<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960</id><updated>2012-01-30T01:09:45.152-08:00</updated><title type='text'>CARAVASAR</title><subtitle type='html'>Página personal del escritor venezolano Armando José Sequera</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>59</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-7713262128706442303</id><published>2008-05-30T08:54:00.001-07:00</published><updated>2008-12-11T11:35:52.351-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Esta semana he estado fuera del ciberespacio: una "avería masiva" en la zona donde vivo dejó sin teléfono ni servicio de Internet a todo un sector de Valencia. Dicho servicio fue restablecido hace apenas un rato y por eso hoy sale improvisadamente este número. Me estaba preparando para ir a un ciberchat a colgar el aviso&lt;/span&gt; &lt;span style="color:#ff99ff;"&gt;&lt;strong&gt;POR RAZONES TÉCNICAS NO SALIMOS ESTA SEMANA&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;, cuando a mi esposa se le ocurrió levantar la bocina del teléfono y ¡bingo!: allí estaban el tono y la línea, como debieron estar todos estos días. Entonces, descubrí con horror que no tenía nada preparado para el blog. Ya había dado por sentado que este fin de semana lo pasaríamos incomunicados y por eso no elaboré absolutamente nada.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Pero recordé que, entre semana, mientras trabajaba, me topé con un cuento que escribí hace más de veinte años, a partir de una conversación que escuché en un autobús. Dicha conversación fue transcrita casi tal cual y había sido incorporada a mi novela&lt;/span&gt; &lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;La comedia urbana&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;. Pero luego la sustraje y el texto quedó como un polizón que, tras ser descubierto en altamar, es arrojado por la borda cerca de la primera costa que se avista.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffff00;"&gt;Espero les guste.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;________________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;CON MIL GALLINAS TENGO&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#33ffff;"&gt;“Vi y oí además como todos nos pusimos&lt;br /&gt;de inmediato a intercambiar nuestros proyectos,&lt;br /&gt;sin importarnos realmente nada de lo que el otro decía,&lt;br /&gt;pero necesitando hallar un escape&lt;br /&gt;a tanta contenida e ignorada ilusión”.&lt;br /&gt;Mario Benedetti&lt;br /&gt;“El Presupuesto”.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SEAjYJ8NxQI/AAAAAAAAA7c/1PHU3G_1E2g/s1600-h/gallinas.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5206200067132605698" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SEAjYJ8NxQI/AAAAAAAAA7c/1PHU3G_1E2g/s320/gallinas.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;–Yo, todos los domingos, me juego mi cuadrito, a ver quién quita y pego un cuadro único.&lt;br /&gt;–Un cuadro único con seis, ahorita, es un platal: son como diez o doce millones de bolívares.&lt;br /&gt;–Con lo caro que está todo, esa sí que sería una bendición.&lt;br /&gt;–Sí, lo único difícil está en pegar los seis caballos, uno tras otro, sin pelarse en ninguna carrera y que nadie más esté en lo mismo.&lt;br /&gt;–Diez o doce millones de bolívares ahora no son gran cosa, pero sí remedian... Si fuera yo el que se los ganara, lo primero que haría sería comprarme una buena quinta... Una buena quinta y, después, monto tremendo negocio.&lt;br /&gt;–¿Un negocio de qué, si se puede saber?&lt;br /&gt;–Un negocio de... No sé, puede ser de repuestos de carro, eso es una cosa que da real en bruto...&lt;br /&gt;–Yo montaría un supermercado.&lt;br /&gt;–¿Un supermercado?&lt;br /&gt;–Claro: comer, la gente come todos los días, en cambio, otra cosa...&lt;br /&gt;–La verdad es que usted tiene razón. Lo que pasa es que eso da mucho trabajo y ya yo tengo mis añitos: el mes que viene cumplo cincuenta y dos y, a esta edad, uno no está para esos trotes.&lt;br /&gt;–¡Pero, cómo va a usted a decir eso, si ahora es que usted está durito, ahora es que le falta vivir...! Mi abuelo tiene noventa y tres años y ahí lo ve: hace dos meses, tuvo un hijo, con la quinta esposa, una carajita de diecisiete o dieciocho años...!&lt;br /&gt;–Eso me dijeron...&lt;br /&gt;–Claro que si usted no quiere montar un supermercado, no hay problema. Después de todo, los reales son suyos y, con ellos, usted puede hacer lo que le dé la gana... Eso sí, yo le recomiendo que, si no monta un supermercado, los meta en un banco o, mejor, en varios, por si acaso alguno quiebra. Con eso del lavado de dólares, no se sabe quién cae y quién se mantiene arriba, pero de una cosa puede estar seguro: el ahorrista es el que puede quedar jodido... Con los intereses, usted vive decentemente.&lt;br /&gt;–Eso sí puede ser: yo ya estoy cansado de tanto trabajar; desde que tenía catorce años, no he hecho otra cosa que pararme de madrugada y trabajar de sol a sol y la verdad es que ya me siento cansado.&lt;br /&gt;–Yo, en cambio, sí pondría un supermercado, con sus empleados y todo... Yo lo que haría sería vigilar que ni los clientes ni los empleados se lleven nada y que todo esté bien.&lt;br /&gt;–A mí me sigue pareciendo que eso es mucho trabajo para un millonario.&lt;br /&gt;–En esta vida, todo tiene su trabajo.&lt;br /&gt;–Sí, pero si usted tiene diez o doce millones de bolívares, para qué se va a estar dando mala vida.&lt;br /&gt;–Tanto como dar mala vida no, porque a mí, el saber que estoy trabajando en algo que es mío, no me parece pesado.&lt;br /&gt;–Ahora, si no es un cuadro único, yo me conformaría con un cuadrito de dos o tres millones, para comprarme un apartamentico lejos de Caracas... Si en el barrio se enteran de que me gané el cinco y seis, usted puede apostar que, por la noche, tengo a los malandros haciendo cola para entrar a robarme.&lt;br /&gt;–Hay que ver hasta dónde han llegado las cosas... Yo, dado el caso de que nada más fueran dos o tres millones, también me iría de Caracas, me compraría una finca por los Andes, a mí me gusta por allá...&lt;br /&gt;–¿Por los Andes?&lt;br /&gt;–Sí, por Trujillo, por Mérida o, más bien, por el Páramo: yo me pondría a sembrar porque, mire: una finca, bien atendida, da para vivir.&lt;br /&gt;–¿Y usted sabe algo de agricultura?&lt;br /&gt;–No, pero en esta vida todo se aprende, nadie nace aprendido... Yo sembraría unos cien árboles de aguacate, unos quinientos de mandarinas y, mientras esos palos crecen y uno les empieza a sacar provecho, me dedico a criar animalitos: vacas, gallinas, cochinos...&lt;br /&gt;–¿Y chivos?&lt;br /&gt;–Chivos también... O, mejor dicho, ovejas. ¿Quién ha visto chivos en los Andes?&lt;br /&gt;–La idea no es mala: en una finca usted puede tener sus caraotas sembradas, su maíz, su café y, lo que no quiera sembrar, se lo compra a los mismos camioneros que le van a comprar la cosecha.&lt;br /&gt;–Nada más con las gallinas, ya uno tiene bastante trabajo: yo, una vez, estuve viviendo en casa de un tío que tenía unas gallinas...&lt;br /&gt;–Yo lo que estoy pensando es que a como está el kilo de aguacate y el kilo de mandarina, usted lo que se va a meter es un billete.&lt;br /&gt;–Y eso no es como sembrar maíz, que el maíz hay que sembrarlo todos los años. El aguacate y la mandarina usted los siembra una sola vez y ya: lo único que tiene que hacer es regar y sentarse a esperar que las matas crezcan...&lt;br /&gt;–Yo siempre he dicho que a usted hay que admirarlo, porque usted sí se sabe administrar...–Y mientras las matas crecen, ahí estoy yo con unos veinte o treinta cochinos, unas cuatro o cinco vacas, un toro y unas mil gallinas... Yo creo que, para empezar, con mil gallinas tengo y voy que chuto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-7713262128706442303?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/7713262128706442303'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/7713262128706442303'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2008/05/esta-semana-he-estado-fuera-del.html' title=''/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SEAjYJ8NxQI/AAAAAAAAA7c/1PHU3G_1E2g/s72-c/gallinas.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-5106276569337203473</id><published>2008-05-23T13:00:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T11:35:52.620-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;En esta edición, incluyo otro cuento autobiográfico de mi libro inédito &lt;strong&gt;La noche de las alcancías&lt;/strong&gt;. Su título es "Textura de fantasma". Habla de un episodio que vivi a los 19 años. Pese a ciertos pasajes inverosímiles, advierto que el relato es absolutamente real.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffff00;"&gt;A continuación, una especie dee publicidad, destinada a promover un taller de ciencia ficción que, próximamente, dará mi amiga, la escritora Iliana Gómez Berbesi. Creo que vale la pena inscribirse y participar de él y por eso la información que completa esta edición cuya lectura, como siempre, agradezco de corazón.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Bienvenidos a&lt;/span&gt; &lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;&lt;strong&gt;Caravasar&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;. Ésta es su casa literaria.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;____________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;TEXTURA DE FANTASMA&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;“Así tu devaneo a aquel joven domó”.&lt;br /&gt;Juan Ruiz, Arcipreste de Hita.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Libro de Buen Amor&lt;/strong&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SDclUZ-whII/AAAAAAAAA7U/c14qXm6mIM4/s1600-h/Textura+de+fantasma.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5203668926951621762" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SDclUZ-whII/AAAAAAAAA7U/c14qXm6mIM4/s320/Textura+de+fantasma.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;I&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Estoy en desacuerdo con quienes piensan que los nombres influyen en el comportamiento de los individuos. Nada más falso.&lt;br /&gt;He conocido a dos personas en quienes han coincidido no sólo los nombres sino también los apellidos y una era la antítesis de la otra.&lt;br /&gt;La conducta humana es el resultado de numerosos factores, entre los cuales los genéticos, los sociológicos, los climatológicos y los astrológicos son, a mi modo de ver, los verdaderamente importantes.&lt;br /&gt;La nomenclatura humana, por su parte, es vitalicia e influye en el comportamiento de los individuos, es verdad, pero no más que la publicidad o la lectura de los Salmos.&lt;br /&gt;Un nombre como Ingrid, con dos íes en él –la letra de apariencia más indefensa–, pudiera prefigurar a una mujer voluntariosa pero inofensiva, una chica que mantiene su mirada de bambi incluso frente a un pelotón de fusilamiento.&lt;br /&gt;–Perdóname, pero es que yo, cuando manejo, pierdo la noción de todo –fue la primera frase que le oí pronunciar, al momento de aplacar mi indignación con su perfume.&lt;br /&gt;Menos de un minuto antes me había hecho alcanzar la acera de cabeza, a la manera de un gimnasta, en una exhibición de manos libres.&lt;br /&gt;Aún estaba felicitando a mis propios reflejos, cuando vi que su renault rojo se detuvo a unos treinta metros de donde yo me estaba incorporando, indefinido entre el enojo y el susto.&lt;br /&gt;Al verla salir por la portezuela y verla correr hacia mí, tanto o más atemorizada que yo, mis insultos se cuajaron en el paladar.&lt;br /&gt;–Tome, aquí tiene su carpeta –dijo una voz a la que no le presté la menor atención–: revísela a ver si le falta algo.&lt;br /&gt;A quien fue, no sé si hombre o mujer, creo haberle dado las gracias. Mis sentidos sólo percibían a Ingrid.&lt;br /&gt;–¿Te hiciste daño? –preguntó, mientras yo ajustaba mis lentes para observarla mejor. Era casi de mi estatura, sólo tres o cuatro centímetros más baja. Tenía un cuerpo donde no faltaba ni sobraba nada. Sus ojos, profundamente negros, hacían juego con su largo cabello, suspendido en cascada a escasos centímetros de la cintura. Gracias a que iba en minifalda, podía disfrutar del maravilloso espectáculo que eran sus piernas.&lt;br /&gt;–No –me escuché responder lejanamente.&lt;br /&gt;–Menos mal.&lt;br /&gt;Luego agregó que como manejar la fastidiaba ella se dejaba llevar.&lt;br /&gt;–Como un piloto automático –sonrió. Y vaya sonrisa.&lt;br /&gt;Quise decir una de esas frases que paralizan por un instante a la historia, pero las que se paralizaron fueron mis palabras.&lt;br /&gt;–¿Qué te parece si tomamos algo para pasar el susto? –propuso, aliviando mi mudez.&lt;br /&gt;Asentí con la cabeza, mientras terminaba de recobrar la verticalidad. El diálogo anterior transcurrió conmigo arrodillado en la acera.&lt;br /&gt;Un cuarto de hora más tarde, salimos de su automóvil y entramos a una fuente de soda.&lt;br /&gt;–Me llamo Ingrid. Soy maestra. ¿Y tú? –también fue ella quien rompió el silencio que nos había abrigado en el trayecto.&lt;br /&gt;Yo era un inocuo escribiente de un tribunal penal. Esperaba el inicio de clases para estudiar periodismo en la universidad. Tenía, además, pretensiones literarias. La carpeta a la que permanecía aferrado contenía lo más reciente de mi producción: dos poemas y cuatro cuentos.&lt;br /&gt;–Me gustaría que me los leyeras… Pero no en este lugar –dijo, cuando inventarié lo anterior.&lt;br /&gt;Diez minutos más tarde salimos. Mi timidez estaba cavando un foso en mi estómago. Tenía miedo no de fracasar como amante sino de despertar de lo que, evidentemente, creí que era un sueño extraordinario.&lt;br /&gt;Supe que no soñaba, cuando regresamos a su auto y me besó. Yo reaccioné como siempre lo hacía en los sueños –con la determinación y la audacia de las que carecía en la vigilia–, temiendo que, a continuación, retornara bruscamente la conciencia.&lt;br /&gt;Pero esta vez no cambió la escena ni el escenario.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;II&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El apartamento de Ingrid era un museo del móvil.&lt;br /&gt;Del techo colgaba de todo: animales –incluso ballenas y pterodáctilos–, siluetas o imágenes de diversos objetos, personajes del cómic, el cine y la televisión, hechos con los materiales más variados, desde cartón, hojalata y madera, hasta plástico, vidrio y cuero. En su habitación, justo delante de la cama, doce siluetas de parejas –correspondientes a los signos del zodiaco–, flotaban haciendo el amor.&lt;br /&gt;–Ven –dijo, echándose de espaldas en la cama–: léeme aquí lo que quieras.&lt;br /&gt;Contempladas a la distancia, mi ingenuidad y mi introversión en verdad que me hacían un gran daño al unir fuerzas. Ingrid jamás olvidó que, en esas circunstancias, yo hice ademán de abrir mi carpeta. Afortunadamente, ella me contuvo:&lt;br /&gt;–No seas tonto, deja eso para luego.&lt;br /&gt;Sin darme tiempo a quitarme los anteojos, fundió de nuevo sus labios, sus dientes y su nariz a los míos y me abrazó con ferocidad. Hasta allí duró mi falta de iniciativa.&lt;br /&gt;En el entrepulpo que formamos durante varios minutos, me cruzó por la mente el recuerdo de un amigo que, meses antes, el mismo día de quedar cesante en el trabajo, había acertado un jugoso premio de lotería.&lt;br /&gt;–Lo mejor de la vida –me dijo–, es que te da unas compensaciones cojonudas.&lt;br /&gt;Y tenía toda la razón. Una hora antes de este encuentro, yo había detallado la conformación ósea de la muerte y, ahora, cabalgando orgullosamente a Ingrid, me sentía más vivo que nunca.&lt;br /&gt;En ese y en los siguientes días, descubrimos que encajábamos a la perfección. Ella era abundante en aguas y líneas curvas. Yo en fuego y líneas rectas. Al menos, eso creía.&lt;br /&gt;Entre lo que restaba de la tarde y las primeras horas de la noche, hicimos el amor todas las veces que me fue posible.&lt;br /&gt;Sentí una gran vergüenza por no poder más de tres. Había oído historias de individuos, incluso algunos amigos, que se jactaban de ocho y hasta diez eyaculaciones por sesión. Para completar, menos de veinte días atrás había leído acerca de una tribu en Nueva Zelanda, cuyos varones se consideraban impotentes si no eran capaces de quince en una noche.&lt;br /&gt;Por esa época, aún tenía creencias. Un compañero de estudios me contó que se había masturbado siete veces antes y siete veces después de hacer el amor con una prostituta y yo, pese a que en público manifesté la misma incredulidad de los otros depositarios de la presunta confidencia, en el fondo la creí.&lt;br /&gt;Un primo hermano que había estudiado en Madrid se vanagloriaba de haber follado con una turista francesa diecinueve veces consecutivas, sin sacársela, en menos de doce horas, y juro que también di crédito a sus palabras.&lt;br /&gt;Por mi parte, jamás había tenido ocasión de poner a prueba mi resistencia. En mis diecinueve años, no había pasado de dos, pudiera decirse que seguidos, con la mejor amiga de mi mejor amiga.&lt;br /&gt;Entonces y por regla general, el acto amoroso estaba reducido a un polvo pusilánime, lleno de miedos: miedo a preñar y a un subsiguiente matrimonio precoz; miedo a ser descubiertos en un zaguán, una habitación de servicio, un cuarto lleno de trastos o un baño poco frecuentado. Era además, lo menos amoroso del mundo. Nada más contrario al sexo y al erotismo que la prisa y nada menos importante que la cantidad, a la luz de la calidad.&lt;br /&gt;Ingrid era mucho más que una prueba iniciática: jamás estaba satisfecha, ni siquiera después de gritar y retorcerse, creía yo que a bordo de innumerables orgasmos. Cuando se quedaba quieta, yo sobrenadaba desde hacía rato en el bochorno.&lt;br /&gt;Pese a sentir esa curiosa minusvalía, al retornar a casa me jactaba frente al espejo de mi buena estrella. Años atrás, cuando todavía estudiaba bachillerato, mis compañeros y yo confesamos nuestro deseo de tener como amante a una ninfómana y, según parecía, Ingrid lo era.&lt;br /&gt;Al principio, me consideraba el tipo más afortunado del mundo.&lt;br /&gt;Sin embargo, en los días sucesivos, la euforia inicial comenzó a desvanecerse. Cada encuentro con Ingrid nos empujaba a ambos unos centímetros más hacia la ansiedad y la insatisfacción definitiva.&lt;br /&gt;Esforzándome al máximo y procurando mantenerme en pie de guerra con el heroísmo de quien desea evitar la desaparición del género humano, superé varias veces mis propias marcas pero ello, fui dándome cuenta, no bastaba. No le bastaba a ella, ni a mí.&lt;br /&gt;Por más que me empeñaba en funcionar como una máquina amorosa, no pasaba de ser una especie de rascaespaldas utilizado con intenciones morbosas. No comprendía que el problema de Ingrid no lo originaba yo y me culpaba por su reiterada desilusión al término de nuestras sesiones.&lt;br /&gt;En más de una oportunidad, la sentí sollozar mientras mantenía su cabeza sobre mi pecho pero, aparte de acariciar su cabello, nunca dije nada que la pudiera consolar.&lt;br /&gt;Por ese motivo, decidí consultar alguna bibliografía que me permitiese vencer la que yo creía era la causa del problema. No me atrevía a confesarle a nadie el problema, porque ello le resultaba cuesta arriba a mi timidez. Suponía que, aumentando mi potencia viril, Ingrid alcanzaría tal número de orgasmos que, inefablemente, terminaría satisfecha.&lt;br /&gt;Siguiendo pistas erróneas, deduje que los indios y los chinos, tan prolíficos en eso de reproducirse, tenían que saber bastante del tema, por lo que me fui de librerías y adquirí el &lt;strong&gt;Kamasutra&lt;/strong&gt;, el &lt;strong&gt;Ananga Ranga&lt;/strong&gt;, el &lt;strong&gt;Jardín Perfumado del jeque Nefzaqui&lt;/strong&gt; y un libro escrito por Chang Chung–Lan o Jolan Chang, un sueco con nombre chino: el &lt;strong&gt;Tao del Amor y del Sexo&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Sin embargo, aparte de algunas recomendaciones aeróbicas que mostraban cuánto nos ha alejado la civilización de la elasticidad animal, sólo hallé recetas que, por la dificultad en encontrar los ingredientes, los trabajos exorbitantes para efectuar las mezclas y los aromas poco eróticos para nuestro maleducado olfato que resultarían de las mismas, se mostraban imprácticas e impredecibles.&lt;br /&gt;Fue en una revista sexológica donde encontré un artículo que, sin especificar nacionalidad, hablaba de los métodos orientales para aumentar la capacidad amatoria. Figuraban aquí, occidentalizadas, algunas de las recetas que ya conocía. De acuerdo a lo que se decía, ciertas unciones de miel y otras sustancias vegetales y minerales, sumadas a la ingestión de determinados alimentos, lo ponían a uno en condiciones de perforar las bóvedas de cualquier banco y de mantenerse así durante el tiempo suficiente como para satisfacer a un convento.&lt;br /&gt;No me fue difícil juntar miel, alcanfor, áloe y mirra. Lo que sí no pude fue vencer el temor a entrar a un autobús, en horas tope, o a la oficina donde trabajaba, arrastrando conmigo el aroma de la mezcla amargodulzona resultante.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;III&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Ingrid me aguardaba todas las tardes frente a la salida del edificio de los tribunales. Tan pronto como yo abandonaba el ascensor, miraba al término del pasillo e, invariablemente, allí estaba el renault rojo.&lt;br /&gt;No sé cómo ni gracias a qué, Ingrid conseguía estacionarse en las afueras del Capitolio, en los puestos de los congresistas.&lt;br /&gt;–¿Cómo está mi valiente? –era el saludo que antecedía a sus incontrolables ráfagas de besos.&lt;br /&gt;Mi voz al responderle, aún inestable pero cercana al adjetivo “varonil” que desde más o menos ese tiempo la acompaña, empezó a retroceder en la escala, hasta sonar con algunos matices adolescentes. Como quien descubre, luego de un naufragio en alta mar, que está a merced de algo superior a sus fuerzas, yo me dejaba llevar por el oleaje.&lt;br /&gt;Además, como nunca me he caracterizado por exhibir un carácter fuerte, Ingrid proponía ir a bailar e íbamos a bailar, aunque a decir verdad yo a lo que iba era a hacer el ridículo. Aunque canto y soy aficionado a la música, a la hora de seguir un ritmo, mis pies y mis caderas no distinguen una guaracha de un vals vienés. Ingrid proponía esperar la noche en una carretera, para hacer el amor a luz de los autos que pasaban y amén.&lt;br /&gt;El desgaste físico empezó a hacer mella no sólo en mi cuerpo: mis fantasías eróticas, descaradamente influidas por el cine y las lecturas, se redujeron a meras ensoñaciones de miope, a cansadas imágenes en las que, paulatinamente, el sexo fue quedando abolido. Para completar, Ingrid era noctámbula, lunar, y a media noche sus energías parecían renovarse. Durante unos días, pude disimularlo. Luego, imposible.&lt;br /&gt;En el béisbol fue donde primero se notó mi mengua. Era pitcher y, cuando no lanzaba, centerfield y tercer bate de un equipo de aficionados. Me destacaba por mi capacidad para batear.&lt;br /&gt;No hace falta ser modesto: era tan maravilloso con el bate como detestable con el guante. Cuando la pelota venía rodando hacia mí por la tierra o por la grama, hasta yo cerraba los ojos. En un juego, nueve días después de conocer a Ingrid, me poncharon las cuatro veces que salí a batear, a mí, que tenía fama de imponchable.&lt;br /&gt;–¿Tienes algún problema o estás enredado con alguien? –me interrogó el mánager en los vestidores–. Si es una mujer quien te está consumiendo, come bastantes proteínas: queso, almendras, esas vainas...&lt;br /&gt;Él respetaba mi decisión de no comer carne, por eso militaba en su equipo.&lt;br /&gt;–Eso sí, si se te atraviesa un buen caldo de pollo, no le digas que no –concluyó.&lt;br /&gt;Una de esas tardes, cumplí 20 años. Al llegar al apartamento de Ingrid, una pequeña torta de chocolate me esperaba oculta en la nevera. Ella la había disimulado tras varias latas de refresco y de cerveza.&lt;br /&gt;–¡Vamos a celebrarlo! –gritó y se abalanzó sobre mí, abrazándome como un nudo corredizo. Confieso que me asusté con su proposición, pues no soy amante de fiestas, supongo que por mi complejo de pésimo bailarín. Pero no había invitados. Era una celebración como debe ser o como a mí me gusta: sólo dos personas.&lt;br /&gt;Para crear la ilusión de grupo, colocamos varias carátulas de discos cuyos intérpretes estuviesen retratados en ellas, sobre las sillas y los cojines esparcidos por la sala. Accionamos todos los móviles a la vez y cantamos abrazados, ella en inglés y yo en un conjunto de sonidos que tenía pretensiones de francés, el &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Cumpleaños Feliz&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Como la nevera tenía un desperfecto, la torta estaba congelada. Al comerla, tuvimos la impresión de estar masticando rebanadas del Partenón. El resto lo colocamos bajo dos lámparas y, tan pronto empezó a derretirse la crema, nos desnudamos y embadurnamos mutuamente con él. Luego, nuestros labios y lenguas se abocaron al doble banquete: mis cosquillas la obligaron a obviar mi vientre. Yo nada más lamí sus pechos.&lt;br /&gt;–Mi amor –preguntó–, ¿qué te pasa? Te noto desganado. ¿Ya no te gusto?&lt;br /&gt;Para ser sinceros, sí me gustaba –¡y cuánto!–, pero mis afirmaciones habían ido en declive. Sentía algo semejante a una ancianidad prematura.&lt;br /&gt;Unas ojeras que casi semejaban un antifaz, tras mis anteojos, y una cierta textura de fantasma que se advertía aún a la distancia, me disuadieron de continuar la relación. Eso y que, en el tribunal debía mantener una lucha constante con el ambiente musical, pues los boleros y las baladas me adormecían, aceleró la ruptura.&lt;br /&gt;El sentirme consumido, vaciado como un envase de pasta dental –para colmo, sin satisfacer plenamente a mi pareja–, me confrontó con toda seriedad y por primera vez en la vida con la certeza de mi propia muerte.&lt;br /&gt;En verdad, la muerte había estado asociada a Ingrid desde nuestro primer encuentro pero sólo entonces me atemorizó su voracidad, sólo entonces sentí miedo de su insaciable agujero negro.&lt;br /&gt;Entre lágrimas y reflexiones que procuraban aliviar mi aflicción, comprendí que el infierno y el paraíso son uno mismo y que cualquiera de ellos es simplemente la exageración del otro.&lt;br /&gt;Como ella siempre llamaba, antes de irme a buscar, comencé a negarme.&lt;br /&gt;–El ya no trabaja aquí: renunció ayer –respondió una tarde la secretaria que secundó mi cobardía.&lt;br /&gt;–No, no está, ya le dije que renunció anteayer –y así, todas las tardes, hasta cinco días después.&lt;br /&gt;Creía ya hallarme a salvo cuando, el sexto día, al abandonar el ascensor, divisé el renault rojo. En la semipenumbra del pasillo temí una delación. Me detuve sin saber qué hacer. En los días precedentes, no sólo me había repuesto, sino que la nostalgia había torpedeado mi razón.&lt;br /&gt;Cuando me supe a punto de ceder, en el límite mismo de salir, inventar alguna excusa y reanudar mi exquisito calvario, un grupo de escribientes del tribunal vecino emergió del ascensor.&lt;br /&gt;De inmediato, maquiné un círculo en el que yo ocuparía el centro, como el signo que los físicos asignan a la masa solar. Inventé una historia inverosímil y suficientemente desesperada como para que ninguno se negase a apoyarme. Minutos después, huí de manera vergonzosa y ruin.&lt;br /&gt;Al parecer, ella no se percató de mi salida. O, pensé al abandonar el amparo del grupo, ni siquiera me esperaba a mí sino a otro, a alguno que conoció mientras yo jugaba al escondite.&lt;br /&gt;Sentí curiosidad, pero no me quedé a despejar la duda, pues me encontré derrotado, no sólo en lo que yo había supuesto mi terreno, sino también con las que hasta unos meses antes había considerado mis mejores armas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;________________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Taller de literatura y cine&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;EL LABERINTO DE LA CIENCIA FICCIÓN&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SDclFp-whHI/AAAAAAAAA7M/F5k7TOF05lY/s1600-h/cifi1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5203668673548551282" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SDclFp-whHI/AAAAAAAAA7M/F5k7TOF05lY/s320/cifi1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#33ccff;"&gt;Una de los más interesantes géneros de la historia del cine y la literatura se está comenzando a desarrollar en Venezuela: la ciencia ficción.&lt;br /&gt;Este taller presenta una visión panorámica sobre los personajes de la ciencia ficción y la forma como el cine y la literatura de este género han recreado antiguos mitos de la civilización. Luciano de Samosata, H.G. Wells, Fritz Lang, George Orwell, Terry Gilliam y muchos otros hacedores estarán presentes en esta travesía, a la cual están todos cordialmente invitados.&lt;br /&gt;En este recorrido, los asistentes participarán en prácticas donde rastrearán y conocerán los más ingeniosos componentes de la ciencia ficción; al mismo tiempo descubrirán androides, cyborgs, mutantes, alienígenas y otras criaturas del Universo.&lt;br /&gt;Las clases serán impartidas por la escritora Iliana Gómez Berbesí, durante 8 sábados consecutivos (dos meses) de 2 pm a 5:00 pm, en la sede de la organización Corriente Alterna, junto al Teatro Municipal, en el piso 6 del edificio Saverio Russo. El taller tiene un costo de 70 Bolívares Fuertes como inscripción y tres cuotas de 60 Bsf durante el transcurso de mismo. Para mayor información pueden escribir a prensacorrientealterna@gmail.com, visitar la página corriente-alterna.net o llamar a los teléfonos: (0212)4844865 y (0212)6140560, de lunes a sábado a partir de las dos de la tarde.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-5106276569337203473?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/5106276569337203473'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/5106276569337203473'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2008/05/en-esta-edicin-incluyo-otro-cuento.html' title=''/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SDclUZ-whII/AAAAAAAAA7U/c14qXm6mIM4/s72-c/Textura+de+fantasma.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-2749324147330682869</id><published>2008-05-16T16:14:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T11:35:52.838-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffff00;"&gt;El relato que presento a continuación es inédito. Forma parte de un grupo de cuentos autobiográficos que tengo sin editar, cuyo título es &lt;strong&gt;La noche de las alcancías&lt;/strong&gt;. Corresponde a un diálogo absolutamente real, aunque inverosímil, sostenido con una amiga, en los días del Caracazo. He cambiado todos los nombres personales, excepto el mío, por supuesto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;_______________________&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;¿CÓMO PUEDES SER TAN INSENSIBLE?&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SC4V_Vd_IyI/AAAAAAAAA7E/3Ja2tu6YHQs/s1600-h/caracazo_Foto_frasso_27_02_1989.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201118797498360610" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SC4V_Vd_IyI/AAAAAAAAA7E/3Ja2tu6YHQs/s320/caracazo_Foto_frasso_27_02_1989.jpg" border="0" /&gt; &lt;/a&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Estaba asomado a la ventana del apartamento, cuando sonó el teléfono.&lt;br /&gt;La calle desierta por el toque de queda lucía extraña, como de escenario de película. Como de día festivo al amanecer.&lt;br /&gt;Pero atardecía. El sol concluía su jornada y escondía sus penúltimos rayos en quién sabe qué bolsillos.&lt;br /&gt;–Sí, ¿quién? –pregunté.&lt;br /&gt;–¿Armando?&lt;br /&gt;–Sí, ¿quién es?&lt;br /&gt;–Soy Elsa –y, a continuación, mencionó su apellido.&lt;br /&gt;–¿Cómo estás?&lt;br /&gt;–Bien… Bien, dentro de lo que cabe… Con todo esto que está pasando.&lt;br /&gt;–Sí. ¿Y tu mamá, tus hermanos?&lt;br /&gt;–También están bien. Bueno, Carlota es la que ha estado un poco enferma. Tú sabes, el virus ese que está dando.&lt;br /&gt;–¿La agarró el virus?&lt;br /&gt;–Sí, y lo peor es que, cuando se prendió todo, ella estaba en el médico por eso.&lt;br /&gt;–Vaya.&lt;br /&gt;–Como tenía el carro en el taller mecánico, ese día le costó conseguir un taxi que le llevara a su casa y cuenta que lo tuvo que compartir con una señora que llevaba dos niñas e iba para un barrio.&lt;br /&gt;–¿Le tocó hacer turismo de barrio? –bromeé.&lt;br /&gt;–¡Ay, no te pongas chistoso que Carlota la pasó muy mal! Imagínate que el carro se metió al barrio José Félix Rivas, ahí en Petare, y tuvieron que esquivar de todo: barricadas, piedras… El chofer no quería seguir pero le daban lástima las dos niñas.&lt;br /&gt;–¿Y Carlota?&lt;br /&gt;–Iba aterrada, en el asiento junto al chofer. Por fin, cuando salieron y regresaron a la autopista, ella sintió que iba sobre algo mojado y era que se había hecho pipí. ¿Puedes creerlo?&lt;br /&gt;–¿Y tú estás bien? ¿Tu nena? ¿Isaías?&lt;br /&gt;–Ellos también están bien, gracias a Dios.&lt;br /&gt;–Nosotros, aquí, en casa, nos dimos cuenta de que estaba pasando algo grande porque fuimos al Parque del Este, a trotar, y escuchamos muchos disparos. Luego, cuando volvimos a Sabana Grande, vimos que el supermercado cercano tenía una cola larga de personas, tratando de entrar a comprar.&lt;br /&gt;–¿Y pudiste comprar bastante comida? Mira que esto parece que va para largo.&lt;br /&gt;–Sí, yo había hecho mercado la tarde anterior pero el dueño, apenas me vio, me dijo lo mismo que me acabas de decir y me ofreció que llevara lo que necesitara y que le pagara después.&lt;br /&gt;–¿Y lo hiciste?&lt;br /&gt;–¡Claro! Compré suficiente pasta, azúcar, arroz, sal, leche en polvo, caraotas y lentejas como para dos o tres meses.&lt;br /&gt;–Así hice yo también y ahora tengo la despensa a reventar. Pero si esto sigue, no sé cuánto me pueda durar.&lt;br /&gt;–Esta situación no va a ser eterna.&lt;br /&gt;–No, yo sé que no, pero a mí me preocupa que empeore. ¿No has oído los rumores?&lt;br /&gt;–No sé cuáles: hay tantos.&lt;br /&gt;–El de que la gente de los cerros va a bajar y va a saquear todas las casas y los edificios.&lt;br /&gt;–Yo no creo.&lt;br /&gt;–Pues, tienes que creerlo, porque eso está por pasar…&lt;br /&gt;–No…&lt;br /&gt;–A Isaías se lo dijo un general, que había planes en varios barrios de Caracas para bajar de los cerros y saquearlo todo.&lt;br /&gt;–A mí eso me parece exagerado: eso es un rumor y más nada.&lt;br /&gt;–Aquí, en mi edificio y en los cuatro edificios cercanos, los vecinos nos estamos preparando y, precisamente, por eso es que te estoy llamando.&lt;br /&gt;–¿Se están preparando?&lt;br /&gt;–Sí. ¿Tú todavía eres presidente de condominio?&lt;br /&gt;–Todavía.&lt;br /&gt;–Yo te estoy llamando porque los vecinos hemos decidido que, si la gente baja de los cerros y viene a saquear, nosotros tenemos que estar preparados.&lt;br /&gt;–Ya me dijiste. ¿Y en qué consiste esa preparación?&lt;br /&gt;–Con las armas que cada quien tiene en su casa y otras que hemos comprado con una partida especial del condominio, hemos montado un pequeño arsenal en la terraza y queremos instalar un caldero gigante.&lt;br /&gt;–No entiendo.&lt;br /&gt;–Tú eres inteligente para otras cosas pero lo que es para las estrategias militares…&lt;br /&gt;–¿Estrategias militares? ¿No te parece que estás exagerando?&lt;br /&gt;–¿¡Exagerando?! ¡¿Es que tú no ves las noticias?! ¡¿No ves que este país se está yendo por el caño del desagüe?!&lt;br /&gt;–Discúlpame, pero yo no lo veo así.&lt;br /&gt;–Armando, óyeme: lo que te quiero decir es que la situación es tan grave que amerita acciones desesperadas.&lt;br /&gt;–Perdóname, Elsa, pero honestamente…&lt;br /&gt;–Déjame decirte para qué te llamo y después me das las opiniones que quieras.&lt;br /&gt;–Habla.&lt;br /&gt;–Los propietarios de los edificios de alrededor y donde yo vivo hemos decidido poner, en cada terraza, una caldero gigante, de esos de hacer comidas en los cuarteles…&lt;br /&gt;–¿Para cocinar colectivamente, en caso de que tengan que hacerlo?&lt;br /&gt;–¡No!, ¡Déjame explicarte! ¡Queremos poner el caldero en la terraza, justo sobre la entrada, y llenarlo de aceite hirviendo, para que cuando venga la chusma de los cerros a saquear, se lo echemos encima y así nos dejen en paz!&lt;br /&gt;–…&lt;br /&gt;–Armando, ¿estás ahí?&lt;br /&gt;–Sí.&lt;br /&gt;–¿Qué te parece lo que te estoy diciendo?&lt;br /&gt;–¿Tú estás hablando en serio?&lt;br /&gt;–¡Claro! ¿Algo de lo que te he dicho te suena a broma?&lt;br /&gt;–A lo que me suena es a Edad Media.&lt;br /&gt;–Te sonará a lo que tú quieras, pero es algo que a todos nos parece necesario. Si después de echarles el aceite insisten en meterse en nuestros edificios, entonces sí tendríamos que apelar al arsenal y dispararles.&lt;br /&gt;–Ya va. ¿Estás segura de que no me estás llamando en broma?&lt;br /&gt;–Tú me conoces: yo no soy persona de estar haciendo bromas, y menos en momentos como éste, cuando la seguridad de los míos está en juego.&lt;br /&gt;–¿Y qué es lo que quieres que yo haga, como presidente de condominio?&lt;br /&gt;–Bueno, que como uno de los vecinos del edificio de al lado conoce a una persona que fabrica esos calderos, esta persona le dijo que si los comprábamos por docena nos saldrían más baratos, casi a mitad de precio.&lt;br /&gt;–¿Y quieres que yo también compre uno?&lt;br /&gt;–¡Eso mismo! ¡Es que pensé en ti, pensé en Chichi, que también es presidenta de condominio! ¡Si nos juntamos, podemos hasta ahorrar!&lt;br /&gt;–Mira, Elsa, a mí eso me parece un disparate.&lt;br /&gt;–¿Cómo te puede parecer un disparate el que uno se resguarde, el que uno vele por la seguridad de los suyos?&lt;br /&gt;–Es que echar aceite hirviendo sobre las personas no me parece que sea una forma de velar por quienes uno quiere.&lt;br /&gt;–¿Te vas a meter en la lista de pedidos o no? ¡Dímelo rápido, que no podemos perder tiempo!&lt;br /&gt;–No, Elsa, yoooo…&lt;br /&gt;–¡Ay, Armando José, contigo no se puede. ¿Cómo puedes ser tan insensible? –y colgó.&lt;br /&gt;_________________________&lt;br /&gt;La fotografía que acompaña esta nota es del excelente fotógrafo venezolano Frasso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-2749324147330682869?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/2749324147330682869'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/2749324147330682869'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2008/05/el-relato-que-presento-continuacin-es.html' title=''/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SC4V_Vd_IyI/AAAAAAAAA7E/3Ja2tu6YHQs/s72-c/caracazo_Foto_frasso_27_02_1989.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-5098448383709745675</id><published>2008-05-09T05:09:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T11:35:53.078-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;El cuento que figura a continuación es una obra maestra del género, debida al escritor ruso Antón Chejov. Para no distraer de su lectura, la publico en solitario.&lt;br /&gt;Gracias por acceder a esta página electrónica. Es un honor verdadero contar con su presencia.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;______________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;EL CAMALEÓN&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Anton Chejov&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SCQ_XTrrVzI/AAAAAAAAA68/-Bpg6L363vg/s1600-h/mas-camaleon.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198349539545405234" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SCQ_XTrrVzI/AAAAAAAAA68/-Bpg6L363vg/s320/mas-camaleon.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;El inspector de policía Ochumélov, con su capote nuevo y un hatillo en la mano, cruza la plaza del mercado. Tras él camina un municipal pelirrojo con un cedazo lleno de grosellas decomisadas. En torno reina el silencio... En la plaza no hay ni un alma... Las puertas abiertas de las tiendas y tabernas miran el mundo melancólicamente, como fauces hambrientas; en sus inmediaciones no hay ni siquiera mendigos.&lt;br /&gt;–¿A quién muerdes, maldito? –oye de pronto Ochumélov–. ¡No lo dejen salir, muchachos! ¡Ahora no está permitido morder! ¡Sujétalo! ¡Ah... ah!&lt;br /&gt;Se oye el chillido de un perro. Ochumélov vuelve la vista y ve que del almacén de leña de Pichuguin, saltando sobre tres patas y mirando a un lado y a otro, sale corriendo un perro. Lo persigue un hombre con camisa de percal almidonada y el chaleco desabrochado. Corre tras el perro con todo el cuerpo inclinado hacia delante, cae y agarra al animal por las patas traseras. Se oye un nuevo chillido y otro grito: “¡No lo dejes escapar!” Caras soñolientas aparecen en las puertas de las tiendas y pronto, junto al almacén de leña, como si hubiera brotado del suelo, se apiña la gente.&lt;br /&gt;–¡Se ha producido un desorden, señoría!... –dice el municipal.&lt;br /&gt;Ochumélov da media vuelta a la izquierda y se dirige hacia el grupo. En la misma puerta del almacén de leña ve al hombre antes descrito, con el chaleco desabrochado, quien ya de pie levanta la mano derecha y muestra un dedo ensangrentado. En su cara de alcohólico parece leerse: “¡Te voy a despellejar, granuja!”; el mismo dedo es como una bandera de victoria. Ochumélov reconoce en él al orfebre Jriukin. En el centro del grupo, extendidas las patas delanteras y temblando, está sentado en el suelo el culpable del escándalo, un blanco cachorro de galgo de afilado hocico y una mancha amarilla en el lomo. Sus ojos lacrimosos tienen una expresión de angustia y pavor.&lt;br /&gt;–¿Qué ha ocurrido? –pregunta Ochumélov, abriéndose paso entre la gente–. ¿Qué es esto? ¿Qué haces tú ahí con el dedo?... ¿Quién ha gritado?&lt;br /&gt;–Yo no me he metido con nadie, señoría... –empieza Jriukin, y carraspea, tapándose la boca con la mano–. Venía a hablar con Mitri Mítrich, y este maldito perro, sin más ni más, me ha mordido el dedo... Perdóneme, yo soy un hombre que se gana la vida con su trabajo... Es una labor muy delicada. Que me paguen, porque puede que esté una semana sin poder mover el dedo... En ninguna ley está escrito, señoría, que haya que sufrir por culpa de los animales... Si todos empiezan a morder, sería mejor morirse...&lt;br /&gt;–¡Hum!... Está bien... –dice Ochumélov, carraspeando y arqueando las cejas–. Está bien... ¿De quién es el perro? Esto no quedará así. ¡Les voy a enseñar a dejar los perros sueltos! Ya es hora de tratar con esos señores que no desean cumplir las ordenanzas. Cuando le hagan pagar una multa, sabrá ese miserable lo que significa dejar en la calle perros y otros animales. ¡Se va a acordar de mí!... Eldirin –prosigue el inspector, volviéndose hacia el guardia–, infórmate de quién es el perro y levanta el oportuno atestado. Y al perro hay que matarlo. ¡Sin perder un instante! Seguramente está rabioso... ¿Quién es su amo?&lt;br /&gt;–Es del general Zhigálov –dice alguien.&lt;br /&gt;–¿Del general Zhigálov? ¡Hum!... Eldirin, ayúdame a quitarme el capote... ¡Hace un calor terrible! Seguramente anuncia lluvia... Aunque hay una cosa que no comprendo: ¿cómo ha podido morderte? –sigue Ochumélov, dirigiéndose a Jriukin–. ¿Es que te llega hasta el dedo? El perro es pequeño, y tú, ¡tan grande! Has debido de clavarte un clavo y luego se te ha ocurrido la idea de decir esa mentira. Porque tú... ¡ya nos conocemos! ¡Los conozco a todos, diablos!&lt;br /&gt;–Lo que ha hecho, señoría, ha sido acercarle el cigarro al morro para reírse, y el perro, que no es tonto, le ha dado un mordisco... Siempre está haciendo cosas por el estilo, señoría.&lt;br /&gt;–¡Mientes, tuerto! ¿Para qué mientes, si no has visto nada? Su señoría es un señor inteligente y comprende quién miente y quién dice la verdad... Y, si miento, eso lo dirá el juez de paz. Él tiene la ley... Ahora todos somos iguales... Un hermano mío es gendarme... por si quieres saberlo...&lt;br /&gt;–¡Basta de comentarios!&lt;br /&gt;–No, no es del general. observa pensativo el municipal–. El general no tiene perros como éste. Son más bien perros de muestra...&lt;br /&gt;–¿Estás seguro?&lt;br /&gt;–Sí, señoría...&lt;br /&gt;–Yo mismo lo sé. Los perros del general son caros, de raza, mientras que éste ¡el diablo sabe lo que es! No tiene ni pelo ni planta... es un asco. ¿Cómo va a tener un perro así? ¿Dónde tienen la cabeza? Si este perro apareciese en Petersburgo o en Moscú, ¿saben lo que pasaría? No se pararían en barras, sino que, al momento, ¡zas! Tú, Jriukin, has salido perjudicado; no dejes el asunto... ¡Ya es hora de darles una lección!&lt;br /&gt;–Aunque podría ser del general... –piensa el guardia en voz alta–. No lo lleva escrito en el morro... El otro día vi en su patio un perro como éste.&lt;br /&gt;–¡Es del general, seguro! –dice una voz.&lt;br /&gt;–¡Hum!... Ayúdame a ponerme el capote, Eldirin... Parece que ha refrescado... Siento escalofríos... Llévaselo al general y pregunta allí. Di que lo he encontrado y que se lo mando... Y di que no lo dejen salir a la calle... Puede ser un perro de precio, y si cualquier cerdo le acerca el cigarro al morro, no tardarán en echarlo a perder. El perro es un animal delicado... Y tú, imbécil, baja la mano. ¡Ya está bien de mostrarnos tu estúpido dedo! ¡Tú mismo tienes la culpa!...&lt;br /&gt;–Por ahí va el cocinero del general; le preguntaremos... ¡Eh, Prójor! ¡Acércate, amigo! Mira este perro... ¿Es de ustedes?&lt;br /&gt;–¡Qué ocurrencias! ¡Jamás ha habido perros como éste en nuestra casa!&lt;br /&gt;–¡Basta de preguntas! –dice Ochumélov–. Es un perro vagabundo. No hay razón para perder el tiempo en conversaciones... Si yo he dicho que es un perro vagabundo, es un perro vagabundo... Hay que matarlo y se acabó.&lt;br /&gt;–No es nuestro –sigue Prójor–. Es del hermano del general, que vino hace unos días. A mi amo no le gustan los galgos. A su hermano...&lt;br /&gt;–¿Es que ha venido su hermano? ¿Vladímir Ivánich? –pregunta Ochumélov, y todo su rostro se ilumina con una sonrisa de ternura–. ¡Vaya por Dios! No me había enterado. ¿Ha venido de visita?&lt;br /&gt;–Sí...&lt;br /&gt;–Vaya... Echaba de menos a su hermano... Y yo sin saberlo. ¿Así que el perro es suyo? Lo celebro mucho... Llévatelo... El perro no está mal... Es muy vivo... ¡Le ha mordido el dedo a éste! Ja, ja, ja... Ea, ¿por qué tiemblas? Rrrr... Rrrr... Se ha enfadado, el muy pillo... Vaya con el perrito...&lt;br /&gt;Prójor llama al animal y se aleja con él del almacén de leña... La gente se ríe de Jriukin.&lt;br /&gt;–¡Ya nos veremos las caras! –le amenaza Ochumélov, y, envolviéndose en el capote, sigue su camino por la plaza del mercado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-5098448383709745675?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/5098448383709745675'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/5098448383709745675'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2008/05/el-cuento-que-figura-continuacin-es-una.html' title=''/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SCQ_XTrrVzI/AAAAAAAAA68/-Bpg6L363vg/s72-c/mas-camaleon.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-4538254377498483383</id><published>2008-05-02T04:05:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T11:35:53.471-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#66ffff;"&gt;Lectoras y lectores de Caravasar: reciban un saludo fraterno y mi agradecimiento por visitar este blog.&lt;br /&gt;El material de la semana lo componen dos textos: un poema de mi libro Passarola y una serie de recomendaciones que, medio en serio, medio en broma, sirven de guía para quienes se inician en la escritura literaria. Aunque lo he visto en numerosos espacios electrónicos, igual lo reproduzco, pues creo que su lectura vale la pena.&lt;br /&gt;La primera vez que lo vi, era un decálogo. Ya hoy es un bidecálogo, valga el neologismo. Como se observa, esta versión acaba de pasar por México.&lt;br /&gt;Espero disfruten ambos textos. Los publico con ese propósito.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;EL POEMA&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SBr19zNQNTI/AAAAAAAAA6g/cji6UT3-vEE/s1600-h/alex+polllo+1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195735562191910194" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SBr19zNQNTI/AAAAAAAAA6g/cji6UT3-vEE/s320/alex%2Bpolllo%2B1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Polluelo de águila, el poema nace sobre la roca. Invoca sortilegios a la intemperie. Se fortalece en el tiempo.&lt;br /&gt;Un día salta al vacío, aletea con desesperación. Crece años de un instante al siguiente. Recorre el sendero invisible que se abre ante él. Se posa con suavidad en la alba llanura: para que tú lo mires.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;20 CONSEJOS&lt;br /&gt;PARA CONVERTIRSE&lt;br /&gt;EN ESCRITOR&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SBr10DNQNSI/AAAAAAAAA6Y/RiTlqZ69CdU/s1600-h/escribir_thumb.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195735394688185634" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SBr10DNQNSI/AAAAAAAAA6Y/RiTlqZ69CdU/s320/escribir_thumb.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Ésta es una recopilación de las 20 normas básicas y decisivas que todo aspirante a escritor deberá tener en cuenta, si quiere llegar a ser un novelista de éxito y codearse con los best-sellers.&lt;br /&gt;Algunas nos las han hecho llegar y otras son fruto de nuestra propia experiencia editorial. Cuantas más pautas se dominen, más posibilidades tendrá un autor de destacarse en su nueva profesión. Aquí van:&lt;br /&gt;1. Lo primero: conoser vien la hortografia.&lt;br /&gt;2. Cuide la concordancia, el cual son necesaria para que usted no caigan en aquello errores.&lt;br /&gt;3. Ponga comas puntos signos de interrogación o dos puntos rayas siempre que corresponda si no poco se entienden las relaciones entre las palabras la jerarquía entre las ideas. Y cuando, use los signos de: puntuación, póngalos; correctamente!.&lt;br /&gt;4. Lo mejor es esquivar la reiteración de sonidos en la oración. La proposición es buscar una opción que no rime con lo dicho con antelación.&lt;br /&gt;5. Evite las repeticiones, evitando así repetir y repetir lo que ya ha repetido repetidamente.&lt;br /&gt;6. Trate de ser claro; no use hieráticos, herméticos o errabundos gongorismos que puedan jibarizar las más enaltecidas ideas.&lt;br /&gt;7. Imaginando, creando, planificando, un escritor no debe aparecer equivocándose, abusando de los gerundios. Tratando siempre, sobre todo, de no estar empezando una frase con uno.&lt;br /&gt;8. Correcto para ser en la construcción, caer evite en trasposiciones.&lt;br /&gt;9. Tome el toro por las astas, haga de tripas corazón y no caiga en lugares comunes. Calavera no chilla.&lt;br /&gt;10. ¡Voto a Belcebú!... creo a pies juntillas que deben evitarse las antiguallas que obscurecen el texto.&lt;br /&gt;11. Si algún lugar es inadecuado en la frase para poner colgado un verbo, el final de un párrafo lo es.&lt;br /&gt;12. ¡¡¡Por el amor de Dios!!!!, no abuse de las exclamaciones. NI de las Mayúsculas. Recuerde, además, que la cantidad de puntos suspensivos es siempre fija....... (¡solo tres!)&lt;br /&gt;13. Pone cuidado en las conjugaciones cuando escribáis.&lt;br /&gt;14. No utilice nunca doble negación.&lt;br /&gt;15. Evite usar el adjetivo "mismo" como si fuera un pronombre; el mismo está para otra cosa.&lt;br /&gt;16. Aunque se usen poco, es importante emplear los apóstrofo's correctamente.&lt;br /&gt;17. No olvide poner las tildes que correspondan. Mas aun cuando es importante conocer cual es la significacion de una palabra, en caso de que haya una opcion con tilde y sin ella.&lt;br /&gt;18. Procure "no poner" comillas "innecesariamente". No es un recurso para "resaltar" sino para "mencionar" una "voz ajena" al texto.&lt;br /&gt;19. Procurar nunca los infinitivos separar demasiado.&lt;br /&gt;20. Y con respecto a frases fragmentadas.&lt;br /&gt;______________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-4538254377498483383?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/4538254377498483383'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/4538254377498483383'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2008/05/lectoras-y-lectores-de-caravasar.html' title=''/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SBr19zNQNTI/AAAAAAAAA6g/cji6UT3-vEE/s72-c/alex%2Bpolllo%2B1.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-4629525740736687744</id><published>2008-04-25T05:30:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T11:35:53.657-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;El día de hoy amaneció nublado y se tornó lluvioso en Valencia. Ayer diluvió en la ciudad y ésta no sólo se renovó sino que se inundó de lagunas, en las que los automóviles naufragaban como escarabajos de una especie extraterrestre.&lt;br /&gt;Cerca de donde vivo cayó un rayo con tanta fuerza que removió la tierra y dejó al vecindario sin energía eléctrica. En ese momento, trataba de adelantar el material que hoy debía aparecer en esta edición de&lt;/span&gt; &lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;&lt;strong&gt;Caravasar&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;Por supuesto, el crashboom que estremeció la zona borró la introducción que hacía, y me condujo a desconectar todos los aparatos eléctricos de la casa, para prevenir que el retorno de la energía pudiera dañarlos.&lt;br /&gt;Casi tres horas más tarde, cuando quise retomar el texto, descubrí que recordaba sobre qué quería hablar pero no cómo decirlo. Y, dado que no se trataba de un texto merecedor de alabanzas, loas, elogios, prebendas, premios o reconocimientos, lo dejé en el limbo sin ningún remordimiento.&lt;br /&gt;Pensaba incluir, como el texto propio que habitualmente publico, una crónica que no sentía terminada y, dado que el meteoro la borró, consideré que la selección natural estaba obrando y la guardé para revisarla después.&lt;br /&gt;Cuento esto no para justificar que hoy sólo presente un estupendo texto del escritor mexicano Juan Villoro, sino para explicar porqué dicho texto va en solitario.&lt;br /&gt;Nada más me queda invitarles a disfrutarlo. No tiene desperdicio, como dicen.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#3333ff;"&gt;____________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;DÍAS ROBADOS:&lt;br /&gt;EL CRIMEN VIRTUAL&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Juan Villoro&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SBJa3jNQNRI/AAAAAAAAA6Q/2utSPbRJofM/s1600-h/cinepolis011.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5193313230701737234" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SBJa3jNQNRI/AAAAAAAAA6Q/2utSPbRJofM/s320/cinepolis011.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Nabokov aconsejaba escribir la palabra "realidad" entre comillas. ¿Qué garantías tenemos de que nuestra versión de los hechos sea auténtica? Aunque los tribunales y los periódicos viven para cortejarla, la verdad es compañía escurridiza. Por eso asombran tanto los novelistas que pretenden captar las cosas "como son" y se esfuerzan porque sus personajes beban un café en tiempo real; a veces, en un alarde hiperrealista dedican tres páginas a que un protagonista se quite el abrigo. Esta insoportable lentitud de lo real aspira a que la prosa sea como un perro de paladar negro, con pedigrí de autenticidad, ejercicio bastante absurdo, tomando en cuenta que el arte no es menos verídico por ser inventado. Las inverificables hazañas del Rey Arturo determinan nuestro tiempo y nuestros videojuegos con mayor poderío que numerosos sucesos reales. En este sentido, también llama la atención el ardid publicitario de anunciar una película como "una historia verdadera". ¿La trama mejora o es más creíble por el hecho de que los protagonistas tengan tipo sanguíneo y código postal? En modo alguno. La verosimilitud de las historias depende de su lógica interna, no de testigos que puedan avalarla. Por lo demás, nada nos protege de que la frase "una historia verdadera" sea precisamente una mentira.&lt;br /&gt;Una vez dichas, las palabras adquieren entidad propia. Como sostiene Juan José Saer, resulta una simplificación considerar que la invención literaria es lo contrario a la verdad: "La ficción no es una claudicación ante tal o cual ética de la verdad, sino la búsqueda de una un poco menos rudimentaria (...). La paradoja propia de la ficción reside en que, si recurre a lo falso, lo hace para aumentar su credibilidad". En la marea de lo cotidiano sobran muchas cosas, pero suelen faltar detalles significativos. El narrador debe agregarlos para hacer convincentes los sucesos.&lt;br /&gt;Quizá los publicistas deberían proceder al revés y garantizar un bienestar rigurosamente imaginario. Sin embargo, a pesar de que Oscar Wilde dejó una de las frases más repetidas de Occidente, "la realidad imita al arte", las formas de representación no gozan de prestigio en una sociedad ávida de certezas, fórmulas comprobables y tangibles como la cocción de un huevo en dos minutos. "Científicamente hablando", escribe Wilde en &lt;strong&gt;La decadencia de la mentira&lt;/strong&gt;, "la base de la vida —la energía de la vida, como diría Aristóteles— no es sino el deseo de expresión, y el arte va presentando formas diversas a través de las cuales la expresión puede cumplirse. La vida se apodera de ellas y las utiliza, aunque sea para su propio daño". Me interesa en especial la última parte de la cita: la vida copia las invenciones, aunque sea para perjudicarse.&lt;br /&gt;A diferencia de los amigos del realismo, los delincuentes desafían lo ordinario con verdadero arte y entienden la veracidad de lo representado más rápido que la policía. Debo al antropólogo Néstor García Canclini una elocuente anécdota al respecto. En México, los criminales han alterado la experiencia no siempre dramática de ir al cine. A la entrada de una sala un par de chicas aplican cuestionarios para una presunta encuesta y se concentran en espectadores adolescentes. Con criterio sociométrico hacen suficientes preguntas para determinar el nivel de ingresos de sus padres; luego, solicitan un teléfono para participar en la rifa. Los muchachos entran al cine mientras los encuestadores practican una rápida valoración económica y hablan al teléfono más prometedor. Si hasta ese momento han actuado como sociólogos, ahora lo hacen como escritores. Describen la ropa que lleva el adolescente en cuestión (sin olvidar los detalles que otorgan verosimilitud: los frenos en los dientes, el arete en la nariz, el llavero con un personaje de &lt;strong&gt;Toy Story&lt;/strong&gt;), informan con frialdad operativa que lo tienen secuestrado y piden un rescate asequible. Los padres son citados en el estacionamiento del cine, justo al término de la película. La ecología del miedo que domina el D.F: hace que la historia suene no sólo lógica sino casi inevitable. Los padres depositan la bolsa con dinero en un bote de basura del estacionamiento. Minutos después, los hijos son "liberados": salen del cine sin saber que fueron rehenes de un secuestro conjetural pero en modo alguno falso.&lt;br /&gt;En ocasiones, los "secuestrados" ven en la pantalla una "historia verdadera", sin saber que la representación a la que han dado lugar adquiere mientras tanto una más dolorosa realidad.&lt;br /&gt;De algún modo, también la lectura es un secuestro virtual, y acaso se trate del único antídoto contra las formas adversas de la representación. Los lectores están mejor adiestrados para discernir en qué momento alguien trata de convertirlos en personajes, figuras de convincente virtualidad, ideales para delinquir.&lt;br /&gt;El secuestro es una de las muchas variables de la prometedora "criminalidad de invención" donde las coartadas, las víctimas y los botines se decidirán a partir de fabulaciones. Aunque se sirven de rudimentos literarios para refutar la realidad, los facinerosos del género requieren otros artefactos de comunicación. Es de suponerse el empujón que les darán los nuevos teléfonos celulares que también toman fotografías y se conectan a Internet. Las posibilidades expresivas y delictivas de este artificio son infinitas. Ya las descubrirán quienes, al modo de Wilde, saben que la vida copia las invenciones, aunque sea para perjudicarse.&lt;br /&gt;___________________&lt;br /&gt;Tomado de la revista &lt;strong&gt;Letras Libres&lt;/strong&gt;, febrero de 2003.&lt;br /&gt;Encontrado en:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="https://www.letraslibres.com/interna.php?sec=5&amp;amp;art=8573"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;https://www.letraslibres.com/interna.php?sec=5&amp;amp;art=8573&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-4629525740736687744?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/4629525740736687744'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/4629525740736687744'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2008/04/el-da-de-hoy-amaneci-nublado-y-se-torn.html' title=''/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SBJa3jNQNRI/AAAAAAAAA6Q/2utSPbRJofM/s72-c/cinepolis011.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-2059210407197260688</id><published>2008-04-20T05:42:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T11:35:56.762-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SAs9Tr626UI/AAAAAAAAA6I/zBVYIVu40VA/s1600-h/(41)+Funeral+para+una+mosca.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191310403891030338" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="265" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SAs9Tr626UI/AAAAAAAAA6I/zBVYIVu40VA/s320/(41)+Funeral+para+una+mosca.jpg" width="179" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Hoy salimos con dos días de retraso. Ello por imprevisión mía. Salí de viaje y olvidé montar el blog. Lo recordé cuando ya atravesaba nubes, a bordo del avión que me trasladaba. Pensé que podría montarlo desde donde iba pero las actividades y los traslados me lo impidieron.&lt;br /&gt;Ya regresé y aquí va&lt;/span&gt; &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;Caravasar&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;. &lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Va con un único texto, relativo al calendario gregoriano, ese que produjo la coincidencia de que los mayores exponentes de la literatura en lengua española e inglesa murieran en la misma fecha, mas no en el mismo día.&lt;br /&gt;Tal coincidencia se celebra en nuestro tiempo y en Hispanoamérica como el Día del Libro y del Idioma.&lt;br /&gt;El texto es de mi autoría y forma parte de mi libro&lt;/span&gt; &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Funeral para una mosca&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;_____________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;DIEZ DÍAS QUE NADIE VIVIÓ&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SAs8_b626SI/AAAAAAAAA54/b524SEO2mFU/s1600-h/calendario_gregoriano_00.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191310055998679330" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SAs8_b626SI/AAAAAAAAA54/b524SEO2mFU/s320/calendario_gregoriano_00.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El calendario Gregoriano por el cual se rigen los días en la mayoría de los países del mundo fue creado en 1582 por el papa de entonces, Gregorio XIII.&lt;br /&gt;Hasta esa fecha, Europa y las regiones de otros continentes por donde se había extendido el Imperio Romano se regían por el calendario Juliano, llamado así porque lo había establecido el emperador Julio César, aunque su creador había sido el astrónomo griego Sosígenes.&lt;br /&gt;Pero este calendario tenía 365 días y un cuarto lo cual, pese a que cada cuatro años había como ahora uno bisiesto, generaba un error anual de once minutos.&lt;br /&gt;La suma de esos once minutos durante varios siglos hizo que, en 1582, el Equinoccio de Primavera tuviera un retraso de diez días.&lt;br /&gt;Para solucionar tal atraso, al tiempo que ordenó la implantación del nuevo calendario, el papa Gregorio XIII decretó que la fecha siguiente al 5 de octubre de 1582 debía ser el 15 del mismo mes y año y no el 6, con lo que puede decirse que desaparecieron diez días de la historia.&lt;br /&gt;Esta desaparición resultó traumática en su momento y generó algunas curiosidades históricas, no sólo ese año y en las décadas siguientes, sino incluso hasta los últimos años del siglo XIX.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;El año más corto que ha existido&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Entre los muchos trastornos que el cambio de calendario provocó en el mundo cristiano de la época, el más recordado fue el descalabro económico que sufrieron millones de personas: los trabajadores, por ejemplo, perdieron esos diez días de salario, los banqueros los perdieron de intereses y los caseros de alquileres.&lt;br /&gt;El cambio produjo, además, el que ha sido el año más corto de la historia, ya que 1582 sólo tuvo 355 días.&lt;br /&gt;El más largo había sido el año 46 antes de Cristo, precisamente cuando el calendario Juliano había sustituido al calendario Egipcio, que había regido hasta entonces.&lt;br /&gt;Para ello, el emperador Julio César se vio obligado a agregar dos meses adicionales a los doce conocidos y a aumentar el número de días de febrero de 28 a nada menos que 51. Ambos añadidos se hicieron para compensar las diferencias que se producían en relación con el calendario Egipcio.&lt;br /&gt;Pero volviendo a lo ocurrido en 1582, ese año, pese a las protestas que se extendieron por toda la Cristiandad, Gregorio XIII mantuvo su decisión de cambiar el calendario, lo cual ocasionó los tres episodios históricos sobre los cuales hablaremos a continuación.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;La misma fecha, mas no el mismo día&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El primero de tales episodios se produjo coincidencialmente, el mismo 4 de octubre de 1582.&lt;br /&gt;Ese día y a la edad de 67 años, falleció la religiosa y escritora mística Teresa de Cepeda y Ahumada, conocida como Santa Teresa de Jesús y también como Santa Teresa de Ávila.&lt;br /&gt;Pero su entierro, realizado al día siguiente de su muerte, no se produjo el día 5, sino el 15 de octubre de ese año de 1582, una vez que se corrieron las diez fechas atrasadas en el anterior calendario.&lt;br /&gt;Treinta y cuatro años más tarde, ocurrió el segundo episodio histórico curioso, generado porque Inglaterra se negó a adoptar el calendario Gregoriano hasta 1752 y, en consecuencia, siguió rigiendo sus días hasta esa fecha por el Juliano.&lt;br /&gt;Debido a ello, hoy se conmemora en la misma fecha la muerte de los dos más grandes escritores de las lenguas española e inglesa, esto es, Miguel de Cervantes y Saavedra y William Shakespeare.&lt;br /&gt;A los efectos históricos, ambos fallecieron en la misma fecha -23 de abril de 1616-, pero en verdad no murieron el mismo día, ya que existía la diferencia de diez días entre el calendario Gregoriano usado por los españoles y el Juliano empleado por los ingleses.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Un desfase olímpico&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Los dos últimos países europeos en aceptar el cambio del calendario Juliano por el Gregoriano fueron Rusia y Grecia, que lo hicieron en el siglo XX: Rusia en 1918 y Grecia en 1923.&lt;br /&gt;La negativa de Grecia a adoptar el calendario Gregoriano tuvo consecuencias curiosas, aún a finales del siglo XIX, específicamente en 1896, cuando se realizaron en ese país los primeros Juegos Olímpicos de los tiempos modernos.&lt;br /&gt;Como entonces el atraso del calendario Juliano con respecto al Gregoriano ya era de once días, existía una diferencia de fechas entre el país anfitrión y la mayoría de las naciones participantes en los Juegos.&lt;br /&gt;Sin embargo, como fueron muy pocas las delegaciones extranjeras que pudieron asistir, debido a los altos costos del viaje, la confusión de fechas sólo afectó al equipo olímpico de los Estados Unidos, que llegó a territorio griego con esos once días de anticipación.&lt;br /&gt;Como nadie los esperaba entonces, los atletas estadounidenses se encontraron en territorio griego, sin alojamiento ni comidas, ni tampoco traslados. Pero el pueblo griego se hizo cargo de ellos y los alojó en casas de familia, durante esos once días. Días que, por cierto, le sirvieron a los estadounidenses para aclimatarse y tener la misma ventaja que los anfitriones frente al resto de los competidores.&lt;br /&gt;________________________&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Funeral para una mosca&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;, Colección Debate, Random House Mondadori, Caracas, 2005.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-2059210407197260688?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/2059210407197260688'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/2059210407197260688'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2008/04/hoy-salimos-con-dos-das-de-retraso.html' title=''/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SAs9Tr626UI/AAAAAAAAA6I/zBVYIVu40VA/s72-c/(41)+Funeral+para+una+mosca.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-3036146830284860572</id><published>2008-04-11T06:19:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T11:35:57.150-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Esta edición consta de dos textos, como es habitual: uno mío y otro ajeno. El mío forma parte de mi libro &lt;strong&gt;Ciencia para leer&lt;/strong&gt;, al cual le estoy buscando editor para su segunda edición. La primera la hizo el Ipasme, una institución venezolana que agrupa a los docentes de primaria y secundaria del país.&lt;br /&gt;El segundo texto es de Papá Andersen, el gran autor de cuentos para niños y jóvenes, de cuyo natalicio se cumplieron el 2 de abril 203 años. El que presento es uno de sus cuentos menos conocidos.&lt;br /&gt;Como todas las semanas, les doy las gracias por haberse asomado aquí y espero que disfruten las lecturas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;____________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;POR QUÉ CRUJEN LAS PAPAS FRITAS&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;Un producto comestible sumamente popular y destinado, principalmente, al público infantil y juvenil, se elabora de un modo nada inocente: veamos cómo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R_9nP4Qo77I/AAAAAAAAA5w/WPJAFaQz7M4/s1600-h/19.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5187978818251976626" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R_9nP4Qo77I/AAAAAAAAA5w/WPJAFaQz7M4/s320/19.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Uno de los comestibles industrializados de mayor venta en los países de Occidente, especialmente en Estados Unidos, son las llamadas patatas chips que, aparentemente, son delgadas láminas de papa, fritas en aceite.&lt;br /&gt;Y decimos “aparentemente”, porque en verdad lo que menos contiene este producto son porciones del tubérculo llamado papa.&lt;br /&gt;La patata chip o papita frita, como la llamamos en Venezuela, es en realidad uno de los productos más perfectos creados en los laboratorios de las industrias procesadoras de alimentos.&lt;br /&gt;Su creación fue encargada hace algún tiempo a un grupo de reólogos, es decir, a especialistas en el arte de hacer crujir la comida.&lt;br /&gt;Según se determinó décadas atrás, los alimentos crujientes resultan más atractivos y apetitosos que aquellos que no lo son.&lt;br /&gt;De allí que a las papitas fritas se les agreguen diferentes sustancias que las hacen crepitar exageradamente, en lugar de proteínas o vitaminas que las enriquezcan como el producto alimenticio que pretenden ser.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;¡Vaya mezcla!&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Una primera razón por la que las papitas fritas son apetitosamente crujientes la constituye su diseño.&lt;br /&gt;Los diversos ingredientes con las que son elaboradas se reducen previamente a una masa homogénea que, después, es cortada en láminas de un tamaño demasiado grande para caber cómodamente en la boca.&lt;br /&gt;Si no se les corta con las manos, son los incisivos los que tienen que cumplir esta tarea, ayudados por la lengua.&lt;br /&gt;Pero como cualquier alimento que tome contacto con la lengua, se empapa de saliva y se reblandece, los reólogos estudiaron una manera de evitar que esto ocurriese.&lt;br /&gt;Se descubrió que los productos que crujen naturalmente, como la lechuga, la zanahoria o la manzana, lo hacen porque cuentan con diminutos depósitos de agua que estallan al ser mordidos.&lt;br /&gt;Como a las patatas chips o papitas fritas no se les puede rellenar de agua, porque se dañarían en las estanterías de los almacenes, en las fábricas se les llena de aire, en una porción que increíblemente ocupa el 80 por ciento de cada lámina de papa.&lt;br /&gt;Dado que se requiere que las paredes de las células de aire ofrezcan suficiente resistencia, para vibrar con mayor volumen al romperse, las láminas de papa son recubiertas con almidón, del mismo que se emplea para endurecer el cuello de las camisas.&lt;br /&gt;Mas, como el almidón tiende a pulverizarse con el tiempo, se le fija con una cantidad de grasa que constituye entre el 40 y el 60 por ciento del peso total de cada lámina de papa.&lt;br /&gt;Esta grasa –un producto de desecho de otros procesos de fabricación de alimentos–, es la que garantiza la rigidez característica de las papitas fritas.&lt;br /&gt;Sobre esta grasa, se fijan los sabores artificiales característicos de las patatas chips, cuya misión es disfrazar el verdadero gusto de tan abominable mezcla.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;Dos aclaratorias&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Un último detalle: la batalla que se libra para abrir un paquete de papas fritas no obedece al empleo de papeles defectuosos, ni a falta de previsión de los fabricantes, sino a lo contrario: aunque usted no lo crea, el recital de crujidos que se produce durante ese arduo combate ha sido perfectamente calculado para activar las glándulas salivales y poner a tono al desprevenido consumidor.&lt;br /&gt;Antes de cerrar esta nota, es bueno aclarar que no todas las papas fritas que se consiguen en el mercado venezolano se elaboran del modo reseñado.&lt;br /&gt;Por fortuna, hay productores de comestibles, tanto nacionales como del exterior, que ofrecen papas verdaderas, cortadas en láminas delgadas, y fritas sin someterlas al horrendo proceso que hemos descrito.&lt;br /&gt;_____________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;LA GOTA DE AGUA &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#33cc00;"&gt;Hans Christian Andersen&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R_9nB4Qo76I/AAAAAAAAA5o/uRU5BM5p8eA/s1600-h/worm%20100x.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5187978577733808034" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R_9nB4Qo76I/AAAAAAAAA5o/uRU5BM5p8eA/s320/worm%2520100x.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;Seguramente sabes lo que es un cristal de aumento, una lente circular que hace las cosas cien veces mayores de lo que son. Cuando se coge y se coloca delante de los ojos, y se contempla a su través una gota de agua de la balsa de allá fuera, se ven más de mil animales maravillosos que, de otro modo, pasan inadvertidos; y, sin embargo, están allí, no cabe duda. Se diría casi un plato lleno de cangrejos que saltan en revoltijo. Son muy voraces, se arrancan unos a otros brazos y patas, muslos y nalgas, y, no obstante, están alegres y satisfechos a su manera.&lt;br /&gt;Pues he aquí que vivía en otro tiempo un anciano a quien todos llamaban Crible–Crable, pues tal era su nombre. Quería siempre hacerse con lo mejor de todas las cosas y, si no se lo daban, se lo tomaba por arte de magia. Así, peligraba cuanto estaba a su alcance.&lt;br /&gt;El viejo estaba sentado un día con un cristal de aumento ante los ojos, examinando una gota de agua que había extraído de un charco del foso. ¡Dios mío, que hormiguero! Un sinfín de animalitos yendo de un lado para otro, y venga saltar y brincar, venga zamarrearse y devorarse mutuamente.&lt;br /&gt;–¡Qué asco! –exclamó el viejo Crible–Crable–. ¿No habrá modo de obligarlos a vivir en paz y quietud, y de hacer que cada uno se cuide de sus cosas?&lt;br /&gt;Y piensa que te piensa, pero como no encontraba la solución, tuvo que acudir a la brujería.&lt;br /&gt;–Hay que darles color, para poder verlos más bien –dijo, y les vertió encima una gota de un líquido parecido a vino tinto, pero que en realidad era sangre de hechicera de la mejor clase, de la de a seis peniques. Y todos los animalitos quedaron teñidos de rosa; parecía una ciudad llena de salvajes desnudos.&lt;br /&gt;–¿Qué tienes ahí? –le preguntó otro viejo brujo que no tenía nombre, y esto era precisamente lo bueno de él.&lt;br /&gt;–Si adivinas lo que es –respondió Crible–Crable–, te lo regalo; pero no es tan fácil acertarlo, si no se sabe.&lt;br /&gt;El brujo innominado miró por la lupa y vio efectivamente una cosa comparable a una ciudad donde toda la gente corría desnuda. Era horrible, pero más horrible era aún ver cómo todos se empujaban y golpeaban, se pellizcaban y arañaban, mordían y desgreñaban. El que estaba arriba quería irse abajo y viceversa.&lt;br /&gt;–¡Fíjate, fíjate!, su pata es más larga que la mía. ¡Paf! ¡Fuera con ella! Ahí va uno que tiene un chichón detrás de la oreja, un chichoncito insignificante, pero le duele, y todavía le va a doler más.&lt;br /&gt;Y se echaban sobre él, y lo agarraban, y acababan comiéndoselo por culpa del chichón. Otro permanecía quieto, pacífico como una doncellita; sólo pedía tranquilidad y paz. Pero la doncellita no pudo quedarse en su rincón: tuvo que salir, la agarraron y, en un momento, estuvo descuartizada y devorada.&lt;br /&gt;–¡Es muy divertido! –dijo el brujo.&lt;br /&gt;–Sí, pero ¿qué crees que es? –preguntó Crible–Crable–. ¿Eres capaz de adivinarlo?&lt;br /&gt;–Toma, pues es muy fácil –respondió el otro–. Es Copenhague o cualquiera otra gran ciudad, todas son iguales. Es una gran ciudad, la que sea.&lt;br /&gt;–¡Es agua del charco! –contestó Crible–Crable.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-3036146830284860572?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/3036146830284860572'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/3036146830284860572'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2008/04/esta-edicin-consta-de-dos-textos-como.html' title=''/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R_9nP4Qo77I/AAAAAAAAA5w/WPJAFaQz7M4/s72-c/19.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-548925186469871203</id><published>2008-04-04T09:09:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T11:35:57.662-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R_ZTryXam5I/AAAAAAAAA5g/Va6ljfA2bgI/s1600-h/El+Ã¡ngel+del+espejo+(portada).jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5185424032683170706" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R_ZTryXam5I/AAAAAAAAA5g/Va6ljfA2bgI/s320/El+%C3%A1ngel+del+espejo+(portada).jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Hoy sólo aparece un cuento de un notable escritor salvadoreño, Salvador Arrué (“Salarrué”), del que hoy, muy pocos se acuerdan.&lt;br /&gt;Puede parecer un escritor costumbrista pero, tras esa fachada, hay muchísimo más.&lt;br /&gt;A los lectores y lectoras que deseen conocer más a este formidable narrador, les invito a bajar totalmente gratis una recopilación de sus mejores cuentos, en el portal Biblioteca Ayacucho Digital, de la editorial venezolana del mismo nombre. Al entrar a la dirección electrónica que copiamos a continuación, encontrarán el libro de Salarrué, El ángel del espejo, en la segunda página y bajo el No. 16 de la colección.&lt;br /&gt;La dirección es:&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.bibliotecayacucho.gob.ve/fba/index.php?id=103"&gt;http://www.bibliotecayacucho.gob.ve/fba/index.php?id=103&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Allí pueden bajar muchos otros títulos de esta excelente editorial, en forma totalmente gratuita.&lt;br /&gt;Por favor, disfruten la lectura de cuanto bajen.&lt;br /&gt;_______________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;SEMOS MALOS&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Salarrué&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R_ZTeyXam4I/AAAAAAAAA5Y/A36VSvdc6bo/s1600-h/30.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5185423809344871298" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R_ZTeyXam4I/AAAAAAAAA5Y/A36VSvdc6bo/s320/30.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;Loyo Cuestas y su «cipote» hicieron un «arresto», y se «jueron» para Honduras con el fonógrafo. El viejo cargaba la caja en la bandolera; el muchacho, la bolsa de los discos y la trompa achaflanada, que tenía la forma de una gran campánula; flor de «lata» monstruosa que «perjumaba» con música.&lt;br /&gt;-Dicen quen Honduras abunda la plata.&lt;br /&gt;-Sí, tata, y por ái no conocen el fonógrafo, dicen...&lt;br /&gt;-Apurá el paso, vos; ende que salimos de Metapán trés choya.&lt;br /&gt;-¡Ah!, es que el cincho me viene jodiendo el lomo.&lt;br /&gt;-Apechálo, no siás bruto.&lt;br /&gt;«Apiaban» para sestear bajo los pinos chiflantes y odoríferos. Calentaban café con ocote. En el bosque de «zunzas», las «taltuzás» comían sentaditas, en un silencio nervioso. Iban llegando al Chamelecón salvaje. Por dos veces «bían» visto el rastro de la culebra «carretía», angostito como «fuella» de «pial». Al «sesteyo», mientras masticaban las tortillas y el queso de Santa Rosa, ponían un «fostró». Tres días estuvieron andando en lodo, atascado hasta la rodilla. El chico lloraba, el «tata» maldecía y se «reiba» sus ratos.&lt;br /&gt;El cura de Santa Rosa había aconsejado a Goyo no dormir en las galeras, porque las pandillas de ladrones rondaban siempre en busca de «pasantes». Por eso, al crepúsculo, Goyo y su hijo se internaban en la montaña; limpiaban un puestecito al pie «diún palo» y pasaban allí la noche, oyendo cantar los «chiquirines», oyendo zumbar los zancudos «culuazul», enormes como arañas, y sin atreverse a resollar, temblando de frío y de miedo.&lt;br /&gt;-¡Tata: brán tamagases?...&lt;br /&gt;-Nóijo, yo ixaminé el tronco cuando anochecía y no tiene cuevas.&lt;br /&gt;-Si juma, jume bajo el sombrero, tata. Si miran la brasa, nos hallan.&lt;br /&gt;-Sí, hombre, tate tranquilo. Dormite.&lt;br /&gt;-Es que currucado no me puedo dormir luego.&lt;br /&gt;-Estírate, pué...&lt;br /&gt;-No puedo, tata, mucho yelo...&lt;br /&gt;-¡A la puerca, con vos! Cuchuyate contra yo, pué...&lt;br /&gt;Y Goyo Cuestas, que nunca en su vida había hecho una caricia al hijo, lo recibía contra su pestífero pecho, duro como un «tapexco»; y rodeándolo con ambos brazos, lo calentaba hasta que se le dormía encima, mientras él, con la cara «añudada» de resignación, esperaba el día en la punta de cualquier gallo lejano. Los primeros «clareyos» los hallaban allí, medio congelados, adoloridos, amodorrados de cansancio; con las feas bocas abiertas y babosas, semiarremangados en la «manga» rota, sucia y rayada como una cebra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R_ZTSSXam3I/AAAAAAAAA5Q/47qz8bZEunk/s1600-h/clip_image006.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5185423594596506482" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="266" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R_ZTSSXam3I/AAAAAAAAA5Q/47qz8bZEunk/s320/clip_image006.jpg" width="275" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Pero Honduras es honda en el Chamelecón. Honduras es honda en el silencio de su montaña bárbara y cruel; Honduras es honda en el misterio de sus terribles serpientes, jaguares, insectos, hombres... Hasta el Chamelecón no llega su ley; hasta allí no llega su justicia. En la región se deja -como en los tiempos primitivos- tener buen o mal corazón a los hombres y a las otras bestias; ser crueles o magnánimos, matar o salvar a libre albedrío. El derecho es claramente del más fuerte.&lt;br /&gt;Los cuatro bandidos entraron por la palizada y se sentaron luego en la plazoleta del rancho, aquel rancho náufrago en el cañaveral cimarrón. Pusieron la caja en medio y probaron a conectar la bocina. La luna llena hacía saltar «chingastes» de plata sobre el artefacto. En la mediagua y de una viga, pendía un pedazo de venado «olisco».&lt;br /&gt;-Te dijo ques fológrafo.&lt;br /&gt;-¿Vos bis visto cómo lo tocan?&lt;br /&gt;-iAjú!... En los bananales los ei visto...&lt;br /&gt;-¡Yastuvo!...&lt;br /&gt;La trompa trabó. El bandolero le dio cuerda, y después, abriendo la bolsa de los discos, los hizo salir a la luz de la luna como otras tantas lunas negras.&lt;br /&gt;Los bandidos rieron, como niños de un planeta extraño. Tenían los «blanquiyos» manchados de algo que parecía lodo, y era sangre. En la barranca cercana, Goyo y su «cipote» huían a pedazos en los picos de los «zopes»; los armadillos habíanles ampliado las heridas. En una masa de arena, sangre, ropa y silencio, las ilusiones arrastradas desde tan lejos, quedaban abonadas tal vez para un sauce, tal vez para un pino...&lt;br /&gt;Rayó la aguja, y la canción se lanzó en la brisa tibia como una cosa encantada. Los cocales pararon a lo lejos sus palmas y escucharon. El lucero grande parecía crecer y decrecer, como si colgado de un hilo lo remojaran subiéndolo y bajándolo en el agua tranquila de la noche.&lt;br /&gt;Cantaba un hombre de fresca voz, una canción triste, con guitarra.&lt;br /&gt;Tenía dejos llorones, hipos de amor y de grandeza. Gemían los bajos de la guitarra, suspirando un deseo; y desesperada, la «prima» lamentaba una injusticia.&lt;br /&gt;Cuando paró el fonógrafo, los cuatro asesinos se miraron. Suspiraron...&lt;br /&gt;Uno de ellos se echó a llorar en la «manga». El otro se mordió los labios. El más viejo miró al suelo «barrioso», donde su sombra le servía de asiento, y dijo después de pensarlo muy duro:&lt;br /&gt;-Semos malos.&lt;br /&gt;Y lloraron los ladrones de cosas y de vidas, como niños de un planeta extraño.&lt;br /&gt;_____________________&lt;br /&gt;Aparecido originalmente en el libro &lt;strong&gt;Cuentos de barro&lt;/strong&gt;, San Salvador, 1933. Reproducido de &lt;strong&gt;El ángel del espejo&lt;/strong&gt;, Biblioteca Ayacucho, Caracas, 2007.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-548925186469871203?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/548925186469871203'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/548925186469871203'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2008/04/hoy-slo-aparece-un-cuento-de-un-notable.html' title=''/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R_ZTryXam5I/AAAAAAAAA5g/Va6ljfA2bgI/s72-c/El+%C3%A1ngel+del+espejo+(portada).jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-3008292528126406729</id><published>2008-03-28T11:34:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T11:35:58.230-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Los dos textos de esta edición son los siguientes: un cuento de mi libro &lt;strong&gt;Caída del cielo&lt;/strong&gt; y fragmentos de una entrevista hecha a Ernest Hemingway, en 1958.&lt;br /&gt;Mi cuento se titula “Un perro llamado Mussolini” y la entrevista “Un detector de mierda incorporado”. Es la misma entrevista a la cual alude Chuck Palahniuk, en su novela &lt;strong&gt;Fantasmas&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Que los disfruten.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;_______________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;UN PERRO LLAMADO “MUSSOLINI” &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R-06oCXam1I/AAAAAAAAA5A/Gh-tP-8je3Q/s1600-h/Mussolini.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5182863205677570898" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R-06oCXam1I/AAAAAAAAA5A/Gh-tP-8je3Q/s320/Mussolini.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Para evitar que le robaran su automóvil, el tío Ramón Enrique compró un perro que llamó “Mussolini”, al que le enseñó todo tipo de ferocidades.&lt;br /&gt;Durante los dos meses que estuvo entrenándolo, sólo le dio de comer carne cruda y, como postre, un plato de ajíes picantes, rociados con vinagre.&lt;br /&gt;Para que no durmiera y estuviera siempre alerta y dispuesto al ataque, el tío puso en la jaula donde vivía Mussolini una alarma que sonaba cada media hora y que sólo se apagaba si el perro apretaba un botón con una de sus patas.&lt;br /&gt;En esos dos meses, Mussolini arrancó con los dientes dos de los árboles que había en el patio, mientras perseguía a una lagartija; destrozó a mordiscos tres televisores porque no le gustaba cuando interrumpían las películas con comerciales e impuso un toque de queda en la casa y en seis manzanas a la redonda, entre las ocho de la noche y las cinco de la madrugada.&lt;br /&gt;A la primera de esas horas el tío, vestido con una armadura de acero inoxidable, lo sacaba de su jaula y a la segunda lo volvía a meter.&lt;br /&gt;Para probar qué tan buen perro guardián era, un sábado el tío fue al centro de Barquisimeto y dejó al auto y a Mussolini en una calle transversal.Cuando volvió, una hora después, el auto estaba en el mismo lugar, pero se habían robado a Mussolini.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;______________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;UN DETECTOR DE MIERDA&lt;br /&gt;INCORPORADO&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;&lt;em&gt;Esta entrevista a Ernest Hemingway, de la cual ofrecemos un fragmento, fue realizada por George Plimton y publicada originalmente en la revista&lt;/em&gt; The Paris Review &lt;em&gt;en 1958. Fue transcrita desde el diario &lt;/em&gt;Clarín&lt;em&gt; (Chile), edición del 18 de julio de 1999.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R-06yCXam2I/AAAAAAAAA5I/h_Lihe0Bpgg/s1600-h/Hemingway+y+su+gato.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5182863377476262754" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R-06yCXam2I/AAAAAAAAA5I/h_Lihe0Bpgg/s320/Hemingway+y+su+gato.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;–¿Le resultan placenteras las horas dedicadas al proceso de la escritura? ¿Podría decirnos algo de ese proceso? ¿Cuándo trabaja usted? ¿Mantiene un horario rígido?&lt;br /&gt;–Me resultan muy placenteras. Cuando trabajo en un libro o en un relato escribo cada mañana, en cuanto hay luz. A esa hora nadie molesta y está fresco o frío, y uno se pone a trabajar y se caldea a medida que escribe. Uno lee lo que ha escrito y, como siempre se interrumpe cuando sabe qué es lo que va a ocurrir a continuación, uno sigue a partir de ese punto. Uno escribe hasta llegar a un lugar en el que todavía le queda resto y sabe lo que ocurrirá a continuación, y allí uno se interrumpe y trata de vivir hasta el día siguiente para volver a seguir con eso. Uno ha empezado, digamos, a la seis de la mañana. Y puede seguir hasta el mediodía o dejar antes. Cuando uno se detiene, está vacío y, al mismo tiempo, no vacío sino llenándose, como cuando ha hecho el amor con alguien a quien ama. Nada puede dañarlo, nada puede ocurrir, nada significa nada hasta el día siguiente, cuando uno vuelve al trabajo. Lo difícil es la espera hasta el día siguiente.&lt;br /&gt;–¿Puede quitarse de la cabeza el proyecto al que está entregado cuando está lejos de la máquina de escribir?&lt;br /&gt;–Por supuesto. Pero para eso hace falta disciplina y esa disciplina se adquiere. ¿Hace alguna revisión o alguna reescritura cuando lee hasta el lugar en el que se interrumpió el día anterior? ¿O las revisiones vienen más tarde, cuando todo el trabajo está terminado?&lt;br /&gt;–Todos los días reescribo hasta el punto en que dejé el día anterior. Cuando todo está terminado, naturalmente lo reviso. Así se tiene otra oportunidad de corregir y reescribir, cuando otra persona lo mecanografía, y uno ve el material más prolijo. La última oportunidad son las pruebas. Uno agradece todos esos chances.&lt;br /&gt;–¿Reescribe mucho?&lt;br /&gt;–Depende. Reescribí el final de &lt;strong&gt;Adiós a las armas&lt;/strong&gt;, la última página, treinta y nueve veces antes de quedar satisfecho.&lt;br /&gt;–¿Había allí algún problema técnico? ¿Qué era o qué lo obstaculizaba?&lt;br /&gt;–Buscaba las palabras adecuadas.&lt;br /&gt;–Thornton Wilder habla de recursos mnémonicos que ponen en marcha el día de trabajo de un escritor. Dice que una vez usted le dijo que les sacaba punta a veinte lápices.&lt;br /&gt;–Creo que nunca tuve veinte lápices a la vez. Gastar la punta de siete lápices número 2 es un buen día de trabajo.&lt;br /&gt;–¿Cuáles lugares le resultaron más provechosos para trabajar? El hotel Ambos Mundos parece haber sido uno, a juzgar por la cantidad de libros que usted escribió allí. ¿O el ambiente no ejerce demasiada influencia sobre su trabajo?&lt;br /&gt;– El Ambos Mundos de La Habana era un muy buen lugar para trabajar. Esta finca es un lugar espléndido, o lo fue. Pero siempre he trabajado bien en todas partes. Quiero decir que he podido trabajar tan bien como puedo en distintas circunstancias. El teléfono y los visitantes son los que destruyen el trabajo.&lt;br /&gt;–¿La estabilidad emocional es necesaria para escribir bien? Una vez me dijo que sólo podía escribir bien cuando estaba enamorado. ¿Podría explayarse más sobre el tema?&lt;br /&gt;–Qué pregunta! Pero lo felicito por el intento. Uno puede trabajar en cualquier momento si la gente lo deja tranquilo y nadie interrumpe. O, más bien, si uno puede ser despiadado con los demás. Pero la mejor escritura se produce, por cierto, cuando uno está enamorado. Si a usted le da lo mismo, prefiero no explayarme sobre el tema.&lt;br /&gt;–¿Y qué ocurre con la seguridad económica? ¿Puede hacer daño a una buena escritura?&lt;br /&gt;–Si llega temprano en la vida y uno ama la vida tanto como el trabajo, hace falta mucho carácter para resistir las tentaciones. Una vez que la escritura se ha convertido en el mayor vicio de uno, en el mayor placer, sólo la muerte puede interrumpirla. La seguridad económica es entonces una gran ayuda, ya que evita preocupaciones. Las preocupaciones destruyen la capacidad de escribir.&lt;br /&gt;–¿Puede recordar exactamente el momento en que decidió convertirse en escritor?&lt;br /&gt;–No, siempre quise ser escritor.&lt;br /&gt;–Cuando escribe, ¿alguna vez descubre que está influido por lo que está leyendo en ese momento?&lt;br /&gt;–No desde que Joyce estaba escribiendo &lt;strong&gt;Ulises&lt;/strong&gt;. La de él no fue una influencia directa. Pero en esa época en que las palabras que conocíamos estaban prohibidas para nosotros y teníamos que luchar por una sola palabra, la influencia de su obra fue lo que cambió todo y nos hizo posible romper con las restricciones.&lt;br /&gt;–¿Pudo aprender algo de los escritores, algo sobre la escritura? Ayer me decía usted que Joyce, por ejemplo, no soportaba hablar sobre la escritura.&lt;br /&gt;–En compañía de gente del mismo oficio, uno habitualmente habla de los libros de otros escritores. Cuanto mejor sea un escritor, tanto menos hablará de lo que él mismo ha escrito. Joyce era un escritor muy grande y sólo les explicaba lo que estaba haciendo a los tontos. Los escritores que él verdaderamente respetaba supuestamente eran capaces de darse cuenta de lo que él estaba haciendo, simplemente leyéndolo.&lt;br /&gt;–Durante los últimos años usted parece haber eludido la compañía de los escritores. ¿Por qué?&lt;br /&gt;–Eso es más complicado. Cuanto más lejos va uno con la escritura, tanto más solo está. Casi todos los viejos amigos, los mejores, mueren. Otros se alejan. Uno no los ve más que raramente, pero uno escribe y tiene con ellos casi el mismo contacto que tenía cuando se encontraba con ellos en el café, en los viejos tiempos. Uno intercambia cartas cómicas, a veces alegremente obscenas e irresponsables, y eso es casi tan bueno como charlar. Pero uno está más solo porque así es como debe trabajar y el tiempo para trabajar se acorta todo el tiempo y si uno lo malgasta siente que ha cometido un pecado para el cual no hay perdón.&lt;br /&gt;–¿Podría decirnos cuánto esfuerzo deliberado invirtió en el desarrollo de su estilo distintivo?&lt;br /&gt;–Esa es una pregunta extensa y cansadora, y si uno se pasara un par de días respondiéndola, se sentiría tan autoconsciente que ya no podría escribir. Podría decir que lo que los amateurs llaman un estilo suele ser tan sólo la inevitable torpeza de alguien que intenta por primera vez hacer algo que no se ha hecho antes. Casi ningún nuevo clásico se parece a otros clásicos previos. Al principio, la gente sólo ve la torpeza. Después la torpeza ya no es tan perceptible. Cuando aparece, la gente piensa que esas muestras de torpeza son el estilo y muchos las copian. Eso es lamentable.&lt;br /&gt;–Usted me escribió una vez que las simples circunstancias en las que fueron escritas diversas obras de su ficción podían resultar instructivas. ¿Podría aplicarse eso a Los asesinos –usted dijo que lo había escrito, junto a Diez indios y Hoy es viernes, todo en un solo día– y tal vez también a su primera novela &lt;strong&gt;Fiesta&lt;/strong&gt;?&lt;br /&gt;–Veamos. Empecé &lt;strong&gt;Fiesta&lt;/strong&gt; en Valencia, el día de mi cumpleaños, el 21 de julio. Mi esposa Hadley y yo habíamos ido a Valencia con tiempo para conseguir buenas entradas para la feria, que empezaba el 24 de julio. Toda la gente de mi edad ya había escrito una novela y yo todavía tenía dificultades para escribir un párrafo. Así que empecé el libro el día de mi cumpleaños, lo escribí durante la feria, a la mañana, en la cama, y fui a Madrid y seguí escribiéndolo allí. En Madrid no había feria, así que teníamos una habitación con una mesa y yo escribía con gran lujo en esa mesa, y a la vuelta de la esquina del hotel, en una cervecería del Pasaje Álvarez, donde estaba más fresco. Finalmente, se puso muy caluroso para escribir y nos fuimos a Hendaya. Allí había un hotel barato, sobre esa enorme y larga playa solitaria, y trabajé muy bien, y después fuimos a París y terminé la primera versión en el departamento que estaba sobre el aserradero, en el 113 de la calle Notre–Dame–des–Champs, seis semanas después del día que lo había empezado. Le mostré la primera versión a Nathan Asch, el novelista, quien entonces tenía un acento muy marcado, y él me dijo: Hem, ¿qué quieres decir con que has escrito una novela? Una novela, oh. Hem, eso será un libro de viaje. Nathan no me desalentó demasiado y reescribí el libro, conservando lo de viaje (era la parte sobre la excursión de pesca y Pamplona), en Schruns, en el Voralberg, en el hotel Taube. Los relatos que usted mencionó los escribí en un día, el 16 de mayo, en Madrid, cuando la nieve suspendió las lidias de toros de San Isidro. Primero escribí Los asesinos, algo que había intentado escribir antes y no lo había logrado. Después, tras el almuerzo, me metí en la cama para mantenerme abrigado y escribí Hoy es viernes. Tenía tanta energía que pensé que me volvería loco, y tenía más o menos otros seis cuentos para escribir. Así que me vestí y salí y fui hasta Fornos, el viejo café de los toreros, y tomé café y después volví y escribí Diez indios. Eso me entristeció mucho y tomé un poco de brandy y me fui a dormir. Me había olvidado de comer y uno de los camareros me trajo un poco de bacalao y carne y papas fritas y una botella de Valdepeñas. La mujer que regentaba la pensión siempre se preocupaba porque yo no comía lo suficiente y había enviado al camarero. Recuerdo que me senté en la cama y comí y bebí el Valdepeñas. El camarero dijo que me traería otra botella. Dijo que la señora quería saber si yo pensaba escribir toda la noche. Le dije que no, que creía que me acostaría un rato. Por qué no trata de escribir uno más, me preguntó el camarero. Se supone que sólo debo escribir uno, dije yo. Tonterías, dijo él. Podría escribir seis. Lo intentaré mañana, dije. Inténtelo esta noche, dijo él. ¿Por qué cree que la señora le envió la comida? Estoy cansado, le dije. Tonterías, dijo él (la palabra no fue en realidad tonterías). Está cansado después de tres miserables cuentos. Tradúzcame uno. Déjeme tranquilo, le dije. Cómo puedo escribir si usted no me deja tranquilo. Así que me senté en la cama y bebí el Valdepeñas y pensé qué escritor condenadamente bueno sería yo si el primer cuento era tan bueno como esperaba.&lt;br /&gt;–¿Usted disfruta leyendo sus propios libros... sin sentir que le gustaría hacer algunos cambios?&lt;br /&gt;–A veces, cuando me resulta difícil escribir, los leo para levantarme el ánimo y después recuerdo que siempre me resultó difícil y a veces casi imposible.&lt;br /&gt;–¿El título se le ocurre mientras está en el proceso de elaborar la historia?&lt;br /&gt;–No, hago una lista de títulos después de haber terminado el relato o el libro... a veces son más de cien. Después empiezo a eliminarlos, y a veces los elimino a todos.&lt;br /&gt;–¿Y hace eso también en los casos en los que el título de un relato ha sido sugerido por el mismo texto, como por ejemplo en el caso de Colinas como elefantes blancos?&lt;br /&gt;–Sí. El título viene después. Encontré a una muchacha en Prunier, donde había ido a comer ostras antes del almuerzo. Sabía que ella había tenido un aborto. Me acerqué y hablamos, no sobre eso, pero en el camino a casa se me ocurrió la historia, salteé el almuerzo y me pasé esa tarde escribiéndola.&lt;br /&gt;–Entonces, cuando está escribiendo, usted es constantemente un observador en busca de algo que pueda usar.&lt;br /&gt;–Sin duda. Si un escritor deja de observar está terminado. Pero no debe observar conscientemente ni pensar de qué modo algo le será útil. Tal vez al principio eso sea cierto. Pero más tarde todo lo que ve se integra a la gran reserva de cosas que sabe o que ha visto. Si de algo sirve saberlo, siempre trato de escribir de acuerdo con el principio del iceberg. Hay nueve décimos bajo el agua por cada parte que se ve de él. Uno puede eliminar cualquier cosa que sepa y eso sólo fortalecerá el iceberg. Si un escritor omite algo porque no lo sabe, habrá un agujero en su relato. El viejo y el mar podría haber tenido más de mil páginas y dar cuenta de cada personaje de la aldea y del proceso de cómo vivían, cómo habían nacido, cómo se habían educado, tenido hijos, etcétera. Otros escritores hacen eso de manera excelente. Al escribir, uno está limitado por lo que ya se ha hecho de manera satisfactoria. Así que he tratado de aprender a hacer otra cosa. Primero traté de eliminar todo lo innecesario para transmitir experiencia al lector, para que después de haber leído algo, lo leído se convirtiera en parte de su propia experiencia y le pareciera que realmente había ocurrido. Es algo muy difícil de hacer y trabajé muy duramente para lograrlo. De todos modos, para no explicar cómo se hace, tuve una suerte increíble en ese momento y pude transmitir la experiencia completamente. Y pude lograr que fuera una experiencia que nadie había transmitido antes. La suerte fue que tuve un buen hombre y un buen muchacho y que últimamente los escritores se han olvidado de que todavía existen esas cosas. Después, el océano: vale tanto la pena escribir sobre el océano como sobre un hombre. Así que también fui afortunado en eso. He visto el acoplamiento de los peces espada, así que es algo que conozco. Eso no lo cuento. He visto un cardumen de más de cincuenta ballenas en esa misma zona del agua y, en una oportunidad, arponeé a una de casi dieciocho metros de largo y la perdí. De modo que eso no lo cuento. No cuento ninguna de las historias que conozco sobre la aldea de pescadores. Pero ese conocimiento es lo que constituye la parte sumergida del iceberg.&lt;br /&gt;–¿Puedo preguntarle en qué medida considera usted que el escritor debe involucrarse en los problemas sociopolíticos de su época?&lt;br /&gt;–Cada uno tiene su propia conciencia y no debería haber reglas para el funcionamiento de la conciencia. De lo único que podemos estar seguros con respecto a un escritor politizado es que, si su obra dura, uno tendrá que pasar por alto la política cuando lo lea. Muchos de los escritores llamados políticamente comprometidos cambian sus ideas políticas frecuentemente. Esto les resulta muy excitante, a ellos y a los reseñistas político–literarios. A veces hasta deben reescribir sus puntos de vista… y apresuradamente. Tal vez todos eso pueda respetarse considerando que es una forma de búsqueda de la felicidad.&lt;br /&gt;–¿Diría que alguna vez hay una intención didáctica en su obra?&lt;br /&gt;–Didáctica es una palabra que ha sido mal utilizada y arruinada. &lt;strong&gt;Muerte en la tarde&lt;/strong&gt; es un libro instructivo.&lt;br /&gt;–Se ha dicho que un escritor sólo trata una o dos ideas en toda su obra. ¿Usted diría que su obra refleja una o dos ideas? Bien, tal vez sería mejor expresarlo de esta manera: Graham Greene dijo en una de estas entrevistas que una pasión regente da a todo un anaquel de novelas la unidad de un sistema. Usted mismo ha dicho, según creo, que las grandes obras se producen a partir de un sentimiento de injusticia. ¿Considera que es importante que un novelista sea dominado de ese modo… por algún sentimiento tan intenso?&lt;br /&gt;–El señor Greeene tiene una facilidad para hacer afirmaciones que yo no poseo. A mí me resultaría imposible hacer generalizaciones sobre un anaquel de novelas o sobre una bandada de patos o una manada de caballos. No obstante, intentaré una generalización. El escritor que carezca de sentido de la justicia y de la injusticia haría mejor en dedicarse a editar el anuario de una escuela de chicos excepcionales en vez de escribir novelas. Otra generalización. Ya ve, no son tan difíciles cuando son suficientemente obvias. El don más esencial para un buen escritor es tener un detector de mierda incorporado, a prueba de golpes. Ese es el radar de un escritor. Y todos los grandes escritores lo han tenido.&lt;br /&gt;–Finalmente, una pregunta fundamental: ¿cuál cree usted que es la función de su arte? ¿Por qué una representación de los hechos en vez de los hechos mismos?&lt;br /&gt;–¿Por qué preocuparse por eso? A partir de las cosas que han ocurrido y de las cosas tal como existen y de todas las cosas que uno sabe y de todas aquellas que no puede saber, uno hace algo por medio de la invención, algo que no es una representación sino una cosa nueva más real que cualquier otra real y viva, y uno le da vida, y si la hace suficientemente bien, también le da inmortalidad. Por eso uno escribe.&lt;br /&gt;__________________________&lt;br /&gt;Tomado de la excelente revista literaria electrónica &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;La Inmaculada Decepción&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;, del poeta chileno Hugo Vera Miranda, quien reside en Puerto Natale, la muy austral ciudad de su nacimiento. Quienes deseen conocer este blog, están invitados a hacer clic en la dirección siguiente: &lt;/span&gt;&lt;a href="http://inmaculadadecepcion.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;http://inmaculadadecepcion.blogspot.com&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-3008292528126406729?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/3008292528126406729'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/3008292528126406729'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2008/03/los-dos-textos-de-esta-edicin-son-los.html' title=''/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R-06oCXam1I/AAAAAAAAA5A/Gh-tP-8je3Q/s72-c/Mussolini.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-3158760343368587217</id><published>2008-03-21T08:50:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T11:35:58.724-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R-PcISXam0I/AAAAAAAAA44/MtC7ieEJjk8/s1600-h/Â¡Tengo+una+flojera!.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5180226031333317442" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R-PcISXam0I/AAAAAAAAA44/MtC7ieEJjk8/s320/%C2%A1Tengo+una+flojera!.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffff66;"&gt;Esta edición es perezosa. Pero la he hecho yo, no el oso de la foto, en días de vacaciones y por eso es más breve que la de la semana pasada. No quise pasar de una cuartilla en total, debido a que existe en Venezuela una superstición según la cual, si uno trabaja en Viernes Santo –y hoy lo es-, se convierte en pez. Como yo ya tengo algo de habitante de los mares, pues mi signo zodiacal es Piscis, no quiero agregar a emi vida el segundo pez, el que viene en dirección contraria. De allí, estos textos breves, uno mío y el otro ajeno.&lt;br /&gt;El mío pertenece a mi libro inédito&lt;/span&gt; &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;El último rastro del fuego&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;span style="color:#ffff00;"&gt;y el ajeno al escritor argentino Enrique Anderson Imbert. El cuento que elegí de él me parece uno de los mejores minicuentos que se han escrito: "Tabú"&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;_______________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;LITERATURA DE EVASIÓN&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R-Pb-iXamzI/AAAAAAAAA4w/t9MzJEH6gv0/s1600-h/orangutan-ring-tailed-at-Monkey-World-near-Wool-Dorset-England-1-PAR.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5180225863829592882" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R-Pb-iXamzI/AAAAAAAAA4w/t9MzJEH6gv0/s320/orangutan-ring-tailed-at-Monkey-World-near-Wool-Dorset-England-1-PAR.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Por ventura de la metempsicosis, Joao, el orangután, sabía escribir. Sus textos, sin embargo, no merecían el favor de los críticos literarios, quienes los etiquetaban como “literatura de evasión”.&lt;br /&gt;Sin embargo, uno de tales críticos, trocado en empresario de circo, lo encerró en una jaula guarnecida de robustos barrotes, con apenas una claraboya para asumir que no todo el cielo culminaba en el techo.&lt;br /&gt;Pese a que la actividad literaria de Joao era incesante y metódica, su captor no objetó el prejuicio de sus colegas y nada hizo por darla a conocer, excepto como curiosidad circense: diariamente, la fila de personas que pagaban por ver al orangután, sentado ante un computador personal, le dejaba ganancias parasitarias, como ningún otro autor de quien se hubiera ocupado.&lt;br /&gt;Entre los visitantes abundaba el comentario acerca de la pulcritud de la jaula, el modelo de computador que Joao utilizaba –que era de última generación–, y la montaña de originales que se apilaba al fondo de la reducida prisión. Algunos opinaban sesudamente sobre el estilo literario del orangután –sin haber leído nada suyo y apoyándose en notas de prensa que sólo conocían de oídas–. Otros proponían que se censurasen los escritos de Joao, tanto si iban a ser publicados como si no.&lt;br /&gt;Un psicólogo que aparecía en la televisión, en horario para amas de casa, catalogó el fenómeno de hipergrafía, en tanto un sacerdote católico lo tildó de espectáculo demoníaco. Ambos –junto a un astrólogo, una escritora de novelas rosa y un veterinario de zoológico–, integraron un panel televisivo que discutió intermitentemente, entre avisos publicitarios multicolores y chillones, acerca de lo que Joao significaba para el mundo contemporáneo. El sacerdote logró desviar la discusión hacia la machacada disputa entre el darwinismo y el creacionismo y al final del programa llamó un espectador para proponer a Joao como candidato a Presidente.&lt;br /&gt;Una mañana de primavera, de esas que sólo valoran los que están en prisión, la jaula despertó vacía: Joao le había dado la razón a los críticos literarios y, apilando uno sobre otro todos sus manuscritos, escapó por la claraboya.&lt;br /&gt;__________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;TABÚ&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;Enrique Anderson Imbert&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R-PbziXamyI/AAAAAAAAA4o/1uzT6oz7ulM/s1600-h/angel.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5180225674851031842" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="279" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R-PbziXamyI/AAAAAAAAA4o/1uzT6oz7ulM/s320/angel.jpg" width="218" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#9999ff;"&gt;El ángel de la guarda le susurra a Fabián, por detrás del hombro:&lt;br /&gt;-¡Cuidado, Fabián! Está dispuesto que mueras en cuanto pronuncies la palabra zangolotino.&lt;br /&gt;-¿Zangolotino? -pregunta Fabián azorado.&lt;br /&gt;Y muere.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-3158760343368587217?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/3158760343368587217'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/3158760343368587217'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2008/03/esta-edicin-es-perezosa.html' title=''/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R-PcISXam0I/AAAAAAAAA44/MtC7ieEJjk8/s72-c/%C2%A1Tengo+una+flojera!.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-5517530811189252785</id><published>2008-03-14T11:26:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T11:35:58.913-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;&lt;strong&gt;Caravasar&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; esta semana está al mínimo: sólo un cuento inolvidable y sumamente divertido que forma parte de &lt;strong&gt;El Decamerón&lt;/strong&gt;, esa joya de la literatura italiana, debida a Giovanni Boccaccio.&lt;br /&gt;De más está decir que es uno de los cuentos que más recuerdo como lector.&lt;br /&gt;_______________________&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;METER EL DIABLO EN EL INFIERNO&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Giovanni Boccaccio&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R9rEmBGEMuI/AAAAAAAAA4g/FhwOQyhky_U/s1600-h/Alibeth+(DecamerÃ³n).jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5177666879023756002" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R9rEmBGEMuI/AAAAAAAAA4g/FhwOQyhky_U/s320/Alibeth+(Decamer%C3%B3n).jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;En la ciudad de Cafsa, en Berbería, hubo hace tiempo un hombre riquísimo que, entre otros hijos, tenía una hijita hermosa y donosa cuyo nombre era Alibech; la cual, no siendo cristiana y oyendo a muchos cristianos que en la ciudad había alabar mucho la fe cristiana y el servicio de Dios, un día preguntó a uno de ellos en qué materia y con menos impedimentos pudiese servir a Dios. El cual le repuso que servían mejor a Dios aquellos que más huían de las cosas del mundo, como hacían quienes en las soledades de los desiertos de la Tebaida se habían retirado. La joven, que simplicísima era y de edad de unos catorce años, no por consciente deseo sino por un impulso pueril, sin decir nada a nadie, a la mañana siguiente hacia el desierto de Tebaida, ocultamente, sola, se encaminó; y con gran trabajo suyo, continuando sus deseos, después de algunos días a aquellas soledades llegó, y vista desde lejos una casita, se fue a ella, donde a un santo varón encontró en la puerta, el cual, maravillándose de verla allí, le preguntó qué es lo que andaba buscando. La cual repuso que, inspirada por Dios, estaba buscando ponerse a su servicio, y también quién le enseñara cómo se le debía servir. El honrado varón, viéndola joven y muy hermosa, temiendo que el demonio, si la retenía, lo engañara, le alabó su buena disposición y, dándole de comer algunas raíces de hierbas y frutas silvestres y dátiles, y agua a beber, le dijo:&lt;br /&gt;-Hija mía, no muy lejos de aquí hay un santo varón que en lo que vas buscando es mucho mejor maestro de lo que soy yo: irás a él.&lt;br /&gt;Y le enseñó el camino; y ella, llegada a él y oídas de éste estas mismas palabras, yendo más adelante, llegó a la celda de un ermitaño joven, muy devota persona y bueno, cuyo nombre era Rústico, y la petición le hizo que a los otros les había hecho. El cual, por querer poner su firmeza a una fuerte prueba, no como los demás la mandó irse, o seguir más adelante, sino que la retuvo en su celda; y llegada la noche, una yacija de hojas de palmera le hizo en un lugar, y sobre ella le dijo que se acostase. Hecho esto, no tardaron nada las tentaciones en luchar contra las fuerzas de éste, el cual, encontrándose muy engañado sobre ellas, sin demasiados asaltos volvió las espaldas y se entregó como vencido; y dejando a un lado los pensamientos santos y las oraciones y las disciplinas, a traerse a la memoria la juventud y la hermosura de ésta comenzó, y además de esto, a pensar en qué vía y en qué modo debiese comportarse con ella, para que no se apercibiese que él, como hombre disoluto, quería llegar a aquello que deseaba de ella.&lt;br /&gt;Y probando primero con ciertas preguntas que no había nunca conocido a hombre averiguó, y que tan simple era como parecía, por lo que pensó cómo, bajo especie de servir a Dios, debía traerla a su voluntad. Y primeramente con muchas palabras le mostró cuán enemigo de Nuestro Señor era el diablo, y luego le dio a entender que el servicio que más grato podía ser a Dios era meter al demonio en el infierno, adonde Nuestro Señor lo había condenado. La jovencita le preguntó cómo se hacía aquello; Rústico le dijo:&lt;br /&gt;-Pronto lo sabrás, y para ello harás lo que a mí me veas hacer. Y empezó a desnudarse de los pocos vestidos que tenía, y se quedó completamente desnudo, y lo mismo hizo la muchacha; y se puso de rodillas a guisa de quien rezar quisiese y contra él la hizo ponerse a ella. Y estando así, sintiéndose Rústico más que nunca inflamado en su deseo al verla tan hermosa, sucedió la resurrección de la carne; y mirándola Alibech, y maravillándose, dijo:&lt;br /&gt;-Rústico, ¿qué es esa cosa que te veo que así se te sale hacia afuera y yo no la tengo?&lt;br /&gt;-Oh, hija mía -dijo Rústico-, es el diablo de que te he hablado; ya ves, me causa grandísima molestia, tanto que apenas puedo soportarlo.&lt;br /&gt;Entonces dijo la joven:&lt;br /&gt;-Oh, alabado sea Dios, que veo que estoy mejor que tú, que no tengo yo ese diablo.&lt;br /&gt;Dijo Rústico:&lt;br /&gt;-Dices bien, pero tienes otra cosa que yo no tengo, y la tienes en lugar de esto.&lt;br /&gt;Dijo Alibech:&lt;br /&gt;-¿El qué?&lt;br /&gt;Rústico le dijo:&lt;br /&gt;-Tienes el infierno, y te digo que creo que Dios te haya mandado aquí para la salvación de mi alma, porque si ese diablo me va a dar este tormento, si tú quieres tener de mí tanta piedad y sufrir que lo meta en el infierno, me darás a mí grandísimo consuelo y darás a Dios gran placer y servicio, si para ello has venido a estos lugares, como dices.&lt;br /&gt;La joven, de buena fe, repuso:&lt;br /&gt;-Oh, padre mío, puesto que yo tengo el infierno, sea como queréis.&lt;br /&gt;Dijo entonces Rústico:&lt;br /&gt;-Hija mía, bendita seas. Vamos y metámoslo, que luego me deje estar tranquilo.&lt;br /&gt;Y dicho esto, llevada la joven encima de una de sus yacijas, le enseñó cómo debía ponerse para poder encarcelar a aquel maldito de Dios. La joven, que nunca había puesto en el infierno a ningún diablo, la primera vez sintió un poco de dolor, por lo que dijo a Rústico:&lt;br /&gt;-Por cierto, padre mío, mala cosa debe ser este diablo, y verdaderamente enemigo de Dios, que aun en el infierno, y no en otra parte, duele cuando se mete dentro.&lt;br /&gt;Dijo Rústico:&lt;br /&gt;-Hija, no sucederá siempre así.&lt;br /&gt;Y para hacer que aquello no sucediese, seis veces antes de que se moviesen de la yacija lo metieron allí, tanto que por aquella vez le arrancaron tan bien la soberbia de la cabeza que de buena gana se quedó tranquilo. Pero volviéndole luego muchas veces en el tiempo que siguió, y disponiéndose la joven siempre obediente a quitársela, sucedió que el juego comenzó a gustarle, y comenzó a decir a Rústico:&lt;br /&gt;-Bien veo que la verdad decían aquellos sabios hombres de Cafsa, que el servir a Dios era cosa tan dulce; y en verdad no recuerdo que nunca cosa alguna hiciera yo que tanto deleite y placer me diese como es el meter al diablo en el infierno; y por ello me parece que cualquier persona que en otra cosa que en servir a Dios se ocupa es un animal.&lt;br /&gt;Por la cual cosa, muchas veces iba a Rústico y le decía:&lt;br /&gt;-Padre mío, yo he venido aquí para servir a Dios, y no para estar ociosa; vamos a meter el diablo en el infierno.&lt;br /&gt;Haciendo lo cual, decía alguna vez:&lt;br /&gt;-Rústico, no sé por qué el diablo se escapa del infierno; que si estuviera allí de tan buena gana como el infierno lo recibe y lo tiene, no se saldría nunca.&lt;br /&gt;Así, tan frecuentemente invitando la joven a Rústico y consolándolo al servicio de Dios, tanto le había quitado la lana del jubón que en tales ocasiones sentía frío en que otro hubiera sudado; y por ello comenzó a decir a la joven que al diablo no había que castigarlo y meterlo en el infierno más que cuando él, por soberbia, levantase la cabeza:&lt;br /&gt;-Y nosotros, por la gracia de Dios, tanto lo hemos desganado, que ruega a Dios quedarse en paz.&lt;br /&gt;Y así impuso algún silencio a la joven, la cual, después de que vio que Rústico no le pedía más meter el diablo en el infierno, le dijo un día:&lt;br /&gt;-Rústico, si tu diablo está castigado y ya no te molesta, a mí mi infierno no me deja tranquila; por lo que bien harás si con tu diablo me ayudas a calmar la rabia de mi infierno, como yo con mi infierno te he ayudado a quitarle la soberbia a tu diablo.&lt;br /&gt;Rústico, que de raíces de hierbas y agua vivía, mal podía responder a los envites; y le dijo que muchos diablos querrían poder tranquilizar al infierno, pero que él haría lo que pudiese; y así alguna vez la satisfacía, pero era tan raramente que no era sino arrojar un haba en la boca de un león; de lo que la joven, no pareciéndole servir a Dios cuanto quería, mucho rezongaba. Pero mientras que entre el diablo de Rústico y el infierno de Alibech había, por el demasiado deseo y por el menor poder, esta cuestión, sucedió que hubo un fuego en Cafsa en el que en la propia casa ardió el padre de Alibech con cuantos hijos y demás familia tenía; por la cual cosa Alibech de todos sus bienes quedó heredera. Por lo que un joven llamado Neerbale, habiendo en magnificencias gastado todos sus haberes, oyendo que ésta estaba viva, poniéndose a buscarla y encontrándola antes de que el fisco se apropiase de los bienes que habían sido del padre, como de hombre muerto sin herederos, con gran placer de Rústico y contra la voluntad de ella, la volvió a llevar a Cafsa y la tomó por mujer, y con ella de su gran patrimonio fue heredero. Pero preguntándole las mujeres que en qué servía a Dios en el desierto, no habiéndose todavía Neerbale acostado con ella, repuso que le servía metiendo al diablo en el infierno y que Neerbale había cometido un gran pecado con haberla arrancado a tal servicio. Las mujeres preguntaron:&lt;br /&gt;-¿Cómo se mete al diablo en el infierno?&lt;br /&gt;La joven, entre palabras y gestos, se los mostró; de lo que tanto se rieron que todavía se ríen, y dijeron:&lt;br /&gt;-No estés triste, hija, no, que eso también se hace bien aquí, Neerbale bien servirá contigo a Dios Nuestro Señor en eso.&lt;br /&gt;Luego, diciéndoselo una a otra por toda la ciudad, hicieron famoso el dicho de que el más agradable servicio que a Dios pudiera hacerse era meter al diablo en el infierno; el cual dicho, pasado a este lado del mar, todavía se oye. Y por ello vosotras, jóvenes damas, que necesitáis la gracia de Dios, aprended a meter al diablo en el infierno, porque ello es cosa muy grata a Dios y agradable para las partes, y mucho bien puede nacer de ello y seguirse.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-5517530811189252785?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/5517530811189252785'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/5517530811189252785'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2008/03/caravasar-esta-semana-est-al-mnimo-slo.html' title=''/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R9rEmBGEMuI/AAAAAAAAA4g/FhwOQyhky_U/s72-c/Alibeth+(Decamer%C3%B3n).jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-2310450563356039222</id><published>2008-03-07T08:16:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T11:35:59.201-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffff00;"&gt;Esta semana, antes de presentar los textos que incluyo en el blog, quiero invitar a quienes visitan este espacio a ver un excelente documental, realizado por el cineasta estadounidense John Pilger. Su título es &lt;strong&gt;War in Democracy&lt;/strong&gt; y puede verse, en la dirección que señalo a continuación, en versión subtitulada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Me lo hizo conocer Judith Migeot-Alvarado, una excelente amiga venezolana que vive en Francia, junto a su esposo, el poeta François Migeot.&lt;/span&gt; &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;POR FAVOR, NO DEJEN DE VERLO Y, SI ES POSIBLE, INCLUSO DIVULGARLO.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a onclick="return top.js.OpenExtLink(window,event,this)" href="http://video.google.es/videoplay?docid=-803717900315922061&amp;amp;pr=goog-sl" target="_blank"&gt;http://video.google.es/videoplay?docid=-803717900315922061&amp;amp;pr=goog-sl&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffff00;"&gt;En cuanto a lo que presentamos esta semana, he aquí que se trata de un texto de mi libro de divulgación científica &lt;strong&gt;Ciencia para leer&lt;/strong&gt;. Es un texto titulado "Recuerdos ficticios", en el que se habla de algo que, a lo mejor, muchos conocen pero otros no: la memoria constructiva.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffff00;"&gt;A continuación, algunos consejos del escritor inglés Gilbert K. Chesterton, creador de uno de los más curiosos detectives de la Literatura, el Padre Brown, acerca de cómo escribir cuentos policíacos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;_______________________&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;RECUERDOS FICTICIOS&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#3333ff;"&gt;Al contar un suceso del que hemos sido testigos o protagonistas, ¿narramos lo que en verdad sucedió o lo que creemos que sucedió? ¿Podemos confiar en nuestra memoria?&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R9FuJRGEMsI/AAAAAAAAA34/uIjlKQJtXQU/s1600-h/(46)+Ciencia+para+leer.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5175038552312132290" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="267" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R9FuJRGEMsI/AAAAAAAAA34/uIjlKQJtXQU/s320/(46)+Ciencia+para+leer.JPG" width="174" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La mayoría de las veces, cuando relatamos un hecho del que hemos sido testigos o del cual hemos oído hablar con muchos detalles, nuestra memoria cae en un juego inconsciente al que los psicólogos dan el nombre de “Memoria Constructiva”.&lt;br /&gt;Gracias a dicho juego, nuestra memoria reconstruye la experiencia, basando el recuerdo no sólo en la misma experiencia, sino también en los pormenores que mejor recordamos y, por último, en aquello que nuestro pensamiento considera razonable.&lt;br /&gt;Con esto último queremos decir que creemos haber visto u oído cosas que damos por supuesto que ocurrieron pero que, en verdad, no sabemos si han sucedido.&lt;br /&gt;Este hecho, inocuo si lo que se relata es una experiencia cotidiana, resulta bastante problemático cuando se trata de ofrecer un testimonio en un juzgado o ante la policía.&lt;br /&gt;Al ofrecer un testimonio en un juzgado o ante la policía, la memoria puede “jugarle una mala pasada” al testigo, haciéndole decir aquello que cree que ocurrió y no lo que realmente aconteció ante sus ojos y restantes sentidos.&lt;br /&gt;El testigo trata, sinceramente, de recordar todo cuanto presenció, pero su memoria está confusa y considera como recuerdos cosas que él supone que ocurrieron, pero que no sucedieron en verdad.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;El automóvil rojo&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En un estudio realizado hace algunos años en los Estados Unidos sobre este tema, se presentó a un grupo de personas una película en la que chocaban dos automóviles.&lt;br /&gt;A la mitad de los presentes se les preguntó a qué velocidad iba el automóvil rojo, antes de chocar con el otro vehículo, y todos dieron la cifra que les pareció aproximada.&lt;br /&gt;A la otra mitad se le preguntó si alguno de los dos automóviles involucrados en la colisión era de color rojo y la respuesta en todos los casos fue negativa porque, en realidad, en ninguna de las escenas de la película había aparecido un vehículo de ese color.&lt;br /&gt;Entonces, ¿por qué todas las personas del primer grupo habían respondido a la pregunta relativa a la velocidad del automóvil rojo, como si en verdad hubiesen visto uno?&lt;br /&gt;Cuando se interrogó a los integrantes del primer grupo acerca de su visión de un automóvil rojo en la película que acababan de ver, muchos juraron que lo habían visto.&lt;br /&gt;Ello puso de manifiesto empíricamente que la forma en que se interroga a los testigos y, por supuesto, las preguntas que se les hacen, pueden influir en los recuerdos de éstos.&lt;br /&gt;A partir de esa experiencia, se inició un programa de investigaciones en este campo, para estudiar el inquietante fenómeno y tratar de llegar a conclusiones científicas.&lt;br /&gt;Lamentablemente, aún no contamos con los resultados de tales investigaciones y, por eso, no los consignamos aquí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;_________________________&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;CÓMO ESCRIBIR CUENTOS POLICIALES&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;Gilbert K. Chesterton&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R9FuhhGEMtI/AAAAAAAAA4A/gKuuM_7XMe8/s1600-h/Sherlock_Holmes.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5175038968923960018" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R9FuhhGEMtI/AAAAAAAAA4A/gKuuM_7XMe8/s320/Sherlock_Holmes.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Que quede claro que escribo este artículo siendo totalmente consciente de que he fracasado en escribir un cuento policíaco. Pero he fracasado muchas veces.&lt;br /&gt;Mi autoridad es por lo tanto de naturaleza práctica y científica, como la de un estudioso de lo social que se ocupe del desempleo o del problema de la vivienda. No tengo la pretensión de haber cumplido el ideal que aquí propongo al joven estudiante; soy, si les place, ante todo el terrible ejemplo que debe evitar. Sin embargo, creo que existen ideales para la narrativa policíaca, como existen para cualquier actividad digna de ser llevada a cabo. Y me pregunto por qué no se exponen con más frecuencia en la literatura didáctica popular que nos enseña a hacer tantas otras cosas menos dignas de efectuarse.&lt;br /&gt;Como, por ejemplo, la manera de triunfar en la vida. Se publican panfletos de todo tipo para enseñar a la gente las cosas que no pueden ser aprendidas, como tener personalidad, tener muchos amigos, poesía y encanto personal. Incluso aquellas facetas del periodismo y la literatura de las que es evidente que no pueden ser aprendidas, son enseñadas con asiduidad.&lt;br /&gt;Pero he aquí una muestra clara de sencilla artesanía literaria, más constructiva que creativa, que podría ser enseñada hasta cierto punto e incluso aprendida en algunos casos muy afortunados. Más pronto o más tarde, creo que esta demanda será satisfecha, en este sistema comercial en que la oferta responde inmediatamente a la demanda y en el que todo el mundo está frustrado, al no poder conseguir nada de lo que desea.&lt;br /&gt;Más pronto o más tarde, creo que habrá no sólo libros de texto explicando los métodos de la investigación criminal sino también libros de texto para formar criminales. Apenas será un pequeño cambio de la ética financiera vigente y, cuando la vigorosa y astuta mentalidad comercial se deshaga de los últimos vestigios de los dogmas inventados por los sacerdotes, el periodismo y la publicidad, demostrarán la misma indiferencia hacia los tabúes actuales que hoy en día demostramos hacia los tabúes de la Edad Media.&lt;br /&gt;El robo se justificará igual que la usura y nos andaremos con los mismos tapujos al hablar de cortar cuellos que hoy tenemos para monopolizar mercados. Los quioscos se adornaran con títulos como La falsificación en quince lecciones o ¿Por qué aguantar las miserias del matrimonio?, con una divulgación del envenenamiento que será tan científica como la divulgación del divorcio o los anticonceptivos.&lt;br /&gt;Pero, como a menudo se nos recuerda, no debemos impacientarnos por la llegada de una humanidad feliz y, mientras tanto, parece que es tan fácil conseguir buenos consejos sobre la manera de cometer un crimen como sobre la manera de investigarlos o sobre la manera de describir la manera en que podrían investigarse. Me imagino que la razón es que el crimen, su investigación, su descripción y la descripción de la descripción requieren, todas ellas, algo de inteligencia. Mientras que triunfar en la vida y escribir un libro sobre ello, no.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Primero&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Lo primero y principal es que el objetivo del cuento de misterio, como el de cualquier otro cuento o cualquier otro misterio, no es la oscuridad sino la luz. El cuento se escribe para el momento en el que el lector comprende por fin el acontecimiento misterioso, no simplemente por los múltiples preliminares en que no. El error sólo es la oscura silueta de una nube que descubre el brillo de ese instante en que se entiende la trama. Y la mayoría de los malos cuentos policíacos son malos porque fracasan en esto. Los escritores tienen la extraña idea de que su trabajo consiste en confundir a sus lectores y que, mientras los mantengan confundidos, no importa si los decepcionan. Pero no hace falta sólo esconder un secreto, también hace falta un secreto digno de ocultar. El clímax no debe ser anticlimático. No puede consistir en invitar al lector a un baile para abandonarle en una zanja. Más que reventar una burbuja debe ser el primer albor de un amanecer en el que el alba se ve acentuada por las tinieblas. Cualquier forma artística, por trivial que sea, se apoya en algunas verdades valiosas. Y por más que nos ocupemos de nada más importante que una multitud de Watsons dando vueltas con desorbitados ojos de búho, considero aceptable insistir en que es la gente que ha estado sentada en la oscuridad la que llega a ver una gran luz; y que la oscuridad sólo es valiosa en tanto acentúa dicha gran luz en la mente.&lt;br /&gt;Siempre he considerado una coincidencia simpática que el mejor cuento de Sherlock Holmes tiene un titulo que, a pesar de haber sido concebido y empleado en un sentido completamente diferente, podría haber sido compuesto para expresar este esencial clarear: el título es "Resplandor plateado".&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Segundo&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El segundo gran principio es que el alma de los cuentos de detectives no es la complejidad sino la sencillez. El secreto puede ser complicado pero debe ser simple. Esto también señala las historias de más calidad. El escritor esta ahí para explicar el misterio pero no debería tener que explicar la propia explicación. Ésta debe hablar por sí misma. Debería ser algo que pueda decirse con voz silbante (por el malo, por supuesto) en unas pocas palabras susurradas o gritado por la heroína antes de desmayarse por la impresión de descubrir que dos y dos son cuatro. Ahora bien, algunos detectives literarios complican más la solución que el misterio y hacen el crimen más complejo aún que su solución.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Tercero&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En tercer lugar, de lo anterior deducimos que el hecho o el personaje que lo explican todo, deben resultar familiares al lector. El criminal debe estar en primer plano pero no como criminal; tiene que tener alguna otra cosa que hacer que, sin embargo, le otorgue el derecho de permanecer en el proscenio. Tomaré como ejemplo el que ya he mencionado, "Resplandor plateado". Sherlock Holmes es tan conocido como Shakespeare. Por lo tanto, no hay nada de malo en desvelar, a estas alturas, el secreto de uno de estos famosos cuentos. A Sherlock Holmes le dan la noticia de que un valioso caballo de carreras ha sido robado y el entrenador que lo vigilaba asesinado por el ladrón. Se sospecha, justificadamente, de varias personas y todo el mundo se concentra en el grave problema policial de descubrir la identidad del asesino del entrenador. La pura verdad es que el caballo lo asesinó.&lt;br /&gt;Pues bien, considero el cuento modélico por la extrema sencillez de la verdad. La verdad termina resultando algo muy evidente. El caballo da título al cuento, trata del caballo en todo momento, el caballo está siempre en primer plano, pero siempre haciendo otra cosa. Como objeto de gran valor, para los lectores, va siempre en cabeza. Verlo como el criminal es lo que nos sorprende. Es un cuento en el que el caballo hace el papel de joya, hasta que olvidamos que una joya puede ser un arma.&lt;br /&gt;Si tuviese que crear reglas para este tipo de composiciones, ésta es la primera que sugeriría: en términos generales, el motor de la acción debe ser una figura familiar actuando de una manera poco frecuente. Debería ser algo conocido previamente y que esté muy a la vista. De otra manera, no hay auténtica sorpresa sino simple originalidad. Es inútil que algo sea inesperado no siendo digno de espera. Pero debería ser visible por alguna razón y culpable por otra. Una gran parte de la tramoya, o el truco, de escribir cuentos de misterio es encontrar una razón convincente que, al mismo tiempo, despiste al lector, que justifique la visibilidad del criminal, más allá de su propio trabajo de cometer el crimen. Muchas obras de misterio fracasan al dejarlo como un cabo suelto en la historia, sin otra cosa que hacer que delinquir. Por suerte, suele tener dinero o nuestro sistema legal, tan justo y equitativo, le habría aplicado la ley de vagos y maleantes mucho antes de que lo detengan por asesinato. Llegamos al punto en que sospechamos de estos personajes gracias a un proceso inconsciente de eliminación muy rápido. Por lo general, sospechamos de él simplemente porque nadie lo hace. El arte de contar consiste en convencer, durante un momento, al lector no sólo de que el personaje no ha llegado al lugar del crimen sin intención de delinquir si no de que el autor no lo ha puesto allí con alguna segunda intención. Porque el cuento de detectives no es más que un juego. Y el lector no juega contra el criminal sino contra el autor.&lt;br /&gt;El escritor debe recordar que en este juego el lector no preguntará, como a veces hace en una obra seria o realista: "¿Por qué el agrimensor de gafas verdes trepa al árbol para vigilar el jardín del médico?" Sin sentirlo ni dudarlo, se preguntará: "¿Por qué el autor hizo que el agrimensor trepase al árbol o cuál es la razón que le hizo presentarnos a un agrimensor?" El lector puede admitir que cualquier ciudad necesita un agrimensor, sin reconocer que el cuento pueda necesitarlo. Es necesario justificar su presencia en el cuento (y en el árbol) no sólo sugiriendo que lo envía el Ayuntamiento, sino explicando por qué lo envía el autor. Más allá de las faltas que planea cometer en el interior de la historia, debe tener alguna otra justificación como personaje de la misma, no como una miserable persona de carne y hueso en la vida real. El lector, mientras juega al escondite con su auténtico rival, el autor, tiende a decir: Sí soy consciente de que un agrimensor puede trepar a un árbol y sé que existen árboles y agrimensores. ¿Pero qué está haciendo con ellos? ¿Por qué hace usted que este agrimensor en concreto trepe a este árbol en particular, hombre astuto y malvado?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Cuarto&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Esto nos conduce al cuarto principio que debemos recordar. La gente no lo reconocerá como práctico ya que, como en los otros casos, los pilares en que se apoya lo hacen parecer teórico. Descansa en el hecho de que, entre las artes, los asesinatos misteriosos pertenecen a la gran y alegre compañía de las cosas llamadas chistes. La historia es un vuelo de la imaginación. Es conscientemente una ficción ficticia. Podemos decir que es una forma artística muy artificial pero prefiero decir que es claramente un juguete, algo a lo que los niños juegan. De donde se deduce que el lector que es un niño y, por lo tanto, muy despierto; es consciente no sólo del juguete, también de su amigo invisible que fabricó el juguete y tramó el engaño.&lt;br /&gt;Los niños inocentes son muy inteligentes y algo desconfiados. E insisto en que una de las principales reglas que debe tener en mente el hacedor de cuentos engañosos es que el asesino enmascarado debe tener un derecho artístico a estar en escena y no un simple derecho realista a vivir en el mundo. No debe venir de visita sólo por motivos de negocios, deben ser los negocios de la trama. No se trata de los motivos por los que el personaje viene de visita, se trata de los motivos que tiene el autor para que la visita ocurra. El cuento de misterio ideal es aquel en que es un personaje tal y como el autor habría creado por placer, o por impulsar la historia en otras áreas necesarias y después descubriremos que está presente no por la razón obvia y suficiente sino por las segunda y secreta. Añadiré que, por este motivo, a pesar de las burlas hacia los noviazgos estereotipados, hay mucho que decir a favor de la tradición sentimental de estilo más lector o más victoriano. Habrá quien lo llame un aburrimiento pero puede servir para taparle los ojos al lector.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Quinto&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Por último, el principio de que los cuentos de detectives, como cualquier otra forma literaria, empiezan con una idea. Lo que se aplica también a sus facetas más mecánicas y a los detalles. Cuando la historia trata de investigaciones, aunque el detective entre desde fuera, el escritor debe empezar desde dentro. Cada buen problema de este tipo empieza con una buena idea, una idea simple. Algún hecho de la vida diaria que el escritor es capaz de recordar y el lector puede olvidar. Pero, en cualquier caso, la historia debe basarse en una verdad y, por más que se le pueda añadir, no puede ser simplemente una alucinación.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-2310450563356039222?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/2310450563356039222/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=2310450563356039222&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/2310450563356039222'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/2310450563356039222'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2008/03/esta-semana-antes-de-presentar-los.html' title=''/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R9FuJRGEMsI/AAAAAAAAA34/uIjlKQJtXQU/s72-c/(46)+Ciencia+para+leer.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-5448059412767014192</id><published>2008-02-29T11:49:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T11:35:59.344-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffff00;"&gt;Por segunda vez en estos días, presento una edición de este blog sin algún texto mío. ¿Pereza? ¿Facilismo? No, estoy concentrado en el final de un libro y apenas tengo tiempo para estar aquí con mis visitantes asiduos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffff00;"&gt;En esta ocasión, presento un cuento del gran narrador francés Guy de Maupassant. Es uno de los dos relatos que más me gustan de quien, a mi juicio, es uno de los maestros de la narrativa corta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffff00;"&gt;La versión que presento de este cuento la tomé del espacio amigo Ciudadseva.com, del escritor puertorriqueño Luis López Nieves.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;___________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;¿QUIÉN SABE?&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#00cccc;"&gt;&lt;strong&gt;Guy de Maupassant&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R8hi76LBDHI/AAAAAAAAA3w/zppUZWhbkdI/s1600-h/dsc01222ah0.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5172492953402281074" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R8hi76LBDHI/AAAAAAAAA3w/zppUZWhbkdI/s320/dsc01222ah0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; 1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Señor! ¡Señor! Al fin tengo ocasión de escribir lo que me ha ocurrido. Pero ¿me será posible hacerlo? ¿Me atreveré? ¡Es una cosa tan extravagante, tan inexplicable, tan incomprensible, tan loca!&lt;br /&gt;Si no estuviese seguro de lo que he visto, seguro también de que en mis razonamientos no ha habido un fallo, ni en mis comprobaciones un error, ni una laguna en la inflexible cadena de mis observaciones, me creería simplemente víctima de una alucinación, juguete de una extraña locura. Después de todo, ¿quién sabe?&lt;br /&gt;Me encuentro actualmente en un sanatorio; pero si entré en él ha sido por prudencia, por miedo. Sólo una persona conoce mi historia: el médico de aquí; pero voy a ponerla por escrito. Realmente no sé para qué. Para librarme de ella, tal vez, porque la siento dentro de mí como una intolerable pesadilla.&lt;br /&gt;Hela aquí:&lt;br /&gt;He sido siempre un solitario, un soñador, una especie de filósofo aislado, bondadoso, que se conformaba con poco, sin acritudes contra los hombres y sin rencores contra el cielo. He vivido solo, en todo tiempo, porque la presencia de otras personas me produce una especie de molestia. No es que me niegue a tratar con la gente, a conversar o a cenar con amigos, pero cuando llevan mucho rato cerca de mí, aunque sean mis más cercanos familiares, me cansan, me fatigan, me enervan, y experimento un anhelo cada vez mayor, más agobiante, de que se marchen, o de marcharme yo, de estar solo.&lt;br /&gt;Este anhelo es más que un impulso, es una necesidad irresistible. Y si las personas en cuya compañía me encuentro siguiesen a mi lado, si me viese obligado, no a prestar atención, pero ni siquiera a escuchar sus conversaciones, me daría, con toda seguridad, un ataque. ¿De qué clase? No lo sé. ¿Un síncope, tal vez? Sí, probablemente.&lt;br /&gt;Tanto me agrada estar solo, que ni siquiera puedo soportar que otras personas duerman bajo el mismo techo que yo. No vivo en París, porque sería para mí una perpetua agonía. Me siento morir moralmente, es para mí un martirio del cuerpo y de los nervios esa muchedumbre inmensa que hormiguea, que se mueve a mi alrededor, hasta cuando duerme. Porque, aún más que la palabra de los demás, me resulta insufrible su sueño. Cuando sé, cuando tengo la sensación de que, detrás de la pared, existen vidas que se ven interrumpidas por esos eclipses regulares de la razón, no puedo ya despertar.&lt;br /&gt;¿Por qué soy de esta manera? ¡Quién lo sabe! Es imposible que la razón de todo esto sea muy sencilla; todo lo que ocurre fuera de mí me cansa muy pronto. Y son muchos los que se encuentran en mi mismo caso.&lt;br /&gt;En la tierra vivimos gentes de dos razas. Los que tienen necesidad de los demás, aquellos a quienes los demás distraen, ocupan, sirven de descanso, y a los que la soledad cansa, agota, aniquila, lo mismo que la ascensión a un nevero o la travesía de un desierto, y aquellos otros a los que, por el contrario, los demás cansan, molestan, cohíben, abruman, en tanto que el aislamiento los tranquiliza, les proporciona un baño de descanso en la independencia y en la fantasía de sus meditaciones.&lt;br /&gt;En resumidas cuentas, se trata de un fenómeno psíquico normal. Unos tienen condiciones para vivir hacia afuera; otros, para vivir hacia adentro. En mí se da el caso de que la atención exterior es de corta duración y se agota pronto, y cuando llega a su límite, me acomete en todo mi cuerpo y en toda mi alma un malestar intolerable.&lt;br /&gt;Como consecuencia de todo lo que antecede, yo me apego, es decir, estaba fuertemente apegado a los objetos inanimados, que vienen a adquirir para mí una importancia de seres vivos. Mi casa se convierte, se había convertido en un mundo en el que yo llevaba una vida solitaria, pero activa, en medio de aquellas cosas: muebles, chucherías familiares, que eran para mí como otros tantos rostros simpáticos. Había ido llenándola poco a poco, adornándola con ellos, y me sentía contento y satisfecho allí dentro, feliz como en los brazos de una mujer agradable cuya diaria caricia se ha convertido en una necesidad suave y sosegada.&lt;br /&gt;Hice construir aquella casa en el centro de un hermoso jardín que la aislaba de los caminos concurridos, a un paso de una ciudad en la que me era dable encontrar, cuando se despertaba en mí tal deseo, los recursos que ofrece la vida social. Todos mis criados dormían en un pabellón muy alejado de la casa, situado en un extremo de la huerta, que estaba cercada con una pared muy alta. Tal era el agrado y el descanso que encontraba al verme envuelto en la oscuridad de las noches, en medio del silencio de mi casa, perdida, oculta, sumergida bajo el ramaje de los grandes árboles, que todas las noches permanecía varias horas para saborearlo a mis anchas, costándome trabajo meterme en la cama.&lt;br /&gt;El día de que voy a hablar habían representado Sigurd en el teatro de la ciudad. Era aquélla la primera vez que asistía a la representación de ese bello drama musical y fantástico, y me produjo un vivo placer.&lt;br /&gt;Regresaba a mi casa a pie, con paso ágil, llena la cabeza de frases musicales y la pupila de lindas imágenes de un mundo de hadas. Era noche cerrada, tan cerrada que apenas se distinguía la carretera y estuve varias veces a punto de tropezar y caer en la cuneta. Desde el puesto de arbitrios hasta mi casa hay cerca de un kilómetro, tal vez un poco más, o sea veinte minutos de marcha lenta. Sería la una o la una y media de la madrugada; se aclaró un poco el firmamento y surgió delante de mí la luna, en su triste cuarto menguante. La media luna del primer cuarto, es decir, la que aparece a las cuatro o cinco de la tarde, es brillante, alegre, plateada; pero la que se levanta después de la medianoche es rojiza, triste, inquietante; es la verdadera media luna del día de las brujas. Esta observación han debido hacerla todos los noctámbulos. La primera, aunque sea delgada como un hilo, despide un brillo alegre que regocija el corazón y traza en el suelo sombras bien dibujadas; la segunda apenas derrama una luz mortecina, tan apagada que casi no llega a formar sombras.&lt;br /&gt;Distinguí a lo lejos la masa oscura de mi jardín y, sin que yo supiese de dónde me venía, se apoderó de mí un malestar al pensar que tenía que entrar en él. Acorté el paso. La temperatura era muy suave. Aquella gruesa mancha del arbolado parecía una tumba dentro de la cual estaba sepultada mi casa.&lt;br /&gt;Abrí la puerta y penetré en la larga avenida de sicomoros que conduce hasta el edificio y que forma una bóveda arqueada como un túnel muy alto, a través de bosquecillos opacos unas veces y bordeando otras los céspedes en que los encañados de flores estampaban manchones ovalados de tonalidades confusas en medio de las pálidas tinieblas.&lt;br /&gt;Una turbación singular se apoderó de mí al encontrarme ya cerca de la casa. Me detuve. No se oía nada. Ni el más leve soplo de aire circulaba entre las hojas. "¿Qué es lo que me pasa?", pensé. Muchas veces había entrado de aquella manera desde hacía diez años, y jamás sentí el más leve desasosiego. No era que tuviese miedo. Jamás lo tengo durante la noche. Si me hubiese encontrado con un hombre, con un merodeador, con un ladrón, todo mi ser físico habría experimentado una sacudida de furor y habría saltado encima de él sin la menor vacilación. Iba, además, armado. Llevaba mi revólver, porque quería resistir a aquella influencia recelosa que germinaba en mí.&lt;br /&gt;¿Qué era aquello? ¿Un presentimiento? ¿El presentimiento misterioso que se apodera de los sentidos del hombre cuando va a encontrarse frente a lo inexplicable? ¡Quién sabe!&lt;br /&gt;A medida que avanzaba, me corrían escalofríos por la piel; cuando me hallé frente al muro de mi gran palacio, que tenía las contraventanas echadas, tuve la sensación de que tendría que dejar pasar algunos minutos antes de abrir la puerta y entrar. Me senté en un banco que había debajo de las ventanas del salón. Y allí me quedé, un poco trémulo, con la cabeza apoyada en la pared y los ojos abiertos y clavados en la sombra del arbolado. Nada de extraordinario advertí a mi alrededor en aquellos primeros instantes. Me zumbaban algo los oídos, pero ésta es una cosa que me ocurre con frecuencia. A veces creo oír trenes que pasan o campanas que tocan o el pataleó de muchedumbres en marcha.&lt;br /&gt;Pero aquellos ruidos interiores se hicieron más netos, más precisos, más identificables. Me había engañado. No era el bordoneo habitual de mis arterias el que me llenaba los oídos con aquellos rumores; era un ruido muy característico y, sin embargo, muy confuso, que procedía, sin duda alguna, del interior de la casa.&lt;br /&gt;Distinguía aquel ruido continuo a través del muro, tenía casi más de movimiento que de ruido, un confuso ajetreo de una multitud de objetos, como si moviesen, cambiasen de sitio y arrastrasen con mucho tiento todos mis muebles.&lt;br /&gt;Estuve largo rato sin dar crédito a mis oídos; pero aplicando la oreja a una de las contraventanas para distinguir mejor aquel extraño ajetreo que parecía tener lugar dentro de mi casa, quedé plenamente convencido, segurísimo, de que algo anormal e incomprensible ocurría. No sentía miedo, pero estaba..., ¿cómo lo diré?, asustado de asombro. No amartillé mi revólver, porque tuve la intuición segura de que no me haría falta. Esperé.&lt;br /&gt;Esperé largo rato, sin decidirme a actuar, con la inteligencia lúcida, pero dominado por loca inquietud. Esperé de pie y seguí escuchando el ruido, cada vez mayor, que adquiría por momentos una intensidad violenta, hasta parecer un refunfuño de impaciencia, de cólera, de motín misterioso.&lt;br /&gt;Me entró de pronto vergüenza de mi cobardía, eché mano al manojo de llaves, elegí la que me hacía falta, la metí en la cerradura, di dos vueltas y empujé con todas mis fuerzas, enviando la hoja de la puerta a chocar con el tabique.&lt;br /&gt;Aquel golpe resonó como el estampido de un fusil, pero le respondió, de arriba abajo de mi casa, un tumulto formidable. Fue una cosa tan imprevista, tan terrible, tan ensordecedora, que retrocedí unos pasos y, aunque tan convencido como antes de su inutilidad, saqué el revólver de la funda.&lt;br /&gt;Esperé todavía, aunque muy poco tiempo. Lo que ahora oía era un pataleo muy raro en los peldaños de la escalera, en el entarimado, en las alfombras, pero no era un pataleo de calzado, de zapatos de hombre, sino de patas de madera y de patas de hierro que vibraban como címbalos. Y, de pronto, veo en el umbral de la puerta un sillón, mi cómodo sillón de lectura, que se marchaba de casa, contoneándose. Y se fue por el jardín hacia adelante. Y detrás de él, otros, los sillones de mi salón, y a continuación los canapés bajos, arrastrándose como cocodrilos sobre sus patitas cortas, y en seguida todas las sillas, dando saltitos de cabra, y los pequeños taburetes que trotaban como conejos.&lt;br /&gt;¡Era una cosa emocionante! Me escondí en un bosquecillo, y allí permanecí agazapado, contemplando aquel desfile de mis muebles, porque se marchaban todos, uno detrás de otro, con paso vivo o pausado, de acuerdo con su altura o su peso. Mi piano, mi magnifico piano de cola cruzó al galope, como caballo desbocado, con un murmullo musical en sus ijares; los objetos menudos iban y venían por la arena como hormigas, los cepillos, la cristalería, las copas en las que la luna ponía fosforescencias de luciérnagas. Las telas reptaban o se alargaban a manera de tentáculos, como pulpos de mar. Vi que salía mi escritorio -mi querido escritorio- una hermosa reliquia del siglo pasado, en el que estaban todas las cartas que yo recibí, la historia toda de mi corazón, una historia antigua que me ha hecho sufrir mucho. Dentro de él había también fotografías.&lt;br /&gt;De improviso se me pasó el miedo, me abalancé sobre el escritorio, lo agarré como se agarra a un ladrón, como se agarra a una mujer que escapa; pero él llevaba una marcha incontenible y, a pesar de mis esfuerzos, a pesar de mi cólera, no conseguí moderar su velocidad. Yo hacía esfuerzos desesperados para que no me arrastrase aquella fuerza espantosa y caí al suelo. Entonces me arrolló, me arrastró por la arena y los muebles que venían detrás empezaron a pisotearme, magullándome las piernas; lo solté por fin y entonces los demás pasaron por encima de mi cuerpo, lo mismo que pasa un cuerpo de caballería que carga por encima del soldado que ha sido derribado del caballo.&lt;br /&gt;Loco de terror, conseguí al fin arrastrarme hasta fuera de la gran avenida y ocultarme de nuevo entre los árboles, a tiempo de ver cómo desaparecían los objetos más íntimos, los más pequeños, los más modestos, los que yo conocía menos entre todos los que habían sido de mi propiedad.&lt;br /&gt;Así estaba, cuando oí a lo lejos, dentro de mi casa, que había adquirido sonoridad como todas las casas vacías, un ruido formidable de puertas que se volvían a cerrar. Empezaron los portazos en la parte más alta, y fueron bajando hasta que se cerró por último la puerta del vestíbulo que yo, insensato de mí, había abierto para facilitar aquella fuga.&lt;br /&gt;También yo escapé, echando a correr hacia la ciudad, y no recobré mi serenidad hasta que me vi en sus calles y tropecé con algunas gentes trasnochadoras. Fui a llamar a la puerta de un hotel en el que era conocido. Me había sacudido las ropas con las manos para quitar el polvo; les expliqué que había perdido mi llavero, en el que tenía también la llave de la huerta en que estaba el pabellón aislado donde dormían mis criados, huerta rodeada de altas tapias que impedían a los merodeadores meter mano en las verduras y frutas.&lt;br /&gt;Me tapé hasta los ojos en la cama que me dieron, pero no pude conciliar el sueño, y aguardé la llegada del día escuchando los golpes acelerados de mi corazón. Les había dicho que avisaran a mi servidumbre en cuanto amaneciese, y mi ayuda de cámara llamó a mi puerta a las siete de la mañana.&lt;br /&gt;Parecía trastornado.&lt;br /&gt;-Ha ocurrido esta noche una gran desgracia, señor, -me dijo.&lt;br /&gt;-¿Qué sucedió?&lt;br /&gt;-Han robado todo el mobiliario del señor; absolutamente todo, hasta los objetos más insignificantes.&lt;br /&gt;Aquella noticia me alegró. ¿Por qué? ¡Vaya usted a saber! Yo me sentía muy dueño de mí, estaba seguro de poder disimular, de no decir a nadie una palabra de lo que había visto, de ocultar aquello, de enterrarlo en mi conciencia como un espantoso secreto. Le contesté:&lt;br /&gt;-Entonces se trata de los mismos individuos que anoche me robaron a mí las llaves. Es preciso dar parte a la policía inmediatamente. Voy a levantarme y me reuniré en seguida con usted.&lt;br /&gt;Cinco meses duró la investigación. No se llegó a descubrir el paradero de nada, no se encontró la más insignificante de mis chucherías, ni se llegó a dar con el más ligero rastro de los ladrones. ¡Claro está que si yo hubiese dicho lo que sabía!... Si hubiese hablado..., me habrían encerrado a mí; no a los ladrones, sino al hombre que aseguraba haber visto semejante cosa.&lt;br /&gt;Supe cerrar la boca. Pero no volví a amueblar mi casa. ¿Para qué? Se hubiera repetido siempre el mismo caso. No quería entrar de nuevo en ella. No entré. No volví a verla.&lt;br /&gt;Regresé a Paris, me instalé en un hotel y consulté a los médicos acerca de mi estado nervioso, que me preocupaba mucho desde los acontecimientos de aquella noche lamentable.&lt;br /&gt;Me animaron a que viajase. Seguí su consejo.&lt;br /&gt;2&lt;br /&gt;Empecé por hacer una excursión a Italia. El sol me sentó bien. Vagabundeé por espacio de seis meses de Génova a Venecia, de Venecia a Florencia, de Florencia a Roma, de Roma a Nápoles. Recorrí después toda Sicilia, país admirable por sus paisajes y sus monumentos, reliquias dejadas por los griegos y por los normandos. Me trasladé al África y crucé pacíficamente el gran desierto amarillo y tranquilo, en el que van de aquí para allá los camellos, las gacelas y los vagabundos árabes, cuya atmósfera ligera y transparente está libre de espectros, lo mismo de día que de noche.&lt;br /&gt;Regresé a Francia por Marsella; a pesar de la alegría provenzal, sentí tristeza, porque el cielo tenía menos luz. Al poner otra vez el pie en el continente, experimenté esa especial sensación de un enfermo que se cree curado ya de su enfermedad, pero al que un dolor sordo le advierte que no está apagado aún el foco del mal.&lt;br /&gt;Volví a París. Al mes, ya sentía aburrimiento. Era en otoño, y antes que se echase encima el invierno, quise hacer una excursión por Normandía, desconocida para mí.&lt;br /&gt;Empecé por Ruán, como es natural, y vagabundeé durante ocho días, distraído, encantado, entusiasmado en aquella ciudad de la Edad Media, en aquel maravilloso museo de monumentos góticos extraordinarios.&lt;br /&gt;Una tarde, a eso de las cuatro, al meterme por una calle inverosímil, por la que corre un río negro como esa tinta que llaman "agua de Robec", y mientras iba fijándome en el aspecto curioso y antiguo de las casas, mi atención se desvió de improviso hacia una serie de comercios de chamarileros, que se sucedían una puerta sí y otra también.&lt;br /&gt;¡Bien habían sabido elegir el sitio para sus negocios aquellos sórdidos traficantes de cosas viejas, en una callejuela quimérica, encima de la siniestra corriente de agua, al abrigo de aquellos techos puntiagudos de tejas y pizarras en los que se oía rechinar aún las giraldillas del pasado!&lt;br /&gt;Al fondo de aquellos lóbregos comercios se amontonaban las arcas talladas, las porcelanas de Ruán, de Nevers, de Moustiers, las estatuas pintadas, las de madera de roble, los cristos, las vírgenes, los santos, los ornamentos de iglesia, casullas, capas pluviales, hasta algunos vasos sagrados y un antiguo tabernáculo de madera dorada, del que Dios se había mudado. ¡Qué extrañas cavernas las que había en aquellas altas casas, en aquellos caserones, atiborrados desde las bodegas hasta los graneros de objetos de toda clase cuya existencia parecía acabada, que habían sobrevivido a sus poseedores naturales, a su siglo, a su tiempo, a sus modas, para ser comprados como curiosidades por las nuevas generaciones!&lt;br /&gt;Mi ternura por las chucherías volvió a despertarse en aquella ciudad de anticuarios. Pasaba de un comercio a otro, atravesando en dos zancadas los puentes de cuatro tablas podridas tendidos sobre la nauseabunda corriente del "agua de Robec".&lt;br /&gt;¡Misericordia! ¡Qué sacudida! En el extremo exterior de una bóveda atiborrada de objetos, que parecía la entrada de las catacumbas de un cementerio de muebles antiguos, vi de pronto uno de mis más hermosos armarios. Me acerqué todo tembloroso, tan tembloroso que no me atreví a tocarlo. Adelanté la mano, y me quedé vacilando. Sin embargo, era el mismo: un armario Luis XIII, único, que cualquiera que lo hubiese visto una vez lo identificaría. Dirigí de pronto los ojos más hacia el interior, hacia las más lóbregas profundidades de aquella galería, y distinguí tres de mis sillones tapizados, y más adentro aún, mis dos cuadros Enrique II, tan raros que hasta de París venían a verlos.&lt;br /&gt;¡Figúrense! ¡Figúrense cuál sería el estado de mi alma!&lt;br /&gt;Me adelanté, atónito, agonizante de emoción, pero me adelanté, porque soy valiente; me adelanté como pudiera penetrar un caballero de las épocas tenebrosas en una mansión de sortilegios. Paso a paso fui encontrando todo lo que me había pertenecido: mis candelabros, mis libros, mis cuadros, mis tapicerías, mis armas, todo, menos el escritorio que llevaba mis cartas, al que no vi por parte alguna.&lt;br /&gt;Anduve de un lado para otro, bajando a galerías oscuras para en seguida subir a los pisos superiores. Estaba solo. Llamaba, pero nadie contestó. Estaba solo; no había nadie en aquella casa inmensa y tortuosa como un laberinto.&lt;br /&gt;Se echó encima la noche, y tuve que sentarme, en medio de aquellas tinieblas, en una de mis sillas, porque no quería marcharme de allí. De cuando en cuando gritaba:&lt;br /&gt;-¿Hay alguien en casa? ¿Hay alguien en casa? ¿No hay nadie?&lt;br /&gt;Llevaría más de una hora cuando oí pasos, unos pasos callados, lentos, que no podía precisar en dónde sonaban. Estuve a punto de echar a correr, pero poniéndome rígido volví a llamar otra vez y distinguí una luz en la habitación de al lado.&lt;br /&gt;-¿Quién anda ahí? -preguntó una voz.&lt;br /&gt;Yo contesté:&lt;br /&gt;-Un comprador.&lt;br /&gt;Me replicaron.&lt;br /&gt;-Es muy tarde para entrar de ese modo en un comercio.&lt;br /&gt;Volví a decir:&lt;br /&gt;-Estoy esperándolo desde hace más de una hora.&lt;br /&gt;-Podía usted volver mañana.&lt;br /&gt;-Mañana me habré marchado ya de Ruán.&lt;br /&gt;Yo no me atrevía a avanzar y él no venía hacia mí. Seguía viendo el resplandor de su luz, que se proyectaba sobre un tapiz en el que dos ángeles volaban por encima de los cadáveres de un campo de batalla. También era de mi propiedad. Le dije:&lt;br /&gt;-¿Viene usted o no?&lt;br /&gt;Él me contestó:&lt;br /&gt;-Lo estoy esperando.&lt;br /&gt;Me levanté y fui hacia donde él estaba.&lt;br /&gt;En el centro de una habitación muy espaciosa había un hombrecito muy pequeño y muy grueso, grueso como un fenómeno, como un repugnante fenómeno.&lt;br /&gt;Tenía una barba extravagante, de pelos desiguales, ralos y amarillentos, pero no tenía ni un solo pelo en la cabeza. ¡Ni un solo pelo! Como sostenía la vela encendida a todo lo que daba su brazo para verme a mí, su cráneo me hizo el efecto de una luna pequeña en aquella inmensa habitación atiborrada de muebles viejos. Tenía la cara arrugada y como entumecida, y no se le distinguían los ojos. Regateé el precio de tres sillas, que eran de mi propiedad, y le pagué por ellas en el acto una fuerte cantidad, sin dar más que el número de mi habitación en el hotel. Deberían entregármelas al día siguiente antes de las nueve de la mañana.&lt;br /&gt;Salí y él me acompañó a la calle con mucha cortesía. Acto seguido, me dirigí a la Comisaría Central de Policía y relaté al comisario el robo de mis muebles y el descubrimiento que acababa de hacer.&lt;br /&gt;En el acto solicitó informes por telégrafo al juzgado que había instruido las diligencias en aquel robo, rogándome que tuviese a bien esperar la contestación. Le llegó al cabo de una hora, y fue completamente satisfactoria para mí. Entonces me dijo:&lt;br /&gt;-Voy a mandar a que detengan a ese hombre para proceder en seguida a interrogarlo, porque pudiera ser que hubiese concebido alguna sospecha, haciendo desaparecer lo que es propiedad de usted. Vaya a cenar y vuelva dentro de un par de horas; lo retendré aquí para someterlo a un nuevo interrogatorio en presencia de usted.&lt;br /&gt;-Encantado, señor; se lo agradezco de todo corazón.&lt;br /&gt;Cené en mi hotel, con mejor apetito del que me había imaginado. Estaba de bastante buen humor. Le habíamos echado el guante.&lt;br /&gt;Al cabo de dos horas me presenté de nuevo ante el funcionario de policía, que me estaba esperando.&lt;br /&gt;-Verá usted, caballero -me dijo en cuanto me vio- No hemos dado con nuestro hombre. Mis agentes no han podido echarle el guante.&lt;br /&gt;-¿Cómo ha sido eso?&lt;br /&gt;Me sentí desfallecer.&lt;br /&gt;-¿Pero han encontrado la casa, verdad? -seguí preguntando.&lt;br /&gt;-Desde luego. Será vigilada hasta que él regrese. Porque ha desaparecido.&lt;br /&gt;-¿Que ha desaparecido?&lt;br /&gt;-Desaparecido. Acostumbra pasar las noches en casa de una vecina, chamarilera también, una especie de bruja, la viuda de Bidoin. Dice que no lo ha visto esta noche y que no puede dar dato alguno sobre su paradero. Habrá que esperar hasta mañana.&lt;br /&gt;Me marché. ¡Qué siniestras, inquietantes y espectrales me parecieron las calles de Ruán!&lt;br /&gt;Dormí muy mal, con un sueño interrumpido por pesadillas.&lt;br /&gt;Al día siguiente, para que no me creyesen demasiado intranquilo ni precipitado, esperé hasta las diez antes de presentarme en la comisaría.&lt;br /&gt;El chamarilero no había sido visto y su almacén seguía cerrado aún.&lt;br /&gt;El comisario me dijo:&lt;br /&gt;-He dado todos los pasos necesarios. El juzgado está al corriente del asunto; vamos a ir juntos a ese comercio, lo haré abrir y usted me indicará todo lo que es suyo.&lt;br /&gt;Un cupé nos llevó hasta la casa. Delante del comercio había algunos guardias con un cerrajero. Se abrió la puerta.&lt;br /&gt;Pero, una vez dentro, no vi ni mi armario ni mis sillones ni mis mesas ni nada, absolutamente nada del mobiliario de mi casa, siendo que la noche anterior no podía dar un paso sin tropezar con alguno de los objetos de mi pertenencia.&lt;br /&gt;El comisario central, sorprendido, me miró al principio con desconfianza.&lt;br /&gt;-Pues, señor -le dije-, la desaparición de estos muebles coincide de un modo extraño con la del comerciante.&lt;br /&gt;Se sonrió:&lt;br /&gt;-Es cierto. Hizo usted mal en comprar y pagar ayer noche aquellas sillas, porque con eso le dio usted la alerta.&lt;br /&gt;Yo agregué:&lt;br /&gt;-Lo que me parece incomprensible es que todos los espacios que anoche ocupaban mis muebles están ahora ocupados por otros.&lt;br /&gt;-Eso no es extraño -contestó el comisario-, porque ha dispuesto de toda la noche y seguramente de cómplices. Esta casa debe tener comunicación con las de al lado. Descuide usted, señor; me voy a ocupar con gran interés de este asunto. No andará suelto mucho tiempo el ladrón, porque vigilamos su guarida.&lt;br /&gt;¡Ah, mi corazón, mi pobre corazón, cómo palpitaba!&lt;br /&gt;Permanecí quince días en Ruán, pero nuestro hombre no volvió. ¿Por qué? ¿Quién podía ponerle obstáculos o sorprenderlo?&lt;br /&gt;El decimosexto día recibí de mi jardinero, que había quedado para guardar la casa saqueada, esta carta tan extraña:&lt;br /&gt;"Señor:&lt;br /&gt;"Tengo el honor de informarle que ha ocurrido, durante la noche pasada, algo que no entiende nadie, y mucho menos la policía. Han vuelto todos los muebles, todos sin excepción; hasta los objetos más pequeños. La casa se encuentra hoy dispuesta exactamente como lo estaba la víspera del robo. Es para volverse loco. Esto ha ocurrido la noche del viernes al sábado. Igual que el día de su desaparición, los caminos están llenos de huellas, como si hubiesen arrastrado todas las cosas, desde la entrada del jardín hasta la puerta de la casa.&lt;br /&gt;"Quedamos esperando al señor, de quien soy humilde servidor.&lt;br /&gt;Felipe Raudin"&lt;br /&gt;¿Volver yo? ¡Eso sí que no! ¡Eso sí que no! ¡Eso sí que no! Llevé la carta al comisario de Ruán, quien me dijo:&lt;br /&gt;-Es una devolución muy hábil. Nos haremos el muerto y le pondremos la mano encima a nuestro hombre cualquier día de estos.&lt;br /&gt;Pero no le echaron el guante. No, señor. No le echaron el guante, y le tengo miedo, igual que si fuese una fiera que han soltado para que me persiga.&lt;br /&gt;Nadie lo encuentra, nadie puede encontrar a aquel monstruo con el cráneo de luna. Nadie le echará el guante jamás. No volverá a su casa. ¡Bastante le importa a él su casa! Yo soy el único que podría dar con él, pero no quiero.&lt;br /&gt;¡No quiero! ¡No quiero! ¡No quiero!&lt;br /&gt;Y aun en el supuesto de que volviese y entrase en su comercio, ¿quién va a probarle que mis muebles estaban allí? No hay en contra suya más que mi testimonio, y me doy perfecta cuenta de que empieza a ser sospechoso.&lt;br /&gt;¡Cómo iba yo a poder vivir así! Tampoco podía guardar el secreto de lo que han visto mis ojos. No me era posible seguir viviendo como una persona cualquiera, con el temor de que esos hechos se repitiesen cualquier día.&lt;br /&gt;Vine a ver al médico que dirige esta casa de salud y se lo he referido todo.&lt;br /&gt;Al cabo de un largo interrogatorio, me dijo:&lt;br /&gt;-¿Tendría usted inconveniente, caballero, en permanecer aquí algún tiempo?&lt;br /&gt;-Me quedaré gustosísimo.&lt;br /&gt;-¿Quiere usted un pabellón independiente?&lt;br /&gt;-Sí, señor.&lt;br /&gt;-¿Desea recibir a algunos amigos?&lt;br /&gt;-No, señor; a nadie. El hombre de Ruán podría tratar de llegar hasta aquí mismo con idea de vengarse...&lt;br /&gt;Y desde hace tres meses vivo solo, solo, absolutamente solo. Estoy casi tranquilo. Un miedo tengo, sin embargo: que el anticuario se vuelva loco..., y que lo traigan a este asilo... Ni las cárceles son seguras.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-5448059412767014192?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/5448059412767014192/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=5448059412767014192&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/5448059412767014192'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/5448059412767014192'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2008/02/por-segunda-vez-en-estos-das-presento.html' title=''/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R8hi76LBDHI/AAAAAAAAA3w/zppUZWhbkdI/s72-c/dsc01222ah0.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-5854827783822438227</id><published>2008-02-22T10:23:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T11:35:59.650-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;En esta edición de Caravasar, aparece sólo un texto: un relato notable del escritor francés Villiers de L’Isle Adam. Éste es un autor que debería ser más conocido de lo que es. Él y su compatriota Marcel Schwob, así como los italianos Giovanni Papini y Dino Buzatti y el salvadoreño Salarrué son narradores extraordinarios que merecen un lugar mejor en el corazón de los lectores.&lt;br /&gt;De ellos y de otros grandes escritores poco publicitados y muy mal estudiados por la crítica, pero que son verdaderos titanes de la narrativa, pueden leerse algunos cuentos como el que sigue, en el portal del escritor puertorriqueño Luís López Nieves:&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.ciudadseva.com/"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;www.ciudadseva.com&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;_______________________&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;LA ESPERANZA&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Villiers de L'Isle Adam&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R78U4aIC_LI/AAAAAAAAA3o/pRMPY9vjL3E/s1600-h/41-18.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5169873856562920626" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R78U4aIC_LI/AAAAAAAAA3o/pRMPY9vjL3E/s320/41-18.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Al atardecer, el venerable Pedro Argüés, sexto prior de los dominicos de Segovia, tercer Gran Inquisidor de España, seguido de un fraile redentor (encargado del tormento) y precedido por dos familiares1 del Santo Oficio provistos de linternas, descendió a un calabozo. La cerradura de una puerta maciza chirrió; el Inquisidor penetró en un hueco mefítico, donde un triste destello del día, cayendo desde lo alto, dejaba percibir, entre dos argollas fijadas en los muros, un caballete ensangrentado, una hornilla, un cántaro. Sobre un lecho de paja sujeto por grillos, con una argolla de hierro en el pescuezo, estaba sentado, hosco, un hombre andrajoso, de edad indescifrable.&lt;br /&gt;Este prisionero era el rabí Abarbanel, judío aragonés, que -aborrecido por sus préstamos usurarios y por su desdén de los pobres- diariamente había sido sometido a la tortura durante un año. Su fanatismo, "duro como su piel", había rehusado la abjuración.&lt;br /&gt;Orgulloso de una filiación milenaria -porque todos los judíos dignos de este nombre son celosos de su sangre-, descendía talmúdicamente de la esposa del último juez de Israel: Hecho que había mantenido su entereza en lo más duro de los incesantes suplicios.&lt;br /&gt;Con los ojos llorosos, pensando que la tenacidad de esta alma hacía imposible la salvación, el venerable Pedro Argüés, aproximándose al tembloroso rabino, pronunció estas palabras:&lt;br /&gt;-Hijo mío, alégrate: Tus trabajos van a tener fin. Si en presencia de tanta obstinación me he resignado a permitir el empleo de tantos rigores, mi tarea fraternal de corrección tiene límites. Eres la higuera reacia, que por su contumaz esterilidad está condenada a secarse... pero sólo a Dios toca determinar lo que ha de suceder a tu alma. ¡Tal vez la infinita clemencia lucirá para ti en el supremo instante! ¡Debemos esperarlo! Hay ejemplos... ¡Así sea! Reposa, pues, esta noche en paz. Mañana participarás en el auto de fe; es decir, serás llevado al quemadero, cuya brasa premonitoria del fuego eternal no quema, ya lo sabes, más que a distancia, hijo mío. La muerte tarda por lo menos dos horas (a menudo tres) en venir, a causa de las envolturas mojadas y heladas con las que preservamos la frente y el corazón de los holocaustos. Seréis cuarenta y dos solamente. Considera que, colocado en la última fila, tienes el tiempo necesario para invocar a Dios, para ofrecerle este bautismo de fuego, que es el del Espíritu Santo. Confía, pues, en la Luz y duerme.&lt;br /&gt;Dichas estas palabras, el Inquisidor ordenó que desencadenaran al desdichado y lo abrazó tiernamente. Lo abrazó luego el fraile redentor y, muy bajo, le rogó que le perdonara los tormentos. Después lo abrazaron los familiares, cuyo beso, ahogado por las cogullas, fue silencioso. Terminada la ceremonia, el prisionero se quedó solo, en las tinieblas.&lt;br /&gt;*********&lt;br /&gt;El rabí Abarbanel, seca la boca, embotado el rostro por el sufrimiento, miró sin atención precisa la puerta cerrada. "¿Cerrada?..." Esta palabra despertó en lo más íntimo de sus confusos pensamientos un sueño. Había entrevisto un instante el resplandor de las linternas por la hendidura entre el muro y la puerta. Una esperanza mórbida lo agitó. Suavemente, deslizando el dedo con suma precaución, atrajo la puerta hacia él. Por un azar extraordinario, el familiar que la cerró había dado la vuelta a la llave un poco antes de llegar al tope, contra los montantes de piedra. El pestillo, enmohecido, no había entrado en su sitio y la puerta había quedado abierta.&lt;br /&gt;El rabino arriesgó una mirada hacia afuera.&lt;br /&gt;A favor de una lívida oscuridad, vio un semicírculo de muros terrosos en los que había labrados unos escalones; y en lo alto, después de cinco o seis peldaños, una especie de pórtico negro que daba a un vasto corredor del que no le era posible entrever, desde abajo, más que los primeros arcos.&lt;br /&gt;Se arrastró hasta el nivel del umbral. Era realmente un corredor, pero casi infinito. Una luz pálida, con resplandores de sueño, lo iluminaba. Lámparas suspendidas de las bóvedas azulaban a trechos el color deslucido del aire; el fondo estaba en sombras. Ni una sola puerta en esa extensión. Por un lado, a la izquierda, troneras con rejas, troneras que por el espesor del muro dejaban pasar un crepúsculo que debía ser el del día, porque se proyectaba en cuadrículas rojas sobre el enlosado. Quizá allá lejos, en lo profundo de las brumas, una salida podía dar la libertad. La vacilante esperanza del judío era tenaz, porque era la última.&lt;br /&gt;Sin titubear se aventuró por el corredor, sorteando las troneras, tratando de confundirse con la tenebrosa penumbra de las largas murallas. Se arrastraba con lentitud, conteniendo los gritos que pugnaban por brotar cuando lo martirizaba una llaga.&lt;br /&gt;De repente un ruido de sandalias que se aproximaba lo alcanzó en el eco de esta senda de piedra. Tembló, la ansiedad lo ahogaba, se le nublaron los ojos. Se agazapó en un rincón y, medio muerto, esperó.&lt;br /&gt;Era un familiar que se apresuraba. Pasó rápidamente con una tenaza en la mano, la cogulla baja, terrible, y desapareció. El rabino, casi suspendidas las funciones vitales, estuvo cerca de una hora sin poder iniciar un movimiento. El temor de una nueva serie de tormentos, si lo apresaban, lo hizo pensar en volver a su calabozo. Pero la vieja esperanza le murmuraba en el alma ese divino tal vez, que reconforta en las peores circunstancias. Un milagro lo favorecía. ¿Cómo dudar? Siguió, pues, arrastrándose hacia la evasión posible. Extenuado de dolores y de hambre, temblando de angustia, avanzaba. El corredor parecía alargarse misteriosamente. Él no acababa de avanzar; miraba siempre la sombra lejana, donde debía existir una salida salvadora.&lt;br /&gt;De nuevo resonaron unos pasos, pero esta vez más lentos y más sombríos. Las figuras blancas y negras, los largos sombreros de bordes redondos, de dos inquisidores, emergieron de lejos en la penumbra. Hablaban en voz baja y parecían discutir algo muy importante, porque las manos accionaban con viveza.&lt;br /&gt;Ya cerca, los dos inquisidores se detuvieron bajo la lámpara, sin duda por un azar de la discusión. Uno de ellos, escuchando a su interlocutor, se puso a mirar al rabino. Bajo esta incomprensible mirada, el rabino creyó que las tenazas mordían todavía su propia carne; muy pronto volvería a ser una llaga y un grito.&lt;br /&gt;Desfalleciente, sin poder respirar, las pupilas temblorosas, se estremecía bajo el roce espinoso de la ropa. Pero, cosa a la vez extraña y natural: los ojos del inquisidor eran los de un hombre profundamente preocupado de lo que iba a responder, absorto en las palabras que escuchaba; estaban fijos y miraban al judío, sin verlo.&lt;br /&gt;Al cabo de unos minutos los dos siniestros discutidores continuaron su camino a pasos lentos, siempre hablando en voz baja, hacia la encrucijada de donde venía el rabino. No lo habían visto. Esta idea atravesó su cerebro: ¿No me ven porque estoy muerto? Sobre las rodillas, sobre las manos, sobre el vientre, prosiguió su dolorosa fuga, y acabó por entrar en la parte oscura del espantoso corredor.&lt;br /&gt;De pronto sintió frío sobre las manos que apoyaba en el enlosado; el frío venía de una rendija bajo una puerta hacia cuyo marco convergían los dos muros. Sintió en todo su ser como un vértigo de esperanza. Examinó la puerta de arriba abajo, sin poder distinguirla bien, a causa de la oscuridad que la rodeaba. Tentó: Nada de cerrojos ni cerraduras. ¡Un picaporte! Se levantó. El picaporte cedió bajo su mano y la silenciosa puerta giró.&lt;br /&gt;*********&lt;br /&gt;La puerta se abría sobre jardines, bajo una noche de estrellas. En plena primavera, la libertad y la vida. Los jardines daban al campo, que se prolongaba hacia la sierra, en el horizonte. Ahí estaba la salvación. ¡Oh, huir! Correría toda la noche, bajo esos bosques de limoneros, cuyas fragancias lo buscaban. Una vez en las montañas, estaría a salvo. Respiró el aire sagrado, el viento lo reanimó, sus pulmones resucitaban. Y para bendecir otra vez a su Dios, que le acordaba esta misericordia, extendió los brazos, levantando los ojos al firmamento. Fue un éxtasis.&lt;br /&gt;Entonces creyó ver la sombra de sus brazos retornando sobre él mismo; creyó sentir que esos brazos de sombra lo rodeaban, lo envolvían, y tiernamente lo oprimían contra su pecho. Una alta figura estaba, en efecto, junto a la suya. Confiado, bajó la mirada hacia esta figura, y se quedó jadeante, enloquecido, los ojos sombríos, hinchadas las mejillas y balbuceando de espanto. Estaba en brazos del Gran Inquisidor, del venerable Pedro Argüés, que lo contemplaba, llenos los ojos de lágrimas y con el aire del pastor que encuentra la oveja descarriada.&lt;br /&gt;Mientras el rabino, los ojos sombríos bajo las pupilas, jadeaba de angustia en los brazos del Inquisidor y adivinaba confusamente que todas las fases de la jornada no eran más que un suplicio previsto, el de la esperanza, el sombrío sacerdote, con un acento de reproche conmovedor y la vista consternada, le murmuraba al oído, con una voz debilitada por los ayunos:&lt;br /&gt;-¡Cómo, hijo mío! ¿En vísperas, tal vez, de la salvación, querías abandonarnos?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-5854827783822438227?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/5854827783822438227/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=5854827783822438227&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/5854827783822438227'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/5854827783822438227'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2008/02/en-esta-edicin-de-caravasar-aparece-slo.html' title=''/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R78U4aIC_LI/AAAAAAAAA3o/pRMPY9vjL3E/s72-c/41-18.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-7780176803968002539</id><published>2008-02-15T09:27:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T11:36:00.442-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R7XM4aIC_KI/AAAAAAAAA3g/acUaZ2WnDhk/s1600-h/(30)+EnamÃ³rate+de+las+ciencias.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5167261416935324834" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 144px; CURSOR: hand; HEIGHT: 251px" height="281" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R7XM4aIC_KI/AAAAAAAAA3g/acUaZ2WnDhk/s320/(30)+Enam%C3%B3rate+de+las+ciencias.jpg" width="165" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Hoy, como ya es costumbre, presento dos textos: el primero, de mi libro de divulgación científica &lt;strong&gt;Enamórate de las ciencias&lt;/strong&gt;, cuya segunda edición acaba de salir en Cuba, en la Editorial Gente Nueva. Como aún no tengo ejemplares del libro, reproduzco la portada de la edición venezolana, que la hizo el Cenamec. Además, incluyo una imagen estupenda: la de la Barbie anoréxica.&lt;br /&gt;A continuación, presento el cuento titulado 32, de mi maestro, Alfredo Armas Alfonzo, que integra su notable libro de cuentos &lt;strong&gt;El Osario de Dios&lt;/strong&gt;. Es uno de mis cuentos favoritos ya que, en muy pocas palabras, genera una atmósfera de terror poco frecuente en la literatura de nuestro continente.&lt;br /&gt;Ojalá les guste esta edición. Está hecha para ustedes, amigas y amigos que se toman el trabajo de asomarse a esta gota de agua en el océano.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;______________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;LA ANOREXIA NERVIOSA&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R7XMxaIC_JI/AAAAAAAAA3Y/3krhNemftRw/s1600-h/funny-pictures-anorexic-barbie-Pe7.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5167261296676240530" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R7XMxaIC_JI/AAAAAAAAA3Y/3krhNemftRw/s320/funny-pictures-anorexic-barbie-Pe7.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Probablemente, el mensaje más contradictorio de nuestra sociedad occidental sea el de estimular la delgadez del cuerpo como modelo estético a seguir, al tiempo que incita al consumo exagerado de comidas y bebidas de alto contenido calórico y baja calidad alimenticia, como un modo fácil y seguro de ser feliz.&lt;br /&gt;Esta contradicción –“adelgaza para ser bella” y “engorda para ser feliz”-, afecta a una gran parte de la población femenina que es a la cual está dirigido el doble mensaje.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R7XMWaIC_II/AAAAAAAAA3Q/zWnmCUq-_8A/s1600-h/untitled.JPG"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5167260832819772546" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R7XMWaIC_II/AAAAAAAAA3Q/zWnmCUq-_8A/s320/untitled.JPG" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;Delgada o gorda: he ahí el dilema&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En líneas generales, la mayoría de las damas resuelve el dilema mediante una lucha constante con la balanza, intentando modelar su cuerpo o resignándose al aumento progresivo de peso, en aras de una felicidad que cada día parece más difícil de alcanzar.&lt;br /&gt;En muchos casos, la mujer hace todos los esfuerzos posibles por permanecer esbelta hasta llegar al matrimonio o la maternidad y luego deja el cuerpo a merced de los kilos.&lt;br /&gt;Un último grupo de mujeres bastante reducido desde el punto de vista estadístico pero no por ello menos importante desde la óptica clínica -compuesto principalmente por adolescentes-, cae en un proceso enfermizo de delgadez al que se conoce como anorexia nerviosa.&lt;br /&gt;La anorexia nerviosa es un trastorno de origen psíquico que se caracteriza por una profunda aversión a los alimentos y que, a la larga, conduce a una pérdida total del apetito.&lt;br /&gt;Aunque no es una perturbación psicológica exclusiva de las mujeres ni de las adolescentes, la casi totalidad de las personas afectadas son de sexo femenino cuyas edades están comprendidas entre los catorce y los veintiún años.&lt;br /&gt;De acuerdo a numerosos estudios realizados con pacientes que sufren de esta alteración, la anorexia nerviosa se origina en un temor casi irracional a la obesidad.&lt;br /&gt;En otros casos, se desencadena a partir de acontecimientos traumáticos o de un fracaso sentimental o escolar, unidos a sentimientos de insatisfacción por la propia apariencia personal.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;Anorexia a la vista&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Los síntomas más visibles de la anorexia nerviosa son la pérdida progresiva del apetito, la desaparición del ciclo menstrual, un estreñimiento constante, náuseas y vómitos.&lt;br /&gt;En algunos casos, también se manifiesta mediante trastornos asociados a la mala alimentación, como caída del cabello o descamación de la piel.&lt;br /&gt;Ocasionalmente, las personas anoréxicas despliegan al principio del proceso una gran actividad física que poco a poco va decayendo, hasta presentarse un cuadro de cansancio y debilidad permanentes, incluso sin hacer nada.&lt;br /&gt;El tratamiento más frecuente para quienes sufren un proceso de anorexia nerviosa es de carácter psicológico o psiquiátrico y está encaminado a establecer o restablecer un régimen adecuado de alimentación.&lt;br /&gt;En casos extremos, la persona afectada debe separarse de su grupo familiar y ser recluida en un centro médico, en el cual se combine el tratamiento psicológico o psiquiátrico con medidas urgentes para la recuperación del peso perdido.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;Un mal que requiere ayuda médica&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Con frecuencia, la anorexia nerviosa es tratada en casa pues se considera un trastorno del comportamiento de menor importancia o el simple producto de una malacrianza.&lt;br /&gt;Mas, debido al riesgo que corren quienes la padecen, tan pronto se diagnostica su presencia, los especialistas recomiendan un régimen médico de urgencia, pues la evolución espontánea de este padecimiento conduce a un estado de desnutrición que puede tener consecuencias fatales.&lt;br /&gt;No debe pensarse que la anorexia nerviosa es voluntaria, ni se debe obligar a comer por la fuerza ni mediante súplicas o artimañas a quien la padece.&lt;br /&gt;El problema no puede resolverse tampoco administrando vitaminas o imponiendo a la paciente una dieta de engorde, porque cualquiera de estas dos cosas resulta contraproducente.&lt;br /&gt;Por último, deben evitarse también las constantes alusiones al aspecto físico y al peso corporal y, si el médico lo recomienda, se debe aceptar el ingreso de la persona afectada a una clínica.&lt;br /&gt;___________________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;32&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Alfredo Armas Alfonzo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R7XL8KIC_HI/AAAAAAAAA3I/RrW2ziDnq84/s1600-h/Cementerio+nocturno.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5167260381848206450" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R7XL8KIC_HI/AAAAAAAAA3I/RrW2ziDnq84/s320/Cementerio+nocturno.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; Recién acababa de abandonar la casa del enfermo y se disponía a acostarse cuando sintió que, como ocurría todos los amaneceres desde que él vino a hacerse cargo del Registro y el vecino lo venía a buscar para tomar el café negro, alguien retiraba la tranca, caminaba hasta el cuarto atravesando la sala, empujaba la puerta del cuarto y se le plantaba frente al dormitorio. Esa vez había dejado a la mano la vela encendida en1a palmatoria sobre la silleta.&lt;br /&gt;Quien entró conocía la casa y a lo que estaban acostumbrados, pero a él no dejó de extrañarle que al sentarse crujiera la silleta pero la luz no se apagó.&lt;br /&gt;—¿Eres tú, Ramón Ignacio?&lt;br /&gt;—¿Quién más, pues, Rafael Armas?&lt;br /&gt;Se levantó vestido como se había acostado.&lt;br /&gt;—¿Y qué hora es?&lt;br /&gt;—Ya está aclarando.&lt;br /&gt;No había cantos de gallos, pero así salió hacia la calle y halló la tranca puesta.&lt;br /&gt;Pasaba un entierro, y todo el mundo portaba una vela. Preguntó a quién llevaban a enterrar.&lt;br /&gt;—A Ramón Ignacio Alcalá —repuso Ramón Ignacio Alcalá, que todavía seguía a su lado.&lt;br /&gt;Entonces Rafael Armas advirtió que Ramón Ignacio Alcalá iba entre los cargadores, que Ramón Ignacio Alcalá era uno de los que alumbraban el paso del entierro, que Ramón Ignacio Alcalá iba de cura abriendo la procesión, que Ramón Ignacio Alcalá era el que llevaba la pala, que Ramón Ignacio Alcalá era el que lloraba inmediatamente detrás de la caja mortuoria. Ramón Ignacio Alcalá lo sostenía.&lt;br /&gt;No eran las velas las que difundían la claridad. Ramón Ignacio Alcalá descubrió que eran huesos de muerto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-7780176803968002539?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/7780176803968002539/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=7780176803968002539&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/7780176803968002539'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/7780176803968002539'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2008/02/hoy-como-ya-es-costumbre-presento-dos.html' title=''/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R7XM4aIC_KI/AAAAAAAAA3g/acUaZ2WnDhk/s72-c/(30)+Enam%C3%B3rate+de+las+ciencias.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-2029789781144692370</id><published>2008-02-07T18:35:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T11:36:09.424-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Hoy entrego un cuento inédito que escribí hace más de veinte años: Fábula del gusanito”. En su momento, pretendió ser una burla a la literatura infantil hecha a mediados de los años 80 y que, lamentablemente, aún hay muchos –demasiados–, que la cultivan.&lt;br /&gt;Forma parte de un libro de retazos titulado&lt;/span&gt; &lt;span style="color:#ff6600;"&gt;El último rastro del fuego&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;, del que he presentado otras muestras. Llamo retazos a estos textos porque fueron cuentos que escribí para integrar diversos libros –cerca de veinte–, que nunca concluí. De cada una de estas obras fallidos, sobrevivieron entre dos y ocho textos que, una vez reunidos, conformaron ese volumen.&lt;br /&gt;Mi modesto cuento va acompañado con uno de mis cuentos favoritos: “Emma Zunz”, de Jorge Luís Borges.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;_______________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;FÁBULA DEL GUSANITO&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R6vAsjCOdcI/AAAAAAAAA3A/tkhn44eepX0/s1600-h/gusanito.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5164433269261759938" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R6vAsjCOdcI/AAAAAAAAA3A/tkhn44eepX0/s320/gusanito.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salía un gusanito de un jardín a la calzada, cuando un fraile pasaba por el lugar.&lt;br /&gt;–¡Pobre gusanito –se condolió el fraile–, si lo dejo que siga por aquí, alguien lo va a pisar, sin darse cuenta. Voy a devolverlo al lugar de donde viene!&lt;br /&gt;Para cumplir su propósito, utilizó el crucifijo de madera que, adherido a un cordón, colgaba de su cuello.&lt;br /&gt;–¡Ven, gusanito, agárrate de aquí, no tengas miedo!&lt;br /&gt;El gusanito se aferró a uno de los brazos de la cruz y, acto seguido, fue transportado por los aires hasta la lengua del sapo del cual venía huyendo.&lt;br /&gt;_______________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;EMMA ZUNZ&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;Jorge Luís Borges&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R6vAizCOdbI/AAAAAAAAA24/vdvXDkZSsRA/s1600-h/Emma+Zunz.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5164433101758035378" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R6vAizCOdbI/AAAAAAAAA24/vdvXDkZSsRA/s320/Emma+Zunz.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El catorce de enero de 1922, Emma Zunz, al volver de la fábrica de tejidos Tarbuch y Loewenthal, halló en el fondo del zaguán una carta, fechada en el Brasil, por la que supo que su padre había muerto. La engañaron, a primera vista, el sello y el sobre; luego, la inquietó la letra desconocida. Nueve diez líneas borroneadas querían colmar la hoja; Emma leyó que el señor Maier había ingerido por error una fuerte dosis de veronal y había fallecido el tres del corriente en el hospital de Bagé. Un compañero de pensión de su padre firmaba la noticia, un tal Feino Fain, de Río Grande, que no podía saber que se dirigía a la hija del muerto.&lt;br /&gt;Emma dejó caer el papel. Su primera impresión fue de malestar en el vientre y en las rodillas; luego de ciega culpa, de irrealidad, de frío, de temor; luego, quiso ya estar en el día siguiente. Acto continuo comprendió que esa voluntad era inútil porque la muerte de su padre era lo único que había sucedido en el mundo, y seguiría sucediendo sin fin. Recogió el papel y se fue a su cuarto. Furtivamente lo guardó en un cajón, como si de algún modo ya conociera los hechos ulteriores. Ya había empezado a vislumbrarlos, tal vez; ya era la que sería.En la creciente oscuridad, Emma lloró hasta el fin de aquel día del suicidio de Manuel Maier, que en los antiguos días felices fue Emanuel Zunz. Recordó veraneos en una chacra, cerca de Gualeguay, recordó (trató de recordar) a su madre, recordó la casita de Lanús que les remataron, recordó los amarillos losanges de una ventana, recordó el auto de prisión, el oprobio, recordó los anónimos con el suelto sobre “el desfalco del cajero”, recordó (pero eso jamás lo olvidaba) que su padre, la última noche, le había jurado que el ladrón era Loewenthal. Loewenthal, Aarón Loewenthal, antes gerente de la fábrica y ahora uno de los dueños. Emma, desde 1916, guardaba el secreto. A nadie se lo había revelado, ni siquiera a su mejor amiga, Elsa Urstein. Quizá rehuía la profana incredulidad; quizá creía que el secreto era un vínculo entre ella y el ausente. Loewenthal no sabía que ella sabía; Emma Zunz derivaba de ese hecho ínfimo un sentimiento de poder.&lt;br /&gt;No durmió aquella noche, y cuando la primera luz definió el rectángulo de la ventana, ya estaba perfecto su plan. Procuró que ese día, que le pareció interminable, fuera como los otros. Había en la fábrica rumores de huelga; Emma se declaró, como siempre, contra toda violencia. A las seis, concluido el trabajo, fue con Elsa a un club de mujeres, que tiene gimnasio y pileta. Se inscribieron; tuvo que repetir y deletrear su nombre y su apellido, tuvo que festejar las bromas vulgares que comentan en la revisión. Con Elsa y con la menor de las Kronfuss discutió a qué cinematógrafo irían el domingo a la tarde. Luego, se habló de novios y nadie esperó que Emma hablara. En abril cumpliría diecinueve años, pero los hombres le inspiraban, aún, un temor casi patológico... De vuelta, preparó una sopa de tapioca y unas legumbres, comió temprano, se acostó y se obligó a dormir. Así, laborioso y trivial, pasó el viernes quince, la víspera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sábado, la impaciencia la despertó. La impaciencia, no la inquietud, y el singular alivio de estar en aquel día, por fin. Ya no tenía que tramar y que imaginar; dentro de algunas horas alcanzaría la simplicidad de los hechos. Leyó en La Prensa que el Nordstjärnan, de Malmö, zarparía esa noche del dique 3; llamó por teléfono a Loewenthal, insinuó que deseaba comunicar, sin que lo supieran las otras, algo sobre la huelga y prometió pasar por el escritorio, al oscurecer. Le temblaba la voz; el temblor convenía a una delatora. Ningún otro hecho memorable ocurrió esa mañana. Emma trabajó hasta las doce y fijó con Elsa y con Perla Kronfuss los pormenores del paseo del domingo. Se acostó después de almorzar y recapituló, cerrados los ojos, el plan que había tramado. Pensó que la etapa final sería menos horrible que la primera y que le depararía, sin duda, el sabor de la victoria y de la justicia. De pronto, alarmada, se levantó y corrió al cajón de la cómoda. Lo abrió; debajo del retrato de Milton Sills, donde la había dejado la anteanoche, estaba la carta de Fain. Nadie podía haberla visto; la empezó a leer y la rompió.&lt;br /&gt;Referir con alguna realidad los hechos de esa tarde sería difícil y quizá improcedente. Un atributo de lo infernal es la irrealidad, un atributo que parece mitigar sus terrores y que los agrava tal vez. ¿Cómo hacer verosímil una acción en la que casi no creyó quien la ejecutaba, cómo recuperar ese breve caos que hoy la memoria de Emma Zunz repudia y confunde? Emma vivía por Almagro, en la calle Liniers; nos consta que esa tarde fue al puerto. Acaso en el infame Paseo de Julio se vio multiplicada en espejos, publicada por luces y desnudada por los ojos hambrientos, pero más razonable es conjeturar que al principio erró, inadvertida, por la indiferente recova... Entró en dos o tres bares, vio la rutina o los manejos de otras mujeres. Dio al fin con hombres del Nordstjärnan. De uno, muy joven, temió que le inspirara alguna ternura y optó por otro, quizá más bajo que ella y grosero, para que la pureza del horror no fuera mitigada. El hombre la condujo a una puerta y después a un turbio zaguán y después a una escalera tortuosa y después a un vestíbulo (en el que había una vidriera con losanges idénticos a los de la casa en Lanús) y después a un pasillo y después a una puerta que se cerró. Los hechos graves están fuera del tiempo, ya porque en ellos el pasado inmediato queda como tronchado del porvenir, ya porque no parecen consecutivas las partes que los forman.&lt;br /&gt;¿En aquel tiempo fuera del tiempo, en aquel desorden perplejo de sensaciones inconexas y atroces, pensó Emma Zunz una sola vez en el muerto que motivaba el sacrificio? Yo tengo para mí que pensó una vez y que en ese momento peligró su desesperado propósito. Pensó (no pudo no pensar) que su padre le había hecho a su madre la cosa horrible que a ella ahora le hacían. Lo pensó con débil asombro y se refugió, en seguida, en el vértigo. El hombre, sueco o finlandés, no hablaba español; fue una herramienta para Emma como ésta lo fue para él, pero ella sirvió para el goce y él para la justicia. Cuando se quedó sola, Emma no abrió en seguida los ojos. En la mesa de luz estaba el dinero que había dejado el hombre: Emma se incorporó y lo rompió como antes había roto la carta. Romper dinero es una impiedad, como tirar el pan; Emma se arrepintió, apenas lo hizo. Un acto de soberbia y en aquel día... El temor se perdió en la tristeza de su cuerpo, en el asco. El asco y la tristeza la encadenaban, pero Emma lentamente se levantó y procedió a vestirse. En el cuarto no quedaban colores vivos; el último crepúsculo se agravaba. Emma pudo salir sin que lo advirtieran; en la esquina subió a un Lacroze, que iba al oeste. Eligió, conforme a su plan, el asiento más delantero, para que no le vieran la cara. Quizá le confortó verificar, en el insípido trajín de las calles, que lo acaecido no había contaminado las cosas. Viajó por barrios decrecientes y opacos, viéndolos y olvidándolos en el acto, y se apeó en una de las bocacalles de Warnes. Paradójicamente su fatiga venía a ser una fuerza, pues la obligaba a concentrarse en los pormenores de la aventura y le ocultaba el fondo y el fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aarón Loewenthal era, para todos, un hombre serio; para sus pocos íntimos, un avaro. Vivía en los altos de la fábrica, solo. Establecido en el desmantelado arrabal, temía a los ladrones; en el patio de la fábrica había un gran perro y en el cajón de su escritorio, nadie lo ignoraba, un revólver. Había llorado con decoro, el año anterior, la inesperada muerte de su mujer -¡una Gauss, que le trajo una buena dote!-, pero el dinero era su verdadera pasión. Con íntimo bochorno se sabía menos apto para ganarlo que para conservarlo. Era muy religioso; creía tener con el Señor un pacto secreto, que lo eximía de obrar bien, a trueque de oraciones y devociones. Calvo, corpulento, enlutado, de quevedos ahumados y barba rubia, esperaba de pie, junto a la ventana, el informe confidencial de la obrera Zunz.La vio empujar la verja (que él había entornado a propósito) y cruzar el patio sombrío. La vio hacer un pequeño rodeo cuando el perro atado ladró. Los labios de Emma se atareaban como los de quien reza en voz baja; cansados, repetían la sentencia que el señor Loewenthal oiría antes de morir.&lt;br /&gt;Las cosas no ocurrieron como había previsto Emma Zunz. Desde la madrugada anterior, ella se había soñado muchas veces, dirigiendo el firme revólver, forzando al miserable a confesar la miserable culpa y exponiendo la intrépida estratagema que permitiría a la Justicia de Dios triunfar de la justicia humana. (No por temor, sino por ser un instrumento de la Justicia, ella no quería ser castigada.) Luego, un solo balazo en mitad del pecho rubricaría la suerte de Loewenthal. Pero las cosas no ocurrieron así.&lt;br /&gt;Ante Aarón Loeiventhal, más que la urgencia de vengar a su padre, Emma sintió la de castigar el ultraje padecido por ello. No podía no matarlo, después de esa minuciosa deshonra. Tampoco tenía tiempo que perder en teatralerías. Sentada, tímida, pidió excusas a Loewenthal, invocó (a fuer de delatora) las obligaciones de la lealtad, pronunció algunos nombres, dio a entender otros y se cortó como si la venciera el temor. Logró que Loewenthal saliera a buscar una copa de agua. Cuando éste, incrédulo de tales aspavientos, pero indulgente, volvió del comedor, Emma ya había sacado del cajón el pesado revólver. Apretó el gatillo dos veces. El considerable cuerpo se desplomó como si los estampidos y el humo lo hubieran roto, el vaso de agua se rompió, la cara la miró con asombro y cólera, la boca de la cara la injurió en español y en yídish. Las malas palabras no cejaban; Emma tuvo que hacer fuego otra vez. En el patio, el perro encadenado rompió a ladrar, y una efusión de brusca sangre manó de los labios obscenos y manchó la barba y la ropa. Emma inició la acusación que había preparado (“He vengado a mi padre y no me podrán castigar...”), pero no la acabó, porque el señor Loewenthal ya había muerto. No supo nunca si alcanzó a comprender.&lt;br /&gt;Los ladridos tirantes le recordaron que no podía, aún, descansar. Desordenó el diván, desabrochó el saco del cadáver, le quitó los quevedos salpicados y los dejó sobre el fichero. Luego tomó el teléfono y repitió lo que tantas veces repetiría, con esas y con otras palabras: Ha ocurrido una cosa que es increíble... El señor Loewenthal me hizo venir con el pretexto de la huelga... Abusó de mí, lo maté...&lt;br /&gt;La historia era increíble, en efecto, pero se impuso a todos, porque sustancialmente era cierta. Verdadero era el tono de Emma Zunz, verdadero el pudor, verdadero el odio. Verdadero también era el ultraje que había padecido; sólo eran falsas las circunstancias, la hora y uno o dos nombres propios.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-2029789781144692370?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/2029789781144692370/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=2029789781144692370&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/2029789781144692370'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/2029789781144692370'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2008/02/hoy-entrego-un-cuento-indito-que-escrib.html' title=''/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R6vAsjCOdcI/AAAAAAAAA3A/tkhn44eepX0/s72-c/gusanito.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-6721607709772979191</id><published>2008-02-01T07:22:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T11:36:10.266-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Para esta semana he incluido en esta página un texto de mi libro de crónicas&lt;/span&gt; &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;Funeral para una mosca&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;. &lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Su título: “Testigo de magnicidios”, la historia asombrosa de Robert Todd Lincoln, hijo de Abraham Lincoln, quien estuvo presente no sólo en el asesinato de su padre, sino en el de otros dos presidentes de los Estados Unidos. Luego, comienzo un ciclo que no sé cuánto durará, en el que espero presentar todos y cada uno de aquellos cuentos que considero obras maestras del género. Comienzo con uno de los más breves, “El Rinoceronte”, del escritor mexicano Juan José Arreola.&lt;br /&gt;Gracias por asistir a esta cita con la literatura.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;TESTIGO DE MAGNICIDIOS&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R6M6DzCOdaI/AAAAAAAAA2w/lYytv4D62v0/s1600-h/(41)+Funeral+para+una+mosca.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5162033434810283426" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R6M6DzCOdaI/AAAAAAAAA2w/lYytv4D62v0/s320/(41)+Funeral+para+una+mosca.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ser testigo de un asesinato es una de las experiencias más terribles y traumáticas que puede vivir cualquier individuo.&lt;br /&gt;Ver morir a una persona a manos de otra es algo que queda grabado para siempre en el memoria del testigo, principalmente si la víctima es un pariente o un amigo.&lt;br /&gt;Por eso el caso de Robert Todd Lincoln, hijo del presidente de los Estados Unidos Abraham Lincoln, es único e increíblemente trágico.&lt;br /&gt;Robert Todd Lincoln no sólo fue testigo del asesinato de su padre, sino del de otros dos presidentes de su país, lo cual lo convirtió en la única persona en la historia que ha presenciado tres magnicidios.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;En el lugar inadecuado&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El magnicidio, como se sabe es el asesinato de la máxima autoridad de un país, bien sea un presidente o un primer ministro. Es entre los múltiples tipos de crímenes realizados por el hombre uno de los más brutales, dado que se hace con evidente premeditación, lo cual le confiere una estatura moral bastante reducida.&lt;br /&gt;En los Estados Unidos han sido varios los presidentes que han muerto a manos de opositores fanáticos, el más recordado de ellos Abraham Lincoln, considerado junto a George Washington y Benjamín Franklin, como los hacedores de esa desarrollada nación.&lt;br /&gt;Lincoln fue asesinado el 14 de abril de 1865, en un teatro de Washington, mientras asistía a la puesta en escena de una obra en su honor, ya que cinco días antes había concluido la Guerra Civil que habían librado los estados del Norte de su país contra los del Sur.&lt;br /&gt;Su asesino fue un actor llamado John Wilkes Booth quien, pese al fin de la guerra, aún seguía obsesionado con la causa de los Estados del Sur.&lt;br /&gt;Una de las personas que se hallaban en el palco con el entonces presidente estadounidense era su hijo, Robert Todd Lincoln, quien tenía 22 años.&lt;br /&gt;Dieciséis años después, en 1881, el presidente de los Estados Unidos era James Abram Garfield, quien había asumido el cargo apenas un año antes.&lt;br /&gt;Garfield había sido seguidor de Lincoln y, desde 1876, era el jefe del Partido Republicano.&lt;br /&gt;El 2 de julio de ese año, Garfield se hallaba con un grupo de seguidores en la estación de trenes de Washington D. C., cuando un hombre llamado Charles Guitau disparó sobre él, hiriéndolo seriamente.&lt;br /&gt;Guitau cometió este atentado contra la vida de Garfield –de resultas del cual el presidente murió dos meses y medio después–, porque tenía tiempo tratando de obtener un cargo público y no se lo habían dado.&lt;br /&gt;Curiosamente, entre la comitiva que acompañaba a Garfield en la estación de trenes de Washington D. C., se encontraba Robert Todd Lincoln, el hijo de Abraham Lincoln, quien presenció toda la escena.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Un récord nada envidiable&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En 1901, Robert Todd Lincoln contaba ya 58 años y, aunque entonces se le consideraba muy mayor, seguía dedicado a la política.&lt;br /&gt;En ese momento, el presidente de los Estados Unidos era William McKinley, quien había sido reelecto el año anterior, tras cuatro años de mandato.&lt;br /&gt;El 6 de septiembre de 1901, McKinley se encontraba de visita en la ciudad de Buffalo, en el estado de Nueva York, cuando un anarquista llamado Leon Czolgosz disparó contra él.&lt;br /&gt;Asombrosamente, entre los miembros de la comitiva de McKinley, figuraba Robert Todd Lincoln, quien nuevamente presenció el magnicidio.&lt;br /&gt;Al estar otra vez donde no debía estar, el hijo de Abraham Lincoln se convirtió en la única persona en la historia de la humanidad que presenció tres magnicidios, un récord nada envidiable, por cierto.&lt;br /&gt;_______________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;EL RINOCERONTE&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Juan José Arreola&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R6M56DCOdZI/AAAAAAAAA2o/AIhdfWf7wP0/s1600-h/El+rinoceronte+de+Durero.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5162033267306558866" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R6M56DCOdZI/AAAAAAAAA2o/AIhdfWf7wP0/s320/El+rinoceronte+de+Durero.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Durante diez años luché con un rinoceronte; soy la esposa divorciada del juez McBride.&lt;br /&gt;Joshua McBride me poseyó durante diez años con imperioso egoísmo. Conocí sus arrebatos de furor, su ternura momentánea y, en las altas horas de la noche, su lujuria insistente y ceremoniosa.&lt;br /&gt;Renuncié al amor antes de saber lo que era, porque Joshua me demostró con alegatos judiciales que el amor sólo es un cuento que sirve para entretener a las criadas. Me ofreció en cambio su protección de hombre respetable. La protección de un hombre respetable es, según Joshua, la máxima ambición de toda mujer.&lt;br /&gt;Diez años luché cuerpo a cuerpo con el rinoceronte y mi único triunfo consistió en arrastrarlo al divorcio.&lt;br /&gt;Joshua McBride se ha casado de nuevo, pero esta vez se equivocó en la elección. Buscando otra Elinor, fue a dar con la horma de su zapato. Pamela es romántica y dulce, pero sabe el secreto que ayuda a vencer a los rinocerontes. Joshua McBride ataca de frente, pero no puede volverse con rapidez. Cuando alguien se coloca de pronto a su espalda, tiene que girar en redondo para volver a atacar. Pamela lo ha cogido de la cola y no lo suelta, y lo zarandea. De tanto girar en redondo, el juez comienza a dar muestras de fatiga, cede y se ablanda. Se ha vuelto más lento y opaco en sus furores; sus prédicas pierden veracidad, como en labios de un actor desconcentrado. Su cólera no sale ya a la superficie. Es como un volcán subterráneo, con Pamela sentada encima, sonriente. Con Joshua, yo naufragaba en el mar; Pamela flota como un barquito de papel en una palangana. Es hija de un pastor prudente y vegetariano que le enseñó la manera de lograr que los tigres se vuelvan también vegetarianos y prudentes.&lt;br /&gt;Hace poco vi a Joshua en la iglesia, oyendo devotamente los oficios dominicales. Está como enjuto y comprimido. Tal parece que Pamela, con sus dos manos frágiles, ha estado reduciendo su volumen y le ha ido doblando el espinazo. Su palidez de vegetariano le da un suave aspecto de enfermo.&lt;br /&gt;Las personas que visitan a los McBride me cuentan cosas sorprendentes. Hablan de unas comidas incomprensibles, de almuerzos y cenas sin rosbif; me describen a Joshua devorando enormes fuentes de ensalada. Naturalmente, de tales alimentos no puede extraer las calorías que daban auge a sus antiguas cóleras. Sus platos favoritos han sido metódicamente alterados o suprimidos por implacables y adustas cocineras. El patagrás y el gorgonzola no envuelven ya el roble ahumado del comedor en su untuosa pestilencia. Han sido remplazados por insípidas cremas y quesos inodoros que Joshua come en silencio, como un niño castigado. Pamela, siempre amable y sonriente, apaga el habano de Joshua a la mitad, raciona el tabaco de su pipa y restringe su whisky.&lt;br /&gt;Esto es lo que me cuentan. Me place imaginarlos a los dos solos, cenando en la mesa angosta y larga, bajo la luz fría de los candelabros. Vigilado por la sabia Pamela, Joshua el glotón absorbe colérico sus livianos manjares. Pero sobre todo, me gusta imaginar al rinoceronte en pantuflas, con el gran cuerpo informe bajo la bata, llamando en las altas horas de la noche, tímido y persistente, ante una puerta obstinada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-6721607709772979191?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/6721607709772979191/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=6721607709772979191&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/6721607709772979191'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/6721607709772979191'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2008/02/para-esta-semana-he-incluido-en-esta.html' title=''/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R6M6DzCOdaI/AAAAAAAAA2w/lYytv4D62v0/s72-c/(41)+Funeral+para+una+mosca.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-5155163961151356264</id><published>2008-01-25T06:50:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T11:36:10.696-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Esta edición contiene dos textos, como es habitual: lo diferente es que el texto que es de mi autoría es el poema y no el cuento. El poema pertenece a mi libro próximo a salir &lt;strong&gt;Passarola&lt;/strong&gt;, en tanto el cuento es del extraordinario escritor italiano Dino Buzzati. Es estupendo y vale la pena dedicarle los diez o doce minutos que toma leerlo. ¡Buen provecho!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;_______________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;MIENTRAS&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R5n3cDCOdXI/AAAAAAAAA2Y/HYDoDd7Qsbk/s1600-h/Clepsidra+en+manos+de+un+esqueleto.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5159426909352654194" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R5n3cDCOdXI/AAAAAAAAA2Y/HYDoDd7Qsbk/s320/Clepsidra+en+manos+de+un+esqueleto.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Mientras el reloj galopa bajo mi piel, en mis arterias. Mientras mis sueños se diluyen en ácidos rompecabezas. Mientras la brisa me erosiona, el agua me hace surcos, cada río me precipita al mar definitivo. Mientras me hago polvo, ceniza, brizna de silencio, punto final en un párrafo finito. Mientras subo al escenario y recito mi fugaz parlamento. Mientras el destino se hace borroso y soy y vuelvo a ser llama volátil. Apenas transcurre un verbo.&lt;br /&gt;__________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;EL COLOMBRE&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Dino Buzzati&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R5n3kDCOdYI/AAAAAAAAA2g/04qc2vmI5GA/s1600-h/El+verdadero+colombre.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5159427046791607682" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R5n3kDCOdYI/AAAAAAAAA2g/04qc2vmI5GA/s320/El+verdadero+colombre.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cuando Stefano Roi cumplió los doce años, pidió como regalo a su padre, capitán de barco y patrón de un bonito velero, que lo llevase consigo a bordo.&lt;br /&gt;-Cuando sea mayor -dijo-, quiero navegar por los mares como tú. Y mandaré barcos todavía más bonitos y grandes que el tuyo.&lt;br /&gt;-Dios te bendiga, hijo mío -respondió su padre. Y, como justamente aquel día su carguero debía partir, se llevó al chico consigo.&lt;br /&gt;Era un espléndido día de sol; el mar estaba tranquilo. Stefano, que nunca había subido al barco, paseaba feliz por cubierta admirando las complicadas maniobras del aparejo. Y preguntaba esto y lo otro a los marineros, que, sonriendo, se lo explicaban todo.&lt;br /&gt;Cuando fue a parar a la toldilla, el chico, picado por la curiosidad, se detuvo a observar una cosa que salía intermitentemente a la superficie a una distancia de unos doscientos o trescientos metros, allí donde estaba la estela de la nave.&lt;br /&gt;Aunque el carguero volara ya, empujado por un magnífico viento de popa, aquella cosa mantenía siempre la misma distancia. Y, aunque él no comprendía su naturaleza, tenía algo indefinible que lo atraía intensamente.&lt;br /&gt;Al dejar de ver a Stefano por allí, su padre, después de haberlo llamado a grandes voces en vano, abandonó el puente y fue a buscarlo.&lt;br /&gt;-Stefano, ¿qué haces ahí plantado? -le preguntó al verlo finalmente en la popa, de pie, absorto en las olas.&lt;br /&gt;-Ven a ver, papá.&lt;br /&gt;El padre acudió y miró también en la dirección que le indicaba el muchacho, pero no alcanzó a ver nada.&lt;br /&gt;-Es una cosa oscura que asoma cada tanto de la estela -dijo-, y que nos sigue.&lt;br /&gt;-A pesar de mis cuarenta años -dijo su padre-, creo tener todavía buena vista. Pero no veo nada en absoluto.&lt;br /&gt;Como su hijo insistiera, fue en busca del catalejo y exploró la superficie del mar allí donde estaba la estela. Stefano lo vio ponerse pálido.&lt;br /&gt;-¿Qué es? ¿Por qué pones esa cara?&lt;br /&gt;-Ojalá no te hubiera escuchado -exclamó el capitán-. Ahora temo por ti. Eso que has visto asomar de las aguas y que nos sigue no es una cosa. Es un colombre. Es el pez que los marineros temen más que ningún otro en todos los mares del mundo. Es un escualo terrible y misterioso, más astuto que el hombre. Por motivos que quizá nunca nadie sabrá, escoge a su víctima y, una vez que lo ha hecho, la sigue años y años, la vida entera, hasta que consigue devorarla. Y lo más curioso es esto: que nadie puede verlo si no es la propia víctima y las personas de su misma sangre.&lt;br /&gt;-¿Y no es una leyenda?&lt;br /&gt;-No. Yo nunca lo había visto. Pero como lo he oído describir tantas veces, en seguida lo he reconocido. Ese hocico de bisonte, esa boca que se abre y se cierra sin cesar, esos dientes espantosos... Stefano, no hay duda, desgraciadamente el colombre te ha elegido y mientras andes por el mar no te dará tregua. Escucha: vamos a volver ahora mismo a tierra, tú desembarcarás y nunca más te separarás de la orilla por ningún motivo. Tienes que prometérmelo. El trabajo del mar no es para ti, hijo mío. Tienes que resignarte. Por otra parte, en tierra también podrás hacer fortuna.&lt;br /&gt;Dicho esto, hizo invertir el rumbo inmediatamente, volvió a puerto y, con el pretexto de una inesperada indisposición, desembarcó a su hijo. Luego volvió a partir sin él.&lt;br /&gt;Profundamente agitado, el muchacho permaneció en la orilla hasta que la última punta de la arboladura se sumergió detrás del horizonte. Más allá del muelle que cerraba el puerto, el mar quedó completamente desierto. Pero, aguzando la vista, Stefano alcanzó a distinguir un puntito negro que aparecía intermitentemente sobre las aguas: era “su” colombre, que iba lentamente de aquí para allá, empeñado en esperarlo.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:webdings;"&gt;==============&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Desde entonces se emplearon todos los recursos posibles para alejar al muchacho del deseo del mar. Su padre lo mandó a estudiar a una ciudad del interior distante centenares de kilómetros. Y durante algún tiempo, distraído por su nuevo ambiente, Stefano dejó de pensar en el monstruo marino. Sin embargo, cuando en las vacaciones de verano volvió a casa, lo primero que hizo en cuanto dispuso de un minuto libre fue apresurarse a ir a la punta del muelle para hacer una especie de comprobación aunque en el fondo lo considerase superfluo. Aun admitiendo que toda la historia que le contara su padre fuera verdadera, después de tanto tiempo el colombre sin duda habría renunciado a su asedio.&lt;br /&gt;Pero Stefano se quedó allí parado, con el corazón desbocado. A unos doscientos o trescientos metros del muelle, en mar abierto, el siniestro pez iba arriba y abajo con lentitud, sacando de cuando en cuando el hocico del agua y volviéndolo hacia tierra, como si mirase ansiosamente si Stefano Roi aparecía por fin.&lt;br /&gt;De esta suerte, la idea de aquella criatura enemiga que lo esperaba noche y día se convirtió para Stefano en una secreta obsesión. E incluso en la lejana ciudad le ocurría despertarse en plena noche víctima de la inquietud. Estaba a salvo, sí, centenares de kilómetros lo separaban del colombre. Y, sin embargo, sabía que más allá de las montañas, más allá de los bosques, más allá de las llanuras, el escualo lo aguardaba. Y que, aunque se trasladara al continente más remoto, el colombre se apostaría en el espejo del mar más cercano con la inexorable obstinación de los instrumentos del destino.&lt;br /&gt;Stefano, que era un muchacho serio y diligente, continuó sus estudios con provecho y apenas fue un hombre encontró un empleo digno y bien remunerado en un almacén de la ciudad. Mientras tanto, su padre murió víctima de una enfermedad. Su viuda vendió su magnífico velero y el hijo se halló en posesión de una discreta fortuna. El trabajo, las amistades, las distracciones, los primeros amores: ahora Stefano se había hecho ya su vida, pero, a pesar de todo, el pensamiento del colombre lo perseguía como un espejismo a la vez funesto y fascinante; y, con el paso de los días, en vez de desvanecerse, parecía hacerse más insistente.&lt;br /&gt;Grandes son las satisfacciones de la vida laboriosa, holgada y tranquila, pero aún mayor es la atracción del abismo. Apenas había cumplido Stefano veintidós años cuando, tras despedirse de sus amigos y abandonar su empleo, volvió a su ciudad natal y comunicó a su madre su firme intención de seguir el oficio paterno. La mujer, a quien Stefano jamás había hecho mención del misterioso escualo, acogió con júbilo su decisión. En el fondo de su corazón, que su hijo hubiera abandonado el mar por la ciudad siempre le había parecido una puñalada a las tradiciones de la familia.&lt;br /&gt;Y Stefano comenzó a navegar, dando prueba de dotes marineras, de resistencia a las fatigas, de ánimo intrépido. Navegaba, navegaba y en la estela de su carguero, de día y de noche, con bonanza y con tempestad, se afanaba el colombre. Él sabía que aquella era su maldición y su condena, pero quizá por eso mismo no tenía fuerzas para apartarse de ella. Y a bordo nadie veía el monstruo excepto él.&lt;br /&gt;-¿No ven nada por allí? -preguntaba de cuando en cuando a sus compañeros señalando la estela.&lt;br /&gt;-No, no vemos nada. ¿Por qué?&lt;br /&gt;-No sé. Me parecía...&lt;br /&gt;-¿No habrás visto por casualidad un colombre? -decían ellos entre risas, al tiempo que tocaban madera.&lt;br /&gt;-¿De qué se ríen? ¿Por qué tocan madera?&lt;br /&gt;-Porque el colombre es un bicho que no perdona. Y si se pusiera a seguir a esta nave, eso querría decir que uno de nosotros estaba perdido.&lt;br /&gt;Pero Stefano no cedía. La constante amenaza que iba en pos de él parecía más bien multiplicar su voluntad, su pasión por el mar, su arrojo en los momentos de fatiga y peligro.&lt;br /&gt;Una vez se sintió dueño del oficio, con el pequeño caudal que le había dejado su padre adquirió junto con un socio un pequeño vapor de carga, luego se hizo su único propietario y, gracias a una serie de travesías afortunadas, pudo a continuación comprar un verdadero buque mercante y apuntar a metas cada vez más ambiciosas. Pero los éxitos, los millones, no conseguían apartar de su ánimo aquel continuo tormento; y nunca, por otra parte, se le pasó por la cabeza vender y retirarse a tierra para emprender negocios distintos.&lt;br /&gt;Navegar, navegar, ése era su único afán. Apenas ponía pie en cualquier puerto después de largas travesías, en seguida lo espoleaba la impaciencia por partir. Sabía que allá lo esperaba el colombre y que el colombre era sinónimo de perdición. Era inútil. Un impulso indomable lo arrastraba de un océano a otro sin descanso.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:webdings;"&gt;=============&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Hasta que, de improviso, un día Stefano reparó en que se había hecho viejo, viejísimo; y ninguno de los que lo rodeaban sabía explicarse por qué, siendo rico como era, no dejaba por fin la azarosa vida del mar. Viejo, y amargamente infeliz, porque toda su existencia se había gastado en aquella especie de loca fuga a través de los mares para escapar de su enemigo. Pero para él siempre había sido más fuerte que la dicha de una vida holgada y tranquila la tentación del abismo.&lt;br /&gt;Y una tarde, mientras su magnífica nave se hallaba fondeada frente al puerto donde había nacido, se sintió próximo a morir. Entonces llamó a su segundo oficial, en quien tenía mucha confianza, y le instó a que no se opusiera a lo que pensaba hacer. El otro se lo prometió por su honor.&lt;br /&gt;Una vez seguro de esto, Stefano reveló al segundo oficial, que lo escuchaba turbado, la historia del colombre que durante casi cincuenta años lo había seguido sin cesar inútilmente.&lt;br /&gt;-Me ha seguido de un confín a otro del mundo -dijo- con una fidelidad que ni el amigo más noble habría podido mostrar. Ahora me voy a morir. También él, ahora, estará terriblemente viejo y cansado. No puedo traicionarlo.&lt;br /&gt;Dicho esto, se despidió, hizo arriar un bote y, después de hacer que le dieran un arpón, partió.&lt;br /&gt;-Ahora voy a su encuentro -anunció-. Es justo que no lo defraude. Pero lucharé con las fuerzas que me quedan.&lt;br /&gt;Con débiles golpes de remo se alejó del barco. Oficiales y marineros lo vieron desaparecer a lo lejos, sobre el plácido mar, envuelto en las sombras de la noche. En el cielo, como una hoz, lucía la luna.&lt;br /&gt;No tuvo que esforzarse mucho. Súbitamente, el horrible hocico del colombre emergió al lado de la barca.&lt;br /&gt;-Aquí me tienes por fin -dijo Stefano-. ¡Ahora es cosa nuestra!&lt;br /&gt;Y, reuniendo sus últimas energías, levantó el arpón para lanzarlo.&lt;br /&gt;-Ah -se quejó con voz suplicante el colombre-, qué largo camino hasta encontrarte. También yo estoy destrozado por la fatiga. Cuánto me has hecho nadar. Y tú huías, huías. Y nunca has comprendido nada.&lt;br /&gt;-¿Por qué? -dijo Stefano picado en su orgullo.&lt;br /&gt;-Porque no te he seguido por todo el mundo para devorarte, como tú pensabas. El único encargo que me dio el rey del mar fue entregarte esto.&lt;br /&gt;Y el escualo sacó la lengua, tendiendo al viejo capitán una esfera fosforescente.&lt;br /&gt;Stefano la cogió entre los dedos y miró. Era una perla de tamaño desmesurado. Reconoció en ella la famosa Perla del Mar que procura a quien la posee fortuna, poder, amor y paz de espíritu. Pero ahora era ya demasiado tarde.&lt;br /&gt;-Ay de mí -dijo meneando tristemente la cabeza-. Qué horrible malentendido. Lo único que he conseguido es desperdiciar mi existencia; y he arruinado la tuya.&lt;br /&gt;-Adiós, hombre infeliz -respondió el colombre. Y se sumergió en las aguas negras para siempre.&lt;br /&gt;Dos meses más tarde, empujado por la resaca, un bote arribó a una áspera escollera. Fue avistado por algunos pescadores que, movidos por la curiosidad, se acercaron. En el bote, todavía sentado, había un blanco esqueleto; y, entre sus dedos descarnados, sujetaba un pequeño guijarro redondo.&lt;br /&gt;El colombre es un pez de grandes dimensiones, espantoso a la vista, sumamente raro. Dependiendo de los mares y de los pueblos que habitan las orillas, recibe también el nombre de kolomber, kahloubrha, kalonga, kalu-balu, chalung-gra. Curiosamente, los naturalistas desconocen su existencia. Hay quien sostiene que no existe.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-5155163961151356264?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/5155163961151356264/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=5155163961151356264&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/5155163961151356264'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/5155163961151356264'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2008/01/esta-edicin-contiene-dos-textos-como-es.html' title=''/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R5n3cDCOdXI/AAAAAAAAA2Y/HYDoDd7Qsbk/s72-c/Clepsidra+en+manos+de+un+esqueleto.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-7119385917920326445</id><published>2008-01-19T09:21:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T11:36:11.443-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Este número es muy escueto: apenas un cuento inédito mío. Tal brevedad se debe a que trabajo a marcha forzada en una colección de libros que apenas me deja tiempo para entrar a Internet cada tres o cuatro días. Y, aunque doy con buenos textos, se me dificulta revisarlos y limpiarlos de erratas para su edición aquí. Sin embargo, espero que la semana que viene mi tiempo libre no sea tan parco y pueda retornar a la presentación normal. Gracias de antemano por la comprensión.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;________________________&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;DESEO CONCEDIDO &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R5Ix3sXn3qI/AAAAAAAAA2A/X3GXBLlv1cg/s1600-h/Loreto.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5157239356165447330" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R5Ix3sXn3qI/AAAAAAAAA2A/X3GXBLlv1cg/s320/Loreto.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Una mañana de hace bastantes años, mi abuelo Eloy estaba conversando con una señora cuya nevera debía reparar.&lt;br /&gt;Mi abuelo era electricista de los buenos, no de los que sólo saben cobrar y dejan las casas con cortocircuitos, un enredo de cables y tomacorrientes que se despegan de la pared.&lt;br /&gt;La señora tenía varios loros en una jaula grande y, viéndolos, el abuelo dijo:&lt;br /&gt;–A mí me gustaría tener un loro en la casa, porque un loro es un animal que, si uno lo enseña, puede aprender a hablar y hasta a cantar.&lt;br /&gt;–Son muy divertidos cuando hablan –completó la señora.&lt;br /&gt;Esa misma tarde, en casa del abuelo, pasó algo raro: un loro que, a kilómetros, se veía que había escapado de algún lugar cercano, entró por una ventana.&lt;br /&gt;El abuelo estaba leyendo el periódico y, al ver al loro, recordó lo que había dicho esa mañana.&lt;br /&gt;Sigilosamente, dejó el periódico sobre el mueble y se acercó al loro. Con un movimiento rápido, lo atrapó.&lt;br /&gt;Pero el loro era muy manso y no opuso ninguna resistencia.&lt;br /&gt;–¡Matilde, ven un momento! –llamó el abuelo a mamá, que entonces vivía con él y con tía Leonor. Las dos estaban solteras.&lt;br /&gt;Cuando mamá vio al loro, se enterneció y se lo quitó al abuelo.&lt;br /&gt;–¡Qué lindo lorito! –dijo.&lt;br /&gt;Para que el loro no volviera a escaparse, abuelo Eloy cerró todas las ventanas y salió a comprarle una jaula.&lt;br /&gt;Cuando el abuelo volvió, lo metió en la jaula y el loro se quedó allí, como si esa siempre hubiera sido su casa.&lt;br /&gt;–Papá –le preguntó mamá al rato–, ¿qué te parece si lo llamamos Loreto? ¿Verdad que tiene cara de llamarse Loreto?&lt;br /&gt;–Es cierto: tiene cara de Loreto.&lt;br /&gt;Cuando tía Leonor llegó esa noche de dar clases y supo que la casa tenía un nuevo habitante se contentó mucho y también estuvo de acuerdo en llamarlo Loreto.&lt;br /&gt;Pero, a la mañana siguiente, cuando el abuelo estaba desayunando, se le quedó viendo a Loreto y, mientras más lo veía, más rabia sentía.&lt;br /&gt;Mamá se dio cuenta del cambio de humor de abuelo Eloy y le preguntó:&lt;br /&gt;–Papá, ¿qué te pasa?–¡Es que –contestó el abuelo, conteniendo a duras penas su furia–, me acabo de dar cuenta de que ayer Dios me concedió un deseo y yo lo malgasté en un loro!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-7119385917920326445?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/7119385917920326445/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=7119385917920326445&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/7119385917920326445'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/7119385917920326445'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2008/01/este-nmero-es-muy-escueto-apenas-un.html' title=''/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R5Ix3sXn3qI/AAAAAAAAA2A/X3GXBLlv1cg/s72-c/Loreto.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-4680219127349023094</id><published>2008-01-11T06:06:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T11:36:11.911-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Este número tiene tres textos: el primero, como es costumbre, me pertenece. Forma parte de mi libro inédito de minicuentos &lt;strong&gt;El último rastro del fuego&lt;/strong&gt;. Pensando en el tema del cuento, recordé un poema de Jorge Luis Borges y decidí incluirlo. Por último, en unos apresurados apuntes, Guy de Maupassant habla acerca de la composición de novelas fastásticas y realistas.&lt;br /&gt;Gracias por esta visita.&lt;br /&gt;__________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;ZOOLÓGICO&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R4d5S8Xn3nI/AAAAAAAAA1o/cE7opiCgOxU/s1600-h/espejo_mirallmar.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5154221664898637426" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R4d5S8Xn3nI/AAAAAAAAA1o/cE7opiCgOxU/s320/espejo_mirallmar.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Los elogios eran algo común al sitio desde su inauguración.&lt;br /&gt;Se decía que era el mejor zoológico del mundo. El que más diversas especies guardaba (había quien pregonaba haber visto en cada visita animales distintos).&lt;br /&gt;Algunos pseudopoetas parecieron competir en la prensa a ver quién tallaba la imagen más tortuosa: hablaron de “hienas de risueño despotismo”, “tigres de malediciente mirada”, “cocodrilos de suntuosa presencia”, “cerdos de grotesco caminar”, “víboras de ondulante repugnancia” “lagartijos de sombrío arrastrarse”, “sapos de abultada mirada lechosa”.&lt;br /&gt;En la sección Peces, parecían abundar los “tiburones de dentados desplazamientos” y estar a punto de saltar sobre los visitantes. Las pirañas ocultaban su voracidad tras una aparente timidez llena de astutas esperas.&lt;br /&gt;Los animales de dudosa clasificación, en cualquiera de las secciones, se tornaron comunes para quienes, asiduamente, recorrían el zoológico.&lt;br /&gt;Por las noches, cuando el establecimiento cerraba sus puertas, grandes aglomeraciones de público debían regresar a sus casas, sin haber siquiera transpuesto la entrada.&lt;br /&gt;Quince implacables minutos después de la marcha de la última persona que con gritos había protestado la poca capacidad de lugar, el encargado de apagar las luces dentro de las jaulas cumplía su labor y sonreía, recordando los comentarios de ese y anteriores días. Sólo él y los dueños sabían que en las jaulas nada más pernoctaban espejos.&lt;br /&gt;___________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;LOS ESPEJOS&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;Jorge Luis Borges&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R4d5oMXn3pI/AAAAAAAAA14/VTJzx1_3WHI/s1600-h/borges.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5154222029970857618" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R4d5oMXn3pI/AAAAAAAAA14/VTJzx1_3WHI/s320/borges.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Yo que sentí el horror de los espejos&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;no sólo ante el cristal impenetrable&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;donde acaba y empieza, inhabitable,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;un imposible espacio de reflejos&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;sino ante el agua especular que imita&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;el otro azul en su profundo cielo&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;que a veces raya el ilusorio vuelo&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;del ave inversa o que un temblor agita.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Y ante la superficie silenciosa&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;del ébano sutil cuya tersura&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;repite como un sueño la blancura&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;de un vago mármol o una vaga rosa,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;hoy, al cabo de tantos y perplejos&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;años de errar bajo la varia luna,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;me pregunto qué azar de la fortuna&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;hizo que yo temiera los espejos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Espejos de metal, enmascarado&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;espejo de caoba que en la bruma&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;de su rojo crepúsculo disfuma&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;ese rostro que mira y es mirado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Infinitos los veo, elementales&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;ejecutores de un antiguo pacto,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;multiplicar el mundo como el acto&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;generativo, insomnes y fatales.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Prolonga este vano mundo incierto&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;en su vertiginosa telaraña;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;a veces en la tarde los empaña&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;el hálito de un hombre que no ha muerto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Nos acecha el cristal. Si entre las cuatro&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;paredes de la alcoba hay un espejo,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;ya no estoy solo. Hay otro. Hay el reflejo&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;que arma en el alba un sigiloso teatro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Todo acontece y nada se recuerda&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;en esos gabinetes cristalinos&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;donde, como fantásticos rabinos,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;leemos los libros de derecha a izquierda.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Claudio, rey de una tarde, rey soñado,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;no sintió que era un sueño hasta aquel día&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;en que un actor mimó su felonía&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;con arte silencioso, en un tablado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Que haya sueños es raro, que haya espejos,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;que el usual y gastado repertorio&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;de cada día incluya el ilusorio&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;orbe profundo que urden los reflejos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Dios (he dado en pensar) pone un empeño&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;en toda esa inasible arquitectura&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;que edifica la luz con la tersura&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;del cristal y la sombra con el sueño.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Dios ha creado las noches que se arman&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;de sueños y las formas del espejo&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;para que el hombre sienta que es reflejo&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;y vanidad. Por eso no alarman.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;_______________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;DISTINTOS&lt;br /&gt;PROCEDIMIENTOS&lt;br /&gt;DE&lt;br /&gt;COMPOSICIÓN&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Guy de Maupassant &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R4d5csXn3oI/AAAAAAAAA1w/GZ0kpIieQTI/s1600-h/Maupassant.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5154221832402361986" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R4d5csXn3oI/AAAAAAAAA1w/GZ0kpIieQTI/s320/Maupassant.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El novelista que transforma la verdad constante, brutal y desagradable, para lograr una aventura excepcional y seductora, debe, sin preocuparse demasiado por la verosimilitud, manejar a su antojo los acontecimientos, prepararlos y arreglarlos para complacer al lector, emocionarle o enternecerle. El plan de su novela no es más que una serie de combinaciones ingeniosas que conducen con habilidad al desenlace. Los incidentes se disponen y dirigen hacia el punto culminante y el resultado final, que es un acontecimiento capital y decisivo, debe satisfacer todas las curiosidades excitadas al principio, poniendo un limite al interés y acabando de una manera tan completa la historia relatada, que ya no se desee saber qué les ocurrirá en el futuro a los personajes más sobresalientes.&lt;br /&gt;En cambio, el novelista que pretende darnos una imagen exacta de la vida debe evitar cuidadosamente cualquier encadenamiento de hechos que pudiera parecer excepcional. Su finalidad no estriba en contarnos una historia, divertirnos o entristecernos, sino en forzarnos a pensar, a comprender el sentido profundo y oculto de los sucesos. A fuerza de observar y meditar, mira el universo, las cosas, los hechos y los hombres de cierto modo que le es peculiar y que se deriva del conjunto de sus observaciones meditadas. Esta es la visión personal del mundo que intenta comunicarnos reproduciéndola en un libro. Para conmovernos, como le ha conmovido a él mismo el espectáculo de la vida, debe reproducirla ante nuestros ojos con escrupulosa semejanza. Por lo tanto, deberá componer su obra de una matera tan hábil, tan disimulada y en apariencia tan sencilla, que sea imposible adivinar e indicar el plan, descubrir sus intenciones.&lt;br /&gt;En lugar de tramar una aventura y desarrollarla de modo que resulte interesante hasta el desenlace, tomará al personaje en determinado período de sus existencia y lo conducirá, mediante transiciones naturales, hasta el siguiente período. Así dará a conocer cómo se modifican los caracteres bajo la influencia de las circunstancias inmediatas, cómo se desarrollan los sentimientos y las pasiones, cómo se ama, cómo se odia, cómo se combate en todos los medios sociales, cómo luchan los intereses de familia y los intereses políticos.&lt;br /&gt;Por lo tanto, la habilidad de su plan no consistirá en la emoción o el hechizo, en un comienzo atractivo o en una catástrofe emocionante, sino en la hábil agrupación de pequeños hechos constantes, de donde se desprenderá el sentido definitivo de la obra. Si hace caber en trescientas páginas diez años de una vida para demostrarnos cuál ha sido, en medio de todos los seres que la han rodeado, su significación particular y muy característica, deberá saber eliminar, entre los innumerables y menudos hechos cotidianos, todos los que le resulten inútiles, y destacar de una manera especial todos aquellos que pasarían inadvertidos para observadores poco perspicaces y que proporcionan al libro su interés y su valor de conjunto&lt;br /&gt;Se comprende que semejante manera de componer, tan diferente del antiguo procedimiento visible a todos los ojos, desconcierte con frecuencia a los críticos y que éstos no descubran todos los hilos, tan tenues, tan secretos, casi invisibles, empleados por ciertos artistas modernos en lugar de la trama única cuyo nombre era intriga.&lt;br /&gt;En resumidas cuentas, si el novelista de ayer escogía y relataba las crisis de la vida, los estados agudos del alma y del corazón, el actual novelista escribe la historia del corazón, del alma y de la inteligencia en estado normal. Para producir el estado que persigue, es decir, la emoción de la simple realidad, y para hacer resaltar la enseñanza artística que pretende descubrir, o sea la revelación de lo que es verdaderamente a sus ojos el hombre contemporáneo, deberá emplear tan sólo hechos de una verdad irrecusable y constante.&lt;br /&gt;Pero, al situarnos en el mismo punto de vista de esos artistas, debemos discutir e impugnar su teoría, que parece poder resumirse con estas palabras: “Nada más que la verdad y toda la verdad”.&lt;br /&gt;Siendo su propósito hacer resaltar la filosofía de ciertos hechos constantes y corrientes, deberán modificar con frecuencia los acontecimientos en provecho de la verosimilitud y en menoscabo de la verdad, ya que lo verdadero puede, a veces, no ser verosímil.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-4680219127349023094?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/4680219127349023094/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=4680219127349023094&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/4680219127349023094'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/4680219127349023094'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2008/01/este-nmero-tiene-tres-textos-el-primero.html' title=''/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R4d5S8Xn3nI/AAAAAAAAA1o/cE7opiCgOxU/s72-c/espejo_mirallmar.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-4816852683041388210</id><published>2008-01-05T11:12:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T11:36:12.374-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;EL COLMO DE LOS COLMILLOS&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R3_bYcXn3mI/AAAAAAAAA1g/j_plJ39kWQY/s1600-h/parker.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5152077711713754722" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R3_bYcXn3mI/AAAAAAAAA1g/j_plJ39kWQY/s320/parker.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;A la escritora estadounidense Dorothy Parker (en la imagen) le duraba muy poco el personal doméstico en su casa, debido a sus muy numerosas excentricidades.&lt;br /&gt;En cierta ocasión, logró que una señora bastante seria y hacendosa se ocupara de las labores de su casa y, para retenerla, decidió comportarse sin sus habituales extravagancias.&lt;br /&gt;Durante varias semanas, las cosas marcharon tan bien por parte de la escritora, que la señora de servicio había comenzado a dudar de la veracidad de las informaciones que había recibido acerca de su patrona.&lt;br /&gt;Pero ocurrió que una tarde en que la señora de servicio disfrutaba de su día libre semanal, a Dorothy Parker le obsequiaron un caimán de pocos meses de nacido, que medía noventa centímetros de largo.&lt;br /&gt;Como no sabía qué hacer con el caimán, la escritora lo puso en la tina del baño y se olvidó de él.&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, salió de compras y siguió sin acordarse de su extraño huésped.&lt;br /&gt;Cuando regresó, encontró una nota de la señora de servicio, que había llegado durante su ausencia.&lt;br /&gt;La nota decía textualmente lo siguiente:&lt;br /&gt;“Renuncio. No puedo trabajar en una casa donde hay un caimán en la bañera. Debí advertírselo antes, pero nunca imaginé que tal cosa pudiera suceder”.&lt;br /&gt;______________________&lt;br /&gt;De mi libro de crónicas &lt;strong&gt;Vine, vi, reí&lt;/strong&gt;. Editorial Mondadori, Caracas, 2006.&lt;br /&gt;______________&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#33cc00;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;El último viaje del legado familiar de Quevedo&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;QUEVEDO EMERGE ENTRE LAS RUINAS&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Blanca Berasategui&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R3_XDcXn3lI/AAAAAAAAA1Y/RyRTHOAhVyc/s1600-h/20070413elpepucul_14.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5152072952889990738" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R3_XDcXn3lI/AAAAAAAAA1Y/RyRTHOAhVyc/s320/20070413elpepucul_14.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; El legado familiar de Francisco de Quevedo (1580-1645) que, durante casi cuatro siglos, ha protegido los secretos más íntimos del poeta, está a punto de cambiar de manos. Un acontecimiento casi clandestino, pues se trata de un tesoro bibliográfico compuesto por más de cincuenta carpetas con documentos inéditos, retratos, facturas, requerimientos judiciales y condenas, que descubre algunos de los dramas secretos del autor de El Buscón. Ésta es su historia, la letra menuda de la gran literatura, iluminada además por el investigador que mejor la conoce, Pablo Jauralde.&lt;br /&gt;La venta del legado familiar de Francisco de Quevedo está prácticamente cerrada. Los documentos inéditos, firmas del escritor, objetos, retratos y papeles de la época de gran valor histórico que componen este legado acaba de adquirirlos Trébol Gestión, sociedad en la órbita de Construcciones y Contratas, gracias a la intervención directa de Esther Koplowitz. El precio fijado alcanza los trescientos mil euros y su destino es la Fundación Quevedo, con sede en Torre de Juan Abad, cuna del escritor.&lt;br /&gt;Se trata del conjunto de documentos que Quevedo guardó celosamente hasta su muerte y que se han ido trasmitiendo de heredero en heredero durante cuatro siglos, hasta llegar a la actual, Carmina Becerro, conocida en el mundo de la alta costura como Carmela Rosso.&lt;br /&gt;Muy pocos expertos conocían la existencia del legado, y mucho menos el detalle de su contenido, que tiene mayor valor documental y archivístico que literario, puesto que no recoge textos literarios, pero sí complejos documentos sobre su vida en La Torre de Juan Abad, beneficios y rentas, actuaciones históricas y eclesiásticas que retratan al cacique y hombre rico y poderoso que fue Quevedo.&lt;br /&gt;Las cincuenta carpetas&lt;br /&gt;Las últimas noticias sobre este conjunto de unas cincuenta carpetas atiborradas de papeles viejos -entre los cuales encontramos firmas reales, anotaciones de puño y letra del escritor e inventarios de sus bienes-, aparecían y desaparecían en los años sesenta y setenta del siglo pasado, sin que constara nunca exactamente quién era su dueño y dónde se guardaba.&lt;br /&gt;Hubo voces, como la del Archivero de la Universidad de Salamanca, el sacerdote Florencio Marcos, amigo de la madre de Carmela Rosso y gran paleógrafo, que publicó a finales de los años setenta del pasado siglo un ensayo anunciando el gran valor documental e histórico del legado e informando de su contenido, pero sin desvelar dónde se encontraba ni cómo se podía acceder a él, para desconsuelo de especialistas y estudiosos. Uno de ellos, tal vez el más cualificado, Pablo Jauralde, publicó a finales de los ochenta en El Adelanto de Salamanca, un artículo en el que pedía que saliera a la luz pública este legado familiar de valor documental innegable, no solo para el mejor conocimiento de la vida y la obra de Quevedo, sino tambien de la propia historia de España. No hubo respuesta. Ni siquiera se conocía entonces quiénes eran los herederos del escritor.&lt;br /&gt;El árbol genealógico&lt;br /&gt;Solo alguna noticia cíclica de ventas falsas interrumpieron durante años el silencio. Pero el investigador Jauralde optó por la vía de los archivos, que era lo suyo, para reconstruir la línea genealógica que a partir del escritor llegaba a la actualidad. A finales de los noventa, consiguió una pista clave a través de archivos y genealogías que le llevó hasta la misma puerta del que "yo pensaba que era el heredero de Quevedo", cuenta ahora Pablo Jauralde. El heredero era, efectivamente, el padre de la actual heredera, Gregorio Becerro, y guardaba el legado documental de su antepasado en la caja fuerte de la Caja de Ahorros de Salamanca. El encuentro telefónico del investigador con el dueño del tesoro tiene ribetes de secuencia policiaca:&lt;br /&gt;-¿Buenos días, don Gregorio Becerro, por favor?&lt;br /&gt;-Al aparato. Dígame.&lt;br /&gt;-¿Es usted el heredero de don Francisco de Quevedo?&lt;br /&gt;Silencio. Y luego:&lt;br /&gt;-¿Y usted cómo lo sabe?&lt;br /&gt;-Porque he reproducido a través de archivos su árbol genealógico.&lt;br /&gt;-¿Y qué es lo que desea?&lt;br /&gt;-¿Tienen ustedes el legado documental del escritor, el conjunto de documentos que conservaba a su muerte?&lt;br /&gt;Nuevo silencio.&lt;br /&gt;-Si, está en la caja fuerte de un banco.&lt;br /&gt;La Fundación F. de Quevedo&lt;br /&gt;El primer intento de adquisición del legado lo realizó, por intermediación de Pablo Jauralde, Patrimonio Nacional, cuya sección interesada dirigía entonces Mercedes Dexeus. La propietaria pidió entonces 50 millones de pesetas. Pero Patrimonio Nacional no quiso darlos. No se pusieron de acuerdo en la cuantía económica y la familia conservó el legado.&lt;br /&gt;Ahora, pasados estos siete u ocho años, José Luis Rivas, presidente de la Fundación Francisco de Quevedo, creada en septiembre de 2006 y responsable de Trebol Gestión, se ha encargado de la compra de este legado familiar del escritor. La Fundación pretende reunir el mayor número posible de documentos, papeles y libros de Quevedo y sobre Quevedo, "además de poner en el mapa cultural el municipio de Torre de Juan Abad, cuya casa-museo será sede de nuestra Fundación". El legado familiar del escritor se unirá, a partir de ahora, al testamento de Quevedo y varios objetos personales del escritor (el sillón, el tintero....), otros documentos y los más de quinientos volúmenes sobre Quevedo.&lt;br /&gt;Entre la cantidad de documentos que contienen estas cincuenta carpetas, se han encontrado numerosas anotaciones del escritor e incluso firmas de Felipe IV. En realidad, son cuatro los siglos que se retratan por lo menudo en estos documentos, según el inventario parcial del legado que posee la familia Becerro en Madrid, realizado en 1997 por Jauralde. Exprimiendo la sustancia de estos legajos polvorientos sabemos, por ejemplo, de dónde viene su afición a la caza, sus conocimientos agrícolas y su gusto por el habla rural; sus múltiples pleitos con sus vasallos y los porqués, en fin, de mucho de lo escrito. A partir de ahora, sabemos también de dónde sacaba Quevedo el dinero. Lo explica un legajo de 1618: "Francisco de Quevedo y Villegas, clérico caballero del hábito de Santiago, capellán de la capellanía sita en la parroquia de la villa de Tarancón, es beneficiado de los beneficios de las iglesias parroquiales de Santiago de Huete y de la vecina de Pareja... para que no se demore la posesión de estos beneficios, se trascribe el poder en Madrid, a 27 de marzo de 1618".&lt;br /&gt;En otras carpetas podemos encontrar desde la escritura de fundación de un convento de monjas de San Benito, por la tía de Quevedo (1597), a la Real Provisión por la que se comisiona a Francisco de Quevedo para que por un año administre los propios y rentas de la Villa de la Torre de Juan Abad, con un salario de 100 ducados. Quevedo firma (de manera autógrafa) el 11 de abril de 1612. También están las capitulaciones matrimoniales entre la hermana del poeta, Margarita de Quevedo, con Juan de Alderete (1617) o los documentos que prueban la venta a Quevedo de los censos de la Torre y el recibo por el que el cuñado del poeta manifiesta haber recibidio de éste la cantidad de 30.000 reales, a cuenta de la deuda que mantiene con él y con su hermana (1618).&lt;br /&gt;También se documentan detalladamente los numerosos pleitos que mantuvo Quevedo con el Concejo de la Villa de la Torre, para cobrar lo que se le debía, pretendiendo incluso vender la jurisdicción de la villa, hasta conseguir el 2 de julio de 1620 que una sentencia obligase a vender los bienes, rentas, propios y jurisdicción de la Torre si no pagaban a Quevedo en el plazo de 60 días.&lt;br /&gt;Numerosos documentos autógrafos de puño y letra del poeta demuestran hasta qué punto se involucró durante décadas en los problemas de La Torre. De 1645 son las cuentas tomadas sobre las casas de la calle Cantarranas y calle del Niño, en Madrid, que compró Quevedo, un asunto que se complicó enormemente porque las casas estaban hipotecadas... Herencias, testamentos, facturas, cobros, pleitos surgen a cada paso entre anotaciones que desvelan la vida cotidiana del poeta y de sus descendientes.&lt;br /&gt;El profesor Pablo Jauralde instó encarecidamente a los poseedores para que no deshicieran el archivo, cuyo valor mayor era el del conjunto de papeles en torno a una gran figura de nuestro pasado. "Su valor, a mi modo de ver, deriva precisamente de ser un conjunto documental auténtico, trasmitido desde 1645 (fecha de la muerte de Quevedo) hasta ahora, sin excesivo daño (se han separado del conjunto algunos objetos, como la venera de Santiago; un crucifijo, probablemente el sudario de Santa Teresa, algún mueble...) De todos estos papeles hay testimonios de su vida que señalan que los guardaba en dos arcas sobre las que armaba la cama de su casa de La Torre de Juan Abad".&lt;br /&gt;-¿Cuál es el objeto más valioso?&lt;br /&gt;-La venera, sin duda. Es decir, la arqueta en la que en forma de concha Quevedo guardaba su título de Caballero del Hábito de Santiago, obtenido en 1617 (con la cruz de Santiago al pecho aparece en los retratos velazqueños). El escritor había aderezado la venera con diamantes y joyas varias y, en algún momento de su azarosa vida, entrega la venera a cuenta de cantidades que le reclaman, para no ingresar en prisión. Es decir, aparece como motivo de su biografía.&lt;br /&gt;Otros legados quevedianos&lt;br /&gt;Hay otros dos legados importantes con documentos quevedianos en manos privadas. Por un lado, el que procede de Fernández Guerra (editor de Quevedo, hacia 1850, en la Biblioteca de Autores Españoles), que en estos momentos es propiedad de Javier Miranda Valdés, y lo tiene en Archidona. En sus papeles de Quevedo, sí que hay testimonios literarios y documentos relacionados con su actividad como escritor. Hay, por ejemplo, distintas versiones de poemas conocidos del escritor, bastante correspondencia, autógrafos y papeles, en fin, muy jugosos desde el punto de vista literario, pero menos ricos en el aspecto documental. Pablo Jauralde, por su parte, de modo mucho más modesto, se hizo con los papeles de archivo de Maldonado y parte de los de Crosby, que había recogido, en los años cincuenta, todo el material disperso de Quevedo en bibliotecas de todo el mundo y en el Archivo Histórico Nacional. Se lo entregaron Crosby por un lado y el hijo de Maldonado, por otro. No vale mucho como documento genuino, pero suministra una batería documental riquísima, que todavía no ha podido utilizar plenamente.&lt;br /&gt;___________________________&lt;br /&gt;Tomado de la página española &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.elcultural.es/"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;www.elcultural.es&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;, de fecha 4 de enero de 2008.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-4816852683041388210?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/4816852683041388210/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=4816852683041388210&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/4816852683041388210'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/4816852683041388210'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2008/01/el-colmo-de-los-colmillos-la-escritora.html' title=''/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R3_bYcXn3mI/AAAAAAAAA1g/j_plJ39kWQY/s72-c/parker.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-731972088499915961</id><published>2007-12-28T08:21:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T11:36:13.114-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R3UlEcXn3kI/AAAAAAAAA1M/k6Xljp-PK_E/s1600-h/Calendario+2008.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5149062507233009218" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R3UlEcXn3kI/AAAAAAAAA1M/k6Xljp-PK_E/s320/Calendario+2008.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;¡FELIZ 2008!&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Con este número, cerramos el año 2007.&lt;br /&gt;Esperamos que, en los doce meses que vienen, ustedes, lectores, obtengan todo lo bueno que desean. Ah, y lo más importante: que lo aprovechen.&lt;br /&gt;Gracias de nuevo por venir aquí con frecuencia y por esa amistad que va más allá de las palabras.&lt;br /&gt;¡Feliz llegada del 2008!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;_____________________&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#33cc00;"&gt;&lt;strong&gt;En este número van dos textos: uno mío, de mi libro Ciencia para leer, aparecido este año. Su título: “Americanos que colonizaron a Europa”. A continuación, un excelente texto del escritor italiano Claudio Magris, sobre esa terrible costumbre que tienen algunos escritores de despreciar a sus colegas.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;_____________________&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;AMERICANOS QUE COLONIZARON A EUROPA&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#33ffff;"&gt;En esta nota no vamos a hablar de los deportistas de América que han triunfado en el llamado Viejo Continente, sino de aquellos vegetales que, después de la llegada de Colón a nuestras tierras, conquistaron los paladares europeos.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R3Uk78Xn3jI/AAAAAAAAA1E/JteOkbEu_3c/s1600-h/tomate.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5149062361204121138" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 228px; CURSOR: hand; HEIGHT: 228px" height="266" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R3Uk78Xn3jI/AAAAAAAAA1E/JteOkbEu_3c/s320/tomate.jpg" width="258" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La historia de nuestro continente americano apunta que, a partir de 1492, miles de europeos –principalmente, españoles y portugueses–, colonizaron el territorio que comienza en la Patagonia, próximo a la Antártida, y concluye en Groenlandia, en las cercanías del Círculo Polar Ártico.&lt;br /&gt;Ese proceso de colonización incluyó la imposición de un idioma, una religión y una idiosincrasia que, queramos o no, hoy forma parte de nuestro ser más profundo, ese que nos identifica como americanos.&lt;br /&gt;Pero, a la par de este proceso colonizador, en dirección opuesta, es decir, de América para Europa, también hubo un avance de gran importancia, sólo que en este caso los espacios conquistados fueron las cocinas, las mesas y el paladar de los habitantes del Viejo Continente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Las ocho fantásticas&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R3Ukx8Xn3iI/AAAAAAAAA08/MbcUuLM-UyU/s1600-h/patata.jpg"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5149062189405429282" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 176px; CURSOR: hand; HEIGHT: 259px" height="279" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R3Ukx8Xn3iI/AAAAAAAAA08/MbcUuLM-UyU/s320/patata.jpg" width="196" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffffff;"&gt;Ocurrió que, en las décadas y siglos que siguieron al gran encuentro cultural de 1492, ocho plantas del continente americano se lanzaron a la conquista del mundo.&lt;br /&gt;Estas ocho plantas que conquistaron el mundo, desde los inicios del siglo XVI hasta ahora, fueron las siguientes: el maíz, la papa, el tomate, el cacao, la piña, la vainilla, el ají y el chicozapote, del que se obtiene el chicle.&lt;br /&gt;Hubo y hay una novena planta americana que también conquistó a Europa y al resto del mundo, pero de ésta no podemos sentirnos orgullosos.&lt;br /&gt;Se trata, obviamente, de la planta cuyo consumo ha ocasionado más muertes que ninguna otra, en la historia de la humanidad: el tabaco.&lt;br /&gt;Otras plantas que fueron empleadas con tanta o mayor frecuencia que las mencionadas por los incas, los aztecas y otros pueblos indígenas americanos, también viajaron sobre el Atlántico, pero no corrieron la misma suerte y hoy son casi desconocidas.&lt;br /&gt;Entre ellas, estuvieron el amaranto, la chufa, el arracachá, la chirimoya y la quinua.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffffff;"&gt;La materia de la que estamos hechos&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R3Ukh8Xn3hI/AAAAAAAAA00/xQWKw5y6zyE/s1600-h/MaÃ&amp;shy;z.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffffff;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5149061914527522322" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="172" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R3Ukh8Xn3hI/AAAAAAAAA00/xQWKw5y6zyE/s320/Ma%C3%ADz.jpg" width="258" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;El maíz ha tenido tanto peso en la alimentación de nuestro continente que puede decirse que es el cereal más consumido en el mismo.&lt;br /&gt;Pese a la influencia europea de los últimos cinco siglos, el trigo, que es el cereal por excelencia del Viejo Continente, nunca ha podido desplazar al maíz como el principal alimento en la mayoría de nuestros países.&lt;br /&gt;Tampoco el arroz, que es el cereal más importante de Asia, ha podido superar la preferencia que los americanos tenemos por el maíz.&lt;br /&gt;Dicho en palabras del Premio Nóbel de Literatura guatemalteco, Miguel Ángel Asturias, somos hombres de maíz pues, según el &lt;strong&gt;Popol Vuh&lt;/strong&gt;, el libro sagrado de los maya quiché, estamos hechos de esta sustancia.&lt;br /&gt;Otras tres plantas del continente americano que se instalaron en las cocinas de Europa y el resto del mundo fueron la papa, el tomate y, el más exótico de todos, el cacao, de donde se obtiene esa delicia irresistible que es el chocolate.&lt;br /&gt;También ha tenido gran difusión el chicozapote, pues de él se obtiene el chicle.&lt;br /&gt;En este recuento no podemos olvidar el papel de embajadores del sabor americano que han cumplido la piña, la vainilla y el ají, infaltables hoy en la mayoría de las cocinas del mundo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;El malo de la película&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Para cerrar, haremos referencia a la novena planta que ha dado renombre al continente americano: el tabaco.&lt;br /&gt;Éste fue cultivado por diversas etnias indígenas de nuestro continente y usado con fines exclusivamente rituales; mas, al darse a conocer al mundo, constituyó el punto oscuro de la gloriosa historia vegetal de América. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;_______________&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;Literatura y veneno&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Cuando los escritores destruyen a sus colegas&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Claudio Magris&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R3UkRMXn3gI/AAAAAAAAA0s/VVkl8WOfG4Q/s1600-h/Veneno.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5149061626764713474" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R3UkRMXn3gI/AAAAAAAAA0s/VVkl8WOfG4Q/s320/Veneno.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;Según Brecht, Baudelaire es un poeta pequeño burgués cuyas palabras son como chaquetas usadas que han sido recicladas; entretanto, para Tolstoi, las sensaciones evocadas en su lírica no le pueden interesar a ningún hombre sano. Brecht, por otra parte, es definido por Ionesco como un didascálico y estúpido creador de personajes acartonados y por Döblin como un romántico anticuado. Proust es liquidado con un sólo término, “patrañas”, por Beckett, y éste último es etiquetado a su vez como inútil epígono de Maeterlinck por Arno Schmidt. Para Voltaire, Homero es aburrido; y Joyce es un mediocre para Benn, Lawrence, Virginia Woolf, Pound y muchos otros. Nabokov considera una nulidad a Mann, Conrad, Cervantes, Camus, Eliot y Pound; La Divina Comedia, para el expresionista alemán Albert Ehrenstein, es la obra escolar, cerebral, pesada y sádica de un poeta musical, pero monótono. La lista podría seguir hasta donde se quiera.&lt;br /&gt;Los poetas insultan a los poetas —como dice el título de una antología de tales injurias compilada en alemán por Joerg Drews— con una ferocidad que difícilmente se verifica en las rivalidades rabiosamente existentes, como es obvio, también en otros campos, desde el político hasta el empresarial y el comercial. Los juicios de muchos grandes artistas sobre sus colegas revelan una singular obtusidad de juicio o una pálida y pueril envidia, incapaz de controlarse o de enmascararse. El artículo de Drews —pero no sólo éste— muestra el escenario literario (y en general el artístico) como una arena de mezquindades y de rencores que parece exaltar a la enésima potencia las mezquindades y los rencores, la falta de amor, de generosidad y de liberalidad existentes en todo consorcio humano: en la familia, en la oficina, en el mercado y en el partido político. Este mezquino y faccioso desconocimiento del otro —que con tanta frecuencia le tuerce de envidia la boca a escritores que incluso, en otras circunstancias, han proferido grandes palabras de humanidad— a veces se justifica con la necesidad, para un artista, de afirmar su visión y representación del mundo negando aquellas, diversas o antitéticas, que podrían contraponerse a la suya, metiéndola en dificultades o por lo menos en discusión. Una gran obra clásica y armoniosa puede poner en crisis al autor de una gran obra fragmentaria y secular, poner en duda su legitimidad y, por lo tanto, empujarlo a rechazar sectariamente esa obra clásica, así como también puede suceder lo contrario. En tal caso, el juicio es descabellado, pero su unilateralidad se mueve desde un sufrimiento, desde una exigencia creativa, que no lo justifican pero lo explican y le confieren una humana dignidad. Conrad o Hamsun obviamente se equivocaron en censurar a Dostoievski y a Ibsen, pero se puede entender por qué tuvieron necesidad de hacerlo.&lt;br /&gt;Sin embargo, todavía es más frecuente que estos vilipendios endogámicos, internos a la corporación, revelen un origen menos noble: un narcisismo exasperado, una pretensión celosa por ser el único dios creador que se pueda adorar, y una penosa inseguridad, que advierte todo homenaje que se le rinde a otro como un hurto y un atentado a la propia necesidad de ser amado y aceptado. En este sentido, los consumidores de arte —lectores, escuchas, espectadores— son mucho más libres y generosos (más poéticos que los productores de las obras que ellos aman y admiran, porque, en su sano politeísmo artístico, saben muy bien que amar a Mozart no significa quitarle nada a Beethoven y que se puede y se debe amar a la vez a Brecht y a Baudelaire, a Proust y a Beckett.&lt;br /&gt;Como en la casa del Padre, según el proverbio de la Escritura, también en la casa del arte —de todo arte— existen muchas moradas y es lícito frecuentarlas y habitarlas todas sin agraviar a ninguna. Pero el poeta, que por una parte es mensajero y portador tan alto de humanidad, de poesía, a menudo parece someterse al más innoble de los vicios, la envidia: envidia que, a diferencia de los otros pecados capitales, no es el desorden de un impulso per se bueno (como la lujuria lo es del amor y del sexo o la soberbia del respeto a sí mismos), sino es per se completa y únicamente mal y negación, disgusto ante la visión de una alegría de los otros que no nos quita nada y debería alegrar a todos, porque la existencia de &lt;strong&gt;Ana Karenina&lt;/strong&gt; es un enriquecimiento incluso para quien escribió &lt;strong&gt;Los Buddenbrook&lt;/strong&gt; o &lt;strong&gt;El proceso&lt;/strong&gt;. ¿El poeta, no como hombre que acaso se equivoca aunque siempre con magnanimidad, como lo quiere la retórica corriente, sino más bien como pecador mezquino, miserable y envidioso; ya no como sensual trasgresor o prometeico rebelde?&lt;br /&gt;Los premios literarios, con sus batallas al interior de la rosa de los premiados, procrean odios y bajezas que, al compararlas, las pugnas políticas y económicas, incluso las criminales, muestran un espesor más peligroso pero más digno de respeto. El narcisismo de los artistas se revela a menudo inhumano y mísero, como bien lo sabía Thomas Mann; no es casualidad que, entre los hijos de los grandes, los más infelices y lesionados en su propia persona sean los hijos de muchos artistas, evidentemente descuidados por sus padres no por meras exigencias de trabajo (como en el caso de los políticos, de los empresarios o de los marineros, siempre en viaje y poco en casa, pero no por esto poco afectuosos con su familia) sino por un frecuente y sustancial desinterés afectivo de los padres dedicados a las Musas. La intolerancia del artista —incluso aclamado—, ante las alabanzas que se le rinden a un colega suyo, revela cómo el artista está, a la par y acaso más que otros, obsesionado por el mecanismo de la competencia y por el temor de que cualquier éxito de un producto de los otros actúe en detrimento de su producto. No por casualidad, los insultos literarios más corrosivos son dirigidos a colegas contemporáneos activos en el mercado del espíritu y del dinero. Hace años, un escritor que yo apreciaba y sobre el cual escribí con entusiasmo, se ofendió profundamente conmigo porque yo también había escrito, con pasión, sobre otro escritor, y me dijo explícitamente que, en la ciudad en la que vivía, solamente había lugar para un escritor y no para dos y que, por lo tanto, mi artículo, en el que enaltecía al otro, lo había dañado. Incluso esta anécdota es sólo un ejemplo entre muchos, demasiados, que se podrían citar.&lt;br /&gt;Quizá uno de los muchos aspectos del &lt;strong&gt;&lt;em&gt;mysterium iniquitatis&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; del que habla la Escritura también es la frecuente y desconcertante contradicción frente a la cual nos ubica el arte y los artistas. Por un lado, a sus creaciones les debemos revelaciones altísimas de humanidad, que no sólo nos han hecho comprender intelectualmente sino vivir concretamente, casi físicamente, los sentimientos, las elecciones, los valores de la existencia; gracias a ellas realmente sabemos lo que es el amor, la valentía, la fidelidad, la bondad, la pasión erótica, la piedad, el delirio, el miedo, la traición, la infamia, la exigencia de justicia y de verdad, la búsqueda o el rechazo de Dios.&lt;br /&gt;Por otro lado, a menudo, el artista, casi como si realmente hubiese sido invadido por un dios que habla a través de él como lo quiere el mito, está entre los primeros en olvidar o en violar esa humanidad que le ha hecho descubrir a los otros. Goethe escribe la tragedia de Margarita y luego vota por la condena a muerte de una muchacha que tuvo un destino análogo; en &lt;strong&gt;Muerte a crédito&lt;/strong&gt;, Celine presenta, genialmente, al antisemitismo como una villana imbecilidad, pero más tarde, paradójicamente, lo hará suyo; la lista, también en este caso, es larga. Nos gusta considerar a los escritores cual custodios de lo universal-humano —violado con mucha frecuencia por la política—; pero, por ejemplo, en la guerra que disgregó a Yugoslavia, fueron a menudo los escritores los que incitaron al más salvaje de los odios nacionalistas. Ni Pirandello, que se adhiere al fascismo inmediatamente después del asesinato de Matteotti; ni los escritores franceses que viajan a Moscú para asistir devotamente a la “Misa roja”, o bien, a las ejecuciones stalinistas de muchos de sus compañeros comunistas acusados de desviación; son un ejemplo recomendable de humanidad. Platón sabía que sólo la divina manía del arte expresa la esencia de la vida y de la verdad vivida, pero expulsaba a los poetas de su Estado ideal. Esa condena es injusta, potencialmente totalitaria, y es rechazada, pero de vez en cuando resulta necesario volver a ajustar cuentas con ella, con la verdad que ella, retorciéndola, contiene. La poesía no está llamada a subordinar la existencia a su significado más alto que la trasciende, como lo hace la filosofía. La manía —recuerda Livio Garzanti en su fascinante &lt;strong&gt;Amare Platón&lt;/strong&gt;— “produce sueños que la razón, cuando se despierta, debe interpretar”. La poesía está llamada a expresar la verdad de la existencia, que también es brusca, imperfecta y cruel; a expresar el contradictorio corazón del hombre, en el que hay magnanimidad, pero también bajeza, vanidad y maldad.&lt;br /&gt;El arte ilumina a fondo estas contradicciones y, para hacerlo, está obligada —o naturalmente llevada— a identificarse con ellas, incluso con las peores; a mimar esa realidad mundana que para Platón es ya mimesis engañosa de lo verdadero, de lo que, por lo tanto, la poesía es mimesis al cuadrado. Doblemente falaz, por lo tanto, pero también necesaria para la verdad, porque es reveladora de ese mundo de sombras que el hombre ve en la platónica caverna y que sólo son ilusorias sombras, pero, en cuanto tales, compañeras de toda la existencia humana. El Yo poético mismo se siente incierto como una sombra; el escritor deviene su propio ghost writer, como en la reciente y original novela de Ermes Dorigo &lt;strong&gt;Il finimento del Paese&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;El espíritu del hombre, se dice en el Fedro, es portado hacia lo alto y lo verdadero por un caballo; y arrastrado hacia lo bajo de sus propias miserias por otro. Quizá la función de todo arte, a diferencia de la filosofía o de la religión, es la de narrar y representar lo que le sucede al caballo que nos lleva hacia abajo, o mejor dicho, a nosotros, cuando lo dejamos con la brida suelta y lo seguimos, no sólo en desordenadas pero fuertes pasiones, sino también en vanas enconadas y también en las envidias que testimonian esos insultos entre poetas, quizá inevitables en la debilidad humana. Lo que no quita que definir “burdo” al Quijote, como lo hace Nabokov, es un craso tropezón.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;_____________________&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Traducción de María Teresa Meneses.&lt;br /&gt;Texto tomado de &lt;strong&gt;Il Corriere della Sera&lt;/strong&gt; , 14 de julio de 2006 y por mí de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;ddoos&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;s, la página web de la Asociación de Amigos del Arte y la Cultura de Valladolid.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-731972088499915961?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/731972088499915961/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=731972088499915961&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/731972088499915961'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/731972088499915961'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2007/12/feliz-2008-con-este-nmero-cerramos-el.html' title=''/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R3UlEcXn3kI/AAAAAAAAA1M/k6Xljp-PK_E/s72-c/Calendario+2008.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-937764624765489243</id><published>2007-12-21T08:33:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T11:36:13.852-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R2v6eMXn3dI/AAAAAAAAA0U/0D4wPdyrf3E/s1600-h/Santa.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5146482395824250322" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="198" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R2v6eMXn3dI/AAAAAAAAA0U/0D4wPdyrf3E/s320/Santa.jpg" width="261" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;Desde este espacio, quiero desear a todos los que se detengan aquí unos días navideños estupendos, a la altura de sus deseos.&lt;br /&gt;A la par, quiero darles las gracias por arribar y amarrar sus naves, de vez en cuando, en este puerto literario.&lt;br /&gt;Hoy les dejo un cuento, “El elector perfecto”, perteneciente a mi libro inédito de minificciones El último rastro del fuego. A continuación, una información que recibí hace cuatro días y que me pareció tanto inquietante como interesante.&lt;br /&gt;Espero que la reunión de ambos textos sea de su agrado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Ah, una última cosa: el de la foto soy yo. !FELIZ NAVIDAD!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;______________________&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;EL ELECTOR PERFECTO&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R2v698Xn3fI/AAAAAAAAA0k/wXH7PxsByGI/s1600-h/NiÃ±o+tomando+cucharada.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5146482941285096946" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="262" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R2v698Xn3fI/AAAAAAAAA0k/wXH7PxsByGI/s320/Ni%C3%B1o+tomando+cucharada.jpg" width="191" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;El candidato a alcalde transpuso el umbral de la trigésima o centésima puerta de la tarde. Desde hacía rato, había perdido la cuenta. El calor, el cansancio y un cierto malestar que él recubría con sales de demagogia pugnaban por hacerlo retroceder y abandonar la cruenta búsqueda de votos.&lt;br /&gt;Desde un espacio oscuro al que su visión aún no penetraba, llegaban a su nariz tufaradas de miseria. Tras una ligerísima indecisión, el candidato a alcalde se sobrepuso al hálito repulsivo que manaba de la construcción y entró en ella.&lt;br /&gt;Sus acompañantes conversaban y voceaban consignas a sus espaldas, mientras él avanzaba a ciegas.&lt;br /&gt;Al fin, se detuvo, al percibir una serie de nuevas puertas, una de las cuales se hallaba abierta.&lt;br /&gt;Varias voces adultas que de inmediato contabilizó como probables votos, le hicieron aproximarse.&lt;br /&gt;Tras tocar el timbre y golpear la madera en tres oportunidades, se introdujo en el pequeño recinto. Mientras daba la mano y sonreía a los presentes -tres mujeres, un hombre y un niño-, asomó su nombre como un dios que garantiza el futuro.&lt;br /&gt;Cuando quiso consignar sus promesas, observó que el niño se tomaba, sin protestar, seis cucharadas de aceite de ricino. Su asombro fue advertido por el padre, quien dijo, jactancioso:&lt;br /&gt;-Es un niño muy dócil: traga todo lo que le dan.&lt;br /&gt;El candidato a alcalde suspiró y dijo:&lt;br /&gt;-Lástima que aún no tenga edad: en el futuro, será el elector perfecto.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;__________________&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;LA ERA DE LOS ESCRITORES FANTASMA&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Jesús Ruíz Mantilla&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Obras con firmas de identidades desconocidas toman las librerías en España - Wikinovelas en la Red y nuevos géneros de creación compartida están de moda.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R2v6xsXn3eI/AAAAAAAAA0c/cYcCSaTS9oM/s1600-h/Escritores+fantasmas.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5146482730831699426" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R2v6xsXn3eI/AAAAAAAAA0c/cYcCSaTS9oM/s320/Escritores+fantasmas.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Víctor Saltero no tiene cara. Ni se la vamos a ver nunca. Pero ha vendido casi 100.000 ejemplares de sus libros &lt;strong&gt;Sucedió en el Ave&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;El amante de la belleza&lt;/strong&gt; o &lt;strong&gt;Desde la ventana&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Luther Blissett era un jugador de la Liga italiana que jamás marcó un gol. Pero también es la firma que aparece en la novela &lt;strong&gt;Q&lt;/strong&gt;, elaborada por un colectivo de creadores boloñeses que ahora han cambiado su identidad: se dicen llamar Wu Ming, que en chino significa "sin nombre". Su última novela, &lt;strong&gt;Manituana&lt;/strong&gt;, ha vendido ya en Italia 200.000 ejemplares.&lt;br /&gt;Son dos ejemplos de la nueva crisis de la autoría. Dos experiencias surgidas en estos nuevos tiempos en los que las historias interesan más que las firmas que las crean. Otra de las sacudidas que nos tenía preparadas Internet y que ha prendido con tal fuerza en la Red que habrá que estar atentos hacia dónde nos lleva.&lt;br /&gt;Por lo pronto, muchos autores se han puesto las pilas, sobre todo los más jóvenes, que se han lanzado al pozo de la autoría compartida. Algo que ha dado lugar a un nuevo fenómeno que muchos empiezan a llamar género, la &lt;strong&gt;&lt;em&gt;wikinovela&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;. Lo han hecho ya Hernán Casciari, Espido Freire o el más experimentado Juan José Millás. Son historias creadas en construcción con gente en la Red. Un autor lanza un argumento y el resto lo completa.&lt;br /&gt;Aunque Millás tiene sus dudas. "Me he vuelto a tropezar con alguna novela en la que he participado por Internet. No tengo mucha confianza en ellas porque la importancia de toda obra es lo que no se ve, el sistema nervioso, lo que le da un sentido y está por debajo. En estas cosas se compite por ver quién es el más ingenioso y no resultan eficaces", comenta Millás. "Puede salir bien si lo coge alguien al final que afianza el punto de vista, el orden", añade.&lt;br /&gt;Pero las autorías compartidas no son nuevas. "Ya se han hecho en papel y han sido un desastre. Aunque se me ocurren otras autorías compartidas en la historia que son obras maestras. En la televisión, &lt;strong&gt;Los Soprano&lt;/strong&gt; o en la Edad Media, los que construían catedrales, pero precisamente les salía bien porque atendían a lo interno más que a lo externo", dice Millás. De todas formas, y con sus reservas, avisa: "Habrá que estar atentos al fenómeno".&lt;br /&gt;Pero la Red y la publicidad más agresiva se convierten en cómplices de misterios por desvelar en cuanto a las autorías. Sin duda, alentados por legendarios nombres de la literatura universal que también se esconden. Como B. Traven, el anarquista alemán que acabó en México escribiendo &lt;strong&gt;El tesoro de Sierra Madre&lt;/strong&gt; o &lt;strong&gt;El barco de la muerte&lt;/strong&gt;, a quien nunca se vio en público; como J. D. Salinger o Thomas Pynchon, aún hoy a resguardo de los focos bajo una aureola de culto. También los hay que se desdoblan en dos firmas, como William Irish, también conocido como Cornell Woolrich, algo que ahora practican John Banville, que es Benjamin Black para sus novelas negras, o Gore Vidal, que firma Edgar Box también para sus piezas policiacas.&lt;br /&gt;Quizás es lo que busque Víctor Saltero, que se lanzó paradójicamente a la fama con un thriller, titulado &lt;strong&gt;Sucedió en el Ave&lt;/strong&gt;, apoyado por una más que espectacular campaña publicitaria y que adopta el nombre de uno de sus personajes. José Sánchez Cervera, editor de Imser Siglo, sigue el juego de su identidad camuflada: "Tenemos ocho novelas suyas que iremos sacando. Es un autor estupendo para nosotros, muy diferente", dice. ¿Se le puede entrevistar? "No, lo siento, ya nos gustaría que hiciera promoción, nos vendría mucho mejor y evitaría problemas, pero no nos lo permite, incluso consta en su contrato. No podemos desvelar su identidad". Poco más se le puede sacar. Que es empresario, que no tiene problemas de dinero, que escribía por afición, que vive retirado de casi todo... Un misterio.&lt;br /&gt;No es el único. En la última gran inundación del mercado con historias trepidantes, de pura evasión, sin grandes deseos de notoriedad por parte de quienes las elaboran, los editores y los agentes convencen incluso a los escritores para que se cambien el nombre por otros que tengan, a poder ser, resonancia anglosajona. Resulta mucho más fácil introducirles en el mercado internacional si a un escritor llamado Jesús Bodas se le cambia el nombre por Andrea Weddings, por ejemplo. Quién sabe cuántos ejemplos parecidos habrá desperdigados por ahí; y, al revés, como hace el español Juan Eslava Galán, que en el extranjero firma como Nicholas Wilcox.&lt;br /&gt;Existen otras experiencias más agresivas, que incluso van acompañadas de una filosofía, una nueva manera de reivindicar diferentes formas de creación con nuevas luchas como la del copyleft, es decir, lo contrario a los derechos de autor tal y como se conciben hoy. La bandera del derecho compartido la alzan colectivos como el antiguo Luther Blissett, hoy Wu Ming.&lt;br /&gt;Claudio López Lamadrid, editor de Random House Mondadori, sacó al mercado &lt;strong&gt;Q&lt;/strong&gt;, su primera novela. "Son un grupo muy activo en Internet que no quieren aparecer en fotografías pero que cuidan muchísimo lo que hacen. Cuidan las traducciones de manera obsesiva, por ejemplo", afirma el editor.&lt;br /&gt;Los integrantes que hicieron &lt;strong&gt;Q&lt;/strong&gt; se definieron como "terroristas intelectuales". Entre otras cosas, con esta novela, ambientada en el siglo XVI, perseguían conectar a sus lectores con la historia de dos hombres encerrados en una habitación, sin que ninguno de los dos supiera quién era el otro. De Luther Blissett, cambiaron a Wu Ming. Con éxito. Bajo esa firma han publicado &lt;strong&gt;54&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;Manituana&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Son cinco: Roberto Bui, Giovanni Cattabriga, Lucca Di Meo, Federico Guglielmi y Riccardo Pedrini. "Escriben también por separado con sus propios seudónimos numerados: Wu Ming 1, 2, 3, 4 y 5. Aunque cuando son más eficaces es con sus historias en grupo, tienen mucha más gracia así", afirma López Lamadrid.&lt;br /&gt;Pero su objetivo va más allá de la propia creación. Pretenden replantear en el siglo XXI la figura del autor y del narrador. Para ese fin han creado una lista de derechos y deberes, entre los que cabe destacar algunos. Entre los deberes: "El narrador tiene el deber de no creerse superior a los demás". "El narrador tiene el deber de no confundir la fabulación, su misión principal, con un exceso de autobiografismo obsesivo y de ostentación narcisista". Entre los derechos: "El narrador tiene derecho a no aparecer en los medios de comunicación". "El narrador tiene derecho a no fingirse experto en ninguna materia". "El narrador tiene derecho a oponerse con la desobediencia civil a las pretensiones de quien (editores incluidos) quiera privarle de sus derechos".&lt;br /&gt;Wu Ming o el fenómeno de las wikinovelas representan tendencias con gancho. Interesan y dejan en evidencia lo que, según Javier Celaya, uno de los impulsores de Dosdoce, una revista cultural de la Red con mucho prestigio entre los editores y círculos del arte por sus informes sobre la utilización de la Red en la creación, cree que es una crisis de la autoría. "Las personas que se mueven por Internet en ámbitos de creación literaria ya no están obsesionadas con la firma propia. Comparten su autoría, les interesan las historias, el resto les da igual", asegura Celaya.&lt;br /&gt;Estas formas de trabajar, además, crecerán. "Todavía no me atrevo a llamar a esto género, quizá falta tiempo para que sea considerado como tal, pero es una tendencia que crece y que no sabemos dónde acabará, ni qué horizontes nos va a abrir". Varios autores parecen preparados ante los nuevos retos de la Red. Los editores, no tanto, según Celaya. "Hay ejemplos aislados, iniciativas que empiezan a cuajar, van mejorando su relación con este mundo, pero hasta hace muy poco han sido completamente ajenos a ella. Deberían aprender de lo que en el campo discográfico ha supuesto la aparición de Internet, porque empiezan a tener los mismos problemas que tuvieron los editores de música hace años", avisa.&lt;br /&gt;De hecho, podrían tomar nota de algunas iniciativas como las Keitai bunko, de Japón. Novelas que circulan por teléfono móvil. Un soporte inagotable. Una mina desde la que cualquiera puede sentir ya la llamada de una historia.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;__________________________&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Tomado de la edición digital de &lt;strong&gt;El País&lt;/strong&gt;, del 17/12/2007. Suministrado por el boletín de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;abastodenoticias.com&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; de la misma fecha.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-937764624765489243?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/937764624765489243/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=937764624765489243&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/937764624765489243'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/937764624765489243'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2007/12/desde-este-espacio-quiero-desear-todos.html' title=''/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R2v6eMXn3dI/AAAAAAAAA0U/0D4wPdyrf3E/s72-c/Santa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-6606239796863440836</id><published>2007-12-14T10:37:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T11:36:15.112-08:00</updated><title type='text'>PROTAGONISTA: FRANZ KAFKA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R2LRCcXn3cI/AAAAAAAAA0M/DsK3CnFxhFA/s1600-h/(1)+Kafka+2.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5143903564315745730" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R2LRCcXn3cI/AAAAAAAAA0M/DsK3CnFxhFA/s320/(1)+Kafka+2.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;En 2002, hice un programa de radio titulado “Pasaporte a la ternura”, como parte de la serie que, durante catorce años, hice para la Universidad Simón Bolívar y el Canal Clásico de la Radio Nacional de Venezuela, cuyo nombre genérico era &lt;strong&gt;Mágico y Maravilloso&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;En dicho programa, referí tres anécdotas que, como explico en su introducción, hablaban de episodios de ternura en la vida de dos escritores -James Matthew Barrie y Franz Kafka-, y un actor, el comediante francés Fernandel.&lt;br /&gt;Desde entonces, me quedó la idea de utilizar dos de ellas, las protagonizadas por Fernandel y Kafka, como ideas para textos literarios. La de Fernandel en un cuento y la del autor de &lt;strong&gt;La Metamorfosis&lt;/strong&gt; en una novela corta.&lt;br /&gt;Pero pasaron cinco años y sólo recientemente, mientras preparaba el tercer volumen de relatos de mi personaje Teresa –&lt;strong&gt;Los hermanos de Teresa&lt;/strong&gt;-, utilicé el episodio de Fernandel, que presento en esta edición de Caravasar.&lt;br /&gt;La otra idea la ataqué varias veces pero en ninguna de ellas me satisfizo lo escrito. La última fue a finales de febrero e inicios de marzo de este año, 2007. Entonces, produje unas quince páginas a mano que tampoco me gustaron.&lt;br /&gt;Sin embargo, en esta última tentativa me aparté del episodio vivido por Kafka y empleé para contarlo otros personajes llamados Alfredo (un escritor sin ideas) y Nora (una niña a la que se le habían perdido otras dos muñecas).&lt;br /&gt;Dos veces, a lo largo del tiempo transcurrido hasta ahora, retomé la escritura de esa novela corta. Pero, aunque la idea la tenía clara en la mente, a la hora de ponerla sobre papel –aún escribo a mano y luego transcribo a la computadora–, no me gustaba.&lt;br /&gt;Tenía pensado retomar la historia ahora en diciembre, cuando esta semana leí la noticia de que la historia –con Kafka como protagonista–, ya había sido contada, nada menos que por el estupendo escritor catalán Jordi Sierra i Fabra y que le había proporcionado el Premio Nacional de Literatura para Niños y Jóvenes de España.&lt;br /&gt;Curiosamente, en vez de molestarme, me pareció que lo sucedido era una lección no sólo para mí sino para cualquier escritor: las ideas, una vez en posesión nuestra, hay que llevarlas lo más pronto al papel, especialmente, si tienen su origen en una información de prensa.&lt;br /&gt;Tampoco me molesté porque sé que Sierra i Fabra es un notable autor de libros para niños y jóvenes al que he leído con gusto, pues sabe escribir para estos públicos con gran maestría.&lt;br /&gt;Creo que sí me habría molestado en el caso de que quien hubiese usado esa extraordinaria anécdota para convertirla en libro la hubiera desperdiciado en cursilerías o para ofrecer una –valga la irónica redundancia-, moraleja moralizante.&lt;br /&gt;Como no he visto la novela en ninguna librería venezolana, no la he leído pero considero que un autor como Jordi Sierra i Fabra debió sacarle el mayor partido posible. Prueba de ello es el premio obtenido, al cual él había optado sin resultado positivo en siete u ocho ocasiones.&lt;br /&gt;En vista de ello, busqué su web oficial y allí encontré el segundo capítulo de dicha novela que presento más abajo. Antes, muestro el guión del programa de radio al que aludí anteriormente, así como el cuento de Los hermanos de Teresa, en el que utilizo la anécdota de Fernandel. También la noticia sobre el premio a Jordi Sierra i Fabra.&lt;br /&gt;De todos modos, la idea de la novela corta, con personajes diferentes a los de la anécdota real, la mantengo y espero concluirla un día de estos.&lt;br /&gt;Como todas las semanas, espero que el material seleccionado le guste, amiga o amigo lector.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;MÁGICO Y MARAVILLOSO&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#339999;"&gt;Programa No. 1810.&lt;br /&gt;Pasaporte a la Ternura.&lt;br /&gt;Lunes 16 de Septiembre de 2002.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;LOCUTORA:&lt;br /&gt;¿Sabe Usted qué notable acto de ternura hizo en 1923 -pocos meses antes de morir-, el escritor checo Franz Kafka?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OPERADOR: PRESENTACION&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LOCUTORA:&lt;br /&gt;Según la noción machista predominante en nuestra sociedad, la ternura es una manifestación exclusivamente femenina y los hombres que la expresan no son enteramente hombres.&lt;br /&gt;Obviamente, tal noción es absurda pues la mayoría de los padres se muestran tiernos con sus hijos y casi no hay un hombre que, al hallarse con su pareja, no recurra a actos, gestos y palabras de ternura para manifestar su cariño.&lt;br /&gt;Para demostrar que las damas no monopolizan la ternura, en los minutos que siguen presentaremos tres anécdotas protagonizadas por hombres, en los que éstos realizan o participan de actos que sólo cabe calificar de “tiernos”.&lt;br /&gt;El primero protagonizado por el dramaturgo y novelista James Matthew Barrie, creador de Peter Pan; el segundo por el comediante francés Fernandel y el tercero por el escritor checo Franz Kafka.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OPERADOR: Cortina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LOCUTORA:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R2LQ1sXn3bI/AAAAAAAAA0E/uJjYqYKN9mo/s1600-h/(2)+Estatua+de+Peter+Pan.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffff00;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5143903345272413618" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 154px; CURSOR: hand; HEIGHT: 200px" height="247" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R2LQ1sXn3bI/AAAAAAAAA0E/uJjYqYKN9mo/s320/(2)+Estatua+de+Peter+Pan.jpg" width="185" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffff00;"&gt;Cuando a mediados de la década de los Veinte, el escultor inglés George James Frampton concluyó su célebre estatua de Peter Pan e iba a colocarla en Kensington Gardens, en Londres, el dramaturgo y novelista James Matthew Barrie, creador del famoso personaje que no quería crecer, le hizo un petición: que el emplazamiento de la escultura se realizara de noche.&lt;br /&gt;Cuando Frampton le preguntó la razón de tan curiosa solicitud, Barrie le contestó:&lt;br /&gt;-Es que quiero que, al verla de un día para otro, los niños piensen que las hadas la han puesto allí.&lt;br /&gt;Para cumplir con la petición de James Matthew Barrie, fue necesario contratar una gran cantidad de obreros y una grúa.&lt;br /&gt;El trabajo de colocación de la estatua de Peter Pan se inició en la noche y concluyó en la madrugada y, en efecto, cuando los niños pasaron al día siguiente por allí se sorprendieron gratamente ante lo que consideraron un maravilloso acto de magia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OPERADOR: Cortina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LOCUTORA:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R2LQqMXn3aI/AAAAAAAAAz8/t1ZYxHe125g/s1600-h/(3)+Fernandel+como+Don+Camilo.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffff00;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5143903147703917986" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="171" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R2LQqMXn3aI/AAAAAAAAAz8/t1ZYxHe125g/s320/(3)+Fernandel+como+Don+Camilo.jpg" width="230" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffff00;"&gt;Fernandel, el destacado comediante francés que vivió entre 1903 y 1971, se hizo célebre entre otros papeles por el de “Don Camilo”, un cura bonachón creado por el escritor y humorista italiano Giovanni Guareschi.&lt;br /&gt;En una ocasión, cuando se hallaba en Italia filmando precisamente la película titulada Don Camilo, Fernandel tuvo que abandonar por unos minutos el estudio cinematográfico y salir a la calle trajeado con la sotana del personaje.&lt;br /&gt;De improviso, una niña que llevaba una muñeca en brazos se le acercó y le pidió:&lt;br /&gt;-¡Padre, bendígame!&lt;br /&gt;Fernandel no quiso engañarla y le dijo:&lt;br /&gt;-Mira, niña, aunque me veas vestido de sacerdote, en realidad no lo soy. Yo...&lt;br /&gt;En ese momento, la niña lo interrumpió:&lt;br /&gt;-Pues si Usted no es un sacerdote de verdad, entonces bendiga a mi muñeca, que tampoco es una niña verdadera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OPERADOR: Cortina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LOCUTORA:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R2LQZcXn3ZI/AAAAAAAAAz0/7rroSoYtr-U/s1600-h/(4)+Kafka.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffff00;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5143902859941109138" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 179px; CURSOR: hand; HEIGHT: 239px" height="262" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R2LQZcXn3ZI/AAAAAAAAAz0/7rroSoYtr-U/s320/(4)+Kafka.jpg" width="200" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;En 1923 y pocos meses antes de morir, el escritor checo Franz Kafka iba por una calle de Viena, cuando encontró a una niña que lloraba porque había perdido su muñeca.&lt;br /&gt;Kafka se conmovió ante el llanto de la niña y le dijo que, en efecto, la muñeca se había ido y que él la había visto cuando se marchaba.&lt;br /&gt;Le dijo, además, que la muñeca había hablado con él y había prometido que le escribiría a su dueña, para contarle cómo le iba.&lt;br /&gt;La niña se tranquilizó y, en las semanas siguientes y hasta que Kafka fue hospitalizado, recibió varias cartas en las que la muñeca la contaba las aventuras que estaba viviendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OPERADOR: DESPEDIDA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiempo estimado de lectura del texto: 4'09"&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;______________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;BENDICIÓN DE MENTIRAS&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R2LQKMXn3YI/AAAAAAAAAzs/MVXboZqc8Wo/s1600-h/(5)+De+Niro+como+cura).jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5143902597948104066" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="278" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R2LQKMXn3YI/AAAAAAAAAzs/MVXboZqc8Wo/s320/(5)+De+Niro+como+cura).jpg" width="183" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;Una tarde en que Teresa andaba con mamá por el Centro Comercial El Recreo, vieron a un grupo de actores y actrices grabando un capítulo de una telenovela.&lt;br /&gt;Uno de los actores estaba disfrazado de sacerdote católico y mi hermana, al verlo, recordó que la abuela le había dicho que a los padres se les pedía la bendición.&lt;br /&gt;En cierto momento, el actor vestido de sacerdote pasó por donde estaba Teresa, con una muñeca que mamá le acababa de comprar.&lt;br /&gt;–¡Bendición, padre! –dijo mi hermana tímidamente, pero el actor la escuchó y se volvió hacia ella:&lt;br /&gt;–Perdona que no te dé la bendición, nena, pero yo no soy un sacerdote de verdad.&lt;br /&gt;–¡Ah, bueno –respondió Teresa–, entonces bendiga a mi muñeca!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;___________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Un libro sobre Kafka de Jordi Sierra&lt;br /&gt;gana el Nacional de Literatura Infantil&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R2LP7MXn3XI/AAAAAAAAAzk/fTJ_HoNSl64/s1600-h/(6)+Jordi+Sierra+i+Fabra.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5143902340250066290" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R2LP7MXn3XI/AAAAAAAAAzk/fTJ_HoNSl64/s320/(6)+Jordi+Sierra+i+Fabra.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;MADRID. El escritor barcelonés Jordi Sierra i Fabra ganó ayer el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, concedido por el Ministerio de Cultura, con su obra &lt;strong&gt;Kafka y la muñeca viajera&lt;/strong&gt;, una novela que recrea un episodio real de la vida del escritor checo.&lt;br /&gt;El escritor reconoce que el galardón era "muy ansiado" por él, pues ya había optado al mismo "en siete u ocho ocasiones", y también porque a lo largo de su vida ha "luchado mucho por los libros para niños", a través de una fundación de apoyo a la literatura infantil que lleva su nombre. "La gente cree que todos son iguales pero no, éste es el nacional, me lo da mi país y es muy especial para mí", dice.&lt;br /&gt;Autor de 315 libros, Sierra está orgulloso de ser "el escritor vivo que más obras ha publicado en España, según consta en el ISBN", y de figurar, junto a nombres como Bécquer, Pío Baroja o García Lorca, entre los diez autores más leídos en los centros escolares españoles, según datos del Ministerio de Cultura.&lt;br /&gt;La obra premiada, publicada por Siruela, se inspira en un hecho verídico de la biografía de Kafka, y parte de un encuentro entre el escritor y una niña que llora por haber perdido su muñeca. Para consolarla, Kafka le dijo que la muñeca no estaba perdida, sino que "se había ido de viaje", y con el fin de hacer creíble su afirmación, el autor de &lt;strong&gt;La Metamorfosis&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;El proceso&lt;/strong&gt; se convierte en el cartero ficticio de la muñeca.&lt;br /&gt;Con "mucha poesía y ternura", Sierra novela cómo Kafka escribió, durante tres semanas, cartas de la muñeca dirigidas a la niña, en un relato que pone de relieve "el lado humano del escritor checo", según el galardonado, quien asegura que la inspiración para su libro le llegó "como una intuición" tras leer un artículo en prensa. "Es un libro inclasificable", señala el autor, quien afirma estar "en contra de las etiquetas" y asevera: "Esta obra puede leerla un señor mayor o un joven. Es un libro sin edad".&lt;br /&gt;Antes de dedicarse plenamente a una prolífica carrera literaria jalonada de más de 30 premios, Sierra fundó las revistas musicales &lt;strong&gt;Popular 1&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;Super Pop&lt;/strong&gt; con el fin de "ser famoso" y poder publicar libros sobre el rock y el pop, afirma.&lt;br /&gt;Traducido a 25 lenguas y con casi 8 millones de ejemplares vendidos, Sierra ha ganado premios como el Ateneo de Sevilla con su obra &lt;strong&gt;En Canarias se ha puesto el sol&lt;/strong&gt;, el Néstor Luján de Novela Histórica por &lt;strong&gt;La pell de la revolta&lt;/strong&gt;, el Gran Angular en tres ocasiones, el Edebé en dos, y el Premio Internacional A la Orilla del Viento (México), por &lt;strong&gt;Historias de medio mundo&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Desde hace tres años, el escritor está más volcado en su fundación que en la literatura. Creada con objeto de que los niños "no lo pasen tan mal" como él lo pasó en su infancia y "para que puedan cumplir sus sueños", la fundación emprende iniciativas como el Premio Sierra para escritores menores de 18 años, dotado con 3.000 euros, o talleres literarios infantiles en Colombia.&lt;br /&gt;Nacido en 1947 en un hogar humilde y "mermado por un problema de tartamudez", Sierra dice que su infancia no fue "nada fácil", y que comenzó a escribir a la temprana edad de 8 años para salvar sus obstáculos comunicativos.&lt;br /&gt;"Escribía porque me podía comunicar con los demás sin tartamudear", afirma Sierra i Fabra, que también hubo de enfrentarse a la prohibición de su padre de dedicarse a la literatura "porque los que escribían se morían de hambre".&lt;br /&gt;Con 12 años, escribió un libro de 500 páginas, después de que su profesora le llamara "inútil" cuando le comunicó su vocación de literato, una "primera obra magna" que nunca llegó a publicar, pero que todavía conserva con cariño.&lt;br /&gt;Según Sierra, que fue candidato al premio Andersen -el "Nobel de la literatura infantil y juvenil"-, en España hay una gran generación de escritores de este tipo de narrativa "de entre 50 y 60 años" que necesita un premio de talla internacional para lograr la difusión que merecen.&lt;br /&gt;Pese al "gran impulso lector" propiciado por dicha generación, y otra de "valiosos jóvenes autores", Sierra opina que los niños no leen lo suficiente, ya que para él, "leer es más importante que estudiar".&lt;br /&gt;Respecto al panorama literario, Sierra i Fabra confiesa que el ámbito en el que se mueve tiene que ver con autores que también escriben para niños y que son amigos suyos y aseguró que cosas como el Premio Planeta no le interesan, "aunque este año sí porque lo ha ganado Juan José Millás. Por lo demás no sé si está bien o mal", matiza.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;______________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;KAFKA Y LA MUÑECA VIAJERA&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;strong&gt;(Capítulo II)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R2LPvcXn3WI/AAAAAAAAAzc/gw42hGeIK7I/s1600-h/(7)+Portada+de+Kafka+y+la+muÃ±eca+viajera.JPG"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5143902138386603362" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R2LPvcXn3WI/AAAAAAAAAzc/gw42hGeIK7I/s320/(7)+Portada+de+Kafka+y+la+mu%C3%B1eca+viajera.JPG" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffff66;"&gt;Franz Kafka se detuvo delante de la niña.&lt;br /&gt;—Hola.&lt;br /&gt;La niña dejó de gritar, pero no de llorar. Levantó la cabeza y se encontró con él. En su desesperada crispación ni siquiera le había visto acercarse. Los ojos eran dos lagos desbordados, y los ríos que fluían de ellos formaban torrentes libres que resbalaban por las mejillas hasta el vacío abierto bajo la barbilla.&lt;br /&gt;Hizo dos, tres sonoros pucheros antes de responder:&lt;br /&gt;—Hola.&lt;br /&gt;—¿Qué te sucede?&lt;br /&gt;No lo miró con miedo. Pura inocencia. Cuando la vida florece todo son ventanas y puertas abiertas. En sus ojos más bien había dolor, pena, tristeza, una soterrada emoción que la llevaba a tener la sensibilidad a flor de piel.&lt;br /&gt;—¿Te has perdido? —preguntó Franz Kafka ante su silencio.&lt;br /&gt;—Yo no.&lt;br /&gt;Le sonó extraño. “Yo no". En lugar decir "No" decía "Yo no".&lt;br /&gt;—¿Dónde vives?&lt;br /&gt;La niña señaló de forma imprecisa hacia su izquierda, en dirección a las casas recortadas por entre las copas de los árboles. Eso alivió al atribulado rescatador de niñas llorosas, porque dejaba claro que no estaba perdida.&lt;br /&gt;—¿Te ha hecho daño alguien? —sabía que no había nadie cerca, pero era una pregunta obligada, y más en aquellos segundos decisivos en los que se estaba ganando su confianza.&lt;br /&gt;Ella negó con la cabeza.&lt;br /&gt;"Yo no".&lt;br /&gt;Estaba claro que quien se había perdido era su hermano pequeño.&lt;br /&gt;¿Cómo permitía una madre responsable, por vigilante o atenta que estuviese, dejar que sus hijos jugaran solos en el parque, aunque fuese uno tan apacible y hermoso como el Steglitz?&lt;br /&gt;¿Y si él fuese un monstruo, un asesino de niñas?&lt;br /&gt;—Así pues, no te has perdido —quiso dejarlo claro.&lt;br /&gt;—Yo no, ya se lo he dicho —suspiró la pequeña.&lt;br /&gt;—¿Quién entonces?&lt;br /&gt;—Mi muñeca.&lt;br /&gt;Las lágrimas, detenidas momentáneamente, reaparecieron en los ojos de su dueña. Recordar a su muñeca volvió a sumirla en la más profunda de las amarguras. Franz Kafka intentó evitar que diera aquel paso atrás.&lt;br /&gt;—¿Tu muñeca? —repitió estúpidamente.&lt;br /&gt;—Sí.&lt;br /&gt;Muñeca o no, hermano o no, eran las lágrimas más sinceras y dolorosas que jamás hubiese visto. Lágrimas de una angustia suprema y una tristeza insondable.&lt;br /&gt;¿Qué podía hacer ahora?&lt;br /&gt;No tenía ni idea.&lt;br /&gt;¿Irse? Estaba atrapado por el invisible círculo de la traumatizada protagonista de la escena. Pero quedarse... ¿Para qué?&lt;br /&gt;No sabía cómo hablarle a una niña.&lt;br /&gt;Y más a una niña que lloraba porque acababa de perder a su muñeca.&lt;br /&gt;—¿Dónde la has visto por última vez?&lt;br /&gt;—En aquel banco.&lt;br /&gt;—¿Tú qué has hecho?&lt;br /&gt;—Jugaba allí —le señaló una zona en la que había niños jugando.&lt;br /&gt;—¿Y has estado allí mucho tiempo?&lt;br /&gt;—No sé.&lt;br /&gt;Aquellas sin duda eran las preguntas que haría un policía ante un delito, pero ni era un delito ni él un policía. El protagonista del incidente ni siquiera era un adulto. Eso le incomodó aún más. La singularidad del hecho lo tenía más y más atrapado. Quería irse pero no podía. Aquella niña y el abismo de sus ojos llorosos lo retenían.&lt;br /&gt;Una excusa, un "lo siento", bastaría. De vuelta a su hogar. O una recomendación: "Vete a casa, niña". Tan sencillo.&lt;br /&gt;¿Por qué el dolor infantil es tan poderoso?&lt;br /&gt;La situación era real. La relación de una niña con su muñeca es de las más fuertes del universo. Una fuerza descomunal movida por una energía tremenda.&lt;br /&gt;Y entonces, de pronto, Franz Kafka se quedó frío.&lt;br /&gt;La solución era tan sencilla...&lt;br /&gt;Al menos para su mente de escritor.&lt;br /&gt;—Espera, espera, ¡qué tonto soy! ¿Cómo se llama tu muñeca?&lt;br /&gt;—Brígida.&lt;br /&gt;—¿Brígida? ¡Por supuesto! —soltó una risa de lo más convincente—. ¡Es ella, sí! No recordaba el nombre, ¡perdona! ¡Qué despistado soy a veces! ¡Con tanto trabajo!&lt;br /&gt;La niña abrió sus ojos.&lt;br /&gt;—Tu muñeca no se ha perdido —dijo Franz Kafka alegremente—. ¡Se ha ido de viaje!&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;_________________&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;strong&gt;Kafka y la muñeca viajera&lt;/strong&gt;. Editorial Siruela, Barcelona, España, 2006. Colección Las Tres Edades.&lt;br /&gt;Capítulo tomado de la web oficial de Jordi Sierra i Fabra. Su dirección electrónica es:&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.sierraifabra.com/"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;http://www.sierraifabra.com&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;Las imágenes de Kafka son retratos hechos por el pintor español Álvaro Delgado, en 1992.La foto de Jordi Sierra i Fabra la tomé del diario electrónico español &lt;strong&gt;Periodista Digital&lt;/strong&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;___________________________&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-6606239796863440836?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/6606239796863440836/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=6606239796863440836&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/6606239796863440836'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/6606239796863440836'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2007/12/protagonista-franz-kafka.html' title='PROTAGONISTA: FRANZ KAFKA'/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R2LRCcXn3cI/AAAAAAAAA0M/DsK3CnFxhFA/s72-c/(1)+Kafka+2.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-1715744285885957078</id><published>2007-12-07T08:38:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T11:36:15.672-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffff00;"&gt;En este número presento un texto de un libro de divulgación que estoy preparando, sobre el Síndrome de Peter Pan y, a continuación, un notable cuento del escritor francés Villiers de L'Isle Adam, quien vivió entre 1838 y 1889.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;______________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff0000;"&gt;EL SÍNDROME DE PETER PAN&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R1l9biosdsI/AAAAAAAAAzU/mw0R2kNKviU/s1600-h/hombre-de-negocios-tenencia-teddy-oso-~-ispc008023.jpg"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5141278361727563458" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R1l9biosdsI/AAAAAAAAAzU/mw0R2kNKviU/s320/hombre-de-negocios-tenencia-teddy-oso-~-ispc008023.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;En 1941, el psicólogo estadounidense Dan Kiley, experto en relaciones humanas, descubrió un desequilibrio sociopsicológico que entonces padecían y hoy padecen miles de jóvenes en Occidente.&lt;br /&gt;Se trata del síndrome al que él dio el nombre de “Peter Pan”, en recuerdo del personaje creado por el escritor inglés James Matthew Barrie, y popularizado en el cine por el dibujante estadounidense Walt Disney.&lt;br /&gt;La característica más notoria de Peter Pan es que se trata de un niño que se niega a crecer, esto es, que sigue siendo niño toda su vida.&lt;br /&gt;Quienes padecen del síndrome de Peter Pan tienen esta misma característica de no querer crecer, pero ya no en un nivel poético sino más bien problemático.&lt;br /&gt;El de Peter Pan fue el primer síndrome que recibió un nombre proveniente de la literatura para niños y jóvenes, algo que en los últimos años y después de otros descubrimientos, se ha convertido casi que en moda.&lt;br /&gt;De este modo, hoy se habla de otros síndromes como los de Cenicienta, Caperucita Roja, El Patito Feo, Pepe Grillo y La Bella y La Bestia.&lt;br /&gt;Pero, moda y todo, esta serie de hallazgos de comportamientos anómalos que coinciden con el de algunos personajes de la literatura infanto-juvenil muestra una realidad que es necesario conocer para enfrentar.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Inmaduros&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El síndrome de Peter Pan es una variante del complejo de Edipo y lo padecen, generalmente, los varones que son hijos únicos de madres solteras o el primogénito de una familia en la que hay varios hijos.&lt;br /&gt;Se manifiesta como un deseo de ser y lucir siempre joven, aunque se tengan treinta o más años.&lt;br /&gt;El de Peter Pan es un síndrome básicamente masculino -aunque se han registrado casos femeninos-, que se presenta en hombres a partir de los 22 o 23 años.&lt;br /&gt;Quienes lo padecen evitan todo tipo de responsabilidades, tanto las laborales como las emocionales.&lt;br /&gt;No trabajan y, si lo hacen, pasan de un empleo a otro, sin asentarse en ninguno.&lt;br /&gt;Igual ocurre con las parejas: hoy tienen una novia y, dentro de unos días, otra, y ese cambio de una a la siguiente lo hacen para evitar los compromisos que es algo hacia lo que sienten verdadero horror.&lt;br /&gt;Los afectados por el síndrome de Peter Pan se niegan a madurar y también a profundizar en algo o perseverar.&lt;br /&gt;No maduran para no sentir que han crecido; tampoco profundizan ni perseveran en las cosas que emprenden para no crear vínculos ni responsabilidades.&lt;br /&gt;Además, no soportan los fracasos y responden con agresividad ante las frustraciones cotidianas.&lt;br /&gt;Normalmente, carecen de amigos, aunque los echan de menos y viven quejándose de no tenerlos.&lt;br /&gt;Pero ocurre que nadie soporta sus exhibiciones de egoísmo, ni sus desplantes de niño malcriado, ni mucho menos su desinterés por una amistad verdadera que, obviamente, requiere también de compromiso mutuo entre los amigos.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Un síndrome con madre incluida&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Los hombres jóvenes o adultos que padecen el síndrome de Peter Pan mantienen adultos a su alrededor -generalmente, los padres o uno de ellos que, casi siempre, es la madre-, por dos razones: una, para que les resuelvan todos los problemas cotidianos, como casa, comida, ropa y todo tipo de gastos.&lt;br /&gt;La otra razón es para reafirmar su deseo de conservarse siempre jóvenes, en contraste con aquellos que cometieron el error de haber crecido.&lt;br /&gt;Habitualmente, el síndrome de Peter Pan es alimentado por la madre del afectado, quien trata de complacer a su primogénito o a su único hijo varón de cualquier modo y al costo que sea, sin importar contra qué o quién se tiene que enfrentar.&lt;br /&gt;En este sentido, los expertos señalan que la única forma de salir del síndrome de Peter Pan es sometiendo a terapia tanto a la madre como al hijo y haciendo que éste tome conciencia de que debe afrontar los problemas y asumir responsabilidades y compromisos.De otro modo, el afectado seguirá siendo una persona irresponsable, incluso después de haber formado una familia, lo cual se traducirá en problemas futuros tanto para él como para su pareja y, obviamente, para los hijos que tenga.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;______________________&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;AMIGAS DE PENSIONADO&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Villiers de L'Isle Adam&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffff33;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;A Octave Maus&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada sirve de nada. Y, ante todo, no hay nada.&lt;br /&gt;Sin embargo, todo llega, pero esto es indiferente.&lt;br /&gt;Théophile Gautier &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R1l9MiosdrI/AAAAAAAAAzM/_AxEkpQKikg/s1600-h/image001.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5141278104029525682" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="275" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R1l9MiosdrI/AAAAAAAAAzM/_AxEkpQKikg/s320/image001.jpg" width="212" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;Hijas de padres ricos, Félicienne y Georgette ingresaron, siendo muy niñas aún, en el célebre pensionado de la señorita Barbe Désagrémeint.&lt;br /&gt;Allí -aunque las últimas gotas del destete humedecieran todavía sus labios-, las unió pronto una amistad profunda, basada en su coincidencia respecto a las naderías sagradas del tocado. De la misma edad y de un encanto de la misma índole, la paridad de instrucción sabiamente restringida que recibieron juntas consolidó su afecto. Por otra parte, ¡oh misterios femeninos!, al punto e instintivamente, a través de las brumas de la tierna edad, habían sabido que no podían hacerse sombra.&lt;br /&gt;De clase en clase, no tardaron en advertir, por mil detalles de sus modales, la estima laica en que se tenían ellas mismas y que habían heredado de los suyos: lo indicaba la seriedad con que comían sus rebanadas de pan con mantequilla de la merienda. De modo que, casi olvidadas de sus familias, cumplieron dieciocho años casi simultáneamente, sin que ninguna nube hubiese nunca turbado el azul de su mutua simpatía, que, por otra parte, daba solidez a la exquisita terrenalidad de sus naturalezas, y por otro, idealizaba, si podemos decirlo, su “honradez” de adolescentes.&lt;br /&gt;Bruscamente, habiendo la Fortuna conservado su deplorable carácter versátil y, como no existe nada estable en este mundo, ni siquiera en los tiempos modernos, sobrevino la Adversidad. Sus familias, radicalmente arruinadas en menos de cinco horas por La Gran Quiebra, tuvieron que sacarlas rápidamente del pensionado, donde, por lo demás, la educación de ambas señoritas podía considerarse como terminada.&lt;br /&gt;Se trató en seguida de casarlas, por medio de anuncios, como supremo recurso, el único arriesgado, sin demasiada locura, en aquella desgracia. Se ponderaron, en tipografía diamantina, sus “cualidades del corazón”, lo atractivo de sus figuras, su gentileza, sus estaturas, incluso su sensatez y sus inclinaciones caseras. Hasta se llegó a imprimir que sólo les gustaban los viejos. No se presentó ningún partido.&lt;br /&gt;¿Qué hacer? ¿Trabajar? Perspectiva poco seductora y de incómoda práctica. Es verdad que Georgette demostraba cierta tendencia hacia la confección; y, por lo que atañe a Félicienne, algo la empujaba hacia la enseñanza. Pero se hubiera requerido lo imposible, a saber: esos primeros gastos de útiles y de instalación, gastos que (¡siempre topando con esa bribona de Adversidad!) sus padres sólo podían permitirse en sueños. Fatigadas de la lucha, las dos muchachas, como sucede demasiado a menudo en las grandes ciudades, una noche, por primera vez, se retrasaron... hasta las doce y media del día siguiente.&lt;br /&gt;Entonces empezó la vida galante: fiestas, placeres, cenas, amores, bailes, carreras y estrenos. Sólo veían a sus familiares para hacerles pequeños servicios, proporcionarles entradas de teatro gratuitas o algo de dinero.&lt;br /&gt;En medio de aquel torbellino de polvo dorado y, aunque sus nuevas ocupaciones las obligaban por conveniencia a vivir separadas, Félicienne y Georgette debían fatalmente encontrarse. Sí, era inevitable. Pues bien, su amistad, lejos de atenuarse a causa de ese cambio de vida, se hizo más estrecha. En efecto, en medio del vértigo del mundo, es agradable poder solazarse, de vez en cuando, con algo puro y honrado, y ese algo lo obtenían, entre ellas, por el sencillo cambio mutuo de una mirada de otros tiempos cargada de inocentes recuerdos de su infancia en la Institución Désagrémeint, noble y casta ilusión cuyo inalienable tesoro afianzaba su simpatía.&lt;br /&gt;La impresión que sacaban con esta respectiva mirada les procuraba -por su contraste y a voluntad- una dulzona melancolía en la que ambas saboreaban por lo menos un resabio de aquella estima laica que les era innata. En una palabra, cada una sentía “que no eran las primeras llegadas”.&lt;br /&gt;Una y otra, como es de rigor, habían escogido desde el principio lo que se llama un “amigo del corazón”, esa cosa sagrada sita en un lugar más alto que todas las cuestiones venales. Cuando se tienen muchos adquirientes, ¡es tan dulce descansar, recobrarse en alguien gratuito! En verdad, ni Georgette ni Félicienne -sobre todo ésta- se sentían muy apegadas a esos preferidos, los cuales en el fondo no eran más que una especie de contrabandistas mezclados de proxenetas. Pero, bien considerado todo, aquellos dos jóvenes de los bulevares, con su elegancia útil, conferían a nuestras inseparables amigas un sello de debilidad atractiva que completaba su seductora morbidez. Un “amigo del corazón”, en efecto, coloca de nuevo en la opinión a toda mujer de costumbres un poco libres. Se oye decir: “¡Cómo! ¿Todavía estás con fulanito de tal?” Y se contesta: “¡Qué quieres! ¡Lo amo!”, lo cual demuestra que, después de todo, una no es de madera. En fin, el “amigo del corazón” es, desde el punto de vista moral, para una mujer ligera de cascos, lo mismo que, por lo que respecta a lo físico, un “hombre guapo” con el cual una se pasea del brazo: forma parte del tocado.&lt;br /&gt;Luego sucedió que -por uno de esos azares que surgen al final de las cenas tan frecuentes en la vida mundana-, Georgette fue acompañada a su casa, de madrugada, por el joven Enguerrand de Testevuyde (el “amigo del corazón” de Félicienne), el cual recaló en el domicilio de la joven hasta la hora del aperitivo, circunstancia, claro está, que fue relatada a Félicienne aquella misma tarde, gracias a los buenos oficios de amigas de confianza.&lt;br /&gt;La conmoción que Félicienne experimentó tuvo como primera consecuencia un síncope. Cuando volvió en sí, no dijo nada, pero su tristeza era honda. No acababa de hacerse a la idea de lo ocurrido. ¿Cómo era posible que su única amiga, su otro yo, le hubiese, a sabiendas, arrebatado, no uno de esos señores, sino aquel que era sagrado? El ultraje de aquella inesperada perfidia le parecía tan absurdo, tan inmerecido, tan despreciable, que no merecía su cólera. Y luego no podía comprender que Georgette, incluso impulsada por un histérico enloquecimiento, se hubiese decidido a hacer tabla rasa a la vez de su amistad y del tesoro común de los refrescantes recuerdos que ambas perdían a causa de una riña irreparable. Félicienne se sentía rodeada de un vacío atroz, donde se hundió hasta la infidelidad de Enguerrand. Renunciando a comprender sus amores, cerró la puerta a ambos, sin explicación, porque no le gustaba el escándalo. Y la vida continuó para ella, lejos de aquella pareja de sombras.&lt;br /&gt;La primera vez, por ejemplo, que se volvieron a ver en el Bosque de Bolonia, Félicienne, más que fría, estuvo glacial.&lt;br /&gt;Ambas iban en coche, solas, como es de suponer, en medio de la hilera de carruajes, en la Avenida de las Acacias.&lt;br /&gt;Félicienne miró fijamente, sin saludarla, a su antigua amiga, la cual, ¡cosa extraña!, le sonreía con la encantadora franqueza de otros tiempos. Desconcertada por la actitud de Félicienne, Georgette la miró a su vez con sus bellos ojos límpidos y un aire de asombro tan sincero, que Félicienne se sintió conmovida. ¿Pero cómo hablar con ella delante de la gente? Era necesario reprimirse. Los dos vehículos se cruzaron. Eso fue todo.&lt;br /&gt;Se encontraron, una y otra vez, en algunas cenas. Ciertamente, en tales ocasiones, Félicienne procuraba no dejar traslucir su resentimiento. Sin embargo, Georgette, habituada a las inflexiones de voz de su amiga, no la reconocía y parecía no comprender el motivo de aquella helada reserva.&lt;br /&gt;-Pero, ¿ qué te pasa, Félicienne?&lt;br /&gt;-¿A mí? Nada. Estoy como de costumbre.&lt;br /&gt;Decentemente, Georgette no podía ir más lejos, no podía transformar la cena en explicación. A la larga, la vida va hoy tan rápidamente, la despreocupada inconsciencia es tan grande, son tantas las diversiones -y siempre se encontraban rodeadas de gente-, que una y otra, durante más de cuatro meses, se contentaron con resumir, en casa, cada día, con algunos suspiros acompañados de uno o varios furtivos sollozos la pena compleja que ese súbito entibiamiento causaba a sus sensibles corazones y que, por una indolencia sin nombre, no se tomaban la molestia de esclarecer. En realidad, ¿a dónde las hubiera conducido una “explicación”?&lt;br /&gt;Ésta tuvo lugar, sin embargo. Fue después de una función de circo. Ambas estaban solas en un salón particular de un cabaret nocturno, donde esperaban, en silencio, a unos señores.&lt;br /&gt;-En fin -dijo, de repente, Georgette, con lágrimas en los ojos-, ¿quieres decirme, sí o no, qué tienes contra mí? ¿Por qué me causas esta pena, de la que sé bien que tú debes sufrir también?&lt;br /&gt;-¡Oh, puedes quedarte con tu Enguerrand, quiero decir con el señor de Testevuyde! -contestó Félicienne, con sequedad-. En realidad, ya no me interesaba. Pero hubieras podido escoger mejor o prevenirme de que te gustaba. Yo hubiera avisado. No se roba a una amiga el amante de su corazón. Que yo sepa, no he tratado de robarte a tu Melchior.&lt;br /&gt;-¿Yo? -dijo Georgette, con ojos de gacela sorprendida-. ¿ Que yo te he robado... y que éste es el motivo...?&lt;br /&gt;-¡No lo niegues! -contestó desdeñosamente Félicienne-. Lo sé. Estoy segura, ¡vaya!, de las cuatro primeras noches que le concediste.&lt;br /&gt;-¡Y hasta podrías decir seis! -replicó sonriendo Georgette-. ¡Fueron seis en total!&lt;br /&gt;-¿De veras? ¿Y por un capricho tan efímero has arruinado nuestra amistad? ¡Te felicito!&lt;br /&gt;-¿Un capricho, yo, y por tu amante? -dijo Georgette en tono plañidero, levantando los ojos al cielo-. ¿Y me has creído capaz de tal perfidia después de quince años de amistad? ¡ O estás loca o eres mala!&lt;br /&gt;-Entonces, ¿qué significa tu conducta, a fin de cuentas? ¿Te burlas, pues, de mí?&lt;br /&gt;-¿Mi conducta? ¡Pero si es muy sencilla, mi conducta! ¡Vaya, creo que te empeñas adrede en no comprender!&lt;br /&gt;-¡Está bien, señorita! -dijo Félicienne, levantándose, muy digna-. No me gustan las burlas y le dejo el campo libre.&lt;br /&gt;-¡Pero...! -gritó inocentemente Georgette, llorando-, pero es que... ¡me ha pagado!&lt;br /&gt;Al oír estas palabras, Félicienne se estremeció y se volvió con el rostro resplandeciente de una súbita alegría que hizo centellear el terciopelo de su vestido.&lt;br /&gt;-¡Caramba, Georgette! -exclamó-. ¿Y no me lo escribiste en seguida?&lt;br /&gt;-¡Diablo! ¿Podía yo pensar que tú no habías adivinado, que sospechabas? ¿Sabía yo por qué me ponías mala cara? ¡Pídeme perdón, inmediatamente, por haber pensado que podía traicionarte, mala... bestia! ¡Y besa a tu Georgette!&lt;br /&gt;Ésta se encontraba entre los brazos de su amiga, que ahora la contemplaba con ternura. Ambas cambiaron de nuevo, finalmente, aquella mirada de otros tiempos en la que la estima laica de ellas mismas era evocada en medio de miles de recuerdos de la Institución Désagrémeint.&lt;br /&gt;Orgullosa, Félicienne volvía a encontrar a su amiga siempre digna de ella.&lt;br /&gt;Un poco confusas del malentendido que las había desunido un instante, se estrechaban la mano, sin pronunciar vanas palabras.&lt;br /&gt;Acto continuo, mientras esperaban a aquellos señores, Félicienne pidió una tarjeta postal y escribió al señor Testevuyde para decirle que regresara a su lado y, al mismo tiempo, para informarle que había sido víctima de las malas lenguas. El referido caballero, que al principio se había mostrado ofendido, tuvo el buen gusto de no mantener su rigor ni un minuto más contra su querida Félicienne, la cual, al día siguiente, hacia las dos, en su casa, no dejó de regañarlo por su mala conducta:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffffff;"&gt;-¡Ah, señor! -le dijo, enojada, amenazándolo con el dedo-. ¿Es verdad, pues, que gasta usted todo su dinero con las rameras?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-1715744285885957078?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/1715744285885957078/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=1715744285885957078&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/1715744285885957078'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/1715744285885957078'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2007/12/en-este-nmero-presento-un-texto-de-un.html' title=''/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R1l9biosdsI/AAAAAAAAAzU/mw0R2kNKviU/s72-c/hombre-de-negocios-tenencia-teddy-oso-~-ispc008023.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-3759199285478541922</id><published>2007-11-30T10:59:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T11:36:16.050-08:00</updated><title type='text'>CUENTOS ALICIOS</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#99ff99;"&gt;Los cuatro minicuentos que presento esta semana parecen antecedidos por un error ortográfico. La palabra “alisios”, referida a los vientos que soplan de la zona tórrida es con S y no con C. Pero es que los “alicios” a los que aludimos son otros y hacen referencia a Alicia, el inmortal personaje creado por el escritor británico Lewis Carroll.&lt;br /&gt;A continuación, presento estos cuatro textos, aparecidos hace algunos años, en mi libro Escena de un spaguetti western y, a continuación, el cuento “Un cruce” de Franz Kafka. Espero les gusten. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;______________________ &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;OPUS VARIOS&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R1BegR-YatI/AAAAAAAAAzE/vD_8hvsIalI/s1600-R/alicia1.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5138711083503610578" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R1BegR-YatI/AAAAAAAAAzE/eu8lI9UHFmk/s320/alicia1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;strong&gt;OPUS 1&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Alicia despertó de su maravillosa travesía porque unos labios cubiertos por un fino bigote rozaron tenuemente los suyos.&lt;br /&gt;-¡El conejo! -gritó alarmada.&lt;br /&gt;El aludido miró a uno y otro lado del prado y, como no vio a nadie en las inmediaciones, susurró con picardía:&lt;br /&gt;-Si quieres conocer el verdadero País de las Maravillas, te invito a mi apartamento, preciosa... ¿Vienes...?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffffff;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;strong&gt;OPUS 2&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;-¡Niña -gritó el conejo, al ver pasar a Alicia corriendo, con un reloj en la mano-, devuélvete, que hubo una equivocación en el reparto!&lt;br /&gt;Pero Alicia se volvió, sin dejar de correr, sonrió y dejó su sonrisa estampada en la tarde.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;OPUS 3&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El reverendo Charles Dobson había terminado de contar a Alicia Lidell la historia de una niña que viaja por un país de paradojas matemáticas, cuando un conejo blanco, arrastrando un reloj de cadena enredado en una de sus orejas, atravesó el prado.&lt;br /&gt;-¡Ve tras él -ordenó a Alicia, con la premura del autor que intenta apresar lo que escapa de su imaginación-, no lo dejes que se lleve mi reloj: mira que cuesta veinte libras y aún lo estoy pagando!&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;OPUS 4&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;-¡Eh, señor conejo, vuelva acá! -gritó Alicia, angustiada, al ver a su amigo adentrándose en el País de las Maravillas-: ¡No tenemos de qué preocuparnos: el examen salió negativo!&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;__________________________&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;UN CRUCE&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;Franz Kafka&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R1BeFB-YasI/AAAAAAAAAy8/UtTTjmiZ1uI/s1600-R/UnaCruza.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5138710615352175298" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R1BeFB-YasI/AAAAAAAAAy8/BD4ETRLzgak/s320/UnaCruza.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ffff33;"&gt;Tengo un animal curioso, mitad gatito, mitad cordero. Es una herencia de mí padre. En mi poder se ha desarrollado del todo; antes era más cordero que gato. Ahora es mitad y mitad. Del gato tiene la cabeza y las garras; del cordero el tamaño y la forma corporal; de ambos tiene los ojos, que son llameantes y dulces, el pelaje suave y ajustado al cuerpo, los movimientos a la par saltarines y furtivos. Echado al sol, en el alféizar de la ventana, se hace un ovillo y ronronea; en el campo corre como un loco y nadie lo alcanza. Huye de los gatos y quiere atacar a los corderos. En las noches de luna, su paseo favorito es la canaleta del tejado. No sabe maullar y abomina de los ratones. Horas y horas pasa en acecho ante el gallinero, pero jamás ha cometido un asesinato.&lt;br /&gt;Lo alimento con leche; es lo que le sienta mejor. A grandes tragos sorbe la leche entre sus dientes de animal de presa. Naturalmente, es un gran espectáculo para los niños. La hora de visita es los domingos por la mañana. Me siento con el animal en las rodillas y me rodean todos los niños de la vecindad.&lt;br /&gt;Se plantean entonces las más extraordinarias preguntas, que no puede contestar ningún ser humano:&lt;br /&gt;¿Por qué hay un solo animal así, por qué soy yo su poseedor y no otro, si antes ha habido un animal semejante y qué sucederá después de su muerte, si no se siente solo, por qué no tiene hijos, cómo se llama, etcétera? No me tomo el trabajo de contestar; me limito a exhibir mi propiedad, sin mayores explicaciones. A veces las criaturas traen gatos; una vez llegaron a traer dos corderos. Contra sus esperanzas no se produjeron escenas de reconocimiento. Los animales se miraron con mansedumbre desde sus ojos animales y se aceptaron mutuamente como un hecho divino. En mis rodillas el animal ignora el temor y el impulso de perseguir. Acurrucado contra mí es como se siente mejor. Se apega a la familia que lo ha criado. Esa fidelidad no es extraordinaria; es el recto instinto de un animal que, aunque tiene en la tierra innumerables lazos políticos, no tiene uno solo consanguíneo, y para quien es sagrado el apoyo que ha encontrado en nosotros.&lt;br /&gt;A veces, tengo que reírme cuando resuella a mi alrededor, se me enreda entre las piernas y no quiere apartarse de mí. Como si no le bastara ser gato y cordero quiere también ser perro. Una vez -eso le acontece a cualquiera- yo no veía modo de salir de dificultades económicas, ya estaba por acabar con todo. Con esa idea me hamacaba en el sillón de mi cuarto, con el animal en las rodillas; se me ocurrió bajar los ojos y vi lágrimas que goteaban en sus grandes bigotes. ¿Eran suyas o mías? ¿Tiene este gato de alma de cordero el orgullo de un hombre? No he heredado mucho de mi padre, pero vale la pena cuidar este legado.&lt;br /&gt;Tiene la inquietud de los dos, la del gato y la de cordero, aunque son muy distintas. Por eso le queda chico el pellejo. A veces salta al sillón, apoya las patas delanteras contra mi hombro y me acerca el hocico al oído. Es como si me hablara y de hecho vuelve la cabeza y me mira deferente para observar el efecto de su comunicación. Para complacerlo, hago como si lo hubiera entendido y muevo la cabeza. Salta entonces al suelo y brinca alrededor.&lt;br /&gt;Tal vez la cuchilla del carnicero fuera la redención para este animal, pero él es una herencia y debo negársela. Por eso deberá esperar hasta que se le acabe el aliento, aunque a veces me mira con razonables ojos humanos, que me instigan al acto razonable.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-3759199285478541922?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/3759199285478541922/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=3759199285478541922&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/3759199285478541922'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/3759199285478541922'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2007/11/cuentos-alicios.html' title='CUENTOS ALICIOS'/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R1BegR-YatI/AAAAAAAAAzE/eu8lI9UHFmk/s72-c/alicia1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-9115438430397112249</id><published>2007-11-23T04:57:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T11:36:16.388-08:00</updated><title type='text'>UN NUEVO BLOG</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R0bRGx-YarI/AAAAAAAAAy0/fBuTHjuHyf8/s1600-h/100_1248.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5136022339487034034" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 222px; CURSOR: hand; HEIGHT: 147px" height="163" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R0bRGx-YarI/AAAAAAAAAy0/fBuTHjuHyf8/s320/100_1248.JPG" width="251" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffff00;"&gt;Recientemente, el escritor Luis Britto García (en la imagen) se inició también en la blogósfera y tiene un espacio con su nombre, en el que presenta artículos sobre literatura, política e historia y narraciones que vale la pena leer. Por eso, esta edición de Caravasar es, simplemente, una invitación a visitar este nuevo blog que, estoy seguro, no dejará a nadie indiferente. La dirección es:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://luisbrittogarcia.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;http://luisbrittogarcia.blogspot.com&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffff33;"&gt;De este blog, reproduzco un excelente cuento de Luis que, aunque ya muchos conocen, vale la pena releerlo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;______________________&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;¡CORRE, QUE SE DESCUBRIÓ TODO!&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Luis Britto García&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R0bQ1R-YaqI/AAAAAAAAAys/qa4cT4raMYY/s1600-h/laleydeladios230706.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5136022038839323298" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 246px; CURSOR: hand; HEIGHT: 150px" height="168" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R0bQ1R-YaqI/AAAAAAAAAys/qa4cT4raMYY/s320/laleydeladios230706.jpg" width="266" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;A eso de la medianoche hice la primera llamada al azar. Me contestó una voz masculina:&lt;br /&gt;-Aló. ¿Quién habla?&lt;br /&gt;-¡Corre! ¡Se descubrió todo!&lt;br /&gt;-¿Qué? ¿Cómo?&lt;br /&gt;-Estamos perdidos. Se sabe todo.&lt;br /&gt;-Pero, ¿quién habla?&lt;br /&gt;-Tú sabes que no te puedo decir nada. Los teléfonos están controlados.-¿Qué pasó? ¿Quién falló?&lt;br /&gt;-Él.&lt;br /&gt;-¿Quién él?&lt;br /&gt;- Quién va a ser. El más importante.&lt;br /&gt;Se oyó un quejido. Corté. Volví a discar al azar. Me contestó una voz femenina:&lt;br /&gt;-Aló.-Todo está descubierto.&lt;br /&gt;-¿Qué? ¿Quién habla?&lt;br /&gt;-Te hablo de parte de él. ¡Corre!&lt;br /&gt;-Pero, ¿quién descubrió la cosa?&lt;br /&gt;-El otro. Acaba de salir para allá.&lt;br /&gt;El auricular me transmitió un ruido de muebles tropezados, de jarrones que caían. Colgué. Volví a discar al azar. Esta vez, antes de que pudiera hablar, me rechazó una voz femenina:&lt;br /&gt;-El señor Ministro no está.&lt;br /&gt;-Localícelo. Es urgente. Dígale que todo está descubierto.&lt;br /&gt;-¿Cómo? ¿Quién es?&lt;br /&gt;Antes de colgar, tuve un rasgo de genio:&lt;br /&gt;-Dígale que avise a los demás.&lt;br /&gt;-Cuando bajaba la bocina, escuché que el Ministro gritaba por ella, pero fui impecable y corté.Volví a discar, y repetí lo mismo:&lt;br /&gt;- ¡Corre! ¡Nos descubrieron!&lt;br /&gt;La voz que contestó tenía una pretendida seguridad:&lt;br /&gt;- Y a mí qué me importa. Todo el mundo sabe que aquí robamos descaradamente pasándole al público facturas por las llamadas telefónicas que nadie hizo. Nos reímos de que el país sepa lo que somos. ¡Ja! ¡Ja!&lt;br /&gt;Antes de que siguiera, lo aplasté:&lt;br /&gt;- Sí, pero él sabe que no le estás dando su parte completa.&lt;br /&gt;Tras el auricular, escuché un silbido como el de un neumático que se desinfla. Una voz gimoteante me preguntó:&lt;br /&gt;- ¿Quién dijo?&lt;br /&gt;- ¡Llámalo y pregúntale!&lt;br /&gt;Colgué. Desde ese momento, noté las líneas ocupadas. Las frecuentes ligas me dejaban oír voces trémulas que comentaban sobre paquetes descubiertos, cuentas bancarias y pasajes para el exterior. Hice otra llamada. Al final de ella escuché un disparo y la caída de un cuerpo. Colgué, para facilitar que el primero en descubrir el cuerpo le pudiera telefonear la noticia a los cómplices. Hice diez llamadas mas. La última fue la más dramática:-Huye. Nos descubrieron.&lt;br /&gt;- Ya me avisaron. ¿Y qué puedo hacer?&lt;br /&gt;- Correr en vez de estar como unos pendejos hablando por teléfono.Colgué. Iba a llamar de nuevo, pero el aparato sonó primero. Descolgué y escuché la voz de un amigo que, desesperado, me avisaba:- ¡Corre! ¡Se descubrió todo!&lt;br /&gt;- “Ya sé”- le contesté. Pero no me pudo oír. Un estruendo de motores llenaba todas las autopistas que dan hacia los muelles y el aeropuerto. Muchedumbres frenéticas se disputaban a tiros y maletinazos las plazas en los aeroplanos. Políticos e industriales intentaban despegar sus aparatos privados en medio de marejadas de Directores Generales y activistas que les imploraban cumplir con el compañerismo. Los rechazados hacían llamadas frenéticas por teléfonos públicos, que aumentaban la incontenible oleada humana que corría hacia costas y fronteras, al grito de: ¡Se descubrió todo! ¡Sálvese quien pueda!&lt;br /&gt;Yo había planeado lograr el primer país sin gobierno, y ahora estaba a punto de quedarme con el primer país sin población del mundo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffffff;"&gt;____________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffffff;"&gt;Tomado del blog http://luisbrittogarcia.blogspot.com&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-9115438430397112249?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/9115438430397112249/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=9115438430397112249&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/9115438430397112249'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/9115438430397112249'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2007/11/un-nuevo-blog.html' title='UN NUEVO BLOG'/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/R0bRGx-YarI/AAAAAAAAAy0/fBuTHjuHyf8/s72-c/100_1248.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-6014043799302677262</id><published>2007-11-04T12:15:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T11:36:20.357-08:00</updated><title type='text'>SOBRE LA FELICIDAD</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#33ffff;"&gt;NOTA:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#33ffff;"&gt;la semana pasada este blog estuvo fuera de la blogósfera, por eso que en los medios de comunicación masiva llaman "razones ajenas a nuestras voluntad". Debí viajar a Caracas y dejé el material ya montado, en borrador. Sólo tenía que publicarlo. Sin embargo, esto no fue posible, desde tres computadoras distintas, pues por ignoro qué razón no había acceso a Blogger. Pido excusas por esa ausencia involuntaria y presento el material que estaba destinado a salir entonces.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffffff;"&gt;______________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffffff;"&gt;Esta semana incluyo uno de mis cuentos más conocidos: "Espantarle las tristezas a la gente", del libro homónimo que continuó con los relatos protagonizados por el tío Ramón Enrique, un zapatero remendón de Barquisimeto, estado Lara, que apareció por primera vez en mi libro &lt;strong&gt;Evitarle malos pasos a la gente, &lt;/strong&gt;con el cual obtuve, en 1979, el Premio Casa de las Américas, en La Habana, Cuba.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffffff;"&gt;Luego, reproduzco un breve ensayo del escritor italiano Claudio Magris, sobre La Felicidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffffff;"&gt;Como se ve, estoy contento esta semana y de allí lo de alegrar a mis lectores y compartir una reflexión sobre la felicidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Gracias por asomar su mirada en este rincón literario.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;_____________________&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;ESPANTARLE LAS TRISTEZAS A LA GENTE&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Ry7lm0Af-FI/AAAAAAAAAyk/WAs38BTFQ_c/s1600-h/(14)+Espantarle+las+tristezas+a+la+gente.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5129289480580102226" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 209px; CURSOR: hand; HEIGHT: 169px" height="201" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Ry7lm0Af-FI/AAAAAAAAAyk/WAs38BTFQ_c/s320/(14)+Espantarle+las+tristezas+a+la+gente.jpg" width="227" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;No hay cosa que el tío Ramón Enrique no arregle con un cuento: que si se están peleando dos hermanos, ahí va un cuento sobre dos hermanos a los que amarraron espalda contra espalda hasta que aprendieron a tolerarse.&lt;br /&gt;Que si a la tía se le quebró un santo de yeso, ahí va el cuento del milagro del santo que después de romperse se recompuso; que si mi mamá dice que tanto jugar béisbol a pleno sol me va a embrutecer, ahí va el cuento del muchacho al que el sol derritió y después resurgió de la tierra más fuerte, más inteligente y de mejor corazón.&lt;br /&gt;Una noche al terminar una fiesta yo aún estaba despierto, borracho de música –, le oí decir:&lt;br /&gt;–A mí me gusta contar cuentos, para espantarle las tristezas a la gente.&lt;br /&gt;Y hasta que me dormí lo oí hablar de un médico que no podía curarse a sí mismo porque cobraba muy cara la consulta y no tenía dinero para pagarse y de un gato que cazó mi abuelo, que de exageración en exageración terminó convertido en tigre y de un tartamudo que aprendió a hablar por señas y entonces le dio mal de San Vito y de un amigo suyo de la isla de Margarita que orinaba hormigas y de una mujer que conoció en Italia, tan bella que hasta tenía una sombra de colores.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;_____________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;LA FELICIDAD&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Claudio Magris&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ffffff;"&gt;–Es rico quien tiene hijos y nietos sanos"&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Ry7lS0Af-EI/AAAAAAAAAyc/1q8Dc3kbIVQ/s1600-h/magris.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5129289136982718530" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 248px; CURSOR: hand; HEIGHT: 176px" height="197" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Ry7lS0Af-EI/AAAAAAAAAyc/1q8Dc3kbIVQ/s320/magris.jpg" width="275" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;Los elixires prometen, casi siempre, larga vida, amor o felicidad: su lugar está en los puestos de las ferias de plaza o en los spots publicitarios, magnificados por algún merolico que se los brinda a los crédulos. Cierto, la existencia, gracias a Dios, sabe ser a veces también un vino fuerte y generoso que se bebe hasta el fondo, pero la pretensión de embotellarla en frascos etiquetados con fecha de caducidad es un gran engaño. Todo elixir que nos asegura la felicidad –o sea, todo optimismo confeccionado a un confortante sistema o concesión filosófica– es mentiroso, y no sólo se desliza con desenvoltura sobre el mal, sobre la oscuridad, sobre la infamia, sobre el dolor, los cuales tan grande y desigualmente se distribuyen entre los mortales que legítimamente hacen dudar de la bondad de todo el tinglado.&lt;br /&gt;Es mentiroso porque falsifica, en su ampulosa retórica, también y sobre todo los momentos de gloria, de felicidad, de plenitud y de abandono que la vida nos regala; aquellos momentos cuando nos creemos inmortales y en los cuales –como dicen en un estupendo cuento de Kipling los animales divinos esclavizados por la industria del entretenimiento– se nos recuerda que hemos sido dioses. La vida es también un verano glorioso: dispensa amor, fraternidad, placer, risas y felicidad, pero todo esto es verdadero sólo si es vivido a contraluz de los desastres, las injusticias y los miedos sin nombre en los cuales también es pródiga.&lt;br /&gt;Sí, muchas veces podemos decir, como el Toro o el León de Kipling, que hemos sido dioses y lo recordamos, siempre y cuando no se nos olvide que estamos también bajo el azote del domador.&lt;br /&gt;Elíxir remite a felicidad y esta última no puede ser proclamada, sólo puede ser vivida –o mejor dicho, se puede vivir en ella, pero no poseerla, como algo que se mete al bolsillo–. Si la felicidad y el amor se anuncian triunfalmente, como la adquisición del paquete mayoritario de acciones de una sociedad próspera, se convierten en un farolazo, en una elocuente conferencia sobre la vida en lugar de en la vida. La búsqueda de la felicidad, hasta en su definición, tiene casi siempre algo de doloroso. Lo ha expresado, con una intensidad que difícilmente encuentra igual, naturalmente un griego antiguo, al inicio de la civilización occidental: Herodoto, "El Padre de la Historia",(1) en el primer libro de su obra.&lt;br /&gt;Es una página en la que pienso quizá hasta demasiado seguido, desde hace muchos años, y que para mí está inextricablemente conectada con la felicidad o su ausencia. La leí por primera vez de joven, no directamente en Herodoto, sino en una admirable paráfrasis–comentario de Manara Valgimigli, el gran helenista, en una compilación de sus ensayos titulada La mula di don Abbondio. Encontré el libro en casa; Valgimigli se lo había regalado dedicado –cuando era bibliotecario en la Cassense– a mi tío Virgilio, hermano de mi padre, que fue alcalde de Ravenna y al cual debo quizá en parte mis sentimientos respecto a la unidad italiana y la simpatía por los funcionarios de Trajano, Napoleón o Francisco José.&lt;br /&gt;Más tarde leí la página de Herodoto, pero pienso que fue una fortuna acercarme inicialmente a ella –como a otros grandes libros– a través de una alta y profunda divulgación que facilita la comprensión de un texto sin simplificarlo en modo reductivo. Un aspecto negativo del actual clima cultural es la escasa presencia de una divulgación de este tipo, sustituida a menudo por charlas tanto rebuscadas como simplonas.&lt;br /&gt;Entonces, Herodoto cuenta como Solón, el sabio ateniense, de visita en los dominios de Creso, el riquísimo rey de los lidios, es interrogado por este último sobre quién es, entre todos los hombres que ha conocido o de los que ha oído hablar en sus viajes por los más variados países, el hombre más feliz. Creso espera que Solón le diga que él, por sus grandes riquezas.&lt;br /&gt;Pero Solón nombra a Tello de Atenas, quien en un periodo de prosperidad para su patria había tenido hijos y nietos sanos e inteligentes, todos sobrevivientes, la fortuna más grande de la vida y, finalmente, ya anciano, había corrido a socorrer a su ciudad en peligro y había muerto valientemente en su defensa, dejando un recuerdo honrado por sus paisanos.&lt;br /&gt;En el relato de Herodoto hay plenitud de vida, fundada sobre la armonía entre existencia individual y social, sobre un fuerte sentido de la continuidad que supera a la muerte del particular; la felicidad es dada sobre todo por ese gran Eros que se concreta en el amor por los hijos y los nietos, el amor más grande de todos. Es esta felicidad la que permite afrontar con el rostro descubierto no sólo a los enemigos en batalla, sino a ese peligro más insidioso, parte de la vida misma, de su transcurrir y desvanecerse que tan a menudo parece insensato, lo que arrastra todo a la nada y pone en el corazón un espanto que nos induce a menudo a sentirnos, a cualquier edad, como niños perdidos en el bosque.&lt;br /&gt;Pero, ¿si no se ha tenido aquello que tuvo Tello? No es sencillo ser Tello. Ese batallón de hijos y nietos y esa feliz relación con ellos, que parecerían un don fácilmente otorgable por los dioses, puede tornarse de golpe imposible, enturbiarse y trabarse sin razón. Y cada vez se ha hecho más arduo, para el individuo, sentirse en armonía con su mundo –quizá ignorando las injusticias sobre las cuales se funda– y combatir por él, es decir, no sólo morir sino también matar con la conciencia limpia. ¿Cómo están entonces las cosas, si no es posible –o ya no lo es– ser Tello de Atenas?&lt;br /&gt;Solón tiene otra historia, que narra la suerte más feliz después de la de Tello. Versa sobre los dos hermanos Cleobis y Bitón, hijos de una sacerdotisa de Hera. El día de la fiesta de la diosa, la madre tenía que asistir al templo con un carro para llevar a cabo el sacrificio pero no encontraban a los bueyes, así que los dos hermanos –que sobresalían en las lides atléticas– tomaron el yugo sobre las propias espaldas y jalaron el carro, con la madre y la parafernalia para el rito, durante un largo trayecto, hasta el templo. Después del sacrificio, la madre, conmovida por su piedad, pide a la diosa que los premie concediéndoles la mejor suerte posible que pueda tocar a un ser humano, la diosa promete concederlo. Cleobis y Bitón fueron festejados por el pueblo, participaron encantados en el banquete, en la fiesta, en los juegos y al final de ese día perfecto, mientras el sol se escondía en el cielo griego, se durmieron serenamente en el templo y nunca volvieron a despertar.&lt;br /&gt;Quizá ninguna página contiene con tanta intensidad y relajada y compacta concisión el espíritu griego: su dulzura y su crueldad, la afirmación alegre de la vida y el pesimismo radical, la gracia y la maldición de haber nacido.&lt;br /&gt;En esta fábula, la plenitud de la vida bordea a la nada y la felicidad lleva intrínseca una inefable melancolía. La existencia parece un día perfecto, un cielo alto e incorruptible, una noche que desciende lenta y gloriosa sobre horas de fiesta y de abandono. Pero en esa tersa claridad, como en la luz de ciertos días o en ciertos colores del mar, hay un sesgo doloroso, un absoluto doblemente insostenible. Por un lado está la sensación de que esa perfección podría terminar, que quizá concluirá, y entonces será difícil vivir. Pero por otro esa misma perfección y felicidad son quemantes y quitan la respiración, son dolorosas como la flecha de Apolo y nos hacen sentir discordantes con la vida en plenitud, incapaces no sólo de retener la felicidad sino hasta de mirarla de frente, al igual que no se sostiene la mirada de los dioses.&lt;br /&gt;También algunos momentos de amor parecen una trampa de la vida, que ha hecho nacer la asociación entre amor y muerte –la perdición tristánica, el gran mar de la noche de Calipso–. También esos momentos que contienen la esencia de la vida piden eternidad y son a la vez insostenibles, como si fueran demasiado para las pobres espaldas de los hombres. "¿Cómo volteará Agathe, cómo sonreirá hacia la orilla?", se pregunta Ulrich en El hombre sin atributos de Musil, en aquellos capítulos sobre el "viaje al paraíso" que constituyen una de las más altas representaciones de la perdición amorosa, una felicidad indisoluble del horizonte marino en la que tiene lugar, pero tan intensa que los dos amantes no logran soportarla, de suerte que regresan a la vulgaridad, al flirt sin encanto y sin herida, a las ocupaciones y a las horas que se escurren en la nada pero que, no siendo nada, no acarrean dolor al desvanecerse.&lt;br /&gt;La diosa hace morir a Cleobis y a Bitón no sólo porque, después de un día pleno, hubieran sufrido demasiado viviendo otros diferentes sino también porque ni siquiera habrían podido hacerle frente a muchos días como ése. Cierto, ese día no pasa nada excepcional, ninguna aventura extraordinaria, ningún éxtasis particular; sólo horas serenas, juegos, amistad, abandono. Pero Solón –o por él, Herodoto– sabe que la felicidad consiste en estas cosas aparentemente pequeñas y diarias, cuando la magia de una atmósfera, de una situación, de una concordia las une en un encanto irrepetible, en el que todo se tiene y una mirada, una risa, una complicidad, una correspondencia misteriosa entre un color del mar y el timbre de una voz contienen y dicen la esencia del vivir. Y cuando una constelación tal termina –se trate de una historia de amor o de dos días de feliz vagabundeo– es siempre una muerte. Y, al menos por un instante, puede fácilmente envidiarse la suerte de Cleobis y Bitón, temer aquello que podrá venir después.&lt;br /&gt;Para Solón, sin embargo, Cleobis y Bitón tienen el segundo lugar: el primero le toca a Tello, es decir, a quien es capaz de insertar en la continuidad de la vida también todas las muertes, las separaciones, las pérdidas, las disgregaciones que la deshacen incesantemente. Si no se tiene esta fuerza de Tello, quizá sea mejor terminar como los dos hermanos, ignorantes de ese continuo deshilacharse de la existencia. Quizá es pobre quien no ha deseado realmente, al menos una vez, la suerte de Cleobis y Bitón, porque no ha tenido la experiencia de sentirse en el corazón de la vida. Pero si Tello no se hubiera despertado después de alguno de sus grandes días, no habrían nacido algunos de sus hijos y nietos, y él no sería Tello de Atenas, desde hace siglos el símbolo de la felicidad según el genio griego que, sin embargo, en otra ocasión ha proclamado, por boca de Sileno Marcias, que la mejor suerte, para los hombres, es no nacer o regresar lo más rápido posible por donde venimos.&lt;br /&gt;Los tres felices de Solón tienen una ventaja sobre nosotros: ni Tello ni los hermanos conocen el destino del otro y su verdad. Tello puede ser feliz y honrar a los dioses porque sabe que su recompensa más alta puede ser no su suerte, sino la de los dos hermanos; éstos no tienen siquiera el tiempo de enfrentarse a la madurez y al éxito o al fracaso de la vida. Quien, sin embargo, ya sea por culpa o mérito de Herodoto, tenga una gran confusión en la cabeza sobre qué es la felicidad, no puede remitirse a ningún médico de familia para que le recete un buen elixir o reconstituyente que le esclarezca y fortalezca las ideas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;______________________&lt;br /&gt;Nota&lt;br /&gt;1 Algunos estudiosos consideran a Herodoto (485–420 a.C.) padre de la historiografía y dan el título de Padre de la historia a Hesiodo (735 a.C.).&lt;br /&gt;______________________&lt;br /&gt;Traducción: Carlos Vidali Rebolledo.&lt;br /&gt;Publicado en el Corriere della Sera, 15 de agosto, 1999. Tomado del sitio &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.ddooss.org/"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffffff;"&gt;www.ddooss.org&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffffff;"&gt;, de la Asociación de Amigos de la Cultura de Valladolid.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffffff;"&gt;Quien aparece en la fotografía tomando café es Claudio Magris.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-6014043799302677262?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/6014043799302677262/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=6014043799302677262&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/6014043799302677262'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/6014043799302677262'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2007/11/sobre-la-felicidad.html' title='SOBRE LA FELICIDAD'/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Ry7lm0Af-FI/AAAAAAAAAyk/WAs38BTFQ_c/s72-c/(14)+Espantarle+las+tristezas+a+la+gente.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-6255638550314639519</id><published>2007-11-02T05:56:00.001-07:00</published><updated>2008-12-11T11:36:20.827-08:00</updated><title type='text'>LA FLOR DE LA ARTEMISA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;En los días en que estuvimos en Besançon, Francia, la profesora Judith Alvarado-Migeot nos mostró la flor de la Artemisa, a la que cantó el poeta Gerard de Nerval.Por fortuna, pudimos retratar a una de ellas. Es la que antecede al poema que reproducimos, gracias a la amabilidad de Judith, quien no sólo se tomó el trabajo de enviárnoslo sino también el de traducirlo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RysfEUAf-DI/AAAAAAAAAyU/WjLF9FoZjVM/s1600-h/100_1612.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5128226759642183730" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RysfEUAf-DI/AAAAAAAAAyU/WjLF9FoZjVM/s320/100_1612.JPG" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;ARTEMIS&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Gérard de Nerval&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff99ff;"&gt;La treceava vuelve... Y es aún la primera;&lt;br /&gt;y es todavía la única, —o el único momento;&lt;br /&gt;pues, eres tú reina, ¡oh tú! ¿la primera o la última?&lt;br /&gt;Eres tú, rey ¿el único o el amante postrero?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ama a quien te amó de la cuna a la tumba;&lt;br /&gt;Aquella que sólo amé me ama aún tiernamente!&lt;br /&gt;Es la muerte —o la muerta... ¡Oh delicia! ¡Oh tormento!&lt;br /&gt;La rosa que sostiene no es rosa, es Malvarrosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santa napolitana a las manos de fuego,&lt;br /&gt;rosa de corola violeta, flor de la santa Gúdula:&lt;br /&gt;encontraste tu cruz en los cielos desiertos ?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Que caigan, Rosas blancas! que insultan a mis dioses,&lt;br /&gt;que caigan, fantasmas blancos, de vuestro cielo ardiente:&lt;br /&gt;— La santa del abismo es más santa a mis ojos!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;_____________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Ryse60Af-CI/AAAAAAAAAyM/BLtVRAcwRGc/s1600-h/Gerard+de+Nerval.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5128226596433426466" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="261" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Ryse60Af-CI/AAAAAAAAAyM/BLtVRAcwRGc/s320/Gerard+de+Nerval.jpg" width="209" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Gerard de Nerval&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;span style="color:#ffff00;"&gt;es el pseudónimo de Gérard Labrunie (1808-1855), escritor simbolista francés. Su uso de los sueños y las fantasías para mostrar la interrelación de los mundos reales y sobrenaturales tuvo cierta influencia en el surrealismo. En sus escritos, refleja sus propias experiencias y sueños, revelando las visiones y fantasías que amenazaban constantemente su cordura, como en &lt;strong&gt;Aurelia&lt;/strong&gt; (1853), que aborda los temas del amor perdido y la salvación religiosa. Los relatos incluidos en &lt;strong&gt;Las hijas del fuego&lt;/strong&gt; (1854), entre los que destaca &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Silvia&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, son extrañas reminiscencias de la juventud y la belleza perdidas. Los sonetos agrupados en &lt;strong&gt;Las quimeras&lt;/strong&gt; (1854) están dominados por la desesperación, ya que Nerval sufría una profunda depresión, que le condujo al suicidio un año después de publicar esos poemas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;_____________________&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;Información tomada del sitio &lt;strong&gt;El poder de la palabra&lt;/strong&gt;, página web dedicada a la prosa poética.&lt;br /&gt;La traducción del poema, como señalamos arriba, fue realizada por la profesora &lt;strong&gt;Judith Alvarado-Migeot&lt;/strong&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-6255638550314639519?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/6255638550314639519/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=6255638550314639519&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/6255638550314639519'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/6255638550314639519'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2007/11/la-flor-de-la-artemisa.html' title='LA FLOR DE LA ARTEMISA'/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RysfEUAf-DI/AAAAAAAAAyU/WjLF9FoZjVM/s72-c/100_1612.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-6958878544443765492</id><published>2007-10-05T11:45:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T11:36:21.220-08:00</updated><title type='text'>DE VUELTA EN VALENCIA, VENEZUELA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffcc00;"&gt;Para esta edición elegí uno de los textos narrativos que aparecerán, próximamente, en Editorial Alfaguara, reunidos bajo el título &lt;strong&gt;Papá, el escritor&lt;/strong&gt;. El cuento lleva por nombre "Un ladrón en Central Park".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffcc00;"&gt;A continuación, incluyo unos consejos para escribir del escritor ruso Anton Chejov. Debo señalar que estoy de acuerdo con la mayoría de tales consejos, pero no con todos. Los publico tal como los leí, para aprovechamiento de los lectores de este espacio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;______________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;UN LADRÓN EN CENTRAL PARK&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RwaIPW0TXII/AAAAAAAAAyE/0Wm0MHo_FWk/s1600-h/Corriendo+por+Central+Park.jpg"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5117927823957515394" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RwaIPW0TXII/AAAAAAAAAyE/0Wm0MHo_FWk/s320/Corriendo+por+Central+Park.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;Antes, cuando ir a Nueva York no parecía peligroso, papá fue a la Universidad de Columbia a dar tres conferencias sobre literatura venezolana (creo).&lt;br /&gt;Papá es un escritor muy conocido. No sólo escribe libros sino también artículos para periódicos y revistas, ponencias y libretos para la radio, la televisión y el cine.&lt;br /&gt;En la red, hay una página con sus cuentos que visita mucha gente. En la portada de esta página, papá está en Machu Picchu.&lt;br /&gt;A mí no me gusta esa foto –aunque la tomé yo–, porque, cuando la hicimos, hace más o menos un año, él estaba gordo. No gordo ballena, ni gordo elefante y ni siquiera gordo hipopótamo. Simplemente gordo, con la barriga sobresaliendo de su persona, como si se hubiera tragado el melón más grande del mundo.&lt;br /&gt;Ahora no, ahora está en la línea y se parece más a él, a la idea que, desde pequeña, tengo de él.&lt;br /&gt;Ya tiene varios meses así y hasta parece más joven. Yo creía que estaba enamorado, que tenía novia nueva, pero no. Ha bajado de peso porque ha querido hacerlo, no para gustarle a alguien.&lt;br /&gt;Porque eso tiene él: cuando alguien le gusta, se pone pepito y hasta limpia los zapatos cada vez que va a salir. Uno lo ve peinadito y arregladito y puede jurarlo: está enamorado.&lt;br /&gt;Desde que murió mamá, hace ocho años, se ha enamorado varias veces. Ninguna en serio, aunque durante unos días y a toda hora parece que fuera a sacar la cédula de identidad o viviera en una embajada.&lt;br /&gt;Una noche, hace como dos o tres meses, cuando llegó a casa de dar clases en la universidad, le dije:&lt;br /&gt;–¡Eso, papi, estás en la línea!&lt;br /&gt;–Yo nunca he dejado de estar en la línea –contestó–. Lo que pasa es que antes estaba en la línea curva.&lt;br /&gt;Le encanta hacer chistes. Chistes malos como ese. Yo le pongo cara de jabalí con dolor de muelas cada vez que lo hace, pero no escarmienta (¡él se aprovecha de que uno lo quiere mucho para soltar cada cosa!).&lt;br /&gt;Y, hablando de querer, como además de escritor y profesor universitario, papá escribe en un diario, tiene mucha gente que lo quiere y lo admira.&lt;br /&gt;No sé cuántas personas lo leen pero tiene muchísimos lectores y es muy querido por la mayoría de ellos. Todas las noches pasa dos o tres horas contestando su correo electrónico. Casi todas las cartas que le envían son cariñosas y de apoyo. Pero también las hay odiosas y hasta amenazantes.&lt;br /&gt;Dos de ellas no sólo lo han amenazado a él, sino también a mí. Esas dos las guardo en mi disco duro (quiero decir, en el de la compu). Una de ellas venía de una dirección electrónica que, según averiguó papá, sólo se abrió para mandar una carta que terminaba así:&lt;br /&gt;“Cuide lo que dice en sus escritos. Tenemos vigilada su casa, conocemos todos sus movimientos y los de su hija”.&lt;br /&gt;La otra, horriblemente redactada, parecía venir, como él dijo, de un aprendiz de gánster. Después de amenazarlo con “un acsidente”, decía:&lt;br /&gt;“Recuerdese que tiene una hija y que ella tanbien sera viptima”.&lt;br /&gt;Uno ve eso en películas o lo lee en un libro y le parece exagerado o estúpido y ni siquiera le pone atención. Pero es terrible leerlo en un correo que le mandan a tu padre.&lt;br /&gt;Papá me mostró la segunda uno o dos días después de que le llegó, pero de la primera no me dijo nada. No me lo dijo pero yo me enteré igual porque lo oí hablando por teléfono con el director de &lt;strong&gt;El Diario&lt;/strong&gt;, el periódico donde escribe.&lt;br /&gt;Como se metió en su cuarto a hablar –y eso sólo lo hace cuando tiene alguna novia–, yo dejé de ver la televisión y me fui al baño para escuchar lo que decía (las ventanas de su cuarto y la del baño tienen un efecto acústico que hace que se escuche clarito en un lugar lo que se dice en el otro), y oí suficiente como para asustarme.&lt;br /&gt;(Papi, no pongas esa cara: esto no lo hago siempre. Lo hice esa vez para averiguar si habías adelgazado porque tenías novia).&lt;br /&gt;Más tarde, cuando papá estaba respondiendo su correo electrónico, en un momento en que se apartó de la computadora para atender una llamada, yo entré rapidito a su estudio y reenvié la carta a mi propio buzón electrónico (¡sí papi, lo hice para leerlo! ¡Pero tú tienes la culpa, porque debiste mostrármela!).&lt;br /&gt;Al día siguiente, mientras almorzábamos, le hablé de la carta.&lt;br /&gt;–¿Cómo te enteraste de eso? –preguntó.&lt;br /&gt;–Por casualidad –respondí.&lt;br /&gt;–Aunque todo lo sabes por casualidad, te voy a recomendar para que trabajes en la CIA, en el KGB o en el Servicio Secreto de Su Majestad –bromeó.&lt;br /&gt;De todas maneras, charlamos sobre el peligro que corríamos, si la amenaza era de verdad, y tomamos algunas precauciones.&lt;br /&gt;Papá compró dos paralizers, para rociar a cualquiera que nos atacara; cuando entrábamos o salíamos del edificio lo llevábamos en la mano.&lt;br /&gt;Cada vez que salíamos, cargábamos con nosotros el teléfono móvil, con la expresión S.O.S., preparada para ser enviada como mensaje al instante.&lt;br /&gt;Nos mandábamos mensajes de texto cada tres horas, para saber que estábamos bien, y pusimos una cerradura adicional en la puerta del apartamento.&lt;br /&gt;–¡Qué ironía –le dijo papá al cerrajero, mientras éste trabajaba–: ponemos cerraduras y más cerraduras, rejas y más rejas, y vigilantes y más vigilantes, para que los delincuentes no entren a robarnos, y quienes ahora estamos prisioneros somos nosotros!&lt;br /&gt;–Sí –le contestó el cerrajero, hablando como en una serie de dibujos animados japonesa–, mientras los decentes estamos presos, los maleantes se han apoderado de la calle.&lt;br /&gt;Estuvimos paranoicos más de una semana.&lt;br /&gt;Después, papá dijo que no podíamos seguir como el gobierno de los Estados Unidos tiene a su gente, con miedo de vivir, y bajamos la guardia.&lt;br /&gt;–Una cosa es ser precavido –agregó–, y otra ser miedoso.&lt;br /&gt;Carmela, la profe de Castellano y Literatura que tuve el año pasado en séptimo, dice que papá es un columnista muy valiente, porque no sólo denuncia las cosas malas que hace el gobierno, sino también las que hace la oposición.&lt;br /&gt;–Pero tu papi –dice, coquetamente–, tiene algo muy bueno que lo diferencia de los demás columnistas y es que siempre sugiere soluciones y propone salidas a lo que denuncia.&lt;br /&gt;Cada vez que la profe Carmela ve a papá se derrite. El día en que él va a pagar la mensualidad, ella ronda por la administración hasta que lo ve y le habla.&lt;br /&gt;–¿Cómo está usted? –lo saluda muy formalmente, pero yo sé que le gustaría declarársele, saltarle encima a besarlo y todo eso. ¡Se le ve a kilómetros! (Cleo dice que, un día de éstos, la profe amanece en mi casa y papá me la presenta como mi nueva mamá).&lt;br /&gt;Papá le contesta con mucha educación y, como es tan despistado, no se da cuenta del efecto que causa en ella.&lt;br /&gt;–¡Eso, papi, la profe Carmela te está echando los perros! –le dije el otro día.&lt;br /&gt;–La profe Carmela… ¿cuál de tus profesoras es la profe Carmela?&lt;br /&gt;–¡Ah, sí, te vas a hacer el loco! ¡La profe Carmela es la rubia delgadita que se vuelve mantequilla cada vez que te ve!&lt;br /&gt;–Yo no he visto que se vuelva mantequilla –rechaza.&lt;br /&gt;–¡Ah, ¿viste que sí sabes quién es?!&lt;br /&gt;Ya la profe Carmela no me da clases, pero cada dos o tres días, en los recreos, se me acerca y me pregunta por papá. A veces le manda un papelito y, hasta dónde sé, lo ha llamado varias veces por teléfono.&lt;br /&gt;Ella es buena persona y no me molestaría que se convirtiera en mi nueva mami. Pero creo que a papá no le gusta.&lt;br /&gt;Y, hablando de papá y volviendo a lo que él escribe (cuando él leyó este cuento, me dijo que esta frase no le gustaba, porque en ella había dos gerundios seguidos), he visto que él denuncia alguno de los problemas que tiene el país y, con frecuencia, las personas que se sienten afectadas por lo que él dice le contestan.&lt;br /&gt;A veces lo hacen en otro artículo, a veces en una entrevista que les hace algún periodista y a veces en un aviso pagado de media página o de página entera, en &lt;strong&gt;El Diario&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Él responde a lo que le contestan, después le vuelven a contestar, y así siguen, armando lo que en los periódicos llaman una polémica.&lt;br /&gt;Yo pensaba antes que estas polémicas no le gustaban a nadie pero resulta que no es así: le encantan a los lectores y, especialmente, a los dueños de &lt;strong&gt;El Diario&lt;/strong&gt;, porque así venden más periódicos.&lt;br /&gt;Hay otra razón por la que papá también es querido y odiado todos los años por miles de personas a la vez.&lt;br /&gt;Ocurre que dos de sus libros se leen obligatoriamente en octavo año –el que yo estoy empezando a cursar ahora, así que pronto me tocará volver a leerlos–: su novela &lt;strong&gt;Espejo de barro&lt;/strong&gt; y su libro de cuentos &lt;strong&gt;El zoo urbano&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Cuando llega el tiempo en que las profesoras los mandan a leer, decenas de miles de estudiantes se comerían vivo a papá si lo tuvieran al frente.&lt;br /&gt;El año pasado, Federico, uno que ahora está en noveno, se enojó conmigo cuando supo que yo era hija del autor del libro que, según él, le impediría salir de su casa el siguiente fin de semana.&lt;br /&gt;–¡Si tu papá no escribiera esas porquerías, nosotros no tendríamos que estar leyéndolas! –me gritó en el pasillo del segundo piso del colegio.&lt;br /&gt;–¡Porquería eres tú –le respondí–, y te molestas cuando te mandan a leer algo en clases, simplemente porque no sabes leer! ¡Qué digo leer, tú ni siquiera sabes deletrear mamá!&lt;br /&gt;Estoy segura de que, si no fuera mujer, me habría pegado. Levantó la mano y todo.&lt;br /&gt;–¡Pégame, pues! –lo reté–. ¡Atrévete a pegarme!&lt;br /&gt;Él no me pegó pero sí lo hizo Candelaria, su hermana, más o menos media hora después. Yo también le di a ella dos cuadernazos y un librazo, antes de que nos separaran (por cierto, le pegué en la cabeza con el libro de geografía, ¡que pesa como una ballena peluda!).&lt;br /&gt;A las dos nos llamaron la atención y todavía no me explico cómo no citaron a nuestros representantes.&lt;br /&gt;Margarita opina que debió ser porque a los del colegio les dio pena llamar a papá y decirle que su hija se había peleado con otra estudiante por defenderlo.&lt;br /&gt;Con eso de sus libros que mandan a leer todos los años también me han pasado otras cosas, pero ninguna como la anterior.&lt;br /&gt;Lo más que habían hecho era mirarme feo durante varios días o, disimuladamente, ponerme el pie en la entrada al comedor para hacerme una zancadilla o escribir en pizarrones cosas como “Natalia, cómete los libros de tu papá antes de que los publique”; “!Muerte a los escritores y a sus hijas!” y “Natalia, mi amor, hazme el trabajo de literatura”.&lt;br /&gt;En esos días, se me acercan muchos estudiantes a preguntarme qué quiso decir con tal o cual frase; en qué se inspiró para escribir la novela o éste o aquel cuento; que si es verdad lo que él cuenta en esos libros; que cuál de los personajes soy yo y cuál es él, y cosas así.&lt;br /&gt;Algunos hasta me piden que le lleve su trabajo a papá para que él lo revise, antes de entregárselo a la profesora. O me piden que lo revise yo, como si fuera experta en el asunto.&lt;br /&gt;A la mayoría de los estudiantes que leen &lt;strong&gt;Espejo de barro&lt;/strong&gt; o &lt;strong&gt;El zoo urbano&lt;/strong&gt; –o los dos–, esos libros les gustan. Muchas veces me han pedido que lo felicite por escribir tan bien o que le dé las gracias por hacerlos pasar un buen rato.&lt;br /&gt;Pero todavía lo detestan –y bastante–, aquellos estudiantes a los que los libros no le gustaron y aún así tienen escribir un trabajo, hacer una exposición en su salón o presentar un examen.&lt;br /&gt;–La literatura no debería estudiarse en los colegios –dice papá y yo creo que tiene razón–, porque se agarra un libro, se le asesina y después se le hace una autopsia: que si cuántos personajes tiene, en qué ambientes se mueven esos personajes, y toneladas de cosas así. Muchos profesores se preguntan por qué a los estudiantes el libro les parece muerto y, sin duda alguna, es por eso: porque al libro se le roba la vida. Lo que debería enseñarse es a disfrutar cada libro, a leerlo como si nos asomáramos a otras vidas que, en cualquier momento, pudieran ser las nuestras.&lt;br /&gt;Así habla papá cuando se inspira.&lt;br /&gt;Pero, ahora que me acuerdo, no era a nada de lo anterior a lo que me quería referir. Empecé contando que él fue a Nueva York a dar tres conferencias en la Universidad de Columbia (como ya dije, no estoy segura, pero me parece que eran sobre literatura venezolana) y me puse a hablar de otras cosas.&lt;br /&gt;Tengo esa mala costumbre.&lt;br /&gt;Precisamente por eso –y por mi cabello color oro viejo–, papá me llama &lt;strong&gt;La Rama Dorada&lt;/strong&gt;, como un libro de un señor que se llamaba James George Frazer.&lt;br /&gt;–Siempre andas por las ramas –me dice.&lt;br /&gt;–Pero la rama no anda por ella misma –le repliqué una vez–. Si anduviera por las ramas, deberías llamarme La Hormiga Dorada.&lt;br /&gt;–¡Ya empezaste con tus refutaciones de bolsillo! –soltó, antes de huir a su estudio.&lt;br /&gt;Regresando a lo que empecé a contar, por esos días en que fue a Nueva York, papá estaba medio loco, terminando una novela que debía entregar a una editorial española y preparando dos cursos para la Universidad Simón Bolívar, donde trabaja: uno sobre la historia del cuento en el mundo y otro sobre los cuentos de Julio Cortázar y Jorge Luis Borges, dos escritores argentinos que él admira más que a nadie.&lt;br /&gt;Como a papá le gusta correr por las calles para mantenerse en forma, antes de su viaje a Nueva York, planeó hacerlo por Central Park.&lt;br /&gt;Juntos leímos en una de las enciclopedias que hay en casa que el parque tiene 3.400 metros de largo (no decía nada de su anchura).&lt;br /&gt;Por eso, tan pronto llegó al hotel, se preparó para recorrerlo por fuera. Al día siguiente, haría el recorrido por su interior.&lt;br /&gt;No le importó que ya empezaba a oscurecer, ni que las calles estaban llenas de gente que regresaba a sus casas desde sus trabajos, ni que había miles de carros echando humo y algunos sonando sus bocinas, porque casi no se movían, atascados en el tráfico.&lt;br /&gt;Cuando el recepcionista del hotel donde lo vio salir con sus zapatos deportivos, su sudadera y una botella de agua mineral metida en una cartuchera, como si fuera una pistola, le preguntó por dónde pensaba correr.&lt;br /&gt;–Por Central Park –contestó papá, entusiasmado.&lt;br /&gt;El recepcionista le advirtió que, en algunos lugares del parque, era muy peligroso correr por la noche.&lt;br /&gt;–Hay muchos sectores mal iluminados, perfectos para que lo embosque un ladrón.&lt;br /&gt;Papá agradeció la advertencia, pero no le hizo caso. Igual salió a dar su vuelta completa alrededor de Central Park.&lt;br /&gt;Como a los quince minutos de haber salido y precisamente en un paraje poco iluminado, papá tropezó con un hombre que también iba trajeado como un corredor.&lt;br /&gt;Papá le pidió disculpas en inglés (“Excuse me”), pero el hombre no le respondió. O tal vez sí, pero papá dice que él no lo escuchó.&lt;br /&gt;Más o menos cien metros adelante, papá tuvo un presentimiento y revisó los bolsillos de su sudadera. Se asustó al descubrir que le faltaban su billetera y su pasaporte.&lt;br /&gt;–¡Qué ladrón tan fino! –dijo en voz alta, admirado de que, en un momentico, que fue lo que duró el tropezón, el hombre que también iba vestido de corredor le hubiera quitado esas dos cosas. Luego siguió hablando en voz alta con admiración–. ¡Qué manos tiene ese tipo: no sentí nada! ¡Deberían darle el campeonato mundial de los carteristas!&lt;br /&gt;En un primer momento, papá no supo qué hacer pero, cuando comprendió el tamaño de su tragedia –estar indocumentado y sin dinero en los Estados Unidos–, decidió rehacer el camino y ver si encontraba de nuevo al falso corredor.&lt;br /&gt;Tuvo suerte: cuatrocientos o quinientos metros más adelante, volvió a verlo.&lt;br /&gt;Papá aceleró sus pasos y lo alcanzó. Cuando estuvo a su lado, le exigió en inglés y en español que le entregara su billetera y su pasaporte.&lt;br /&gt;Asombrado de ver de nuevo a papá, el hombre trató de escapar, pero ya iba tan cansado que no pudo.&lt;br /&gt;Papá insistió y volvió a pedirle la billetera y el pasaporte, pero el supuesto corredor se negó a dárselos.&lt;br /&gt;Entonces papá lo agarró por la sudadera y, después de darle dos golpes –uno en el estómago y otro en la cara–, el hombre cayó al suelo.&lt;br /&gt;Papá no perdió tiempo y, aprovechando que el ladrón estaba caído, tomó la billetera y el pasaporte de los bolsillos traseros de los pantalones.&lt;br /&gt;En el momento en que papá se marchaba, el ladrón se incorporó y echó a correr en dirección contraria, llamando a gritos a la policía.&lt;br /&gt;Papá regresó al hotel pensando en la desfachatez de ese hombre que, después de robarlo, se había atrevido a llamar a la policía.&lt;br /&gt;–Menos mal que no apareció ningún agente –pensó–, si no, quién sabe qué hubiera ocurrido. Con esa caradura, no me extrañaría que buscara demandarme después.&lt;br /&gt;No quiso detenerse a conversar con el recepcionista del hotel que le hizo la advertencia y por eso sólo contestó “fine”, cuando aquél le preguntó cómo le había ido. Además, estaba cansado, no tanto por la carrera sino por el mal rato.&lt;br /&gt;Papá entró a su habitación y encendió las luces.&lt;br /&gt;Lo primero que hizo –por eso insisto en que es coqueto–, fue revisarse en el espejo del baño, a ver si tenía alguna señal de la pelea.&lt;br /&gt;Al comprobar que no, salió del baño y, mientras se desvestía para entrar en la ducha, se dirigió a la cama.&lt;br /&gt;Entonces, cuando fue a colocar la billetera y el pasaporte en la mesita de noche, se dio cuenta –con horror–, de que allí estaban los suyos, tanto su billetera como su pasaporte.&lt;br /&gt;Según los documentos que dormían en la billetera que papá tenía en sus manos, el otro corredor era un ejecutivo egipcio que se hallaba en viaje de negocios en Nueva York y estaba alojado en un pequeño hotel al norte de Manhattan. Como estaba afiliado a un club de trotadores de Alejandría, papá supo que el ejecutivo era, como él, alguien que salía a la calle a correr para mantenerse en forma.&lt;br /&gt;Esa misma noche y, anónimamente, papá devolvió la billetera –con dos billetes de cien dólares y tres de veinte que había en ella–, y el pasaporte, junto a una nota en la que decía haberlos hallado en una de las calles que bordean a Central Park.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;_______________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;CONSEJOS PARA ESCRIBIR&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Antón Chejov&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RwaIGW0TXHI/AAAAAAAAAx8/D_djGf9eMJE/s1600-h/Anton+Chejov.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5117927669338692722" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RwaIGW0TXHI/AAAAAAAAAx8/D_djGf9eMJE/s320/Anton+Chejov.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Cuando escribo, no tengo la impresión de que mis historias sean tristes. En cualquier caso, cuando trabajo estoy siempre de buen humor. Cuanto más alegre es mi vida, más sombríos son los relatos que escribo.&lt;br /&gt;No pulir, no limar demasiado. Hay que ser desmañado y audaz. La brevedad es hermana del talento.&lt;br /&gt;Lo he visto todo. No obstante, ahora no se trata de lo que he visto sino de cómo lo he visto.&lt;br /&gt;Es extraño: ahora tengo la manía de la brevedad: nada de lo que leo, mío o ajeno, me parece lo bastante breve.&lt;br /&gt;Cuando escribo, confío plenamente en que el lector añadirá por su cuenta los elementos subjetivos que faltan al cuento.&lt;br /&gt;Es más fácil escribir de Sócrates que de una señorita o de una cocinera.&lt;br /&gt;Te aconsejo: 1) ninguna monserga de carácter político, social, económico; 2) objetividad absoluta; 3) veracidad en la pintura de los personajes y de las cosas; 4) máxima concisión; 5) audacia y originalidad: rechaza todo lo convencional; 6) espontaneidad.&lt;br /&gt;Nunca se debe mentir. El arte tiene esta grandeza particular: no tolera la mentira. Se puede mentir en el amor, en la política, en la medicina, se puede engañar a la gente e incluso a Dios, pero en el arte no se puede mentir.&lt;br /&gt;Nada es más fácil que describir autoridades antipáticas. Al lector le gusta, pero sólo al más insoportable, al más mediocre de los lectores. Dios te guarde de los lugares comunes. Lo mejor de todo es no describir el estado de ánimo de los personajes. Hay que tratar de que se desprenda de sus propias acciones. No publiques hasta estar seguro de que tus personajes están vivos y de que no pecas contra la realidad.&lt;br /&gt;Escribir para los críticos tiene tanto sentido como darle a oler flores a una persona resfriada.&lt;br /&gt;No seamos charlatanes y digamos con franqueza que, en este mundo, no se entiende nada. Sólo los charlatanes y los imbéciles creen comprenderlo todo.&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;______________________&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;&lt;strong&gt;Anton Chejov&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="color:#ffffff;"&gt;(1860-1904) dramaturgo y cuentista ruso, uno de los más sobresalientes representantes de la escuela realista. Consejos extraídos de &lt;strong&gt;Sin trama y sin final: 99 consejos para escritores&lt;/strong&gt;, de Piero Brunello.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-6958878544443765492?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/6958878544443765492/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=6958878544443765492&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/6958878544443765492'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/6958878544443765492'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2007/10/de-vuelta-en-valencia-venezuela.html' title='DE VUELTA EN VALENCIA, VENEZUELA'/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RwaIPW0TXII/AAAAAAAAAyE/0Wm0MHo_FWk/s72-c/Corriendo+por+Central+Park.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-925135738051322640</id><published>2007-10-05T11:36:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T11:36:21.443-08:00</updated><title type='text'>DESDE BESANCON</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffff00;"&gt;En este número que publico desde Beçanson, Francia, incluyo tres poemas en prosa inéditos de un libro que trabajo actualmente, en cámara lenta. Cada uno de estos poemas ha nacido de una imagen entrevista en la noche. De allí que les llame Nocturnos. Pretenden resolverse en tres frases, como el haikú, pero sin límite de palabras o de espacio.&lt;br /&gt;El blog lo completa "Construcción", un poema-canción del notable cantautor brasileño Chico Buarque. Aunque es muy conocido, descubrí en días pasados que no lo es tanto por quienes tienen menos de treinta años. En Internet deben hallarse las versiones cantadas por el autor en portugués (original) y en español.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;_____________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;TRES POEMAS&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;Nocturno No. 1&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;Nubes de silencio llueven soledades. El candil oscurece mis pensamientos. Apenas comienza la noche.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;Nocturno No. 2&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;La calle se tizna de azul. Tímidamente, roza el negro. El neón es una luna delgada que acaricia los pasos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;Nocturno No. 3&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;Un ángel con las alas chamuscadas recorre el infierno. Anda en busca del amor. Sólo ve rostros de humo, almas en espiral circunvolando las llamas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;___________________________&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;CONSTRUCCIÓN&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Chico Buarque&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RwaFWW0TXGI/AAAAAAAAAx0/l0vImp2pSPA/s1600-h/20061213161352.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5117924645681716322" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="252" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RwaFWW0TXGI/AAAAAAAAAx0/l0vImp2pSPA/s320/20061213161352.jpg" width="172" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffcc33;"&gt;Amó aquella vez como si fuese última,&lt;br /&gt;besó a su mujer como si fuese última,&lt;br /&gt;y a cada hijo suyo cual si fuese el único,&lt;br /&gt;y atravesó la calle con su paso tímido.&lt;br /&gt;Subió a la construcción como si fuese máquina,&lt;br /&gt;alzó en el balcón cuatro paredes sólidas,&lt;br /&gt;ladrillo con ladrillo en un diseño mágico,&lt;br /&gt;sus ojos embotados de cemento y lágrima.&lt;br /&gt;Sentóse a descansar como si fuese sábado,&lt;br /&gt;comió su pobre arroz como si fuese un príncipe,&lt;br /&gt;bebió y sollozó como si fuese un náufrago,&lt;br /&gt;danzó y se rió como si oyese música&lt;br /&gt;y tropezó en el cielo con su paso alcohólico.&lt;br /&gt;Y flotó por el aire cual si fuese un pájaro,&lt;br /&gt;y terminó en el suelo como un bulto fláccido,&lt;br /&gt;y agonizó en el medio del paseo público.&lt;br /&gt;Murió a contramano entorpeciendo el tránsito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amó aquella vez como si fuese el último,&lt;br /&gt;besó a su mujer como si fuese única,&lt;br /&gt;y a cada hijo suyo cual si fuese el pródigo,&lt;br /&gt;y atravesó la calle con su paso alcohólico.&lt;br /&gt;Subió a la construcción como si fuese sólida,&lt;br /&gt;alzó en el balcón cuatro paredes mágicas,&lt;br /&gt;ladrillo con ladrillo en un diseño lógico,&lt;br /&gt;sus ojos embotados de cemento y tránsito.&lt;br /&gt;Sentóse a descansar como si fuese un príncipe,&lt;br /&gt;comió su pobre arroz como si fuese el máximo,&lt;br /&gt;bebió y sollozó como si fuese máquina,&lt;br /&gt;danzó y se rió como si fuese el próximo&lt;br /&gt;y tropezó en el cielo cual si oyese música.&lt;br /&gt;Y flotó por el aire cual si fuese sábado,&lt;br /&gt;y terminó en el suelo como un bulto tímido,&lt;br /&gt;agonizó en el medio del paseo náufrago.&lt;br /&gt;Murió a contramano entorpeciendo el público.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amó aquella vez como si fuese máquina,&lt;br /&gt;besó a su mujer como si fuese lógico,&lt;br /&gt;alzó en el balcón cuatro paredes fláccidas,&lt;br /&gt;Sentóse a descansar como si fuese un pájaro,&lt;br /&gt;Y flotó en el aire cual si fuese un príncipe,&lt;br /&gt;Y terminó en el suelo como un bulto alcohólico.&lt;br /&gt;Murió a contramano entorpeciendo el sábado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;______________________&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;Imagen:Chico Buarque, en el Palácio de las Artes, Belo Horizonte, el 9 de diciembre de 2006. Tomada por Sylvio Coutinho.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-925135738051322640?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/925135738051322640/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=925135738051322640&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/925135738051322640'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/925135738051322640'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2007/10/desde-beanson.html' title='DESDE BESANCON'/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RwaFWW0TXGI/AAAAAAAAAx0/l0vImp2pSPA/s72-c/20061213161352.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-6139392999012695</id><published>2007-10-05T10:59:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T11:36:22.080-08:00</updated><title type='text'>DESDE FRANCFURT</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Este número de Caravasar lo publico desde la ciudad alemana de Francfurt, donde me encuentro en calidad de invitado de la Feria Internacional del Libro.&lt;br /&gt;Además del texto en el que doy cuenta del secreto de la genialidad por parte de dos grandes artistas, incluyo uno de los cuentos de Jorge Luís Borges que más me gustan: "La rosa de Paracelso".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;______________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;LA GENIALIDAD CONSISTE&lt;br /&gt;EN HACER FÁCIL LO DIFÍCIL &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;Quienes no somos geniales, vivimos preguntándonos cómo es que algunas personas tienen el don de realizar una labor artística, deportiva o de otra índole, con absoluta naturalidad y sencillez.&lt;br /&gt;De allí que, en las entrevistas a grandes personalidades, nunca falte una pregunta de cuya respuesta se espera la revelación de un secreto que nos permita ser más de lo que nos resignamos a ser.&lt;br /&gt;En mis búsquedas de este tipo en libros y en la red, me topé con dos de estas respuestas, debidas a dos genios en sus respectivas especialidades: Johann Sebastián Bach, en la música, y a Vaslav Nijinsky en la danza.&lt;br /&gt;Ambos coincidieron en señalar que el secreto de su arte radicaba nada menos que en hacer fácil lo difícil.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;Música automática&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RwaBd20TXFI/AAAAAAAAAxs/ngQorLZ_9Zs/s1600-h/Bach.jpg"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5117920376484224082" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 134px; CURSOR: hand; HEIGHT: 174px" height="234" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RwaBd20TXFI/AAAAAAAAAxs/ngQorLZ_9Zs/s320/Bach.jpg" width="175" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;Un día, al término de una misa en la que, como de costumbre, interpretó al órgano una de sus notables composiciones, Johann Sebastian Bach fue abordado por uno de los fieles, que le dijo lo siguiente:&lt;br /&gt;–Maestro, todos los domingos me deleito oyéndole tocar el órgano, porque lo hace de una manera notable.&lt;br /&gt;–No hay nada notable en ello –lo cortó secamente Bach–. Todo lo que hay que hacer es atacar las notas a su debido tiempo y la música sale sola.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;Antigravedad&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RwaBRm0TXEI/AAAAAAAAAxk/OmnFfvhVtIk/s1600-h/Druet-Nijinsky.JPG"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5117920166030826562" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 153px; CURSOR: hand; HEIGHT: 180px" height="231" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RwaBRm0TXEI/AAAAAAAAAxk/OmnFfvhVtIk/s320/Druet-Nijinsky.JPG" width="188" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;A comienzos del siglo Veinte, el bailarín ruso Vaslav Nijinsky fue considerado como el mejor del mundo, no sólo por el público sino también por la casi totalidad de de sus colegas y rivales.&lt;br /&gt;Una de las cosas que más se admiraba de su depurada técnica eran sus saltos en el escenario, que fascinaban porque durante ellos Nijinsky parecía flotar libre de la influencia de la gravedad.&lt;br /&gt;Un periodista que asistió a uno de sus ensayos y lo vio levitar varias veces le preguntó:&lt;br /&gt;–¿Como hace usted eso?&lt;br /&gt;–Muy sencillo –respondió Nijinsky–. Basta con dar un salto y quedarse parado un momento en el aire.&lt;br /&gt;_____________________&lt;br /&gt;Imágenes:&lt;br /&gt;Retrato de Bach realizado por Elias Gotrieb Haussmann (1695-1766). Puede verse en el Museo de la ciudad de Leipzig.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;_____________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;Fotografía de Nijinsky en la Danza Siamesa del ballet &lt;strong&gt;Orientales&lt;/strong&gt;, tomada el 19 de junio de 1910 por Eugène Druet (Francia, 1868–1917).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;_____________________&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffcc33;"&gt;&lt;strong&gt;LA ROSA DE PARACELSO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;&lt;strong&gt;Jorge Luis Borges&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RwaBA20TXDI/AAAAAAAAAxc/V9xkhwPCu6g/s1600-h/439px-Paracelsus01.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5117919878268017714" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RwaBA20TXDI/AAAAAAAAAxc/V9xkhwPCu6g/s320/439px-Paracelsus01.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ffff33;"&gt;EN SU TALLER que abarcaba las dos habitaciones del sótano, Paracelso pidió a su Dios, a su indeterminado Dios, a cualquier Dios, que le enviara un discípulo. Atardecía. El escaso fuego de la chimenea arrojaba sombras irregulares. Levantarse para encender la lámpara de hierro era demasiado trabajo. Paracelso, distraído por la fatiga, olvidó su plegaria. La noche había borrado los polvorientos alambiques y el atanor cuando golpearon la puerta. El hombre, soñoliento, se levantó, ascendió la breve escalera de caracol y abrió una de las hojas. Entró un desconocido. También estaba muy cansado. Paracelso le indicó un banco; el otro se sentó y esperó. Durante un tiempo no cambiaron una palabra.&lt;br /&gt;El maestro fue el primero que habló:&lt;br /&gt;-Recuerdo caras del Occidente y caras del Oriente –dijo no sin cierta pompa. No recuerdo la tuya. ¿Quién eres y qué deseas de mí?&lt;br /&gt;-Mi nombre es lo de menos -replicó el otro -. Tres días y tres noches he caminado para entrar en tu casa. Quiero ser tu discípulo. Te traigo todos mis haberes.&lt;br /&gt;Sacó un talego y lo volcó sobre la mesa. Las monedas eran muchas y de oro. Lo hizo con la mano derecha. Paracelso le había dado la espalda para encender la lámpara. Cuando se dio vuelta advirtió que la mano izquierda sostenía una rosa. La rosa lo inquietó.&lt;br /&gt;Se recostó, juntó la punta de los dedos y dijo:&lt;br /&gt;-Me crees capaz de elaborar la piedra que trueca todos los elementos en oro y me ofreces oro. No es oro lo que busco, y si el oro te importa, no serás nunca mi discípulo.&lt;br /&gt;-El oro no me importa- respondió el otro.&lt;br /&gt;-Estas monedas no son más que una parte de mi voluntad de trabajo. Quiero que me enseñes el Arte. Quiero recorrer el camino que conduce a la Piedra.&lt;br /&gt;Paracelso dijo con lentitud:&lt;br /&gt;-El camino es la Piedra. El punto de partida es la Piedra. Si no entiendes estas palabras, no has empezado aún a entender. Cada paso que darás es la meta.&lt;br /&gt;El otro miró con recelo. Dijo con voz distinta:&lt;br /&gt;-Pero.. ¿hay una meta?&lt;br /&gt;Paracelso se rió.&lt;br /&gt;-Mis detractores, que no son menos numerosos que estúpidos dicen que no, y me llaman un impostor. No les doy la razón, pero no es imposible que sea un iluso. Sé que “hay” un Camino.&lt;br /&gt;Hubo un silencio, y dijo el otro:&lt;br /&gt;-Estoy listo a recorrerlo contigo, aunque debamos caminar muchos años. Déjame cruzar el desierto. Déjame divisar siquiera de lejos la Tierra Prometida, aunque los astros no me dejen pisarla. Quiero una prueba antes de emprender el camino.&lt;br /&gt;-¿Cuándo?- preguntó con inquietud Paracelso.&lt;br /&gt;-Ahora mismo - contestó con brusca decisión el discípulo.&lt;br /&gt;Habían empezado hablando en latín; ahora, en alemán. El muchacho elevó en el aire la rosa.&lt;br /&gt;-Es fama -dijo - que puedes quemar una rosa y hacerla resurgir de la ceniza, por obra de tu arte. Déjame ser testigo de ese prodigio. Eso te pido, y te daré después mi vida entera.&lt;br /&gt;-Eres muy crédulo- dijo el maestro-. No he menester de la credulidad; exijo la fe.&lt;br /&gt;El otro insistió.&lt;br /&gt;-Precisamente porque no soy crédulo quiero ver con mis ojos la aniquilación y la resurrección de la Rosa.&lt;br /&gt;Paracelso la había tomado, y al hablar jugaba con ella.&lt;br /&gt;-Eres crédulo - dijo-. ¿Dices que soy capaz de destruirla?&lt;br /&gt;-Nadie es incapaz de destruirla - dijo el discípulo.&lt;br /&gt;-Estás equivocado. ¿Crees, por ventura, que algo puede ser devuelto a la nada? ¿Crees que el primer Adán en el Paraíso pudo haber destruido una sola flor o una brizna de hierba?&lt;br /&gt;-No estamos en el Paraíso - habló tercamente el muchacho; - aquí, bajo la luna, todo es mortal.&lt;br /&gt;Paracelso se había puesto de pie e inquirió:&lt;br /&gt;-¿En qué otro sitio estamos? ¿Crees que la divinidad puede crear un sitio que no sea el Paraíso? ¿Crees que la Caída es otra cosa que ignorar que estamos en el Paraíso?&lt;br /&gt;-Una rosa puede quemarse- desafió el discípulo.&lt;br /&gt;-Aún queda el fuego en la chimenea. Si arrojamos esta rosa a las brasas, creerías que ha sido consumida y que la ceniza es verdadera. Te digo que la rosa es eterna y que solo su apariencia puede cambiar. Me bastaría una palabra para que la vieras de nuevo.&lt;br /&gt;-¿Una palabra?- dijo con extrañeza el discípulo-. El atanor está apagado y están llenos de polvos los alambiques. ¿Qué harías para que resurgiera?&lt;br /&gt;Paracelso lo miró con tristeza.&lt;br /&gt;-El atanor esta apagado – repitió – y están llenos de polvo los alambiques. En este tramo de mi larga jornada uso de otros instrumentos.&lt;br /&gt;-No me atrevo a preguntar cuáles son - dijo el otro con astucia o con humildad.&lt;br /&gt;-Hablo del que usó la divinidad para crear los cielos y la tierra y el invisible Paraíso en que estamos, y que el pecado original nos oculta. Hablo de la Palabra que nos enseña la ciencia de la Kabalah.&lt;br /&gt;El discípulo dijo con frialdad:&lt;br /&gt;-Te pido la merced de mostrarme la desaparición y aparición de la rosa. No me importa que operes con alquitaras o con el Verbo.&lt;br /&gt;Paracelso reflexionó. Al cabo, dijo:&lt;br /&gt;-Si yo lo hiciera, dirías que se trata de una apariencia impuesta por la magia de tus ojos. El prodigio no te daría la fe que buscas: Deja, pues, la rosa.&lt;br /&gt;El joven lo miró, siempre receloso. El maestro alzó la voz y le dijo:&lt;br /&gt;-Además, ¿quién eres tú para entrar en la casa de un maestro y exigirle un prodigio? ¿Qué has hecho para merecer semejante don?&lt;br /&gt;El otro replicó, tembloroso:&lt;br /&gt;-Ya sé que no he hecho nada. Te pido en nombre de los muchos años que estudiaré a tu sombra que me dejes ver la ceniza y después la rosa. No te pediré nada más. Creeré en el testimonio de mis ojos.&lt;br /&gt;Tomó con brusquedad la rosa encarnada que Paracelso había dejado sobre el pupitre y la arrojó a las llamas. El color se perdió y solo quedó un poco de ceniza.&lt;br /&gt;Durante un instante infinito esperó las palabras y el milagro.&lt;br /&gt;Paracelso no se había inmutado. Dijo con curiosa llaneza:&lt;br /&gt;-Todos los médicos y todos los boticarios de Basilea afirman que soy un embaucador. Quizá están en lo cierto. Ahí está la ceniza que fue la rosa y que no lo será.&lt;br /&gt;El muchacho sintió vergüenza. Paracelso era un charlatán o un mero visionario y él, un intruso, había franqueado su puerta y lo obligaba ahora a confesar que sus famosas artes mágicas eran vanas.&lt;br /&gt;Se arrodilló, y le dijo:&lt;br /&gt;-He obrado imperdonablemente. Me ha faltado la fe, que el Señor exigía de los creyentes. Deja que siga viendo la ceniza. Volveré cuando sea más fuerte y seré tu discípulo, y al cabo del Camino veré la rosa.&lt;br /&gt;Hablaba con genuina pasión, pero esa pasión era la piedad que le inspiraba el viejo maestro, tan venerado, tan agredido, tan insigne y por ende tan hueco. ¿Quién era él, Johannes Grisebach, para descubrir con mano sacrílega que detrás de la máscara no había nadie?&lt;br /&gt;Dejarle las monedas de oro sería una limosna. Las retomó al salir. Paracelso lo acompaño hasta el pie de la escalera y le dijo que en esa casa siempre sería bienvenido. Ambos sabían que no volverían a verse.&lt;br /&gt;Paracelso se quedó solo. Antes de apagar la lámpara y de sentarse en el fatigado sillón, volcó el tenue puñado de ceniza en la mano cóncava y dijo una palabra en voz baja.&lt;br /&gt;Y la rosa resurgió.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;_______________&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;Imagen:&lt;br /&gt;Paracelso, según imagen que aparece en Wikipedia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-6139392999012695?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/6139392999012695/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=6139392999012695&amp;isPopup=true' title='33 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/6139392999012695'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/6139392999012695'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2007/10/desde-francfurt.html' title='DESDE FRANCFURT'/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RwaBd20TXFI/AAAAAAAAAxs/ngQorLZ_9Zs/s72-c/Bach.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>33</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-5969378301287973165</id><published>2007-10-05T06:02:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T11:36:22.858-08:00</updated><title type='text'>EL NUEVO CARAVASAR</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;A partir de este número, este blog retorna del coma en que se hallaba, debido a la gran cantidad de trabajo que he tenido en los últimos meses.&lt;br /&gt;Y lo hace sin la desmesura de los primeros 25 números, cuando pretendió ser una revista literaria y me consumía tres y cuatro días de trabajo, entre la búsqueda de los materiales y las imágenes, y la revisión y corrección de los textos.&lt;br /&gt;Luego, lo he mantenido al mínimo, apelando las más de las veces a mi archivo personal y otras escribiendo algo muy puntual para el espacio.&lt;br /&gt;Pero esta fórmula no me ha satisfecho en ningún momento. Por ello, he buscado algo que, sin atiborrarme de trabajo, me permita compartir con mis fieles visitantes y lectores no sólo mis textos narrativos y reflexivos, sino aquellos cuentos, poemas, ensayos y artículos de otros autores que, tras yo leerlos en la red, me hayan gustado.&lt;br /&gt;Esto era lo que hacía originalmente, cuando mostraba ocho, diez o doce textos distintos, pero ahora seré mesurado: sólo presentaré uno y algún texto mío o sobre mi obra.&lt;br /&gt;Hoy inicio esta nueva etapa –ya van cuatro–, con nuevo formato y plantilla, que, espero, sea la definitiva y agradezco enormemente a quienes, pese a los vaivenes de este espacio, siempre lo visitan con cariño.&lt;br /&gt;En esta ocasión, quiero compartir con ustedes un texto de la escritora cubana Mirta Yánez que, estoy seguro, les sorprenderá.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;__________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff0000;"&gt;VERSIÓN ORIGINAL&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;Mirta Yánez&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RwY2Gm0TXAI/AAAAAAAAAxE/GdzGx3vmU7w/s1600-h/ingres23.jpg"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5117837513680182274" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 181px; CURSOR: hand; HEIGHT: 235px" height="267" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RwY2Gm0TXAI/AAAAAAAAAxE/GdzGx3vmU7w/s320/ingres23.jpg" width="211" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;strong&gt;ACABA DE MORIR EN FLORENCIA&lt;/strong&gt; el último de la descendencia bastarda de la familia Bardi. Esta noticia podría pasar por alto si se desconoce que un Bardi auténtico tomó por esposa a Beatriz, la musa de Dante e inspiradora de &lt;strong&gt;La Comedia&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Hasta su deceso, este infeliz había conservado oculto, en el mayor de los secretos, un manuscrito original de los célebres versos. Por desgracia, esta papelería –fechada en marzo de 1300– pertenece irrefutablemente a la mano del genio florentino. Si hubiera el menor resquicio a la duda, esta historia nunca habría tenido la más mínima posibilidad de acceder a la luz pública.&lt;br /&gt;Cabe suponer que la estricta reserva de tantos siglos obedece a un móvil cuya enormidad explica por sí sola el silencio. Conservados en perfecto estado, los pliegos de esta versión prima se limitan al Canto V, donde aparecen sentenciados los lujuriosos.&lt;br /&gt;Los versos originales aquí preservados en su prístino designio, sufrieron posteriormente un cambio con toda certeza intencional, de puño y letra del propio Dante, alteración asentada después como definitiva y que narra la tragedia de Paolo y Francesca.&lt;br /&gt;Los famosos amantes, castigados livianamente a vagar juntos llevados por el viento y no como debían haber merecido, dada la naturaleza nefanda de sus amores, tal da fe el malhadado legado de Bardi, a penar en el recinto Tres del Séptimo Círculo de los violentadores (como sí sucede con el propio maestro del Poeta, Micer Brunetto Latini quien se abrasa solitario bajo la lluvia de fuego), se llamaban en realidad Paolo y Francesco.&lt;br /&gt;Este horroroso descubrimiento cambia abruptamente la noción que hasta ahora se ha tenido de la obra y abre turbulentas interrogantes. La transgresión de la ley de los sexos llevaría al excelso vate a cambiar la letra final del nombre, transformándolo por obra y gracia de una errata (si se le puede llamar así), en una Francesca que, aunque pecadora, no violaba tan desafiantemente los inamovibles preceptos de la virilidad?&lt;br /&gt;¿Por qué Paolo y Francesco disfrutan de cierto indulto, en tanto sus iguales fueron sentenciados al fuego continuo? ¿Dante prefirió esta versión para tranquilidad de los lectores y el estudio reposado de los educandos?&lt;br /&gt;Sea como sea, ahora estamos obligados a revisar &lt;strong&gt;La Divina Comedia&lt;/strong&gt; de punta a cabo, a replantear la historia de la literatura, las reglas de la lógica y la ética, desde Aristóteles hasta hoy, y tal vez a echar abajo toda la cultura occidental.&lt;br /&gt;Quién sabe cuántas hecatombes más desencadene en el universo esta revelación!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;__________________________&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;Texto tomado de &lt;strong&gt;México Volitivo&lt;/strong&gt;. Dirección:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://mexicovolitivo.com/2002/Julio/version.html"&gt;http://mexicovolitivo.com/2002/Julio/version.html&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;Imagen: Jean-Auguste-Dominique Ingres. Paolo y Francesca (1819).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;__________________________&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5117839961811541026" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RwY4VG0TXCI/AAAAAAAAAxU/BoOY7ivgxJA/s320/Mirta+Y%C3%A1%C3%B1ez.jpg" border="0" /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#33ffff;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Versión original&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, de Mirta Yáñez (izq.), resulta sumamente ingenioso y singular. Construido a partir de una noticia en apariencia insignificante (la muerte del último descendiente bastardo de la familia Bardi en Florencia) establece desde sus primeras líneas relaciones intertextuales con la Divina Comedia y logra estremecer los siglos de recepción que, hasta hoy, ha tenido la célebre obra de Dante. Según el narrador, el descubrimiento del manuscrito original de los versos ha develado que, en la versión primera, se condenaba el amor de Paolo y Francesco, y fue el propio autor quien luego hizo de este un personaje femenino.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#33ffff;"&gt;Como si no bastara el efecto de conmoción que esta novedad provoca, la voz narradora incluye una serie de interrogantes que obligan al lector a cuestionarse y replantearse la historia de la literatura y hasta de la propia cultura occidental, en lo que deviene un intenso juego de pensamiento e imaginación: Yánez crea una ficción y, a través de ella, el lector con competencia literaria atribuye infinidad de causas al acto correctivo de Dante e imagina los posibles derroteros de la literatura de este hemisferio de haber sido dos hombres los famosos amantes del texto.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;__________________________&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ffffff;"&gt;Fragmento del artículo “Del adulterio y otros demonios”, de Anette Jiménez Marata, publicado el 27 de mayo de 2007, en el diario cubano &lt;strong&gt;Juventud rebelde&lt;/strong&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;“Versión original” es un cuento de Mirta Yánez, que figura en su libro &lt;strong&gt;Falsos Documentos&lt;/strong&gt;, Editorial Unión, La Habana, 2005.&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;__________________________ &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-5969378301287973165?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/5969378301287973165/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=5969378301287973165&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/5969378301287973165'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/5969378301287973165'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2007/10/el-nuevo-caravasar.html' title='EL NUEVO CARAVASAR'/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RwY2Gm0TXAI/AAAAAAAAAxE/GdzGx3vmU7w/s72-c/ingres23.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-4889363686174757983</id><published>2007-09-29T08:49:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T11:36:24.053-08:00</updated><title type='text'>TRES ANÉCDOTAS LITERARIAS</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;LACÓNICOS&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rv52tm0TW-I/AAAAAAAAAw0/8dkHNJ2ClSw/s1600-h/VÃ&amp;shy;ctor+Hugo.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5115656752625572834" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 153px; CURSOR: hand; HEIGHT: 215px" height="268" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rv52tm0TW-I/AAAAAAAAAw0/8dkHNJ2ClSw/s320/V%C3%ADctor+Hugo.jpg" width="200" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Se cuenta que, en 1862, tan pronto terminó de escribir su novela &lt;strong&gt;Los Miserables&lt;/strong&gt;, Víctor Hugo temió que su editor no se la publicara.&lt;br /&gt;Sin embargo, decidió enviársela, acompañada de una carta, en la que justificaría los propósitos de la obra.&lt;br /&gt;Pero por mucho que le dio vueltas al asunto, no supo cómo exponerlo de un modo satisfactorio, por lo que al final envió una hoja en blanco, donde sólo aparecía una interrogación.&lt;br /&gt;El editor, tan pronto leyó el enorme manuscrito, comprendió que se hallaba ante una obra maestra y, de inmediato, envió a Víctor Hugo una carta en la que también viajaba un único signo, pero de admiración.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;______________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;INNECESARIOS&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rv52mm0TW9I/AAAAAAAAAws/Q3m4AaW5w4c/s1600-h/Swift_portwt.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5115656632366488530" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 150px; CURSOR: hand; HEIGHT: 243px" height="267" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rv52mm0TW9I/AAAAAAAAAws/Q3m4AaW5w4c/s320/Swift_portwt.jpg" width="173" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Un día, Jonathan Swift, el ácido autor de &lt;strong&gt;Los Viajes de Gulliver&lt;/strong&gt;, llamó a su criado y le pidió que le trajera las botas.&lt;br /&gt;Un minuto después, el criado se presentó ante él, con las botas llenas de barro.&lt;br /&gt;-¿Por qué no las has limpiado? -preguntó Swift.&lt;br /&gt;-Como sabía que usted iba a salir y los caminos están llenos de barro, me pareció inútil limpiarlas.&lt;br /&gt;Swift no dijo nada, pero al rato el criado le pidió la llave de la despensa.&lt;br /&gt;-Para qué la quieres? -preguntó el escritor.&lt;br /&gt;-Para sacar comida -respondió el criado-, aún no he almorzado.&lt;br /&gt;-No te la voy a dar: como dentro de unas horas volverás a tener hambre, no vale la pena que comas ahora.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;______________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;OSCURO&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rv52dW0TW8I/AAAAAAAAAwk/8_SdNTQhgPM/s1600-h/Robert_Browning.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5115656473452698562" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 153px; CURSOR: hand; HEIGHT: 234px" height="264" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rv52dW0TW8I/AAAAAAAAAwk/8_SdNTQhgPM/s320/Robert_Browning.jpg" width="180" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;El poeta Robert Browning fue un innovador, dentro de la poesía inglesa del siglo XIX.&lt;br /&gt;Su audacia y su vitalidad en el campo de la experimentación poética lo hicieron influir en numerosos escritores de nuestra época, sin que muchos de ellos lo sepan, pues por lo general han tomado dicha influencia de segunda mano.&lt;br /&gt;Esa experimentación lo llevó a escribir obras oscuras, que la mayor parte del público lector de entonces no alcanzaba a comprender.&lt;br /&gt;Por ello, en cierta ocasión, alguien le preguntó cuál era el significado de uno de sus poemas y él respondió:&lt;br /&gt;-Cuando lo escribí, únicamente Dios y yo sabíamos lo que significaba; ahora, sólo Dios lo sabe…&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;________________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;UN CURSO&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;SOBRE CIENCIA FICCIÓN&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Mi amiga, la escritora Iliana Gómez, me ha solicitado que le haga promoción a su taller sobre ciencia ficción, que comenzará el próximo 13 de abril. Con mucho gusto publico aquí el afiche informativo del mismo. Para hacerlo legible, haga click sobre él.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rv54fm0TW_I/AAAAAAAAAw8/ojIqKko9Enw/s1600-h/UNKNOWN_PARAMETER_VALUE.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5115658711130659826" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rv54fm0TW_I/AAAAAAAAAw8/ojIqKko9Enw/s320/UNKNOWN_PARAMETER_VALUE.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-4889363686174757983?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/4889363686174757983/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=4889363686174757983&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/4889363686174757983'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/4889363686174757983'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2007/09/tres-ancdotas-literarias.html' title='TRES ANÉCDOTAS LITERARIAS'/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rv52tm0TW-I/AAAAAAAAAw0/8dkHNJ2ClSw/s72-c/V%C3%ADctor+Hugo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-3844590616276478490</id><published>2007-09-21T10:11:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T11:36:24.204-08:00</updated><title type='text'>NOS FALTA UN VERBO</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RvP7XG0TW7I/AAAAAAAAAwc/wy3d-UzMD3M/s1600-h/CÃ¡mbur+maÃ&amp;shy;z.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5112706376381193138" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RvP7XG0TW7I/AAAAAAAAAwc/wy3d-UzMD3M/s320/C%C3%A1mbur+ma%C3%ADz.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Tenemos un problema idiomático: existe un verbo para la acción de decir mentiras, que es mentir, pero no hay ninguno para la de decir la verdad.&lt;br /&gt;¿Reflejará esto una mayor tendencia a la mentira que a la verdad, en los hispanohablantes?&lt;br /&gt;Porque no es el español que hablamos en Venezuela el que carece de tal verbo, sino la lengua que hablamos mayoritariamente en España y en el todo el continente americano.&lt;br /&gt;Es curioso esto de que no tengamos un verbo que indique que somos veraces. ¿Será que nunca lo hemos sido?&lt;br /&gt;Me llama mucho la atención este asunto porque, hasta dónde sé, el lenguaje es un reflejo de quiénes somos y cómo somos. Y, si creamos un verbo para la acción de decir mentiras, ¿por qué no lo hicimos para la acción opuesta?&lt;br /&gt;No soy lingüista, así que no sé si esta ausencia también existe en otros idiomas, ni si su origen está en el latín.&lt;br /&gt;Sólo espero que ese verbo faltante no exprese entre los hispanohablantes una carencia absoluta de veracidad. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-3844590616276478490?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/3844590616276478490/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=3844590616276478490&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/3844590616276478490'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/3844590616276478490'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2007/09/nos-falta-un-verbo.html' title='NOS FALTA UN VERBO'/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RvP7XG0TW7I/AAAAAAAAAwc/wy3d-UzMD3M/s72-c/C%C3%A1mbur+ma%C3%ADz.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-7656262339824501690</id><published>2007-09-15T08:30:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T11:36:24.346-08:00</updated><title type='text'>INDEFINICIONES DE AMOR</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Ruv8691yYyI/AAAAAAAAAwU/etZgz6ae_I0/s1600-h/TractorRiders.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5110456292144735010" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Ruv8691yYyI/AAAAAAAAAwU/etZgz6ae_I0/s320/TractorRiders.jpg" border="0" /&gt; &lt;/a&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#3333ff;"&gt;Aunque con frecuencia se ha afirmado que el amor es indefinible -y quizás, precisamente, por ello-, cientos de escritores y pensadores de todos los tiempos han tratado de definirlo. Tal profusión de definiciones, sin embargo, en lugar de aclarar el tema no ha hecho otra cosa que confundirlo, oscurecerlo y hacer que en verdad parezca indefinible.&lt;br /&gt;Prueba de ello es que si se hace un recorrido por las definiciones y reflexiones que aquellos han hecho para tratar de establecer lo que es el amor, es poco lo que se aprende y mucho lo que se siente que falta por aprender al respecto.&lt;br /&gt;El Duque François de la Rochefoucauld, moralista francés del siglo XVII, dudaba que el amor existiera y decía en su obra &lt;strong&gt;Máximas Morales&lt;/strong&gt;: "Con el amor verdadero pasa lo que con las apariciones de los espíritus. Todos hablan de ellas, pero muy pocos las han visto".&lt;br /&gt;Su contemporáneo, el poeta, crítico y dramaturgo inglés John Dryden, también dudaba que el amor habitase en la vida cotidiana. Debido a ello señaló en el prólogo de una de sus piezas teatrales lo siguiente: "Gracias sean dadas al cielo, pues vivimos en una edad es que nadie muere de amor, excepto en el teatro".&lt;br /&gt;En cambio, el escritor español Benito Pérez Galdós, consideraba que el amor sí existe, pero no la parafernalia que supuestamente lo acompaña; por tal motivo, afirmó:"El verdadero amor, el sólido y durable, nace del trato; lo demás es invención de los poetas, de los músicos y demás gente holgazana".&lt;br /&gt;Para otros autores españoles anteriores a Pérez Galdós, el amor era ambivalente. Según Raymundo Lull, el escritor catalán que vivió entre los siglos XIII y XIV: "Amor es aquello que a los que están libres reduce a esclavitud y a los esclavos pone en libertad".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#3333ff;"&gt;Fernando de Rojas, el autor de &lt;strong&gt;La Celestina&lt;/strong&gt;, también consideraba al amor como ambivalente, pues apuntó en esa obra: "Amor es un fuego escondido, una agradable llaga, un sabroso veneno, una dulce amargura, una deleitable dolencia, un alegre tormento, una dulce y fiera herida, una blanda muerte".&lt;br /&gt;Por su parte, el poeta inglés Samuel Taylor Coleridge entendía que la totalidad de los componentes de la existencia están al servicio del amor y por eso escribió: "Todos los pensamientos, todas las pasiones, todos los placeres, todo lo que estimula nuestra mortal existencia, todos son ministros del amor y atizadores de su sagrada llama".&lt;br /&gt;En contraposición, ha habido quienes han considerado al amor como una enfermedad y hasta como un crimen. El dramaturgo español Pedro Calderón de la Barca, por ejemplo, en su obra &lt;strong&gt;El mayor monstruo, los celos&lt;/strong&gt;, dice a través de uno de sus personajes: "Que cuando amor no es locura, no es amor". Entretanto, el francés Charles Baudelaire, dio al amor categoría delictiva, cuando con su habitual humor ácido dijo que "Lo irritante del amor es que se trata de un crimen que requiere un cómplice".&lt;br /&gt;Otro dramaturgo, el inglés John Fletcher, y el escritor ruso León Tolstoi -aunque nacidos con una diferencia de casi dos siglos-, coincidieron al estimar que el amor es lo máximo a que el hombre puede aspirar en la vida.&lt;br /&gt;Tolstoi afirmó, a fines del siglo XIX: "En el sentimiento del amor existe algo singular capaz de resolver todas las contradicciones de la vida y de dar al hombre aquella felicidad total cuya consecución es el fin de la vida". John Fletcher había sido de la misma idea, pero lo había dicho de una manera humorística, en el cuarto acto de su obra &lt;strong&gt;La Reina de Corinto&lt;/strong&gt;: "El amor puede hacer ladrar en verso a un perro".&lt;br /&gt;Algo similar apuntaron, desde puntos de vista diferentes, la escritora francesa Madame de Staël y Santa Teresa de Jesús. Madame de Staël señaló, en su novela &lt;strong&gt;Corinne&lt;/strong&gt; que el amor "es, sin duda alguna, lo que puede hacer comprender la eternidad; el amor confunde todas las nociones del tiempo, borra las ideas de principio y de fin; cree haber amado siempre al objeto querido. ¡Tan difícil parece el imaginar que se haya podido vivir sin él".&lt;br /&gt;Teresa de Jesús, en su &lt;strong&gt;Respuesta a la pregunta: ¿qué es amor?&lt;/strong&gt; establece que "Si en medio de adversidades/ persevera el corazón/ con serenidad, con gozo/ y con paz, esto es amor".&lt;br /&gt;El más célebre científico español, el médico Santiago Ramón y Cajal (Premio Nóbel de Medicina en 1906), quien además era un excelente ensayista, apuntó alguna vez que "Obedecer al amor es mostrarse sensible a la voz angustiosa de los gérmenes que piden turno en el banquete de la vida".&lt;br /&gt;Sin ser científicos, los escritores Ippolito Nievo, de Italia, y Stendhal, de Francia, definieron al amor de un modo botánico: Para Ippolito Nievo: "El amor es una hierba espontánea y no una planta de jardín", en tanto para Stendhal: "El amor es una deliciosa flor; pero es preciso tener el valor de ir a cogerla del borde mismo de un horrible precipicio".&lt;br /&gt;El historiador y predicador inglés del siglo XVII, Thomas Fuller tenía una idea muy materialista del amor y por ello afirmaba: "Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor se escapa saltando por la ventana".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#3333ff;"&gt;Quizás esa misma idea del amor como un instrumento económico, fue la que animó a mediados del siglo XX, a un anónimo campesino estadounidense a colocar el siguiente anuncio en un diario de su región: "Campesino, 38 años de edad, desea relacionarse con dama de unos treinta, que tenga un tractor. Favor enviar fotografía del tractor".&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-7656262339824501690?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/7656262339824501690/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=7656262339824501690&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/7656262339824501690'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/7656262339824501690'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2007/09/indefiniciones-de-amor.html' title='INDEFINICIONES DE AMOR'/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Ruv8691yYyI/AAAAAAAAAwU/etZgz6ae_I0/s72-c/TractorRiders.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-8107960097197958884</id><published>2007-09-08T08:39:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T11:36:24.743-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#993399;"&gt;&lt;strong&gt;Desde que creé este espacio, me he negado a incluir en él publicidad. Sin embargo, como están las cosas, no he tenido más remedio que claudicar y permitir que algunos productos se anuncien aquí. Me hubiera gustado que la primera pauta fuera de algo alegre, pero recibí ésta, de un cementerio resort, y me he visto obligado a incluirla.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;______________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;JARDINES DEL VIAJERO INMÓVIL&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RuLFDPMcD6I/AAAAAAAAAwM/i8pibi2K_1s/s1600-h/piramide_de_keops.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5107861586800545698" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RuLFDPMcD6I/AAAAAAAAAwM/i8pibi2K_1s/s320/piramide_de_keops.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color:#999999;"&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;¡Si tiene espíritu aventurero, este anuncio es para usted!&lt;br /&gt;¡Para usted que viaja en la realidad y no con la imaginación o en sueños!&lt;br /&gt;¡Para usted que sueña con viajar eternamente e impedir que la muerte frustre su deseo!&lt;br /&gt;¡Para usted hemos creado Jardines del Viajero Inmóvil!&lt;br /&gt;¡Gracias a Jardines del Viajero Inmóvil, usted seguirá viajando después de que la Parca haya ocupado su cuerpo!&lt;br /&gt;¡Sí, porque Jardines del Viajero Inmóvil es un cementerio resort, pensado para que la persona aventurera siga recorriendo el mundo, sin importar su condición de cadáver!&lt;br /&gt;¡Ocupe túmulos, mausoleos y panteones en los más famosos y exclusivos cementerios de los cinco continentes, cambiando de ubicación una o dos veces al año, según el plan que usted elija!&lt;br /&gt;¡Tenemos espacios para usted en la gran Pirámide de Keops, en Egipto; en la Abadía de Westminster, en Inglaterra; en el cementerio de Pere Lachaise, en Francia; e, incluso, en el hundido casco del trasatlántico Titanic, en el mar del Norte!&lt;br /&gt;¡No espere más: contacte con nosotros a través de nuestra dirección electrónica&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;a href="mailto:jardinesdelviajero@gmail.com"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;jardinesdelviajero@gmail.com&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;y descubra el placer de viajar desde el más allá! ¡Jardines del Viajero Inmóvil, su cementerio resort!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-8107960097197958884?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/8107960097197958884/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=8107960097197958884&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/8107960097197958884'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/8107960097197958884'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2007/09/desde-que-cre-este-espacio-me-he-negado.html' title=''/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RuLFDPMcD6I/AAAAAAAAAwM/i8pibi2K_1s/s72-c/piramide_de_keops.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-626720169346866047</id><published>2007-08-31T09:07:00.000-07:00</published><updated>2007-08-31T09:21:33.959-07:00</updated><title type='text'>CARAVASAR, 31 de agosto de 2007</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;CUATRO POEMAS&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está por salir de imprenta mi primer poemario publicado. Su título: &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Passarola&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;. Antes que narrador intenté ser poeta, pero la poesía no se me daba, me era esquiva. Escribí más de setencientos poemas tan malos que lo único bueno que salió de ellos fue una hoguera en la azotea de mi casa.&lt;br /&gt;En los últimos años, he vuelto a la poesía, pero en prosa. El verso me sigue pareciendo ajeno, lejano y huidizo. Pero con el texto en prosa percibo cierta comodidad.&lt;br /&gt;En esta edición, presento cuatro de los poemas de &lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;Passarola&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;___________________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;LA TORRE&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;La soberbia exhibe forma de torre. Tiene la estatura que cada uno le asigna. Está hecha de divino albedrío. Hierve como casa de insectos. Sus habitantes usan una única lengua, pero no se comprenden. Sólo se oyen a sí mismos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;SAPIENCIA DE LAGARTIJA&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;Cuando se siente acosado, el hombre apela a su sapiencia de lagartija y desprende la palabra. La palabra salta, se vuelve sobre sí misma, confunde. Mas no quedamos incompletos. En materia de regeneración, somos reptiles superiores.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;A VECES EL OLEAJE&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;A veces el oleaje, al trazar signos de espuma sobre la arena, muestra sin querer una firma. Un instante después, al advertirlo, enmienda su descuido, temeroso de haber revelado el Nombre.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;RELÁMPAGO DE TINTA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;A orillas del silencio, trazo este relámpago de tinta. Como truenos, las palabras sacuden la intemperie, manchan de rumor la barca donde eludo al olvido.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-626720169346866047?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/626720169346866047/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=626720169346866047&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/626720169346866047'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/626720169346866047'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2007/08/caravasar-31-de-agosto-de-2007.html' title='CARAVASAR, 31 de agosto de 2007'/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-3696849263538454816</id><published>2007-08-08T14:04:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T11:36:25.196-08:00</updated><title type='text'>CARAVASAR, 24 de agosto de 2007</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;AVES QUE EL HOMBRE EXTINGUIÓ&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;La acción humana sobre la naturaleza ha producido algunas tragedias, como las tres que se relatan a continuación, cuyos protagonistas fueron el dodo, el alca gigante y la paloma pasajera.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;___________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#009900;"&gt;Víctima de su mansedumbre&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RroxEG5NAoI/AAAAAAAAAwE/U6a7B-qubAk/s1600-h/Dodo1.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5096439874962915970" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RroxEG5NAoI/AAAAAAAAAwE/U6a7B-qubAk/s320/Dodo1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; El animal cuya imagen se utiliza, generalmente, para simbolizar la destrucción de la naturaleza provocada por la acción humana fue un ave mansa que se extinguió, en 1681.&lt;br /&gt;Esta ave, el dodo, era una especie de paloma de gran pico y tamaño similar al de un ganso, que vivía en la isla Mauricio, que es hoy un estado independiente ubicado al Este de Madagascar, en el océano Índico.&lt;br /&gt;Como no tenía depredadores de los cuales huir, el dodo perdió la capacidad de volar y también el temor hacia los otros seres. De hecho, llegó a ser tan manso y confiado que hacía sus nidos en el suelo.&lt;br /&gt;En 1507, llegaron los primeros humanos a la isla Mauricio y con ellos arribaron gatos, perros, cerdos, cabras y hasta ratas y ratones.&lt;br /&gt;Las cabras se comieron las plantas que cobijaban al dodo; los perros y los gatos lo persiguieron e hicieron de él el plato principal de su dieta; los cerdos se comían los huevos y los polluelos e igual cosa hacían las plagas de roedores que llegaron con el hombre.&lt;br /&gt;174 años más tarde, el dodo se convirtió en el primer animal cuya extinción –debida a la acción humana directa o indirecta–, ha sido perfectamente documentada.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Víctima de su docilidad&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rrow7W5NAnI/AAAAAAAAAv8/24YL2p_X240/s1600-h/Alca+gigante.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5096439724639060594" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rrow7W5NAnI/AAAAAAAAAv8/24YL2p_X240/s320/Alca+gigante.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;El alca gigante era un ave de las zonas frías, de la misma familia de los pingüinos, que existió por millones al norte del Canadá.&lt;br /&gt;En la isla Funk, situada a unos 640 kilómetros al Este de Terranova, el alca gigante tuvo uno de sus últimos refugios naturales.&lt;br /&gt;Cuando en 1534 el explorador francés Jacques Cartier llegó a dicha isla, escribió en su diario lo siguiente: “hay aquí un número tan grande de aves que hay que verlo para creerlo”.&lt;br /&gt;Junto a cientos de miles de alcatraces, gaviotas y frailecillos, Cartier apuntó que había una cantidad similar de alcas gigantes.&lt;br /&gt;Varias décadas más tarde, cuando se desarrolló el comercio entre Norteamérica y Europa, a través del Atlántico Norte, las embarcaciones que iban y venían de un continente a otro se detenían en la isla Funk.&lt;br /&gt;Allí desembarcaban los marineros, con la idea de cazar las aves que usarían como alimento o como carnadas para pescar, durante el resto de sus travesías.&lt;br /&gt;Pronto, comenzaron a llegar también a la isla Funk, los cazadores dedicados al comercio de las plumas.&lt;br /&gt;Para facilitarse la tarea, estos cazadores construían unos corrales de piedra de granito al que conducían a enormes bandadas de alcas gigantes.&lt;br /&gt;Una vez dentro, las masacraban sin mayor esfuerzo, pues aún en trance de muerte eran muy dóciles; una vez muertas, las metían en grandes tanques de agua hirviendo, para quitarles las plumas con facilidad.&lt;br /&gt;Los cuerpos ya pelados eran utilizados para avivar el fuego que calentaba dichos tanques pero, como el volumen de alcas gigantes muertas era tan grande, a la mayoría simplemente se les ponía a un lado y, según cuenta un testigo de las matanzas, llegaban a hacerse verdaderas montañas.&lt;br /&gt;De acuerdo a un informe preparado por un grupo de científicos del Museo Natural de los Estados Unidos que, en 1888, viajó hasta la isla Funk, para evaluar las proporciones del desastre ecológico ocurrido allí, el suelo del lugar estaba constituido por dos capas.&lt;br /&gt;La inferior, que tenía entre 8 y 30 centímetros de espesor, estaba compuesta por fragmentos de cáscaras de huevos y material orgánico descompuesto.&lt;br /&gt;La superior, de un grosor similar, se había formado por el crecimiento y descomposición de la vegetación, que se alimentó con los restos de las alcas gigantes.&lt;br /&gt;Curiosamente, esta capa superior ha permitido, en nuestros días, la multiplicación del frailecillo pues, como esta ave escarba su nido en el suelo, durante las últimas décadas, la profusión de restos óseos del alca gigante le ha servido de lecho.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Víctima de su sabor&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RrowpG5NAmI/AAAAAAAAAv0/mbVDC5gbsvE/s1600-h/Paloma+pasajera.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5096439411106447970" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RrowpG5NAmI/AAAAAAAAAv0/mbVDC5gbsvE/s320/Paloma+pasajera.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; Originaria de la América del Norte, la paloma pasajera o paloma migratoria, como también se le llamaba, existía por millones.&lt;br /&gt;De hecho, a comienzos del siglo XIX, se le consideró el ave más abundante del mundo.&lt;br /&gt;Para los ornitólogos –los estudiosos de las aves–, la paloma pasajera se caracterizaba por su larga y hermosa cola. Pero, para las personas comunes, su mejor característica la constituía el buen sabor de su carne.&lt;br /&gt;Esto último hizo que, durante décadas, se le cazara sin contemplación alguna.Cien años después no quedaban palomas pasajeras en Estados Unidos ni en Canadá y el último ejemplar murió en el zoológico de Cincinatti, en 1914.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;___________________________&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;De mi libro &lt;strong&gt;Ciencia para leer&lt;/strong&gt;. Fondo Editorial Ipasmé, Caracas, 2007.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6760061037799248960-3696849263538454816?l=caravasar2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caravasar2.blogspot.com/feeds/3696849263538454816/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6760061037799248960&amp;postID=3696849263538454816&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/3696849263538454816'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6760061037799248960/posts/default/3696849263538454816'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caravasar2.blogspot.com/2007/08/caravasar-24-de-agosto-de-2007.html' title='CARAVASAR, 24 de agosto de 2007'/><author><name>ARMANDO JOSÉ SEQUERA</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/SdbwaGzNuwI/AAAAAAAABKI/MRQv047r6fY/S220/Imagen0032.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/RroxEG5NAoI/AAAAAAAAAwE/U6a7B-qubAk/s72-c/Dodo1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6760061037799248960.post-8154114951409630590</id><published>2007-08-08T13:56:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T11:36:25.604-08:00</updated><title type='text'>CARAVASAR, 10 de agosto de 2007</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;VINE. VI. REÍ&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;(Dos textos)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;GIOVANNA SÓLO HAY UNA&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rrou4m5NAlI/AAAAAAAAAvs/O3Xjm3zfdMs/s1600-h/fontana%20di%20trevi.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5096437478371164754" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_cvixatSI09E/Rrou4m5NAlI/AAAAAAAAAvs/O3Xjm3zfdMs/s320/fontana%2520di%2520trevi.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;En 1964, en Roma, un carterista le quitó la billetera a un transeúnte, cerca de la famosa Fontana di Trevi.&lt;br /&gt;Minutos después, el ladrón entró al zaguán de una casa y revisó la billetera recién birlada.&lt;br /&gt;Aparte de algunos billetes y unos pocos documentos, la billetera contenía dos tarjetas de visita y una fotografía con una dedicatoria.&lt;br /&gt;Por simple curiosidad, el carterista leyó la ins
