;br /&gt;He dicho que dos cosas me sorprendieron en él, y las dos siguen siendo rasgos definitorios de su carácter: una devoción sin límites por las letras, desorbitada, febril, insistente, insomne entrega a las secretas maravillas de la palabra escrita, y una madurez varonil, un sentido común infalible, que en nada concordaban con los veinte años, a los que había entrado ya con su ceño de bucanero y su corazón a flor de piel.&lt;br /&gt;Tal vez por eso mismo, por lo mucho que lo conozco, me resulta imposible entrar en terrenos de una tan entrañable intimidad de tantos años, con momentos de dicha y plenitud y otros de amarguras y tristezas compartidas. Hemos vivido juntos, Gabriel y yo, muchas horas de felicidad desbordada y no pocas de incertidumbre y estrechez. Hemos viajado por casi todos los continentes, hemos compartido libros, músicas y amigos. Todo lo vivido con él ha sido para mí como un premio extraordinario en el oscuro azar de los días. Todo ello vivido con un afecto sin sombra. Estos sentimientos tan profundos no se pueden transmitir en unas palabras, e intentarlo sería caer en un trivial recuento de anécdotas.&lt;br /&gt;Y me piden que hable de la vida de Gabriel justamente cuando él mismo acaba de hacerlo para los siglos venideros. Resultaría más cuerdo referirme al modo magistral en que él mismo responde a lo que ustedes me piden a mí.&lt;br /&gt;Acabo de leer la autobiografía de Gabriel que tiene el único posible y justo título de &lt;strong&gt;Vivir para contarla&lt;/strong&gt;. A medida que fui avanzando en esta lectura, mi asombro iba creciendo, porque a cada página que leía, más firme se hacía mi certeza de que estaba recorriendo las páginas de un clásico.&lt;br /&gt;¿Por qué clásico? Porque el lector va tomando conciencia a medida que avanza en la obra de que el tiempo no podrá ejercer su trabajo acostumbrado de marginación y olvido, y el libro vivirá siempre un intacto presente.&lt;br /&gt;Uno de los aspectos que más profundamente me marcaron en esta lectura fue ver cómo el escritor avezado y maduro en el ejercicio de la narración que es García Márquez, jamás interfiere en los pasos de la vida que va narrando. El niño que nos presenta vive su propia vida y descubre su mundo como niño. Así sucede luego con el joven adolescente, con el estudiante y con el escritor que va cumpliendo su destino.Estamos hombro con hombro con cada uno de ellos, y nos damos cuenta, al final, de que hemos participado plenamente en una vida que se narró sin juegos de ingenio, sin malicias de estilo y en forma llana, con los tropiezos amargos o felices sorpresas que nos reservan los años. El talento del escritor se manifiesta en que en ningún momento intenta pasarse de listo en esta visión directa y desnuda de una vida.&lt;br /&gt;Pero hay otro aspecto que en esta autobiografía nos está mostrando un narrador de inagotable lucidez: todas las novelas y cuentos de García Márquez van desarrollándose como telón de fondo de la vida del autor. Naturalmente, con la distancia y eficacia de quien las deja vivir por su cuenta y, al mismo tiempo, nos va mostrando de dónde y cómo nacieron. Es así como la vida me ha regalado la dicha de ver a alguien que quiero tanto convertido en un clásico más de los que acompañan mis días para alivio y lección de mi alma.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;________________________________&lt;br /&gt;Tomado de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Club Cultura.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, página dedicada a Mutis.&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;MI ENTREVISTA&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;CON ANTONIO MACHADO&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;Pascual Plá y Beltrán&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfqppiFxnOI/AAAAAAAAAn8/3YbM0yt7jVI/s1600-h/Antonio+Machado.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5042529263785450722" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfqppiFxnOI/AAAAAAAAAn8/3YbM0yt7jVI/s320/Antonio+Machado.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Rocafort, asentado sobre el declive de un cerro enano, tiende lar&amp;shy;gamente sus pies al cercano mar donde las espumas marinas se confunden con las jaspeadas barcas pescadoras. La tierra fulge verdes rabiosos, amarillos tonantes y acalorados sienas, cruzado de continuo —de día y de noche— por ese rumor fresco que tiene el agua de las acequias. Estos son los pies de Rocafort. Su frente está coronada por un pinar menguado; de su hombro diestro baja en las noches del estío el azahar de los naranjales, cuyos huertos han ganado los hombres horadando en la piedra, a fuerza de sudorosos sacrificios: sangre, trabajo y tiempo.&lt;br /&gt;En este Rocafort levantino moró Machado algunos meses.&lt;br /&gt;Ocupaba un bello chalet en la parte baja del pueblo, con un huerto de jazmines, de rosales y de limoneros. Este paisaje, en el crepúsculo de su edad, le recordaba su niñez en Sevilla. El edificio tenía —o tiene— un mi&amp;shy;rador abierto desde donde podía adivinarse el mar. En aquella pequeña terraza solía recibir Machado a sus visitas. [...]&lt;br /&gt;Yo había decidido aquella tarde ver al poeta. Era en agosto de 1937. [...]&lt;br /&gt;Me abrió la puerta una muchacha delicada, muy joven, sobrina del poeta. Me hizo aguardar en el jardín mientras ella subía a comunicar mi llegada. Los limoneros desgarraban sus ramas con la acongojada acidez de sus frutos. Reapareció la muchacha en lo alto de la esca&amp;shy;lera y con un gesto de su mano me invitó a subir. Detrás de ella di&amp;shy;visé a don Antonio; le acompañaba su hermano José. Me acogieron con tanta cordialidad que mi nerviosismo cesó.&lt;br /&gt;Fuimos a la terraza o mirador de que antes he hablado. Allí había una mesa, a cuyo alrededor tomamos asiento. Antonio Machado –con su perpetuo traje marrón– se sentó al frente; su hermano se colocó a mi diestra. “He frente a mí —pensé— al hombre sobre cuyos hombros reposa la más entrañable poesía española”.&lt;br /&gt;Era conmovedor ver el cariño con que se trataban ambos hermanos. Es difícil ser artista y no poseer un rencor, una envidia, un veneno. “Soy, en el buen sentido de la palabra, bueno”, había escrito el poe&amp;shy;ta. Ahora hablaba con su ligero acento andaluz, con su dura timbrada voz agradable. De vez en vez requería el asentimiento de su hermano; éste corroboraba sus aseveraciones con una palabra, con una sonrisa, con un gesto, con una mirada. [...]&lt;br /&gt;—La llevada y traída y calumniada generación del 98, en la cual se me incluye [...], ha amado a España como nadie, nos duele España —como dijo, y dijo bien, ese donquijotesco don Miguel de Unamuno— como a na&amp;shy;die ha podido dolerle jamás patria alguna. Pero los españoles habíamos soñado con exceso, habíamos vivido demasiado de nuestros antepasados, demasiado como milagro. Nuestro sueño cayó con la bancarrota de las últimas empresas ultramarinas. La razón contundente de nuestros fraca&amp;shy;sos nos demostró que podía lucharse, pero no vencerse con lanzas de papel. Recogimos velas, las pocas y desgarradas velas que aún nos que&amp;shy;daban, y nos volvimos patria adentro. Había que poner un poco de orden aquí. Nuestra universalidad, la universalidad de España, no puede ser ya una universalidad física, sino espiritual, No nos engañemos.&lt;br /&gt;Del cielo encapotado, fosco, desprendióse una fulminante llamarada; seguidamente, se escuchó un imponente trueno. Comenzó a llover.&lt;br /&gt;Yo dije, tal vez tontamente:&lt;br /&gt;–El pesado balón de la tormenta /de monte en monte rebotar se oía.&lt;br /&gt;Antonio Machado sonrió.&lt;br /&gt;—No sé —dijo de nuevo— si han sido mis palabras o mis versos, que fluían en la mente de usted, los que han convocado la tormenta, pues no creí que fuera a llover esta tarde. Veo, también, que usted lee mis versos; yo no los leo nunca. No los leo, porque creo que los versos son intuiciones cuajadas, experiencias latentes, cuando son y significan algo; precisamente por lo que tienen de testimonios de momentos que fueron, de sombras del pasado, nos llevan fatalmente a la elegía. Yo dejo caer mis poemas como hojas frescas, como esas hojas de limonero tan relucientes bajo el agua, sin volver sobre ellos; así tengo la impresión de que permanecen tan juveniles como cuando los concebí y creé.&lt;br /&gt;–Lo siento por usted, don Antonio —le interrumpí—. Debería leer al mejor poeta de España.&lt;br /&gt;–Me basta —y su palabra cobró una entonación especial— con leer a Jorge Manrique y a Federico García Lorca. [...]&lt;br /&gt;Yo cometí otra pequeña indiscreción:&lt;br /&gt;—¿Qué sabe de su hermano Manuel? —dije.&lt;br /&gt;El rostro de Machado se iluminó.&lt;br /&gt;—Es para mí una tremenda desgracia estar separado de Manuel —me contestó—. Él es un gran poeta. Él, además de mi hermano, ha sido mi colaborador fiel en una serie de obras teatrales; sin su ánimo, nunca esas obras hubieran sido escritas —hizo una breve pausa—. La vida es cruel a veces; a veces, es excesivamente dura. Pero este dolor nuestro, por profundo que sea, no es nada comparado con tanta catástrofe como va cayendo sobre el pecho de los hombres. Sin embargo, cuando pienso en un posible destierro, en una tierra que no sea esta atormentada tierra española, mi corazón se llena de pesadumbre. Tengo la certeza de que el extranjero significaría para mí la muerte.&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;Pascual Pla y Beltrán&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;. Poeta español al que encuentro mencionado en diversos sitios, pero del que no he podido obtener ningún otro dato vital ni una fotografía. El texto publicado pertenece a su libro &lt;strong&gt;Prosas sueltas de la guerra&lt;/strong&gt; (Agosto de 1937), págs. 2205–2212.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;________________________________&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;“BOTÉ EL PRIMER LIBRO&lt;br /&gt;DE GARCÍA MÁRQUEZ”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Germán Briceño&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfqpxiFxnPI/AAAAAAAAAoE/6j6mvzwWfPw/s1600-h/Eva+Castillo+Fries.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5042529401224404210" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfqpxiFxnPI/AAAAAAAAAoE/6j6mvzwWfPw/s320/Eva+Castillo+Fries.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Esta historia fue narrada por primera vez en un programa colombiano de la radio llamado &lt;strong&gt;La Noche&lt;/strong&gt;, conducido por el periodista Antonio Ibáñez.&lt;br /&gt;Esa vez, a pesar que Gabriel García Márquez acababa de recibir el Nóbel de Literatura por su &lt;strong&gt;Cien años de sol&lt;/strong&gt;edad, muy pocos le pusieron atención.&lt;br /&gt;Sin embargo, como la misma historia de Gabo, el relato de Eva Castillo Fries siguió rondando en la magia del Caribe y, como ella, llegó a Honduras.&lt;br /&gt;En una noche calurosa como las calles de Aracataca, al sabor de unos rones y al lado del mar del Caribe hondureño, el relato volvió a cobrar vida.&lt;br /&gt;Ahora, cuando el escritor acaba de cumplir sus 80 años, cuando su primer cuento llegó a los 60 de haberse escrito en papel, cuando &lt;strong&gt;Cien años de soledad&lt;/strong&gt; arriba a los 40 de existencia y cuando su Premio Nóbel lleva 25 años en la estantería de los latinoamericanos, doña Eva vuelve a relatar cómo fue que tiró a la basura toda la primera edición de La hojarasca, la novela con la que García Márquez empezó a hacer que el mundo se fijara en su magia.&lt;br /&gt;“Yo nunca conocí a Gabriel, pero mi esposo, Eduardo Fries Herrera sí, al igual que su primo Roberto Herrera Soto. Ambos habían nacido en Santa Marta, Colombia, y, como todos los costeños que vivían en Bogotá, eran compadres entre todos. Estamos hablando de hace más de 60 años. Fue Roberto el que se encontró a Gabo, quien aprovechó para decirle que necesitaba imprimir un libro.&lt;br /&gt;Roberto le dijo que Eduardo trabajaba en una imprenta en el centro de la ciudad. Entonces, los tres conversaron y llegaron a un acuerdo para imprimir el libro, el primero de Gabo, un joven del que no se conocía nada y que vivía sin cinco centavos”, aduce Eva con una sonrisa en el rostro y un brillo especial en sus ojos.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#cc9933;"&gt;Recuerdos&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;La hojarasca&lt;/strong&gt; empezó a imprimirse en un taller de la calle 13, entre avenidas 6 y 7, del centro de Bogotá, que era propiedad de don Carlos... “del apellido no me acuerdo, pero sí sé que era una bella persona, que trabajaba en los talleres con los empleados mientras mi esposo conseguía los contratos”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Con &lt;strong&gt;La hojarasca&lt;/strong&gt;, las únicas ilusiones de Eduardo eran ganarse unos pesos, que serían pagados a medida que el libro se vendiera, y llevar un trabajo más a una tipografía en crecimiento.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;“Entonces se hizo el libro, salió y empezó a repartirse en las librerías. Yo no me metí en nada, pero mi esposo me pedía muchos consejos, estaba muy entusiasmado. Fuimos a las vitrinas a mirar las carátulas, que eran avivadas con fotos de hojarasca para que todo estuviera a tono. No recuerdo cuántos libros se imprimieron, pero no eran muchos y gracias a Dios fue así, porque no se vendió ni uno. Yo creo que el único que se comercializó fue el que Gabo le dio autografiado a Eduardo como regalo por haberlo ayudado”. Doña Eva aduce que la edición estuvo en las vitrinas “no sé por cuánto tiempo”, pero el suficiente para que Eduardo se diera cuenta de que &lt;strong&gt;La Hojarasca&lt;/strong&gt; había sido un fracaso total.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;“Al ver eso, mi esposo habló con Gabo para saber qué hacer porque las librerías necesitaban el espacio y el escritor le dijo: &lt;strong&gt;&lt;em&gt;queme esa m...&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; Fue lo único, y yo lo repito textual. Creo que mi esposo recogió los libros porque a mi casa fue a dar toda la primera edición. Los libros no iban en cajas, sino en bolsas plásticas. Con Trina, mi ayudante de aquella época y que ríe cuando recuerda esta historia, llenamos como tres costales con los libros y esperamos a que pasara el camión de la basura para que se los llevara. No podíamos quemarlos porque en las casas de Bogotá no se permitía. Así terminó la primera edición de &lt;strong&gt;La hojarasca&lt;/strong&gt;, en la basura”.&lt;br /&gt;El único libro que se salvó fue el autografiado, que permaneció en la biblioteca de los Fries hasta que un día de crisis fue vendido en una compraventa de textos, algo muy común en Bogotá.&lt;br /&gt;“Entre los que vendieron, ese libro se fue. Quién sabe si existirá todavía o si también terminó en la basura”.&lt;br /&gt;Eduardo Fries, quien no volvió a ver a García Márquez, y su primo Roberto Herrera, que sí lo volvió a ver porque era un hombre de tertulia literaria, siguieron con la imprenta hasta que ésta dejó de funcionar muchos años después.&lt;br /&gt;Gabriel García Márquez escribió otros libros en busca de la perfección literaria. Doña Eva, por su parte, siguió viviendo, asombrada por ser la mujer que le tiró a la basura la obra a un Nóbel que, a punta de realismo mágico, conquistó el mundo.&lt;br /&gt;“Cuando Gabriel ganó el premio, mi esposo ya no vivía. Eduardo murió en diciembre de 1976. Sin embargo, cuando Gabito empezaba a triunfar unos años antes, yo le decía a mi esposo que fuera y le cobrara lo que había quedado pendiente por pagar de la impresión, pero eso se quedó así, la deuda era muy poca”.&lt;br /&gt;La noche en que &lt;strong&gt;Cien años de soledad&lt;/strong&gt; y su autor recibieron el Nóbel, doña Eva contó todo a la medianoche. Eso fue en 1982, y hoy, 25 años después y cuando el escritor celebra 80 años, Eva Fries, la mujer que llegó a Honduras tras los pasos de sus hijos Elsa María, Gerardo y Julio, los de su nuera Nubia y los de sus nietos Juan David y Nicolas, revivió el relato para La Prensa.&lt;br /&gt;“Basura. Al fin y al cabo tenía que ser hojarasca. Eso decía la gente de esa época. Quién sabe si Gabriel lo recuerde”, concluye la mujer que de todas formas tuvo que comprar el libro para leerlo, y que ahora reprocha que nadie, ni siquiera ella, hubiera visto la magia del joven que todavía no se arrepiente de haber nacido en Aracataca y que se atrevió a hacernos soñar.&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;Germán Briceño&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; es un periodista adscrito al diario hondureño &lt;strong&gt;La Prensa&lt;/strong&gt;. Su dirección electrónica es: &lt;a href="mailto:gbriceno@laprensa.hn"&gt;gbriceno@laprensa.hn&lt;/a&gt; Texto tomado de la edición digital de &lt;strong&gt;La Prensa&lt;/strong&gt; (diario de San Pedro Sula, Honduras), del 10/03/2007. Suministrado por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Alerta de Noticias Goo&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;gle de la misma fecha.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;DE LIBROS Y BIBLIOTECAS&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Paulo Coehlo&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfqpDiFxnNI/AAAAAAAAAn0/3DCcvF5PzN4/s1600-h/coelho2.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5042528610950421714" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfqpDiFxnNI/AAAAAAAAAn0/3DCcvF5PzN4/s320/coelho2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;La semana pasada, hablé de mis libros subrayados. La verdad es que no tengo muchos libros: hace algunos años, tomé ciertas decisiones en mi vida, guiado por la idea de intentar tener una máxima calidad de vida con un mínimo de cosas.&lt;br /&gt;No quiere esto decir que haya optado por una vida monástica; más bien todo lo contrario: cuando no estamos obligados a poseer una infinidad de objetos, tenemos una libertad inmensa. Algunos de mis amigos (y amigas) se quejan de que, por culpa del exceso de ropa, pierden horas de su vida intentando decidir qué ponerse. Como yo he reducido mi guardarropa a un “negro básico”, no tengo ese problema.&lt;br /&gt;Pero no estoy aquí para hablar de moda, y sí de libros. Para volver a lo esencial, decidí mantener sólo 400 libros en mi biblioteca, algunos por razones sentimentales, otros porque siempre los estoy releyendo. Tal decisión fue tomada por varios motivos, y uno de ellos es la tristeza de ver cómo bibliotecas acumuladas cuidadosamente a lo largo de una vida, son después vendidas a peso, sin ningún respeto. Otra razón: ¿por qué mantener todos estos volúmenes en casa? ¿Para mostrar a los amigos que soy culto? ¿Para adornar la pared? Los libros que he comprado serán infinitamente más útiles en una biblioteca pública que en mi casa.&lt;br /&gt;Antiguamente, podría haber dicho: los necesito porque los voy a consultar. Pero hoy en día, cuando necesitamos cualquier tipo de información, enciendo el ordenador, escribo una palabra clave, y delante de mí aparece todo lo que necesito. Allí está Internet, la mayor biblioteca del planeta.&lt;br /&gt;Claro que sigo comprando libros, no existe medio electrónico que pueda sustituirlos. Pero en cuanto termino de leer uno, dejo que viaje, se lo doy a alguien, lo dono a una biblioteca pública. Mi intención no es salvar bosques o ser generoso: simplemente creo que un libro tiene su propio recorrido que realizar, y no podemos condenarlo a quedarse inmóvil en una estantería. Al ser escritor y vivir de derechos de autor, puede que esté lanzando piedras contra mi propio tejado; al fin y al cabo, cuantos más libros se compren, más dinero ganaré. Sin embargo, sería injusto con el lector, sobre todo en países donde gran parte de los programas gubernamentales de compras de libros para bibliotecas se hace sin el criterio básico de una elección seria: el placer de la lectura con la calidad del texto.&lt;br /&gt;Así pues, dejemos que nuestros libros viajen, que sean tocados por otras manos y disfrutados por ojos ajenos. En el momento en que escribo esta columna, me acuerdo vagamente de un poema de Jorge Luis Borges que habla de los libros que nunca volverán a ser abiertos.&lt;br /&gt;¿Dónde estoy ahora? En una pequeña ciudad de los Pirineos, en Francia, sentado en un café, aprovechando el aire acondicionado ya que la temperatura afuera es insoportable. Por casualidad, tengo la colección completa de Borges en casa, a algunos kilómetros del lugar donde escribo; es un escritor que releo constantemente. ¿Por qué no hacer la prueba? Cruzo la calle. Camino cinco minutos hasta otro café, equipado con ordenadores (un tipo de establecimiento conocido por el simpático y contradictorio nombre de cibercafé). Saludo al dueño, pido un agua mineral muy fría, abro la página de un buscador, y tecleo algunas palabras del único verso que recuerdo, junto con el nombre del autor. Menos de dos minutos después, tengo el poema completo delante de mí:&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;&lt;strong&gt;Hay una línea de Verlaine que no volveré a recordar.&lt;br /&gt;Hay una calle próxima que está vedada a mis pasos,&lt;br /&gt;Hay un espejo que me ha visto por última vez,&lt;br /&gt;Hay una puerta que he cerrado hasta el fin del mundo.&lt;br /&gt;Entre los libros de mi biblioteca (estoy viéndolos)&lt;br /&gt;Hay alguno que ya nunca abriré.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;En verdad, tengo la impresión de que nunca habría vuelto a abrir muchos de los libros que doné: siempre se publica algo nuevo, interesante, y yo adoro la lectura. Me parece estupendo que la gente tenga bibliotecas; generalmente, el primer contacto de los niños con los libros se da a través de la curiosidad por aquellos volúmenes encuadernados, con figuras y letras. Pero también me parece estupendo cuando, en una tarde de autógrafos, me encuentro con lectores con ejemplares muy usados, que han sido prestados decenas de veces: eso quiere decir que aquel libro viajó tanto como la mente de su autor mientras lo escribía.&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;Tomado de la edición No. 88 de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Guerrero de la Luz On Line&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, página web de Coelho.&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;ELEGÍA POR LOS LIBROS DE BAGDAD&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;· La inseguridad en la capital iraquí afecta también al famoso mercado de volúmenes usados de Al Mutanabi&lt;br /&gt;· Animales domésticos y libros son ahora las víctimas al alcance de la mano de los criminales de Iraq&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Tomás Alcoverro&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfqlnyFxnKI/AAAAAAAAAnc/V5cxmWB3iHw/s1600-h/39irak3.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5042524835674168482" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfqlnyFxnKI/AAAAAAAAAnc/V5cxmWB3iHw/s320/39irak3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que viajaba a Bagdad compraba libros. Eran muy baratos en los años de las impuestas sanciones internacionales, debido a la brutal depreciación de la libra iraquí. En las destartaladas librerías de centros estatales de la calle Saadun, encontraba en sus polvorientas estanterías obras clásicas de las literaturas inglesa, francesa o árabe. En Makhenzi, pequeña librería de la porticada calle Rachid, cerca del mercado de libros viejos de Al Mutanabi - destrozado en un reciente atentado-, di con valiosas historias de las artes plásticas.&lt;br /&gt;En aquellos años, tras la primera guerra estadounidense y aliada de 1991 contra Iraq, el Ministerio de Información publicaba libros en diversos idiomas, entre ellos el español. No en balde en Oriente Medio se decía que “se escribe en El Cairo, se edita en Beirut y se lee en Bagdad”. Hasta poco antes de aquella malhadada guerra provocada por la invasión iraquí de Kuwait, el Premio Sadam Husein era el más prestigioso y el mejor dotado de los premios literarios árabes. Las revistas de poesía y arte editadas en la ciudad gozaban de gran reputación intelectual.&lt;br /&gt;En la esquina de la calle Rachid con la de Abu Taib el Mutanabi se montaba cada viernes, contra viento y marea, su feria de libros usados. En ninguna otra ciudad de Oriente Medio había una venta callejera semejante de libros de segunda mano.&lt;br /&gt;Después de la invasión estadounidense y del derrocamiento de Sadam, visité este mercado en el perímetro de los zocos de Bagdad. En algunos balcones habían colgado banderas rojas, verdes, amarillas, negras, y en los escaparates de las tiendas había pegadas policromas imágenes de los venerados imanes Ali y Husein y de populares ayatolás chiíes como Ali Sistani, donde antes reinaba, omnipresente, la variada iconografía de Sadam. En la calzada de la calle, observando los libros expuestos en todas las lenguas, se podía leer la historia contemporánea de Iraq. La última novedad eran las obras escritas por jurisconsultos y dignatarios chiíes sobre la religión musulmana o la República Islámica de Irán, que antes nadie se atrevía a mostrar en aquella pobre pero concurrida feria. La exhibición de portadas de revistas femeninas, el despliegue de los innumerables diarios y periódicos que florecieron tras el derrocamiento del régimen baasista, se hicieron un hueco entre los puestos de libros viejos, bajo los ennegrecidos y ahora reventados pórticos de Al Mutanabi.&lt;br /&gt;La historia reciente del Estado y de su pretendida ideología se reflejaba en las abundantes obras sobre Stalin, Lenin, Tito, Fidel Castro, los discursos de Pham Van Dong, el primer ministro vietnamita. Al lado de los Coranes, lujosamente encuadernados, de las biografías clásicas sobre héroes históricos como Saladino, o de los libros en torno a la civilización árabe, se vendían, casi como si de reliquias se tratase, fascículos, postales y estampas de Sadam Husein. Los dinares con su imagen, fuera de circulación, las colecciones de monedas acuñadas con su efigie, encontraban siempre compradores en esta suerte de Sadammanía que apareció en Bagdad tras la ocupación estadounidense.&lt;br /&gt;No puedo volver a visitar este centro de la capital, convertido en uno de los lugares más peligrosos de Bagdad, con su palacio abásida, la antigua Universidad de Mutansiriya, sus zocos de artesanos. El reciente atentado destrozó también el frecuentado café literario de Sha Bender, con sus bancos de altos respaldos de madera.&lt;br /&gt;“Matar libros es peor que matar personas -clamó un vendedor-, porque los libros son eternos”. Pero el terror de Bagdad es más que inhumano. El mercado de animales de Al Gazil, en el corazón de la capital, donde compré un canario en las vigilias del bombardeo estadounidense de la ciudad pronto hará cuatro años, fue también arrasado en otro atentado. El terrorista llevaba la bomba en una cesta de palomas. Después de los expolios y saqueos de obras de arte al principio de la ocupación, los libros y los animales domésticos son ahora las víctimas al alcance de la mano de los criminales de Bagdad.&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;Al momento de escribir esta nota, &lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;&lt;strong&gt;Tomás Alcoverro&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; se hallaba en Bagdad, en calidad de enviado especial.&lt;br /&gt;Tomado de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;La Vanguardia.es&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; del día 13/03/2007 y suministrado por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;abastodenoticias.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; de la misma fecha.&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;CÓMO HABLAR&lt;br /&gt;DE ESOS LIBROS QUE NUNCA LEÍSTE&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Natalia Zuazo&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfqooyFxnMI/AAAAAAAAAns/GuYuGD7pKRs/s1600-h/Libro+a+vuelapÃ¡gina.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5042528151388921026" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfqooyFxnMI/AAAAAAAAAns/GuYuGD7pKRs/s320/Libro+a+vuelap%C3%A1gina.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;Kant, Hegel, Proust, Cervantes, Dostoievski, Shakespeare, Borges, Tolstoi, Baudelaire, Balzac, Virgilio, Sófocles, ¿seguimos? Obras completas. Clásicos. El &lt;strong&gt;Martín Fierro&lt;/strong&gt;. ¿No lo leíste? Mmm, creo que sí. ¿Qué edición tenés vos? Los clásicos de la literatura. Los que hay que saber para “ser culto”. Los que están de moda. ¡Ya basta! ¿Quién es capaz de jactarse de tanta lectura? Y, en todo caso, ¿quién la necesita en cantidades? Pero a algunos parece que les interesa leer MUCHO más que LEER (bien, o por placer, o por elección), y entonces, hay un libro para quienes se han sincerado de que, en realidad, leen contratapas, husmean vidrieras, leen reseñas en diagonal, escuchan y repiten. Justamente un profesor de literatura francés, meca de la ilustración si las hay, escribió un libro para arreglárselas y hacer como que uno ya leyó más de lo que parece.&lt;br /&gt;Advertencia uno: yo aún no lo leí. Aún no ha salido la edición en castellano. Ya viene. Pero leí la reseña. (Que nadie me culpe. Y no es que tampoco me dé culpa, aclaro).&lt;br /&gt;Advertencia dos: parece que en Estados Unidos y Europa es un caso de bestsellerismo atroz, digno, claro, de esos libros que–todos–leyeron–y–nadie–dejó–de–leer. Porque el profesor Bayard, de 52 años, dice haber descubierto lo que todo lector de contratapas siente: “Los que no leen se sienten tremendamente culpables, y con este libro pueden sacarse esa culpa sin psicoanálisis. ¡Es tanto más barato!” (14,25 euros según Amazon Francia), confiesa.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#cc9933;"&gt;Él dice&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Algunos académicos, pero sobre todo editores, ya lo odiarán, o simplemente (ver abajo), dirán que es un idiota. Porque monsieur Bayard (recuerden, él es profesor de literatura) dice cosas tales como: 1) Que no hay ninguna obligación de leer; 2) Que todos los estudiantes de la facultad incluido él, leen exploratoriamente; 3) Que ni los propios Montaigne o Paul Valery recordaban qué habían leído; 4) Encuentra que personajes de Graham Greene o David Lodge se preguntan sobre la verdadera necesidad de leer; 5) Se niega a que autores como Proust o Joyce intimiden. Y así. Bueno, para empezar, nada nuevo.&lt;br /&gt;Y entonces, como si fuera un autor de autoayuda, vienen... ¡los consejos para el lector no lector! Y él encuentra todo mucho más fácil que las cátedras de literatura (que él mismo dicta): 1) Encontrarse con el autor de un libro –sin haber leído su libro–, dice, es sencillo: lo único que el autor quiere es que uno le diga “me encantó tu libro”, y nunca hay que entrar en detalles. 2) Las novias/os quieren que uno comparta su amor por un libro determinado, quieren compartir ese universo íntimo, y en esos casos, lo mejor es “la empatía silenciosa”. 3) Hay que aprender de los alumnos, que tienen mucha experiencia en hablar de libros que nunca leyeron: recurrir a las contratapas, reseñas, comentarios públicos, o simplemente una conferencia del autor pueden ser de una gran ayuda. Y así sigue con tips que exasperarían a cualquiera, hasta llegar a uno fascinante: si uno no sabe de un libro, finalmente, es mucho más interesante inventar la propia historia. Su argumento: “Ser capaz de hablar finamente de algo no es mejor que ser capaz de hablar de literatura”.&lt;br /&gt;Bayard, que antes de este libro había escrito cosas algo oportunistas como &lt;strong&gt;Cómo mejorar trabajos literarios&lt;/strong&gt;, en el que se metió en los libros fracasados de Proust y Marguerite Duras, se defiende tranquilamente: “Es obvio que el autor de este libro no soy yo, es alguien que no leyó, alguien que no lee”. Por el contrario, dice, su libro es una forma de ayudar a la gente a superar su miedo a la cultura: “A los alumnos se les pide leer y recordar cada detalle de lo que leen como si fuera un cuestionario. Esto es una aproximación lineal que sólo sirve para simplificar los libros, y entonces sufren culturalmente, porque creen que si no leyeron todo Proust se van a traumatizar”, explica. Y concluye: “Me gusta escribir libros divertidos, y trato de usar el humor para meterme con temas complejos”.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#cc9933;"&gt;Ellos dicen&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Consultados por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Clarín.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, algunos escritores y expertos en lectura, opinaron sobre el libro de Bayard, y proponen algunas ideas más sobre un tema, que seguramente servirán para continuar el debate.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jorge Aulicino&lt;/strong&gt;, editor adjunto de la revista &lt;strong&gt;Ñ&lt;/strong&gt;: “La culpa no le agarra al que lee poco sino al que ya lee. Es un síndrome de los lectores. Creo que es una jugada oportunista de este señor que especula justamente con el sentimiento que dice que tiene la gente y enseña a resolverlo de una manera hipócrita y logra, paradójicamente, un fenómeno de ventas. Pero que este libro venda habla de que debe existir esa culpa. La gente, en determinados ambientes, se siente incómoda. Sin embargo, en general sucede que la gente frecuenta ambientes donde sus pares leyeron algo parecido. Cuando realmente se dispone de cierto capital literario, uno entonces sortea eso, y termina leyendo lo que le gusta. Como decía Borges, &lt;em&gt;la lectura obligatoria es una contradicción en los términos&lt;/em&gt;. Y lo mismo pasa con los clásicos: si no te causan placer, mejor, no los leas”.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Leopoldo Brizuela&lt;/strong&gt;, escritor: “El otro día un librero de La Plata, amigo y estudiante de Letras, me dijo esta aberración que me confirmó que estoy gagá: &lt;em&gt;No interesa la literatura, sino lo que se escribe sobre ella. Ya leeré a Silvina Ocampo, a Lamborghini, pero por el momento en la carrera estoy fascinado con la lectura de una profesora de la carrera sobre cómo se cruzan sus lecturas&lt;/em&gt;. Tiendo a considerar a este profesor como esa profesora, pero en versión francesa. Si el libro está bien escrito, si divierte y es original, como cualquier libro, merece ser leído cuando le llegue el momento a cada uno. No creo en los planes de lectura. Si no, si es otra taradez al estilo &lt;em&gt;no lea, pero sienta que entiende todo lo que no leyó&lt;/em&gt;, bueh, formará parte de los personajes insignificantes de este comienzo de siglo. ¿Leer para darse dique en dónde? Además, no es ninguna novedad. Hay enciclopedias enteras que resumen libros, antologías, todo Borges es una introducción a la literatura... Si el tipo es realmente brillante, digamos, si no es un divulgador, todo bien. Pero si llega a serlo, se sumará a la lista de licenciados incapaces de escribir una página pasable que se ponen a vengarse de los que erraron pero porque se animaron a escribir”.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Guillermo Martínez&lt;/strong&gt;, escritor: “El libro me parece un ladrillo más en la pared del lugar común tan falso como extendido de que la cultura es aburrida y que hay buscar maneras de salteársela lo más fácilmente posible porque lo divertido, ya se sabe, siempre sería otra cosa, por ejemplo, Gran Hermano, o veinticuatro horas de fútbol intravenoso. A cualquiera que le guste leer, un libro así le parece tan patético como inexplicable. Creo que libros como este surgen porque para mucha gente la lectura es una asignatura pendiente y se sienten culpables de no haber leído algunos autores obvios que aparecen recurrentemente como referencias culturales. Por supuesto, a todos nos falta leer casi todo, incluso de nuestras bibliotecas; la diferencia es que algunos quisiéramos leer más y no que nos ahorren el trámite. También porque da cierto &lt;em&gt;buen tono&lt;/em&gt; en algunos círculos poder citar algunos libros y demostrar que ese casillero también está cubierto junto con otros más mundanos. Hay mucha gente dentro del mundo de &lt;em&gt;la cultura&lt;/em&gt; para quienes la lectura ocasionalmente es un medio y no un fin (pienso en sufridos lectores de editoriales, en jurados de concursos literarios, en críticos de novedades mediocres, en periodistas culturales que deben entrevistar a un autor distinto cada semana, en escritores que reciben libros de sus colegas). Todos ellos deben fingir que saben de qué están hablando y supongo que algunos pueden llegar a leer sólo solapas o primeras líneas. Toda la cuestión es si a uno le gusta o no la literatura. A quien le gusta leer no le interesa ahorrarse buenos libros, como a quien le gusta el fútbol no le interesa que le ahorren noventa minutos y le cuenten sólo el resultado final. En definitiva, me parecería más interesante hablar de por qué sí leer a Italo Calvino o sobre los debates estéticos subterráneos de unas y otras corrientes, o una entrevista a cualquiera de los jóvenes escritores argentinos que publican por primera vez”.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Daniel Link&lt;/strong&gt;, escritor y profesor de literatura de la Universidad de Buenos Aires: “Yo creo que el de Bayard es un fenómeno típicamente francés. Los extractos de libros, los resúmenes, son todo un género escolar en Francia. Yo sospecho siempre que la tan cacareada crisis de la lectura es un invento de los departamentos de mercadotecnia para hacer sentir culpable a las personas que no leen. Se lee lo que se quiere y lo que se necesita. No necesariamente lo que está de moda o lo que más se vende. Mis alumnos, por ejemplo, leen mucho y, por lo general, bien”.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Mirta Castedo&lt;/strong&gt;, directora de la Maestría y Especialización en Escritura y Alfabetización de la Universidad Nacional de La Plata: “En principio, me parece bastante mediocre partir del supuesto de que está bien mostrar que uno lee lo que no lee. Por otra parte, este profesor no descubrió nada: lo que dice acerca de cómo hacer para aparentar leer cuando no se lee, sucede bastante en la escuela secundaria y todos los profesores lo sabemos. Y, en todo caso, yo no veo tampoco que los jóvenes se sientan culpables por no leer. Además, es claro que el intercambio del mundo en común de ellos es el del cine, el de Internet, la lectura está en otro lugar. Mi pregunta sería saber para qué hablar de libros que nunca leí y parece que esa pregunta está dirigida al público general y no a escolares. Pero, contradictoriamente, creo que en la única situación donde se exige esa lectura obligatoria es en la escuela. Y eso no es lo mejor de la escuela, la de leer por una cuestión desprovista de total deseo e interés. Por otra parte, en el ámbito académico, yo nunca sentí que fuese una vergüenza no leer algo; mas, vale que estamos angustiados por todo lo que se publica y entonces la pregunta genuina es cómo hago para elegir qué leer de todo en el poco tiempo que tengo. Porque, evidentemente, cantidad de publicación no implica buena cantidad. ¿Cómo hago para elegir mejor qué leer? Primero, cuanto más se lee, mejores criterios de selección se tienen. Luego, es importante también aprender a hacer lecturas exploratorias para ver si compro el libro, si lo leo todo, si leo un capítulo, también de acuerdo al contexto para el que lea: si es para estudiar, si es por placer. En la antigüedad, se leía intensivamente, porque había pocos libros, y uno podía decir que había leído todo sobre algo. Pero hoy eso es imposible, y por lo tanto, la lectura tiene una entrada exploratoria, extensiva, y se considera que un buen lector puede desarrollar esas prácticas y completarla con lectura intensiva de algunos temas y autores que le gusten o le interesen particularmente. Y finalmente, ¿para qué necesitamos tanta lectura? No es un bien material que uno acumula como si acumulase arroz para no morirse de hambre durante la guerra. Es, en cambio, una actividad que tiene algún sentido para el sujeto que la practica, que tiene que ver con algún conflicto que uno está atravesando y la lectura lo vincula, o con fines prácticos de la vida cotidiana, para estudiar, porque nos gusta, o simplemente porque es lindo. Eso de mostrarle a otro la cantidad de lecturas tiene que ver con el consumismo, con cuántos libros leí, cuántas películas miré. Pero el problema no es de cantidad, sino de calidad. Lo que sí importa es lo que se lee, pero lo que se lee de verdad, para tener un mundo en común con los otros, sobre todo con otros con los que uno no tiene contacto diario. Pero para eso no sirve hacer como que se lee, sino que sirve leer.&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;Natalia Zuazo&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; forma parte de la redacción de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Clarín.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;. Su dirección electrónica es: &lt;a href="mailto:nzuazo@claringlobal.com.ar"&gt;nzuazo@claringlobal.com.ar&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Tomado de la edición digital del diario argentino &lt;strong&gt;Clarín&lt;/strong&gt; (&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Clarín.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;) del 28/02/2007 y proporcionado por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Alerta de Noticias Google&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; del 01/03/2007.&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Encuesta&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;QUÉ OPINAN LOS ESCRITORES&lt;br /&gt;SOBRE LAS LECTURAS INACABADAS&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Ernest Alós / Elena Hevia&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rfqn0yFxnLI/AAAAAAAAAnk/8JvmDBtOGP0/s1600-h/Lecturas+interrumpidas.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5042527258035723442" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rfqn0yFxnLI/AAAAAAAAAnk/8JvmDBtOGP0/s320/Lecturas+interrumpidas.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Javier Cercas&lt;/strong&gt;. “A los 18 años solo pude leer 30 páginas de &lt;strong&gt;En busca del tiempo perdido&lt;/strong&gt;, de Proust. Cumplidos los 30 y tantos no abandoné su lectura hasta el final. Para un lector no debe haber canon, ni más secreto que ser fiel a los propios gustos”.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Joan Margarit&lt;/strong&gt;. “No pude acabar &lt;strong&gt;El cas&lt;/strong&gt;tillo y &lt;strong&gt;El proceso&lt;/strong&gt;, ambas de Kafka, ni el &lt;strong&gt;Ulises&lt;/strong&gt; de Joyce. No es admisible que una obra literaria aburra a un lector habitual. Si no te dice nada, no vale la pena leerla. No hay canon que te obligue a aburrirte”.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Vicente Molina Foix&lt;/strong&gt;. “No pude con &lt;strong&gt;La guerra y la paz&lt;/strong&gt;. Tenía la sensación de que me quitaba demasiado tiempo y de que otros libros me servían mucho más. De todas formas, todavía conservo el punto del libro donde lo dejé por si volvemos a encontrarnos”.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Imma Monsó&lt;/strong&gt;. “No pude con &lt;strong&gt;Volverás a Región&lt;/strong&gt;, de Juan Benet. Hay libros que puedes comenzar a leerlos por la mitad, o empezar y no acabarlos, pero aun así te dan lo que deben darte. He sacado mucho de algunos libros que he leído parcialmente”.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Felipe Benítez Reyes&lt;/strong&gt;. “Soy un lector muy impaciente y no dudo en abandonar un libro si no me convence a las pocas páginas. Confieso que me aburrí soberanamente con &lt;strong&gt;La montaña mágica&lt;/strong&gt;, de Thomas Mann. Una mala traducción contribuyó a dejar su lectura”.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Isaac Rosa&lt;/strong&gt;. “Me sentía obligado a leer a Paul Auster por el extraño consenso sobre su obra. Lo he intentado con varios títulos suyos, pero siempre tropecé. No sé si fue una mala elección, exageradas expectativas o que no me interesa su literatura”.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Joan Francesc Mira&lt;/strong&gt;. “Por ejemplo, no acabé las &lt;strong&gt;Gramáticas de la creación&lt;/strong&gt; de Steiner. Uno ha de dejar un libro que no le guste ni interese con toda tranquilidad. Me molesta más haberme sentido obligado a acabar títulos como &lt;strong&gt;El hombre sin atributos&lt;/strong&gt;, de Musil.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;David Trueba&lt;/strong&gt;. “Tuve una cierta fascinación por Sam Shepard, guionista de &lt;strong&gt;Paris-Texas&lt;/strong&gt; de Wenders, pero un día, mientras leía uno de sus libros, me descubrí ajeno al mundo retratado por sus relatos, que me parecieron bastante artificiosos”.&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;Tomado de &lt;strong&gt;El Periódico&lt;/strong&gt;, edición del 13/03/2007. Proporcionado por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;abastodenoticias.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; de similar fecha.&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;El Nóbel de la literatura infantil&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;EL BANCO DEL LIBRO&lt;br /&gt;GANÓ EL PREMIO ASTRID LINDGREN&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Ana María Hernández G.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfqlCiFxnJI/AAAAAAAAAnU/b5z7j3K4KY8/s1600-h/Banco+del+Libro.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5042524195724041362" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfqlCiFxnJI/AAAAAAAAAnU/b5z7j3K4KY8/s320/Banco+del+Libro.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La alegría se desbordó en el Banco del Libro cuando llegó a sus puertas la noticia: la institución fue galardonada con el Premio Astrid Lindgren 2007, uno de los más prestigiosos del mundo en literatura infantil. Algo así como un Nóbel infantil.&lt;br /&gt;El premio, dotado con cinco millones de coronas suecas (es decir, unos 700.000 dólares), suele reconocer a autores, ilustradores e iniciativas que inciten a la lectura siguiendo el espíritu de la creadora del célebre personaje de cuento Pippi Calzaslargas.&lt;br /&gt;Sólo que, tal como cuenta María Beatriz Medina, presidenta de la institución, “es la primera vez que el premio del Ministerio de Cultura sueco se entrega a una institución”.&lt;br /&gt;El jurado falló a favor del Banco del Libro porque “con espíritu pionero, ingenio y tenacidad, ha buscado constantemente nuevas formas de difundir los libros y fomentar la lectura entre los niños de Venezuela. El entusiasmo, el profesionalismo, la cercanía a los niños y una liberadora falta de mentalidad burocrática caracterizan su trabajo tanto en las barriadas y en los pueblos como en la universidad y en el ciberespacio”.&lt;br /&gt;Medina resalta que el premio es un homenaje a la labor diaria y a la trayectoria de la institución. “Nosotros competimos con 107 candidatos y con instituciones como la Jugendbibliotheke de Alemania, que es un centro de estudios para la literatura infantil muy reconocido. Pero también el Banco del Libro es un centro de documentación, un programa amplio de formación de promotores de lectura, y además tiene la promoción de lectura de la mano de instituciones públicas y privadas. Es un reconocimiento al Banco, que cumple 45 años.”.&lt;br /&gt;Los miembros del jurado, cuenta Medina, vinieron al país a evaluar la veracidad de las acciones de la institución. “Los llevamos primero a Guárico, donde montamos siete rincones de lectura en seis poblaciones rurales. También los llevamos a Vargas y hasta tuvimos un encuentro en la sede de Altamira Sur con uno de los proyectos que mantenemos con la Universidad del Valle del Momboy (Trujillo), donde le mostramos las bibliomulas, que es una manera de movilizar la lectura hacia las zonas agrestes. Creo que eso los impactó muchísimo”.&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;Ana María Hernández G&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;. es una destacada periodista venezolana del área cultural, especialmente, de literatura.&lt;br /&gt;Tomado de la edición digital de &lt;strong&gt;El Universal&lt;/strong&gt; (Caracas) del 15/03/2007 y proporcionado por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Alerta de Noticias Google&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; del mismo día.&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Antonio Lobo Antunes gana&lt;br /&gt;el Premio Camoes 2007 de Literatura&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rfqj5yFxnII/AAAAAAAAAnM/s3pzw-tKGgg/s1600-h/Antonio+Lobo+Antunes.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5042522945888558210" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rfqj5yFxnII/AAAAAAAAAnM/s3pzw-tKGgg/s320/Antonio+Lobo+Antunes.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;LISBOA. El escritor portugués Antonio Lobo Antunes ha ganado el Premio Camoes 2007, el mayor galardón literario en lengua portuguesa, dotado con 100.000 euros, anunció ayer el jurado en Río de Janeiro.&lt;br /&gt;El premio, instituido en 1988 por un acuerdo cultural entre el gobierno portugués y el brasileño, Busca “consagrar anualmente a un autor de lengua portuguesa que, por el valor intrínseco de su obra, haya contribuido para el enriquecimiento del patrimonio literario y cultural de la lengua común”.&lt;br /&gt;Lobo Antunes, de 64 años y natural de Lisboa, es junto a José Saramago uno de los dos autores portugueses más traducidos, y ya fue candidato al Premio Nóbel de Literatura en varias ocasiones. Es autor de numerosas obras, entre ellas, &lt;strong&gt;El orden natural de las cosas&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;La muerte de Carlos Gardel&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;Exhortación a los cocodrilos&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;No entres tan deprisa en esa noche oscura: poema&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;Yo he de amar a una piedra&lt;/strong&gt;. Su última novela &lt;strong&gt;Ayer no te vi en Babilonia&lt;/strong&gt; fue lanzada el pasado octubre. Además, es articulista en periódicos y revistas de varios países, como en el suplemento &lt;strong&gt;Babelia&lt;/strong&gt;, del diario español &lt;strong&gt;El País&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;El autor portugués estudió y ejerció medicina, especialidad psiquiatría, en un hospital lisboeta. Estuvo enrolado en la guerra de Angola durante 17 meses, como médico del ejercito, una etapa que marcó en parte su vida y jugó un papel importante en los temas y argumentos de sus novelas, en donde la muerte, la crueldad humana y la dictadura portuguesas son una constante.&lt;br /&gt;El jurado, que se reunió en la Biblioteca Nacional de Río de Janeiro, estaba integrado por dos portugueses, J.B.Martinho y María de Fátima Marinho; dos brasileños, Leticia Malard y Domicio Proença Filho, y dos miembros de los países de lengua oficial portuguesa (PALOP), el mozambiqueño Francisco Noa y el angoleño Joao Melo.&lt;br /&gt;El año pasado el premio fue atribuido a José Luandino Vieira, que lo rechazó alegando “razones de conciencia”. Entre los galardonados con el Camoes, están Agustina Bessa Luis, Eugenio de Andrade o Sofia de Mello Breyner, Eduardo Lourenço, José Saramago, Jorge Amado y Miguel Torga.&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;Tomado de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;DeConcursos.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; del 15/03/2007 y proporcionado por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;abastodenoticias.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; de la misma fecha.&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;La editorial RBA anuncia&lt;br /&gt;el premio de novela negra&lt;br /&gt;mejor dotado del mundo&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfqiYCFxnHI/AAAAAAAAAnE/Iavu2ElVW28/s1600-h/RBA.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5042521266556345458" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RfqiYCFxnHI/AAAAAAAAAnE/Iavu2ElVW28/s320/RBA.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;ABC.ES. MARTÍN ZARAGÜETA. Tras el éxito logrado por la semana BCNegra y la reputación que RBA se ha ganado con su colección Serie Negra, lo único que cabía esperar era un premio a la altura de este género. Nada más y nada menos que 125.000 euros será la dotación que RBA destine al ganador de la primera edición del Premio Internacional de Novela Negra.&lt;br /&gt;Al premio, paso clave de RBA para lograr consolidarse como especialista en este género, se presentarán obras inéditas escritas en español o inglés, sea cual sea su procedencia. En lo concerniente al jurado, serán cinco los expertos que juzguen la calidad de los escritos, de los que sólo se ha desvelado un nombre: la directora editorial Anik Lapointe. Tal y como ha asegurado Joaquim Palau, director general de RBA Libros, “necesitábamos una plataforma que permitiera llevar a este género donde se merece, dignificarlo”. Además, el premio irá acompañado de la publicación de la novela ganadora, aunque no se descarta la publicación de otros escritos. El fallo se dará a principios de septiembre de este año, pero el plazo para presentar los escritos finalizará el próximo 15 de junio.&lt;br /&gt;Nota: en De Concursos.com ofrecen publicar las bases del concurso en los próximos días. Aún no lo han hecho.&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;Tomado de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;De Concursos.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; de fecha 16/03/2007 y proporcionado por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;abastodenoticias.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; de la misma fecha.&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Sitios web recomendados&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta semana te invitamos a visitar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;La duda melódica&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, blog del escritor venezolano Luis Barrera Linares. El artículo de esta semana: &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Acólitos anónimos y egotecas hinchadas&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://barreralinares.blogspot.com"&gt;http://barreralinares.blogspot.com&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;La discotienda de los Hermanos Chang&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;. Nuevo negocio de los mafiosos hermanos Chang.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.hermanoschang.blogspot.com"&gt;http://www.hermanoschang.blogspot.com&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Planeta Narrativo&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;. Allí te espera el cuento &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Francisca y la muerte&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, del escritor cubano Onelio Jorge Cardoso. Y, en su próxima entrega, &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Dagón&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, de Howard Philip Lovecraft, de cuya muerte física se están cumpliendo 70 años.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://planetanarrativo2.blogspot.com"&gt;http://planetanarrativo2.blogspot.com&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;__________________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-4448469954367789100?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/4448469954367789100/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=4448469954367789100&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/4448469954367789100'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/4448469954367789100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2007/03/caravasar-no-20.html' title='CARAVASAR No. 20'/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='00122714676458853274'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-2365025736653558793</id><published>2007-03-23T17:46:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T11:36:35.212-08:00</updated><title type='text'>CARAVASAR No. 21</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RgR9u2txIkI/AAAAAAAAAqU/px4KGPY3fI8/s1600-h/Plesiosaurios+de+Rick+Sardinha.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5045295726476730946" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RgR9u2txIkI/AAAAAAAAAqU/px4KGPY3fI8/s320/Plesiosaurios+de+Rick+Sardinha.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;ÍNDICE&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Todos han muerto&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (poema). José Barroeta.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;El robo de las esferas&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (cuento). Fedosy Santaella.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Primeras veces, repetición a petición&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (ponencia) Fedosy Santaella.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Los premios al desnudo&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (encuesta). El Cultural.es.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;El bochorno del escritor&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (artículo). Rafael Tapounet.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Los suecos que reinventaron el género negro&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (noticia).&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Tarragona recuerda al poeta José Barroeta&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (noticia).&lt;br /&gt;___________________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;La imagen que está al inicio se titula &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Plesiosaurios&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; y tuvo como autor al dibujante y pintor estadounidense Rick Sardinha, cuya excelente página web es la siguiente: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.battleduck.com"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;www.battleduck.com&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;TODOS HAN MUERTO&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;José Barroeta&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RgR7u2txIjI/AAAAAAAAAqM/--HJTUpeoLg/s1600-h/Portada+Todos+han+muerto.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5045293527453475378" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="280" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RgR7u2txIjI/AAAAAAAAAqM/--HJTUpeoLg/s320/Portada+Todos+han+muerto.jpg" width="200" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;&lt;strong&gt;Todos han muerto.&lt;br /&gt;La ultima vez que visité el pueblo&lt;br /&gt;Eglé me consolaba&lt;br /&gt;y estaba segura, como yo,&lt;br /&gt;de que habían muerto todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acostumbré a la idea de saberlos callados&lt;br /&gt;bajo la tierra.&lt;br /&gt;Al comienzo me pareció duro entender&lt;br /&gt;que mi abuela no trae canastos de higo&lt;br /&gt;y se aburre debajo del mármol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el invierno&lt;br /&gt;me tocaba visitar con los demás muchachos&lt;br /&gt;el bosque ruinoso,&lt;br /&gt;sacar pequeños peces del río&lt;br /&gt;y tomar, escuchando, un buen trago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No recuerdo con exactitud&lt;br /&gt;cuándo empezaron a morir.&lt;br /&gt;Asistía a las ceremonias y me gustaba&lt;br /&gt;colocar flores en la tierra recién removida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos han muerto.&lt;br /&gt;La última vez que visité el pueblo&lt;br /&gt;Eglé me esperaba&lt;br /&gt;dijo que tenía ojeras de abandonado&lt;br /&gt;y le sonreí con la beatitud de quien asiste&lt;br /&gt;a un pueblo donde la muerte va llevándose todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace ya mucho tiempo que no voy al poblado.&lt;br /&gt;No sé si Eglé siguió la tradición de morir&lt;br /&gt;o aún espera.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;José Barroeta&lt;/strong&gt; (1942-2006). Poeta venezolano nacido en Pampanito, estado Trujillo. Doctor en Literatura Iberoamericana y profesor de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Los Andes (Mérida, Venezuela). Publicó cuatro libros de ensayo y seis de poesía: &lt;strong&gt;Todos han muerto&lt;/strong&gt; (1971), &lt;strong&gt;Cartas a la extraña&lt;/strong&gt; (1972), &lt;strong&gt;Arte de anochecer&lt;/strong&gt; (1975), &lt;strong&gt;Fuerza del día&lt;/strong&gt; (1985), &lt;strong&gt;Culpas de juglar&lt;/strong&gt; (1996) y &lt;strong&gt;Elegías y olvidos&lt;/strong&gt; (2006), que figura en su antología &lt;strong&gt;Todos han muerto&lt;/strong&gt;. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Poesía completa (1971-2006)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;, Editorial Candaya, Barcelona, España, 2006. Presentación de Eugenio Montejo y Prólogo de Víctor Bravo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;EL ROBO DE LAS ESFERAS&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Fedosy Santaella&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RgR6lGtxIhI/AAAAAAAAAp8/VDVZaswvfWU/s1600-h/Canicas.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5045292260438123026" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RgR6lGtxIhI/AAAAAAAAAp8/VDVZaswvfWU/s320/Canicas.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Atravesamos kilómetros y kilómetros de la Selva Imposible bajo el quemante sol de Puerto Cabello y llegamos al espacio abierto donde el Árbol de la Vida ofrecía una sombra inquebrantable. Zerpa llevaba sus esferas dentro de una buchaca de terciopelo que alguna vez portó una botella de exótico licor; Néstor las portaba en unas faltriqueras transparentes, de esas que sirven para llevar las apetitosas bagatelas de &lt;em&gt;lord&lt;/em&gt; Montague; y Willliam las amontonaba en delgadas y frías bolsas de líneas bicolores. Yo sólo tenía una esfera, con una me bastaba, y a veces la llevaba en el bolsillo del pantalón, a veces en la mano.&lt;br /&gt;Despejado el terreno de ramas, piedritas y hojas caídas, los adversarios se dispusieron para la batalla campal. Yo me recliné del Árbol de la Vida y, aún con la cicuta de la desolación en el pecho, me entregué al gran silencio que se impone entre los ejércitos antes de la contienda. Sólo se escuchaba el viento azuzando las banderas, el crujido de las catapultas que en su ángulo tenso desafiaban al cielo de esmalte, y mi apagada letanía que imploraba la clemencia de los dioses.&lt;br /&gt;Entonces reventaron las primeras amarras y la primera bala de cristal silbó a través de las cortinas del aire. La esfera se detuvo un instante en la cima para luego caer en el terreno y levantar una descomunal montaña de humo.&lt;br /&gt;William, alto y grueso como el carromato que conducía su padre, avanzó con calma de guerrero experimentado, ostentando su sonrisa cruzada de maldad y soberbia. Era el señor de la guerra, la carne viva del terrible Atila, despiadado y atroz. Los aliados, estoicos, admirables, rehicieron sus filas de cualquier manera y dieron sus caras empozadas de sangre y barro. Y Atila se burló de la desdicha ajena con bramidos de gloria, con sus miradas de colmillo, con sonrisas de orate perdido en su propia sensualidad.&lt;br /&gt;Pronto me aburrí de la rutina de la masacre y coloqué la esfera de las Mil Galaxias frente a mis ojos. Me sumergí en su océano uterino, en las marejadas de su recámara oval, infinita y sosegada, hacia la nebulosa del Ojo Felino en un vuelo que era nado, en un nado que era vuelo, contemplación, despojo y simbiosis cristalina. Fui enigma. Fui Creación. Fui inocencia pura, diente de león luminoso, átomo de lo eterno.&lt;br /&gt;Debo confesar que alguna vez intenté el arte de la guerra. Pero mi puntería resultó pésima y nunca aprendí las reglas del todo. Así que, antes de que los otros me execraran para siempre, renuncié y me dediqué al misticismo que ahora abrazaba con aquel furor de monje medieval.&lt;br /&gt;Pero no siempre el éxtasis nos condena la mirada y, para volver a las deliciosas corrientes del morbo, a la realidad que fascina con su cochambre, sólo se requiere de una excusa disfrazada de horror. Apenas una excusa para dejar caer la esfera y alzar la mirada una vez más hacia la turbulencia animal.&lt;br /&gt;Y era que Atila acababa de gruñir como una bestia marcada con fuego ante la escena de una de sus falanges interceptadas. Néstor la tenía en su poder y Zerpa, irrefutable sosias, hacía a la perfección su labor de apoyo táctico.&lt;br /&gt;Minotauro perdido y cazado en su propio laberinto, el gran Atila resopló su odio y se infló como un paquidermo, lleno de una lava ardiente que recorría su cuerpo. Enrojeció, botó fuego por los ojos, su estatura aumentó, se alzó hasta los cielos, alcanzó las nubes y se transformó en titán. Convertido en el ombligo herido del cosmos, el titán aulló una explosión contra sus adversarios. Néstor calló, Zerpa sonrió nervioso y yo me quedé allí, boquiabierto, la esfera a mis pies, y mis pies clavados en la tierra.&lt;br /&gt;Plaga de la ira, musaraña de la ceguera, el titán se lanzó sobre la llanura, atropelló a los ejércitos y de un manotazo apartó las catapultas y se hizo de las balas de cristal. Creí que por mi condición de místico yo iba a ser perdonado, pero los titanes no sienten respeto por las cosas sagradas. Su cuerpo gigantesco y con olor a perro salvaje me agravió, y la esfera de las Mil Galaxias fue secuestrada sin contemplación.&lt;br /&gt;En un abrir y cerrar de ojos, el titán se había esfumado. Sólo quedó el polvo mefítico de los infiernos sobre aquel erial que hacía pocos segundos había sido una vigorosa explanada.&lt;br /&gt;Aún sumido en el estupor, volteé a mirar a mis compañeros. Ellos, a pesar de haber sido despojados, celebraban un triunfo de sonrisas serenas y aliviadas.&lt;br /&gt;Sí, existen otros triunfos. Y el de ellos era haber despertado la furia de aquel impávido guerrero. Su estrategia había funcionado, y en la próxima batalla tendrían a su favor las escenas del miedo y la deshonra incrustadas en el pecho del adversario.Medité y comprendí que yo también debía unirme al callado regocijo. Yo también me había hecho de una victoria. Porque el titán, al robarme, se había condenado él mismo a una derrota absoluta. Por más que lo intentara, el bárbaro William, inútil para el ensueño, nunca podría obtener los secretos divinos, los goces sacramentales, las múltiples dimensiones de mi esfera. Sí, tal sería su castigo: poseer una joya que nunca le pertenecería por completo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;__________________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Tomado del libro &lt;strong&gt;Postales sub sole&lt;/strong&gt;. De la A a la Z Ediciones, Caracas, 2006.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;__________________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;PRIMERAS VECES,&lt;br /&gt;REPETICIÓN A PETICIÓN&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Fedosy Santaella&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RgR5u2txIgI/AAAAAAAAAp0/nEPKOTVO8P8/s1600-h/Fedosy+Santaella.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5045291328430219778" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="186" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RgR5u2txIgI/AAAAAAAAAp0/nEPKOTVO8P8/s320/Fedosy+Santaella.JPG" width="196" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Apreciados amigos:&lt;br /&gt;Hablar de las primeras veces literarias se me convierte en un asunto demasiado complicado; pero no crean que lo digo para hacerme el interesante. No, en realidad es porque yo me la paso repitiendo primeras veces a cada rato. Y es que debo confesar que tengo muy mala memoria y, para colmo, muchas veces mi ímpetu le ha ganado a la serenidad que lleva a la planificación, y hasta a la misma prudencia.&lt;br /&gt;Pero volvamos a la desmemoria.&lt;br /&gt;Yo siempre vuelvo a los libros por la simple y llana razón de que olvido lo que ya he leído. De verdad, es como si los leyera por primera vez. Me pasa con los libros y me pasa con las películas. Cuando alguien me habla de una película que yo vi, por supuesto que digo: “¡Claro, esa película es una maravilla!”. Luego, cuando la persona con quien converso empieza a rememorarla y saca a colación alguna escena, afirmo con la cabeza sin decir palabra, pero igual creo que se me nota el vacío. Además, yo me sonrojo de nada, me sonrojo hasta cuando no tengo razones para sonrojarme. Y en serio, tengo una memoria terrible. Con los libros me pasa igual. Cuando los releo, es como si los leyera por primera vez. Yo no sé si a los demás les pasará; quizás los otros sean más astutos, mejores actores. Pero lo que soy yo, no puedo.&lt;br /&gt;Claro, también releo libros para inspirarme. ¿Y saben cuáles libros releo para inspirarme? Aquellos que me inocularon y me inoculan el virus de la escritura. Una vez leí algo de Michel Tournier que me pareció una maravilla. No me lo aprendí de memoria, para mí eso es imposible. Pero siempre lo tengo a mano para transcribirlo. Aquí les va:&lt;br /&gt;“Hay algunas obras maestras –y por ello figuran en primera línea de la literatura universal- que son una incitación a crear, un contagio del verbo creador, una puesta en marcha del proceso inventivo de los lectores. Yo confieso que para mí esa es la cumbre del arte. Paul Valéry decía que la inspiración no consiste en el estado en que se encuentra el poeta cuando escribe, sino en el estado en que el poeta que escribe espera poner a su lector.”&lt;br /&gt;No es por causalidad que Michel Tournier escribe esto en un artículo que se llama “¿Existe la literatura infantil?”. Pienso que esta observación es importante, porque, si no me equivoco, mis primeras lecturas fueron en la infancia, y mis primeras ganas de escribir empezaron también por aquellos tiempos.&lt;br /&gt;Recuerdo que mi papá tenía una biblioteca bastante decente. La biblioteca, aún después de su muerte, sigue allí, con menos libros y ahora con más adornos de mamá. Pero en aquel entonces había un montón de libros, y buenos. Recuerdo haber encontrado allí &lt;strong&gt;La Ilíada&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;La Odisea&lt;/strong&gt; (de La Biblia se encargaron las monjas simpáticas del San José de Tarbes de Puerto Cabello, que era mixto, por si acaso).&lt;br /&gt;Aquellas lecturas, inocularon en mí el virus de la escritura y me fajé a redactar, con toda la inocencia del mundo y en una agenda de oficina, mi propia Odisea. Por cierto, aquella agenda era un regalo corporativo que hacían unos tíos míos todos los años en diciembre. Tenían una fábrica de concreto, por lo que podemos decir que aquella agenda de oficina sentó las bases concretas de mi escritura.&lt;br /&gt;Pero no crean que de &lt;strong&gt;La Ilíada&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;La Odisea&lt;/strong&gt; pasé a la &lt;strong&gt;Divina Comedia&lt;/strong&gt; de Dante. No, esa la leí en la universidad. En aquella edad de oro, me encontré con cosas más divertidas: Las versiones juveniles de &lt;strong&gt;Ivanhoe&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;La vuelta al mundo en ochenta días&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;Moby Dick&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;La Isla del Tesoro&lt;/strong&gt;, entre otras.&lt;br /&gt;Pero hubo, amigos, un libro en especial que me inyectó de manera definitiva y hasta hoy día (no puedo decir si para siempre) el virus de la literatura. Ese libro, que lamentablemente se conoce poco, se llama &lt;strong&gt;Escena de un Spaghetti Western&lt;/strong&gt;, de Armando José Sequera.&lt;br /&gt;¡Amigos, qué belleza de libro! En estos días lo busqué, y comprobé que había olvidado la mayoría de sus textos, pero que, a fuerza de tanto leerlo, sí recordaba otros. Uno de los que tenía claro en mi memoria es el siguiente:&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;ESCENA DE UNA SPAGUETTI WESTERN&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RgR4I2txIeI/AAAAAAAAApk/mtG52M_UN4E/s1600-h/(7)+Escena+de+un+spaguetti+western.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5045289576083562978" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 152px; CURSOR: hand; HEIGHT: 244px" height="272" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RgR4I2txIeI/AAAAAAAAApk/mtG52M_UN4E/s320/(7)+Escena+de+un+spaguetti+western.jpg" width="179" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;El cowboy, en la trifulca, recibió un golpe que lo derribó del techo de una de las casas del pueblo establecido en lo alto de la montaña. Girando sin interrupción, se precipitó por una pendiente hasta el techo de la iglesia del pueblo ubicado en mitad de la montaña.&lt;br /&gt;Prosiguió, cuesta abajo en su rodada, arrastrando a su paso un sin fin de objetos que, de haber ido a una velocidad moderada, hubieran represado su andar de remolino.&lt;br /&gt;Por tercera vez se vio en el aire para, segundos más tarde, estrellarse contra el techo de un establo del pueblo situado en la falda de la montaña. Aupado por la inercia, cayó en el tejado contiguo el cual, al recibir su acelerado peso, se desplomó sobre un estanque de agua, propiedad del lechero del pueblo.&lt;br /&gt;Cuando pudo salir de allí, antes de comprobar si tenía algún hueso roto, constató con satisfacción que no le había caído el sombrero.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Los primeros textos que surgieron de estas lecturas, fueron inexorablemente tras la huella del maestro. Eran cortos, intentaban una redacción clara y precisa, y buscaban el humor.&lt;br /&gt;Y aquí, el tema de los maestros. Mis primeros pasos hacia la escritura estuvieron marcados por ellos, y creo que esto nos pasa y nos debe pasar a todos. Armando José Sequera, en el caso de este librito cómico que escribí a los doce o trece años; luego vendrían Edgar Allan Poe, el gran Stephen King y, por supuesto, Gabriel García Márquez.&lt;br /&gt;Debo decir que mi periodo macondiano, fue el más vergonzoso que pueda recordar, pues exhibía entonces una desvergonzada tendencia a la copia impune. Y justamente en este momento de mi célebre carrera de copioneto, a mi papá se le ocurrió mandar unos cuantos textos míos a un hermano de él, tío mío sin duda, que era periodista. Este tío se los pasó a otro señor, que se supone que sabía más de literatura, y así, un día, me llegó una carta de varias cuartillas, escritas a máquina sobre un papel muy delgado y color cartón, que supongo era el que usaban los viejos periodistas. Tales páginas resultaron ser una crítica a mis cuentos.&lt;br /&gt;El señor no tuvo piedad, amigos. Aquel periodista literario descubrió, puso en evidencia la sombra del maestro colombiano, y además me recomendó que leyera mucho, que incluso dejara de escribir un tiempo y me dedicara a leer. Me puse bravísimo… bueno, estoy usando una palabra elegante… en realidad me puse arrechísimo. Aquel desgraciado no sabía nada, ¿cómo se atrevía? ¡Decirme que dejara de escribir! ¡Qué descaro!&lt;br /&gt;Sin embargo, hice caso… aunque sólo en parte. Porque tomé su consejo de abundante lectura, pero no dejé de escribir.&lt;br /&gt;Muchos años después, le envié mi primer libro, &lt;strong&gt;Cuentos de Cabecera&lt;/strong&gt;, nada más y nada menos que a Armando José Sequera, con quien había intercambiado algunos correos electrónicos. Él, fiel a nuestra medio de comunicación, me devolvió una crítica electrónica a mi libro… Bueno, me puse arrechísimo otra vez, y dije: “¡Qué riñones tiene éste! ¡No entiende nada este carajo!”. Así que ahí tienen, una vez más repitiendo una experiencia literaria, como si fuera la primera vez.&lt;br /&gt;Cabe destacar que unos meses después, me metí en un taller de narrativa con Armando. Es decir, también hice caso. En el taller me siguieron dando coquitos. Creo que todavía tengo la cabeza llena de chichones, pero algo aprendí.&lt;br /&gt;Ahora les quiero hablar, brevemente, de los libros publicados. Mi primer libro fue, como ya dije, &lt;strong&gt;Cuentos de Cabecera&lt;/strong&gt;. Este libro de cuentos fue mi tesis en la Universidad Central de Venezuela, que gracias al cielo, acepta tesis creativas en la carrera de Letras. Este libro fue evaluado y defendido, y terminó recibiendo la mención de “mujer policía”, es decir, se le dio el grado de “tesis distinguida”. Este que les habla, de lo más orgulloso con su mujer policía, se fue a Comala.com y publicó su primer libro. Vieron la luz del mundo unos cincuenta ejemplares (una edición limitada, diremos para adornar), que vendí entre los viejitos de la familia, y algunos amigos que estoy seguro nunca se lo leyeron. ¿Qué se siente publicar por primera vez? Pues en el caso de una edición pagada, se siente en el bolsillo. Y luego, cuando se lo envías a un escritor que luego te lo critica… bueno… ya saben qué se siente. Sin embargo, Cuentos de Cabecera fue mi primer paso, y estuvo bien, no me arrepiento.&lt;br /&gt;Mi segundo libro es &lt;strong&gt;El elefante&lt;/strong&gt;. Fue mi primer premio literario y mi primera publicación sin pagar. &lt;strong&gt;El elefante&lt;/strong&gt; ganó el rimbombante Certamen Mayor de las Artes y las Letras. El premio fue la publicación. Saberme ganador fue motivo de gran contento… ahora, saberme ganador entre quince más por el estado Miranda, y ganador entre otro montón de gente más en todo el país y en distintas categorías hasta completar unos ciento y pico de ganadores, ya no hace que uno esté tan contento. Pero en fin, no debemos quejarnos tanto en la vida.&lt;br /&gt;El libro fue publicado en la colección Cada día un libro. No es un edición cuidada, y no he querido leerlo más, porque cada vez que lo hojeó le encuentro un problema nuevo, tanto de mi redacción como de la edición. Pero en fin, “no debemos quejarnos tanto en la vida”. Gracias a ese libro, di otro paso más en mi celebérrima carrera en el mundo de las letras. Aquí pues, tienen otra primera vez. La primera vez de un libro premiado, que yo no pagué y que la edición no me trajo todas las satisfacciones que hubiera querido.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RgR4-WtxIfI/AAAAAAAAAps/IZM553qZXSA/s1600-h/Portada+Postales+sub-sole+-+Fedosy+Santaella.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5045290495206564338" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="221" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RgR4-WtxIfI/AAAAAAAAAps/IZM553qZXSA/s320/Portada+Postales+sub-sole+-+Fedosy+Santaella.jpg" width="136" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Luego, mi tercer libro, &lt;strong&gt;Postales sub sole&lt;/strong&gt;, fue premio único en narrativa de la Bienal José Rafael Pocaterra, (disculpen la falta de modestia, pero digo todo esto porque tiene que ver con el tema; en general soy un tipo humilde que se sonroja de nada).&lt;br /&gt;Pues bien, ¡cuánto orgullo el libro y cuánto orgullo el premio! Esta vez para mi solito, lo cual nos lleva a colegir que ésta fue otra primera vez.&lt;br /&gt;Luego, el premio no traía publicación. Así que me di a la tarea de buscar una editorial. Esto, amigos, es parte del oficio del escritor. La cosa no se termina cuando uno concluye un libro. Uno de los asuntos que siguen y que también forman parte del oficio de escritor, es publicar. Así que ésta, es otra primera vez. La primera vez que busqué una editorial que me publicara un libro premiado, y sin que yo tuviera que pagar por ello, y que además fuese una publicación de la que me sintiera orgulloso. Así, buscando aquí y allá, preguntándole a los conocidos en persona y en chat, moviéndome entre la gente, llegué a dar con la editorial que publicó mi libro, del cual, estoy muy contento con el resultado.&lt;br /&gt;No es que no quiera contar más, pero me voy a detener aquí. Cada escritor y cada libro tienen su proceso único, particular, en el camino hacia la publicación; más si uno está comenzando, como yo.&lt;br /&gt;Pues bien, como ven, mi corta historia literaria está plagada de primeras veces con repetición a petición. Y es que en todas partes del mundo -eso por lo menos creo yo-, la carrera de alguien que escribe no es fácil. Uno muerde el polvo una y otra vez, y hasta tropieza con la misma piedra en muchas oportunidades. Pero hay que seguir, porque de lo contrario, no valdría la pena, no tendría sentido, y esto, no se llamaría vida, sino Utopía… y les voy a decir una cosa, no hay nada más imposible que una utopía, y en caso tal que llegara a ser posible, resultaría muy aburrida, amigos, ¿no creen?&lt;br /&gt;Muchas gracias y buenas noches.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;__________________________&lt;br /&gt;Ponencia presentada en el foro organizado por Relectura, &lt;strong&gt;Tres primeras veces&lt;/strong&gt; (Fundación Chacao, Caracas), el 13/03/2007.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;__________________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;LOS PREMIOS LITERARIOS&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;AL DESNUDO&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hay quien dice que en España no se escriben libros sino premios y que el mundillo literario nacional comienza a presentar síntomas de “premiodependencia aguda”. Y dicen más: que hoy, sin premio, apenas hay libros que aguanten en librerías más de tres meses; que algunos editores están abusando de la buena fe del lector; que se escribe pensando más en el premio y menos en la literatura o en el público, y que hay editores y agentes que aconsejan a sus autores que “rebajen” su estilo para llegar a las masas. ¿Exageraciones? ¿Prejuicios infundados? ¿Simples verdades? Tres de los últimos galardonados con premios del prestigio, tradición y cuantía del Biblioteca Breve (Juan Manuel de Prada con &lt;strong&gt;El séptimo velo&lt;/strong&gt;, 30.000 euros), Primavera (Nativel Preciado, con &lt;strong&gt;Camino de Hierro&lt;/strong&gt;, 200.000 euros) y Alfaguara (Luis Leante, con &lt;strong&gt;Mira si yo te querré&lt;/strong&gt;, 175.000 euros) se plantan ante un puñado de preguntas impertinentes sobre “sus” premios y retratan sus novelas.&lt;br /&gt;–¿Cómo le explicarían, en cinco líneas, a los futuros lectores de sus novelas qué son y qué han pretendido con ellas?&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RgR21WtxIbI/AAAAAAAAApM/xUQgbQvcwQ8/s1600-h/Juan+Manuel+de+Prada.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5045288141564486066" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 264px; CURSOR: hand; HEIGHT: 165px" height="190" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RgR21WtxIbI/AAAAAAAAApM/xUQgbQvcwQ8/s320/Juan+Manuel+de+Prada.jpg" width="287" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Juan Manuel de Prada: Para mí, escribir una novela significa siempre intentar descifrar una verdad humana. En &lt;strong&gt;El séptimo velo&lt;/strong&gt; propongo al lector una búsqueda de la memoria, una reflexión sobre la necesidad del hombre de explicarse quién es, aunque esa explicación sea dolorosa. Es una novela que trata del dolor de conocernos, del dolor que nos procura el pasado, un dolor que sin embargo puede ser purificador y hacernos mejores. Y este objetivo se sirve a través de una historia que mira a los pasajes más tenebrosos de la historia contemporánea, a través de una peripecia llena de amores trágicos, encuentros y desencuentros, traiciones y heroísmos, hijos que buscan a sus padres, seres humanos a quienes el sufrimiento hace a la postre más generosos, sobre el telón de fondo de una época apasionante y convulsa. En El séptimo velo quería también demostrarme que se puede seguir confiando en el poder de la fabulación, en una época en que la literatura se está haciendo cada vez más ombliguista, en la que se está renunciando a narrar grandes historias.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nativel Preciado: &lt;strong&gt;Camino de Hierro&lt;/strong&gt; (Espasa) es la historia de Paula, una mujer que se ve forzada a emprender un triple viaje (físico, sentimental y espiritual) para cumplir una promesa y sobreponerse a la tristeza que le produce su inesperada soledad. La protagonista se reencontrará con su familia, su pasado personal y el pasado colectivo de una tierra devastada por el odio. He escrito esta novela para dialogar con mis muertos, firmar la paz con mis antepasados y, sobre todo, conmigo misma.&lt;br /&gt;Luis Leante: Con &lt;strong&gt;Mira si yo te querré&lt;/strong&gt; he querido contar una historia de amor imposible: la relación entre dos jóvenes de clases sociales distintas, llena de obstáculos, prejuicios e incomprensión. Rescatar el pasado de una mujer en crisis y tratar de liberarla en una huida hacia ninguna parte. Y utilizar como telón de fondo el abandono vergonzoso de la colonia española del Sáhara Occidental, cuando los ejércitos marroquí y mauritano se lanzaron como hienas a cobrar su presa. Y su presa fueron miles de saharauis que huyeron al desierto abandonando su país, en un éxodo cuyas heridas aún están abiertas…&lt;br /&gt;–¿Qué hace que unos autores como ustedes se presenten a unos premios como los que han obtenido? ¿Creen que les van a perdonar el éxito, o tendrán quizás que fingir alguna enfermedad para hacerse perdonar?&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RgR3GWtxIcI/AAAAAAAAApU/EicL6fOWPts/s1600-h/Nativel+Preciado.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5045288433622262210" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="197" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RgR3GWtxIcI/AAAAAAAAApU/EicL6fOWPts/s320/Nativel+Preciado.jpg" width="187" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;N. Preciado: “Una autora como usted…” No sé que tipo de autora soy. Sé que quiero dedicarme a la literatura cada vez con más intensidad; para eso es bueno abrirse paso, de vez en cuando, de una manera contundente. Espero que ganar este premio me ayude a conseguir mis objetivos. No tengo que pedir perdón. Llevo muchos años demostrando que soy una profesional responsable y competente.&lt;br /&gt;L. Leante: Cuando me presenté al premio Alfagura buscaba cosas que parecen sencillas, pero que con el tiempo llegan a resultar una quimera: publicar en una buena editorial, que el libro llegue al mayor número de lectores, que te abran puertas que has tenido cerradas, que el camino literario tenga menos obstáculos. Y, además, que cuando alguien pregunte por un libro mío pueda aparecer en la base de datos de las librerías. No sé si eso es pedir mucho, tal vez demasiado, pero hasta ahora me había conformado con bastante menos. De todas formas, quien tiene que perdonarme ya me ha perdonado.&lt;br /&gt;J. M. de Prada: Desde adolescente me he presentado a multitud de certámenes literarios. He ganado algunos y perdido muchos. Al premio Biblioteca Breve decidí presentarme porque, después de reflexionar durante años, consideré que Seix Barral era la editorial en la que mejor podía encajar mi literatura. Mi deseo era publicar a partir de ahora todos mis libros en ella e ir recuperando los que tengo dispersos en otras editoriales, a medida que vayan caducando los derechos. Pensé que un buen modo de presentarme en la editorial era concurriendo a su premio; por aquella fecha, además, no tenía agente, y me pareció que hacerlo era como empezar de nuevo. Luego contraté como agente a Antonia Kérrigan, a quien mi decisión le pareció muy acertada. Puesto que ya he conseguido otros éxitos mucho más imperdonables que obtener el Premio Biblioteca Breve no creo que éste me obligue a pedir perdón. Algo que, por supuesto, nunca he hecho y nunca haré.&lt;br /&gt;–Hay quien dice que en España no se escriben libros, sino premios. Exageraciones al margen, y con sinceridad, ¿el mundo literario español comienza a ser “premiodependiente” y, sin premio, no hay apenas libros que puedan sobrevivir en librerías más de tres meses?&lt;br /&gt;J. M. de Prada: Es evidente que las editoriales destinan un cuidado y una promoción a sus premios anuales que no destinan a otras obras. Esto no sé si es bueno o es malo; es, en cualquier caso, una realidad. No creo, sin embargo, que la consecución de un premio garantice a un libro su permanencia en las librerías durante más de tres meses, ni siquiera durante más de quince días. Una de las razones por las que presento mis novelas a premios es porque considero que la editorial va a invertir en su lanzamiento una cantidad y un esfuerzo que quizá no dedicara si el libro se publicara normalmente; y también porque el ganar un premio logras taladrar, aunque sea mínimamente, el cerco del silencio.&lt;br /&gt;N. Preciado: Con perdón (ahora sí) he escrito libros “sin premio” que han alcanzado las diez ediciones y han permanecido en las listas de ventas y en las librerías más de tres meses. Es cierto que era en tiempos más sosegados. Ahora todo es fugaz: la literatura, el cine, la música y, sobre todo, el éxito.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RgR3V2txIdI/AAAAAAAAApc/zc8NlU4JWwY/s1600-h/Luis+Leante.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5045288699910234578" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 172px; CURSOR: hand; HEIGHT: 237px" height="271" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RgR3V2txIdI/AAAAAAAAApc/zc8NlU4JWwY/s320/Luis+Leante.jpg" width="200" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;L. Leante: Creo que se está magnificando el papel de los premios literarios en España. Es verdad que hay que quejarse de algo y los premios literarios son una buena excusa para poner el grito en el cielo. Los libros sobreviven en las librerías por razones humanas y casi divinas que son difíciles de explicar. Conozco lectores que jamás leen libros premiados. Y no conozco a ninguno que sólo lea los libros que han recibido un premio. Aunque suene a tópico, cada lector es diferente y, en el mercado literario, hay espacio para premios, para best sellers, libros malditos, libros raros y libros de culto. Hay innumerables premios literarios –y hablo con conocimiento de causa– que pasan sin pena ni gloria por las librerías o que ni siquiera llegan a salir de sus cajas.&lt;br /&gt;–¿Es el premio sólo un mecanismo más del mercado editorial, incluso una perversión, como aseguran algunos críticos o escépticos, que consideran que algunos editores están abusando descaradamente de la buena fe del lector con ellos? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;N. Preciado: Ganar un premio literario es tan digno y satisfactorio como ganar cualquier otra competición. No sé por qué algunos están tan obsesionados con desprestigiar los premios literarios y, sin embargo, les parecen respetables los musicales, pictóricos, científicos o deportivos.&lt;br /&gt;J. M. de Prada: No puedo responder a esta pregunta, creo que deberían hacerlo los editores que convocan concursos y premian ciertos libros. Si he de responder por mí, creo poder afirmar con orgullo que nunca he abusado ni abusaré de la buena fe del lector, que cada premio que he ganado es porque así lo ha considerado un jurado que ha estimado mi obra merecedora de ese premio. Y que, desde luego, en cada obra pongo lo mejor de mí mismo, lo mejor que puedo dar en el momento en que fue escrita.&lt;br /&gt;L. Leante: El lector no es estúpido, como algunos pretenden hacernos creer. Los premios cumplen su papel y, con frecuencia, lo hacen dignamente. Lo cierto es que el mercado editorial es cada vez más complicado y a las editoriales les cuesta trabajo abrirse paso entre tanta competencia. El premio es una forma más de llamar la atención del mercado, pero no es la única ni la más vergonzosa. A veces termina por resultar cansina la imagen que nos presentan del lector como el de un ingenuo pececillo que ha picado en el anzuelo de las grandes editoriales. Un lector que se siente defraudado por un libro con la etiqueta de premio difícilmente volverá a picar en ese anzuelo otra vez. Por mucho que pretendamos adoctrinar a los lectores, ellos son los que tienen la última palabra, le pese a quien le pese.&lt;br /&gt;–¿Escribieron las novelas pensando en el premio y en el público de ese premio, más numeroso y tal vez menos exigente que el suyo habitual? ¿Quizá sus editores, o sus agentes, les han insinuado que disminuyeran su ambición literaria en busca de esos nuevos públicos?&lt;br /&gt;L. Leante: Nunca he escrito nada pensando en un premio. Yo pienso en los lectores y en mí. Así ha sido en el caso de esta novela y en todas las demás. No existen fórmulas literarias, o al menos yo no las conozco. Mi único Pepito Grillo, en este caso, he sido yo. No hubo ni sugerencias, ni insinuaciones, ni nada parecido. El libro aparecerá tal y como quedó en el momento de poner el punto y final. Y allí no había ni editor, ni agente, ni nadie que me pudiera sugerir nada. Estaba solo, en una habitación forrada de libros desde el suelo hasta el techo en la que me encerré durante un año para escribir la novela.&lt;br /&gt;J. M. de Prada: Cuando escribí &lt;strong&gt;El séptimo velo&lt;/strong&gt;, como cuando escribí cualquiera de mis libros anteriores, jamás pensé en el premio ni en su público. Responder a esta pregunta me causa un poco de rubor, porque la misma respuesta daría a ella un escritor verdadero y un farsante. Nunca rebajo ni aguo nada cuando escribo, ni admito ese tipo de insinuaciones a las que se refiere. Soy una persona bastante misántropa y poco permeable. También he de decir en honor de mis editores que jamás me han insinuado estos cambalaches, quizá porque conocen la naturaleza de mi vocación, la pasión que pongo en mi trabajo y el grado de convicción en lo que hago.&lt;br /&gt;N. Preciado: Hace años que intentaba escribir esta novela. Cualquiera que la lea se dará cuenta de que no está escrita pensando en premios ni en públicos ni en éxitos. No tengo agente, así que nadie me pide que rebaje o eleve mi ambición literaria. Me gustan los lectores que leen mis libros sin prejuicios ni segundas intenciones.&lt;br /&gt;–¿En esta ocasión han apostado por el relato tradicional, de corte realista, o por la experimentación? Porque otro reproche habitual es la falta de riesgo en este tipo de novelas...L. Leante: La novela es realista, pero tiene una estructura compleja, en mi opinión. La originalidad de la novela no está tanto en la historia como en la manera de ir contándola. Parto del relato clásico para montar una historia sobre un bastidor que trata de ser original. Trato de abrir puertas, una detrás de otra, y luego cerrarlas en el mismo orden sin dejar al lector perdido en el desierto.&lt;br /&gt;N. Preciado: Es tradicional y realista.&lt;br /&gt;J. M. de Prada: No creo en esa dicotomía que plantea. Para mí la literatura es tradición; sólo desde el trampolín de la tradición el escritor puede alcanzar nuevos finisterres expresivos. Eso de ponerse a escribir como si se fuera a descubrir el Mediterráneo me parece una majadería a la que sólo aspiran los escritores pésimos. Otra cosa distinta es que la exigencia de la escritura te lleve a empujar puertas que nunca antes habías empujado. Durante la escritura de &lt;strong&gt;El séptimo velo&lt;/strong&gt; esto me ocurrió en varias ocasiones; pero nunca tuve esa impresión megalómana y en el fondo tan palurda de estar “experimentando”.&lt;br /&gt;–Hay quien considera que la crítica carece en ocasiones de referencias para entender la literatura más joven. ¿Creen que en sus casos, con estas novelas, acertarán, o temen que no puedan evitar los prejuicios sobre su literatura, su persona o el premio?&lt;br /&gt;J. M. de Prada: En este caso, como en casos anteriores, la crítica de mis libros se hace desde los prejuicios. Incluso algún crítico lo ha reconocido explícitamente, en un gesto de sinceridad y de reconocimiento de sus limitaciones que le honra. Esto, antaño, me perturbaba mucho, pero desde que encontré la unidad interior esto ha dejado de preocuparme y me parece una bagatela. Yo sé quien soy y sé que también hay lectores que lo saben; también sé lo que para mí significa escribir, y lectores que lo reconocen al leerme. En ese fondo del que nace mi escritura casi ningún crítico penetra, no puede penetrar en realidad, así que es natural que se enzarce en la bagatela de los prejuicios.&lt;br /&gt;L. Leante: No lo sé. Cada crítico es un mundo, supongo. Hasta ahora la crítica se ha fijado muy poco en mí. Y no quiero que parezca un lamento. Cuando un autor tiene poca proyección y sus libros son casi rarezas, los críticos suelen ser benévolos. Hasta ahora no he recibido ni una crítica mala. Todo lo contrario. Lo que pueda ocurrir a partir de aquí es una incógnita. Pero ni antes subí al Olimpo por los ecos de las críticas, ni ahora me hundiré en el Averno por las malas críticas. Si a algo he aprendido en estos años de travesía, es a tener los pies sobre la tierra.&lt;br /&gt;N. Preciado: Supongo que, como siempre, habrá críticos que respeten mi novela y otros que la maltraten o la ignoren. Que acierten o no es una consideración demasiado subjetiva. No me interesa rebatir las suspicacias sobre el premio o mi persona. Decía Einstein que es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.&lt;br /&gt;–¿Qué les parecen, como lectores, los autores que le acompañan en estas páginas?&lt;br /&gt;J. M. de Prada: A Luis Leante lo llevo leyendo muchos años, coincidimos como concursantes en muchos premios más o menos municipales o espesos. Creo que es un escritor muy dotado, a quien por fin se reconocen sus méritos; estoy seguro de que le aguarda el éxito. A Nativel Preciado la conozco tan sólo en su faceta de periodista; una periodista de increíble sensibilidad y penetración, con un gran conocimiento de la naturaleza humana, muy perspicaz y brillante; estoy convencido de que estas virtudes, multiplicadas, comparecerán en su novela.&lt;br /&gt;N. Preciado: Una digna compañía literaria.&lt;br /&gt;L. Leante: Nativel Preciado me parece una escritora todoterreno. Leí su novela &lt;strong&gt;Bodas de Plata&lt;/strong&gt; (Planeta, 2003) y me pareció estupenda. Creo que tiene oficio y garra. ¿Se necesita mucho más? En una ocasión estuvimos espalda con espalda en un aeropuerto, pero no me atreví a decírselo. Y en cuanto a Juan Manuel de Prada, lo he leído todo desde que salieron sus &lt;strong&gt;Coños en Valdemar&lt;/strong&gt; (1996). Tengo sobre la mesa su última novela y la iba a comenzar a leer, pero el premio Alfaguara me lo ha impedido. Es un escritor cuajado, con oficio, sensibilidad y con mucha eficacia al contar una historia. Él ya no se acordará, pero hace más de diez años fui su chofer en Murcia cuando salimos con Rosa Regás a tomar unas copas, después de no sé qué acto literario. Soy un lector incondicional suyo, con o sin premio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;__________________________&lt;br /&gt;Tomado de El Cultural.es (España)¸de fecha 23/03/2007 y proporcionado por abastodenoticias.com del mismo día.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;__________________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;EL BOCHORNO DEL ESCRITOR&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Rafael Tapounet&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RgR2T2txIaI/AAAAAAAAApE/qUXitZKjR5Q/s1600-h/Simon+Armitage.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5045287566038868386" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 187px; CURSOR: hand; HEIGHT: 177px" height="204" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RgR2T2txIaI/AAAAAAAAApE/qUXitZKjR5Q/s320/Simon+Armitage.jpg" width="204" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;En el ranking mundial de experiencias humillantes, el poeta británico Simon Armitage (al lado, en la imagen) ocupa sin duda un lugar destacado. Invitado a presentar uno de sus libros en una pintoresca ciudad inglesa, Armitage se encontró leyendo sus versos en una caravana instalada en medio de un gran aparcamiento a través de un sistema de megafonía de juguete de Fisher-Price. Antes, el organizador del acto le había presentado como Simon Armriding a la decena escasa de asistentes, uno de los cuales, sentado en primera fila, se quedó dormido y padeció un sonoro episodio de aerofagia durante la lectura de un poema sobre la muerte. Tras la penosa velada literaria, el organizador llevó a Armitage a cenar a un restaurante, a condición de que no pidiera un plato de más de cinco libras, y le ofreció pernocta en casa de un amigo, que resultó ser... el caballero amodorrado de los gases inoportunos.&lt;br /&gt;La hilarante peripecia de Armitage aparece relatada con detalle en un delicioso libro de título explícito &lt;strong&gt;Mortification. Writers' stories of their public shame&lt;/strong&gt; que el también poeta Robin Robertson editó hace tres años. En él, una setentena de escritores contemporáneos recrea otros tantos momentos sonrojantes relacionados con la exposición pública de su quehacer literario. La serie de pequeñas catástrofes allí descritas –auditorios completamente vacíos, espectadores hostiles y vociferantes, autores borrachos, presentadores que desconocen hasta el nombre del protagonista del acto, apremios fisiológicos diversos–, nos conduce a la inevitable conclusión de que, como apunta con lúcida flema John Lanchester, “todas las presentaciones de libros tienen una tendencia natural hacia el desastre”.&lt;br /&gt;Decidido a evitar ese ritual de humillación pública, el inglés Ian McEwan ha suscrito un contrato con la cadena de librerías estadounidense Powell's Books para promocionar su última obra, &lt;strong&gt;On Chesil Beach&lt;/strong&gt;, a través de una película dirigida por Doug Biro, un experimentado realizador de videoclips musicales. Se ahorra de este modo una fatigosa gira por Estados Unidos y la obligación de mantener contacto personal con los imprevisibles lectores. Y, acaso lo más importante, nadie le hará pasar la noche en casa de un narcoléptico flatulento.&lt;br /&gt;__________________________&lt;br /&gt;Tomado de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;El Periódico.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; del 23/03/2007 y suministrado por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;abastodenoticias.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; de la misma fecha.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;__________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;Rafael Tapounet&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; es un periodista catalán, responsable de la información cultural de &lt;strong&gt;El Periódico de Catalunya&lt;/strong&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;__________________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Los suecos que reinventaron&lt;br /&gt;el género negro&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RgR17WtxIZI/AAAAAAAAAo8/3MNbpBe2vsA/s1600-h/sjoewall-wahloeoe.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5045287145132073362" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RgR17WtxIZI/AAAAAAAAAo8/3MNbpBe2vsA/s320/sjoewall-wahloeoe.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Maj Sjöwall (1935) y Per Wahlöö (1926-1975) –en la imagen–, escribieron, entre 1965 y 1975, diez novelas policiacas, protagonizadas por el subinspector Martin Beck, que revolucionaron el género negro nórdico e influyeron en toda Europa. El comisario Wallander, de Henning Mankell, recuerda bastante a Beck.&lt;br /&gt;Algunos de sus títulos, como &lt;strong&gt;El alegre policía&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;El maniaco&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;Un ser abominable&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;La habitación cerrada&lt;/strong&gt; o &lt;strong&gt;El hombre que se esfumó&lt;/strong&gt;, fueron publicadas en España en los años setenta por Noguer. Más tarde, también Bruguera y Versal lanzaron otros. Pero es ahora, por primera vez, cuando se publican los diez por orden cronológico, tal como había planificado la pareja sueca. Y eso es importante porque deben leerse como una larga novela de 300 capítulos. La editorial que ha aceptado el reto es RBA, que sacará un título por año. El primero, Roseanna, ya está en las librerías. El objetivo de Sjöwall y Wahlöö era utilizar los recursos de la novela policíaca para describir su sociedad desde un punto de vista crítico: no era oro todo lo que relucía en la idílica Suecia del bienestar y la socialdemocracia.&lt;br /&gt;Maj Sjöwall ha estado en Barcelona para participar en BCNegra. Su historia es fascinante. Los dos eran periodistas, los dos eran de izquierdas, los dos se apuntaron al Partido Comunista y ambos lo dejaron en 1969. “Seguíamos siendo de izquierdas, pero ya no nos sentíamos identificados con el PC”.“Per y yo nos conocimos en 1962 y enseguida fuimos más que amigos. Per estaba casado, nos escribíamos cartas y nos encontrábamos en bares de periodistas. Él estaba escribiendo dos crónicas sobre la política española y además tenía que entregar una novela en dos semanas. Cada día me dejaba en el bar el manuscrito con dos o tres folios en blanco al final para que los acabara yo”.&lt;br /&gt;Así supieron que podían trabajar juntos y emprendieron su aventura literaria. “Teníamos las mismas ideas y queríamos escribir novelas duras y críticas, nada burguesas, pero que también atraparan al lector; que fueran fáciles y asequibles. La primera idea se nos ocurrió un día que estábamos dando un paseo en barco por el canal que va de Estocolmo a Gotemburgo. En la cubierta iba una chica norteamericana de 20 o 25 años muy guapa. Per no paraba de mirarla y yo le dije: Vamos a matarla".&lt;br /&gt;Así nació &lt;strong&gt;Roseanna&lt;/strong&gt;. Una joven estadounidense de viaje por Europa es violada con ensañamiento y estrangulada. Su cuerpo hallado en un canal. La policía de Motala, la localidad más próxima, no logra saber nada, y el subinspector Beck y sus compañeros Kollberg y Melander son enviados desde Estocolmo, aunque tampoco consiguen resolver el caso. Tardarán seis meses en averiguar qué sucedió: el espantoso encuentro entre una mujer partidaria del amor libre y un puritano enloquecido. La novela está llena de guiños. Por ejemplo, en el tercer párrafo aparece un turista vietnamita. “¡Un turista vietnamita en Suecia en 1965! Ni pensarlo. ¡Era obligatorio estar en contra de la guerra de Vietnam!”&lt;br /&gt;Martin Beck ingresó en la policía en los años cuarenta, cuando tenía 21. Se pasó seis patrullando como agente. Luego se inscribió en un curso para ser subinspector y quedó entre los mejores de su promoción. Es tozudo y no se exalta fácilmente. Es muy nervioso. Desde 1950 está casado con Inga, pero su matrimonio no funciona. Tienen dos hijos. Fuma demasiado, come muy poco, se resfría a menudo, tiene constantes dolores de estómago y duerme mal. Es tan cotidiano y normal como Wallander, antihéroes.&lt;br /&gt;Pero entre sus generaciones hay una gran diferencia. Beck y sus colegas estaban convencidos de que el mundo podría cambiar. Para Wallander, el panorama es mucho más sombrío.“Después de la Segunda Guerra Mundial, de Hiroshima, teníamos la esperanza de un mundo mejor. Ahora ya no queda lugar para la esperanza. Per y yo vivimos el gran impulso del estado de bienestar en los cincuenta, pero ya en los sesenta se empezó a resquebrajar, y esto es lo que quisimos contar en nuestras novelas. Suecia sigue siendo un país fantástico, modélico, limpio, de grandes bosques, de buena y abundante agua..., pero hay que llevar a los niños a escuelas privadas porque las públicas no funcionan. Suecia se está vendiendo a las multinacionales y los políticos ya no tienen ningún poder de decisión”.&lt;br /&gt;Per Wahlöö murió poco antes de la aparición de la última novela de la serie, &lt;strong&gt;The terrorists&lt;/strong&gt;, en 1975. “Y tres meses antes de la muerte de Franco. Fue una pena. En los cincuenta estuvo en España para escribir unos artículos. Las autoridades franquistas lo expulsaron”.&lt;br /&gt;Sjöwall volvió a su trabajo de traductora tras la muerte de su marido. Traduce del danés, del noruego, del alemán y del inglés al sueco. Tiene un gran prestigio. Los libros de Martin Beck han sido traducidos a más de 30 idiomas y de cada uno de ellos se ha vendido más de un millón de ejemplares.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;__________________________&lt;br /&gt;Tomado de la edición digital del suplemento &lt;strong&gt;El País Literario&lt;/strong&gt;, del diario español &lt;strong&gt;El País&lt;/strong&gt; (16/03/2007) y suministrado por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;abastodenoticias.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; de la misma fecha.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;__________________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Tarragona recuerda&lt;br /&gt;al poeta José Barroeta&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RgR1cWtxIYI/AAAAAAAAAo0/qSZZKz82jHg/s1600-h/Pepe+Barroeta.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5045286612556128642" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RgR1cWtxIYI/AAAAAAAAAo0/qSZZKz82jHg/s320/Pepe+Barroeta.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El desaparecido poeta venezolano José Barroeta (izq.) recibió ayer un homenaje en el Museu d'Art Modern de Tarragona que sirvió para presentar su poesía completa, publicada por Candaya.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Todos han muerto &lt;em&gt;- Poesía completa (1971-2006)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; recoge la obra poética completa (incluido el inédito y esperado &lt;strong&gt;Elegías y olvidos&lt;/strong&gt;) de José Barroeta, una de las voces más profundas y turbadoras de la poesía hispanoamericana contemporánea. En Venezuela, la crítica literaria coincide en considerar la publicación de este libro, tercera obra poética completa de un autor venezolano que se publica en España, como “el acontecimiento literario del año”.&lt;br /&gt;La presentación del libro y homenaje al poeta, que contó con la presencia de su hija Isabel Barroeta, reunió a gran cantidad de poetas, profesores y escritores del Camp de Tarragona como Anabel Sáiz, Manolo Rivera, Alfredo Gavín, Ramón García Mateos, Juan López-Carrillo, Juan González Soto, Diómedes Cordero, Rodolfo Häsler, Carlos Vitale, Manuel Fuente, Ramón Oeto y la editora Olga Martínez Dasi.&lt;br /&gt;En el Museu d'Art Modern de Tarragona se recordó la figura de un poeta que murió el pasado mes de junio, cuatro días antes de la publicación de este libro que incluye un compacto –como todos los que edita Candaya– con la voz del poeta recitando algunos fragmentos de su obra.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;___________________________&lt;br /&gt;Tomado del &lt;strong&gt;&lt;em&gt;DiariodeTarragona.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, del 17 de marzo de 2007. Proporcionado por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;abastodenoticias.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; de la misma fecha.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;___________________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;SITIOS WEB RECOMENDADOS&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Planeta narrativo&lt;/strong&gt;. Conmemorando los 70 años de la muerte del escritor estadounidense Howard Philip Lovecraft, publicamos su cuento &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Dagón&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Letralia&lt;/strong&gt;. Una excelente entrevista de Juan Ensuncho Bárcena con el escritor español Antonio Muñoz Molina. En &lt;strong&gt;Letralia&lt;/strong&gt;, No. 160, del 19/03/2007. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Ciudad Seva&lt;/strong&gt;. Se adicionó al notable archivo de cuentos de este sitio del escritor puertorriqueño Luís López Nieves el relato &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Es que somos muy pobres&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; de Juan Rulfo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;La duda melódica&lt;/strong&gt;. Blog del escritor venezolano Luís Barrera Linares. Artículo de esta semana: &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Literatura de (j)aula&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Prosoema&lt;/strong&gt;. Blog dedicado a la literatura para niños y jóvenes, a cargo de los escritores Luiz Carlos Neves y Armando José Sequera. Esta semana presenta un ensayo de Gianni Rodari titulado “La imaginación en la literatura infantil”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Hojas de lluvia&lt;/strong&gt;. Blog de los escritores José Gregorio Bello Porras y Armando José Sequera. Reaparece este espacio destinado a presentar comentarios inusuales sobre temas de la vida. En el nuevo número: &lt;strong&gt;&lt;em&gt;El mundo de las cosas perdidas&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (Bello Porras) y &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Creadores y destructores&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (Sequera).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Lulú.com&lt;/strong&gt;. Te invito a comprar y leer el libro &lt;strong&gt;Instantes de claridad&lt;/strong&gt;, de José Gregorio Bello Porras. Un compendio de 365 aforismos del autor que inspiran ideas de optimismo, valor y deseos de vivir a plenitud.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-2365025736653558793?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/2365025736653558793/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=2365025736653558793&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/2365025736653558793'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/2365025736653558793'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2007/03/caravasar-no-21.html' title='CARAVASAR No. 21'/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='00122714676458853274'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RgR9u2txIkI/AAAAAAAAAqU/px4KGPY3fI8/s72-c/Plesiosaurios+de+Rick+Sardinha.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-4824620068879612303</id><published>2007-03-31T06:33:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T11:36:32.588-08:00</updated><title type='text'>CARAVASAR No. 22</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rg515bcjCXI/AAAAAAAAArg/RbnUdNP6_us/s1600-h/Puente+y+cascada.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5048101861809391986" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rg515bcjCXI/AAAAAAAAArg/RbnUdNP6_us/s320/Puente+y+cascada.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;ÍNDICE&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;strong&gt;Un narrador en la intimidad&lt;/strong&gt;. Roberto Bolaño.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;strong&gt;El arte de escribir cuentos&lt;/strong&gt;. Roberto Bolaño.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;strong&gt;2666 de Roberto Bolaño&lt;/strong&gt;. Daniela Herrera.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Gao Xingjian: "La apertura económica no supone libertad de expresión".&lt;/strong&gt; Matías Néspolo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;strong&gt;Carlos Fuentes: "Me gustaría una lengua menos beata".&lt;/strong&gt; María Paulina Ortiz.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;strong&gt;El vendedor de libros&lt;/strong&gt;. Arturo Pérez Reverte.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Las mejores cien novelas de la lengua española de los últimos 25 años.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;strong&gt;Muñoz Molina elude el cambio de la definición de &lt;em&gt;gallego&lt;/em&gt; como &lt;em&gt;tonto&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;____________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;UN NARRADOR EN LA INTIMIDAD&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Roberto Bolaño&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rg5yBLcjCWI/AAAAAAAAArY/Q4a2MnMnBz8/s1600-h/bolano.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5048097596906867042" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 186px; CURSOR: hand; HEIGHT: 131px" height="157" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rg5yBLcjCWI/AAAAAAAAArY/Q4a2MnMnBz8/s320/bolano.jpg" width="256" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Mi cocina literaria es, a menudo, una pieza vacía en donde ni siquiera hay ventanas. A mí me gustaría, por supuesto, que hubiera algo, una lámpara, algunos libros, un ligero aroma de valentía, pero la verdad es que no hay nada.&lt;br /&gt;A veces, sin embargo, cuando soy víctima de irrefrenables ataques de optimismo (que finalizan, por otra parte, en alergias espantosas) mi cocina literaria se transforma en un castillo medieval (con cocina) o en un departamento en Nueva York (con cocina y vistas de privilegio) o en una ruca en los faldeos cordilleranos (sin cocina, pero con una fogata). Metido en estos trances generalmente hago lo que hace toda la gente: pierdo el equilibrio y pienso que soy inmortal. No quiero decir inmortal literariamente hablando, pues esto sólo lo puede pensar un imbécil y a tanto no llego, sino literalmente inmortal, como los perros y los niños y los buenos ciudadanos que aún no se han enfermado. Por suerte, o por desgracia, todo ataque de optimismo tiene un principio y un final. Si no tuviera final, el ataque de optimismo se convertiría en vocación política. O en mensaje religioso. Y de ahí a sepultar libros (prefiero no decir “quemarlos” porque sería exagerar) hay un solo paso. Lo cierto es que, al menos en mi caso, los ataques de optimismo se acaban, y con ellos se acaba la cocina literaria, se desvanece en el aire la cocina literaria, y sólo quedo yo, convaleciente, y un ligerísimo aroma de ollas sucias, platos mal rebañados, salsas podridas.&lt;br /&gt;La cocina literaria, me digo a veces, es una cuestión de gusto, es decir es un campo en donde la memoria y la ética (o la moral, si se me permite usar esta palabra) juegan un juego cuyas reglas desconozco. El talento y la excelencia contemplan, absortas, el juego, pero no participan. La audacia y el valor sí participan, pero sólo en momentos puntuales, lo que equivale a decir que no participan en exceso. El sufrimiento participa, el dolor participa, la muerte participa, pero con la condición de que jueguen riéndose. Digamos, como un detalle inexcusable de cortesía.&lt;br /&gt;Mucho más importante que la cocina literaria es la biblioteca literaria (valga la redundancia). Una biblioteca es mucho más cómoda que una cocina. Una biblioteca se asemeja a una iglesia mientras que una cocina cada día se asemeja más a una morgue. Leer, lo dijo Gil de Biedma, es más natural que escribir. Yo añadiría, pese a la redundancia, que también es mucho más sano, digan lo que digan los oftalmólogos. De hecho, la literatura es una larga lucha de redundancia en redundancia, hasta la redundancia final.&lt;br /&gt;Si tuviera que escoger una cocina literaria para instalarme allí durante una semana, escogería la de una escritora, con la salvedad de que esa escritora no fuera chilena. Viviría muy a gusto en la cocina de Silvina Ocampo, en la de Alejandra Pizarnik, en la de la novelista y poeta mexicana Carmen Boullosa, en la de Simone de Beauvoir. Entre otras razones, porque son cocinas que están más limpias.&lt;br /&gt;Algunas noches sueño con mi cocina literaria. Es enorme, como tres estadios de fútbol, con techos abovedados y mesas interminables en donde se amontonan todos los seres vivos de la tierra, los extinguidos y los que dentro de no mucho se extinguirán, iluminada de forma heterodoxa, en algunas zonas con reflectores antiaéreos y en otras con teas, y por supuesto no faltan zonas oscuras en donde solamente se vislumbran sombras anhelantes o amenazantes, y grandes pantallas en las cuales se observan, con el rabillo del ojo, películas mudas o exposiciones de fotos, y en el sueño, o en la pesadilla, yo me paseo por mi cocina literaria y a veces enciendo un fogón y me preparo un huevo frito, incluso a veces una tostada. Y después me despierto con una enorme sensación de cansancio.&lt;br /&gt;No sé lo que se debe hacer en una cocina literaria, pero sí sé lo que no se debe hacer. No se debe plagiar. El plagiario merece que lo cuelguen en la plaza pública. Esto lo dijo Swift, y Swift, como todos sabemos, tenía más razón que un santo. Así que este punto queda claro: no se debe plagiar, a menos que desees que te cuelguen de la plaza pública. Aunque a los plagiarios, hoy en día, no los cuelgan. Por el contrario, reciben becas, premios, cargos públicos, y, en el mejor de los casos, se convierten en best-sellers y líderes de opinión. Qué término más extraño y feo: líder de opinión. Supongo que significará lo mismo que pastor de rebaño, o guía espiritual de los esclavos, o poeta nacional, o padre de la patria, o madre de la patria, o tío político de la patria.&lt;br /&gt;En mi cocina literaria ideal vive un guerrero, al que algunas voces (voces sin cuerpo ni sombra) llaman escritor. Este guerrero está siempre luchando. Sabe que al final, haga lo que haga, será derrotado. Sin embargo recorre la cocina literaria, que es de cemento, y se enfrenta a su oponente sin dar ni pedir cuartel.&lt;br /&gt;_________________________&lt;br /&gt;Publicado por &lt;strong&gt;Revista Ñ&lt;/strong&gt;. &lt;strong&gt;Clarín&lt;/strong&gt;, Buenos Aires, el 25.03.2001.&lt;br /&gt;_________________________&lt;br /&gt;Tomado del excelente sitio &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.ddooss.org/"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;www.ddooss.org&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; de la Asociación de amigos del arte y la cultura de Valladolid.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;_______________________&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;EL ARTE DE ESCRIBIR CUENTOS&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Roberto Bolaño&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Como ya tengo 44 años, voy a dar algunos consejos sobre el arte de escribir cuentos...&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rg5xY7cjCVI/AAAAAAAAArQ/j9WqEIUW3yw/s1600-h/Escribir.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5048096905417132370" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rg5xY7cjCVI/AAAAAAAAArQ/j9WqEIUW3yw/s320/Escribir.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;1) Nunca abordes los cuentos de uno en uno; honestamente, uno puede estar escribiendo el mismo cuento hasta el día de su muerte.&lt;br /&gt;2) Lo mejor es escribir los cuentos de tres en tres, o de cinco en cinco. Si te ves con energía suficiente, escríbelos de nueve en nueve o de quince en quince.&lt;br /&gt;3) Cuidado: la tentación de escribirlos de dos en dos es tan peligrosa como dedicarse a escribirlos de uno en uno, pero lleva en su interior el mismo juego sucio y pegajoso de los espejos amantes.&lt;br /&gt;4) Hay que leer a Quiroga, a Felisberto Hernández y hay que leer a Borges. Hay que leer a Rulfo, a Monterroso, a García Márquez. Un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni a Umbral. Sí que leerá a Cortázar y a Bioy Casares, pero en modo alguno a Cela y a Umbral.&lt;br /&gt;5) Lo repito una vez más por si no ha quedado claro: a Cela y a Umbral, ni en pintura.&lt;br /&gt;6) Un cuentista debe ser valiente. Es triste reconocerlo, pero es así.&lt;br /&gt;7) Los cuentistas suelen jactarse de haber leído a Petrus Borel. De hecho, es notorio que muchos cuentistas intentan imitar a Petrus Borel. Gran error: ¡Deberían imitar a Petrus Borel en el vestir! ¡Pero la verdad es que de Petrus Borel apenas saben nada! ¡Ni de Gautíer, ni de Nerval!&lt;br /&gt;8) Bueno: lleguemos a un acuerdo. Lean a Petrus Borel, vístanse como Petrus Borel, pero lean también a Jules Renard y a Marcel Schwob; sobre todo lean a Marcel Schwob y de éste pasen a Alfonso Reyes y de ahí a Borges.&lt;br /&gt;9) La verdad es que con Edgar Allan Poe todos tendríamos de sobra.&lt;br /&gt;10) Piensen en el punto número nueve. Uno debe pensar en el nueve. De ser posible: de rodillas.&lt;br /&gt;11) Libros y autores altamente recomendables: &lt;strong&gt;De lo Sublime&lt;/strong&gt; del Seudo Longino; los sonetos del desdichado y valiente Philip Sidney, cuya biografía escribió Lord Brooke; la antología de Spoon River de Edgar Lee Masters; &lt;strong&gt;Suicidios ejemplares&lt;/strong&gt; de Vila Matas.&lt;br /&gt;12) Lean estos libros y lean también a Chéjov y a Raymond Carver, uno de los dos es el mejor cuentista que ha dado este siglo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;__________________________&lt;br /&gt;Texto escrito en 1997. Publicado en Noviembre, 2001, en el diario &lt;strong&gt;El País&lt;/strong&gt; de Uruguay.&lt;br /&gt;__________________________&lt;br /&gt;Tomado del sitio &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.letrasdechile.cl/"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;www.letrasdechile.cl&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;__________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;Roberto Bolaño&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; nació en Santiago de Chile en 1953, pero pasó su infancia en ciudades como Los Ángeles, Valparaíso, Quilpue, Viña del Mar y Cauquenes. A los 13 años, se trasladó con su familia a México. Vivió su adolescencia concentrado en la lectura, encerrado durante horas en una biblioteca pública de Ciudad de México. En 1973, decidió volver a Chile con el propósito de apoyar el proceso de reformas socialistas de Salvador Allende. Tras un largo viaje en autostop y en barco por Suramérica, su llegada a Chile fue pocos días posterior al golpe de Estado protagonizado por Augusto Pinochet, por lo que decidió unirse a la resistencia contra el nuevo orden dictatorial. Pocos días después fue detenido cerca de Concepción y liberado luego de ocho días, gracias a la ayuda de un antiguo compañero de estudios en Cauquenes que se encontraba entre los policías que debían custodiarlo.&lt;br /&gt;Regresó nuevamente a México, donde junto al poeta Mario Santiago Papasquiaro fundó el movimiento poético infrarrealista, que, surgido a partir de reuniones y tertulias en el Café La Habana de la calle Bucarelli, se opuso radicalmente a los poderes dominantes en la poesía mexicana y al establishment literario mexicano. Luego emigró a España, concretamente a Cataluña, donde ya vivía su madre. Allí desempeñó diversos oficios —vendimiador en verano, vigilante nocturno de un camping en Castelldefels, vendedor en un almacén de barrio— antes de poder dedicarse por completo a la literatura. En 1998, ganó el Premio Herralde de novela, gracias su obra &lt;strong&gt;Los detectives salvajes&lt;/strong&gt;, por la que también obtuvo el Premio de Novela Rómulo Gallegos, al año siguiente. En 2004, un año después de su muerte, obtuvo el premio Salambó a la mejor novela escrita en castellano, por &lt;strong&gt;2666&lt;/strong&gt;. Bolaño se presenta en algunas de sus obras (como &lt;strong&gt;Los detectives salvajes&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;Amuleto&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;Estrella distante&lt;/strong&gt; o &lt;strong&gt;2666&lt;/strong&gt;) como su alter ego, Arturo Belano. También aparece retratado en las novelas &lt;strong&gt;Soldados de Salamina&lt;/strong&gt; de Javier Cercas y en &lt;strong&gt;Mantra&lt;/strong&gt; de Rodrigo Fresán. Falleció el martes 14 de julio de 2003 en el hospital Valle de Hebrón de Barcelona, tras pasar diez días en coma como consecuencia de una insuficiencia hepática. Dejó inconclusa la novela &lt;strong&gt;2666&lt;/strong&gt;, en la cual llevó al extremo su capacidad fabuladora, esta vez en torno a un personaje que retoma la figura del escritor desaparecido Benno von Archimboldi.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rg5vvbcjCUI/AAAAAAAAArI/9n2vdscfIeM/s1600-h/Portada+de+2666.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5048095092940933442" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rg5vvbcjCUI/AAAAAAAAArI/9n2vdscfIeM/s320/Portada+de+2666.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;2666&lt;/strong&gt;. Roberto Bolaño. Anagrama, Barcelona, España, 2004.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Daniela Herrera&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de ser una novela voluminosa, &lt;strong&gt;2666&lt;/strong&gt; no es una historia conclusa. Se podría decir que es una fábula abierta. A la muerte de Bolaño, el crítico español Ignacio Echeverría y el escritor argentino Rodrigo Fresán recibieron instrucciones de dividir la novela en cinco obras más pequeñas, que se editarían separadamente. Pero los amigos de Bolaño decidieron obviar sus requerimientos para finalmente editar un libro de más de mil páginas. Puede que esto haya influido en el precio exorbitante que exhibió durante sus primeros días en librerías (algo más de 30 mil pesos), un precio que pocos podían pagar.&lt;br /&gt;Leer se puede transformar en un escape para chicos aburridos o para gente aproblemada que encuentra en los libros lugares más seguros que los que habitan comúnmente. &lt;strong&gt;2666&lt;/strong&gt; fue definida por Fresán como “una playa donde pasean otras cinco novelas” y vaya playa que es. Se puede nadar en un mar violento sin tener que ahogarse, dar un paseo tranquilo por la orilla, emborracharse en la arena o mirar la puesta de sol tomado de la mano. Es un mundo que se compone no sólo de las cinco novelas interiores, sino también del último libro del último escritor chileno.&lt;br /&gt;Todo comienza por la obsesión de cuatro críticos literarios por un escritor alemán llamado Benno von Archimboldi, de quien poco y nada se sabe. De ahí, la historia toma otro rumbo cuando un dato los lleva a la ciudad de Santa Teresa, donde supuestamente se ha encontrado una pista del alemán. Santa Teresa es la ciudad imaginaria donde ocurre el resto de los hechos que se intercalan con asesinatos de mujeres del lugar y un exiliado chileno, que es el protagonista de la segunda novela. Todo ocurre en la ciudad inventada por Bolaño, donde también va a parar Fate, un periodista de Nueva York que anda en busca de una pelea de box. Ahí se reúnen los protagonistas de las tres novelas anteriores. La cuarta novela trata de los crímenes de Santa Teresa; las mujeres mueren a vista y paciencia de las Instituciones y es ahí donde se instala el abismo de las novelas de Bolaño; abismo que lo perseguía desde el momento en que supo que la enfermedad que finalmente lo mató, lo estaba alcanzando.&lt;br /&gt;Bolaño fue una fábula en sí mismo. No hablaba mucho sobre él, pero amaba mitificar a otros. &lt;strong&gt;2666&lt;/strong&gt; es un ladrillo –literal y metafóricamente hablando–, del mundo que Bolaño creó. Una realidad alternativa compuesta de instantes que, en conjunto, crean una monstruosidad, un monumento tan grande que es como mirar el mar cuando niño: produce una mezcla de fascinación y miedo a la vez.&lt;br /&gt;_________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;Daniela Herrera&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; es una periodista chilena. Para el momento de elaborar esta nota, trabajaba para la revista &lt;strong&gt;Zona de contacto&lt;/strong&gt;, del diario &lt;strong&gt;El Me&lt;/strong&gt;rcurio. Este breve texto corresponde a un texto suyo más extenso titulado &lt;strong&gt;&lt;em&gt;El lector de los suburbios&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;. Fecha de aparición: 01/06/2006.&lt;br /&gt;_________________________&lt;br /&gt;Si aún no te has podido asomar a esta formidable novela de Roberto Bolaño, puedes leer sus primeras páginas en la siguiente dirección:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.clubcultura.com/clubcultura/robertobolano/adelantopdf.pdf"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;http://www.clubcultura.com/clubcultura/robertobolano/adelantopdf.pdf&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;_______________________&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Entrevista a Gao Xingjian&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;“LA APERTURA ECONÓMICA&lt;br /&gt;NO SUPONE LIBERTAD DE EXPRESIÓN”&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Matías Néspolo&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Defensor de la libertad del individuo frente al poder y las ideologías, Gao Xingjian se ha ganado a pulso la persecución y la censura del Partido Comunista chino que lo ha acusado de “contaminación espiritual”. Narrador, ensayista, dramaturgo y director teatral, Xingjian es el primer escritor del gigante asiático distinguido con el Nóbel.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rg5s0LcjCTI/AAAAAAAAArA/-BwLEfoY098/s1600-h/Gao.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5048091876010428722" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rg5s0LcjCTI/AAAAAAAAArA/-BwLEfoY098/s320/Gao.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;M. N.: ¿Aún hoy padece la persecución política?&lt;br /&gt;G. X.: No puedo entrar en mi país. Incluso está prohibido citar mi nombre en los periódicos. Mis piezas teatrales se han representado en todo el mundo, mis obras han sido traducidas a 34 idiomas, pero mis libros siguen prohibidos en la China continental, aunque circulan libremente en Hong Kong.&lt;br /&gt;M. N.: ¿Cree que sus obras se representarán algún día en China?&lt;br /&gt;G. X.: No lo creo, por lucidez. Pero me da igual, tengo otras cosas de que ocuparme.&lt;br /&gt;M. N.: ¿No vive China hoy un proceso de apertura?&lt;br /&gt;G. X.: Desde Occidente se tiene la percepción de que con la apertura económica llega también a China una apertura cultural, pero una no supone a la otra. La única apertura cierta que hay hoy en día es al consumo y esto no está vinculado con la libertad de expresión. La censura sigue férreamente instalada tanto en mi caso como en el de muchos otros escritores.&lt;br /&gt;M. N.: La huida es un tema constante de su obra, ¿la considera una forma de salvación?&lt;br /&gt;G. X.: Sí, esa es mi filosofía. La huida no es un objetivo, pero sí una forma de salvación de ti mismo y de la creación artística amenazada por las condiciones políticas y sociales. Para vivir y crear a veces estamos obligados a huir.&lt;br /&gt;M. N.: Se puede huir de todo, pero nunca de uno mismo...&lt;br /&gt;G. X.: Éste es el principal conflicto existencial que yo he aprovechado en su fuerza dramática. Como somos incapaces de huir de nuestro propio ego, tenemos que apelar a nuestra conciencia lúcida. Y de eso se debe ocupar la literatura.&lt;br /&gt;M. N.: ¿Para un escritor el ego también puede ser una trampa?&lt;br /&gt;G. X.: Si no cuentas con la lucidez necesaria, el ego también puede ser el infierno. Sartre dijo que el infierno es el otro, pero olvidó que la propia ceguera también puede ser infernal. Muchas de nuestras desgracias surgen de nosotros mismos, de nuestras pulsiones destructivas como la furia o la rabia...&lt;br /&gt;M. N.: ¿Tiene sentido la literatura?&lt;br /&gt;G. X.: El sentido de la literatura es dar voz al individuo frente a la masa, ante el colectivo político o frente a la opresión del poder. De hecho, el escritor apela a unos derechos y deberes individuales que van más allá del contexto político. El régimen puede cambiar pero la obra escrita por un autor no. De esa relación con la posteridad la literatura extrae todo su valor. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;M. N.: ¿Cuál cree que es la función del intelectual?&lt;br /&gt;G. X.: El trabajo del escritor es observar y no juzgar. Es un testigo de su época. Se trata de vivir el presente como un momento perpetuo, con independencia y un pensamiento propio para no dejarse manipular. Éste es el verdadero rol de intelectual: despertar la conciencia humana. Por eso no creo en el escritor comprometido con su tiempo o con determinado movimiento político. M. N.: ¿Qué le brinda el teatro a diferencia de la narrativa?&lt;br /&gt;G. X.: La narrativa es un trabajo solitario. Concibo a mis novelas como si fueran monólogos interiores. El teatro es justamente lo contrario. Es el lugar de encuentro entre el autor, los actores y el público. El texto por sí solo no significa nada. Se convierte en una pieza dramática sólo cuando comienzan los ensayos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;M. N.: ¿Por qué dice que la dramaturgia necesita renovarse?&lt;br /&gt;G. X.: La situación del teatro ha cambiado mucho en los últimos 60 años. Los autores han quedado relegados a un segundo plano frente al protagonismo de los directores, porque les ha faltado la humildad para no subestimar la puesta en escena. Yo he procurado trabajar como autor y como director. Es cierto que hubo dramaturgos como Brecht o Ibsen que hicieron muchos aportes en este sentido, pero hay que ir más allá y para eso necesitamos nuevos autores.&lt;br /&gt;M. N.: ¿Es un hombre solitario?&lt;br /&gt;G. X.: Sí, amo la soledad. La soledad es imprescindible para la creación. Considero a la soledad como una condición necesaria de la libertad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;_______________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;Matías Néspolo&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (1975). Escritor, crítico y periodista argentino, residenciado en España.&lt;br /&gt;Tomado de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Diario ADN&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (versión digital), España, del 26/03/2007. Proporcionado por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Alerta de Noticias Google&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; de la misma fecha.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;_______________________&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Afirma el escritor mexicano Carlos Fuentes:&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;"ME GUSTARÍA UNA LENGUA&lt;br /&gt;MENOS BEATA"&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;María Paulina Ortiz&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;El autor volvió a Colombia, después de varios años de ausencia, para homenajear a su amigo Gabriel García Márquez. Habló sobre literatura y español con EL TIEMPO.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rg5q9LcjCSI/AAAAAAAAAq4/5w5X-jvo2Os/s1600-h/Carlos+Fuentes.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5048089831605995810" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rg5q9LcjCSI/AAAAAAAAAq4/5w5X-jvo2Os/s320/Carlos+Fuentes.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;M.P.O.: Dice que &lt;strong&gt;Cien años de soledad&lt;/strong&gt; se asemeja a la obra cumbre de Cervantes.&lt;br /&gt;C.F.: Lo que más relaciona las dos obras es esta capacidad de que sea un brujo itinerante el que cuenta las historias, tanto en el Quijote como en &lt;strong&gt;Cien años de soledad&lt;/strong&gt;. Está Cide Hamete Benengeli en el primero, y Melquiades en el segundo, extraordinario narrador brujo que ocupa el lugar del autor y que, al mismo tiempo, le da una gran libertad narrativa.&lt;br /&gt;M.P.O.: Usted fue uno de los primeros en leer esta novela de Gabo.&lt;br /&gt;C.F.: Cuando me envió el manuscrito de &lt;strong&gt;Cien años de soledad&lt;/strong&gt; yo estaba en Venecia. Lo leí y traté de comunicarme con él. No lo encontré. Entonces le escribí a Julio Cortázar, en mi afán de comunicar mi emoción. Éramos muy amigos los tres. Le digo esto, que nunca lo he contado: el día que murió Cortázar, yo estaba en Estados Unidos. Llamé a Gabo y le dije la tristeza que sentía por la noticia de la muerte, que había leído en el New York Times. Y Gabo me dijo: “Carlos, no creas todo lo que lees en los periódicos”.&lt;br /&gt;M.P.O.: A veces es más recomendable creer en la ficción...&lt;br /&gt;C.F.: Ese es el genio de García Márquez. Nos enseña que la ficción es parte de la realidad. Uno es el mundo anterior al Quijote, otro es el mundo anterior a&lt;strong&gt; Cien años de soledad&lt;/strong&gt;. Hoy no podríamos entender la realidad sin estos dos libros. Es la magia de la literatura. Su valor no es que refleja realidad, sino que la crea.&lt;br /&gt;M.P.O.: ¿Cómo ve el estado actual de la lengua española?&lt;br /&gt;C.F.: Extraordinario. Una lengua que era un poco marginal, asociada con la decadencia y el subdesarrollo, súbitamente se convierte en la segunda lengua de Occidente. Después del inglés, es la lengua más hablada, enseñada y leída. Esto le da un horizonte a nuestra literatura y a nuestro periodismo que acaso no tenían hace cincuenta años.&lt;br /&gt;M.P.O.: ¿Se habla hoy un español de buena calidad?&lt;br /&gt;C.F.: El castellano es un lenguaje vivo. En consecuencia, está sujeto a transformaciones constantes, a metamorfosis, a enriquecimientos y a empobrecimientos. Es una lengua abierta a horizontes, a que se añadan vocablos populares, a pasar por el camino del spanglish, a que sea olvidada, como está sucediendo en Filipinas. Es un organismo vivo.&lt;br /&gt;M.P.O.: ¿Esa vitalidad es propia del español?&lt;br /&gt;C.F.: Del español más que ninguna otra lengua. Hace un siglo, o medio siglo, eran el inglés y el francés las lenguas de la diplomacia, de la cortesía y de la literatura. Hoy eso ya no es cierto. El francés pasó a un tercer término frente al castellano. Estamos ante una potencia de la lengua, por la cantidad de hispanoparlantes que hay en el mundo y, al mismo tiempo, porque es una de las lenguas más expresivas, más ricas, más mestizas.&lt;br /&gt;M.P.O.: Por fin la Real Academia tiene en cuenta a América Latina en su nueva gramática&lt;br /&gt;C.F.: Es una gran victoria que le debemos en buena medida a un hombre ilustre: Víctor García de la Concha, presidente de la Real Academia Española. Ha significado una apertura hacia el castellano como lengua universal, de un continente, de muchos pueblos, de muchas clases sociales que ahora se reflejan en el diccionario de la Academia.&lt;br /&gt;M.P.O.: Había sido un proceso muy cerrado.&lt;br /&gt;C.F.: Sí, por la debilidad de nuestros pueblos, por nuestra incapacidad de comunicación en algunos momentos. Por las dictaduras, que cierran. Es un proceso que va liado a la expansión de la sociedad, de la cultura y de la política de los países hispanoparlantes.&lt;br /&gt;M.P.O.: Entre latinoamericanos a veces no nos entendemos...&lt;br /&gt;C.F.: Eso es muy divertido. Si yo quiero tener una novia en Chile, tengo que decirle &lt;strong&gt;&lt;em&gt;polola&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;. Si quiero tenerla en Buenos Aires, tengo que decirle &lt;strong&gt;&lt;em&gt;minina&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;. Si es en México, &lt;strong&gt;&lt;em&gt;chamaca&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;M.P.O.: Y está el internet, que empieza a provocar cambios&lt;br /&gt;C.F.: Sé que está pasando, pero ya no me tocó a mí. Yo soy pre-internet. Soy un hombre muy anticuado que escribe a mano. Me digo: si Cervantes escribía con pluma, ¿por qué yo no, verdad? No uso máquinas para comunicarme. Esto me hace premoderno, pero así me siento a gusto y no voy a cambiar a estas alturas.&lt;br /&gt;M.P.O.: Si pudiera hacerle una modificación a la lengua castellana, ¿qué le haría?&lt;br /&gt;C.F.: La haría menos beata. Sin embargo, protegería que hubiese siempre una zona de palabras prohibidas, explosivas. Es una contradicción, pero me gusta esa contradicción. Siempre debe haber palabras prohibidas. Cuando yo era niño, en los Estados Unidos, la palabra &lt;strong&gt;&lt;em&gt;fuck&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; no se podía decir. Era prohibidísima. Luego se pasó a &lt;strong&gt;&lt;em&gt;f...&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; y hoy la dice todo el mundo. Perdió su importancia. Eso está mal. Si pasa, hay que encontrar rápido otra palabra prohibida que le siga dando veneno al lenguaje.&lt;br /&gt;M.P.O.: ¿Un ejemplo con una palabra en nuestro idioma?&lt;br /&gt;C.F.: En castellano cada país tiene sus palabritas. En México tiene que ver con el verbo &lt;strong&gt;&lt;em&gt;chingar&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;. Ahora se ha banalizado. Sin embargo, todavía tiene una gran fuerza. Una fuerza maternal, porque es una referencia a la madre.&lt;br /&gt;M.P.O.: Usted vive entre Londres y Ciudad de México. ¿Tiene el inglés algo que no tenga el español?&lt;br /&gt;C.F.: El inglés tiene más capacidad de crear palabras nuevas. De neologismos. Es una lengua muy flexible para la invención de palabras. Una lengua de absorción de muchas otras. Más que el castellano, porque tiene el alemán, las lenguas nórdicas, el galés... Es muy rica. Pero la nuestra no se queda atrás. Un poquito atrás, no mucho.&lt;br /&gt;M.P.O.: ¿Nos resistimos a lo nuevo?&lt;br /&gt;C.F.: Hemos sido más tradicionales y conservadores. Pero una de las misiones de la literatura es romper, liberar de los corsés a la lengua y permitirle que las carnes se muevan, que se agiten un poco, como si fuera una rumbera.&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;María Paulina Ortiz&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; es una periodista colombiana, redactora del diario &lt;strong&gt;El Tiempo&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;Texto tomado de la edición digital de &lt;strong&gt;El Tiempo&lt;/strong&gt;, Bogotá, del 27/03/2007 y suministrado por &lt;strong&gt;Alerta de Noticias Google&lt;/strong&gt; de la misma fecha.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;EL VENDEDOR DE LIBROS&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Arturo Pérez Reverte&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rg5m_bcjCRI/AAAAAAAAAqw/wbPmg3a9NKE/s1600-h/archivo_y_biblioteca.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5048085472214190354" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rg5m_bcjCRI/AAAAAAAAAqw/wbPmg3a9NKE/s320/archivo_y_biblioteca.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El primer día que lo vi –a principios de los años setenta– me quedé asombrado por su mercancía y su aspecto: un fulano cargado de libros, deambulando como un buhonero por la enloquecida redacción de Pueblo, entre redactores apresurados, jefes de sección al borde del infarto, correctores, linotipistas, fotógrafos, enviados especiales regresando de Oriente Medio, reporteros de sucesos con la foto –robada con el marco a la viuda– del sereno muerto la noche anterior, actores de cine buscándose la vida, flamencas, toreros, putas, alcohólicos relativamente anónimos, burlangas que palmaban la nómina en una noche, y toda, en fin, la fauna estrafalaria que en aquellos tiempos se movía por el legendario edificio de la calle Huertas de Madrid.&lt;br /&gt;El librero ambulante se llamaba José Bustillo, y se ganaba la vida por las redacciones de los diarios, las radios y la televisión. Era un tipo sesentón, simpático y vivaz, que tenía el pelo blanco ligeramente rizado, usaba lentes y vestía muy correcto, con chaqueta y corbata. Aparecía por el periódico el día de cobro, con montones de libros que subía desde su coche, aparcado en la puerta. El coche era una verdadera librería móvil que incluía desde las últimas novedades a clásicos, colecciones de lujo e incluso libros de texto. Y su sistema de venta era arriesgado, pero funcionaba. Vendía a crédito, bajo palabra, y cada mes se le satisfacía, según las posibilidades de cada cual, la cuota adecuada. Apenas le puse la vista encima, me apunté al sistema. Tras un breve análisis de mi limitada economía veinteañera, acordamos tres mil pesetas al mes: la novena parte de mis ingresos de entonces. Y durante catorce o quince años, hasta su muerte, cumplimos como caballeros. Yo aboné mis deudas mensuales puntualmente, y él, a cambio, fue llenando los estantes de mi casa y mi mochila de reportero con libros maravillosos.&lt;br /&gt;Aún siguen junto a mí cuando escribo estas líneas, treinta años después: el Casares y el María Moliner, los tres volúmenes del vocabulario de Lope de Vega editados por la Academia, el valioso caudal biográfico de Emil Ludwig y de André Maurois, las obras completas de Stendhal, Goethe, Tolstoi y Dostoievsky en Aguilar, y las de Thomas Mann y Proust en Plaza y Janés, e innumerables libros de Austral, Alianza o la Biblioteca de Autores Españoles. También fue él quien me proporcionó los primeros volúmenes –Herodoto, Jenofonte, Eurípides– de la Biblioteca Clásica Gredos, de la que, tres décadas después, otro librero amigo, Antonio Méndez, acaba de enviarme el número 345: volumen VI de los discursos de Cicerón. A José Bustillo debo también la primera pieza de la que, con el tiempo, se convertiría en densa bibliografía histórica del siglo XVII, base documental de las aventuras del capitán Alatriste: los siete amenísimos volúmenes de Deleyto y Piñuela sobre la España de Felipe IV. Sin olvidar la deuda que tengo a medias con Bustillo y con un querido compañero de entonces, el periodista José Ramón Zabala, quienes, durante una charla nocturna en torno a tres tazas de café, a la hora de cierre de la edición de provincias, me descubrieron, vía El jugador de ajedrez, a un novelista y biógrafo para mí desconocido, pero que sería decisivo en mi vida y mi biblioteca: el Stefan Zweig de las obras completas encuadernadas en cuero verde por la editorial Juventud; autor entonces ninguneado por la crítica literaria española, y al que, tras la espléndida rehabilitación hecha por la editorial Acantilado, los mismos que entonces lo despreciaban –la única literatura seria eran Faulkner y Joyce, sostenía esa panda de gilipollas– ensalzan ahora sin ningún rubor, como si Zweig y ellos se tutearan de toda la vida.&lt;br /&gt;No recuerdo el año en que murió el vendedor de libros. Fue a finales de los ochenta. Lo que sí recuerdo es que su viuda llamó por teléfono para decirme que en las notas de su marido quedaba pendiente un pago mío, el último, de cinco mil pesetas. Acudí de inmediato a la pequeña tienda familiar que tenían junto a la plaza del Callao, y satisfice mi deuda económica. La otra, a la que intento hacer justicia tecleando estas líneas, no podré satisfacerla nunca. Los libros que he escrito existen, en parte, también gracias a José Bustillo. Y me gusta pensar que tal vez se habría sentido orgulloso llevándolos en el abollado maletero de su coche, paseándolos por las redacciones de los periódicos donde con tanta nobleza se ganaba la vida.&lt;br /&gt;__________________________&lt;br /&gt;Nota aparecida en &lt;strong&gt;El Semanal&lt;/strong&gt; del 26 de marzo de 2006 y tomada de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;El Capitán Alatriste&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, la web oficial de Reverte. Tres notabilísimas recopilaciones de sus artículos se consiguen en Alfaguara bajo los títulos &lt;strong&gt;Patente de corso&lt;/strong&gt; (que es el nombre genérico de su columna en &lt;strong&gt;El Semanal&lt;/strong&gt;), &lt;strong&gt;Con ánimo de ofender&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;No me cogeréis vivo&lt;/strong&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;__________________________&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#3333ff;"&gt;Las mejores 100 novelas&lt;br /&gt;de la lengua española&lt;br /&gt;de los últimos 25 años&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rg5mQbcjCQI/AAAAAAAAAqo/jbUIYsK4Ymg/s1600-h/El+amor+en+los+tiempos.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5048084664760338690" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rg5mQbcjCQI/AAAAAAAAAqo/jbUIYsK4Ymg/s320/El+amor+en+los+tiempos.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Las miradas del mundo hispanohablante han estado enfocadas en Medellín y Cartagena, donde se han llevado a cabo el XIII Congreso de las Academias de la Lengua Española y el IV Congreso Internacional de la Lengua Cspañola.&lt;br /&gt;Miradas que han tenido un significado especial, a raíz de los homenajes que se le han ofrecido al escritor Gabriel García Márquez, con motivo de su cumpleaños número 80, de los 40 de haberse publicado su novela emblemática &lt;strong&gt;Cien años de soledad&lt;/strong&gt; y 25 de haber obtenido el premio Nóbel de Literatura.&lt;br /&gt;Estos dos eventos de trascendental importancia no podían pasar inadvertidos para &lt;strong&gt;Semana&lt;/strong&gt; o simplemente despacharse con una reseña de lo allí hablado o programado. Por ese motivo, esta revista, que en 2007 celebra 25 años de vida, decidió rendirle un homenaje muy especial al castellano. Escoger, mediante una encuesta con expertos del continente americano y de España, las 100 mejores novelas escritas en lengua castellana a partir de 1982.&lt;br /&gt;Y no es un simple capricho seleccionar las obras de ficción más importantes escritas en español durante este período. Por el contrario, la novela ha sido, tal vez, el punto de encuentro más eficaz para los 500 millones de hispanoparlantes que pueblan el planeta. Ha sido el camino para conocer, de la mano de escritores maravillosos, las idiosincrasias y los procesos propios de naciones de las que poco o nada se sabe más allá de las escuetas noticias: alguna inundación, un golpe de Estado, un triunfo deportivo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#cc9933;"&gt;El jurado&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;En el Nuevo Continente, la novela también ha sido un vehículo trascendental para crear una conciencia latinoamericana, más allá de las singularidades de lo local, las fronteras y las banderas. Y también ha creado un lazo de unión más estrecho con los acontecimientos y cambios que ha vivido España en las últimas décadas.&lt;br /&gt;Esta lista es el resultado de una elección en la que participaron 81 expertos (escritores, editores, críticos literarios, entre otros). No pretende ser la selección definitiva, sino apenas un homenaje que se le rinde a todos los escritores en lengua castellana.&lt;br /&gt;Eso sí, el resultado de esta encuesta refleja una realidad que no se puede desconocer: aún son muy pocos los escritores hispanohablantes que trascienden más allá de las fronteras de sus respectivos países. Un listado en el que figuran varios de los escritores que se consagraron en tiempos del boom, así como los nombres de un puñado de sucesores que han tenido la promoción adecuada a ambos lados del Atlántico. No es gratis que España sea el país que más novelas incluyó en esta selección (32). Allí es donde está la meca de la industria editorial en castellano y es sin duda el país de habla hispana donde más nuevos títulos se publican por año. Y donde más libros se venden, también.&lt;br /&gt;La obra ganadora es &lt;strong&gt;El amor en los tiempos del cólera&lt;/strong&gt;, de Gabriel García Márquez, seguida de cerca por &lt;strong&gt;La fiesta del Chivo&lt;/strong&gt;, de Mario Vargas Llosa. Sin embargo, el escritor chileno Roberto Bolaño recibió más votos que ambos clásicos de la literatura latinoamericana, pero los repartió entre tres de sus novelas que clasificaron entre las mejores 15.&lt;br /&gt;De esta manera &lt;strong&gt;Semana&lt;/strong&gt; festeja 25 años de vida y también celebra la literatura de este último cuarto de siglo, una literatura que se mantiene sólida, vigorosa y vital a pesar de los repetidos anuncios que hablan del final del género, de los libros y de la palabra escrita.&lt;br /&gt;Porque, en últimas, éste es ante todo un homenaje a la palabra escrita, a la palabra que civiliza, que reflexiona, que enriquece a las sociedades. La palabra de un buen escritor.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#cc9933;"&gt;Las mejores 100 novelas de la lengua española&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1) El amor en los tiempos del cólera. Gabriel García Márquez.&lt;br /&gt;2) La fiesta del chivo. Mario Vargas Llosa.&lt;br /&gt;3) Los detectives salvajes. Roberto Bolaño.&lt;br /&gt;4) 2666. Roberto Bolaño.&lt;br /&gt;5) Noticias del Imperio. Fernando del Paso.&lt;br /&gt;6) Corazón tan blanco. Javier Marías.&lt;br /&gt;7) Bartleby y Compañía. Enrique Vila-Matas.&lt;br /&gt;8) Santa Evita. Tomás Eloy Martínez.&lt;br /&gt;9) Mañana en la batalla piensa en mi. Javier Marías.&lt;br /&gt;10) El desbarrancadero. Fernando Vallejo.&lt;br /&gt;11) La virgen de los sicarios. Fernando Vallejo.&lt;br /&gt;12) El entenado. Juan José Saer.&lt;br /&gt;13) Soldados de Salamina. Javier Cercas.&lt;br /&gt;14) Estrella distante. Roberto Bolaño.&lt;br /&gt;15) Paisajes después de la batalla. Juan Goytisolo.&lt;br /&gt;16) La ciudad de los prodigios. Eduardo Mendoza.&lt;br /&gt;17) El jinete polaco. Antonio Muñoz Molina.&lt;br /&gt;18) El testigo. Juan Villoro.&lt;br /&gt;19) Salón de belleza. Mario Bellatín.&lt;br /&gt;20) Cuando ya no importe. Juan Carlos Onetti.&lt;br /&gt;21) La tejedora de coronas. Germán Espinoza.&lt;br /&gt;22) El paraíso en la otra esquina. Mario Vargas Llosa.&lt;br /&gt;23) Cae la noche tropical. Manuel Puig.&lt;br /&gt;24) Doctor Pasavento. Enrique Vila-Matas.&lt;br /&gt;25) Herrumbrosas lanzas. Juan Benet.&lt;br /&gt;26) Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero. Álvaro Mutis.&lt;br /&gt;27) El invierno en Lisboa. Antonio Muñoz Molina.&lt;br /&gt;28) Verdes valles, colinas rojas. Ramiro Pinilla.&lt;br /&gt;29) Mal de amores. Ángeles Mastretta.&lt;br /&gt;30) Donde las mujeres. Álvaro Pombo.&lt;br /&gt;31) El pasado. Alan Pauls.&lt;br /&gt;32) El rastro. Jorge Gómez Jiménez.&lt;br /&gt;33) Santo oficio de la memoria. Mempo Giardinelli.&lt;br /&gt;34) Los años con Laura Díaz. Carlos Fuentes.&lt;br /&gt;35) Plenilunio. Antonio Muñoz Molina.&lt;br /&gt;36) Todas las almas. Javier Marías.&lt;br /&gt;37) Cartas cruzadas. Darío Jaramillo.&lt;br /&gt;38) La casa del padre. Justo Navarro.&lt;br /&gt;39) La visita en el tiempo. Arturo Uslar Pietri.&lt;br /&gt;40) La historia de Horacio. Tomás González.&lt;br /&gt;41) La grande. Juan José Saer.&lt;br /&gt;42) El arte de la fuga. Sergio Pitol.&lt;br /&gt;43) La velocidad de la luz. Javier Cercas.&lt;br /&gt;44) Olvidado rey Gudu. Ana María Matute.&lt;br /&gt;45) La gesta del marrano. Marco Aguinis.&lt;br /&gt;46) Un viejo que leía novelas de amor. Luís Sepúlveda.&lt;br /&gt;47) Plata quemada. Ricardo Piglia.&lt;br /&gt;48) El vuelo de la reina. Tomás Eloy Martínez.&lt;br /&gt;49) Diablo guardián. Xavier Velasco.&lt;br /&gt;50) Igur Neblí. Miquel de Palol.&lt;br /&gt;51) La nieve del almirante. Álvaro Mutis.&lt;br /&gt;52) Vigilia del almirante. Augusto Roa Bastos.&lt;br /&gt;53) Un campeón desparejo. Adolfo Bioy Casares.&lt;br /&gt;54) Los pichiciegos. Fogwill.&lt;br /&gt;55) La burla del tiempo. Mauricio Electorat.&lt;br /&gt;56) Una novela china. César Aira.&lt;br /&gt;57) El inútil de la familia. Jorge Edwards.&lt;br /&gt;58) Lumperica. Diamela Eltit.&lt;br /&gt;59) La otra mano de Lepanto. Carmen Boullosa.&lt;br /&gt;60) En estado de memoria. Tununa Mercado.&lt;br /&gt;61) Veinte años y un día. Jorge Semprún.&lt;br /&gt;62) Ladrón de lunas. Isaac Montero.&lt;br /&gt;63) La cuadratura del círculo. Álvaro Pombo.&lt;br /&gt;64) No me esperen en abril. Alfredo Bryce Echenique.&lt;br /&gt;65) Luna Caliente. Mempo Giardinelli.&lt;br /&gt;66) Una sombra ya pronto serás. Osvaldo Soriano.&lt;br /&gt;67) El cuarto mundo. Diamela Eltit.&lt;br /&gt;68) La silla del Águila. Carlos Fuentes.&lt;br /&gt;69) Temblor. Rosa Montero.&lt;br /&gt;70) Historia del silencio. Pedro Zarraluki.&lt;br /&gt;71) Los fantasmas. César Aira.&lt;br /&gt;72) Angosta. Héctor Abad Faciolince.&lt;br /&gt;73) La muerte como efecto secundario. Ana María Shua.&lt;br /&gt;74) La orilla oscura. José María Merino.&lt;br /&gt;75) La vida exagerada de Martín Romaña. Alfredo Bryce Echenique.&lt;br /&gt;76) Sin remedio. Antonio Caballero.&lt;br /&gt;77) El tiempo de las mujeres. Ignacio Martínez de Pisón.&lt;br /&gt;78) Al morir Don Quijote. Andrés Trapiello.&lt;br /&gt;79) Glosa. Juan José Saer.&lt;br /&gt;80) Crónica de un iniciado. Abelardo Castillo.&lt;br /&gt;81) El traductor. Salvador Benesdra.&lt;br /&gt;82) Cumpleaños. César Aira.&lt;br /&gt;83) La sexta lámpara. Pablo de Santis.&lt;br /&gt;84) El embrujo de Shangai. Juan Marsé.&lt;br /&gt;85) El maestro de esgrima. Arturo Pérez Reverte.&lt;br /&gt;86) Carreteras secundarias. Ignacio Martínez de Pisón.&lt;br /&gt;87) Rosario Tijeras. Jorge Franco.&lt;br /&gt;88) La sombra del viento. Carlos Ruiz Safón.&lt;br /&gt;89) Camino a la perdición. Luis Mateo Díez.&lt;br /&gt;90) A sus plantas rendido un león. Osvaldo Soriano.&lt;br /&gt;91) Memorias de mis putas tristes. Gabriel García Márquez.&lt;br /&gt;92) Autómata. Adolfo García Ortega.&lt;br /&gt;93) Del amor y otros demonios. Gabriel García Márquez.&lt;br /&gt;94) Ella cantaba boleros. Guillermo Cabrera Infante.&lt;br /&gt;95) La novela luminosa. Mario Levrero.&lt;br /&gt;96) La guerra de Galio. Héctor Aguilar Camín.&lt;br /&gt;97) Arráncame la vida. Ángeles Mastreta.&lt;br /&gt;98) Arturo, la estrella más brillante. Reinaldo Arenas.&lt;br /&gt;99) La orilla africana. Rodrigo Rey Rosa.&lt;br /&gt;100) Los vigilantes. Diamela Eltit.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;________________________________&lt;br /&gt;Tomado de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Semana.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; y proporcionado por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Alerta de Noticias Google&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; del 26/03/2007.&lt;br /&gt;Completado con información de &lt;strong&gt;Ficción Breve Libros&lt;/strong&gt; y proporcionada por Roger Michelena. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Muñoz Molina elude el cambio&lt;br /&gt;de la definición de gallego como tonto&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;¿Gallego puede ser sinónimo de tonto? La Comisión de Educación del Congreso ha emplazado a la Real Academia Española de la Lengua, desde el “respeto a su autonomía y a su rigor”, a “estudiar” la definición de la palabra “gallego” como “tonto” y “tartamudo”, acepciones recogidas en el Diccionario de la RAE desde el 2001. De entrada, el académico Muñoz Molina, consultado por Xornal.com, elude el cambio de la definición de gallego como tonto.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rg5j3bcjCPI/AAAAAAAAAqg/pFweHEYXHXk/s1600-h/Antonio+MuÃ±oz+Molina.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5048082036240353522" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rg5j3bcjCPI/AAAAAAAAAqg/pFweHEYXHXk/s320/Antonio+Mu%C3%B1oz+Molina.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;XORNAL. A Coruña/Madrid.- El académico Antonio Muñoz Molina no considera necesario que la Real Academia deba eliminar gallego como sinónimo de tonto y tartamudo, ya que “no manda en la lengua”. Esta opinión choca frontalmente con las aspiraciones del Bloque Nacionalista Gallego (BNG). “La gente piensa que la Academia tiene capacidad de dictaminar, pero la Academia sólo recoge el uso establecido y procura influir a veces para que la continua transformación de la lengua esté dentro de lo que se llama el espíritu de la lengua, que es una cosa muy vaga”, dice Muñoz Molina.&lt;br /&gt;En todo caso, la recomendación de la Comisión de Educación del Congreso ha quedado recogida en una proposición no de Ley, presentada por el diputado del BNG Francisco Rodríguez, que fue aprobada por unanimidad tras una transaccional entre el grupo nacionalista gallego y el PSOE. Paco Rodríguez se ha mostrado crítico con la quinta y sexta acepción del término en el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), referidos a usos propios de Costa Rica y El Salvador, respectivamente, y en los que se define gallego como “tonto” y “tartamudo”.&lt;br /&gt;Según el BNG, respaldado por el PSOE, estos significados, situados por encima de la acepción “la lengua de los gallegos”, suponen un “fallo metodológico” y hacen mención a “usos residuales” de la lengua. Así, Paco Rodríguez opina que el Diccionario de la RAE debería ser “lo más limpio” posible.&lt;br /&gt;La diputada del Partido Popular María Dolores Pan ha manifestado su “reconocimiento y respeto” por la RAE, y ha destacado la “independencia” de su trabajo, tras lo que añadió que “desde la política” no se debería “influir sobre decisiones puramente técnicas”. (Convergència i Unió) CiU de Catalunya ha expresado el apoyo de su grupo a la iniciativa de Paco Rodríguez y ha defendido que la RAE debe ser “más un órgano ejecutivo que lo que le digan otros países”.&lt;br /&gt;Tomado de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Xornal.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, del 29/03/2007 y suministrado por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;abastodenoticias.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; de la misma fecha.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;__________________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;SITIOS WEB RECOMENDADOS&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;Armando José Sequera en La Lupe.com&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;, círculo internacional de literatura de vanguardia. Allí aparecen tres textos suyos: dos cuentos (&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Einstein&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;&lt;em&gt;El huerto&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;) y una crónica (&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Un sueño de acero&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;). Dirección: &lt;a href="http://www.lalupe.com"&gt;http://www.lalupe.com&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;*********************************&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;La compuerta número 12&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, cuento del escritor chileno Baldomero Lillo, en Ciudad Seva. La dirección: &lt;a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/lillo/compuer.htm"&gt;http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/lillo/compuer.htm&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;*********************************&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Cinco lecturas recomendadas&lt;/strong&gt; en el blog hermano Prosoema. Reseñas de cinco libros destinados a niños y jóvenes, publicados en Venezuela: &lt;strong&gt;Narcisa ha desaparecido&lt;/strong&gt;, de Laura Antillano; &lt;strong&gt;Simón coleccionaba tortugas&lt;/strong&gt;, de Mercedes Franco; &lt;strong&gt;La paloma que perdió la pata&lt;/strong&gt;, cuento anónimo popular; &lt;strong&gt;El filósofo saltamontes de Jacqueline Goldberg&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;Juan de papel&lt;/strong&gt;, de Armando José Sequera. La dirección: &lt;a href="http://prosoema321.blogspot.com"&gt;http://prosoema321.blogspot.com&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;*********************************&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;El profesor de castella(s)no&lt;/strong&gt;, &lt;/em&gt;en &lt;strong&gt;&lt;em&gt;La duda Melódica&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, el blog del escritor venezolano Luis Barrera Linares. La dirección: &lt;a href="http://barreralinares.blogspot.com"&gt;http://barreralinares.blogspot.com&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;__________________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-4824620068879612303?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/4824620068879612303/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=4824620068879612303&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/4824620068879612303'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/4824620068879612303'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2007/03/caravasar-no-22.html' title='CARAVASAR No. 22'/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='00122714676458853274'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rg515bcjCXI/AAAAAAAAArg/RbnUdNP6_us/s72-c/Puente+y+cascada.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-2777218805616844530</id><published>2007-04-06T07:50:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T11:36:30.311-08:00</updated><title type='text'>CARAVASAR No. 23</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RhZnbwn-lxI/AAAAAAAAAs4/AS_o-zmxcL4/s1600-h/Equilibrista.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5050337758749300498" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RhZnbwn-lxI/AAAAAAAAAs4/AS_o-zmxcL4/s320/Equilibrista.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; ________________________________&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;ÍNDICE:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;strong&gt;Mi vida con la ola&lt;/strong&gt; (cuento). Octavio Paz.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Diálogo amoroso en &lt;em&gt;La montaña mágica&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (fragmento de novela). Thomas Mann.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Para qué sirve leer&lt;/strong&gt; (artículo). Enrique Vila-Matas.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Bolaño, una obra condenada a la vida&lt;/strong&gt; (artículo). Diego Gándara.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;“Qué pena que Bryce haya convertido el plagio en género literario”: Pérez Álvarez&lt;/strong&gt; (entrevista). Armando G. Tejeda.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Exaltan obra del escritor Fernando del Paso&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Principito vuela al planeta de los negocios&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;__________________________&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;La imagen del equilibrista que abre este número fue tomada del estupendo sitio &lt;strong&gt;&lt;em&gt;www.worth1000.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;__________________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;MI VIDA CON LA OLA&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Octavio Paz&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RhZm9An-lwI/AAAAAAAAAsw/KYhFnvTq6cQ/s1600-h/wave.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5050337230468323074" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RhZm9An-lwI/AAAAAAAAAsw/KYhFnvTq6cQ/s320/wave.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;Cuando dejé aquel mar, una ola se adelantó entre todas. Era esbelta y ligera. A pesar de los gritos de las otras, que la detenían por el vestido flotante, se colgó de mi brazo y se fue conmigo saltando. No quise decirle nada, porque me daba pena avergonzarla ante sus compañeras. Además, las miradas coléricas de las mayores me paralizaron.Cuando llegamos al pueblo, le expliqué que no podía ser, que la vida en la ciudad no era lo que ella pensaba en su ingenuidad de ola que nunca ha salido del mar. Me miró seria: Su decisión estaba tomada. No podía volver. Intenté dulzura, dureza, ironía. Ella lloró, gritó, acarició, amenazó. Tuve que pedirle perdón. Al día siguiente empezaron mis penas. Cómo subir al tren sin que nos vieran el conductor, los pasajeros, la policía? Es cierto que los reglamentos no dicen nada respecto al transporte de olas en los ferrocarriles, pero esa misma reserva era un indicio de la severidad con que se juzgaría nuestro acto.&lt;br /&gt;Tras de mucho cavilar me presenté en la estación una hora antes de la salida, ocupé mi asiento y, cuando nadie me veía, vacié el depósito de agua para los pasajeros; luego, cuidadosamente, vertí en él a mi amiga.&lt;br /&gt;El primer incidente surgió cuando los niños de un matrimonio vecino declararon su ruidosa sed. Les salí al paso y les prometí refrescos y limonadas. Estaban a punto de aceptar cuando se acercó otra sedienta. Quise invitarla también, pero la mirada de su acompañante me detuvo. La señora tomo un vasito de papel, se acercó al depósito y abrió la llave. Apenas estaba a medio llenar el vaso cuando me interpuse de un salto entre ella y mi amiga. La señora me miró con asombro. Mientras pedía disculpas, uno de los niños volvió a abrir el depósito. Lo cerré con violencia.&lt;br /&gt;La señora se llevó el vaso a los labios:&lt;br /&gt;–Ay, el agua esta salada.&lt;br /&gt;El niño le hizo eco. Varios pasajeros se levantaron. El marido llamó al Conductor:&lt;br /&gt;–Este individuo echó sal al agua.&lt;br /&gt;El Conductor llamó al Inspector:&lt;br /&gt;–¿Conque usted echó substancias en el agua?&lt;br /&gt;El Inspector llamó al Policía en turno:&lt;br /&gt;–¿Conque usted echó veneno al agua?&lt;br /&gt;El Policía en turno llamó al Capitán:&lt;br /&gt;–¿Conque usted es el envenenador?&lt;br /&gt;El Capitán llamó a tres agentes. Los agentes me llevaron a un vagón solitario, entre las miradas y los cuchicheos de los pasajeros. En la primera estación me bajaron y a empujones me arrastraron a la cárcel. Durante días no se me hablo, excepto durante los largos interrogatorios. Cuando contaba mi caso nadie me creía, ni siquiera el carcelero, que movía la cabeza, diciendo: “El asunto es grave, verdaderamente grave. ¿No había querido envenenar a unos niños?”&lt;br /&gt;Una tarde me llevaron ante el Procurador.&lt;br /&gt;–Su asunto es difícil –repitió–. Voy a consignarlo al Juez Penal.&lt;br /&gt;Así pasó un año. Al fin me juzgaron. Como no hubo víctimas, mi condena fue ligera. Al poco tiempo, llegó el día de la libertad. El Jefe de la Prisión me llamó:&lt;br /&gt;–Bueno, ya esta libre. Tuvo suerte. Gracias a que no hubo desgracias. Pero que no se vuelva a repetir, porque la próxima le costará caro... Y me miró con la misma mirada seria con que todos me veían.&lt;br /&gt;Esa misma tarde tomé el tren y luego de unas horas de viaje incómodo llegué a México. Tomé un taxi y me dirigí a casa. Al llegar a la puerta de mi departamento oí risas y cantos. Sentí un dolor en el pecho, como el golpe de la ola de la sorpresa cuando la sorpresa nos golpea en pleno pecho: mi amiga estaba allí, cantando y riendo como siempre.&lt;br /&gt;–Cómo regresaste?&lt;br /&gt;–Muy fácil: en el tren. Alguien, después de cerciorarse de que sólo era agua salada, me arrojó en la locomotora. Fue un viaje agitado: de pronto era un penacho blanco de vapor, de pronto caía en lluvia fina sobre la máquina. Adelgacé mucho. Perdí muchas gotas.&lt;br /&gt;Su presencia cambió mi vida. La casa de pasillos obscuros y muebles empolvados se llenó de aire, de sol, de rumores y reflejos verdes y azules, pueblo numeroso y feliz de reverberaciones y ecos.&lt;br /&gt;Cuántas olas es una ola o cómo puede hacer playa o roca o rompeolas un muro, un pecho, una frente que corona de espumas! Hasta los rincones abandonados, los abyectos rincones del polvo y los detritus fueron tocados por sus manos ligeras. Todo se puso a sonreír y por todas partes brillaban dientes blancos. El sol entraba con gusto en las viejas habitaciones y se quedaba en casa por horas, cuando ya hacia tiempo que había abandonado las otras casas, el barrio, la ciudad, el país. Y varias noches, ya tarde, las escandalizadas estrellas lo vieron salir de mi casa, a escondidas. El amor era un juego, una creación perpetua. Todo era playa, arena, lecho de sábanas siempre frescas. Si la abrazaba, ella se erguía, increíblemente esbelta, como tallo liquido de un chopo; y de pronto esa delgadez florecía en un chorro de plumas blancas, en un penacho de risas que caían sobre mi cabeza y mi espalda y me cubrían de blancuras. O se extendía frente a mí, infinita como el horizonte, hasta que yo también me hacia horizonte y silencio. Plena y sinuosa, me envolvía como una música o unos labios inmensos. Su presencia era un ir y venir de caricias, de rumores, de besos. Entraba en sus aguas, me ahogaba a medias y en un cerrar de ojos me encontraba arriba, en lo alto del vértigo, misteriosamente suspendido, para caer después como una piedra, y sentirme suavemente depositado en lo seco, como una pluma. Nada es comparable a dormir mecido en las aguas, si no es despertar golpeado por mil alegres látigos ligeros, por arremetidas que se retiran riendo.&lt;br /&gt;Pero jamás llegué al centro de su ser. Nunca toque el nudo del ay y de la muerte. Quizá en las olas no existe ese sitio secreto que hace vulnerable y mortal a la mujer, ese pequeño botón eléctrico donde todo se enlaza, se crispa y se yergue, para luego desfallecer. Su sensibilidad, como las mujeres, se propagaba en ondas, sólo que no eran ondas concéntricas, sino excéntricas, que se extendían cada vez mas lejos, hasta tocar otros astros. Amarla era prolongarse en contactos remotos, vibrar con estrellas lejanas que no sospechamos. Pero su centro... no, no tenía centro, sino un vacío parecido al de los torbellinos, que me chupaba y me asfixiaba.&lt;br /&gt;Tendido el uno al lado de otro, cambiábamos confidencias, cuchicheos, risas. Hecha un ovillo, caía sobre mi pecho y allí se desplegaba como una vegetación de rumores. Cantaba a mi oído, caracola. Se hacia humilde y transparente, echada a mis pies como un animalito, agua mansa. Era tan límpida que podía leer todos sus pensamientos. Ciertas noches su piel se cubría de fosforescencias y abrazarla era abrazar un pedazo de noche tatuada de fuego. Pero se hacía también negra y amarga. A horas inesperadas mugía, suspiraba, se retorcía. Sus gemidos despertaban a los vecinos. Al oírla el viento del mar se ponía a rascar la puerta de la casa o deliraba en voz alta por las azoteas. Los días nublados la irritaban; rompía muebles, decía malas palabras, me cubría de insultos y de una espuma gris y verdosa. Escupía, lloraba, juraba, profetizaba. Sujeta a la luna, las estrellas, al influjo de la luz de otros mundos, cambiaba de humor y de semblante de una manera que a mí me parecía fantástica, pero que era tal como la marea.&lt;br /&gt;Empezó a quejarse de soledad. Llené la casa de caracolas y conchas, pequeños barcos veleros, que en sus días de furia hacía naufragar (junto con los otros, cargados de imágenes, que todas las noches salían de mi frente y se hundían en sus feroces o graciosos torbellinos). ¡Cuántos pequeños tesoros se perdieron en ese tiempo! Pero no le bastaban mis barcos ni el canto silencioso de las caracolas. Confieso que no sin celos los veía nadar en mi amiga, acariciar sus pechos, dormir entre sus piernas, adornar su cabellera con leves relámpagos de colores. Entre todos aquellos peces había unos particularmente repulsivos y feroces, unos pequeños tigres de acuario, grandes ojos fijos y bocas hendidas y carniceras. No sé por qué aberración mi amiga se complacía en jugar con ellos, mostrándoles sin rubor una preferencia cuyo significado prefiero ignorar. Pasaba largas horas encerrada con aquellas horribles criaturas.Un día no pude más; eché abajo la puerta y me arrojé sobre ellos. Ágiles y fantasmales, se me escapaban entre las manos mientras ella reía y me golpeaba hasta derribarme. Sentí que me ahogaba. Y cuando estaba a punto de morir, morado ya, me depositó en la orilla y empezó a besarme diciendo no sé qué cosas. Me sentí muy débil, molido y humillado. Y al mismo tiempo la voluptuosidad me hizo cerrar los ojos. Porque su voz era dulce y me hablaba de la muerte deliciosa de los ahogados.&lt;br /&gt;Cuando volví en mí, empecé a temerla y a odiarla. Tenía descuidados mis asuntos. Empecé a frecuentar los amigos y reanudé viejas y queridas relaciones. Encontré a una amiga de juventud. Haciéndole jurar que me guardaría el secreto, le conté mi vida con la ola. Nada conmueve tanto a las mujeres como la posibilidad de salvar a un hombre.&lt;br /&gt;Mi redentora empleó todas sus artes, pero, ¿qué podía una mujer, dueña de un número limitado de almas y cuerpos, frente a mi amiga, siempre cambiante –y siempre idéntica a sí misma– en sus metamorfosis incesantes?&lt;br /&gt;Vino el invierno. El cielo se volvió gris. La niebla cayó sobre la ciudad. Llovía una llovizna helada. Mi amiga gritaba todas las noches. Durante el día se aislaba, quieta y siniestra, mascullando una sola sílaba, como una vieja que rezonga en un rincón. Se puso fría; dormir con ella era tiritar toda la noche y sentir cómo se helaba paulatinamente la sangre, los huesos, los pensamientos. Se volvió impenetrable, revuelta. Yo salía con frecuencia y mis ausencias eran cada vez mas prolongadas. Ella, en su rincón, aullaba largamente. Con dientes acerados y lengua corrosiva roía los muros, desmoronaba las paredes. Pasaba las noches en vela, haciéndome reproches. Tenía pesadillas, deliraba con el sol, con un gran trozo de hielo, navegando bajo cielos negros en noches largas como meses. Me injuriaba. Maldecía y reía; llenaba la casa de carcajadas y fantasmas. Llamaba a los monstruos de las profundidades, ciegos, rápidos y obtusos. Cargada de electricidad, carbonizaba lo que rozaba. Sus dulces brazos se volvieron cuerdas ásperas que me estrangulaban. Y su cuerpo verdoso y elástico, era un látigo implacable, que golpeaba, golpeaba, golpeaba.&lt;br /&gt;Huí. Los horribles peces reían con risa feroz. Allá en las montañas, entre los altos pinos y los despeñaderos, respiré el aire frío y fino como un pensamiento de libertad. Al cabo de un mes regresé. Estaba decidido. Había hecho tanto frío que encontré sobre el mármol de la chimenea, junto al fuego extinto, una estatua de hielo. No me conmovió su aborrecida belleza. La eché en un gran saco de lona y salí a la calle, con la dormida a cuestas. En un restaurante de las afueras la vendí a un cantinero amigo, que inmediatamente empezó a picarla en pequeños trozos, que depositó cuidadosamente en las cubetas donde se enfrían las botellas.&lt;br /&gt;________________________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RhZmJwn-lvI/AAAAAAAAAso/_iJCOZ_Vzhs/s1600-h/octavio_paz.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5050336350000027378" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 225px; CURSOR: hand; HEIGHT: 252px" height="284" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RhZmJwn-lvI/AAAAAAAAAso/_iJCOZ_Vzhs/s320/octavio_paz.jpg" width="252" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;Octavio Paz&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (1914-1998). Poeta y ensayista mexicano nacido en Mixcoac. En 1937 asiste al Congreso de Escritores Antifascistas en Valencia (España) con su esposa, la escritora mexicana Elena Garro. Ahí publica &lt;strong&gt;Bajo tu clara sombra&lt;/strong&gt; (1937). El mismo año publica en México &lt;strong&gt;¡No pasarán!&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;Raíz de hombre&lt;/strong&gt;. En 1939, &lt;strong&gt;A la orilla del mundo&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;Noche de resurrecciones&lt;/strong&gt;. Con Efraín Huerta, entre otros, funda la revista &lt;strong&gt;Taller&lt;/strong&gt;. En 1944, con la beca Guggenheim, pasa un año en Estados Unidos. En 1945, entra al Servicio Exterior Mexicano y es enviado a París. A través del poeta surrealista Benjamín Péret conoce a André Breton. Se hace amigo de Albert Camus y otros intelectuales europeos e hispanoamericanos del París de la Posguerra. Durante la década de 1950, publica cuatro libros fundamentales: &lt;strong&gt;El laberinto de la soledad&lt;/strong&gt; (1950), retrato personal en el espejo de la sociedad mexicana; &lt;strong&gt;El arco y la lira&lt;/strong&gt; (1956), su esfuerzo más riguroso por elaborar una poética; &lt;strong&gt;¿Águila o sol?&lt;/strong&gt;, libro de prosa de influencia surrealista, y &lt;strong&gt;Libertad bajo palabra&lt;/strong&gt;. Este último incluye el primero de sus poemas largos, &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Piedra de sol&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, una de las grandes construcciones de la modernidad hispanoamericana. Conoce a Marie José Tramini, con quien se casa en 1964. Publica los libros de poemas &lt;strong&gt;Salamandra&lt;/strong&gt; (1961), anterior a su viaje a la India, y &lt;strong&gt;Ladera este&lt;/strong&gt; (1968), que recoge su producción en ese país, y que incluye su segundo poema largo, &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Blanco&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;. En 1963, obtiene el Gran Premio Internacional de Poesía. Publica los libros de ensayo &lt;strong&gt;Cuadrivio&lt;/strong&gt;, en 1965; &lt;strong&gt;Puertas al campo&lt;/strong&gt;, en 1966, y &lt;strong&gt;Corriente alterna&lt;/strong&gt;, en 1967. En 1968 renuncia a su puesto de embajador en la India por la matanza del 2 de octubre, y en 1971 funda en México la revista &lt;strong&gt;Plural&lt;/strong&gt;. Publica &lt;strong&gt;El mono gramático&lt;/strong&gt;, poema en prosa en el que se funden reflexiones filosóficas, poéticas y amorosas, y en 1974 &lt;strong&gt;Los hijos del limo&lt;/strong&gt;, recapitulación de la poesía moderna. En 1975, publica &lt;strong&gt;Pasado en claro&lt;/strong&gt;, otro de sus grandes poemas largos, recogido al año siguiente en &lt;strong&gt;Vuelta&lt;/strong&gt;, que obtiene el Premio de la Crítica en España. En 1977 deja &lt;strong&gt;Plural&lt;/strong&gt; e inicia la revista &lt;strong&gt;Vuelta&lt;/strong&gt;. Durante la década de los ochenta publica &lt;strong&gt;El ogro filantrópico&lt;/strong&gt;, que recoge sus reflexiones políticas; &lt;strong&gt;Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;Árbol&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;adentro&lt;/strong&gt;, poesía. En 1990 obtiene el Premio Nóbel de Literatura y publica &lt;strong&gt;La otra voz. Poesía de fin de siglo&lt;/strong&gt;; en 1993, La llama doble. Amor y erotismo, y en 1995 &lt;strong&gt;Vislumbres de la India&lt;/strong&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;__________________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Información tomada del sitio &lt;strong&gt;&lt;em&gt;El Poder de la Palabra&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (EPDLP). &lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;_________________________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;DIÁLOGO AMOROSO&lt;br /&gt;EN &lt;em&gt;LA MONTAÑA MÁGICA&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Thomas Mann&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RhZlzQn-luI/AAAAAAAAAsg/YWAVygwn4Ds/s1600-h/La+montaÃ±a+mÃ¡gica+-+Sanatorio+Berghof.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5050335963452970722" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RhZlzQn-luI/AAAAAAAAAsg/YWAVygwn4Ds/s320/La+monta%C3%B1a+m%C3%A1gica+-+Sanatorio+Berghof.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Vista del pueblo y el sanatorio Berghof, donde transcurre la obra.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;–Vamos, es un incidente sin consecuencias, que pasará pronto.&lt;br /&gt;–No, Claudia, sabes perfectamente que lo que dices no es verdad, lo dices sin convicción, estoy seguro. La fiebre de mi cuerpo y las palpitaciones de mi corazón enjaulado y el estremecimiento de mis nervios son lo contrario de un incidente, se trata nada menos que de mi amor por ti, ese amor que se apoderó de mí en el instante en que mis ojos te vieron, o más bien, que reconocí cuando te reconocí a ti, y es él evidentemente el que me ha conducido a este lugar....&lt;br /&gt;–¡Qué locura!&lt;br /&gt;–¡Oh! El amor no es nada si no es locura, una cosa insensata, prohibida y una aventura en el mal. Si no es así, es una banalidad agradable, buena para servir de tema a cancioncitas tranquilas en las llanuras. Pero que yo te he reconocido y que he reconocido mi amor hacia ti, sí, eso es verdad, yo ya te conocí antiguamente, a ti y a tus ojos maravillosos oblicuos, y tu boca y la voz con que me hablas; una vez ya, cuando era colegial, te pedí tu lápiz para entablar contigo una relación social, porque te amaba sin razonar, y es por eso, sin duda, por mi antiguo amor hacia ti, por lo que me quedan esas marcas que el médico ha encontrado en mi cuerpo y que indican que en otro tiempo yo estaba ya enfermo... Te amo, te he amado siempre, pues tú eres el Tú de mi vida, mi sueño, mi destino, mi deseo, mi eterno deseo.&lt;br /&gt;–¡Vamos, vamos! –dijo ella–. ¡Si tus preceptores te viesen!&lt;br /&gt;–Me tienen sin cuidado todos.... La República elocuente, el progreso humano en el tiempo, pues ¡te amo!&lt;br /&gt;Ella acarició dulcemente con la mano los cabellos cortados al rape en la nuca.&lt;br /&gt;–Pequeño burgués –dijo–. Lindo burgués de la pequeña mancha húmeda. ¿Es verdad que me amas tanto?&lt;br /&gt;Exaltado por ese contacto, ya sobre las dos rodillas, la cabeza echada hacia atrás y los ojos cerrados, él continuó hablando:&lt;br /&gt;–Oh, el amor, ¿sabes.....? El cuerpo, el amor, la muerte, esas tres cosas no hacen más que una. Pues el cuerpo es la enfermedad y la voluptuosidad, y es el que hace la muerte; sí, son carnales ambos, el amor y la muerte, ¡y ese es su terror y su enorme sortilegio! Pero la muerte, ¿comprendes?, es, por una parte, una cosa de mala fama, impúdica, que hace enrojecer de vergüenza; y por otra parte es una potencia muy solemne y muy majestuosa (mucho más alta que la vida riente que gana dinero y se llena la panza; mucho más venerable que el progreso que fanfarronea por los tiempos) porque es la historia, y la nobleza, y la piedad, y lo eterno, y lo sagrado, que hace que nos quitemos el sombrero y marchemos sobre la punta de los pies... De la misma manera, el cuerpo, también, y el amor del cuerpo, son un asunto indecente y desagradable, y el cuerpo enrojece y palidece en la superficie por espasmo y vergüenza de sí mismo. ¡Pero también es una gran gloria adorable, imagen milagrosa de la vida orgánica, santa maravilla de la forma y de la belleza, y el amor por él, por el cuerpo humano, es también un interés extremadamente humanitario y una potencia más educadora que toda la pedagogía del mundo...! ¡Oh, encantadora belleza orgánica que no se compone de pintura al óleo ni de piedra, sino de materia viva y corruptible, llena del secreto febril y de la podredumbre! ¡Mira la simetría maravillosa del edificio humano, los hombros y las caderas y los senos floridos a ambos lados del pecho, y las costillas alineadas por parejas y el ombligo en el centro, en la blandura del vientre, y el sexo oscuro entre los muslos! Mira los omóplatos, cómo se mueven bajo la piel sedosa de la espalda, y la columna vertebral que desciende hacia la doble lujuria fresca de las nalgas, y las grandes ramas de los vasos y de los nervios que pasan del tronco a las extremidades por las axilas, y como la estructura de los brazos corresponde a la de las piernas. ¡Oh, las dulces regiones de la juntura interior del codo y del tobillo, con su abundancia de delicadezas orgánicas, bajo sus almohadillas de carne! ¡Qué fiesta más inmensa al acariciar esos lugares deliciosos del cuerpo humano! ¡Fiesta para morir luego sin un solo lamento! ¡Sí, Dios mío, déjame sentir el olor de la piel de tu rótula, bajo la cual la ingeniosa cápsula articular segrega su aceite resbaladizo! ¡Déjame tocar devotamente con mi boca la arteria femoralis que late en el fondo del muslo y que se divide, más abajo, en las dos arterias de la tibia! ¡Déjame sentir la exhalación de tus poros y palpar tu vello, imagen humana de agua y de albúmina, destinada a la anatomía de la tumba, y déjame morir con mis labios pegados a los tuyos!&lt;br /&gt;No abrió los ojos después de haber hablado, permaneció sin moverse, la cabeza inclinada, las manos que sostenían el pequeño lapicero de plata, separadas, temblando y vacilando sobre sus rodillas.&lt;br /&gt;–Eres en efecto, un galanteador que sabe solicitar de una manera profunda, a la alemana –dijo ella y le puso un tricornio de papel–. ¡Adiós, príncipe Carnaval! ¡Esta noche la línea de tu fiebre será muy mala, te lo predigo! –al decir esto se levantó de la silla, se dirigió a la puerta, dudó un momento en el umbral, dio media vuelta elevando uno de sus brazos desnudos, con la mano en el pestillo y, por encima del hombro, dijo en voz baja:&lt;br /&gt;– No te olvides de devolverme el lápiz.&lt;br /&gt;Y salió. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;________________________________&lt;br /&gt;Diálogo entre Hans Castorp y Claudia Chauchat, extraído de &lt;strong&gt;La montaña mágica&lt;/strong&gt; de Thomas Mann.&lt;br /&gt;________________________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Tomado del sitio web &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Sexo/Vida&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; del psiquiatra argentino Adrián Sapetti. Dirección: &lt;a href="http://www.sexovida.com"&gt;http://www.sexovida.com&lt;/a&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;________________________________ &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RhZiZwn-ltI/AAAAAAAAAsY/lJTtCoxDOv4/s1600-h/thomas__mann,property=originalSize.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5050332226831423186" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 185px; CURSOR: hand; HEIGHT: 264px" height="289" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RhZiZwn-ltI/AAAAAAAAAsY/lJTtCoxDOv4/s320/thomas__mann,property%3DoriginalSize.jpg" width="210" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;Thomas Mann&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (1875-1955). Novelista y crítico alemán, una de las figuras más importantes de la literatura de la primera mitad del siglo XX; sus novelas exploran la relación entre el artista y el burgués o entre una vida de contemplación y otra de acción. Mann, hermano menor del novelista y dramaturgo Heinrich Mann, nació en una antigua familia de comerciantes en Lübeck el 6 de junio de 1875. Después de la muerte de su padre, la familia se trasladó a Munich, donde se educó Mann. Fue oficinista en una compañía de seguros y miembro del comité de dirección de la revista satírica Simplicissimus, antes de dedicarse a la escritura como profesión. Estuvo influido por dos filósofos alemanes, Arthur Schopenhauer y Friedrich Nietzsche, aunque rechazaba las ideas de este último. En uno de sus últimos libros, &lt;strong&gt;Ensayos de tres décadas&lt;/strong&gt; (1947), analiza sus propios escritos literarios rastreando las influencias de esos pensadores y de otros artistas. Las novelas de Mann se caracterizan por una reproducción precisa de los detalles de la vida moderna y antigua, por un profundo y sutil análisis intelectual de las ideas y los personajes, por un punto de vista distanciado e irónico, combinado con un profundo sentido trágico. Sus héroes son con frecuencia personajes burgueses que sobrellevan un conflicto espiritual. Mann exploró también en la psicología del artista creativo. Muchos cuentos cortos precedieron a la escritura de su primera novela importante, &lt;strong&gt;Los Buddenbrook&lt;/strong&gt; (1901), que estableció su reputación literaria y se tradujo a numerosas lenguas. El tema de este libro, el conflicto entre el hombre de temperamento artístico y su entorno de clase media burguesa, volverá a reaparecer en su libro de cuentos &lt;strong&gt;Tonio Kröger&lt;/strong&gt; (1903) y en la novela &lt;strong&gt;Muerte en Venecia&lt;/strong&gt; (1912), llevada al cine por Visconti, y a la ópera por Benjamin Britten. En &lt;strong&gt;La montaña mágica&lt;/strong&gt; (1924), su obra más famosa y una de las novelas más excepcionales del siglo XX, Mann somete a la civilización europea contemporánea a un minucioso análisis. Entre sus obras posteriores se encuentran los cuentos &lt;strong&gt;Desorden y dolor precoz&lt;/strong&gt; (1925), sobre el amor paterno, y &lt;strong&gt;Mario y el mago&lt;/strong&gt; (1930), en el que señala los peligros de la dictadura fascista y la cobardía intelectual; la serie de cuatro novelas basada en la historia bíblica de José, &lt;strong&gt;José y sus hermanos&lt;/strong&gt; (1934-1944), y las novelas &lt;strong&gt;Doctor Faustus&lt;/strong&gt; (1947), &lt;strong&gt;El elegido&lt;/strong&gt; (1951) y &lt;strong&gt;Confesiones del estafador Felix Krull&lt;/strong&gt; (1954). Mann fue también un notable crítico literario. Entre sus escritos críticos se encuentra &lt;strong&gt;Consideraciones de un apolítico&lt;/strong&gt; (1918), un ensayo autobiográfico en el que llega a la conclusión de que un artista debe estar integrado en la sociedad. Su propio compromiso le llevó a la pérdida de la nacionalidad alemana en 1936 —a pesar de que había recibido en 1929 el Premio Nóbel de Literatura—, y eso que desde 1933 se había exiliado de Alemania, con la llegada de Adolf Hitler al poder. Mann se refugió primero en Suiza y después en los Estados Unidos (1938), de donde se hizo ciudadano en 1944. En 1953, se estableció cerca de Zurich (Suiza), donde murió el 12 de agosto de 1955. Fue padre del autor Klaus Mann y de la escritora y actriz Erika Mann.&lt;br /&gt;_________________________________&lt;br /&gt;Información tomada del sitio &lt;strong&gt;&lt;em&gt;El Poder de la Palabra&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (EPDLP).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;_________________________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;¿PARA QUÉ SIRVE LEER?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Enrique Vila-Matas&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RhZhywn-lsI/AAAAAAAAAsQ/u7pgZ46Fy4U/s1600-h/Libros.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5050331556816524994" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RhZhywn-lsI/AAAAAAAAAsQ/u7pgZ46Fy4U/s320/Libros.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Ayer por la mañana me propusieron escribir un artículo para explicar por qué hay que leer. Nunca he entendido por qué debo hacer apostolado de la lectura. Escribí con cierto malhumor, a lo largo de la mañana, el artículo solicitado. Y casi sin darme cuenta acabé recomendando no leer. Expliqué que la compañía de un buen libro es muy peligrosa, pues precisamente porque la literatura nos permite nada menos que comprender la vida, nos deja afuera de ella.&lt;br /&gt;Por la noche, en un coloquio, alguien me preguntó si era capaz yo de explicarle para qué sirve leer. Entonces, a pesar de lo que había escrito aquella mañana, estuve a punto de enojarme por el desprecio hacia los libros que parecía contener aquella pregunta. “Para nada”, iba a contestarle iracundo, “no sirve para nada leer del mismo modo que la literatura no ha servido nunca para nada. ¿Satisfecho?”&lt;br /&gt;A diferencia de la mañana, me encontraba yo en aquel momento de buen humor y decidí, más que enfadarme, evangelizar a aquel indígena del país de los analfabetos. Tal vez porque la guerra lo contamina todo, se me ocurrió hablarle al indígena de la fotografía de una biblioteca medio derruida por los bombardeos. A través del tejado hundido, se ven edificios fantasmales. Pero las estanterías de la biblioteca permanecen en su lugar y los libros alineados en ellas parecen intactos. Tres hombres están de pie entre los escombros y se dedican a fatigar los anaqueles, los tres están absortos en la tarea de escoger un libro para leer.&lt;br /&gt;Le describí la fotografía de la biblioteca de Londres al indígena y después le dije que, cuando me preguntan si la lectura sirve para algo, siempre suelo contestar que una de las grandezas de la literatura estriba en que ésta muchas veces puede ser algo así como un espejo que se adelanta, un espejo que, como algunos relojes, tiene la capacidad de adelantarse. Estaba pensando en Jordi Llovet, que ha dicho algo parecido recientemente. Y no sé cómo fue que decidí pasar a dirigirme al público en general. Kafka se adelantó, les dije, fue el más perceptivo de los escritores, pues vio hacia dónde evolucionaría la distancia entre Estado e individuo, singularidad y colectividad, masa y ser ciudadano. Por eso seguramente le gustaba tanto &lt;strong&gt;Bouvard et Pécuchet&lt;/strong&gt;, (de Gustav Flaubert) donde hay un certero diagnóstico de cómo la estupidez avanzará imparable en el mundo occidental.&lt;br /&gt;Otro asombroso ejemplo de percepción lo hallamos en el &lt;strong&gt;Nostromo&lt;/strong&gt; de Joseph Conrad, escrito en 1904, donde se nos habla de los hombres de negocios americanos de la Concesión Gould, unos tipos belicosos que consiguen, sin demasiada resistencia, transformarse en un imperio dentro del imperio, en el clásico Imperium in imperio: “Cuando le llegue su hora al país mayor del Universo, tomaremos el control y la dirección de todo: industria, comercio, legislación, prensa, arte, política y religión, desde el Cabo de Hornos hasta el estrecho de Smith y más allá si hay algo que valga la pena en el Polo Norte”.&lt;br /&gt;Dejé de hablarle al público en general y volví a dirigirme exclusivamente al indígena para preguntarle si, en tiempos de destrucción y guerra como los que vivíamos, seguía pensando que leer no servía para nada. El hombre me miró con la media sonrisa del ignorante y no dijo nada. Todos vivimos, le dije, en el régimen y el orden que, como un reloj que se adelanta, percibieron perfectamente Kafka y Conrad, y las cosas no hacen más que empeorar, lo que no significa que debamos renunciar al humor; sepa usted que a Kafka y Conrad les sobraba humor, el mismo que le falta a la máquina devastadora del poder, esa máquina especializada en aplastar al ciudadano.&lt;br /&gt;Pero nos rodean los libros, la risa y la imaginación, concluí. Y poco después, salí a la calle. Era una noche clara y fresca, algo despejada por el viento. Es verdad, pensé lo que decía la canción: la noche no es la mañana. Y me sentí de un humor todavía más infinito que el de las estanterías con los libros que no hemos leído ni leeremos nunca y que se extienden hasta la oscuridad del espacio más remoto de la biblioteca universal.&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;Esta nota apareció en &lt;strong&gt;&lt;em&gt;La Nación On Line&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; del 09/09/2003. La tomamos del catálogo de artículos del sitio &lt;strong&gt;&lt;em&gt;www.edicionesdelsur.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;________________________________ &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RhZgqAn-lrI/AAAAAAAAAsI/K3H_87gacGI/s1600-h/Vila.Matas.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5050330306981041842" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RhZgqAn-lrI/AAAAAAAAAsI/K3H_87gacGI/s320/Vila.Matas.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;Enrique Vila-Matas&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;. Nace en Barcelona en 1948, frente al cine Metropol de esta ciudad. Infancia en el 343 de la calle Rosellón, junto al Paseo de San Juan. Estudios de Derecho y periodismo. En 1968 entra de redactor en la revista de cine &lt;strong&gt;Fotogramas&lt;/strong&gt;. En 1971 dirige dos cortometrajes, &lt;strong&gt;Todos los jóvenes tristes&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;Fin de verano&lt;/strong&gt;. En 1973 publica su primer libro, &lt;strong&gt;Mujer en el espejo contemplando el paisaje&lt;/strong&gt;. En esos días es crítico de cine de la revista &lt;strong&gt;Destino&lt;/strong&gt;. En 1974 se instala en París, donde vivirá dos años y escribirá su segunda novela, &lt;strong&gt;La asesina ilustrada&lt;/strong&gt; (sobre esa época girará más tarde su libro autobiográfico &lt;strong&gt;París no se acaba nunca&lt;/strong&gt;, publicado en Barcelona en 2003). En 1976 regresa a Barcelona y conoce a Paula de Parma, su mujer. Su tercera novela aparecerá en 1980 y la aceptación de los lectores le llegará en 1985 con su emblemático libro &lt;strong&gt;Historia abreviada de la literatura portátil&lt;/strong&gt;. Seguirían otros títulos célebres: &lt;strong&gt;Suicidios ejemplares&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;El viaje vertical&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;Bartleby y compañía&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;El mal de Montano&lt;/strong&gt;, entre otros. Su obra ha sido traducida a 27 idiomas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;___________________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;Bolaño, una obra condenada a la vida&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Diego Gándara&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RhZgPQn-lqI/AAAAAAAAAsA/BP7QH0_jnF4/s1600-h/Roberto+BolaÃ±o.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5050329847419541154" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RhZgPQn-lqI/AAAAAAAAAsA/BP7QH0_jnF4/s320/Roberto+Bola%C3%B1o.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;“Rechazos de Anagrama, Grijalbo, Planeta, con toda seguridad también de Alfaguara, Mondadori. Un no de Muchnik, Seix Barral, Destino… Todas las editoriales… Todos los lectores…”. Así resumía Roberto Bolaño su carrera literaria en el otoño de 1990, una carrera compuesta por muchísimos rechazos editoriales, pero también, y sobre todo, por su vocación tenaz de seguir escribiendo pese a todo, en medio de la catástrofe y de la tormenta, con un hijo en las rodillas y hasta que cayera la noche, cuando los demonios intentaran llevarlo. Hasta el infierno, sí, pero escribiendo. Diecisiete años después y cuando están a punto de cumplirse cuatro años de su muerte, Roberto Bolaño sigue siendo una referencia indiscutida dentro del panorama literario en castellano y, todo parece indicarlo, un autor destinado a convertirse en clásico, uno de esos clásicos modernos que serán leídos atentamente, una y otra vez, por los escritores del porvenir porque su obra –inacabable, inconclusa– no para de crecer. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Libros robados&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;. Y es que a su obra publicada en vida, una obra que dinamitó los géneros y renovó el desolado paisaje de la literatura hispanoamericana, se han ido agregando novelas inconclusas y esbozos narrativos que el escritor chileno dejó desperdigados en numerosos archivos y en pequeñas libretas en las que estuvo trabajando hasta que le sorprendiera la muerte en julio de 2003 y que no han hecho más que incrementar una obra inmensa a la que se le seguirán agregando textos cuyo valor narrativo es incalculable. En ese sentido, &lt;strong&gt;La Universidad Desconocida&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;El secreto del mal&lt;/strong&gt;, los dos libros que Anagrama acaba de publicar y que reúnen su poesía completa y unos cuantos textos narrativos, son una parte importantísima de una literatura compleja y de altísima calidad, construida a la intemperie y en la que las lecturas, la imaginación, la experiencia vivida y los libros robados y leídos en cualquier punto del mapa se confunden con la experiencia vital y literaria del autor de &lt;strong&gt;Los detectives salvajes&lt;/strong&gt;. Desde &lt;strong&gt;2666&lt;/strong&gt;, una novela inmensa y monumental, publicada de manera póstuma, hasta los textos a mitad de camino entre el periodismo, el artículo de opinión y la miscelánea agrupados, también de manera póstuma, en &lt;strong&gt;Entre paréntesis&lt;/strong&gt; (editado por Anagrama), los libros de y sobre Bolaño no han parado de multiplicarse, hasta el punto de que muchos de ellos reúnen homenajes y unas cuantas entrevistas que el autor de &lt;strong&gt;Estrella distante&lt;/strong&gt; ha concedido a diversos medios de España y de América Latina. Así, &lt;strong&gt;Para Roberto Bolaño, de su editor Jorge Herralde&lt;/strong&gt; es una semblanza del escritor, mientras que &lt;strong&gt;Bolaño por sí mismo, de Andrés Braithwaite&lt;/strong&gt;, reúne unas cuantas entrevistas de Bolaño, además de fotos inéditas y de diálogos que el escritor mantuvo con colegas de la talla de Rodrigo Fresán y Ricardo Piglia. La lectura de estos cuentos y de estos poemas permite ver a Bolaño en su travesía vital, desde el poeta incendiario que en su juventud atemorizaba al D.F. mexicano hasta el trotamundos que recorrió por tierra América Latina y regresó a Chile en los meses previos al golpe militar de Augusto Pinochet para integrarse a la izquierda resistente. Pero también al autor que regresó a México y se encauzó en su tarea heroica de convertirse en escritor y que participó activamente de un movimiento de vanguardia, e infrarrealismo, cuyo mayor enemigo era nada menos que Octavio Paz. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Historia sin final&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;. Según apunta el crítico Ignacio Echevarría en la nota preliminar del volumen &lt;strong&gt;El secreto del mal&lt;/strong&gt;, Roberto Bolaño estuvo trabajando en los diecinueve textos agrupados en este volumen durante los meses inmediatamente anteriores a su muerte. Y dado el carácter inconcluso que tienen muchos de ellos, o de que se trata de pequeños esbozos narrativos o de arranques de novelas o de piezas que eluden cualquier tipo de clasificación genérica, los editores optaron por considerarlos cuentos y agruparlos bajo el título de &lt;strong&gt;El secreto del mal&lt;/strong&gt;, un texto de Bolaño que comienza de la siguiente manera: “Este cuento es muy simple aunque hubiera podido ser muy complicado. También: es un cuento inconcluso, porque este tipo de historias no tiene final. Piezas, esbozos de historias, cuentos inacabados, textos a mitad de camino entre la autobiografía y la ficción, algunos de los relatos desperdigados y encontrados en archivos diferentes ya fueron publicados en un libro anterior &lt;strong&gt;Entre paréntesis&lt;/strong&gt;, como es el caso de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Playa&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, un cuento oscuro y final epifánico, o el titulado &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Derivas de la pesada&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, donde analiza la literatura argentina tras la muerte del escritor Jorge Luis Borges y donde reclama la lectura constante de Borges, y &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Sevilla me mata&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, una conferencia que escribió, pero que no llegó a pronunciarla en un encuentro celebrado en la ciudad andaluza en junio de 2003, tres meses antes de su muerte, y en la que analiza la procedencia de algunos de los escritores latinoamericanos actuales. Pero todos estos textos, a pesar de su carácter ensayístico, han sido incluidos con el ánimo de respetar la tendencia de Roberto Bolaño a intercalar en sus últimas colecciones de relatos textos de naturaleza no narrativa, con el evidente propósito de confundir las fronteras del género, y fecundarlo. Así, en &lt;strong&gt;Músculos&lt;/strong&gt;, se puede leer el comienzo de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Una novelita lumpen&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, mientras que en &lt;strong&gt;&lt;em&gt;La colonia Lindavista&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, un texto posiblemente inacabado sobre una pareja en el D.F, es posible ver el arranque de una novela inconclusa. Lo mismo ocurre con, precisamente, el relato &lt;strong&gt;&lt;em&gt;El secreto del mal&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, que da nombre al volumen, donde, en la noche parisina, alguien recibe una llamada telefónica de alguien que sonríe y en su sonrisa se dibuja la mueca del mal. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Terror psicológico&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;. En &lt;strong&gt;&lt;em&gt;El viejo de la montaña&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, Bolaño esbozó un posible relato sobre Ulises Lima y Arturo Belano sobre un encuentro fugaz con su compañero de ruta. Pero en &lt;strong&gt;&lt;em&gt;El hijo del Coronel&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, un relato de zombis, se pude ver al Bolaño capaz de pergeñar historias de terror, de terror psicológico, lo mismo que en &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Sabios de Sodoma&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, un cuento irónico y febril sobre el viaje de V. S. Naipaul a Buenos Aires, a comienzos de la década de 1970. Roberto Bolaño imagina allí al premio Nóbel de Literatura, agobiado por los argentinos, pero también analizando uno de los temas que Naipaul trató en el libro que escribió al regresar de Buenos Aires: el regreso de Eva Perón: el placer de los argentinos por la sodomía. El mejor Bolaño, sin embargo, aparece en &lt;strong&gt;&lt;em&gt;La habitación de al lado&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, que puede ser considerado un cuento de terror psicológico. O en &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Laberinto&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, una obra maestra en la que se ve al Bolaño que ha leído, y admirado, a Perec: una simple fotografía dispara una historia de terror y soledad. O en el policial &lt;strong&gt;&lt;em&gt;de Crímenes, o No sé leer&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, donde lo autobiográfico se mezcla con Chile y con la intelligentzia literaria de ese país pero también con la relación, siempre, compleja, entre padres e hijos. Pese a todo, es difícil discriminar cuáles, entre las piezas narrativas que no llegó a publicar, pueden darse por terminadas y cuáles no.&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;Tomado de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;La Razón.es&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; del 05/04/2007 y proporcionado por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;abastodenoticias.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; de la misma fecha.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Qué pena que Bryce haya convertido el plagio&lt;br /&gt;en género literario: Pérez Álvarez&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Armando G. Tejeda&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RhZf8wn-lpI/AAAAAAAAAr4/VRfj3-35DL8/s1600-h/abryce.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5050329529591961234" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RhZf8wn-lpI/AAAAAAAAAr4/VRfj3-35DL8/s320/abryce.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;El escritor gallego José María Pérez Álvarez, conocido como Chesi, sintió una enorme rabia cuando se enteró que Alfredo Bryce Echenique, uno de sus referentes literarios, había plagiado un texto suyo, al que sólo le había cambiado el título y un par de palabras. De la rabia pasó a la serenidad y a la reflexión, con lo que ahora lo único que siente es “pena” de que un autor que le ha hecho “temblar de risa” haya convertido el plagio en “un género literario”.&lt;br /&gt;Chesi publicó en la revista literaria española &lt;strong&gt;Jano&lt;/strong&gt; una especie de cuento que tituló &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Las esquinas dobladas&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, en el que contaba la historia de un vagabundo que siempre veía en la misma esquina de su ciudad, Orense, y que un día apareció muerto de frío frente a la sede de una sucursal bancaria. Ese mismo texto, que vio la luz en 1995, lo publicó un año después Bryce Echenique en el periódico peruano &lt;strong&gt;El Correo de Lima&lt;/strong&gt;, con el título &lt;strong&gt;&lt;em&gt;La tierra prometida&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, en el que únicamente cambió el lugar de la historia, de Orense a Madrid, y eliminó dos palabras insustanciales para la historia.&lt;br /&gt;En entrevista con &lt;strong&gt;La Jornada&lt;/strong&gt;, Pérez Alvarez explicó que “no hay ningún tipo de dudas sobre el plagio. Lo único es que la historia que yo había contado en mi texto era una historia real. Lo que hace Bryce Echenique es que cuando yo digo en mi ciudad, él pone Madrid. Y la última frase de mi artículo es la que utiliza para poner el título a su artículo”.&lt;br /&gt;En cuanto a lo que sintió cuando descubrió que efectivamente se había producido un plagio de su texto, Chesi confesó que “en estos días he tenido tiempo suficiente para reflexionar respecto de esto y digamos que yo soy un poco como en &lt;str